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¿Qué son las relaciones dependientes y cómo podemos detectarlas?

Silvia Congost

¿Qué son las relaciones dependientes y cómo podemos detectarlas?

Silvia Congost

· Psicóloga

La psicóloga Silvia Congost se especializó en autoestima y dependencia emocional gracias a la relación tóxica que vivió en primera persona: “No lograba salir de aquella espiral tan destructiva. Me di cuenta de que ni mis estudios, ni mi experiencia podían ayudarme a salir de allí. Lo que viví me enseñó mi verdadero propósito en la vida: ayudar a todas las personas que necesiten recuperar su autoestima, dejar de sufrir en relaciones tóxicas, y conseguir independencia emocional”. Congost sostiene que una relación dependiente es cualquier relación en la que no nos sintamos libres de ser nosotros mismos, cuando nuestra autorrealización personal se ve obstaculizada: “La dependencia emocional es la incapacidad de cortar una relación en aquellos casos en los que deberíamos de cortarla”. Y añade: “Lo que no debemos hacer con las personas tóxicas es intentar cambiarlas”.

Además, Silvia Congost es autora de los libros ‘Si duele, no es amor’, ‘Cuando amar demasiado es depender’, 'A solas' y ‘Autoestima automática’, entre otros, en los que reflexiona sobre el concepto de amor mal entendido que tenemos en la actualidad: “Estar en una relación de pareja es estar en una perpetua incertidumbre, no hay garantías nunca en ninguna relación de pareja”.


Creando oportunidades

Silvia Congost

La psicóloga Silvia Congost se especializó en autoestima y dependencia emocional gracias a la relación tóxica que vivió en primera persona: “No lograba salir de aquella espiral tan destructiva. Me di cuenta de que ni mis estudios, ni mi experiencia podían ayudarme a salir de allí. Lo que viví me enseñó mi verdadero propósito en la vida: ayudar a todas las personas que necesiten recuperar su autoestima, dejar de sufrir en relaciones tóxicas, y conseguir independencia emocional”. Congost sostiene que una relación dependiente es cualquier relación en la que no nos sintamos libres de ser nosotros mismos, cuando nuestra autorrealización personal se ve obstaculizada: “La dependencia emocional es la incapacidad de cortar una relación en aquellos casos en los que deberíamos de cortarla”. Y añade: “Lo que no debemos hacer con las personas tóxicas es intentar cambiarlas”.

Además, Silvia Congost es autora de los libros ‘Si duele, no es amor’, ‘Cuando amar demasiado es depender’, 'A solas' y ‘Autoestima automática’, entre otros, en los que reflexiona sobre el concepto de amor mal entendido que tenemos en la actualidad: “Estar en una relación de pareja es estar en una perpetua incertidumbre, no hay garantías nunca en ninguna relación de pareja”.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:02
Águeda Burgos. Hola Silvia, soy Águeda.

00:04
Silvia Congost. Hola, Águeda, ¿qué tal?

00:06
Águeda Burgos. Encantada. Entre otras muchas cosas soy madre de tres hijos adolescentes ya, y me interesa mucho todo lo que tienes que contarnos. Y quería empezar preguntándote por la autoestima. ¿Qué importancia tiene la autoestima, qué es la autoestima y por qué es tan importante la autoestima?

00:24
Silvia Congost. Sí, sin duda es un término importantísimo en nuestra vida. Mira, la autoestima, para que la entendamos, vamos a analizar un poco el origen etimológico. Viene de la palabra “auto”, que viene del griego y significa “a uno mismo”, y de la palabra “estima”, que viene del latín y significa “valorar o dar valor”. Es decir, cuando nos preguntamos “¿cómo es mi autoestima?” lo que me estoy preguntando en realidad es “¿cuán valioso me siento?” o “¿cuánto valor me doy a mí mismo?”. Claro, cuando yo conecto con ese “cuán valioso soy”, eso me lleva automáticamente a “cómo resuelvo yo las situaciones que vivo en mi vida”.

00:58

Por ejemplo, si siento que soy una persona fuerte y capaz, eso me llevará a resolver las dificultades que haya en mi vida, los retos que yo me ponga, conseguir los objetivos que yo me marque, con más facilidad que si yo siento o pienso o tengo la seguridad de que soy una persona que no soy capaz, que soy débil o que no estoy a la altura o que no soy suficiente, que es lo que creen muchas personas con baja autoestima. Después también, claro, si yo pienso que soy una persona poco importante o poco valiosa, eso probablemente me va a llevar a tener miedo de que nadie me elija, ¿no? Y por ejemplo, en las relaciones de pareja, si yo siento que no valgo y siento que nadie me va a elegir, voy a conectar con el miedo a quedarme sola, a quedarme soltera toda mi vida, a no poder ser madre, a no poder tener hijos, por ejemplo, a verme desvalida.Entonces, eso me puede llevar a una serie de consecuencias como, pues, que me aferre a una persona, a una relación que tal vez es tóxica. Pero antes que quedarme sola prefiero seguir ahí. O me puede llevar a situaciones como dejar pasar oportunidades importantes en mi vida. Evitar promociones dentro del trabajo, que me están ofreciendo la oportunidad de promocionarme. Y ir dejando pasar esas oportunidades porque me siento insegura y siento que no estoy a la altura. Y, claro, eso me generará ansiedad, me generará muchos síntomas que también pueden ser depresivos, y tendrá consecuencias negativas en mi vida.

02:26
Águeda Burgos. ¿Y cómo afecta la autoestima a las relaciones personales, a las relaciones de pareja, al entorno profesional? O sea, ¿qué claves hay para poder reforzar esa autoestima?

02:44
Silvia Congost. Claro. Los psicólogos sabemos que la autoestima es la base de la gran mayoría de problemas que vivimos los seres humanos. De hecho, hay un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Berna que es muy interesante porque, bueno, efectivamente demuestran que la autoestima se construye principalmente entre los cuatro años y los diez años de los niños. Pero después, esa autoestima va aumentando a lo largo de la evolución de la persona y llega a su punto más álgido a los 60. Entre los 60 y los 70 es cuando la persona, en general, tiene una autoestima más alta. Probablemente porque se sienten más seguros, uno tiene ya más experiencia, ya pasa más de determinadas cosas, y no pone tanta importancia a otras. Entonces, ahí es donde estamos mejor a nivel de autoestima.Y luego ya, a partir de los 70, esa va disminuyendo, probablemente por los problemas con los que ya nos vamos encontrando, ya dejamos de trabajar… Pero, para centrarnos un poco en cómo conseguir fortalecer nuestra autoestima, Nathaniel Branden, que es un psicoterapeuta canadiense que escribió un libro maravilloso, que es ‘Los seis pilares de la autoestima’. Él los resume en estos seis pilares, que para mí son muy gráficos, y describe muy bien cómo deberíamos hacerlo. El primero de ellos es vivir de una forma consciente. Es decir, ser personas que nos analizamos, que somos capaces de hacernos preguntas, que tratamos de mirarnos a nosotros mismos para mejorar o para ver qué es lo que podemos cambiar o deberíamos cambiar para tener una vida mejor o ser mejores personas.

04:11

Después hay otro pilar que es la aceptación de uno mismo, la auto aceptación. Aceptarnos significa abrazarnos por ser como somos. Eso no lo podemos hacer sin conectar con algo que para mí es muy importante, que es nuestro niño interior. Hacer un viaje para descubrir cómo ha sido ese niño que todos llevamos dentro, qué es lo que vivimos en la etapa de nuestra infancia, cómo nos trataron nuestros padres, qué es lo que nos dieron, qué es lo que nos faltó durante esa etapa, qué carencias tuvimos, nos ayuda muchísimo a entender por qué hoy somos el adulto que somos y tenemos la autoestima que tenemos. Cada uno llevamos unas mochilas en nuestra espalda con unas experiencias emocionales. Y en función de lo que hemos tenido o nos ha faltado, sobre todo a nivel de reconocimiento o desaprobación, y a nivel de afecto o de carencias afectivas. Esos son los dos pilares que construirán una autoestima sólida. Entonces, conectar con ese niño nos permite conectar también con la compasión, que es otro ingrediente muy importante para fortalecer la autoestima. La compasión es la capacidad de empatizar con el dolor de otra persona, de sentir su dolor. Pero hay algo en nosotros que nos mueve para tratar de suavizarlo, de evitarlo, de que esa persona sufra menos.

05:25

Entonces, eso es lo que nos lleva a poder aceptarnos por ser como somos y aun así abrazarnos. Pero eso no deja de que después tenemos que ir al tercer paso, que es tomar responsabilidad, responsabilizarnos. Es decir, una vez yo soy capaz de mirarme a mí mismo y me acepto por ser como soy, debo darme cuenta de que es responsabilidad mía hacer algo para mejorar en aquellos aspectos en los que yo pueda mejorar. Entonces, tomar responsabilidades. Pues, pedir ayuda si a veces necesitamos hacerlo. Aceptar que hay ciertos aspectos en los que deberíamos cambiar. Fíjate que hay muchas personas, seguro que conoces a alguien que no tiene esa capacidad de autoanálisis o de asumir esa parte que debería cambiar. Cuando no tenemos esa capacidad, no mejoramos ni cambiamos nada. Entonces, ese punto también es muy importante.

06:14
Águeda Burgos. Realmente ahí uno se victimiza, ¿no? En lugar de intentar responsabilizarse, pasa al victimismo.

06:19
Silvia Congost . Exacto. Pasamos al victimismo y a la resignación también. Que no hay nada peor que resignarse porque es “puedo cambiarlo, pero me digo a mí mismo que es lo que hay, entonces no hago nada tampoco”. Después hay otro pilar muy importante que es la asertividad. Es esa capacidad de expresar nuestros derechos, nuestros gustos, nuestras opiniones, nuestros deseos, delante de otras personas. Siempre con respeto, pero expresar lo que sentimos, si hay algo que nos disgusta o hay algo que no queremos. La capacidad de decir no, que tantas veces nos cuesta cuando nuestra autoestima no es suficientemente fuerte. Porque tenemos miedo a lo que pensarán, a generar una discusión, un conflicto, a lo que nos dirán, a quedarnos solos. Entonces, ese punto también es muy importante. Luego está otro que yo valoro mucho también, que es el de vivir con un propósito. No podemos tener una buena autoestima si no tenemos unos objetivos en nuestra vida, si no sabemos hacia dónde vamos. De hecho, yo creo que hay pocas cosas que generan tanta ansiedad en el ser humano como sentir que vamos a la deriva, que no sabemos hacia dónde nos dirigimos, que nuestra vida no tiene una dirección.

07:24

Entonces, fijarnos unos propósitos, tener unas metas, para después poder ir evaluando si los pasos que vamos dando nos van acercando hacia esa dirección o no. Y si tenemos que reajustarnos, también es muy importante. Y el último pilar sería vivir de forma íntegra, ser personas íntegras. Ese punto él a veces lo explica diciendo que deberíamos ser personas que tratemos de promover la autoestima en los demás. Eso significa, pues, ser un ejemplo también. Es decir, tratar a todos por igual, tratar a todo el mundo con respeto, no juzgar, no etiquetar a las otras personas, ser claros con lo que queremos, dejar espacio, aceptar a los demás como son, pero poner límites también, saber decir no. Entonces, cuanto más vivamos como personas íntegras, fortaleciendo esos seis pilares, más vamos a crear también en nuestro entorno personas con nuestro ejemplo con una buena autoestima.

08:20
Águeda Burgos. Dicho esto, a mí me preocupa, por ejemplo, mis hijos, ¿no? ¿Cómo detecto yo si ellos tienen un buen nivel de autoestima o realmente no?

Silvia Congost. Claro.

08:31
Águeda Burgos. Porque ahora en la adolescencia es bastante complicado. Y la autoestima en la adolescencia es algo muy delicado.

09:27
Silvia Congost. Claro, es verdad. La autoestima, mira, sobre todo para identificarla, podemos verlo en si son niños o niñas o adolescentes que son seguros o inseguros. Normalmente, cuando tienen una autoestima demasiado baja, lo vemos porque son personas especialmente inseguras, que siempre están dudando de las decisiones que tienen que tomar. Tal vez vemos que se comparan mucho con sus amigos, ¿no? A esa edad necesitan mucho el reconocimiento y la aprobación de los demás. Entonces, cuando no la reciben, eso les afecta especialmente. Si no tienen una buena base, se pueden hundir con facilidad. Entonces, es muy importante evitar, pues, compararlos con otros, ¿no? Por parte de los mismos padres. Evitar, sobre todo, la sobreprotección. Porque a veces nos piden ayuda por todo y es porque les hemos sobreprotegido demasiado. Dejarles también que se equivoquen, que ellos mismos experimenten, que se demuestren a sí mismos. Pero cuando vemos que su autoestima, detectamos que es demasiado baja, con demostrarles que estamos ahí, que confiamos en ellos, con dejarles espacio y reforzarlos y reconocerlos por los esfuerzos que hacen y por las cualidades que vemos que tienen y lo que ponen de su parte para superar cada dificultad. O animándoles también a que vayan hacia sus objetivos, aquello que desean, aquello que les atrae, son las mejores herramientas.

09:58
Águeda Burgos. Y una pregunta. Si tú refuerzas mucho esa autoestima… Hay muchas veces que podemos pensar que estamos creando personas egoístas o excesivamente orgullosas de sí mismas. ¿Hasta qué punto…? ¿Dónde está ese equilibrio para tener una buena autoestima, pero tampoco excederse? No sé cómo…

10:19
Silvia Congost. Esa es una pregunta que es muy frecuente, que es un miedo que muchas veces tenemos. Y la verdad es que fortalecer la autoestima es hacerle sentir a tu hijo o a esa otra persona que es fuerte y capaz, que es importante y que es valioso por ser como es, igual que lo son el resto de los seres humanos, igual que lo son el resto de las personas. O sea, se trata de no transmitirle que es el mejor de todos o que está por encima de los demás o que los demás están por debajo de él o de ella, sino que tiene esa importancia, esa valía personal igual que la tienen los demás. No que está por encima, pero, y aquí tenemos que vigilar, tampoco por debajo. Que es lo que nos ocurre cuando tenemos problemas de autoestima, que nos comparamos y sentimos que estamos por debajo. Pero por dar reconocimiento y dar o educar o cuidar con mucho afecto, eso no va a hacer que se convierta en una persona que se crea que está por encima, sin duda.

¿Qué son las relaciones dependientes y cómo podemos detectarlas? Silvia Congost
11:17
Águeda Burgos. De acuerdo. En tus libros hablas mucho de un concepto de pensamiento, PEC. ¿Puedes explicarnos qué es y poner algún ejemplo?

11:25
Silvia Congost. El PEC. Sí. Eso… Sí. Es una idea que tuve porque el ser humano funciona siempre de la siguiente forma. Lo primero que hacemos es pensamos. Se activa en nosotros un pensamiento. Imagínate, por ejemplo, que yo tengo que enfrentarme a una conferencia en un sitio que me genera, pues, cierto respeto y me crea cierta inseguridad. Y yo, lo primero que me digo a mí misma es: “No soy capaz. No seré capaz. ¿Y si no lo hago bien? ¿Qué va a pasar?”. Entonces, ese pensamiento de “no puedo, no soy capaz, no soy suficiente, los otros que han ido son personas con mucha más experiencia que yo” hará que se activen en mí, automáticamente, una serie de emociones que siempre están en sintonía con el pensamiento. Si yo me digo “no soy capaz”, me voy a sentir insegura, voy a conectar con miedos, me voy a paralizar tal vez. Y esas emociones son las que harán que yo después acabe comportándome, tenga una conducta determinada ante esa situación. Igual me quedaré paralizada, igual lo voy a dejar a medias, igual no me voy a presentar. Y entonces yo voy a analizar esa conducta que he tenido y diré: “¿Ves? Si es que ya te lo decía yo. Ya lo decía, no era capaz. Mira”. Entonces, claro, cuando tenemos ese tipo de creencias incorporadas, de ese tipo, de “no soy importante, no valgo, no soy capaz, no soy suficiente, no merezco, no soy digno”, eso nos lleva a ir acumulando experiencias que nos demuestran, que confirman esa creencia, que nos demuestran que es verdad. Porque al final, el cuerpo siempre acaba obedeciendo las órdenes del cerebro. Si el cerebro le dice: “¿Dónde vas? Que no eres capaz”, el cuerpo se bloquea.

12:56
Águeda Burgos. Se incapacita.

13:06
Silvia Congost . Queda incapacitado y le cuesta mucho más. Entonces, se trata de tomar conciencia de cómo pensamos, de qué es lo que nos decimos a nosotros mismos para ver si son creencias que son limitantes y que nos bloquean. Y cambiarlas si es que nos damos cuenta de que no son reales, verdaderamente, por otras que sean positivas. Porque al final, esas creencias, si hacemos un proceso de crecimiento personal, siempre nos damos cuenta que las hemos aprendido en la infancia. Y que vienen dadas por esas experiencias o esos mensajes que nos dieron nuestros padres, por lo general, o tal vez en la escuela, ya sea de forma directa o indirecta, pero el niño lo ha ido incorporando.

13:44
Águeda Burgos. ¿Y es complicado pasar de esos pensamientos negativos, por así decirlo, a pensamientos positivos?

13:50
Silvia Congost . No es complicado. Tampoco… O sea, hay que poner voluntad y constancia, pero se puede hacer el cambio. Sobre todo, para mí la clave está en tomar conciencia de cómo lo hemos aprendido para que nos demos cuenta que nosotros no somos eso, que no hemos nacido ya con esa creencia. Y que tomemos conciencia de que si hubiéramos nacido en otra familia, en otro entorno diferente, con unos padres y unas circunstancias diferentes, probablemente la autoimagen que tenemos de nosotros mismos también sería distinta. Entonces, cuando uno ve eso, es cuando ya se abre a la posibilidad de que tal vez no es así. Y ya cuando empiezas a trabajar con una creencia afirmativa, que no te parezca que te estás auto convenciendo de algo que no tiene ningún sentido para ti, sino que en el fondo sepas que eso es así porque es así en todos, te das cuenta que empiezas a sentirte de otra forma y empiezas a abrirte, a actuar de otra forma. Y la experiencia te comienza a demostrar a ti mismo, empieza a demostrar que sí que eres capaz, que sí que puedes, que sí que mereces.

14:49
Águeda Burgos. Otro tema que me interesa mucho de lo que tú trabajas y creo que eres especialista y que, de hecho, en tu consulta trabajas mucho, que es el tema de las relaciones dependientes. ¿Qué son las relaciones dependientes y cómo podemos detectarlas?

15:06
Silvia Congost. Sí. Mira, lo que sería la dependencia emocional, que es lo que nos ocurre cuando estamos en relaciones en las que hay dependencia, es la… Yo siempre la defino como la incapacidad de cortar una relación en aquellos casos en los que todos siempre deberíamos cortarla. Es como si fuera una adicción que podemos tener a una droga, pero en este caso es hacia otra persona. Puede ser cualquier tipo de persona con la que tengamos una relación. Yo lo trabajo normalmente desde la relación de pareja y es como… La persona que siente o tiene dependencia, lo que siente es “ya lo veo que esa persona no es la persona que yo quisiera a mi lado, que no soy feliz, que tiene muchos aspectos que no me gustan, pero no soy capaz, no puedo cortar”. La idea de cortar la relación a esas personas les aterra. ¿Y cuáles serían esos casos en los que siempre deberíamos cortar todos, para que podamos identificarlos?

15:56

Pues mira, el primero es cuando no se es correspondido en el amor. Es decir, cuando estás con alguien que ya no te quiere. Eso se puede dar de dos maneras. Puede ser que esa persona venga y te diga: “Mira, Águeda, ya no te quiero, no quiero estar más contigo, quiero dejar la relación”. Ahí, claro, si tú tienes dependencia, tu reacción va a ser “no, no, no, por favor, por favor”. Empezamos a arrastrarnos. Empezamos incluso a denigrarnos. “No me dejes. Voy a cambiar esto. Voy a hacer lo otro. Ya voy a ser más así como a ti te gusta”. Puede que empecemos a ceder en cosas que no encajan con nuestros propios valores. Entonces, ahí, fíjate que entramos en una dinámica de perder la dignidad cuando en realidad la otra persona nos está diciendo que no nos quiere. No hay nada más que hablar, en realidad. Pero estamos ahí porque hay dependencia, porque no queremos cortarlo. O puede ser también que esa persona no nos ame, pero no nos lo diga. Y son esas personas muy manipuladoras que vienen y te regalan los oídos y te dicen: “Eres maravillosa, no sé lo que haría sin ti, eres lo más importante que tienes”. Bla, bla, bla, bla, bla. “Que tengo”. Pero después por otro lado ves que te engaña, que te oculta cosas, que se comporta de una manera, que con los actos te está demostrando que no te quiere.

17:07

Yo siempre, a mis pacientes… Hay una frase que ellos conocen, que es “tápate los oídos y mira”. Cuando lo que te dice y lo que hace no encaja, siempre tienes que quedarte con su conducta, con lo que te está demostrando con los actos, porque eso es lo que no miente. Ahí está la realidad. Entonces, ese sería un caso, cuando la otra persona ya no te ama. Otra circunstancia en la que siempre tendríamos que cortar la relación, y cuando hay dependencia no lo hacemos, es cuando nuestra autorrealización personal se ve obstaculizada. Es decir, cuando yo no puedo ser yo misma, no puedo expandirme, no puedo crecer, no puedo hacer las cosas que a mí me gustaría hacer, ir con las personas con las que a mí me gustaría ir. A lo mejor puede que deje mi trabajo, mis proyectos, etcétera. Y me voy perdiendo poco a poco a mí misma. Para gustarte a ti, para que tú no me dejes, yo me voy convirtiendo en lo que creo que tú quieres que sea.

18:01
Águeda Burgos. Me voy adaptando a ti.

Silvia Congost. Exacto.

18:02
Silvia Congost . Y entonces son esos casos en los que muchas veces uno se mira al espejo y no se reconoce y se pregunta: “¿Dónde he quedado yo?”

18:10
Águeda Burgos. Me he perdido, sí.

Silvia Congost . Me he perdido a mí misma. Ya no sé ni cómo era antes de esa relación.

18:15
Silvia Congost . Y eso, lo que nos demuestra es que nos hemos abandonado, nos hemos olvidado de nosotros mismos, de ese niño que llevamos dentro también, y de lo que somos en esencia. Y nos hemos adaptado al otro, pero nos hemos perdido por el camino. Y así no podemos ser felices de ninguna manera. Y también tenemos que cortar la relación cuando estamos así. Y luego hay el tercer grupo, que es cuando hay maltrato psicológico o físico. Sobre todo el maltrato psicológico. Es el gran maltrato invisible que no se ve, pero que está muy extendido. Es escandalosamente presente en muchas relaciones. Entonces, aprender a identificar esos casos. Cuando la persona te prohíbe cosas, te obliga a hacer cosas, cuando te insultan, cuando te denigran, cuando te menosprecian, cuando te ningunean, ¿no? Yo veo muchos casos de personas, por ejemplo, que están con parejas que dicen: “Es que se enfada y deja de hablarme durante tres días”. Claro. ¿Cómo podemos tolerar eso? ¿Convivir con alguien que deja de hablarnos durante tres días? Eso es maltrato en toda regla. Y hay personas que me dicen: “Bueno, ya Silvia, pero claro, es que esto pasa porque está muy nervioso por el trabajo, por tal”.

19:27

Y claro, y yo les digo a veces: “Ya, pero ¿y qué ocurre si cuando está nervioso o nerviosa…?”. Porque el maltrato está tanto en hombres como en mujeres, ¿eh? “¿…si un día está muy nervioso o nerviosa te pega un puñetazo?”. Y luego me dicen: “No, no, claro. Entonces, si te pega, esto ya no. Aquí ya pondría un límite”. Claro, pero es que una cosa es maltrato físico y otra es maltrato psicológico. ¿Cuál es peor? ¿Por qué pensamos que el físico es peor que el psicológico? Porque el psicológico te puede destruir hasta el fondo. Incluso hay personas que las lleva a su propia destrucción física real. Entonces, claro, debemos ser capaces de identificar estas situaciones para que podamos decidir qué es lo que queremos hacer y enfrentarnos hacia salir de esa relación, aunque nos cueste.

20:11
Águeda Burgos. ¿Y cómo se sale de esa relación, no? Porque al final, entiendo que es un vínculo bastante complicado de romper.

Silvia Congost. Claro.

20:17
Águeda Burgos . ¿Cómo se sale?

20:18
Silvia Congost. Claro. Mira, lo primero que hay que hacer es tomar conciencia. Debemos ser conscientes de que tenemos dependencia y entender la magnitud de lo que esto significa. La dependencia es una adicción, y cuando uno acepta que tiene una adicción, tiene que dejar de consumir. Entonces, lo primero que hay que hacer es apartarse de esa persona. Si necesitamos ayuda, debemos pedirla. Hay personas que a veces con un libro o con una conferencia les es suficiente para hacer el clic, pero hay otras que necesitan ayuda terapéutica. Y luego deben hacer un trabajo para fortalecer su autoestima, volvemos a la autoestima, para recuperarse a sí mismas, darse cuenta de que son capaces de estar sin esa persona, tomar conciencia de que realmente no estaban tan bien ahí en la relación. Porque, claro, tenemos esa relación idealizada. Hemos normalizado muchas cosas de las que han ocurrido y vivimos con mucho autoengaño, autoengañándonos, pensando que aquello tampoco es tan grave, que en el futuro ya cambiará o ya funcionaremos mejor cuando ocurra eso, cuando superemos aquello. Entonces, se trata de ser conscientes de lo que nos ocurre, tomar distancia de esa persona para que podamos ver con claridad qué es lo que ha pasado. Y mientras tanto fortalecer nuestra autoestima para evitar volver a recaer. Claro, tomar distancia significa contacto cero. Yo siempre hablo del contacto cero, que es no tener ningún contacto con esa persona. Y tú que tienes hijos me preguntarás, seguramente, o ya te lo estás preguntando.

21:45
Águeda Burgos. Eso estaba… ¿Qué ocurre…? Claro.

Silvia Congost . ¿Cómo lo hacemos cuando hay hijos? Porque esta también es una pregunta muy frecuente. Cuando hay hijos, el contacto cero absoluto, y más si son pequeños, no se puede hacer, pero tenemos que hacer lo más parecido al contacto cero. Es muy importante que entendamos eso. Porque si no siempre utilizamos la excusa de: “No, es que ahora viene a buscar a los niños. No, es que ahora tal”. Y estamos ahí mirando: “Mira, ahora se ha cambiado el coche, ahora ha perdido cinco kilos, ahora sí que se cuida, ahora esto…”. Y esto nos va generando mucha más ansiedad cuando vemos esas cosas. Cuanta menos información tengamos de él o de ella, más tranquilos estaremos y más rápido vamos a superar ese proceso de duelo que tenemos que atravesar, esa ruptura.

22:27
Águeda Burgos . Normalmente, este tipo de relaciones van vinculadas a relaciones tóxicas, ¿no? ¿Cómo defines tú esas relaciones tóxicas?

22:38
Silvia Congost. Claro. Sí. Cuando hay dependencia siempre se trata de una relación tóxica, pero las relaciones tóxicas, en general, son aquellas relaciones que nos hacen sufrir. Para que lo entendamos rápido. Cuando tú estás con alguien que cuando quedas con esa persona, sea una pareja o sea un amigo o un padre, una madre, un familiar, y tú te acercas a esa persona y sufres, lo pasas mal, es porque esa relación es tóxica. Puede que no te trate bien. Puede que sí, que te deje de lado, que te ningunee, que tenga reacciones de ese tipo. Y entonces debemos ser muy claros, darnos cuenta de lo que está ocurriendo, hablar con esa persona para tomar distancia. No se trata de hablar con ella en plan señalándole: “Porque tú…”. Hay un dicho que dice: “Cuando tú señalas a alguien con un dedo hay tres dedos que te señalan a ti”. Es decir, cuando quieras decirle algo a alguien que te molesta, que no te gusta o que te hace daño, empieza por ti.

23:32

Habla con esa persona y le explicas: “Mira, me siento así cuando me tratas de esa forma, cuando actúas así, cuando me dices eso, cuando haces lo otro. Por lo tanto, voy a tomar distancia. A partir de ahora voy a venir a verte menos, ya no voy a quedar más contigo, voy a tomar esa decisión”. Y el tercer paso evidentemente es distanciarnos. Hacerlo. Porque a veces hay gente que se queja mucho pero no pasa a la acción. Y lo que no debemos hacer con esas personas que son tóxicas es quedar atrapadas, sino intentar cambiarlas. O intentar que se den cuenta de que no deberían actuar así, ¿no? A mí me dicen muchas veces: “Es que he intentado hacérselo ver por activa y por pasiva, a mi padre o a mi madre, que me hace daño que me trate de esa forma, o que reaccione de aquella otra”. Es que no se trata de eso porque la otra persona probablemente no está preparada para hacer ese cambio, para verlo. Somos nosotros los que debemos cambiar.

24:23
Águeda Burgos . O no quiere, realmente, hacer ese cambio.

24:26
Silvia Congost. O no quiere. Claro. Pero normalmente, si no queremos suele ser porque no lo vemos, porque nuestro nivel de conciencia no nos permite llegar ahí. No es suficiente.

24:33
Águeda Burgos. ¿Y qué ocurre cuando…? Vuelvo yo a la situación de “tengo hijos o hijas” y me encuentro con que empiezo a identificar que hay una relación extraña. ¿Qué parámetros? ¿O cómo puedo yo identificar que efectivamente hay una relación de dependencia o una relación tóxica? ¿Y qué puedo hacer? Porque, claro, sobre todo en la adolescencia, es muy complicado cuando tú te enfrentas a tus hijos queriendo hacerles ver algo. Y ahí ya es difícil, ¿no? Ellos tienden a hacer lo contrario que tú les estás indicando. Entonces, ¿cómo gestionar eso?

25:07
Silvia Congost. Claro. Tienden a hacer lo contrario que les indicas, pero en el fondo tienden a hacer cosas que nosotros les hemos enseñado también. Es decir… Bueno, por un lado, para identificarlo, para ir a la primera pregunta. Normalmente, cuando está en una relación que es tóxica o con dependencia emocional con su pareja, lo vemos porque vemos que se van aislando cada vez más, que se van encerrando en ellos mismos cada vez más, les cambia el carácter, se vuelven más grises, más irascibles, más callados, dejan de quedar con los amigos o las amigas porque siempre están pendientes de esa pareja. Vemos que tienen conductas diferentes a las habituales. Que de repente es como que no reconoces a tu hijo o tu hija, teniendo depende de qué conductas. Entonces, cuando vemos cambios así, deberíamos poner mucha atención. Y tratar de demostrarles, no decirles lo que tienen que hacer, pero hacerles saber que estamos ahí y que si tienen algún problema, que pueden contar con nosotros, que les escucharemos, y que si quieren pedirnos algún consejo, ahí estaremos. Y si no, pues, si ya vemos que la cosa no va muy bien, igual darles un libro para que lo lean o les podemos preguntar si les apetecería visitar algún profesional o así. Porque a veces desde dentro cuesta más que nos hagan caso que una persona que está fuera.

26:24

Y luego, respecto a lo que podemos hacer, yo siempre con este tema lo tengo muy claro. Lo mejor que podemos hacer es tratar de ser buenos ejemplos para ellos. Es decir, ellos al final acaban copiando patrones que nosotros les hemos enseñado. Mira, ahora me estoy acordando de un caso que tuve en la consulta, de una chica que vino porque llevaba ocho años en una relación. Ella tenía como unos 27 años y desde hacía ocho años estaba con un chico que, aparentemente… Ella lo explicaba como que había estado siempre muy bien, vivían juntos, tenían buenos trabajos los dos, pero él conoció a otra chica, la engañó, la estuvo engañando mucho tiempo. Que si “No, que eres una paranoica, que eres tú que te lo haces todo”. Eso es muy frecuente también cuando uno de los dos miente al otro. Es como, haces ahí una manipulación que uno acaba creyendo que se está volviendo loco o loca. Entonces ella, bueno, vino a verme, hicimos todo un trabajo. Le costó mucho salir, pero al final lo consiguió, se liberó. Y, curiosamente, al cabo de un año o así, apareció la madre en la consulta. Vino a verme su madre. Que yo no sabía que era su madre y me lo explicó: “Mira, soy la madre de tal”.

27:32

Y vino porque estaba… No conseguía superar una relación que, teóricamente, ya había dejado hacía un año, con un señor con el que había estado, creo que fueron 20. O sea, su hija había crecido también con ese señor. Y el señor… Ella me explicaba que había conocido a otra mujer, pero que no tenía claro si quería estar con la otra mujer o con ella. Ella estaba ahí esperando a ver si se decidía. Y le decía: “No, es que tú eres muy importante, no quiero cortar el contacto contigo, pero, claro, es que ella…”. Y quedó atrapada ahí y ese atasco duró como un año. Como un año o dos años o más, ¿no? Duró muchísimo. Entonces, claro, yo le dije a ella: “¿Conoces a alguien que ha tenido una relación muy parecida a esta que tú me estás explicando?”. Y, claro, ya ahí ella se puso a llorar. Y dijo: “Ostras, mi hija”. ¿No? Es exactamente la misma relación. Claro, no nos damos cuenta, pero somos los modelos de los que nuestros hijos aprenden. Claro, somos sus referentes.

28:20
Águeda Burgos . Aprenden por imitación.

28:35

Entonces, muchas personas a mí me dicen a menudo: “Es que, Silvia, si no fuera por mis hijos, yo ya me habría separado”. Esta frase la he escuchado infinidad de veces. Pero no nos damos cuenta del gran error que cometemos cuando quedamos ahí atrapados. Yo sé que un padre o una madre lo hace como un sacrificio, como un acto de generosidad enorme, pero lo que estamos haciendo es enseñándoles a nuestros hijos que esa forma de relacionarnos, ese modelo de relación, es lo normal, es lo correcto. Entonces, ellos, con muchas probabilidades, van a buscar personas con las que reproducir ese mismo modelo. Y eso es algo que tendríamos que verlo para poder empezarlo a cambiar, ¿no? Empezar a cambiarlo. Cuando un padre le demuestra a sus hijos que, si no está bien o la relación es tóxica y no es sana, puede separarse para empezar de nuevo su vida, liberado, feliz, recuperándose a sí mismo, ahí es donde estamos siendo verdaderamente un buen ejemplo para ellos. Y eso es lo que les deberíamos enseñar siempre. Enseñarles, en definitiva, también a pensar en el amor de una forma sana, de una forma racional, de una forma mucho más coherente y que no les lleve nunca a perder la autoestima o, lo peor que hay, perder la dignidad.

¿Qué son las relaciones dependientes y cómo podemos detectarlas? Silvia Congost
29:53
Águeda Burgos . Bueno, quizás es que las relaciones largas son complicadas, ¿no? Una de las cosas que tú comentas, que a mí me parece fantástica, es ese concepto de amor romántico. Que yo hablo siempre de las princesas Disney y los príncipes azules. Y yo creo que ahí, sobre todo, hay una generación, bueno, y continúa, ¿no?, en la que se nos enseña que el amor es para siempre, hasta que la muerte nos separe. Y no sé hasta qué punto eso es o no es algo realista.

30:21
Silvia Congost. Sí, sí. Ahí yo creo que esto es el epicentro de todo el problema. Fíjate que puede parecer un tópico, pero es real. Nos educan con esos cuentos ya desde que somos pequeños y pequeñas. Sobre todas a las niñas. De príncipes y princesas, las canciones también de amor, esas románticas, las películas también. Hollywood y demás.

30:38
Águeda Burgos. Sí.

30:40
Silvia Congost. Entonces, claro, crecemos con esa idea interiorizada. Yo lo veo incluso con las niñas de ahora. Con esa idea de que el amor es eso, que tener una relación es algo que es fantástico y maravilloso. Que puede ser que te lleve a atravesar periodos de más dificultades, pero que si aguantas, si permaneces ahí, si te mantienes, al final siempre consigues un final fantástico y maravilloso. Ese final feliz que te han contado. Entonces, claro, nos empezamos a encontrar con problemas y dificultades y no tenemos ni idea de dónde debemos poner los límites. Pensamos, tenemos esa idea de que el amor es para siempre, conectamos con la idea de que cuando tenemos una relación, esa persona nos pertenece de alguna forma. Es como “ya está, ya tengo pareja, aquí me quedo”. Y claro, aquí vamos un poco perdidos. Porque puede ser que no estemos bien y no sabemos nunca qué es lo que tenemos que hacer. Es mucho peor. Entonces, pensamos que nunca va a acabar el amor, igual que pensamos que el avión nunca se va a caer o pensamos que nunca nos vamos a morir. Y no nos damos cuenta de que en esta vida, en realidad, nada nos pertenece. Todo cuanto tenemos, de alguna forma, lo tomamos prestado de la vida. Pero tarde o temprano se lo vamos a tener que devolver. Entonces… Y si a eso le sumamos una frase que también me gusta mucho, de Zygmunt Bauman, del libro ‘Amor líquido’, que dice que estar en una relación de pareja es una perpetua incertidumbre.

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Y es verdad. No hay garantías nunca en ninguna relación de pareja. Y eso… No tenemos que estar levantándonos cada día pensando y repitiéndonos que se puede acabar la relación. No hace falta. Pero tener asumido que no hay garantías y que es verdad que puede acabar en cualquier momento, igual nos llevaría a que si la relación acaba, no se hunda nuestra vida de la manera que se hunde muchas veces, que ya todo pierde sentido, uno incluso puede que piense en el suicidio, que su vida ya no vale la pena. Eso lo que demuestra es que tenemos un concepto del amor que es completamente malentendido, ¿no? Está malentendido.

32:49
Águeda Burgos . El concepto de incertidumbre también es algo complejo para el ser humano, ¿no? En todos los aspectos.

32:55
Águeda Burgos . Antes hablabas de límites.

33:06
Silvia Congost . Sí.

32:58
Águeda Burgos . ¿Dónde están esos límites? O sea, ¿cómo podemos identificar esos límites que, bueno, que yo te he escuchado a ti explicar?

33:06
Silvia Congost. Sí. Mira, el tema de los límites, que sí, que a mí me parece de gran importancia, yo siempre lo uno al tema de los valores. Es decir, deberíamos siempre tener claro cuáles son nuestros valores, qué es aquello que para nosotros es innegociable. Entonces, nuestros valores siempre es aquello que nos indica a lo que más importancia damos nosotros. Debemos elegir personas que compartan esos mismos valores. Si pensamos en nuestros amigos, por lo general, siempre son personas que tienen valores parecidos a los nuestros. Por eso les elegimos y por eso nos sentimos cómodos con ellos. Es como que hablamos el mismo idioma, sentimos que hay sintonía. Pero, en cambio, ¿por qué elegimos tantas veces parejas que no tienen nada que ver con nuestros valores? Eso yo lo veo en la consulta a diario. Les das una lista de valores, los marcan y dices: “Vale, y ahora vamos a ver uno por uno, esa persona con la que no estás bien, cuántos de estos valores tiene, con cuántos coincide”. Y se sorprenden porque ven que no hay prácticamente ninguno.

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Claro, para poder estar bien ahí necesitas que esa persona cambie todo eso. Y eso no va a ocurrir. Todos tenemos los valores que tenemos, no los podemos cambiar porque sí. Y no nos vamos a sentir cómodos, ¿no? Porque las cosas importantes las veremos diferente y entonces no miramos hacia la misma dirección. Y siempre que ocurre algo que choca con alguno de nuestros valores, ahí deberíamos poner un límite.
O también hay otra cosa, otro aspecto, tú que tienes hijos, que te puede ayudar y a otras personas también. Es, cuando vives una situación determinada en la relación que te hace sufrir, pero no estás segura de si deberías poner un límite o no, pregúntate: “Si yo viera que mi hijo o mi hija vive una situación igual con su pareja, ¿yo qué le diría? ¿Que lo deje pasar o que eso no lo puede tolerar bajo ningún concepto?”. Porque cuando piensas en un hijo, normalmente ves los límites, dónde tienen que ir, con una claridad total y absoluta.

Águeda Burgos . Sí, sí. Totalmente.

35:08
Águeda Burgos . Una pregunta, y también vinculándola a los hijos, ¿no?

35:11

El tema de los celos.

Silvia Congost . Sí.

35:13
Águeda Burgos . Es un tema muy complicado y que la gente joven, aparentemente ahora, es algo como muy… Es un elemento que dentro de sus relaciones, sobre todo vinculado a, bueno, pues, las redes sociales, al móvil, al no sé qué, está volviendo con mucha fuerza.

35:30
Silvia Congost . Sí. De hecho, hay estudios que demuestran que es como que lo ven exagerado nuestros mensajes de que no deberían permitir determinadas cosas, determinadas conductas o tratos. Y es como que ellos solamente ven grave o como de violencia de género el hecho de que les agredan físicamente o les insulten a partir de determinado nivel. Y, claro, evidentemente, el tema de la desconfianza, los celos y el control son aspectos que dañan muchísimo las relaciones de pareja. Sin duda. Es como… Igual no las rompen por completo, pero es como un virus que se mete ahí y lo va intoxicando. Claro, tú necesitas estar con una persona con quien te sientas tranquilo. Tranquilo de que no te va a engañar. Porque hay personas que tienen celos enfermizos y hay otras que son celosas… Porque me ha pasado en casos que me han venido a ver a la consulta que dicen: “Es que vengo porque tengo un problema de celos”. Pero cuando te explican, claro, tú dices: “Hombre, pero es que ¿quién no estaría celoso si se comporta de esa forma? Es que parece que lo hace adrede para que tú te sientas inseguro o insegura”. Entonces, aquí también deberíamos poner límites. Pero, las personas que se comportan de manera celosa, pero que ya es algo que es enfermizo, es algo que va bastante ligado también con la autoestima. Cuando son personas inseguras, que tienen una autoimagen de sí mismas defectuosa, se sienten que no están a la altura, se comparan con las demás, entonces ven a potenciales candidatos para su pareja por todos lados.

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Tienen miedo de que su pareja les deje por esas personas. Entonces, ven peligro en cada esquina. Y eso les hace sentirse muy mal y ponerse agresivos o agresivas, controlar, querer controlar el móvil, querer controlar las redes, etcétera. Y, claro, eso es un… No se puede vivir al lado de alguien así. Es un sinvivir. Entonces, esas personas, si son conscientes de eso, volvemos a lo mismo, pueden pedir ayuda para fortalecer su autoestima. Y pueden hacer cambios importantes. Y luego… Claro, pero lo que pasa es que muchas veces no lo son. O a veces dicen: “Vale, voy a pedir ayuda porque tú me estás amenazando de que si no pido ayuda me vas a dejar porque ya no aguantas más esa situación”.

37:38
Águeda Burgos . Realmente no lo reconocen.

Silvia Congost . No. Exacto. Así no cambian, ¿no?

37:41
Silvia Congost . Van ahí, cubren el expediente, pero siguen siendo igual, siguen actuando igual y funcionando de la misma manera. Entonces, es muy importante que lo vean. Y luego hay casos que son personas que están ya más dañadas, que son más traumáticos, que gritan, que chillan, que es como que ya tienen problemas añadidos. Y cuando alguien vive al lado de una persona que funciona de esa forma, tendría que plantearse seriamente si quiere seguir ahí y por qué está siguiendo a su lado, ¿no?

38:13
Águeda Burgos . Silvia, una pregunta. ¿Cuáles son los errores, los más frecuentes, que cometemos en las parejas? ¿Y cómo se pueden solucionar?

38:21
Silvia Congost . Bueno, errores en las relaciones cometemos bastantes. Y, claro, como nadie nos educa para cómo hacerlo bien en una relación de pareja, no hay formaciones, en la escuela tampoco. Yo creo que tendría que haber alguna asignatura en la escuela.

38:34
Águeda Burgos . Sí. Estaría fenomenal.

38:35
Silvia Congost . Relación de pareja. Incluso uno, dos, tres, y varios cursos. Porque fíjate que al final, todos a lo largo de nuestra vida tendremos alguna relación y si nadie nos enseña, pues es fácil que acabemos cometiendo todos errores muy parecidos. Desde la parte del enamoramiento, que hablábamos antes, en la que ya muchas veces no elegimos a nuestra pareja, nos eligen. Como vamos tan faltos de reconocimiento, de que nos digan cosas bonitas, de que alguien nos regale un poco los oídos, viene alguien, te dice “que eres muy guapa, que me encantas, que me encantaría estar contigo”, y ya…

39:10

Te lo crees.

Silvia Congost . Ya se abre el cielo. Ya está. Esa persona de repente nos encanta, aunque no nos gustara nada hacía un tiempo, ya todo es perfecto. Y aquí ya empezamos mal porque no elegimos, no nos planteamos qué buscamos, ¿no? Entonces, un error es no plantearnos qué busco yo en la otra persona antes de empezar una relación. Después, a veces, bueno, empezamos la relación, vamos fluyendo y entramos en un período de dejadez en el que ya, como que… “Bueno, como ya le tengo o ya la tengo, ahora ya me descuido, ya dejo de tener en cuenta determinadas cosas”. Que al principio como que somos muy cuidadosos. Nos vamos relajando y tenemos determinadas conductas que se pueden cargar también, según cómo, pueden desgastar un poco nuestro vínculo. Cuando aparecen hijos también. Olvidarnos de que somos pareja y pasar simplemente a ser padres, a ser educadores, y no mantener un espacio personal nuestro como pareja.

40:02

La parte sexual, que a veces hay parejas que la descuidan. Hay muchas parejas que no tienen vida sexual. Claro, entonces, yo no creo que sean pareja. Son amigos, comparten piso, hacen de padres, pero no tienen una relación de pareja como tal. Porque la parte sexual es uno de los pilares más importantes de los tres pilares esenciales en la relación. Entonces, esa parte también. Si hay problemas, deberíamos pedir ayuda. Cuando hay problemas a nivel sexual, es cierto que, por lo general, y más a los hombres, tal vez, les cuesta mucho pedir ayuda. Es como… Bueno. Pero cuando piden ayuda, también son problemas que, por lo general, se solucionan con bastante rapidez. Entonces, yo creo que vale la pena. Después hay problemas a nivel de comunicación, que no sabemos comunicarnos bien o no nos comunicamos de una manera respetuosa. Pensamos que la otra persona ya tiene que saber qué es lo que nos está pasando, ya tiene que intuir qué es lo que nos pasa por la cabeza porque, claro, ya nos conoce, ya debería saberlo, ¿no? O la típica situación de una mujer que llega de la peluquería y da por sentado que el hombre ya tiene que ver que te has cambiado el peinado, que te has hecho mechas, y como no te dice nada, ya empiezas a molestarte. En vez de entrar y decir: “Oye, mira, he ido a la peluquería. ¿Te gusta cómo me ha quedado?”. Y entonces te dirá: “Pues te veo muy guapa”. Todo perfecto, todos contentos. Pero no. Vamos ahí.

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Y luego, para mí, un error que creo que es de los más extendidos y los más graves, el error por excelencia, es tratar de cambiar al otro. Es como “elijo a esta persona, ¿no?”. Te elijo a ti por algún motivo, probablemente porque tú te has fijado en mí, y luego “ya le iré poniendo yo los atributos que a mí me vengan bien, ya iré haciendo yo que se convierta en la persona que yo quiero que sea”. Y entonces es como que empezamos a exigirle. “Es que no eres cariñoso, es que no eres detallista, es que no me tienes en cuenta, es que no haces eso, no haces lo otro”. Y, claro, entonces deberíamos preguntarnos… Porque probablemente esa persona siempre ha sido igual. ¿Por qué hemos elegido a esa persona así? Y seguro… A veces hay alguien que, cuando yo digo eso, dice: “No, Silvia, pero es que al principio no era así”. Y yo les digo: “Ya, pero ¿qué principio?”. Estamos hablando del enamoramiento. El primer año, año y medio, no cuenta. O sea, no puedes tomar la etapa de enamoramiento como referencia porque ahí no estás viendo la realidad porque estamos enamorados. Hay una serie de cambios químicos en el cerebro que hacen que tú no veas la realidad como es, que todo lo ves más bonito, como que nada te preocupa, lo pasas todo por alto, tus manías desaparecen, y luego cae la realidad, pero siempre ha estado ahí. Entonces, deberíamos plantearnos por qué hemos elegido esa persona y si realmente esa persona nos gusta. Yo a veces les digo también: “Si a ti te dijeran…”. Que esa es una pregunta que yo creo que da mucho que pensar. “Si a ti te dijeran que tu pareja, dentro de diez años, va a seguir siendo exactamente igual de lo que es hoy, ¿la elegirías?”.

42:53
Águeda Burgos . Buena pregunta.

42:54

Porque ante esta pregunta, cuando alguien está en una relación que es tóxica, su respuesta automática es no. “No, no, no, no”. Entonces ahí ya conecta con “no, no, no, necesito que cambie esto, que cambio lo otro”. Y ahí es cuando ya vamos mal otra vez. Para estar en una relación bien, debemos sentir que hay respeto y aceptación total de lo que es la otra persona, de quién es la otra persona. Evidentemente, puede tener características que me van a gustar menos, ¿no? Todo el mundo… Nadie es perfecto y todo el mundo tendrá algo que no me gustará o que no nos gustará. Pero se trata de sentir que esos aspectos que no nos gustan tanto no necesitamos que los cambien. Somos capaces de aceptarlos y no nos afectan, no nos dañan la dignidad, no nos daña la autoestima, no nos hace sentir mal, no nos hace acabar llorando esos aspectos que no nos gustan. Podemos tolerarlos. Entonces, cuando hay aceptación y respeto, normalmente también hay otro ingrediente que es básico, que es la admiración. Debemos sentir que admiramos a nuestra pareja. Cuando dejamos de admirarle o admirarla es cuando aparece la decepción. Y la decepción mata el amor. Cuando esa persona nos decepciona, ha hecho algo que dices: “¿Con quién estoy? ¿Pero cómo es posible que haya hecho esto? No me lo esperaba, no lo hubiera dicho nunca”. Ahí es como que se cae de ahí donde le teníamos y ya no le vemos nunca más igual. Es muy difícil superar eso.

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Por ejemplo, cuando hay un engaño, ¿no? Cuando hay una infidelidad. Hay personas que, si es una infidelidad puntual, tal vez lo superan porque ambos se dan cuenta de que han tenido algo que ver. Igual uno ha dejado bastante al otro de lado y el otro, pues, se ha acercado a un compañero de trabajo y han acabado teniendo una historia, pero se arrepiente, se siente muy mal. Igual con una terapia de pareja pueden incluso fortalecer más su vínculo. Pero, claro, ¿qué pasa con esos casos en los que lleva cinco años de relación paralela con alguien más? Eso no se puede tolerar, ¿no? Entonces, cuando uno descubre eso, ahí hay una decepción tan grande que es imposible, imposible, por mucha terapia que se haga, de superar eso. Porque tú ya no quieres a esa persona, ya no la amas. Cuando uno vive algo así te dirá: “No, pero yo quiero solucionarlo porque yo aún le quiero o la quiero”. Pero no es verdad. Amar es algo que se da cuando hay un dar y recibir a partes iguales. Debe ser recíproco. Y cuando tú sientes que has dado, pero no has recibido, o que lo que has recibido es algo que te ha dañado, tú no te sientes amado ahí. Y si no te sientes amado por tu pareja, no puedes amarle o amarla tampoco. Entonces, plantearnos si aceptamos nuestra pareja como es. Y si la admiramos a esa persona. Es básico. Cuando no es así es cuando entramos en esa dinámica de intentar cambiar a la otra persona.

¿Qué son las relaciones dependientes y cómo podemos detectarlas? Silvia Congost
45:41
Águeda Burgos . Una pregunta, porque has hecho mención… Que a mí me resulta muy interesante y seguro que tú tienes la respuesta. Cuando alguien engaña a otra persona y lleva esa vida paralela, ¿cómo es capaz de mantener esa vida paralela? ¿Y por qué lo hace? Porque, realmente, yo siempre he pensado que es más sencillo hablar y decir, sobre todo cuando la relación es larga: “Oye, pues ya llevo años, siento algo por otra persona. Sentémonos y hablémoslo”. ¿Por qué hay ese miedo a enfrentarse a ese momento de hablar y de poner las cosas claras?

46:15
Silvia Congost . Mira, hay muchas personas que no lo hacen, no tanto por miedo, sino porque ya les va bien. Es decir, sobre todo personas… Que yo he visto más casos en hombres, en este caso. Hay mujeres también, pero yo he visto más hombres que tienen una vida paralela. Porque tienen su mujer y tienen a sus hijos. Tienen como la estructura oficial, socialmente bien vista, montada y estructurada. Y eso es intocable, eso que no lo toque nadie. Pero luego yo tengo mi historia también por otro lado. Entonces, es como que ya les va bien. Ahí tienen esa apariencia, pero después tienen la parte sexual con esa otra persona de que tienen sus fantasías y sus historias. Pero ¿qué pasa cuando la mujer descubre eso? Normalmente, no quieren perderlo, ¿no? Y puede que entremos en la trampa…

47:03
Águeda Burgos . En el juego.

Silvia Congost. En el juego, exacto, de que estos hombres te digan:

47:07

“Es que… No, no, es que a ti no te quiero perder. Es que esto ya lo he dejado”. Y luego te enteras que sigue en contacto. O “Vamos a hacer terapia para superarlo”, pero después te enteras de que sigue en contacto. O empieza a tratarte de una manera que encima parece que tú le tengas que pedir perdón a él, encima que es la otra persona la que te ha engañado. Entonces, entramos en un juego en el que es la persona que ha sido engañada la que tiene que despertar y tomar conciencia de qué es lo que está ocurriendo. O sea, su pareja le ha demostrado con los actos que hace años que ni la ama ni la respeta. Al contrario, la desprecia, la menosprecia, la humilla, porque es muy humillante para una persona sentir que tu pareja ha actuado de esa forma. Y ahí, por supuestísimo, no hay amor. Yo me acuerdo ahora… El otro día, en uno de los viajes que hago en tren, que voy mucho en AVE, que vi una película de Ricardo Darín.

48:00
Águeda Burgos . Sí.

Silvia Congost . No recuerdo qué película es, pero igual tú la has…

48:03
Águeda Burgos . ‘No sos vos, soy yo’.

Silvia Congost . Sí, creo que era esta. Que él se encuentra con un amigo y le dice: “¿Qué, qué tal, cómo va con tu mujer, Ana?”. Y le dice: “Ah, muy bien, muy bien”. Y “¿Sí? ¿Y cómo te va con Alicia, con la amante?”. “Ah, también muy bien”. Y le dice: “¿Entonces? Entonces con Ana no estás bien”. “Sí, sí, estoy muy bien”. Claro, esas personas, dentro de su cabeza, igual pueden pensar que están muy bien y que aman muchísimo a su mujer, ¿no? Como te decía. Pero, claro, aunque ellos estén convencidos de que aman a su esposa, cuando tú amas, no… O sea, el amor siempre implica bondad y compasión. Si tú quieres, amas a alguien, no harás nada con lo que sepas que esa persona va a sufrir. Y si no, cualquier persona puede pensar en alguien a quien ama. Somos incapaces de hacer daño a esa persona adrede. Y ese hombre, probablemente, si piensa en… ¿Qué ocurre si su mujer descubre que está con la tal Alicia? Pues seguramente él es consciente, aunque no lo quiera pensar, que va a sufrir, que no le va a gustar, y que a lo mejor, incluso, eso la va a llevar a que quiera dejarle. Entonces, sabe que le está haciendo daño, lo que pasa es que le importa un comino. O sea, mi traducción aquí es: le importa un comino y por eso lo hace y se queda tan ancho. Y hay muchas personas que actúan así, pero quien está a su lado y descubre esa mentira tiene que recuperar la dignidad y poner un límite muy firme ahí.

49:29
Águeda Burgos . Bueno, para terminar, yo quiero que me cuentes la anécdota del traductor de parejas.

49:35
Silvia Congost . Hablando de traducciones, ¿no?

49:38
Águeda Burgos . Que creo que es muy divertida. Entonces…

Silvia Congost . Sí. Mira, el traductor de Silvia, que así lo hemos llamado, nació en un taller… Yo hago talleres de autoestima y de relaciones tóxicas. Y en un taller de fin de semana había un grupo que… Ellos me empiezan a contar casos o situaciones que viven. “Claro, Silvia, pero es que yo estoy con un chico que me dice que…”. Me explicaba esa chica: “Que me dice que me quiere, pero que necesita un tiempo porque, claro, tal…”. Y yo le digo: “Pues si necesita tiempo es que no te quiere y ya está”. Punto final. Porque si te quisiera, estaría contigo. No necesita pensar si quiere estar contigo. ¿Dónde vamos a parar? Entonces, claro, otro del grupo, muy cachondo, dijo: “Tendrías que crear el Congost Translator”. Y entonces de ahí… Me dio que pensar. Yo que siempre estoy pensando en ideas nuevas. Y empecé a pensar y digo: “Pues oye, es verdad”. Porque yo hay situaciones que las veo muy claras. Y a veces uno, cuando está implicado emocionalmente, no lo ve. Por evidente que parezca. Entonces, le dimos un par de vueltas y creamos el traductor de Silvia. Y eso, incluso… Ahora estamos haciendo con Patricia Ramírez, otra psicóloga, un binólogo que es ‘Diez maneras de cargarte tu relación de pareja’, en el que hemos incluido también el traductor de Silvia. Lo llevamos ahí en físico y portátil para escenificar algunas de estas situaciones. Por ejemplo, pues eso, el caso de “necesito tiempo”. ¿Tiempo para qué? ¿Para pensar si tú eres suficientemente buena como para que yo te elija? ¿Si eres suficiente para mí o no? Esto es humillante.

51:04
Águeda Burgos . Claro. Totalmente.

51:07
Silvia Congost . ¿Cómo te quedas tú? Y aparte, cuando alguien te pide tiempo… Porque mucha gente lo dice todo orgulloso: “Sí, nos hemos dado tiempo”. Claro. ¿Qué somos durante ese tiempo? Porque el que pide tiempo normalmente está por ahí viviendo la vida.

51:19

Y le dicen: “Ah, pero ¿no estás con…?”. “No, no. Nos hemos dado tiempo”. Por eso hago lo que quiero, lo que me da la gana. Y el otro está ahí… “No, es que le he dado tiempo…”. De celibato. Claro. No puede ser esto. Y aparte, ¿después qué, nos ponemos una fecha? “A partir de tal día”. Porque eso también lo hacen. “Nos hemos dado hasta el 15 de octubre”. Claro. ¿Y el 15 de octubre qué va a pasar? ¿Te vas a iluminar y lo vas a ver todo claro? Esto no tiene sentido, ¿no? O cuando una persona, por ejemplo… Otra traducción es… Te dicen: “Me encantas, pero ahora en este momento tengo problemas, tengo que resolver cosas, tal”. Pues no. Yo digo siempre: “Cuando hay un pero, ese pero se carga todo lo anterior”. Es como que pusieras un “no” delante. “No me encantas, no me gustas y no nada”. Porque si no, de nuevo, nos auto engañamos. El traductor de Silvia es una herramienta creada para evitar el autoengaño. Porque tendemos a creer lo que nos gustaría que nos estuvieran diciendo. Entonces, cuando dicen: “Me gustas mucho, pero…” a ti el “pero”… Te da igual lo que venga después. “Es que me ha dicho que le gusto, entonces no está todo perdido. Hay posibilidades”. Ya. Pero resulta que se ha ido. ¿Esa persona dónde está? Yo no la veo. Entonces no está a tu lado. Se acabó la relación. Y cuanto antes lo asumas, antes podrás seguir con tu vida. Igual que con las personas que dicen que tienen miedo al compromiso. O esas cosas de “No eres tú, soy yo”. También. Hay muchísimos. De hecho, la gente por Instagram últimamente nos manda muchísimos. “Quiero que tu traductor me traduzca tal situación”. Y nos va muy bien porque vamos utilizándolas cada semana. De hecho, en Instagram vamos sacando una traducción. Y crea mucha polémica también porque ahí se ve que hay mucha gente que no quiere aceptar eso. Cuando tú le dices a alguien: “Es que si te dice eso es que no te quiere”, se rebotan, se rebelan, no lo soportan. No lo quieren, no quieren. Ellos quieren seguir con su autoengaño aunque están sufriendo. Entonces, si nos genera esa reacción, precisamente es porque tenemos algo que reflexionar sobre el tema y valdría la pena que lo pensáramos.

53:22
Águeda Burgos . Bueno, bueno. Pues ese traductor lo quiere yo.

53:24
Silvia Congost . Promete, ¿no?

Águeda Burgos . Sí, sí. Y para los niños es fantástico, te diré, sobre todo para los adolescentes.

53:30
Silvia Congost . Pues sí.

Águeda Burgos . Es estupendo. Habría que pensar como adaptarlo.

53:31
Silvia Congost . Habrá que patentarlo.

53:33
Águeda Burgos . Sí. Bueno, Silvia, muchísimas gracias. Me ha encantado. He aprendido muchísimo. Te lo agradezco.

53:46
Silvia Congost . Qué bien. Un placer, Águeda. Ha sido… Ha pasado volando. Ha sido maravilloso. Muchas gracias.

Águeda Burgos . A ti.