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Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes

Montserrat Dolz

Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes

Montserrat Dolz

· Psiquiatra infantil y juvenil

¿Cuáles son las primeras señales que indican algún problema de salud mental en la infancia o adolescencia? ¿Sabemos diferenciar ansiedad, miedo y depresión, cuando los síntomas varían en niños, adolescentes y adultos? Montserrat Dolz es psiquiatra infantil y juvenil y jefa del área de Salud Mental del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, donde ha trabajado en el área clínica y de investigación, para después especializarse en atención temprana y prevención.
Afirma que una observación precoz del malestar psicológico de los más jóvenes permitiría una mejora de su salud y calidad de vida en el futuro. “Según datos de la Organización Mundial de la Salud, un 10 o 20% de los adolescentes presentan o presentarán un problema de salud mental. Muchos trastornos mentales empiezan antes de los 18 años, en la infancia y adolescencia. Es importante estar atentos cuando observamos cambios notables y persistentes en el comportamiento de los chicos”, apunta la psiquiatra.
En los últimos años, la doctora Dolz ha desarrollado una línea de investigación innovadora sobre las fases previas al desarrollo de los trastornos mentales. Forma parte del proyecto FAROS del Hospital Sant Joan de Déu, que tiene como objetivo la promoción de la salud mental y el bienestar infantil y juvenil, y es co-autora del libro ‘Una mirada a la salud mental de los adolescentes’.


Creando oportunidades

Montserrat Dolz

¿Cuáles son las primeras señales que indican algún problema de salud mental en la infancia o adolescencia? ¿Sabemos diferenciar ansiedad, miedo y depresión, cuando los síntomas varían en niños, adolescentes y adultos? Montserrat Dolz es psiquiatra infantil y juvenil y jefa del área de Salud Mental del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, donde ha trabajado en el área clínica y de investigación, para después especializarse en atención temprana y prevención.
Afirma que una observación precoz del malestar psicológico de los más jóvenes permitiría una mejora de su salud y calidad de vida en el futuro. “Según datos de la Organización Mundial de la Salud, un 10 o 20% de los adolescentes presentan o presentarán un problema de salud mental. Muchos trastornos mentales empiezan antes de los 18 años, en la infancia y adolescencia. Es importante estar atentos cuando observamos cambios notables y persistentes en el comportamiento de los chicos”, apunta la psiquiatra.
En los últimos años, la doctora Dolz ha desarrollado una línea de investigación innovadora sobre las fases previas al desarrollo de los trastornos mentales. Forma parte del proyecto FAROS del Hospital Sant Joan de Déu, que tiene como objetivo la promoción de la salud mental y el bienestar infantil y juvenil, y es co-autora del libro ‘Una mirada a la salud mental de los adolescentes’.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:07
Montserrat Dolz. Soy Montse Dolz, soy médico psiquiatra infantil y juvenil, y soy coautora del libro ‘Una mirada a la salud mental de los adolescentes’, enmarcada en los informes Faros del Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona.

00:24
Ana García. Hola, Montserrat, soy Ana. Soy profesora de Secundaria en un colegio y estoy encantada de estar contigo aquí, que podamos compartir un diálogo sobre la salud mental, un tema que es muy importante hoy en día y que, además, creo que desde la educación, podemos abordarlo y trabajarlo mucho.

00:46
Montserrat Dolz. Encantada, Ana, de estar aquí.

00:49
Ana García. Nosotros vemos que los alumnos llegan al cole y sabemos que tienen su familia, sus amigos, sus problemas… ¿Qué señales nos pueden alertar a nosotros de que puede que no tengan una buena salud mental?

01:04
Montserrat Dolz. Yo diría, primero de todo, que quizás es verdad que tenemos que estar atentos, porque los trastornos mentales, muchos, empiezan antes de los 18 años, es decir, empiezan en la infancia y en la adolescencia. Por tanto, estar atentos es una muy buena… es una muy buena idea. Es verdad que no se notan mucho, que las primeras fases de los trastornos mentales no se notan mucho y a veces se confunden con el propio desarrollo normal del adolescente. A lo que deberíamos estar atentos es a cuando vemos que un chico o una chica cambia mucho. Es decir, que tenía una forma de hacer, tenía una forma… Su vida tenía un estilo, y se produce un cambio notable. Notable y persistente. Es decir, que cambia bastante y además, dura en el tiempo. Y además, ese cambio, a menudo, no lleva tampoco a un beneficio. o es que resulta que ha cambiado para hacer otras cosas, sino que, de alguna forma, está perdiendo cosas. Imaginamos: alguien que es un poco más tímido, va a ser tímido. Se mantiene en su línea. Si le viéramos encerrado en casa, que realmente deja de hacer cosas, que realmente abandona lo que le gustaba y no coge nada nuevo… ahí es donde deberíamos estar como más atentos. Hay datos de la Organización Mundial de la Salud que nos dicen que un diez o un veinte por ciento de los adolescentes presentarán o presentan un trastorno mental. Es una horquilla bastante amplia porque, evidentemente, tenemos datos de muchos países con condicionantes diferentes. Quizás, lo más relevante de esto es que, en el fondo, es una etapa clave en lo que decíamos, en la detección en la prevención y en el tratamiento.

02:57

Porque es verdad que, si realmente no tratamos… Lo que sí sabemos de los trastornos mentales es que muchos de los tratamientos que tenemos ayudan, algunos ayudan mucho, pero hay otros que tienen una eficacia moderada, y que los trastornos mentales generan discapacidad en la vida adulta. Generan muchos problemas. Por lo tanto, cuanto antes los tratemos, va a ser muchísimo mejor para la evolución de los casos. Esta mirada atenta en la adolescencia, desde las familias, desde las escuelas, es fundamental para prevenir que no se clarifiquen y que no se hagan más graves.

03:37
Ana García. ¿Y qué crees que podemos hacer nosotros desde la educación?

03:41
Montserrat Dolz. Bueno, yo creo que en las escuelas se hace muchísimo. Además, creo que en los últimos tiempos, se pone mucho en el entorno educativo, que creo que casi ya no podéis más. Lo único que podemos decir es que fenomenal y que muchísimas gracias por, además de dar la educación curricular, todos los esfuerzos que se hacen. Yo creo que, quizá, estar atentos a las señales de alarma, poder tener una formación un poquito complementaria, sin ser médica ni sanitaria, pero sí estar atentos a las señales de alarma. Todos tenemos muy claras las intolerancias alimentarias. Nos las hemos aprendido, somos capaces de hacer menús adaptados… Yo no creo que con los trastornos mentales debamos tener tantas cosas adaptadas, pero sí que hace falta tener algo de conocimiento sobre todo esto en el ámbito educativo para poder, sobre todo, ser eso, ser detectores precoces. Porque la escuela es un lugar maravilloso donde tenéis a todos los niños juntos, donde, además, ya tenéis el ojo entrenado a ver todo lo que va bien y esos dos casos que preocupan. Y eso, los papás no pueden hacerlo, porque los papás solo tienen a sus hijos. Tienen dos, tres… cuatro, los muy valientes. Pero en la escuela, los veis a todos. Por tanto, tened esa mirada atenta, ese ojo entrenado y, seguramente, algunas herramientas que os ayuden a poder levantar la mano y decir: “Aquí veo algo que me preocupa”.
No creo que debáis tener un papel sanitario en absoluto. Tenemos una red de salud que tiene capacidad de dar respuesta y es la que la tiene que dar. Pero ese punto, creo que sería muy pertinente.

Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz
05:41
Ana García. La adolescencia es una etapa clave en la salud mental. ¿Nos podrías contar un poquito qué es lo que influye en la adolescencia?

05:52
Montserrat Dolz. Sí. De la adolescencia hay muchos mitos. Parece que cuando llega la adolescencia va a ser… bueno, terrible. Muchas veces se dice que la adolescencia son las hormonas. Realmente, es el cerebro lo que cambia. Las hormonas provocan cambios en todo el cuerpo y en el cerebro, pero el gran cambio es la reorganización cerebral. Hay como una… Se llama el podado sináptico. Todas las neuronas tienen muchas ramitas. En la infancia, se generan muchas ramas, muchas interconexiones y en la adolescencia se podan algunas cosas que ya no hacen tanta falta y se generan otras. Para mí el mensaje es decir: “Es una oportunidad”. Es una oportunidad, es una época fantástica, porque pasan tantas cosas que yo diría: “No nos lo tomemos como un problema”. Nos lo tenemos que tomar como una oportunidad, porque realmente, ahí está toda la capacidad. Es una época de muchísimos cambios. Hay toda una redefinición de uno mismo respecto a uno mismo y respecto al grupo, respecto a la familia…

06:04
Ana García. ¿Cuáles son los trastornos más comunes hoy en día en la etapa adolescente?

07:10
Montserrat Dolz. Lo más habitual que le puede pasar a un adolescente es que le pasen cosas que solo sean expresiones del malestar o de la adaptación a sus propios cambios, a los cambios del entorno… Por tanto, lo más habitual es que no le pasa nada. Pero cuando pasan cosas, los trastornos más frecuentes son los trastornos de ansiedad. Es importante saber que en la infancia y en la adolescencia, su presentación es un poco diferente de cómo la vivimos los adultos. Y luego, los otros trastornos frecuentes son los trastornos depresivos, que ahí la forma de presentación, es decir, cómo son, es todavía más diferente de cómo es la depresión en el adulto. Luego, también son bastante frecuentes todos aquellos que vienen de la época de la infancia, que, de alguna forma, empiezan más en la época infantil, que son todos los trastornos del neurodesarrollo. Es decir, el famoso trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el TDAH, y los trastornos del espectro del autismo en sus formas, a veces, más graves, pero también, en sus formas más leves, que son las que, a veces, cuestan más de ver y que a veces no las vemos hasta la adolescencia, o que pasan muy, muy desapercibidas en la infancia, y en la adolescencia, es cuando empezamos a ver que ese chico o esa chica tiene dificultades que nos cuesta mucho encontrar qué nombre tienen, para saber qué es y poderlos ayudar.

08:48
Ana García. ¿Qué diferencias hay entre la depresión en adolescentes y la depresión en adultos?

08:55
Montserrat Dolz. Bueno, hay unas cuantas, sí. Es verdad. Porque cuando decimos “depresión”, es una palabra que a veces confunde, porque se ha popularizado tanto que las personas, a veces, dicen: “Estoy deprimido”, y lo que están es tristes, o preocupados o han tenido un contratiempo. A veces, se utiliza el: “Estoy depre”, y eso, nos parece que ya es algo. Bueno, es una fórmula verbal. Podríamos decir que en muchas ocasiones se utiliza sin la propiedad que tiene. Por tanto, yo diría que cuando dicen: “Estoy deprimido”, pues bueno, tranquilos. Lo más normal es que no pase nada. Estemos un poquito atentos, porque nuestro deber como adultos, como maestros, como padres, como cuidadores y referentes de niños y de adolescentes, es estar atentos, pero lo más normal es que no suceda nada y que sea un momento que, a lo mejor, dura unos días. La depresión es una enfermedad, es un trastorno mental que, en adultos, se presenta de una forma muy clara, con tristeza persistente, disminución de las ganas de hacer cosas, alteración del ritmo de sueño, alteración del hambre… que dura más de 15 días seguidos. En infancia y en adolescencia, la presentación es bastante diferente. En los niños pequeños, sobre todo, se presenta más en forma de irritabilidad, como de rabietas, pataletas… A veces, los ves como desganados, parece que no juegan con tantas ganas, están como más… como más aburridos. Muchas veces, dicen: “Estoy aburrido”.

10:36

Y en los adolescentes, es un intermedio entre una cosa y la otra. En la adolescencia, a veces, sí que hay más manifestación de la tristeza. Pero también hay ese componente de irritabilidad, de estar irritables, enfadados, como a la que salta, también un poco desganados… Tiene su punto difícil, porque la adolescencia, con todos los cambios que tiene, también tiene esa fase, a veces, de pasar por pequeñas tormentas emocionales. De estar épocas más animado, otras épocas que parece que todo es un rollo, y dices: “Ay, Dios mío”. Quizá, la señal sería esa. Una irritabilidad persistente, una desgana persistente por las cosas, un desinterés… Estar con una alteración del ritmo del sueño. El ritmo del sueño es siempre una señal de alarma bastante… a la que hay que estar atentos. Y también, evidentemente, ya hay adolescentes con depresión que también manifiestan síntomas como estar tristes y pueden manifestar más la calidad del estado de ánimo deprimido y los pensamientos negativos. Pero quizá, la gran diferencia es esa: la irritabilidad y toda esta fase más de desgana, que puede pasar inadvertida.

Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz
11:59
Ana García. Desde tu experiencia, Montserrat, ¿qué diferencias ves entre los chicos y las chicas en la etapa adolescente?

12:08
Montserrat Dolz. Bueno, es una pregunta muy… Es una pregunta muy interesante. Hay diferencias, tanto desde el punto de vista madurativo, de cómo es su desarrollo, cómo es su neurodesarrollo y cómo las diferentes fases de la adolescencia no son iguales en los chicos y en las chicas, y luego, también hay diferencias interesantes en cómo se presentan algunos trastornos mentales. Lo último que madura en el cerebro es la parte del lóbulo prefrontal, que es la parte que nos da la regulación de la impulsividad, nos da mayor capacidad de planificación. Esta maduración, que es la última es bastante más precoz en las chicas que los chicos. Se precipitan más, planifican peor, son más impulsivos… Es decir, su conducta tiene explicaciones realmente ligadas a su propio neurodesarrollo. Y respecto a la parte de los trastornos mentales, me gusta pararme un poco sin querer hacer bandera de esto, pero es muy interesante, porque en el fondo, la mayoría de los trastornos mentales, de forma clásica, se han estudiado y sobre todo se han descrito en el género masculino. Por tanto, se ha descrito la presentación, sobre todo, en hombres, y muchas veces, la presentación en mujeres es diferente. Esto, en psiquiatría de adultos, es clarísimo, y en los trastornos mentales en niños y adolescentes, también. Y por tanto, tenemos mucha más literatura que nos explica de forma clara cómo es el autismo en… Te lo explican de forma general, pero en el fondo están hablando sobre todo de chicos, no tanto de cómo se presenta en chicas.

13:00

Esto ha cambiado, y en los últimos diez, quince años, hay mucha más literatura que nos hace que tengamos más herramientas, pero por eso el autismo, para acabar el ejemplo, que tiene una dificultad particular en la socialización, en las habilidades interpersonales, en la comprensión del otro… Esto, que en chicos está bastante afectado, en las chicas está menos afectado y, por tanto, cuesta más de diagnosticar, pero igualmente tienen su autismo y tienen sus dificultades. Pero podríamos decir que, si miramos un libro así, rapidito, diríamos: “Ah, no. A esta nena no le pasa eso”, porque está muy orientado a los chicos.

14:44
Ana García. Trabajando en un cole en el departamento de orientación y siendo profe, es verdad que en algunos momentos, detectamos en algunos alumnos y alumnas, cierto nerviosismo o cierto miedo con las notas a la hora de hacer los exámenes. ¿Hasta qué punto crees que esto es patológico o es algo natural de una situación: “Mi vida sobre un examen o algún proyecto que entregar?”.

15:12
Montserrat Dolz. Sí, como decíamos hace un ratito, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes en la población infantil y en la adolescencia. La ansiedad es normal. La ansiedad es normal, es decir, es un mecanismo fisiológico que nos ayuda y hace que nos adaptemos a una situación que es nueva, que podemos considerar peligrosa o que es un reto. Por tanto, la ansiedad nos ayuda en muchas cosas, y por tanto, forma parte de la vida cotidiana. Además, hay épocas de la vida, hay una fase cuando los niños son más pequeños, en la que, por ejemplo, todo lo que es la ansiedad relacionada con el rendimiento académico no existe. En los niños preescolares o el inicio de la etapa escolar, no vemos eso. Cuando ya llegan alrededor de los ocho o nueve añitos, esa preocupación aparece porque ya hay una exigencia. Cuando nos pasan cosas, lo normal es que nos afecten. Si no, no estaríamos vivos. Es decir, si tenemos un disgusto, si pasa una contrariedad, si hay una pérdida de un familiar, si hay alguna situación compleja en casa o en el entorno… lo normal es que eso te afecte y que no estés contento. Y no estar contento no es un problema, no es grave. Hemos perdido un poco la medida de las cosas a veces. Hay como una dificultad general por tolerar las emociones complejas, y por tanto, parece que hemos educado mucho en el bienestar, que está muy bien. Está muy bien.

16:57

Pero es que el bienestar es lo que llega cuando eres capaz de tolerar y manejar el malestar, porque si no, solo podemos estar permanentemente en un estado como de bienestar continuado, que acaba generando patología, porque no estamos dando estrategias de afrontamiento correctas, que son las que nos permiten tolerar todo lo que sucede. Hay que estar siempre contentos. No se puede, es imposible. Cuando esa ansiedad persiste mucho, nos bloquea, cuando en lugar de conseguir un mejor rendimiento, hace que ese rendimiento, al revés, acabe siendo poco productivo, ahí es cuando nos debemos preocupar. Quizá, la clave es decir: “La ansiedad es normal, forma parte de la vida”. Es un reto, porque la vida está llena de retos y los tenemos que acostumbrar a que los vayan superando. Por lo tanto, no tenemos que pretender una vida sin ansiedad y sin retos. Sería muy poco educativo. Tiene que haber retos. Nos tienen que costar. Tienen que representar un esfuerzo y asumirlos. Pero es verdad que si eso se transforma en algo como que bloquea, que preocupa en exceso, que quita horas de sueño y que, al final, incluso, el resultado no acaba siendo bueno, ahí es cuando nos tenemos que preocupar.

18:28
Ana García. ¿Cuáles son las principales diferencias entre ansiedad y miedo?

18:35
Montserrat Dolz. Bueno, el miedo está más ligado a una cosa concreta que da miedo. Es decir, es una cosa muy objetivable y que pasa sobre todo en ese entorno, y en general, la respuesta que se produce es más física que cognitiva, mientras que la ansiedad generaliza más, afecta más toda la conducta, y la respuesta es más mental. El ejemplo, que creo que va a ser más fácil. Miedo al avión, y por tanto, lo que te da miedo es el avión y lo que haces es no subir al avión. La ansiedad es como… La ansiedad, cuando ya es un trastorno, se instala en la vida cotidiana, y por tanto lo baña, un poco todo. Y no hay tantos mecanismos evitativos motores concretos, sino que estás permanentemente como preocupado, alerta, pendiente. Siempre estás atento. Vamos a poner: Me da miedo un examen. Pues ese examen… porque es algo que me cuesta muchísimo. Es ese. He recortado quizás en ese momento y se termina. Resulta que si desarrollo un trastorno de ansiedad, realmente, al final, voy a tener miedo de los exámenes en general, voy a estar siempre pendiente de si me ponen o no me ponen un examen. Incluso una semana que no tengo examen, estoy intranquilo, porque seguro que si esta semana no ha habido, la semana que viene va a haber un montón. Es decir, hay algo que ocupa un poco a nivel basal y es como un fuego que está siempre ahí, un poco candente, mientras que el miedo es mucho más recortado y focalizado.

20:29
Ana García. Nosotros, cuando vivimos esas situaciones con esos alumnos ¿qué podemos hacer, inmediatamente cuando lo están viviendo, desde el centro escolar?

20:39
Montserrat Dolz. Sí, claro. Sí, yo creo que a veces son perfiles. Son perfiles de estilos de personalidad, los que a menudo son los alumnos que más os encontráis con estas dificultades. Yo creo que, a veces hay una parte de abordaje individual que puede ser muy interesante, que a veces es reconocer qué hacen. Muchas veces, hay pautas que… A veces, parece que siempre estamos dándole las mismas recomendaciones. Pero reconocer la capacidad de decir: “Oye, que lo has hecho muy bien, ya está”. Es suficiente. Es decir, un poco, bajar el nivel de expectativa. Decir que eso es suficiente, que eso es suficientemente bueno. Si lo es, claro. Si no lo es, pues hay que decir la verdad, porque esa es vuestra tarea, y además, es imprescindible. Por otra parte, también, fortalecer otros ámbitos, decir: “Ya está bien. Y es que además, aparte de esto, lo bueno para ti es poder hacer otras cosas, que no dejes de ir a los entrenos, yo qué sé, de baloncesto, por quedarte haciendo el trabajo, porque el trabajo ya está suficientemente bien”. Es decir, reforzar esa diversidad que es lo que le va a ayudar a ser un chico y una chica competente. Por tanto, decir hasta aquí y luego reforzar todo el resto. También puede haber estrategias más grupales que también, de alguna forma, en grupo, se refuerce, que hasta ahí, ha estado fenomenal. Que no hace falta más. En resumen, sería bajar el nivel de exigencia del individuo, es decir, ayudarlo a que se frene un poco.

Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz
22:24
Ana García. Siempre se ha hablado mucho de salud física, y la salud mental estaba un poco más relegada. ¿Tú crees que son dos aspectos para la vida que se complementan? Porque siempre los hemos tratado aislados. ¿Y qué piensas tú sobre ello?

22:40
Montserrat Dolz. Sí, sí. Bueno, sí. La salud mental, de hecho, es un poco el tema… Es un tema bastante tabú. Todavía hoy en día, tiene muchísimo estigma. Es verdad que se hablaba de salud, y cuando se habla de salud, no era nunca de salud mental. Realmente, los aspectos relacionados con la salud física están relacionados con la salud mental. Es decir, no podemos tener salud mental si no tenemos unas pautas de sueño adecuadas, si no tenemos unos hábitos de alimentación correctos, si no tenemos… Por ejemplo, la parte del deporte es también fundamental, y sabemos que también organiza los circuitos cerebrales en la adolescencia. Por tanto, está totalmente relacionado. Está totalmente ligado. Es imposible que una cosa vaya sin la otra, y seguramente, va a ser una buena idea que, cuando hablemos de salud y cuando hablamos de salud física, ya incorporemos la salud mental y no lo tratemos aparte.

23:43
Ana García. Montse, con esta situación que estamos viviendo hoy en día de pandemia, ¿qué efectos crees que va a suponer en los adolescentes a corto plazo y a largo plazo?

23:56
Montserrat Dolz. Sí, la pandemia ha sido muy difícil, ha sido un reto realmente para todos. Sí que es cierto que es un momento en el que en las relaciones en la infancia y la adolescencia, hay cosas clave que nada puede sustituir, que es toda la relación con los iguales. La relación con los iguales, realmente es donde aprendemos todo el modelaje de cómo tienen que ser las relaciones interpersonales, aprendemos lo que los otros esperan de nosotros, modelamos también nuestro temperamento, vamos adquiriendo también toda una serie de visiones complementarias sobre qué queremos ser en el futuro… Es verdad que toda esta reducción impactó seguro. Es verdad que hemos encontrado últimamente que hay más consultas, en este caso en el hospital de San Juan de Dios, donde tengo un equipo de salud mental bastante grande. Hay un aumento de consultas en urgencias con problemas de salud mental, y es verdad que es más en la franja de adolescencia. Nos preocupa, pero también nos parece que es un efecto coyuntural. Es decir, ha habido un momento en el que la disponibilidad de todos los recursos de primaria estaban centrados en el COVID, y por tanto había menos accesibilidad porque estaban… No se podía ir a los centros de salud, o se podía ir con restricciones, y que las propias personas hemos restringido nuestras visitas. Hemos dicho: “Me está pasando algo, o quizá a mi hijo o a mi hija le pasa algo, pero espera a que se calme un poco la cosa, porque ahora no es momento de ir al médico”.

25:43

A todas las generaciones les han pasado cosas. A los que vivían en el 1800, pasaban cosas, y a los del 1900, 1930, 1940… A todas las generaciones les han pasado cosas también, sin menospreciar el impacto que pueda tener toda esta restricción, que insisto, es verdad que es clave para ellos. También es el momento de decir: “Oye, a partir de ahora vamos a recuperar toda la socialización, todas las actividades extraescolares, todas las actividades de grupo, todas las excursiones a la montaña y todo aquello que nos hace ser competentes y tener una vida sana, saludable y normal”.

26:23
Ana García. Cuando nosotras éramos pequeñas, ir al psicólogo era algo que estaba totalmente fuera de contexto, y se intentaba evitar hablar de ello pasase la circunstancia que pasase. Hoy en día, los adolescentes ya van con más asiduidad a los psicólogos. ¿Qué piensas tú sobre esto?

26:47
Montserrat Dolz. Hombre, hemos mejorado. Hemos mejorado. Creo que el estigma sobre el tema de la salud mental, sobre todo en estas franjas de edad, ha cambiado. Es decir, tengo la sensación de que hace 20 años, que un padre o una madre dijera abiertamente que llevaba al hijo al psicólogo, era… diríamos que era más ocasional. Y hoy en día, respecto a los hijos, creo que hay una cierta normalización. Si ese mismo adulto se lo aplica a él mismo, ahí cambia bastante la película. Seguramente, ese adulto que dice: “Voy con mi hijo al psicólogo, porque tal”, cuando él tenga que ir al psicólogo, dirá que va al dentista.

27:32
Ana García. Sí.

27:33
Montserrat Dolz. La mayoría de veces. Por tanto, sí que es verdad también que el propio adolescente, en general, es más capaz de decir y de pedir ayuda. Y el adulto joven. También tengo la sensación, y es más una impresión, que cuando se hace mayor, copia el vicio del adulto. Y es decir, ese adolescente que a los 17 años decía: “Voy al psicólogo”, cuando llegan los 23 o los 25, ya le cuesta más decirlo. Es decir, hay barreras que incorporamos cuando nos hacemos mayores, pero en cualquier caso, ha habido un cambio de tendencia y creo que hay un estigma, sobre todo con la parte psicológica. Yo, que soy médico psiquiatra, lo nuestro todavía cuesta un poco más. Es un poco más duro de pelar. Pero ahí hay una cierta… Hay una mayor comprensión, y hay una mayor aceptación de que estas cosas pasan, tienen un nivel de prevalencia altísima y por tanto, se puede hablar de otra manera.

Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz
28:34
Ana García. Para padres y profesores, con el término de “salud mental”, ¿cómo crees que podemos prevenir problemas y fomentar esa salud mental que es tan necesaria hoy en día?

28:49
Montserrat Dolz. En el contexto del proyecto Faros del Hospital de Sant Joan de Déu, nosotros hemos llevado a cabo un informe que justamente tiene esta misión: la misión de explicar, dar a conocer cómo es la adolescencia desde un punto de vista de la salud mental y también del neurodesarrollo, presentarla como una etapa de oportunidad, y además, hacer hincapié en la importancia de la prevención y en la promoción de la salud mental. Y para eso, hemos elaborado un decálogo de forma consensuada con todos los autores, para dar una especie de guías. Diríamos que tienen diez puntos. El primero es comprender que el cerebro… que la adolescencia es una época en la que el cerebro está cambiando. Hay una serie de cambios cerebrales importantes, hay conexiones que aparecen y otras que desaparecen y por tanto, primero de todo, comprenderlo. Por otra parte, el papel de la familia para modelar. Entender que hay que ayudar a modelar, que la adolescencia es una época donde la familia y el entorno todavía son fundamentales. Es decir, en absoluto el cerebro cambia solo, cambia con todo lo que le sucede, y por tanto, en esa época también hay que estar atentos a ayudar a continuar ese crecimiento ofreciendo experiencias buenas para el adolescente, que sean creativas, de deporte, de socialización y darnos cuenta de cómo toda esa conjunción son las que también van a tener impacto en ese cerebro. No son dos cosas desconectadas.

30:49

Asumir el reto. Decíamos que otro punto es asumirlo como una oportunidad. Asumir el reto de que realmente es una etapa que puede ser divertida. Es verdad que hay un cambio, que dices: “¿Que ha pasado aquí? Mi niño, ¿qué le han hecho?”. No, pero bueno, es un reto. Y eso, al final, nos llevará a ese adulto sano. Por tanto, no vivirlo como una carga, sino como una oportunidad. Es una oportunidad para el adolescente y también es una oportunidad para todos los que conviven con el adolescente. Es decir, que en el fondo, sus criterios diferentes, sus visiones sobre el mundo, sobre lo que antes hacíamos o sobre lo que hace el adulto, también es una oportunidad para el adulto que está cerca. Otro punto clave es promover una vida sana. Es decir, es verdad que no hay que olvidarnos. A veces, de pequeños, estamos… De pequeños, todos tenemos bastante claro cómo hay que alimentar a los niños, el ritmo del sueño… Todo el mundo ¿no? Además, está muy trabajado también desde la pediatría. A veces, nos desenfocamos cuando llegamos a la adolescencia. Error. Hay que continuar promoviendo una vida sana. A veces, sin que ellos quieran tanto. Es decir: los niños obedecen más fácil, los adolescentes menos. Hay que insistir en la alimentación, en el sueño, en el deporte. Es importantísimo estructurar el hábito de deporte, el que a cada cual le encaje. Tampoco hay que ser marciales en eso. Hay que buscar los que también le encajan. Cada cual tiene sus aptitudes físicas, pero es también una época para eso. Otro punto clave es gestionar las tecnologías, porque es un tema que ha venido para quedarse. Es un tema complejo en el que podríamos hablar largo y tendido, pero para gestionar las tecnologías hay una frase que es muy importante, que es predicar con el ejemplo.

32:51

Es decir: tú no puedes decir que deje el móvil y estar tú con el móvil cenando. Es un error impresionante porque generas una mala vinculación con las tecnologías y además, dinamitas un espacio fundamental del día a día, que es la comida en familia. Por tanto, tenemos que predicar con el ejemplo, tenemos que ser capaces de hacer un uso razonable, moderado, y dar y modelar. Volvemos al punto dos: los chicos se modelan con nuestro ejemplo, con cómo nosotros vivimos, cómo afrontamos… Otro punto importante es entender que en la adolescencia vamos a tener que negociar. Negociar no quiere decir “ceder”, pero quiere decir “escuchar”, quiere decir “entender”. Escuchar a pesar de que, a lo mejor, eso que te están diciendo ya te lo han dicho muchas veces y claramente no estás de acuerdo, pero hay que estar ahí, y a veces hay que aceptar cosas que se puedan aceptar, que dentro de la estructura de cada cual, de su familia, de cada entorno, de cada sistema de valores… esté en el perímetro correcto. Pero a veces, hay que aceptar algo que para el adolescente sea muy importante y a lo mejor, para ese adulto, pues no tanto. Y para negociar, hay que comunicar con calidad. Hay que buscar espacios para comunicarnos. El adolescente nos manda una señal o nos dice algo que le está preocupando. Quizás en ese momento no podemos. No hay tiempo, pero hay que quedarse, decir: “Hay algo que preocupa”. Hay que buscar, o a lo mejor, decir: “Oye, esto que me has dicho, ya veo que hay un problema. Busquemos un rato, a la noche o mañana”. Hay que escuchar de verdad. Hay que estar atentos de verdad a lo que nos dicen.

34:51

Hay momentos en los que, a veces, los adolescentes tienen unas ideas o unos intereses que a veces nos parecen superlejanos a lo que a nosotros nos parecería adecuado. Pero hay que poder tener esta escucha cálida y cercana, porque eso es lo que va a hacer que realmente sientan que han hablado de verdad. Por otra parte, hay que ser capaces, como padres y como educadores, de pedir ayuda. Hay cosas que quizás: “Bueno, esto no me cuadra. Creo que quizá hay un problema”, pues hay que ser capaces de pedir ayuda. Hay una red que es capaz de comprender, hay que buscar ayuda profesionalizada, hay que intentar huir del alarmismo, pero hay que ser capaces de dar ese paso porque es lo que toca. Porque, como decíamos al principio, los trastornos mentales son frecuentes y, por tanto, puede ser que eso que esté pasando no sea nada, que es lo más frecuente, pero puede ser que sea algo y no se nos debe pasar por alto. Tenemos también que crear red, es decir, estamos en un sistema. Hay un sistema educativo que ofrece muchos recursos, hay un sistema sanitario que ofrece recursos, están también todos los recursos de tiempo libre, que también existen. Por tanto, tenemos que ser capaces de darnos cuenta de que solos no lo conseguiremos y tenemos que crear red. Tenemos que estar atentos a la red y ser capaces de ser partícipes de ella.

36:27

Y hay que acompañar, hay que acompañar en los aciertos y en los errores, hay que poder estar ahí en esos aspectos en los que nos sentimos más cercanos y en los que nos sentimos… en los que somos más capaces de dar aprobación, y también hay que estar ahí en los que quizá no damos tanta aprobación, pero que pueden ser coherentes con su línea de vida. Y cuando las cosas no van bien, también hay que estar cerca, porque ahí vamos a construir un sistema seguro, un adolescente seguro, porque se siente acompañado en los momentos en los que algo ha ido mal. Son una serie de puntos, en el fondo bastante, podríamos decir, intuitivos, pero que nos ha parecido interesante poderlos recoger y poder reflexionar sobre ellos.

37:22
Ana García. Pues muchísimas gracias, Montse. Ha sido un verdadero placer estar aquí contigo y haber compartido tus conocimientos para poder ponerlos en práctica.

37:34
Montserrat Dolz. Pues encantada, Ana, en vuestro entorno escolar es un reto diario y espero que algo haya podido servir para ayudar e inspirar en las situaciones en las que os encontráis cada día. Encantada, de verdad.

37:51
Ana García. Igualmente.