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Reflexiones del hoy para mirar al mañana

Francesca Morelli

Reflexiones del hoy para mirar al mañana

Francesca Morelli

· Psicóloga

“En una fase social en la que pensar en uno mismo se ha convertido en la norma, el virus nos envía un mensaje claro: la única forma de salir de esta es la reciprocidad, el sentido de pertenencia, la comunidad”, escribía la psicóloga italiana Francesca Morelli a principios de marzo de 2020. El coronavirus había impactado en el primer país europeo. En España aún no se había decretado el estado de alarma, pero media Italia ya estaba en confinamiento y todo el engranaje turístico del país cerrado al público. Morelli advertía la dimensión global del problema y reparaba en los aprendizajes sociales que podemos sacar de él. Su texto sobre el coronavirus se hizo, irónicamente, viral.

Morelli se graduó en Psicología Clínica y Comunitaria en la Universidad La Sapienza y se doctoró en Neuropsicoendocrinología por la Universidad Tor Vergata, en Roma. Apasionada de la investigación y de la formación didáctica, hoy está volcada en la psicoterapia.

Ante el momento social que vivimos, la psicóloga lanza un mensaje constructivo: “podemos redescubrir el tiempo, la importancia de los vínculos, de los valores, volver a aquello que para nosotros es realmente significativo, redefinir el concepto de la vida”.


Creando oportunidades

Francesca Morelli

“En una fase social en la que pensar en uno mismo se ha convertido en la norma, el virus nos envía un mensaje claro: la única forma de salir de esta es la reciprocidad, el sentido de pertenencia, la comunidad”, escribía la psicóloga italiana Francesca Morelli a principios de marzo de 2020. El coronavirus había impactado en el primer país europeo. En España aún no se había decretado el estado de alarma, pero media Italia ya estaba en confinamiento y todo el engranaje turístico del país cerrado al público. Morelli advertía la dimensión global del problema y reparaba en los aprendizajes sociales que podemos sacar de él. Su texto sobre el coronavirus se hizo, irónicamente, viral.

Morelli se graduó en Psicología Clínica y Comunitaria en la Universidad La Sapienza y se doctoró en Neuropsicoendocrinología por la Universidad Tor Vergata, en Roma. Apasionada de la investigación y de la formación didáctica, hoy está volcada en la psicoterapia.

Ante el momento social que vivimos, la psicóloga lanza un mensaje constructivo: “podemos redescubrir el tiempo, la importancia de los vínculos, de los valores, volver a aquello que para nosotros es realmente significativo, redefinir el concepto de la vida”.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:01
Francesca Morelli. Hola a todos, me llamo Francesca Morelli, soy psicóloga y psicoterapeuta, y vivo y trabajo en Roma desde hace muchos años. Cuando la emergencia del coronavirus en mi país se volvió más fuerte, más importante, esto me llevó a… a escribir un post. Una reflexión, en realidad. Agradezco a “Aprendemos juntos” la oportunidad de compartirlo con vosotros. Por lo tanto, tomo mi reflexión y la leo, en voz alta por primera vez. Creo que el cosmos tiene su manera de reequilibrar las cosas y sus leyes, cuando estas se ven alteradas. Comparto con vosotros algunas reflexiones. El tiempo que estamos viviendo, lleno de anomalías y paradojas, da que pensar. En un momento en que el cambio climático causado por los desastres ambientales ha alcanzado niveles preocupantes, China, en primer lugar, y muchos países a continuación, se ven obligados al bloqueo; la economía colapsa, pero la contaminación baja de manera considerable. El aire mejora; se usan mascarillas pero respiramos …

01:20
Francesca Morelli. En un momento histórico en el que ciertas ideologías y políticas discriminatorias, con fuertes referencias a un pasado mezquino, se están reactivando en todo el mundo, llega un virus que nos hace experimentar que, en un instante, podemos convertirnos en los discriminados, los segregados, aquellos atrapados en la frontera, los que traen enfermedades. Incluso si no tenemos la culpa. Incluso si somos blancos, occidentales y viajamos en primera clase. En una sociedad basada en la productividad y el consumo, en la que todos corremos 14 horas al día, detrás de no sabemos exactamente qué, sin sábados ni domingos, sin días rojos en el calendario, de repente se para todo. Encerrados en casa, días y días, contando las horas de un tiempo que ha perdido el valor, si acaso este no se mide en retribución de algún tipo o en dinero. ¿Sabemos qué hacer con él sin un fin específico?

02:17
Francesca Morelli. En una etapa en la que la crianza de los hijos, forzosamente, se delega a menudo en otras figuras e instituciones, el virus cierra las escuelas y nos obliga a encontrar soluciones alternativas, para unir a las madres y los padres con sus hijos. Nos obliga a volver a ser familia. En una dimensión en la que las relaciones, la comunicación y la socialización se juegan principalmente en el «no espacio» de lo virtual, de las redes sociales, dándonos la ilusión de cercanía, el virus quita la verdadera cercanía, la real: que nadie se toque, nada de besos, nada de abrazos, a distancia, en la fría ausencia de contacto. ¿Cuánto hemos dado por sentado estos gestos y su significado? En una fase social en la que pensar en uno mismo se ha convertido en la norma, el virus nos envía un mensaje claro: la única forma de salir de esta, es la reciprocidad, el sentido de pertenencia, la comunidad, sentir que se forma parte de algo más grande que hay que cuidar y que puede cuidar de nosotros. La responsabilidad compartida, sentir que de tus acciones depende no solo tu suerte, sino la de todos aquellos que te rodean. Y que tú dependes de ellos. Así que, si dejamos de hacer esta caza de brujas, de preguntarnos de quién es la culpa o por qué ha sucedido todo esto, y nos preguntamos qué podemos aprender de esto, creo que todos tenemos mucho en qué pensar y comprometernos. Porque con el cosmos y sus leyes, evidentemente, estamos profundamente endeudados. Y nos lo está explicando el virus a un alto precio.

03:58
Francesca Morelli. La reflexión sobre el tiempo ha sido, en realidad, muy amplificada por la necesidad de la cuarentena, por tanto, a esta compresión hemos sido todos llamados. Pero es, en realidad, una reflexión, que parte de mucho antes y nace de una situación que en realidad podemos ver no solo en Italia. De esta costumbre, de esta dimensión social por la cual nuestro tiempo, nuestras jornadas, nuestra vida, en realidad está organizada en función de las actividades productivas. Es decir, nuestra jornada está centrada en torno a nuestro trabajo. Pero, además de nuestro trabajo, con jornadas laborales que, independientemente de la actividad profesional, son jornadas realmente muy largas. Y también asistimos a una situación en la que la actividad laboral ha contaminado también espacios que antes estaban dedicados, conservados, para otras cosas. Para la familia, para la socialización, para la relación, un espacio para otras cosas.

05:18
Francesca Morelli. En cambio hoy vemos que ya casi no hay domingos, muchas personas trabajan los domingos, muchas personas trabajan los días festivos, y yo creo que esto nos trae consecuencias. Que son consecuencias, de momento, muy emotivas, estamos muy cansados, llegamos al final de nuestra jornada muy cansados, no solo físicamente, sino también porque realizamos actividades que nos tienen muy ocupados, y estamos muy poco acostumbrados a nutrir otras partes de nosotros, es decir, a buscar recursos positivos que alimenten otras partes de nuestra persona, pero que son fundamentales para un buen funcionamiento global. Es como si este estilo de vida nos condujera a un empobrecimiento y por tanto, luego, a encontrarnos como ahora porque es lo que toca, pero al final de la jornada nos sentamos en el sofá y estamos un poco catatónicos, estamos poco predispuestos a la relación, al encuentro.

06:24
Francesca Morelli. Por tanto, en una condición como esta, que tenemos tantísimo tiempo ante nosotros, esto puede ser… Puede ser un desafío, en realidad, puede ser agotador, pero también un gran desafío de descubrimiento. La reflexión sobre la importancia de la comunidad, nace de una serie de aspectos de esta situación que me han afectado mucho. Aquello que desde el principio las fuentes institucionales y algunos científicos de prestigio han difundido, eran indicaciones en las que todos hemos sido llamados a unas conductas , a respetar unas reglas, y han sido claros desde el principio: «Si tú no lo haces, esto no va a terminar». Desde entonces empezamos a ver que si yo no respeto las reglas, no me lavo las manos, no me pongo una mascarilla y no mantengo una distancia, la persona que está cerca de mí, mi paciente, mi compañero de trabajo, se pone en riesgo. Y al igual en mi edificio, en mi barrio, en mi ciudad, en el mundo entero.

07:31
Francesca Morelli. Y esto me ha activado otro pensamiento, bastante obvio. Porque si en Wuhan lo resuelven pero en Italia no lo resolvemos, llega a Italia, da media vuelta y vuelve a Wuhan y volvemos a empezar. No sé cómo decirlo, este sería el sentido. Entonces, esto me ha hecho reflexionar sobre cómo en este momento, en una etapa histórica importante, en la que estamos muy inclinados a mecanismos fuertemente individualistas, si corremos siempre, es difícil correr todos juntos, generalmente uno corre pensando en su propia carrera. Y en cambio descubrimos que correr solos en este momento no es suficiente, que todos necesitamos definir un objetivo común y trabajar juntos para conseguirlo , porque, si no lo hacemos, no vamos a resolver esta situación. Una vez más, cómo decirlo… la dimensión motivacional es más alta, los sistemas de cooperación deben ser nuestra respuesta y la clave dentro de esta situación.

08:36
Francesca Morelli. Entonces, este puede ser, en realidad, un gran redescubrimiento para todos nosotros, de cuán importante es “estar con”, formar parte del sistema. El ser humano es social por naturaleza, no estamos hechos para estar solos. Estamos hechos para estar dentro de sistemas, estamos hechos para compartir, estamos hechos para construir significados, para hacer colectividad. En consecuencia, incluso en este caso es, creo, extremamente importante a un nivel compartido, redescubrir que las actitudes individuales, pensar solo en lo que me sucede a mí, tanto en esta situación como en nuestra vida cotidiana, es negativo. Pero yo creo que nos estamos esforzando mucho, hemos hecho un gran esfuerzo inicial para unirnos a este sentido de responsabilidad compartida, y esto puede ser para nosotros el impulso para redescubrir la importancia de una dimensión cooperativa, de una dimensión de colectividad. Es un momento delicado para todos y para las personas que viven solas todavía puede serlo más. Entonces, en líneas generales, hay unas indicaciones que pueden valer para todos, en particular intentar no angustiarse duranteeste tiempo, no dejarlo en suspenso, sino organizarlo, y por tanto darle una cadencia.

10:04
Francesca Morelli. Por eso, mantener una rutina, de alguna forma, tratar de crear una continuidad con lo que era nuestra vida antes de esto, es fundamental. Porque nos ayuda a que recordemos que nosotros no somos el Coronavirus , nuestra vida, nuestra realidad, no es el Covid19. El Coronavirus en este momento es una especie de marco del que no podemos prescindir, pero no somos impotentes frente a él, sino que podemos hacer cosas. Por lo tanto, organizar nuestro tiempo dentro de esta situación es un primer paso que puede ser fundamental. Parece banal, pero nuestra cotidianidad está hecha de pequeñas cosas, del despertador por la mañana, de un desayuno preparado y tomado con calma, de una videollamada con las personas queridas que están lejos. Constantemente decimos: «Siempre he querido hacer esto y nunca tengo tiempo». «Quisiera leer este libro y nunca tengo tiempo». «Quisiera cuidar de mis plantas y nunca tengo tiempo». Ahora tenemos mucho tiempo y nuestra cotidianidad puede enriquecerse con esto. Vale para todos, y para las personas que están solas todavía más. Para las personas que están solas, así como aquellas que, de alguna manera, son la parte más frágil de esta emergencia, las personas más ancianas, las personas que tienen otras fragilidades ya precedentes.

11:26
Francesca Morelli. Yo invito a aprovechar todos los canales que han sido activados por muchísimos colegas, por muchas asociaciones, porque en este momento histórico tenemos unos recursos tecnológicos, enormes. Y también para hacer búsquedas, buscar canales sociales que nos hagan sentir dentro de un grupo, esto es a buen seguro una cosa positiva. La otra cosa que os digo es que, por la regla de que quien tiene más hace más, los que no están solos y los que no son frágiles deben estar más atentos a los de su entorno, y por tanto buscar, como hemos dicho antes, de ocuparnos de quien haga falta, de hacer más preguntas, de llamar virtualmente a una puerta y tratar de hacer sentir una red, hacer sentir una cercanía. Hay muchas situaciones delicadas. Son situaciones en las que, por número de personas, por condiciones de espacio, reencontrarnos de repente con personas con las que compartimos pocos momentos al día, ahora nos encontramos todos juntos compartiendo una situación de gran estrés, con todos los pensamientos, con las privaciones, por tanto puede ser un espacio muy explosivo.

12:48
Francesca Morelli. Entonces, lo que debemos intentar es buscar momentos para compartir las emociones, en el sentido de que es importante legitimarnos, decirnos que todos estamos viviendo un momento difícil, y por lo tanto es importante poder hablarlo con quienes compartimos el espacio. De igual manera, intentar esforzarnos lo máximo, «eso que tú haces me molesta», intentar poner normas, reglas compartidas de gestión de la propia cotidianidad, del propio espacio. Mantenerse ocupados, e intentar activar, también aquí, recursos positivos. A lo mejor nunca comemos juntos, y ahora tenemos la oportunidad de mirarnos a la cara mientras lo hacemos. Esto puede ser complicado para las familias, porque la familia puede volverse… Las monedas siempre tienen dos caras. Puede ser difícil pero también puede ser un gran recurso ambiental. Mantengámonos ocupados durante el día, demos espacio a la emotividad, limitemos la búsqueda continua de información sobre el virus. Tratemos, quizás, de definir un momento por la mañana, un momento por la noche, pero no caigamos en la búsqueda constante.

13:57
Francesca Morelli. No hagamos coincidir nuestra vida con esto, recordemos que tenemos nuestros proyectos, nuestras necesidades, nuestros deseos, las cosas importantes para nosotros. Sigamos nutriendo esta parte, que se vuelve significativa. Esto, en líneas generales puede ser un impulso de ayuda. Para quien tiene hijos, actividad, no temáis el aburrimiento, porque a veces para los niños sirve de activador, para el pensamiento creativo, para cosas positivas, y tratad de definir con ellos, también para los adultos, actividades y proyectos, a corto y medio plazo. «Esta semana quiero terminar tal cosa”, “quiero ver todas las películas de mi director favorito”, “quiero leer estos tres libros». Nuestra cotidianidad está hecha de estas pequeñas cosas. En un momento como este, pequeños objetivos que nos ayudan a pasar las semanas. Yo creo que lo que podemos aprender es que, a pesar de esto, a pesar de su potencial negativo, podemos sacar cosas de ello, podemos descubrir nuestros recursos personales, podemos darnos cuenta de que, a pesar de que el marco sea negativo, nosotros, dentro de este marco, podemos darle un significado positivo, podemos redescubrir el tiempo, la importancia de los vínculos, de los valores, volver a aquello que para nosotros es realmente significativo, redefinir el concepto de la vida.

15:26
Francesca Morelli. Descubrir que más allá de las obligaciones hay muchas cosas. Y que, por lo tanto, existe una dimensión que es la comunidad, dentro de la cual estamos, que es vital. Otra cosa importante que creo que podemos descubrir es que cada uno de nosotros, dentro de esto, no es inútil, sino que puede hacer algo, y con lo que haga puede marcar la diferencia. Yo creo que esto es algo sobre lo que todos podemos reflexionar y esforzarnos para llegar al final de este importante desafío que estamos viviendo a nivel global.