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“Sentir que te valoran es la parte más importante de la educación”

Siri Hustvedt

“Sentir que te valoran es la parte más importante de la educación”

Siri Hustvedt

· Escritora

Compleja, elegante y multiforme. Así es Siri Hustvedt y así son su escritura y su pensamiento. De padre estadounidense y madre noruega, la novelista, ensayista y poeta se educó entre Minnesota y Bergen. "Desde muy pequeña supe que había al menos dos idiomas y dos formas de referirse a un mismo objeto, y creo que eso me generó una sensación de realidad plural", asegura. El particular caleidoscopio con el que Hustvedt analiza la realidad combina ciencia, arte, literatura y feminismo.
Apasionada del pensamiento científico y experta en neurociencia, es también doctora en filología inglesa por la Universidad de Columbia y docente de Psiquiatría en la Facultad de Medicina Weill Cornell de Nueva York. Erudita y curiosa, Hustvedt defiende con entusiasmo el saber multidisciplinario: “los científicos deben leer literatura y filosofía y las personas de letras deben leer ciencia, no porque nos vaya a hacer mejores personas, sino porque puede ayudarles en su propio trabajo”.
Fugitiva del éxito de su marido, Paul Auster, ha recibido varios reconocimientos internacionales, como el Premio Gabarrón de Pensamiento y Humanidades 2012, gracias a su labor investigadora y a sus ideas sobre filosofía, neurociencia o psicología. “Entre las artistas se dice que si vives lo suficiente, tienes muchas posibilidades de ser descubierta”, bromea la escritora feminista. Es autora de numerosas obras entre las que destacan: ‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres: Ensayos sobre feminismo, arte y ciencia’, ‘La mujer temblorosa’ o ‘Todo cuanto amé’. Hustvedt ha logrado que sus historias poliédricas se adentren en los secretos de la mente. En el año 2019 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.


Creando oportunidades

Siri Hustvedt

Compleja, elegante y multiforme. Así es Siri Hustvedt y así son su escritura y su pensamiento. De padre estadounidense y madre noruega, la novelista, ensayista y poeta se educó entre Minnesota y Bergen. "Desde muy pequeña supe que había al menos dos idiomas y dos formas de referirse a un mismo objeto, y creo que eso me generó una sensación de realidad plural", asegura. El particular caleidoscopio con el que Hustvedt analiza la realidad combina ciencia, arte, literatura y feminismo.
Apasionada del pensamiento científico y experta en neurociencia, es también doctora en filología inglesa por la Universidad de Columbia y docente de Psiquiatría en la Facultad de Medicina Weill Cornell de Nueva York. Erudita y curiosa, Hustvedt defiende con entusiasmo el saber multidisciplinario: “los científicos deben leer literatura y filosofía y las personas de letras deben leer ciencia, no porque nos vaya a hacer mejores personas, sino porque puede ayudarles en su propio trabajo”.
Fugitiva del éxito de su marido, Paul Auster, ha recibido varios reconocimientos internacionales, como el Premio Gabarrón de Pensamiento y Humanidades 2012, gracias a su labor investigadora y a sus ideas sobre filosofía, neurociencia o psicología. “Entre las artistas se dice que si vives lo suficiente, tienes muchas posibilidades de ser descubierta”, bromea la escritora feminista. Es autora de numerosas obras entre las que destacan: ‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres: Ensayos sobre feminismo, arte y ciencia’, ‘La mujer temblorosa’ o ‘Todo cuanto amé’. Hustvedt ha logrado que sus historias poliédricas se adentren en los secretos de la mente. En el año 2019 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:13
Zuberoa Marcos. Siri, bienvenida.

00:15
Siri Hustvedt. Gracias. Es un placer.

00:17
Zuberoa Marcos. Muchas gracias por sacar tiempo para estar aquí hoy con nosotros.

00:20
Siri Hustvedt. Bueno, el placer es mío. Dispuesta a conversar.

00:24
Zuberoa Marcos. Siri, me gustaría empezar hablando de tu infancia. Naciste aquí, en los Estados Unidos.

00:32
Siri Hustvedt. Sí.

00:33
Zuberoa Marcos. Tu madre noruega…

00:36
Siri Hustvedt. En efecto.

00:37
Zuberoa Marcos. …y tu padre norteamericano.

00:38
Siri Hustvedt. Norteamericano.

00:39
Zuberoa Marcos. Y sé que, en tu infancia, pasaste breves períodos de tiempo en Noruega.

00:44
Siri Hustvedt. Así es.

00:45
Zuberoa Marcos. Así que estuviste expuesta a diferentes culturas: la europea y la norteamericana. Quiero preguntarte por tus recuerdos más preciados de esa infancia a caballo entre dos culturas y saber cómo ha influido en tu manera de ver el mundo.

01:06
Siri Hustvedt. Sí. Bueno, esto no es un recuerdo, sino una historia que contaba mi madre. Cuando yo era muy pequeña, quizá a los tres años, le dije a mi madre: “Mamá, ¿por qué todo es mucho mejor en Noruega?”.
Y mi pobre madre se sintió avergonzada por la pregunta, porque se dio cuenta de que había estado transmitiéndole a su hija mayor, y probablemente también a mi hermana menor, si es que por entonces podía entenderlo, que no solo echaba de menos su hogar, sino que había aspectos de la cultura norteamericana a los que le costaba adaptarse. Otra historia es de cuando ella vivía, casada con mi padre. Nos llevó a mi hermana Liv y a mí a la playa de Madison, en Wisconsin. Había un lago en el que se podía nadar. Nos quitó la ropa y nos dejó correr por ahí. Y eso escandalizó a los lugareños de Madison porque estábamos desnudas. A mi madre no se le ocurrió que hubiera que poner bañadores a niñas de cuatro y dos años. Así que… Ahí tienes otra historia sobre el choque entre las culturas europea y norteamericana. Y sobre todo, cómo me ha influido eso… Creo que, desde que era muy pequeña, entendí que había al menos dos idiomas, dos formas de decir lo mismo, de referirse a un mismo objeto. Y que, en efecto, las costumbres y culturas no son iguales. Eso me generó una sensación de realidad plural, que los niños que crecen en una sola cultura, sin acceso a otra distinta, no tienen. Y la idea de que hay múltiples formas de ver el mundo sigue siendo extremadamente importante para mí.

03:52
Zuberoa Marcos. Siri, si no me equivoco, también tu educación se produjo entre ambas culturas, ¿verdad? Porque fuiste a Noruega y pasaste al menos un año académico allí. Te he escuchado mencionar lo importante que fueron para ti los profesores, en particular los que te motivaron.

04:10
Siri Hustvedt. Sí.

04:10
Zuberoa Marcos. Cuéntame más sobre eso.

04:13
Siri Hustvedt. Creo que los niños no pueden crecer en la escuela a menos que tengan cierta esperanza. Así que pasé dos años enteros, uno en séptimo curso, en una escuela Rudolph Steiner en Bergen, Noruega.
Tenía 12 años y aquel año cumplí 13. Eso fue muy importante para mí porque la técnica Steiner era extremadamente distinta de la que aplicaban en la escuela pública de Minnesota a la que iba antes. Y me encantaban los profesores, me encantaba la pequeña clase en la que estaba. Los profesores que tenía me animaban mucho. Y eso, por supuesto, marca una gran diferencia para los niños, que los animen a leer, que los animen a pensar… a dibujar. Y ese año, simplemente, me encantó. Luego volví a los Estados Unidos y seguí con mi educación. Y a los 17 años pasé otro año en Noruega, viviendo con mis tíos en un “gymnasium”, que es una especie de instituto y algo más. Así que cursé mi último año en el “gymnasium” en algo llamado “línea de Lengua”, en la que se estudiaba noruego, inglés y alemán. Y me presenté a los exámenes a final de curso, así que nunca terminé la secundaria del sistema norteamericano. Pero sí que pasé los exámenes en Noruega, y luego volví a los Estados Unidos e ingresé en la universidad. Así que creo que eso también fue importante para mí. Hubo un curso de inglés en el que pasamos todo un semestre estudiando ‘Macbeth’, de Shakespeare. Nunca olvidaré ‘Macbeth’ debido a eso. Lo asimilé de verdad. Me parecía un poco lento. Es decir… La idea era esa: estudiar el texto en profundidad, y eso tiene muchos beneficios. También puedo contarte otra historia de un momento posterior en mi vida. Estaba estudiando un posgrado en Columbia, sacándome el doctorado, y conseguí un trabajo en el Queens’ College como profesora en prácticas. El primer semestre enseñé… Conseguí el puesto de profesora de Inglés Básico. Y era a las ocho de la mañana. Así que ya sabes, “que de ese curso se ocupe la nueva”. Tenía que madrugar mucho, viajar hora y media en metro y luego coger un autobús para llegar al Queens’ College. Y estaba bastante nerviosa porque nunca antes había dado clases a estudiantes universitarios. Era mi primer trabajo como profesora. Y los alumnos eran sobre todo inmigrantes. Tenía ante mí el mundo entero, de verdad. Gente de todas partes, de Europa del Este, de las islas, del Caribe… Gente de todas partes del mundo.

Quote

“Escribir tiene beneficios terapéuticos”

Siri Hustvedt

07:43
Siri Hustvedt. Muchos de ellos no sabían hablar inglés demasiado bien, ni escribirlo. Así que mi trabajo consistía en ponerlos al día. Y pronto me di cuenta de que mis alumnos tenían historias increíbles que contar. Les hacía escribir historias sobre sus vidas, pero su gramática era muy limitada por razones obvias. Así que me topé con un dilema a la hora de calificarlos. “¿Cómo me enfrento a este tema?”. Y utilicé un pequeño truco. Mi inspiración fue un muchacho ruso y judío que escribió una historia en la que contaba lo atormentado que había vivido su infancia como judío en Rusia. Su historia me encantó. Tenía buen ritmo, estaba bien contada, pero su inglés tenía cientos de errores. Así que decidí que les pondría a los estudiantes una nota por el contenido y otra por la forma. Esa división es completamente falsa. No creo en ella a la hora de escribir. No la admito en ningún texto. No obstante, resultó ser el mejor truco que podría haber usado. Porque, por ejemplo, el muchacho que escribió sobre su infancia en Rusia, aquella historia de sufrimiento y dolor causado por sus compañeros, recibió un sobresaliente por el contenido y un insuficiente por la forma. Pero trabajamos en ello. Y creo que sentirse valorado podría ser la parte más importante de la teoría educativa. Eso lo creo de verdad. El niño o la niña que sienta que no puede conseguir algo, no lo conseguirá.

10:12
Zuberoa Marcos. Ya. Siri, ¿cuándo surgió tu pasión por escribir? ¿Es algo que siempre te ha gustado hacer?

10:19
Siri Hustvedt. Bueno, en mi caso, y creo que en el de muchos escritores, nació de la lectura. De niña empecé a leer muy pronto. Los libros me emocionaban. Después de todo, los libros nos permiten vivir experiencias que de otro modo no tendríamos, sobre todo cuando somos niños. Me abrió la puerta a las vidas de otros, sí. Me gustaba en particular la ficción y empecé muy pronto a leer novelas. Y a los 13 años, y de hecho he escrito sobre esto, estando en Islandia, en Reikiavik, con mis padres y hermanas. Mi padre estaba estudiando las sagas islandesas, y el sol no se ocultaba por las noches. Me costaba mucho dormir, así que me quedaba leyendo. De hecho, leía a todas horas. Tenían que quitarme los libros a la fuerza. Ese verano leí libros que todavía hoy me acompañan. Leí a Jane Austen. Leí a Emily y Charlotte Brontë y a Charles Dickens. Y mientras leía ‘David Copperfield’ en medio de la noche, esa noche luminosa, hice una pausa porque estaba muy emocionada. Fui hasta la ventana, y recuerdo haber mirado por la ventana pensando: “Si esto es lo que pueden hacer los libros, esto es lo que quiero hacer yo”. ¿Y quién lo hubiera dicho? A esa niña de 13 años le salió bien. Es impresionante.

12:08
Zuberoa Marcos. Pero un año después también trabajaste como voluntaria en el Hospital de Columbia de Nueva York.

12:14
Siri Hustvedt. Sí.

12:14
Zuberoa Marcos. Dabas clases de escritura. Y has descrito esa experiencia como la más extraordinaria y enervante de tu vida.

12:24
Siri Hustvedt. Sí. Fui profesora de escritura voluntaria para pacientes psiquiátricos en la Clínica Payne Whitney del Hospital Presbiteriano de Nueva York. Iba todas las semanas. Tenía clases de una hora con pacientes adolescentes. Luego cambiaba de pabellón y pasaba otra hora con pacientes adultos. En el ensayo que escribí sobre esa experiencia, reflejé la verdad. Como muchas de las historias de esos pacientes eran terribles, y como veía mucho sufrimiento en el hospital, siempre llegaba allí con temor, preguntándome: “¿Qué me voy a encontrar esta semana en mis clases?”. Ya sabes. “¿Qué historia voy a escuchar?”. Pero iba y lo daba todo con esos pacientes, de verdad. Los escuchaba con todo mi cuerpo y las clases fueron bien. Escribieron textos fascinantes. Me pareció una experiencia profunda. Siempre me iba de allí sintiéndome eufórica. Me iba sintiéndome tremendamente bien. Algo que empecé a entender, después de un tiempo, es que escribir tiene beneficios terapéuticos, y puedo decir que, en casi todos los casos, los pacientes se iban sintiéndose mejor que cuando llegaban.

14:25
Siri Hustvedt. La pregunta es, obviamente: ¿qué significa eso? ¿Qué produce el escribir? ¿Cuál es el aspecto terapéutico de esa experiencia? Hay algo de investigación sobre el tema. Hay un hombre llamado James Pennebaker que ha investigado los efectos de la escritura en grupos psiquiátricos, pero también en gente común sin enfermedades mentales diagnosticadas. Y la investigación asegura que veinte minutos de escritura emocional al día mejora el ánimo general. Otra vez, la pregunta es: ¿por qué? Y tiene que ser escritura impulsada por las emociones. No puede ser neutral. No puedes escribir la receta que tu tía te dio hace dos días. Tienes que estar escribiendo acerca de algo significativo. La teoría detrás de esto es bastante escasa, creo yo. Creo que hay varios eruditos académicos de diversos campos trabajando en esta cuestión para descubrir más acerca de lo que la lectura y la escritura significan a nivel fisiológico y psicológico.

16:01
Zuberoa Marcos. Siri, ¿de dónde te viene la pasión por la ciencia?

16:05
Siri Hustvedt. Es una muy buena pregunta que yo misma me he hecho, porque, cuando era pequeña, me interesaban la literatura, la historia… Luego empecé a leer filosofía. Empecé a leer libros de ciencia a los 15 años. Me interesaba mucho la psicología. En la universidad, me empezaron a fascinar las conexiones entre estados neurológicos. Así que leí un poco sobre neurología. Y tiempo después, cuando escribía mi disertación en Columbia, estaba haciendo un trabajo sobre Charles Dickens, al que había vuelto. Y, en particular, sobre la idea del “yo” en Dickens y cómo se presenta en sus libros. Descubrí que jugaba mucho con los pronombres. Ya sabes, “yo” y “tú”, hay un personaje que repite una y otra vez algo maravilloso: “las circunstancias sobre las que no se tiene control”. Elimina el “yo” de todos sus discursos. No aparece. Y este es un personaje triste y borracho que claramente no tiene control. Pero mientras trabajaba en Dickens, leí un ensayo bastante famoso del lingüista Roman Jakobson sobre afasia y lenguaje. La afasia es lo que les sucede a pacientes neurológicos, pacientes con derrames, y distintos tipos de trastornos del lenguaje pueden producirse a partir de esas lesiones cerebrales. Jakobson señaló en su ensayo que en algunos pacientes de afasia, los pronombres, en particular el “yo”, son los primeros en desaparecer. Es lo primero que pierden. También subraya algo obvio, y es que es una de las últimas cosas que los niños aprenden de un lenguaje. Así que la pérdida y la adquisición del lenguaje me causaron una gran impresión. Y ese trabajo que realizaba el lingüista Jakobson surgió de los estudios clínicos de un neurólogo famoso llamado Kurt Goldstein. Así es como llegué a él. Y una cosa llevó a la otra. Terminé la carrera en 1996, y leí durante un tiempo libros de neurología para principiantes . A finales de los 90, me empecé a tomar más en serio lo que puede aportar la neurociencia, intentar comprenderla, y eso hice, ahora tengo bastantes conocimientos sobre neurociencia.

19:32
Siri Hustvedt. Me llevó años. Pero se puede hacer. Cualquiera puede hacerlo. Basta con leer. También me ayudó mucho involucrarme con ciertos grupos, sobre todo grupos interdisciplinarios de psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas y neurocientíficos que trabajaban juntos, compartían artículos, los comentaban… Eso me ayudó mucho.Estoy totalmente convencida de que alejándome de lo que me resultaba cómodo, la literatura, la filosofía, la historia, y empezando a aprender neurociencia o, como he hecho hace poco, leyendo sobre genética y embriología, he entendido cómo piensa la gente de esas disciplinas en particular.En cierto sentido, hacer esto te abre múltiples caminos en tu propia cabeza y te hace ágil, te hace más inteligente. Las ciencias pueden realmente, genuinamente, beneficiarse de lecturas de historia y filosofía.
Muchos científicos no conocen siquiera la historia del campo en el que trabajan. Ese sesgo se ha creado por la idea de que las ciencias se basan únicamente en el ahora. Pero yo creo que es muy importante conocer lo que te precede. También para encontrar ideas que se hayan perdido. Lo mismo pasa con las humanidades. Si solo piensas en el ser humano como una construcción puramente basada en el clima social o el lenguaje, te pierdes los huesos, la sangre y las células que forman parte del ser biológico y de lo que entendemos por especie humana. Creo que eso también es importante. Así que estas conversaciones pueden llevar a conocimientos en muchos campos distintos. Mi consejo no es que los científicos lean literatura y filosofía y que las personas de letras y filósofos lean ciencia porque nos vaya a hacer a todos mejores personas, sino porque puede realmente ayudarlos en su propio trabajo.Creo que es muy importante seguir cuestionando las ideas, incluso cuando se han convertido en un dogma. Para los niños, aprender bien estas formas de pensar les ayudará en la vida, a vivir la vida. Creo que les permitirá pensar los problemas de un modo más eficaz que si simplemente los entrenamos en una sola disciplina. La obsesión por hacer carrera, en la educación, es a menudo contraproducente. Creo que limitar la experiencia humana de manera artificial es lo que suelen hacer las disciplinas. Lo hacen para gestionar el material, pero incrementar el diálogo entre las disciplinas solo puede ser beneficioso.

Quote

“Incrementar el diálogo entre las disciplinas solo puede ser beneficioso"

Siri Hustvedt

23:23
Zuberoa Marcos. Siri, estábamos hablando de tu interés por la ciencia y cómo aprendiste ciencia o neurociencia sola, antes de empezar a interactuar con científicos, neurocientíficos, etcétera. ¿Cómo fue esa interacción? En específico, cuando vieron llegar a una escritora que quería saber más acerca del cerebro, la biología del cerebro… ¿Sentiste alguna clase de oposición?

23:59
Siri Hustvedt. De hecho, muy poca. Creo que lo que sucede en las ciencias es que, cuando la gente descubre que te lo tomas en serio, que no eres una simple turista, que deseas realmente aprender, se sienten encantados de ayudarte.Y creo que más tarde, cuando ya sabía más, y saber más te otorga lógicamente un ojo crítico, cuando ya era capaz de desafiar ciertas ideas y se generaban conversaciones más intensas, descubrí rápidamente que los científicos no están de acuerdo en todo. Hay muchas preguntas sin resolver y hay muchos supuestos que algunos científicos aceptan y otros no. Las cosas se ponen más complicadas a medida que aumenta tu conocimiento, y eso es emocionante. De hecho, me llevó de vuelta a la filosofía y a la historia de la ciencia porque empiezas a hacerte preguntas como: “¿Por qué suponen esto?”. “¿Por qué reposa todo sobre esta idea?”. La idea, por ejemplo, de buscar un mecanismo biológico, el pequeño detalle que responde a la pregunta. “¿Qué quieren decir con eso?”. Y hay que retrotraerse hasta el siglo XVII para entender en qué consiste. Y hay muchos filósofos y biólogos, pero también científicos, que cuestionan el valor del pensamiento y de la ciencia mecanicista, así que eso es fascinante. Creo que nos gusta pensar, o al menos mucha gente lo hace, que la ciencia es el campo de las verdades estables. Nada más lejos de la verdad. La ciencia es un proyecto de investigación en desarrollo, y las suposiciones sobre cómo funcionan las cosas no dejan de ser desmontadas por lo que los científicos investigan en el presente. Y a veces, descubrimientos que podrían haberse alcanzado antes no se producen porque los marcos de pensamiento necesarios no existían entonces para realizar dichos descubrimientos. Creo que estas son cualidades importantes que todo el mundo debería acoger. Tendemos a jerarquizar el pensamiento. Colocamos las ciencias duras, como las matemáticas o la física, en la cima, luego ciencias más suaves a la mitad, y abajo del todo las artes y las humanidades, que supuestamente no son muy serias. Pero creo que es necesario tomarse todas estas disciplinas en serio y entender que la filosofía, por ejemplo, es muy importante para todo el mundo, para los seres humanos comunes, para hacernos preguntas importantes. Quizá las respuestas no aparezcan fácilmente. Y quizá nunca se puedan responder.

28:21
Zuberoa Marcos. ¿Cuándo te diste cuenta de que eras feminista? ¿Cuándo fuiste consciente de ello?

28:30
Siri Hustvedt. A los 14 años.

28:31
Zuberoa Marcos. ¿A los 14?

28:32
Siri Hustvedt. Sí. Y creo que es importante entender que mi feminismo correspondía al movimiento de liberación de las mujeres de los años 70, fue entonces que caló en mí la idea. Pero me subí al carro rápidamente. Para mí tenía mucho sentido. Entonces leí a Simone de Beauvoir por primera vez, no sé cómo lo entendí, o qué entendí, pero me enamoré, y leí otros muchos libros. A los 15 años… Era probablemente 1971, y, en aquel entonces, no había equipos deportivos femeninos en mi instituto de Minnesota, solo equipos de hombres. Las chicas podían animar, aplaudir y danzar a los lados diciendo “Vamos, chicos”. Pero a mí no me interesaban los deportes. No veía partidos. Me gustaba jugar al baloncesto en clase de gimnasia, pero no me interesaban demasiado, aunque sí me interesaba el principio del asunto. Así que escribí un ensayo para el periódico del instituto en el que abogaba por el deporte femenino. Eso debió de ser probablemente en 1971. Lo recibieron como la cosa más absurda, ridícula e idiota que a nadie se le podría haber imaginado. Me ignoraron y me trataron como a una rareza peculiar llegada de otro planeta. La ironía de esta historia es bastante interesante, porque tengo una hermana que es siete años más joven que yo. Y no muchos años después, promulgaron algo llamado “Título 9” en los Estados Unidos, que hacía obligatorio que las chicas también practicaran deportes. Dejó de estar permitido tener un programa únicamente para hombres en los institutos. Era una violación de los derechos civiles. Así que mi hermana pequeña, que a diferencia de mí es atlética, pudo unirse al equipo de baloncesto en el mismo instituto en el que yo había escrito ese ensayo absurdo acerca de la igualdad y el deporte femenino, y el equipo al que ella se unió llegó a la última competición posible dentro del estado de Minnesota. No llegaron a ganar ese último partido, pero llegaron hasta el final. Y la ciudad explotó de alegría.

31:45
Siri Hustvedt. Mi hermana todavía recuerda bajarse del autobús después de haber perdido ese partido, y ser recibida por cientos de personas excitadísimas en nuestro pueblo natal, vitoreándolas. Así que el tiempo marca una diferencia. Lo que parece ridículo en cierto momento parece obvio en otro. Esa es una muy buena lección. Creo que es una muy buena lección para las feministas, que a veces las cosas cambian de verdad. Y luego olvidamos… Es decir, nadie, que yo sepa, está abogando por quitarnos el derecho a votar a las mujeres. Esa cuestión parece bastante asentada. Pero otros aspectos del sexismo avanzan mucho más lentamente. Mucho más lentamente. Y creo que las razones son evidentes, pero siempre es bueno reiterarlas, y es que muchos de los prejuicios son inconscientes. Por ejemplo, y esto me toca de cerca porque es en la literatura, a menudo he visto que si una mujer escribe un libro con muchas referencias intelectuales o florituras, la respuesta es que está presumiendo. “¿Esta quién se cree que es?”, o “No puede ser tan lista. No puede y punto”. Y cuando es un hombre quien lo hace, es celebrado como un erudito, alguien enormemente inteligente. Esto pasa todo el tiempo y hay muchos ejemplos de ello. Así que creo que no sucede a propósito. No es porque la gente que lee los libros piense: “Esto es lo que pienso de las mujeres, así que una mujer no puede ser tan inteligente como un hombre”, sino que es algo inconsciente.

34:12
Zuberoa Marcos. ¿Lo has experimentado tú misma?

34:14
Siri Hustvedt. Desde luego. Creo que uno de los grandes beneficios de la edad y la experiencia es que… Al menos yo he desarrollado mucho mi percepción de lo cómico de la vida. Hay ciertas cosas que no son cómicas para nada. La violencia hacia las mujeres no es divertida.
Sin embargo, sí siento que, al menos en mi caso, esa especie de resistencia al intelecto de las mujeres por parte de hombres enfadados me parece bastante divertida. Ya sabes, no pierdo los nervios, y normalmente me lo tomo con calma, pero sí que me gusta señalarlo.

35:07
Zuberoa Marcos. ¿En qué consiste el feminismo por el que abogas tú?

35:11
Siri Hustvedt. Ah, sí, hay muchos feminismos, como ya sabemos.

35:13
Zuberoa Marcos. Sí.

35:14
Siri Hustvedt. Y probablemente resido en alguna zona intermedia, una zona teórica muy complicada. Lo que sucede es que estos debates suelen reducirse a, por un lado, el feminismo de la igualdad, es decir: queremos nuestros derechos, que nuestros derechos individuales se respeten tanto como los de los hombres. Y luego está el feminismo que dice que hombres y mujeres somos diferentes, que las mujeres cooperan más, que son más amables, etcétera, y que queremos que esas diferencias sean reconocidas. Yo no creo que las mujeres sean más amables que los hombres. De verdad, esa no ha sido mi experiencia en la vida. Y creo que haciendo eso podemos caer en un abismo moral. Dicho esto, las mujeres quedan embarazadas y los hombres no. Es importante pensar en las mujeres que deciden quedar embarazadas, que deciden tener hijos, y lo que eso significa, si queremos abordar el feminismo con seriedad. Así que creo que, a menudo, esa dicotomía no se usa con los mejores objetivos. Solo intentad dejar a un lado vuestras diferencias por un tiempo. Podemos tener diferencias teóricas. Lo que queremos es presentar un frente unido contra el enemigo. Así que mi feminismo… Sigo reflexionando sobre estos temas. Quiero ser honesta contigo. Sigo pensando mucho acerca de los cuerpos de las mujeres, acerca de lo que es vivir en el cuerpo de una mujer. Siempre he creído profundamente que todos tenemos cualidades masculinas y femeninas, que es absurdo considerar la vulnerabilidad como un rasgo femenino. O que las emociones son femeninas. Esa dicotomía surgió muy pronto en la cultura occidental, y creo que debemos ser conscientes de ella y combatirla. La idea de que lo femenino es suave, blando y emocional por naturaleza. Y que lo masculino es duro, intelectual e indiferente. Mira, creo que… me ha llevado mucho tiempo sentirme cómoda con mi propia autoridad. Y creo que, especialmente para alguien que emerge de mi clase, color y trasfondo personal, simplemente, se espera que las chicas no asomemos demasiado la cabeza.

38:47
Siri Hustvedt. ¿Entiendes? Esto era un tabú. Y es muy difícil superar los tabús. Pero es necesario. Y todavía vemos, por ejemplo, a mujeres poderosas que saben que lo son, pero insisten en echar mano de tácticas que las ayuden, como usar la colectividad, o las sonrisas o no querer dar órdenes. E intentan evitar eso porque saben que molesta a ciertas personas. Saben que la gente responde con indignación ante una mujer que es percibida como agresiva. Sean hombres o no, sabemos que esto es verdad, hay pruebas. Pero, para mí, en mi experiencia personal, creo que es importante no usar esas tácticas, sino simplemente afirmar mi autoridad cuando la tengo, y admitir mi ignorancia cuando no tengo ninguna autoridad. Así que intento combatir esto en mi propia vida, tanto con humor como señalándomelo a mí misma cuando me viene a la cabeza.

40:33
Zuberoa Marcos. De hecho, me gustaría hablar un poco más acerca de las mujeres en el arte.

40:39
Siri Hustvedt. Sí.

40:40
Zuberoa Marcos. Porque una de las cosas que quería tratar en esta entrevista es que las mujeres en el arte han sido ignoradas a lo largo de la historia, incluso si son una parte integral de las artes.

40:54
Siri Hustvedt. Sí.

40:55
Zuberoa Marcos. Y normalmente solo son reconocidas cuando son viejas o cuando están muertas.

41:02
Siri Hustvedt. Sí. Sí. Eso ha sido dramáticamente cierto en las artes visuales en particular. El número de artistas mujeres que ahora están siendo declaradas importantes teniendo 90 años. Hay un chiste entre las mujeres que trabajan en las artes visuales que dice que si vives lo suficiente, tienes muchas posibilidades de ser descubierta. Así que sí, la ironía es enorme. Y claro, hay muchas grandes artistas del pasado que han sido ignoradas. Una parte muy significativa de los estudios feministas ha sido, creo yo, destapar el trabajo de mujeres muy importantes en las artes, la filosofía y otros campos, que fueron ignoradas, porque incluso personas que fueron muy famosas en vida fueron luego eliminadas de los registros históricos. Eso ha sucedido una y otra vez. Y sí, creo que es importante. Pero también es producto de una resistencia a lo que mencionaba antes, es decir, una resistencia muy fuerte de ver a las mujeres como autoridades. Y la autoría consiste, por supuesto, en afirmar que has creado la obra, que es tuya. Y creo que la idea de admirar a una mujer puede ser muy difícil en nuestra cultura, que admirar a una mujer es visto como algo humillante para muchos hombres. No para todos, pero sí para bastantes. Y nuevamente, esos sentimientos no siempre son totalmente conscientes.

43:22
Zuberoa Marcos. Vivimos en una sociedad… Las mujeres siempre han vivido bajo la máxima de que “eres lo que aparentas”, te juzgan por tu aspecto.

43:31
Siri Hustvedt. Sí.

43:31
Zuberoa Marcos. Eso se aplica a las mujeres.

43:32
Siri Hustvedt. Sí.

43:34
Zuberoa Marcos. Y ahora vivimos en una sociedad llena de pantallas en la que las chicas jóvenes están aún más expuestas a eso, en un mundo de redes sociales muy falso y editado, con una visión de la belleza muy distorsionada. Y me gustaría conocer tu opinión sobre eso.

Quote

“Cómo se ven las niñas a sí mismas es vital para nuestro futuro como seres humanos”

Siri Hustvedt

43:59
Siri Hustvedt. Sí. Creo que no estamos progresando mucho en la cultura de la belleza. Y que se ha convertido en una obsesión cultural, especialmente para las chicas y las mujeres, y que su valor se mide en base a una idea extraña. Una vez fui a Berlín a dar una ponencia en una conferencia de arte y neurociencia cerebral, y una mujer hizo una presentación sobre las redes sociales y sobre cómo la gente modifica sus rostros en las redes sociales, y mostró una foto de una encantadora muchacha asiática. Y luego la foto que colgó en las redes, con ojos más grandes y la boca ligeramente modificada. No recuerdo exactamente lo que había hecho. Pero recuerdo haber sentido, primero, que era mucho más guapa en la primera foto. Pero también sentí que esto era dañino. La habilidad de rehacerte por completo en un ordenador y luego presentar una versión de ti, en cierta forma, idealizada. Creo que eso es muy peligroso. Incluso en mi juventud, el objetivo de muchas chicas era ser guapas y casarse, ya sabes. Y cualquier poder que tuvieras tenía que ver con eso: el poder de la seducción, el poder de un rostro bonito. Y podemos entender por qué eso atrae a las chicas. Entras en una habitación y todos te miran, hay cierto poder en eso. Pero resulta que no solo no es un poder duradero, sino que es un poder que es amado y denigrado en nuestra cultura al mismo tiempo. ¿Verdad? Y yo me pregunto cómo podemos cambiarlo. Hay gente que lo rechaza, como he dicho, hay gente que elige muy conscientemente no formar parte de esto, pero no son la mayoría. Pero si eso se pusiera de moda, quizá habría esperanza. Al mismo tiempo, las jóvenes se están rebelando contra esto. Y es por eso por lo que las ideas son importantes. Las ideas son mucho más importantes de lo que piensa la gente. La resistencia a todo eso solo puede surgir si eres consciente de ello. No habrá cambios sin consciencia de cómo esto atrapa a las chicas y a las mujeres en particular en cajas vacías de las que es muy difícil escapar.

47:53
Zuberoa Marcos. Siri, al final de tu discurso del año pasado en los Premios Princesa de Asturias, le dedicaste tu obra a las niñas.Y dijiste algo como: “esto es para las niñas a las que les encanta leer libros sobre muchos temas, hacer preguntas y ser curiosas, y que se niegan a quedarse calladas”. Me pareció una forma increíble de terminar ese discurso. ¿Por qué decidiste hacerlo? ¿Por qué a las niñas?

48:29
Siri Hustvedt. Bueno, ya sabes, era el Premio Princesa de Asturias. Y ella estaba allí. Era su primera aparición en un acto así. Así que pensé: “Oh, es la Princesa de Asturias”. Pero luego me dije: “No, esto para mí significa que es para y sobre las niñas”. Y lo fácilmente que podemos sucumbir a las ideas acerca de cómo comportarnos, de cómo se supone que debemos ser… Sé amable, quédate callada, compórtate… Y en cómo, de alguna forma, es más importante para las niñas ser así que para los niños. Tenemos que cambiar esos valores. Y la gente va a cambiarlos. No es cosa mía. Soy demasiado vieja. Van a ser las chicas del mañana. Y cómo se ven a sí mismas es vital para nuestro futuro como seres humanos.

50:00
Zuberoa Marcos. Siri, muchas gracias.

50:02
Siri Hustvedt. No hay de qué. Gracias a ti. Lo he pasado bien.