Si cuidas las palabras, el lenguaje cuidará de ti

Luis Castellanos

· Filósofo e investigador

Doctor en Filosofía pura e investigador, Luis Castellanos es referencia en el campo del ‘lenguaje positivo’. A través de sus trabajos en el terreno de la neurociencia cognitiva en la Universidad Complutense y el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, este ‘investigador de las palabras’ pretende ‘aumentar la salud y el bienestar de las personas mediante el uso que hacemos del lenguaje y su relación con las emociones, la creatividad y las decisiones vitales.’ Apoyado en los resultados clínicos obtenidos en resonancias magnéticas y electroencefalografías, Castellanos ha demostrado la influencia que tiene el uso del lenguaje positivo en educación observando cómo se comportan las conexiones sinápticas del cerebro a partir del uso de palabras positivas o negativas. Autor de los libros “La Ciencia del Lenguaje positivo” y “Educar en el Lenguaje positivo” aplica sus investigaciones a disciplinas tan diversas como la cocina, el deporte y la educación. Con el proyecto “Palabras Habitadas”, desarrollado en un Instituto Público de Secundaria, Castellano ha demostrado que gracias al cambio en su lenguaje, profesores, familias y sobre todo alumnos han experimentado beneficios en aspectos como la comunicación, la resolución de conflictos y el aprendizaje.


Creando oportunidades

Luis Castellanos

Doctor en Filosofía pura e investigador, Luis Castellanos es referencia en el campo del ‘lenguaje positivo’. A través de sus trabajos en el terreno de la neurociencia cognitiva en la Universidad Complutense y el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, este ‘investigador de las palabras’ pretende ‘aumentar la salud y el bienestar de las personas mediante el uso que hacemos del lenguaje y su relación con las emociones, la creatividad y las decisiones vitales.’ Apoyado en los resultados clínicos obtenidos en resonancias magnéticas y electroencefalografías, Castellanos ha demostrado la influencia que tiene el uso del lenguaje positivo en educación observando cómo se comportan las conexiones sinápticas del cerebro a partir del uso de palabras positivas o negativas. Autor de los libros “La Ciencia del Lenguaje positivo” y “Educar en el Lenguaje positivo” aplica sus investigaciones a disciplinas tan diversas como la cocina, el deporte y la educación. Con el proyecto “Palabras Habitadas”, desarrollado en un Instituto Público de Secundaria, Castellano ha demostrado que gracias al cambio en su lenguaje, profesores, familias y sobre todo alumnos han experimentado beneficios en aspectos como la comunicación, la resolución de conflictos y el aprendizaje.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:05
Luis Castellanos. Hola, soy Luis Castellanos. Soy doctor en Filosofía Pura e investigador. Me apasiona el mundo de las palabras e investigo cómo las palabras funcionan en el cerebro. Cuida tus palabras y ellas cuidarán de ti.

00:22
Juan Carlos Hervás. Luis, me llamo Juan Carlos Hervás. Soy profesor de un instituto público de aquí de Madrid, el IES Profesor Julio Pérez, y soy padre. Te quería hacer unas preguntas. Para centrar, ¿qué es el lenguaje positivo?

00:33
Luis Castellanos. El lenguaje positivo es cómo recogemos el poder de las palabras, diciendo que las palabras nos enseñan a ver y a encontrar el lado favorable de las cosas. Nos ayuda, de alguna manera, a protegernos de la vida que vamos a poder tener en un futuro con el propio lenguaje, que nos va a acompañar hasta el último día de nuestra vida. Nos ayuda también a entender nuestra propia historia, nuestra propia narración, porque las palabras construyen todos los días nuestros relatos. Forjan nuestra personalidad, forjan nuestra memoria, forjan nuestra capacidad de ver el mundo. Las palabras positivas lo que hacen es enseñarnos a ver el lado favorable de ese mundo.

01:12
Juan Carlos Hervás. Nos metemos en el campo de la educación. ¿Qué aporta el lenguaje positivo para el aprendizaje?

01:15
Luis Castellanos. Primero, ayuda muchísimo a construir la personalidad. Es decir, nosotros construimos la personalidad palabra a palabra. Construimos nuestra memoria palabra a palabra. Construimos nuestros sueños palabra a palabra. Por tanto, lo que está aportando es que nuestra personalidad, aquello que nosotros vamos a ser en un presente y en un futuro, va a construirse con unas palabras que nos pueden ayudar. Aporta además otras herramientas más importantes todavía. Aporta la capacidad del cerebro de ser más rápido, de estar más atento, de estar más concentrado. Aporta energía, aporta creatividad. Eso es lo que hace. Lo más importante del lenguaje, y del lenguaje positivo y de las palabras positivas, es que te están dando una energía que antes no sabíamos que venía del lenguaje. Ahora sí sabemos que viene del lenguaje. Eso es muy importante para los chavales. Es decir, que se den cuenta de que su propio lenguaje activa la vida.

02:06
Juan Carlos Hervás. ¿Y qué efecto tienen las palabras? Porque, tanto las palabras positivas como las negativas, ¿qué efecto tienen en el cerebro?

02:12
Luis Castellanos. Las negativas comprimen. Digamos, de alguna manera, lo que hacen es reducir tu campo de visión del mundo. Las palabras negativas lo que hacen es que extienden de alguna manera… Atrapan tu memoria, atrapan tu tiempo y hacen que todo eso te dure más. Una duración mayor. El lenguaje negativo nosotros lo tenemos porque las emociones principalmente son negativas. Es decir, si vamos a nuestras emociones básicas, si cogemos cinco: la ira, el miedo, el enfado, el asco, la alegría… Al final te das cuenta de que hay una que es positiva y que el resto son negativas. ¿Qué hace lo positivo? Lo contrario. Es un tiempo de reacción del cerebro mucho más rápido. Te hace estar mucho más atento, te hace estar mucho más concentrado. Es decir, en definitiva, te hace tener, lo que decíamos antes, más energía, te hace ser más inteligente, te hace buscar recursos creativos en la vida. Te abre la vida. Te da energía para abrirte a un mundo, para buscar soluciones, para encontrarlas… Es decir, te hace mucho más inteligente. La inteligencia es nuestra capacidad de encontrar futuro. En definitiva, el lenguaje positivo es la capacidad de encontrar futuro diferente al que hoy en día tenemos.

02:23
Juan Carlos Hervás. ¿Y los profesores? ¿Cómo podríamos utilizar ese lenguaje positivo? ¿Realmente el lenguaje positivo tendrá un efecto en el rendimiento de los chicos?

03:30
Luis Castellanos. Gracias a Daniel Goleman y a la inteligencia emocional ha habido un pequeño giro a nivel educativo. Las emociones son importantes. Daniel Goleman ha establecido cinco pasos a los cuales nosotros también nos hemos adaptado. Primero, tenemos que tomar conciencia de nuestro lenguaje o tomar conciencia de nuestras emociones. Tomar conciencia del lenguaje es saber qué es una palabra positiva, qué es una palabra negativa, qué efectos tiene… El segundo paso es regular la emoción. El segundo paso sería regular las palabras. Si yo no puedo regular las palabras, es decir, si yo no puedo elegir las palabras, ¿cómo voy a cambiar? Entonces, si no tomo conciencia de las palabras, no podré regular. Los profesores pueden tomar conciencia de las palabras. ¿Regular las palabras para qué? Para ser autónomo, para tener autonomía emocional o autonomía lingüística. Es decir, para que no me afecte tanto lo que me están diciendo o que las emociones que yo estoy recibiendo sepa controlarlas de alguna manera.

04:23
Luis Castellanos. Por tanto, yo creo que el primer paso que hemos dicho de tomar conciencia es fundamental. Segundo, regular el lenguaje. Tercero, tener autonomía en el lenguaje. Poder decir, elegir las palabras, no pararme automáticamente en lo que me viene. El cuarto paso sería tener las habilidades lingüísticas, aquellas habilidades que nos permiten relacionarnos con los demás, que me permiten relacionarme conmigo mismo, que me permiten abrirme al mundo… Ese lenguaje positivo que me hace ver el lado favorable de las cosas es una habilidad. Y eso me da unas competencias, que sería el quinto paso. Competencias emocionales o competencias lingüísticas. Es decir, soy una persona competente para crear y establecer una relación social favorable, para relacionarme, no solamente con mis alumnos como profesor, sino con mi pareja, como padre, como madre, o para relacionarme también con mis compañeros, para relacionarme con la gente con la que me encuentro por la calle… Al final, esas competencias abarcan el universo en el cual nosotros nos movemos y hacen que, además, ese universo todavía sea todavía más universalizable. Me doy cuenta de que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos, del universo de 7.500 millones de personas.

05:22
Juan Carlos Hervás. ¿Qué palabras escogerías como palabras importantes en la educación?

05:25
Luis Castellanos. Hay una palabra que me parece fundamental. Socialmente, no solo a nivel educativo, y que yo creo que puede transformarlo todo. Además, es la que hace que seamos seres creativos. Esa palabra es “sí”. Todo el mundo siempre se empeña en el “no”. El “sí” es la palabra que te da poder. Es decir, el “sí” es que, si yo te digo que sí a algo, tú y yo construiremos algo. Tu cerebro recibirá y se abrirá, abrirá puertas. Si siempre digo que no a la primera, lo que estoy haciendo es sellar mi cerebro de una manera, no permitiré que sea creativo y a ti tampoco te permitiré ser creativo. El “sí” es la primera propuesta que nosotros nos tenemos que hacer.

06:00
Juan Carlos Hervás. Construye puentes.

Luis Castellanos. Construye puentes. El “sí” es la palabra fundamental en el ser humano. Es decir, el “sí” es el “sí” a la curiosidad, el “sí” a admiración, el “sí” a estar contigo, el “sí” a compartir la vida, el “sí” a muchísimas cosas. El “no” ya te ha cerrado la puerta. Esa es la primera palabra que nosotros aprendemos. Porque el “no” viene después de saber decir “sí”. Si no sabes decir “sí”, el “no”, no.

07:11
Juan Carlos Hervás. Fíjate que los chicos no relacionan la escuela con la alegría.

Luis Castellanos. Claro

07:18
Luis Castellanos. Porque los profesores y los padres la hemos perdido. Si salimos a la calle parece que tenemos que estar serios, parece que no podemos sonreír, que no podemos ser amables, que no podemos ser bondadosos, que no podemos ser atentos… Es decir, de repente nos han quitado la esencia de nuestra propia felicidad sin darnos cuenta. Aprender esa alegría. Aprender es lo que hacemos todos los días para enfrentarnos a lo que no conocemos. No tenemos nada más que aprender las cosas. Claro, pero si nos quitan la capacidad de aprender en todo lo que hacemos… Es repetir y repetir conductas que además se van prolongando a lo largo de la vida. Esas conductas nos afectan en nuestro comportamiento, nos afectan en nuestra personalidad, nos afectan en nuestras relaciones, nos afectan, digamos, cotidianamente.

07:54
Juan Carlos Hervás. Yo te digo que, incluso, en las escuelas, la alegría es sancionable.

Luis Castellanos. Ah, bueno, sí.

Juan Carlos Hervás. No es que se haya desterrado, sino que es sancionable.

Luis Castellanos. Y en las empresas.

08:00
Juan Carlos Hervás. A un chico alegre, a un chico que esté como más animado en clase, se le sanciona

Luis Castellanos. Sí, sí

Juan Carlos. Porque lo que se quiere es otra cara. Parece que el esfuerzo y el aprendizaje están más relacionados con otra…

08:13
Luis Castellanos. Yo siempre digo que a mí me echaron de dos colegios. Y a veces te das cuenta de que lo que te están quitando es la capacidad de lo mismo que te quieren enseñar. Nos quitan lo más esencial que queremos. ¿Qué queremos de nosotros mismos? Kahneman dice… Daniel Kahneman, que es Premio Nobel de Economía y psicólogo, el primer psicólogo al que, en el año 2002, le dieron un Premio Nobel de Economía… En una frase dice que lo que más nos importa a todos los seres humanos es la historia de nuestra vida. Y lo que más deseamos es que la historia de nuestra vida sea una buena historia con un protagonista decoroso. Eso es lo que queremos. Tener una buena historia con un protagonista decoroso. Entonces, claro, si al final nos quitan la capacidad de hacer una buena historia… ¿Qué es el lenguaje positivo? La capacidad de construir buenas historias. ¿Cuán alegre he estado hoy? ¿Cómo me ha ido hoy? ¿Cómo me ha ido el…? ¿Cómo te ha ido, hijo mío, hoy el día? Cuéntame. ¿Has estado alegre? Son historias, son narraciones.

Luis Castellanos Si cuidas las palabras, el lenguaje cuidará de ti

Lo que más deseamos los seres humanos es que el relato de nuestra vida sea una buena historia con un protagonista decoroso

Luis Castellanos

09:03
Juan Carlos Hervás. Aparte, es paradójico, como tú dices. Cuando le preguntas a un profesor o a un padre qué es lo que quiere para su hijo, lo que pretende en la educación, es que sea feliz. Sin embargo, luego, la puesta en escena…

Luis Castellanos. Sí.

Juan Carlos Hervás. Lo que se hace para eso parece que lo aparta, ¿no? Como que la felicidad está en otro lado, ¿no?

09:20
Luis Castellanos. Claro, porque nosotros, como adultos, clonamos. Lo que estamos enseñando o lo que estamos inspirando a los chavales es lo que nosotros somos. Entonces, vamos serios, vamos estresados, vamos agobiados, y ellos lo ven. Nosotros, lo que hemos hecho a lo largo de toda la historia de la humanidad… Somos personas que hemos robado visualmente y hemos robado auditivamente. Necesitamos copiar las cosas para aprender más rápidamente. Entonces, ellos roban visualmente y roban auditivamente el comportamiento del profesor, el comportamiento del padre. Entonces lo repiten. Entonces son clones. Claro, en definitiva, quien tendría que cambiar sería el propio profesor. El propio padre tendría que decir: “Oye, aquí nos tenemos que divertir”. “No, es que mira, tengo que trabajar, ocho horas no, 16 horas. Cuando llego a casa estoy agobiado. ¿Cómo voy a atender al niño?”. El profesor dice: “Voy de aula en aula y tengo 40 alumnos. No me sé los nombres de los chavales”. Es decir, al final, el agobio es lo que ellos están haciendo. El lenguaje positivo, las palabras, en definitiva, que nosotros podamos decir, tienen que ser palabras que inspiran, palabras con alma. Es decir, son almas inspiradoras, las palabras. Es un lenguaje.

10:22
Juan Calos Hervás. O sea, los primeros que tienen que depurar el lenguaje son los educadores, tanto padre como profesores.

Luis Castellanos. Claro.

Juan Carlos Hervás. La idea que tienes tú es un poco que el lenguaje es contagio, ¿no?

10:30
Luis Castellanos. ¿Qué es antes, el huevo o la gallina? Es una buena pregunta. Pero cuando tú te quedas embarazada, o embarazado, también ya estás educando en el lenguaje. El niño, en la barriguita, ya está escuchando las palabras. Te puedes poner unos pósits donde ponga “alegría”, “entusiasmo”… Es decir, que de alguna manera ya puedan estar, cuando tú te miras, contagiando a ese feto que está ahí dentro, a ese ser que va a nacer. Le estás diciendo de alguna manera alguna palabra positiva. Es decir, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Al final nos quedamos embarazados, los seres humanos, y va a nacer un niño. Desde el primer momento, desde el primer momento de esa gestación, ya podemos utilizar ese lenguaje, podemos ser contagiosos. Cuando tengamos una excusa, y la vamos a tener, no se pide perfección. Nos tenemos que permitir el derecho a errar, a fracasar, a ser humanos, etc. Nos lo tenemos que permitir.

11:14
Luis Castellanos. El lenguaje positivo lo que va a hacer es que nos demos cuenta antes de que hemos dicho algo que no es adecuado y que tomemos las medidas. Es decir, que pidamos perdón antes. Eso es lo que hace el lenguaje positivo. No es buenismo, no. Simplemente es una relación de tiempo. Nosotros somos tiempo y atención. Nacemos, crecemos y morimos y prestamos atención en la vida a ciertas cosas. Lo que estamos diciendo es que hay que reconceptualizar las palabras o el lenguaje. Lenguaje oral, gestual y escrito. Porque significan, en nuestra vida, la construcción de nuestra historia, como decía Kahneman. Y como queremos tener una buena historia de vida, el lenguaje es quien construye esa buena historia de vida.

11:53
Juan Carlos Hervás. Un día, apareciste en el Profesor Julio Pérez y nos presentaste un proyecto precioso que se llamaba Palabras habitadas. ¿Qué es el proyecto palabras Habitadas?

12:06
Luis Castellanos. Mira, me vas a permitir que te lo cuente de una manera muy concreta, porque lo que intentamos hacer con vosotros fue tres planteamientos, tres grandes preguntas, y ver si las podíamos responder todos en conjunto: padres, profesores y alumnos. Me vas a permitir que te haga esas mismas preguntas, las veas y nosotros podamos entender por qué un proyecto tan interesante como Palabras habitadas venía de otro histórico que antes hemos nombrado: Daniel Kahneman, Martin Seligman, que habla de la auténtica felicidad, de qué es la auténtica felicidad, y el profesor John Hayek, que decía: “¿Aprender o enseñar?”. Pues aquí estamos aprendiendo.

12:42
Luis Castellanos. Unas primeras preguntas que hicimos y que me parecen muy importantes son: “¿Qué historia de vida deseas para tus hijos o alumnos?”.

12:50
Luis Castellanos. Segunda pregunta: “¿En qué mundo te gustaría que viviesen tus hijos o alumnos?”.

12:55
Luis Castellanos. Tercera pregunta: “¿Qué quieres aportar al futuro de tus hijos o al futuro alumnos?”. Estas tres preguntas…

Juan Carlos Hervás. Ese fue el inicio.

Luis Castellanos. Sí.

Juan Carlos Hervás. El punto de partida.

13:04
Luis Castellanos. El punto de partida. Con esto me presenté en el colegio Julio Pérez. Queríamos ver realmente qué es lo que los padres y los profesores piensan, qué historia quieren para su vida, qué futuro desean para sus hijos y qué quieren aportar ellos. Es decir, en qué compromiso quieren estar.

13:18
Juan Carlos Hervás. De esa recogida de datos, ¿qué os sorprendió?

Luis Castellanos. Bueno, principalmente, la recogida de datos de la primera pregunta fue impactante. La mayoría de la gente… La palabra “felicidad”, aparece en más de 70 % en todos los discursos de todos los padres. Por supuesto, aparece que tengan un buen futuro, aparece que por supuesto tengan salud, es decir… Pero no aparecía nada de que fueran buenos matemáticos, físicos, químicos, biólogos, enfermeros… No aparecía nada de eso. Aparecían conceptos generales. En la segunda pregunta, es decir, si te pregunto qué es lo que tú quieres para tus hijos y qué historia quieres para tus hijos, había algo fundamental, y es que no sabemos. Damos respuestas desde lo que ya entendemos. No creamos nada nuevo. Las preguntas y las respuestas eran como repetitivas. El padre y la madre, el profesor, decían: “Yo quiero que cuente una historia buena”. ¿Qué vas a dedicar, tiempo? ¿Vas a dedicar atención? ¿Vas a dedicar energía? ¿Vas a dedicar capacidad de aprendizaje? ¿Vas a dedicar esfuerzo por ver de forma diferente? ¿Vas a ser y estar más presente cuando estén tus hijos en casa o vas a estar más presente con tus alumnos? ¿Y de qué manera vas a estar más presente? No había respuestas creativas.

14:31
Juan Carlos Hervás. O sea, tenían claro dónde querían que fueran sus hijos, pero no tenían claro cómo hacerlo.

Luis Castellanos. El cómo. Y yo creo que eso es la esencia del proyecto palabras habitadas: el cómo. Si tú deseas que tu hijo o tu alumno sea feliz, que tenga salud, que tenga bienestar…, ¿cómo podemos hacer que, al final, le des las herramientas para que pueda cumplir los sueños y los pueda alcanzar? Y por eso decíamos que educar es atender a los sueños de los demás.

14:55
Juan Carlos Hervás. Lo que aportabais en el proyecto vosotros era esa herramienta.

Luis Castellanos. Exactamente.

15:00
Juan Carlos Hervás. ¿Qué herramienta aportasteis a padres, profesores y alumnos para que pudieran dirigirse hacia ese mundo que querían?

Luis Castellanos. La primera herramienta fundamental era cómo podemos tomar conciencia del lenguaje. Ahí aparecieron las maravillosas listas de comprobación. Es decir, las listas de comprobación…

15:16
Juan Carlos. ¿Qué es una lista de comprobación?

Luis Castellanos. La lista de comprobación básicamente es tomar conciencia absoluta del lenguaje. Una lista de comprobación venía de otros ejemplos. Las listas de comprobación son las listas que tienen, por ejemplo, en la cabina los pilotos de los aviones. Con ellas chequean si tenemos el depósito de gasolina lleno, si los flaps están llenos, si el tren de aterrizaje está en su orden, si las puertas están cerradas… Así que una lista de comprobación es comprobar aquello que nos puede llevar a veces al desastre. Por lo tanto, lo primero era detectar los errores más comunes que se podían producir. Una lista de comprobación tiene que ser muy sencilla, no puede durar más de 90 segundos o 120 segundos. Estamos hablando de menos de dos minutos. Puede haber muchas listas de comprobación, pero cada una de ellas no puede durar más de 90 a 120 segundos. Tercero, tienen que ser muy precisas, tienen que ser exactas, tienen que decir y definir aquello que se está chequeando. Por lo tanto, tienen que estar muy claras. Es decir, escritas para que luego la hagamos: “Pom, pom, sí, no, sí, no”.

16:10
Juan Carlos Hervás. El padre va chequeando, el profesor va chequeando, y el alumno…

Luis Castellanos. Y el alumno también va chequeando su propio lenguaje.

Juan Carlos Hervás. Vale.

16:16
Luis Castellanos. Va chequeando su propio lenguaje. Se va dando cuenta de los errores que comete en el lenguaje. Era muy divertido con los padres. Eso habría que verlo. ¿Qué errores decían? “Decimos muchos tacos, pero ¿cómo podemos vivir en este mundo?”. Es tomar conciencia. La lista de comprobación…

Juan Carlos Hervás. Las elaboraron ellos mismos.

Luis Castellanos Si cuidas las palabras, el lenguaje cuidará de ti
16:29
Luis Castellanos. Las elaboraron tanto los padres como los profesores, en lo cual tú contribuiste muchísimo, y los alumnos. Es decir, si no tomo conciencia no puedo cambiar mi lenguaje. Si no sé cuáles son los errores de mi propio lenguaje, si estoy diciendo tacos solo levantarme por la mañana, si estoy diciendo que eres un inútil, que no lo vas a conseguir, que estás yendo mal camino, que llegas tarde y al final llegas con mala cara y todo el rato es ese el lenguaje que tengo y no tomo conciencia porque me sale natural… Nadie me ha dicho que yo tengo que reflexionar sobre el lenguaje. Nadie me ha dicho que el lenguaje es importante para construir el futuro. Por lo tanto, las listas de comprobación son lo que te hace tomar conciencia de ese lenguaje. Es decir, si tú no tomas conciencia de los errores más comunes, no vas a poder cambiarlo. Es muy complejo que lo puedas cambiar.

17:09
Juan Carlos Hervás. El proyecto es elaborar una lista de comprobación. La elaboran los propios colectivos, la llevan a cabo y el objetivo final, una vez elaborada y una vez puesta en marcha, sería…

17:24
Luis Castellanos. Trasformar el lenguaje. Es decir, la capacidad de elegir palabras para tener autonomía. Pero también teníamos que implicar todos los niveles emocionales que existían. Por lo tanto, hay emociones evolucionadas. Empezamos a coger las diez emociones evolucionadas que tenía Barbara Fredrickson para intentar aplicarlas en el aula: la admiración, el orgullo, el interés, la alegría, el amor… Es decir, vamos a ver cómo las podemos aplicar en el aula, vamos a empezar a trabajar, a hacer cosas, ejercicios y actividades que pudieran implicar al chaval, a los alumnos y al profesor un esfuerzo mínimo. Porque yo quitaría la palabra “esfuerzo”, sino que se hiciera como algo normal.

17:57
Luis Castellanos. Por ejemplo, pusimos una caja de valentía en la mesa. Esa caja de valentía, lo que les pedíamos a los chavales, pero también a los profesores y a los padres que lo pueden llevar a casa, era: “¿En qué voy a ser valiente hoy?”. Una vez que ya he detectado el lenguaje, ¿en qué voy a ser valiente hoy? ¿Voy a ser valiente en decir menos tacos?, como decían algunos chavales. ¿Voy a ser valiente en decir gracias a alguien por algo? ¿Voy a ser valiente en darle un reconocimiento específico a alguien? ¿Voy a ser valiente en no insultar a alguien? ¿En qué vas a ser valiente? Entonces iban poniendo, iban echando “en qué voy a ser valiente hoy”. Se trata de que cada día seamos valientes en algo. Luego se recogía en lo que éramos valientes y se repasaba, ¿vale? Se repasaba en qué había sido valiente y si lo había sido. Por ejemplo, una chica decía: “Voy a decir menos tacos, joder. ¡Uy! Sigo diciendo los mismos tacos, pero hoy he tomado conciencia”.

18:42
Luis Castellanos. Unas de las cosas que también decíamos y que les parecía muy importante a los profesores es que el sentido del humor es clave. No hay que dramatizar. Esto simplemente es un aprendizaje, no estamos enseñando nada. Lo que estamos intentando es que aprendamos juntos. Yo aprendo a ser valiente como profesor, yo aprendo como padre a ser valiente y como alumno puedo aprender a ser valiente.

19:00
Juan Carlos Hervás. O sea que el proyecto no solo comprueba mi lenguaje, sino que además, al comprobar mi lenguaje, descubro qué palabras no son beneficiosas en el aula, o en la casa en el caso del padre. Además, algo muy importante que ha hecho es que introduzco un nuevo lenguaje en el aula.

19:17
Luis Castellanos. Cuando empezaron con las listas de comprobación, volviendo a ellas, los chavales se empezaron a dar cuenta del lenguaje que tenían en casa. El lenguaje de sus padres, la cantidad de tacos que dicen, la cantidad de gestos que implican… “Te voy a dar algunos…”. De repente decían: “No, a mí me han dado”. Es decir que en lo cotidiano existen cosas que las dejamos como si fuera algo natural, pero de repente empezamos a tomar conciencia, pero una conciencia diferente: “Eso no tiene por qué ser así. ¿Cómo puedo cambiarlo?”. Ahí sí que hubo herramientas por parte de los profesores, de Tania, por ejemplo, que decís: “Bueno, ¿cómo podemos cambiar de alguna manera esa sensación? Hemos percibido un lenguaje que no es el adecuado, que es agresivo, ¿cómo puedo cambiarlo?”. De repente, se introduce unas de esas nuevas emociones que aparecen en Barbara Fredrickson, que es la admiración. ¿Qué admiráis de vuestros padres? Es como reconciliarnos a través del lenguaje con el otro lenguaje que ha habido ahí.

20:08
Luis Castellanos. De repente, los chavales empezaron a admirar de sus padres cosas. Empezaron a escribir qué admiran. Empezaron a traer fotografías de sus padres y a decir por qué les admiraban. ¿Por qué admira a sus hermanos? Eso es fundamental. Es decir, hacerlo visible. El lenguaje positivo lo que hace es visible. El lenguaje se inventó para ver. Pero hay que hacerlo visible, hay que notarlo, hay que poner imágenes, hay que poner palabras. Y, de repente… Bueno, el “hay que” diríamos “sería fascinante y fantástico”, quitemos el “hay que”. Que apareciesen imágenes y palabras. Y, de repente, la admiración se construye. Y se construye como un elemento básico para reconciliarme con aquello que antes ni me había dado cuenta de que era tan importante y ahora me doy cuenta de que es importante. Es decir, que no me insulten, que no me digan que no sirvo para nada, que soy un inútil, que me levanten la mano y que me amenacen o que me peguen para decirme: “Bueno, yo te respeto y voy a utilizar el lenguaje”. Y el lenguaje lo utilizaban en casa y cambiaba la conducta y el comportamiento de los padres, también ellos. Es decir, el alumno, cuando se da cuenta de que su padre hacía de una manera determinada un tipo de lenguaje: “¡Luis, ven!”, “¡Ahora voy!”. Y yo no venía. “¡Que vengas!”, “¡Ahora voy!”. De repente, dices: “Bueno, voy a ir”. Y cuando voy, se cambiaba la conducta. Y decían: “Es que ha cambiado la conducta en mi casa, yo controlo mi casa. Ahora, si voy…”. Mi padre es más amable, mis hermanos también y todos disfrutamos más.

21:19
Juan Carlos. Una de las grandezas del proyecto es la solución o no de los problemas de la escuela, que es la interacción familia-escuela. Lo que hace el proyecto es crear un puente. O sea, ayudar al padre y ayudar al chaval a conectar con sus padres y al revés, y ayudar a los padres a conectar con la escuela.

21:38
Luis Castellanos. Es que somos una unidad. Pertenecemos a algo más grande. El proyecto de las listas de comprobación… Pero el proyecto era para todos, era tanto para las familias como para el profesorado o como para el alumnado. Todos tenían el mismo objetivo: tomar conciencia del lenguaje para regularlo y tener dominio sobre él, y para que la vida sea mejor para ellos. Sus historias personales. Ese era el objetivo global. Empezamos con preguntas, pero luego pasamos a acciones muy concretas. Acciones que eran acciones sutiles. Es decir, por ejemplo, también les pedíamos: “Oye, define tu vida en seis palabras”. A los chavales… Eso es un ejercicio muy antiguo que se hacía y se llevaba. Define tu vida en seis palabras. Les hace pensar cómo es su vida en seis palabras. Les hace la concreción del lenguaje de las palabras. Eso es interesantísimo, cómo lo decían.

22:21
Juan Carlos Hervás. Resume, ¿no? Elige.

Luis Castellanos. Resume, sí. Elige, elige una a una. Entonces, de repente, está ahí. Nosotros nos hemos basado muchísimo en todas las investigaciones de la psicología positiva de Martin Seligman. Unas cosas que se dicen en psicología positiva que está demostrada, fundamentalmente, es que, si nosotros somos capaces de dar tres agradecimientos diarios diferentes durante 21 días, eso va a hacer que nuestro cerebro empiece a buscar la parte favorable. Tres agradecimientos diferentes significa: pues hoy me he duchado con el agua y la temperatura estaba adecuada, hoy he sacado a pasear a mi perro, hoy le he dicho a mi madre “Gracias”. Pero no puedes repetirlo. Por lo tanto, van a ser 63 agradecimientos diferentes durante 21 días. Hay gente, profesores, hay padres y madres en el instituto, familias, que han hecho un mural en su casa con agradecimientos que dura ya todo un año. Y lo han colgado en el muro ahí en Facebook, lo han colgado. De repente, se dan cuenta de que ser agradecidos y mirar el mundo desde el agradecimiento cambia la perspectiva, cambia las relaciones conmigo mismo y con los demás. Esto es fundamental. Y los chavales empezaron a poner agradecimientos.

23:28
Juan Carlos Hervás. O sea, 63 agradecimientos pueden cambiar tu vida.

Luis Castellanos. 63 agradecimientos cambian tu vida porque hacen que tu cerebro, de alguna manera, empiece a buscar el lado favorable de las cosas. Ese esfuerzo, al azar, de noche, de buscarlo. Individualmente, lo puedes hacer en familia, lo puedes hacer en el aula: “¿Qué podemos agradecer hoy?”. Porque, en el fondo, podríamos decir: “¿Qué hemos aprendido hoy?”. Si decimos el aprendizaje como agradecimiento, ya estamos dándole un pequeño vuelco a las cosas.

23:55
Juan Carlos Hervás. Ver las cosas desde otra clave.

Luis Castellanos. Eso es.

23:57
Juan Carlos Hervás. Doy fe, durante este año, que se han conseguido grandes cosas.

24:03
Luis Castellanos. Hay una cosa que también es importante, por ejemplo, con los chavales. Otro ejercicio que hacíamos muy sencillo. Las palabras duelen. Son físicas. Es decir, cuando sientes alegría, ¿dónde sientes la alegría? Es decir, ¿en qué parte del cuerpo? Claro, tu sistema nervioso… Tu cerebro está dando órdenes, es decir, impacta y, de repente, ¡zas! Nos llega, nos somatiza y la alegría la sentimos, nos da energía, la sentimos en el pecho, como dicen algunos, en el estómago. Pero ¿dónde sientes la tristeza? ¿O dónde sientes cuando alguien te ha dicho que eres un inútil, que eres un fracasado, que no lo vas a conseguir, que no sirves para nada, que por ese camino no vas a llegar a ningún sitio, cómo te vas a ganar la vida? ¿Cómo lo vas sintiendo? Entonces, claro, de repente, también lo sientes. Y, de repente, sientes que el estómago se te encoge. Y, de repente, sientes que te tiemblan las piernas y que un “no” te hace mucho daño. Pues lo somatizamos pero lo ponemos físicamente, hacemos una silueta y ponemos en esa silueta dónde nos afectan las palabras. Porque las palabras son físicas. Funcionan en el cerebro, y esas son nuestras investigaciones, y funcionan en tu cuerpo, y funcionan diciéndote muchas cosas a tu cuerpo.

25:10
Juan Carlos Hervás. Te sanan.

Luis Castellanos. Sanan.

Juan Carlos Hervás. Y te duelen.

Luis Castellanos. Sanan y duelen. Las palabras lo que hacen es que construyen historias. Una historia puede salvar tu vida. Por lo tanto, las palabras salvan vidas.

25:21
Juan Carlos Hervás. Los chicos tienen poco vocabulario.

Luis Castellanos. Ajá, sí.

25:24
Juan Carlos Hervás. Funcionan con muy pocas palabras. Y lo que hace el lenguaje en este sentido es ampliarles el abanico emocional. Es distinto estar triste que estar melancólico. Digamos que son más rigurosos con sus propios sentimientos, ¿no?

25:38
Luis Castellanos. Es que si tú coges todas las palabras… Es muy bonito, cuando empiezas a trabajar con ellos, coger palabras y coger todos los sinónimos y antónimos. Eso es fascinante. Tú coges una palabra y creas un árbol del sinónimo y creas un árbol del antónimo. Creas esas palabras que, al final, son las contrarias y, ¿por qué yo necesito hoy estar sereno? Cuando estoy alterado, cuando estoy irritable, cuando estoy nervioso, cuando estoy inquieto, de repente, me estoy dado cuenta de que lo que necesito es serenidad. Y, de repente, aparece la palabra serenidad en el cerebro. Poquito a poco les diremos: “¿Y ahora cómo se construye la serenidad?”, “¿Cuáles son los sinónimos de serenidad?”, “¿Qué otras palabras pueden decir? La calma, el sosiego, la paz”. Y, de repente, empiezas a encontrar que hay palabras que empiezan a ocupar espacio y están quitando espacio a otras. Porque las palabras, en definitiva, ocupan espacio. Entonces, cambian el espacio que te están dando. Lo importante es detectar que el lenguaje es físico, ocupa espacios y nos abre espacios…

26:32
Juan Carlos Hervás. Identifican sentimientos con las palabras, los identifican.

Luis Castellanos. Totalmente.

26:36
Juan Carlos Hervás. Dan nombre a lo que les está pasando, ¿no?

Luis Castellanos. Cómo has notado tú si se ha hecho más habitable el instituto con las palabras positivas, si con esas palabras habitadas han conseguido, que es lo que nosotros decimos, que el mundo sea más habitable, si el instituto ha sido más habitable, ¿no? Esa pregunta te lanzo. ¿Qué resultados tú has visto y has palpado en el instituto con…?

26:55
Juan Carlos Hervás. Pues mira, el fruto del proyecto, lo primero ha sido lo que decías tú, que es ser conscientes de que la mayor herramienta educativa que tenemos los docentes es el lenguaje. Muy por encima de nuevas tecnologías, que ahora están muy de moda, de… No, no. La mayor herramienta es el lenguaje. Ser conscientes de eso ha sido ya una transformación para el profesorado y para los chicos que han podido disfrutar un poco de este proyecto. Y tanto para padres, ¿no? Hemos sido conscientes. Y a lo que nos hemos dedicado, a lo que queremos dedicarnos es a depurar esa herramienta importante que teníamos. Y, entonces, lo que hemos querido es intentar depurar el lenguaje que llevamos al aula. Y hemos descubierto que los chicos, igual que se acostumbran a lo malo, se acostumbran a lo bueno. Dar la bienvenida cuando entras en el agua, despedirte. Que a veces lo olvidamos, somos como autómatas cuando entramos en un aula. No, no, somos personas, y lo que tenemos delante son personas también. Tiene que haber un saludo, hay que despedirse, tienes que explicarles lo que vas a hacer. Cuando intentas pedirles algo, lo tienes que pedir de una forma con la que intentes que ellos entiendan que el objetivo fundamental es que aprendan. Tienes que, con el lenguaje, motivar el aprendizaje del chaval, ¿no? Y una imagen que yo llevaba cuando trabajamos en el proyecto era que, si las personas pueden ser habitadas por palabras, ¿los centros, un centro educativo puede ser habitado por palabras? Y sí puede ser habitado por palabras. A un centro educativo se le puede identificar con determinadas palabras. Y esas palabras dan forma al centro. El centro es reconocible desde fuera con esas palabras que has introducido. ¿Y es una cuestión de imagen, es una cuestión estética? No. Es una cuestión transformadora. Es decir, hemos visto, por ejemplo, que depurando el lenguaje y ayudando a los chicos a tratarlo bien es una herramienta fundamental para la resolución de conflictos. En los equipos de convivencia donde los chicos intentan trabajar todos los temas de convivencia, si trabajas con los agentes de mediación el lenguaje, consigues que sean mucho más efectivos en el tema de la convivencia, en el tema de la resolución de conflictos. ¿Y eso qué repercusión tiene? Una mejora general del ambiente. Y mucho del ambiente ese que se respira es por las palabras que van viajando en el centro.

Luis Castellanos Si cuidas las palabras, el lenguaje cuidará de ti

El lenguaje habitado es la herramienta física con la que podemos cambiar las cosas y transformar nuestra vida en una buena historia

Luis Castellanos

29:32
Luis Castellanos. Estamos intentando educar en matemáticas, en física, en química, en biología, en las nuevas tecnologías, y no educar en el lenguaje. Porque el lenguaje, como ya lo tenemos incorporado, no le hemos dado la importancia que tiene. Educar en el lenguaje es lo que tú dices. Estás haciendo que las personas seamos más habitables, los lugares sean más habitables y el espacio en el que convivimos sea más habitable. Y las palabras tienen una física de la que les tenemos que dotar ya, de hecho. No es sujeto, verbo, predicado. No es eso. Es cómo construimos, como lo que decíamos antes, una historia. Eso es importante. Eso es… Yo creo que la clave de éxito de la humanidad en el futuro es que pensemos que el lenguaje no es lo que nosotros habíamos pensado, sino que realmente es el constructor, la herramienta física que puede cambiarnos. Puede cambiar los discursos políticos, los discursos empresariales, los discursos educativos. Y eso puede transformarnos a nosotros. Pero, para eso, necesitamos que nuestro lenguaje sea habitado. Es decir, que sea sentido, que tenga alma inspiradora la palabra. Como todo, las cosas funcionan si se ponen en práctica. Y nosotros somos aquello que practicamos. Si practicamos mucho el enfado, seremos expertos en encontrar enfados. Si practicamos mucho las quejas, seremos expertos en encontrar quejas. Si practicamos mucho culpabilizar a otros, seremos expertos en culpabilizar a otros. Ahora, si practicamos la alegría, seremos expertos en encontrar alegría. Si practicamos la confianza, seremos expertos en practicar la confianza. Entonces, ¿qué practicamos? Eso es el lenguaje habitado. Es decir, las palabras aquellas que nos pueden hacer que nuestra historia de vida sea una buena historia de vida.

30:56
Juan Carlos Hervás. Luis, yo ahora te quería preguntar como padre. Yo soy padre, tú eres padre. Y es distinto que ser profesor, ¿no? Aunque son dos partes educativas importantes. Yo, como padre, ¿cómo podría aplicar el lenguaje positivo y qué podría esperar de ello?

31:15
Luis Castellanos. Tú eres padre, yo soy padre, soy abuelo, tengo un nieto de 16 años, y mi experiencia… Aquí yo ya hablo desde la experiencia, desde dentro. Creo que cuando aplicamos el lenguaje positivo, cuando somos conscientes de las palabras que decimos, si nosotros las cogemos como una herramienta de diálogo, si el mismo proceso que hemos visto y hemos vivido en el colegio, el mismo proceso que nosotros decimos de escribir las palabras para tomar conciencia, lo puedo hacer yo con mis hijos en un momento dado. Simplemente, pedirles que redacten un día feliz de su vida o que escriban por qué hoy están mal. O que no solamente lo digan, sino que lo pongan, que lo plasmen, que lo vean. Porque de esa manera podemos recoger una palabra. Y, con una palabra, construir. Solamente una. Una palabra de las que ha dicho esa noche, es un diálogo. Es muy importante. Las noches son el mejor momento casi, hasta para el cerebro voy a decir, para conversar con nuestros hijos. Es donde más se aprende. Yo aquí quería recoger un poco las investigaciones de un profesor, de John Hattie, que habla de la diferencia entre enseñar y aprender. Muy importante. Nosotros aprendemos. Y aprendemos conjuntamente con ellos, porque lo que yo estoy haciendo cuando yo le hablo a mi hijo de una manera determinada es aprender y ver su reacción. Cuando yo a él le enseño lo que ha escrito, él aprende y se da cuenta. Tomar conciencia. A mí me gustaría… Un ejercicio maravilloso y estupendo para los padres cuando se levanten por la mañana es que empiecen a recalibrar. Recalibrar los sentidos. Algo tan sencillo como, por ejemplo, aprender a escuchar antes de levantarse, tres minutos, y dejar que un oído escuche lo que se escuche por la parte izquierda y otro por la derecha. Todos los días podemos ir recalibrando nuestros sentidos, porque eso significará que estaremos preparados para escuchar. Y un día empezaremos a recalibrar nuestro lenguaje. ¿Con qué palabra merece la pena que yo me levante hoy y hable con mi hijo? ¿Con qué palabra me quiero acostar hoy? Eso son tres minutos, eh, no es más.

33:16
Juan Carlos Hervás. Poco tiempo.

Luis Castellanos. Sí.

Juan Carlos Hervás. Y cuando yo voy a trabajar cuido cosas. Y parece que cuando yo me pongo las zapatillas de casa y establezco mi dinámica cotidiana, parece que todo vale, ¿no? Y claro, todo no vale, porque de tu interacción con tu hijo, con las relaciones que se dan en la familia, el lenguaje que está ahí, es constructivo para las personas que viven ahí. En concreto, para tus hijos, ¿no?

33:40
Luis Castellanos. Muchas veces nos dejamos llevar. “El mundo es así”, “No lo vas a conseguir”, “Tú qué te has pensado”, “Si te dijera yo”, “Ya te avanzaba yo que esto iba a ser así”, etcétera. Y, de repente, hay muchas frases killer que nosotros estamos constante y permanentemente construyendo en nuestra vida. Frases killer que se nos han metido a nosotros directamente, y que nosotros las volvemos a repetir. Y si yo no tengo cuidado en casa, no tendré cuidado tampoco fuera, aunque creamos que sí. El cerebro no diferencia tanto como nosotros pensamos. Entonces, de la casa yo creo que hay que hacer un hogar. Palabras habitadas es construir un hogar. Un hogar donde realmente haces que todo vaya creciendo. Una casa es una construcción de vida, una construcción de historias constante y permanentemente. Yo creo que la casa nos da quizá una de las mayores herramientas hoy en día para crear un buen futuro.

34:31
Juan Carlos Hervás. Pues muchas gracias, Luis. Ha sido muy interesante. Yo creo que el trabajo que has hecho, que estáis haciendo vuestro equipo con el tema del lenguaje positivo, yo creo que es superimportante en centros educativos y es muy inspirador en la educación paternal, de los padres, ¿no?

34:53
Luis Castellanos. Muchas gracias a ti.

Juan Carlos Hervás. Muchas gracias, Luis.

Luis Castellanos. Un placer.