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“Sigo aprendiendo del niño que fui con 14 años”

Ricky Rubio

“Sigo aprendiendo del niño que fui con 14 años”

Ricky Rubio

· Jugador de baloncesto

Tiene 28 años y desde los 14 juega en la élite. Ricky Rubio, uno de los mejores jugadores en la historia del baloncesto español, fue desde su infancia un talento sin igual. Un niño prodigio que creció a la velocidad de un adulto, y aprendió rápidamente a valorar que “el talento no sirve de nada si no hay trabajo y esfuerzo detrás de ello”. Tras haberlo ganado todo en Europa dio el salto a la NBA, donde ha tenido que lidiar con la fugacidad del éxito y también con la crudeza de los fracasos. “Antes no sabía lo que era el fracaso, pero me ha enseñado, aprendí de él”, dice el jugador.

El punto de inflexión en su vida llegó en 2012, cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer de pulmón. En una de sus últimas conversaciones, Ricky le prometió que haría todo lo posible para ayudar a los demás. Y hoy está cumpliendo esa promesa a través de su Fundación.

Hablar de Ricky Rubio es hablar de una estrella de la NBA, pero también de una persona que ha superado importantes obstáculos y que sabe aprovechar la oportunidad que le brinda el deporte profesional para mejorar la vida de mucha gente. Y no puede ocultar su sonrisa al compartir los momentos que le han enseñado a competir contra los mejores del mundo: "¿Cómo se juega contra LeBron James o Kevin Durant? Sin miedo, pero con respeto".


Creando oportunidades

Ricky Rubio

Tiene 28 años y desde los 14 juega en la élite. Ricky Rubio, uno de los mejores jugadores en la historia del baloncesto español, fue desde su infancia un talento sin igual. Un niño prodigio que creció a la velocidad de un adulto, y aprendió rápidamente a valorar que “el talento no sirve de nada si no hay trabajo y esfuerzo detrás de ello”. Tras haberlo ganado todo en Europa dio el salto a la NBA, donde ha tenido que lidiar con la fugacidad del éxito y también con la crudeza de los fracasos. “Antes no sabía lo que era el fracaso, pero me ha enseñado, aprendí de él”, dice el jugador.

El punto de inflexión en su vida llegó en 2012, cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer de pulmón. En una de sus últimas conversaciones, Ricky le prometió que haría todo lo posible para ayudar a los demás. Y hoy está cumpliendo esa promesa a través de su Fundación.

Hablar de Ricky Rubio es hablar de una estrella de la NBA, pero también de una persona que ha superado importantes obstáculos y que sabe aprovechar la oportunidad que le brinda el deporte profesional para mejorar la vida de mucha gente. Y no puede ocultar su sonrisa al compartir los momentos que le han enseñado a competir contra los mejores del mundo: "¿Cómo se juega contra LeBron James o Kevin Durant? Sin miedo, pero con respeto".


Creando Oportunidades

Transcripción

00:16
Ricky Rubio. Soy Ricky Rubio. Muchos me conoceréis por ser jugador de baloncesto, que sí. Gran parte de mi vida he jugado a baloncesto, y quería explicar mi pasión por el baloncesto. El por qué. Por qué he llegado donde he llegado. Después podemos hablar de más cosas, porque mucha gente se piensa que un deportista solo es jugador de baloncesto, de fútbol, o el deporte que practique, pero somos mucho más. Hay otra persona detrás. Como empezó todo fue cuando tenía… cuatro años. Y creo que mis padres no me querían mucho en casa y me apuntaron a fútbol y a básquet. Sí que tengo un hermano mayor, que tiene dos años más que yo, y mi madre tenía que llevarlo a los entrenos. Y ¿yo qué hacía? Pues en la grada, jugar. Con dos o tres años ya cogía un balón y jugaba a baloncesto. Mi padre era entrenador también de baloncesto, de un equipo. Y ¿qué me tocó a mí? Jugar a baloncesto. Con cuatro años le digo a mi madre que yo quiero ser como mi hermano mayor, que quiero empezar a jugar a baloncesto. Y bueno, hacemos unos trapicheos, porque claro, con 4 años aún no puedes empezar, son 5 o 6 años.

01:34

Hablamos con el director del club, que es el Masnou, de donde vivo yo, a 20 minutos del norte de Barcelona, y le engañamos un poco. Le decimos que tengo cinco años, y aún tengo cuatro, incluso ya cinco era el límite, que decían “No, tienen que ser seis, pero bueno, como tiene el hermano…”. Y dijimos “Tiene cinco”, pero tiene cuatro. Después el señor se entera y dice: “Bueno…”, mi madre lo conseguía todo, dice: “Entrena, y si no llora se puede quedar a entrenar”. Lo primero que me dijo mi madre: “Entrena, pero no llores”, y yo: “Bueno, bueno”. Y después, cuando empecé con el colegio, todos mis amigos jugaban al fútbol y yo quería jugar al fútbol también. Pues el niño juega a baloncesto y a fútbol. Y llegan los diez años y tengo que escoger uno. Un día mis padres se sientan, comemos todos juntos en la cena, y me dicen: “Enrique”, y yo con diez años, con toda la ilusión del mundo, yendo dos entrenos a baloncesto, dos a fútbol, muy contento, mucha actividad… Me dicen: “Tienes que escoger uno”. Y digo: “Uf, qué difícil”. Y bueno, escogí el fútbol. De verdad. Se complica el tema porque ya es… no profesional, pero tienes que pagar una cuota, y no íbamos muy bien de dinero en esa época.

03:00

Juego bastante bien y me suben dos categorías de fútbol, y ya no juego con mis amigos del colegio, y me aburre un poco el fútbol. Quiero volver a baloncesto. Voy a mi madre y le digo: “Tengo un problema”. Y me dice: “¿Qué?”. Y le digo: “Que echo de menos el baloncesto, que es lo que a mí me gusta realmente. Sí, mis amigos juegan al fútbol, pero lo que a mí me gusta es el baloncesto”. Yo creo que de allí aprendí dos cosas: una, que mis padres no me obligaron a hacer lo que ellos querían, porque mi padre era un loco del baloncesto. Entrenaba a baloncesto, su hijo mayor juega baloncesto, y me dejaron escoger a mí, me dejaron escoger lo que yo quería, y yo quería el fútbol. Pero después vi que mi pasión real era el baloncesto. Entonces, desde muy pequeñito tuve la suerte de tener los padres que he tenido, que no me han obligado a hacer un deporte que no me gusta solo porque al padre le gusta ese deporte, dejar que el niño que lleva dentro realmente escoja la pasión. También me enseñaron el error: te puedes equivocar, pero siempre puedes corregir. Un error… yo podría haber sido, y aún sigo siendo un chico tímido, podría haberme callado y jugar a fútbol toda la temporada para no herir los sentimientos de mi madre.

04:31

Pero bueno, me enseñó que si tú pides las cosas y realmente es un error, se puede corregir. He llegado a jugar a baloncesto, he tenido la suerte, que puedo haber tenido suerte, pero sobre todo porque decidí el baloncesto por la pasión que yo tengo dentro. Una pasión que hizo que un niño de diez años, a pesar de que todo va en contra de que vaya al baloncesto, porque todos mis amigos en el colegio juegan a fútbol, el deporte rey en España… como sabemos, vemos fútbol, en el telediario todo es fútbol… Entonces, ¿qué vamos a hacer? Pues fútbol. Pero realmente la pasión que yo tenía dentro, en ese momento me equivoqué, y realmente es el baloncesto. A los diez años me dediqué al baloncesto y sabía exactamente que eso es lo que me gustaba a mí.

“Sigo aprendiendo del niño que fui con 14 años”. Ricky Rubio
05:21
Gemma. Hola Ricky. Soy Gemma y soy mamá de tres niños. En casa nos gusta mucho el deporte, y me gustaría que me dijeras qué valores del deporte destacarías.

05:29
Ricky Rubio. El deporte tiene algo muy positivo, y es que tiene valores que se pueden enseñar tanto en equipo como individuales. Depende el que practiques. Uno de ellos, tanto si practicas individual como en equipo, es el esfuerzo. Yo creo que en el deporte no hay valor que se note más que el esfuerzo. Si tú te esfuerzas, las cosas pueden salir bien o mal, pero como mínimo te has esforzado. Después también, en mi caso, que es un deporte de equipo, es el compañerismo. El compañerismo es algo que se aprende mucho. En un deporte de equipo sí que está muy bien, ahora que estamos en la era digital, que las estadísticas sean muy buenas, que yo haga 25 puntos por partido. Está muy bien, pero al final si no ganas… Me hicieron una pregunta el otro día, un periodista me dijo: “¿Qué prefieres ganar: tres MVPs o un título de Liga?”. Los MVPs están muy bien, y no lo rechazo para nada, ojalá. MVP es ser nombrado mejor jugador. Y digo: “Pero eso es solo, realmente creo que mis amigos, compañeros se alegrarían por mí. Pero ganar un anillo, o ganar un campeonato, hace que el equipo se una para siempre”. Porque para ganar un campeonato tienes que tener el talento, tienes que tener buenos jugadores, tienes que tener un poco de suerte… pero sobre todo tienes que ser un equipo. Compañerismo, sacrificarse por el otro.

07:06

Tú puedes tener mucho talento, pero si no hay trabajo detrás… Hay una frase de Kevin Durant, no sé si lo conocéis, es un jugador muy bueno de la NBA que dice… lo dice en inglés, pero en español sería: “El trabajo gana al talento, si el talento no trabaja suficiente”. El trabajo duro, entrenar cada día, es necesario. Y esos son tres o cuatro valores entre muchos otros que tiene el deporte. Yo creo que cuando tenga hijos les voy a apuntar a cualquier deporte que quieran jugar, porque creo que el deporte transmite esos valores. Ves que un compañero cae al suelo y quieres levantarlo, porque eso es ser un equipo. Al final ganar o perder… Sí, todos queremos ganar y es una sensación muy buena, pero yo me voy más contento a casa cuando realmente siento que he ayudado al compañero, que he hecho equipo. El año pasado tuve una experiencia muy buena con los Utah Jazz, y es que nos unimos tanto que somos amigos. Imagínate que vas a trabajar a tu trabajo en oficinas. Es más difícil demostrar realmente lo que sientes por tu compañero. Sí que le puedes traer unas flores, el café, la comida un día… pero cuando las cosas van muy mal en un partido es cuando le vas a levantar, te sacrificas y no pones una mala cara porque te cambian, porque tu compañero entra… y eso crea una unidad en el equipo muy importante.

08:52
Saúl. Hola Ricky, soy Saúl. Tú empezaste a jugar con 14 años en la Liga española, ¿cómo te apañaste para combinar los estudios con el baloncesto?

09:01
Ricky Rubio. La verdad, si te voy a ser sincero, yo como chico de 14 años dije: “Va, ya juego a baloncesto, ya está. Ya los estudios…”. Pero realmente me ayudó muchísimo. Y si ahora yo voy y tengo 14 años, o me encuentro a un niño de 14 años que está en la misma situación, le digo: “Por lo que sea, por favor no dejes el colegio”. Porque me ayudó muchísimo. Me ayudó, primero, a aprender unos valores en el cole, pero sobre todo, aparte de lo que puedas aprender en el colegio, que es muy importante en tu vida, también a diferenciar dos cosas: yo empecé a ser profesional, pero no dejaba de ser un niño, y en clase haces tonterías. En el equipo no podía tantas. ¿Fue un esfuerzo? Mucho. Si te cuento cómo era mi día… Creo que ahora me lo cuentan a mí y flipo, en ese sentido. Me levantaba a las seis y media, porque yo iba al colegio y tuve la suerte de tener un entrenador como Aíto García Reneses, que lo primero que me dijo es: “Por las mañanas no hace falta que vengas a entrenar, porque quiero que continúes con los estudios”. Y me dijo: “Pero hay entrenos que sí, por la mañana tendrás que venir”, y empezaba el entreno a las once. Y digo: “Bien, me levanto a las nueve o así”. Y hablaron con mi madre y no, no. De ocho a once tenía que ir al colegio, y a las once tenía que coger el metro e ir a entrenar de once y media que entrenábamos a dos. Hasta hubo algún día, te diré, que me pasé de parada porque iba tan cansado que me dormí.

10:31

Y me levanto y digo: “Me he saltado la parada y voy a llegar tarde”, y tenía que inventarme una historia con Aíto: “Es que la profesora me dijo “que tenía que entregar unos deberes y no podía…”. Espero que no lo esté escuchando, porque ahora sabrá que los días que llegué tarde fue porque me dormía en el metro.

10:36

A las dos terminaba, mi madre me venía a buscar rápido, porque tenía que comer y a las cuatro a veces entrenábamos otra vez. De cuatro a seis, depende, de cinco a siete. Comía, tenía que hacer algún deber, algunos deberes que me daban los profesores, y entrenaba otra vez. Me pasaba en total en el pabellón hasta las once. Y no me aburría. Hasta las once de la noche pero porque yo quería. A veces acababa el entreno y yo decía: “¿Puedo ir a entrenar con los de los de 18 años?”. Entrenaba con los profesionales pero también quería entrenar con mis amigos. Total, acababa a las once de la noche. A las once de la noche a dormir, a cenar, a acabar los deberes y a las doce y media o así me ponían en la cama, y a las seis y media sonaba el despertador. Ahora entendéis por qué ponía posponer a veces y me dormía en el tren. Pero esa rutina, ese esfuerzo, primero: lo hacía porque yo quería. Porque yo quería jugar como profesional, quería seguir también con los estudios, porque pensé que era muy importante. Pero también tuve la suerte de tener a referentes en mi vida, tanto el entrenador como mis padres, que me guiaron por un buen camino. Porque todos somos conscientes de que cuando tienes 14 años no vas a ir por el mejor camino, siempre vas a escoger antes el más fácil que el más difícil. Pero ahora pensándolo me ayudó muchísimo a ser la persona que soy hoy. ¿Cuántos años tienes tú?

12:08
Saúl. Yo, catorce.

12:08
Ricky Rubio. Catorce años. Pues mira, si mañana te llama el Estudiantes o el Madrid y te dice: “Empiezas a entrenar”, dices: “Sí, pero tengo que ir por las mañanas al colegio”, ¿vale?

12:19
Chico 1. Hola Ricky, ¿cómo estás? Llevas ya seis o siete años en la NBA, y quisiera saber qué es lo que más has aprendido en estos años dentro de la Liga.

12:29
Ricky Rubio. Llevo seis, siete… Creo que hasta ocho. Me voy haciendo mayor. Llevo muchos años allí, he aprendido muchas cosas. Juegas en la mejor liga del mundo, entonces el nivel de exigencia es el máximo. Para llegar tienes que tener un poco de suerte, tienes que tener talento. Pero para mantenerte tienes que tener un nivel de consistencia, de esfuerzo diario y una mentalidad… no satisfactoria en ese momento, de decir: “Ya he llegado a la NBA, ya está. Ya me puedo comer 20 hamburguesas al día”. No, tienes que tener una disciplina. Y eso lo aprendes año a año, y cada año el nivel va siendo más exigente. Los jóvenes que vienen ahora, yo ya tengo 28 años, así que a los que llegan a la Liga ahora les exigen un nivel de rapidez, cada año son mejores en ese sentido. Sobre todo físicamente, y cada año tienes que renovarte, seguir queriendo y teniendo esa pasión, porque llega un momento en que si ya no tienes esa pasión… es mejor ir a por tu siguiente pasión.

13:47

Pero también me ha enseñado otra cosa, que es que al haber gente de todos los sitios, hay culturas de todos de todos sitios. Y a veces nosotros creemos que nuestra cultura es la que es y es la que tiene que ser, y ya está, es así. Y no es así. Me acuerdo mi tercera o cuarta temporada, tenía un jugador musulmán en el equipo. Tenemos partidos back to back. Back to back es que jugamos un domingo y jugamos el lunes otra vez. Jugamos el domingo en Milwaukee y jugamos el lunes en Chicago. Cansadísimos, cuando llegas el domingo por la noche después de jugar en Milwaukee, llegas a Chicago por la noche y estás muy cansado y duermes todo el día. Tenemos reunión el lunes por la mañana, vamos a jugar y termina el partido, y saca la alfombra que tiene, y empieza a rezar, que son diez minutos, porque tienen que rezar cinco veces al día. Son diez minutos que se levanta, se pone de rodillas, se levanta, se pone de rodillas… Qué esfuerzo para una cultura. En ese momento yo era un poco joven, tenía 22 años, y no entendía mucho. Ahora ya… Vas entendiendo, y es lo que te da la NBA. Vas aprendiendo de otras culturas y llegas a entender que nosotros vivimos en un mundo que nos creemos que es nuestro mundo, y todo el mundo tiene que ser de esa forma.

15:22

Y llegas a la NBA, empiezas a entender y a compartir que lo tuyo no es lo más importante, sino que el compañero tiene unas creencias, ya sean religiosas, en ese ejemplo es religioso, pero como muchas otras cosas, opiniones políticas… mil historias, que yo creo que eso lo he aprendido en la NBA. De haber tanta gente diferente y decir: “Una cosa. Lo que yo pienso no es lo único”. Y creo que ponerse en el sitio de otro es una cosa que es muy difícil de hacer en el momento caliente, pero que si se hace se aprende muchísimo.

16:09
Pilar . Hola Ricky, me llamo Pilar. Hay situaciones que nos cambian la vida y que nos hacen valorar las cosas importantes, como puede ser la muerte de un ser querido. Quería preguntarte cómo lograste tú superar un momento tan complicado como fue la pérdida de tu madre y si te ayudó el baloncesto a superarlo.

16:33
Ricky Rubio. Si me lo llegas a preguntar hace tres años, antes de que mi madre falleciera, y me llegas a preguntar por algo que me toca, que toca mis sentimientos… Te hubiera contestado con una coraza. Te hubiera contestado lo que quieres oír, o igual no lo que quieres oír, pero hubiera evitado ir dentro de mí. Esa experiencia fue la que realmente me enseñó a decir: “¿Por qué me tengo que esconder? Si realmente estoy mal, ¿por qué tengo que decir que estoy bien?”. ¿Realmente estamos bien? No, en ese momento no estamos bien, y decir que estás mal, o llorar, o expresar tus sentimientos en ese momento no es un símbolo de debilidad, sino todo lo contrario. Es un símbolo de fortaleza. Y eso me lo enseñó esa experiencia. Lo pasé muy mal. Alguna vez lo he dicho, porque es un tema sobre el que me he empezado a abrir un poco, y pasé una mini depresión, o depresión, o como lo queráis decir. Mi pasión, el baloncesto, ya no era mi pasión en ese momento. Y ¿cómo paras un tren que va a 200 por hora? Porque en baloncesto la carrera de un profesional va a 200 por hora. No puedes parar. ¿Cómo paras ese tren? Lo fácil hubiera sido decir: “Bueno, no pienso en ello y ya está”. No. Me afectaba.

18:09

Yo iba a jugar y me afectaba eso. Pero podía tomar dos caminos. Podía decir: “Hostia, el día está mal porque yo estoy mal”, culpar todo lo que me pasaba, echar la culpa a una situación personal muy delicada de todo lo que me pasaba. O aprender de ello. Aprender de ello y que me hiciera más fuerte. Cuando empecé a jugar a baloncesto profesional, empecé con la peña y todo iba muy bien. Ganamos la Copa del Rey y ganamos la ULEB Cup. Me voy al Barça, ganamos la Euroliga, ganamos la ACB… Con 20 años yo gané todo lo que se podía ganar en Europa. No conocía el fracaso en ese sentido. Y me voy a la NBA y las cosas empiezan a salirme no tan bien. Me lesiono de la rodilla. Estoy nueve meses fuera. Estoy en un equipo que pensaba que sí que íbamos a hacer cosas, y no entramos en playoffs en seis años… Y esa experiencia de no triunfar podría haber hecho que me dejara de gustar el baloncesto, pero me lo tomé todo al contrario: el fracaso me enseñó. Aprendí de él. ¿Cómo superas tú el perder a una madre que nunca más vas a tener? Sinceramente, creo que aún no lo he superado. Hay días que estoy mal, pero no sería la persona que soy ahora si no hubiera vivido esa experiencia.

19:54
Álvaro. Hola Enrique, ¿qué tal? Me llamo Álvaro, me encanta el baloncesto. Me gustaría conocer algo de tu fundación. ¿Qué proyectos tienes? ¿Qué proyectos vais a realizar en el futuro?

20:03
Ricky Rubio. Yo siempre decía: “Ya lo haré, cuando me retire haré la primera fundación. Cuando me retire empezaré a pensar qué haré después de jugar a baloncesto”. Pero la experiencia que viví con mi madre es que igual mañana no existe, igual mañana ya no está. Y sí, gran parte de mí es el Ricky, Ricky de baloncesto, Ricky jugador, pero otra gran parte no lo es. Otra gran parte quiere ser más cosas. Tengo más ambiciones. El baloncesto ocupa un tiempo de mi vida muy importante, pero para nada es el más importante. Antes lo era, y gracias a la experiencia como he dicho… Estaba, no equivocado, era mi filosofía de vida en ese momento, pero abrí la Fundación hace un año, cuando yo tenía pensado abrirla cuando terminase. Ya tengo pensado hacer otras cosas, porque no quiero solo ser el jugador de baloncesto. Antes pensaba que sí. Hay una anécdota, en la NBA hacemos muchas reuniones, y hay una reunión, un curso, a principio de temporada que hacen todos los rookies, que son los jugadores de primer año y nos preguntan: “¿Quién de aquí solo es jugador de baloncesto?”, y muchos levantamos la mano.

21:39

Y nos dicen: “Estáis muy equivocados. No solo sois jugador de baloncesto. Tú eres un hijo, tú eres el primo de alguien”. Muchas veces, al ser profesional y que el baloncesto gire en torno a nosotros, y digo baloncesto como cualquier otro deporte, como tu trabajo, decimos: “Es que solo soy ingeniero, voy a trabajar y ya está”. No. Tenemos a una madre, y para ella somos un hijo. Tenemos mil cosas más. No quería tener una fundación de decir: “Tengo una fundación por tener, queda bien”. En ningún momento quise o quiero esa publicidad. Realmente, ¿por qué la tengo? Porque quiero dejar un impacto en esta vida. Quiero que cuando yo esté… no sé cómo voy a morir, nadie sabe cómo va a morir, pero quiero que yo cuando esté en mis últimos días pueda decir: “Estoy orgulloso de poder haber hecho eso. Estoy orgulloso de dedicar mi tiempo aquí para poder crear algo que ha ayudado a otras personas”. Uno de los proyectos, por ejemplo, para no aburriros a todos mucho: yo cuando iba con mi madre a hacer quimioterapia, porque murió de cáncer, era muy aburrido. Era un hospital. Sí que vas a un hospital, pero si tengo que ir una vez cada tres semanas, una vez al mes, y estar allí cuatro horas, y después revisión… Igual vivíamos en un hospital casi.

23:21

Por qué no la sala donde están los pacientes… Que sí que hay muchas de niños, que también es verdad, y tengo muchas ideas para los niños, y mucho de la Fundación está enfocado en niños. Pero también ¿por qué no pueden las salas de los adultos donde vayan a visitarse con el doctor, donde vayan a hacer quimioterapia, ser salas de estar? Salas que tengan 20 mesas con sillas cada una, para que puedas venir con tu familia, con tu hermano, con tus hijos y podáis hacer un puzle mientras esperáis la visita del doctor, o podáis jugar al ajedrez, o podáis jugar a videojuegos. Y he dicho cosas que me gustan a mí, pero habrá sugerencias en esa sala. ¿Qué queréis los pacientes que haya? Una librería, a mí me gusta leer, pues habrá todas las cosas que hay, y que haya luz. He abierto un proyecto que une dos cosas, el baloncesto y mi pasión por los niños. Yo en Estados Unidos iba a entrenar y tenía todas las facilidades del mundo. Por eso son tan buenos, porque cuando son pequeños pueden venir a entrenar a cualquier hora, y yo volví aquí en verano y no había un pabellón donde llame y diga: “¿Puedo venir a entrenar?”. No. Tenía que ser un pabellón municipal, un equipo como el Joventut, o el Barcelona, que tuviera el pabellón y podía entrenar. Y al final ¿qué terminaba haciendo yo con mis amigos? Jugaba al pádel. Es lo más fácil, ir a jugar al pádel. Estaba de moda, e iba a jugar al pádel con mis amigos.

24:57

He abierto un pequeño gimnasio que se llama Next MVP, que es para que el jugador que realmente quiera entrenar a baloncesto, ya sea pequeño, con ilusión y que tenga proyección a ser profesional, tiene todas las máquinas. Desde una máquina que te pasa, más vago no puedes ser, tú tiras, el balón entra en la máquina, te lo devuelve y puedes tirar. Puedes ir a tirar solo, y en eso me acuerdo mucho de Dražen Petrović, no sé si recordareis al gran Dražen Petrović los más pequeños. ¿Sí? Un jugador muy bueno, que por mala suerte murió muy joven. Demasiado. Pues decían que iba antes del colegio iba a hacer mil tiros, que no sé si es verdad, después igual eran 50 tiros y se iba al colegio. Pero decían que era uno de los mejores anotadores y de las mejores mecánicas que ha existido en el baloncesto. ¿Por qué? Por el trabajo que puso, por la repetición. Es lo que enseñan los valores, que el trabajo, el esfuerzo, da su recompensa. Pues el niño que lo quiera hacer aquí, que pueda. Pero no solo eso, sino que si tú quieres jugar a baloncesto con un amigo puedas venir a entrenar. Y de momento es pequeñito el proyecto, pero tengo idea de abrir muchos gimnasios en toda España, porque es una de mis pasiones, el baloncesto, y el esfuerzo de querer ser mejor. De querer llegar a ser un profesional. ¿Qué tienes que hacer? Poner horas. No hay otra vía. Lo siento. Si tú me vienes ahora y me dices: “¿Cuál es la solución perfecta para llegar a ser un profesional como tú?”. No existe una solución. Si hay algo que se parece es las horas de trabajo, las horas de esfuerzo.

26:54
César. Hola Ricky, me llamo César. Nos has comentado que desde muy pequeñito ya conviviste con el éxito, lo ganaste todo ya casi siendo un niño, e imagino que habrás tenido tus fracasos como todo el mundo y me gustaría preguntarte: ¿cómo convives con esa mezcla de fracaso y éxito?

27:12
Ricky Rubio. Yo creo que, como he dicho, las victorias son muy importantes y son necesarias, porque es una recompensa a todo el trabajo, a todas las horas que yo pongo en ese sentido en verano. En verano entrenamos muchísimo, y después durante la temporada aún más, y al final tienes tu recompensa con la victoria. ¿Qué pasa con el fracaso? A mí, por ejemplo, cuando he perdido… al principio no sabía. No sabía perder. Me frustraba, me desanimaba. Pero llegó un momento en que perder me llenaba dentro. Imagínate un coche al que casi no le queda gasolina, no le quedan millas para correr. Lo enchufas, le pones gasolina. Pues creo que la derrota me ha hecho eso: llenar el tanque para tener aún más ganas de decir: “La próxima vez, cuando esté en esta situación, voy a tener aún más fuerza para poder ganar”. Y al final todos pensamos: “Ganar o perder. ¿Qué es más bonito? Ganar”. Pero al final yo diría que hay otra opción, el camino. El camino para ganar. En el camino para ganar yo me lo paso muy bien, y es con los valores que hemos dicho, con el esfuerzo, con tener una meta, tener un objetivo. Yo creo que es muy importante tener un objetivo, porque trabajas para poder llegar a ese objetivo. Te vas llenando el tanque, diciendo: “Uf”.

29:04

Creo que los objetivos también tienen que ser no muy lejanos. Está el objetivo final, pero dentro del mismo camino puedes ir poniendo pequeños objetivos para que te vaya llenando el tanque y decir: “Oh, no lo he hecho bien”, o: “Oh, la recompensa”. Pero el objetivo nunca tiene que ser tan grande que no puedas llegar a hacerlo. Si es así, si es muy grande y soñamos a lo grande, que todos creo que soñamos a lo grande, y aquí tenemos niños y algunos jugáis a baloncesto, o cualquier deporte y decís: “Quiero llegar a ser como Messi”. “Quiero llegar a la NBA”, ese camino es muy largo. Os vais a cansar. Si el objetivo, el sueño, es ese, me parece muy bien. Pero poneos pequeños objetivos durante el camino, y no olvidéis que en el camino se pasa muy bien y es muy divertido. Lo bueno del deporte creo que es que tienes un examen diario, y en la vida no. En la vida hasta que no suspendes a final de curso, no te das cuenta. En el baloncesto, o en el deporte, tienes un examen diario. Si yo no he hecho mi trabajo durante el verano, no he hecho trabajo durante esa semana, el partido es muy difícil que me salga bien, y es una valoración constante. Yo creo que de eso podemos aprender, llevar esos valores del esfuerzo para querer ser mejor. Lo podemos llevar del deporte a la vida, y de la vida al deporte. Pero como te digo, la vida es más difícil valorarla porque, ¿qué es una victoria o una derrota en la vida? Para mucha gente es diferente, es muy subjetivo.

“Sigo aprendiendo del niño que fui con 14 años”. Ricky Rubio
30:54
Mateo. Hola Ricky, ¿cómo estás? Me llamo Mateo. Yo te quería preguntar… ser una gran estrella de la NBA no es nada fácil, así que ¿cómo te preparas tú mentalmente para competir con los mejores jugadores del mundo?

31:07
Ricky Rubio. Creo que la humildad es uno de los valores que me enseñaron a mí mis padres, y me ha servido muchísimo. Cuando juegas contra los mejores te exigen lo mejor. El sacrificio de, por ejemplo, para llegar allí… ¿Qué pasa? Que con 14 años, 15 años empiezo a ser profesional, y mis amigos me llaman y me dicen: “Oye, el viernes, sábado y domingo nos vamos de vacaciones, donde quieras. Cuando termine el colegio el viernes me voy con fulanito y fulanita a una casa en Andorra”, por ejemplo. Y dices: “No puedo ir”. Bueno, no puedo ir, no. No quiero ir. ¿Por qué? Porque quiero llegar a mi objetivo. Y ¿cómo llego a mi objetivo? Con esfuerzo. Y ¿qué es ese esfuerzo? Pues no ir a ese fin de semana con mis amigos, y entrenar un poco más. Es perder el miedo, también. Porque ¿qué pasa? Que yo cuando llego a la NBA juego contra jugadores que para mí eran un sueño. Para mí, es decir: “Voy a jugar contra LeBron James”, en ese caso. O: “Mi primer partido en la NBA es contra Oklahoma City y tienen a Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden”. Han sido tres jugadores que han sido tres MVPs, mejores jugadores de la Liga. ¿Cómo juegas contra ellos? Yo creo que lo que más me ha ayudado es ir sin miedo, pero con respeto. Tú puedes respetar a una persona pero nunca tenerle miedo.

33:02
Mario . Hola Ricky. Yo soy Mario y soy muy fan de la NBA. Siempre me he imaginado una pregunta, que sería: ¿Qué siente uno al estar delante de LeBron James o Kobe Bryant?

33:14
Ricky Rubio. Miedo no. No, al principio sí que es verdad que cuando juegas contra tus ídolos… Ahora ya en el mundo del baloncesto respeto a muchos, pero ídolos ídolos no llegan a ser en ese sentido. Como he dicho, he tenido la suerte de conocer a muchos jugadores de baloncesto y hay alguno que es mi ídolo. Pau Gasol era mi ídolo y sigue siendo mi ídolo, pero ya es mi ídolo no sólo por cómo juega a baloncesto sino por sus valores. ¿Cómo juego contra LeBron James o Kobe Bryant, toda esta gente? Respondiendo la pregunta de antes también, sin miedo, pero con respeto. Es algo que vas aprendiendo a medida que va pasando. Como hemos dicho, el baloncesto te puede enseñar en la vida, pero la vida también en el baloncesto. En los Juegos Olímpicos de Pekín, 2008, imagínate. Imaginaos, 2008. Yo tengo 17 años y voy a jugar los Juegos Olímpicos, y están Chris Paul, Deron Williams y Jason Kidd como bases. Probablemente tres bases que van a ser Hall of Fame. El Hall of Fame es lo mejor que ha habido en la historia del baloncesto.

34:50

¿Cómo un niño de 17 años se planta allí y juega la final contra ellos? Y creo, ahora no lo sé, que soy de los que jugó más minutos en esa final. No es por el talento, que sí, que podía tener talento, pero creo que es porque realmente las ganas que tiene un niño son tan grandes que tenemos que aprender de ellos. Yo aprendo de del niño que era con 14, 17 años en esa final, de la ilusión. Es muy importante. La ilusión de hacer algo. Como he dicho, todo lo que hago yo en ese sentido, en mis proyectos, hay muchos que he dejado de hacer porque no los he sentido dentro y no he tenido la ilusión. Jugar contra esta gente a mí me hace mucha ilusión. Tengo el respeto de jugar contra ellos, pero también tengo la confianza de haberme preparado suficientemente bien para poder estar al nivel. El trabajo, el esfuerzo que he hecho durante toda mi carrera me da la confianza. Y con la confianza de saber que he hecho todo lo que tengo, tú cuando vas al colegio y vas con los deberes hechos, vas tranquilo. Ahora, cuando vas y no has estudiado, o no has hecho los deberes, los haces a última hora y la profesora te pregunta, o el profesor te pregunta… No sé si se podrá decir la palabra, pero estás asustado, vamos a decir. Iba a decir otra palabra, pero estás asustado.

36:42

¿Por qué no tienes la confianza? Porque no has hecho los deberes. Cuando juegas contra LeBron James, contra Kobe Bryant, tienes que venir con los deberes hechos. No los puedes hacer a último momento. No puedes el día antes decir: “Voy a jugar contra ellos. Voy a tirar mil tiros, así practico, y mañana seguro que…”. No salen así las cosas. Las cosas salen con una base, y la base es el trabajo.

37:11
Rafa. Hola Ricky, soy Rafa. Siempre has estado considerado como uno de los jugadores más creativos y diferentes, que busca sorprender a sus rivales y hacer jugadas más imaginativas, o que sean capaces de pillarles desprevenidos. Y mi pregunta es: ¿cómo haces para trabajar esa creatividad? ¿Cómo la entrenas?

37:31
Ricky Rubio. La creatividad es algo que a cualquier entrenador no le gusta mucho, y la tienes que tener un poco… Yo creo que pasa mucho en el deporte, igual que lo decíamos con los profesores, ¿hasta qué punto dejamos que el niño, o el jugador, sea creativo? O ¿necesitamos resultados? Es muy subjetivo, la verdad. Es una palabra que… “Bueno, como es creativo le dejamos que haga lo que quiera”. Nosotros tenemos que tener unas guías, si tú vas a mi entrenador y le dices: “Tranquilo, esto lo tengo. La paso por la espalda, me la paso por aquí y por aquí”. Te dice: “Vale, pero estás aquí conmigo en el banquillo y que lo haga el otro”, porque hay límites. Pero ¿dónde están estos límites? Nadie lo sabe, y a veces nos ponemos límites aquí en la cabeza que nos hacen de tope. Yo creo que cuando juego baloncesto hay algo dentro de mí, y por eso creo que decidí jugar a baloncesto, que quiere ser creativo. Creo que muchos entrenadores han hecho que esa creatividad esté más compacta, pero sigue ahí. Es equilibrar la balanza de la creatividad con los resultados en el baloncesto. Pero no te voy a mentir, siempre que tengo oportunidad intento que la creatividad suba. Y ¿cómo sale? ¿Cómo se entrena? Si te sale de dentro, confía en ti. Confía en eso que vas a hacer, confía en que eso es lo correcto. Y si no es lo correcto, aprende de ese error.

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Yo hago una jugada, y pasa mucho, el problema es que en profesionales hacemos demasiado vídeo. Siempre lo digo, el vídeo está estropeando el baloncesto, y supongo que muchas cosas pasan, pero los entrenadores nos tienen allí, nos sentamos antes del entreno y al principio cuando empecé eran 10, 15 minutos, ahora ya va por la hora de vídeo, de decir: “Vale, este jugador va a la izquierda, y cuando va a la izquierda tira, cuando va a la derecha esta jugada la hace así”. ¿Hasta dónde yo puedo darle a esa jugada creatividad, o no? Yo hago una jugada, no me sale bien. Aprendo que eso no lo tengo que hacer. Pero ¿cómo lo hago? Buscando otras vías. Hay veces que no me han salido esos pases, y he sabido en qué situaciones, a medida que va pasando la temporada o mi carrera, puedo arriesgar más, y cuándo no. Pero eso también te lo da la experiencia. La experiencia sirve. Antes, cuando yo jugaba y tenía 18 o 19 años, 20 años, decían: “Este, que es veterano y tiene experiencia, te va a enseñar”. Y yo decía: “La experiencia. ¿Qué es la experiencia?”. Hasta que no pasas por algo y no lo vives, por mucho que te lo digan, puedes estar poco preparado o no, y eso es muy importante, pero hasta que no lo vivas no se te queda adentro tanto como si lo vives.

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Y eso es la experiencia. Para vivir y para estar preparado para ese momento, sobre todo los más jóvenes, pero sirve para todo el mundo. Ahora yo estoy diciendo algo y ojalá sirva. Si una pequeña cosa sirve para alguien ya me voy del plató contento. Pero igualmente, yo no paro de aprender en ese sentido, cuando me pasan experiencias intento aprender de ellas. Intento aprender de la jugada.

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Ramón. Hola Ricky, me llamo Ramón y yo también soy jugador de baloncesto. He visto partidos tuyos y he visto que los últimos segundos ibas a tirar tiros libres tú para ganar el partido. ¿Qué haces para aguantar la presión de que si lo fallas puedes perder el partido, o lo que puede haber después? ¿Se puede entrenar?

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Ricky Rubio. Ramón. ¿Tú has fallado algún tiro libre importante, o no?

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Ramón. Sí.

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Ricky Rubio. ¿Sí? Y ¿qué has hecho?

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Ramón. Aprender del fallo.

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Ricky Rubio. Muy bien. Por supuesto que se entrena. La presión existe. Pero primero te voy a decir una cosa, os voy a decir, pero tú que eres jugador de baloncesto a ver si lo puedes aplicar un poco. El baloncesto y ganar, o perder, está muy bien. La presión está y no la puedes sacar de ninguna forma, pero no es tan importante. Queremos ganar todos. Vas a fallar o vas a meter. Tú tiras a meter, ¿verdad? ¿Las vamos a meter todas? No, por supuesto. Ni el mejor tirador, Stephen Curry ahora está ahí, y también falla. ¿Qué pasa? Que nosotros pensamos muchas veces, la presión es: “¿Qué dirán si fallo?”, “Es que soy muy malo”. Si tú realmente vas a meter el tiro libre no tienes que tener ninguna presión en ese sentido, porque lo has dado todo. Has hecho lo que tú creías que era la técnica correcta para meter, ¿correcto? ¿Qué pasa? Hemos fallado. Pues igual lo que creo que es la técnica correcta, no es tan correcta. A veces es solo suerte o no suerte, y es así, pero me he dado cuenta durante el transcurso de mi carrera de que cuanto más entreno, más suerte tengo. Sí que hay días que dices: “Hoy no he metido ninguno”, o: “Hoy, no sé por qué, no pasaba” ¿Qué pasa ese día? Al siguiente entreno tiro más tiros libres.

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Michael Jordan tiró un tiro libre en un partido con los ojos cerrados, y la gente se sorprende y dice: “Hostia, qué chulo, ¿no?”. Pero yo creo que la confianza que tiene en él mismo, de repetir tanto algo es tal, que no necesita ni ver el aro. Coge el balón y ya lo tiene tan interiorizado, ha repetido tantas veces, que le sale solo. Eso es un mensaje que podemos hacer en la vida: si quieres que algo te salga bien, trabaja mucho. Repite. La repetición al final hace que salga mecánico. No pienses que esa cosa es a vida o muerte. Muchas veces nos pensamos que un problema que tenemos o una situación, en ese sentido un tiro libre al último segundo, es a vida o muerte. Le pones mucha más presión de la que es. Muchas veces en un problema que tenemos o una situación decimos: “Uf, es que si no sale esto…”. Tranquilo.

“Sigo aprendiendo del niño que fui con 14 años”. Ricky Rubio
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Carlos. Hola Ricky, me llamo Carlos. Tú que has llegado a lo más alto, ¿qué consejos le darías a los jóvenes que quieren ser como tú?

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Ricky Rubio. Bueno, cuando me preguntan, y me preguntan muchas veces: “¿Qué tiene que hacer un niño para llegar a ser profesional?” Realmente voy a la historia que ha empezado la historia, la pasión. Les diría que cuando hagas algo lo hagas con ilusión, con pasión, que te salga de dentro. Lo he utilizado en distintas preguntas ya hoy, pero si hay un mensaje, es con lo que más me quedaría, porque cuando te vas a la cama a dormir, a veces piensas en el día que has tenido hoy. Yo pienso muchas veces: “Todo lo que he hecho lo he hecho porque me ha salido de dentro. ¿Hay algo que me he quedado?”. Si la respuesta es no, te digo que en tres minutos, no, ni en tres minutos, en tres segundos estoy dormido, porque mi cabeza deja de pensar. Dice: “Uf, lo he dado todo hoy ya”. Cuando hay algún momento del día que dices: “En esta situación podría haber hecho esto”, y no es siempre, no siempre te sale, hay cosas que se tienen que hacer sí o sí. Y eso es así. Hay días que no quiero entrenar, y no te voy a mentir. Hay días que digo: “Uf”. Pero una vez lo haces, una vez estás ahí tienes las dos opciones. Puedes hacerlo porque te obligan o puedes decir: “Ya que estoy aquí, voy a aprovechar que estoy aquí y voy a hacer que este tiempo, este momento, lo aproveche yo en un futuro”.

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¿Qué pasa? Que el pasado no lo podemos cambiar. El pasado está hecho. El presente es lo que hacemos ahora, y es lo más importante. Pero el presente nos dictará quiénes somos nosotros como futuro. Cuando te digo qué voy a hacer cuando me retire, yo ya he empezado a trabajar para qué hacer cuando me retire. ¿Por qué? Porque estoy haciendo ahora pequeñas cositas para que el día que llegue ese día de retirarse coja todos los frutos que he sembrado. Cuando tienes un huerto no plantas un árbol y esperas que te dé la fruta ya, cuando plantas cualquier cosa. Sí que es verdad que tiene un proceso, y podemos aprender de ese proceso. Y hasta llegar al fruto final hay todo un camino y situaciones, pero el mensaje que le daría al niño sería ese, que todo lo que hace lo haga por ilusión, por la pasión que tiene dentro. Si hay un mensaje que he aprendido últimamente, es que el teléfono, las redes sociales, la tecnología que tenemos ahora, que a mí me han ido muy bien, porque me han acercado a los que estaban lejos en su momento… Pero no olvidemos que a los que están cerca nos estamos alejando. Muchas veces tengo cenas y comidas en casa con amigos y hay días que se van y digo: “Parece que no hayan estado. Realmente hubiera sido mejor cenar solo y estar hablando por teléfono con él, me hubiera hecho más caso”. Es el mensaje que tenemos como sociedad.

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Creo que hay plataformas, como este programa, que están intentando educar, y están intentando traer a gente aquí que ha tenido experiencias, que ha sido exitosa pero ¿por qué? Hay un mensaje. Como te he dicho lo del huerto, que vemos el fruto, en una persona que tiene éxito mucha gente conoce lo de fuera, pero no conoce los de dentro. Y ¿qué nos pasa a los deportistas? Que nos ponemos una armadura. Y con esa armadura vamos bien, porque no nos tocan por dentro. Nos dicen lo bonitos, guapos y famosos que somos porque jugamos bien a un deporte, pero realmente también somos personas.