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Nunca se deja de ser maestra

Carmen Guaita

Nunca se deja de ser maestra

Carmen Guaita

· Escritora y maestra jubilada

La belleza inunda el discurso de Carmen Guaita cuando habla de educación. Las palabras de esta escritora y maestra jubilada están llenas de amor por una profesión a la que ha dedicado más de cuarenta años. En realidad, toda una vida. “Siendo niña me hacía muy feliz contar y transmitir lo que yo había aprendido, si le preguntas a mi hermano pequeño lo traía frito a explicaciones y ejercicios”, relata Guaita con característica alegría. La alquimia, asegura la educadora, se produjo gracias a su profesores universitarios de la ESCUNI.

Esta maestra, Licenciada en Filosofía, profesa un intenso querer por la enseñanza pública. Un amor que ha exportado fuera de la clase: ha sido vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE, miembro del Consejo Escolar del Estado, de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la Prensa, y de la comisión EDUC que asesora al Consejo de Europa. “Soy una maestra jubilada, pero jubilada es solo un adjetivo”, apunta Guaita.
Acaba de ausentarse de las aulas pero no se separa de la tarea educativa. Carmen Guaita ejerce actualmente como tutora en la Universidad de Padres, en Escuelas de Padres y en la plataforma ‘Educar es todo’. Como escritora ha publicado diez ensayos sobre ética, interioridad y educación entre los que se encuentran ‘Contigo aprendí’, ‘Cronos va a mi clase’ o ‘Lo que mis alumnos me enseñaron’. También es autora de cuatro novelas y de la biografía de Víctor Ullate, ‘La vida y la danza’.

Esta inquieta maestra complementa su activa carrera con el blog ‘La sala de profesores’ y forma parte del consejo de redacción de Cuadernos de Pedagogía y de la ONGD Delwende, que sostiene proyectos educativos en África, Asia y América Latina. Guaita, recurre al poema 'Esto es amor' de Lope de Vega para definir su trabajo: “Ser maestra es la profesión más bonita del mundo. Quien lo probó, lo sabe”.


Creando oportunidades

Carmen Guaita

La belleza inunda el discurso de Carmen Guaita cuando habla de educación. Las palabras de esta escritora y maestra jubilada están llenas de amor por una profesión a la que ha dedicado más de cuarenta años. En realidad, toda una vida. “Siendo niña me hacía muy feliz contar y transmitir lo que yo había aprendido, si le preguntas a mi hermano pequeño lo traía frito a explicaciones y ejercicios”, relata Guaita con característica alegría. La alquimia, asegura la educadora, se produjo gracias a su profesores universitarios de la ESCUNI.

Esta maestra, Licenciada en Filosofía, profesa un intenso querer por la enseñanza pública. Un amor que ha exportado fuera de la clase: ha sido vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE, miembro del Consejo Escolar del Estado, de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la Prensa, y de la comisión EDUC que asesora al Consejo de Europa. “Soy una maestra jubilada, pero jubilada es solo un adjetivo”, apunta Guaita.
Acaba de ausentarse de las aulas pero no se separa de la tarea educativa. Carmen Guaita ejerce actualmente como tutora en la Universidad de Padres, en Escuelas de Padres y en la plataforma ‘Educar es todo’. Como escritora ha publicado diez ensayos sobre ética, interioridad y educación entre los que se encuentran ‘Contigo aprendí’, ‘Cronos va a mi clase’ o ‘Lo que mis alumnos me enseñaron’. También es autora de cuatro novelas y de la biografía de Víctor Ullate, ‘La vida y la danza’.

Esta inquieta maestra complementa su activa carrera con el blog ‘La sala de profesores’ y forma parte del consejo de redacción de Cuadernos de Pedagogía y de la ONGD Delwende, que sostiene proyectos educativos en África, Asia y América Latina. Guaita, recurre al poema 'Esto es amor' de Lope de Vega para definir su trabajo: “Ser maestra es la profesión más bonita del mundo. Quien lo probó, lo sabe”.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:04
Carmen Guaita. Soy Carmen Guaita. Soy escritora. He sido, durante 39 años, maestra de la enseñanza pública. En estos momentos estoy jubilada. Soy una maestra jubilada.

00:21
Naiara Larrea. Hola, Carmen, soy Naiara Larrea, aunque tú ya me conoces muy bien porque fui alumna tuya durante tres años en el CEIP San Miguel, y estoy muy contenta porque hayas podido venir hoy. ¿Cómo estás?

00:36
Carmen Guaita. Pues muy emocionada, Naiara, de verte, de estar contigo y de bueno, y de recordar aquellos tres años que estuvimos como profe y alumna, que fueron maravillosos.

00:45
Naiara. Sí. La primera pregunta que me gustaría hacerte es: ¿por qué elegiste esta profesión? ¿Por qué quisiste ser maestra? ¿Por qué quisiste enseñar y guiar a tantas personas?

01:00
Carmen Guaita. Es curioso, yo de niña, mi abuelo, mi abuelo era astrónomo, trabajaba en el Observatorio de San Fernando de Cádiz y era profesor de Matemáticas. Daba clase a chicos que se estaban preparando para ser aparejadores y delineantes. Y yo veía a mi abuelo y mi abuelo estaba casi siempre dando clase, Naiara, estábamos comiendo, a mediodía, en su casa, y de repente decía: «Ocho por cuatro más tres», y tú tenías que hacer el cálculo mental. Y él decía: «Es bueno tener siempre la mente despierta». Y un recuerdo mío de infancia, es la jubilación de él. El día que mi abuelo se jubiló, sus alumnos le hicieron un homenaje muy grande, muy emocionante. Y yo pensé… porque claro, mi abuelo era muy, muy importante para mí, muy significativo para mí. Y yo pensé: «¿Cómo es posible que mi abuelo sea tan significativo para tanta gente?». Y comprendí que era porque era profesor. Luego, durante la adolescencia, di vueltas a ese momento en el que estás tú ahora, que es el de conocerte, conocerte bien a ti mismo, saber cuáles son tus puntos fuertes, tus puntos flacos. Y yo ahí, durante la adolescencia, creo que compartí con todos los que luego hemos decidido ser profes, me di cuenta de que tenía una serie de características que son las que compartimos todos los profes. La primera, que me interesaba muchísimo la gente, la gente, estar con gente. La segunda, que dentro de toda la gente me interesaban especialmente los niños. Que me interesaba, o que me gustaba, o que me hacía muy feliz, contar lo que yo aprendía, transmitir lo que yo había aprendido. De hecho, si le preguntas a mi hermano pequeño lo traía frito a explicaciones y ejercicios.

02:43

Y luego, también, que había una cierta… como un cierto convencimiento de que a lo largo de la vida iba a sentirme capaz, o iba a tener el reto de tener gran respeto por los demás y también respeto por mí misma. Y bueno, probé la Facultad de Educación sin tener claro que todas esas características fuesen la vocación de profesora. Pero un profesor en la Facultad de Educación, Mariano Martín Alcázar, que yo tengo una relación con él todavía, viva, de cariño, y le estoy muy agradecida. Él fue como una especie de alquimista, como una especie de mago, y me dijo: «Todas esas características que tú ves en ti, son la prueba de que tú has nacido para ser profe. Y si las pones en juego, si tú dedicas tu vida a sacar de ti esas características que tú tienes, vas a ser muy feliz, porque evidentemente esto es que tienes vocación de profe». La palabra «vocación» está un poco anticuada y la hemos asociado como a una llamada que te llega desde arriba, pero no, es una llamada que te llega desde dentro y te dice: «Tú eres así y así, y más vale que lo pongas en práctica porque para eso lo tienes». Y así fue. Y la verdad, tengo que confesarte que dedicar la vida entera a ser profe, a ser maestra, me ha hecho muy, muy feliz. Tiene mucho sentido esta profesión.

04:12
Naiara. Entonces, se podría decir que si no hubiese sido por la figura de tu abuelo y por cómo tu abuelo era, tú nunca habrías descubierto tu verdadera vocación, ¿o aun así tú crees que habrías terminado donde estás hoy?

04:26
Carmen Guaita. Posiblemente le debo a mi abuelo el saber que esto se conseguía siendo profe, pero en cualquier caso, de alguna manera yo sabía que iba a tener que estar relacionada con las personas, que si era médico, y con los niños, si era médico iba a ser pediatra, si era jurista iba a ser del tribunal de menores, y si era periodista iba a hablar de cosas de infancia. Fíjate, Naiara, yo creo que pertenezco a esta extraordinaria tribu de privilegiados a los cuales los niños, cuando vas montada en el metro te sonríen, y es algo mágico que ocurre, debe ocurrirle a la gente que tiene muchísima suerte, y yo estoy en esa tribu.

05:09
Naiara. Pasamos ya a la siguiente pregunta, que puede sonar muy general, y muy amplia, y muy grande. La pregunta es: ¿qué es para ti la educación? ¿Qué es para ti enseñar?

05:22
Carmen Guaita. Es verdad que es una pregunta muy grande, Naiara. La educación es muchas cosas, pero yo creo que en primer lugar es la relación de comunicación humana más importante, más viva, más profunda y más prolongada en el tiempo después de la de la familia. Y eso es muy serio ya. Si solamente fuera por eso, por la cantidad de tiempo y la intensidad en la cual el profesor y los alumnos se comunican, sería solo por eso. Pero es que además, educar es transmitir el modo de empleo de la vida y abrir las ventanas de un niño a la cultura, a todo lo grande que han hecho las generaciones que nos antecedieron, de alguna manera decirle a un niño: «Somos eslabones de cadenas. Vamos hablando, vamos caminando, y estamos aprendiendo, y continuando, y llevando adelante un testigo que hemos recibido que es el arte, que es la cultura, que es la ciencia, que es el conocimiento. Cómo el ser humano se ha explicado la naturaleza». Entonces tú estás ahí, en esa transmisión. También del modo de empleo referido a los valores. Y esto es importante, es importante subrayarlo porque la escuela educa, la familia educa, ambas educamos en valores, pero no educamos en los mismos valores. Y creo que es muy importante tener en cuenta que tenemos diferentes papeles, diferentes roles educativos y cada uno asumir el nuestro. La familia educa en los valores personales, la escuela educa en los valores sociales. Y quien te enseña a respetar al abuelo es tu familia y quien te enseña a respetar a las treinta nacionalidades que puede haber en una clase, como había en la nuestra, es la escuela.

Nunca se deja de ser maestra - Carmen Guaita, escritora y maestra jubilada
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"Educar es transmitir el modo de empleo de la vida y abrir las ventanas de un niño a la cultura"

Carmen Guaita

07:12
Naiara. No hay tanta diferencia, que sí, tal vez en la clase sea donde aprendes a respetar que cada persona de la clase sea de un continente distinto, porque con nosotros lo era y teníamos gente, creo que solo nos faltaba de Oceanía, pero también es en casa un poco donde se aprende a respetar al diferente.

07:35
Carmen Guaita. También, también, hablamos de los valores como si fuesen un abrigo que se pone y se quita, no, Naiara, los valores somos los seres humanos. La forma en la que los seres humanos respondemos a los requerimientos de la vida, respondemos a las llamadas de la vida. Por eso es muy importante entender qué son los valores. Los valores son cualidades reales de los objetos, pero también de las actitudes humanas. No son relativos, aunque pueda parecerlo. Lo que son es relacionales, es decir, tú los valoras si los conoces, si los aprecias. Puede pasarte la vida sin que tú hayas visto jamás una película de Charlie Chaplin. ¿Te acuerdas de nuestro querido Charlie Chaplin? Pero esto no le va a quitar a Charlie su poesía, su belleza, el mensaje que quiere transmitir. Y así son los valores también. Por eso es tan importante, tan importante, que todos los ámbitos, efectivamente, tienes razón, la familia, la escuela, pero también la sociedad, también los amigos, seamos conscientes de lo importante que es manejar la vida con un mapa en el que los valores estén bien puestos. Y esto, esto de ayudar a dibujar el mapa de la vida también es la educación.

08:50
Naiara. Hablando de la educación y los valores, hay una pregunta que me gustaría mucho hacerte que es: ¿qué influencia, qué importancia tiene la escuela al enseñar los valores que se corresponden con movimientos y luchas sociales como el feminismo, la lucha LGTBIQ+?

09:12
Carmen Guaita. Pues muchísima, muchísima, Naiara. En todos los avances de la humanidad, en los avances éticos de la humanidad, ha estado la educación, porque no puede ser de otra manera. Porque la educación es la alquimia que te ayuda a comprender que cada persona es única. Comprender que tú mismo eres único y comprender que cualquier persona que sea tu interlocutor es una persona única y merece el respeto. Aunque pueda parecer que no, la humanidad ha progresado muchísimo y desde la ley del talión, ojo por ojo, a la Declaración de los Derechos Humanos hay una historia de progreso de la humanidad en la cual ha estado la educación, transmitiendo el pensamiento de los filósofos, los descubrimientos de los científicos, los avances en los mensajes, los símbolos de los artistas. Así que la escuela te ayuda… yo creo que la escuela te ayuda a ver de dónde venimos, pero también te deja la semilla de pensar, queda mucho camino por delante para la igualdad, queda mucho camino por delante para el respeto, para la concordia. Y ahí vas a estar tú, estará tu generación futura. Y efectivamente, no podemos mirar para otro lado porque esta es nuestra gran responsabilidad.

10:30
Naiara. Las generaciones anteriores, los adultos, los padres, los abuelos, siempre dicen que la nueva generación, en este caso la mía, los adolescentes de hoy, tenemos menos valores que antes. ¿Tú crees que es así?

10:49
Carmen Guaita. Hay una frase celebérrima que dice: «Los jóvenes de hoy desobedecen, faltan el respeto a sus mayores…», es mucho más larga, pero yo la voy a abreviar, «…faltan el respeto a sus mayores y ponen los pies encima de la mesa», se atribuye a Sócrates. Si fuese verdad que la dijo Sócrates, tendría 2.500 años. No, Naiara, no, los jóvenes estáis llenos de valores, porque los valores son el modo de empleo de la vida. Hablábamos antes de que lo que ocurre con los valores es que son relacionales. Hay que distinguirlos. Tienes que aprender a distinguir algo que te sirve para vivir de algo que te daña porque los valores son, realmente, la herramienta que te sirve para llevar una vida relacionada con los demás. Robinson Crusoe, mientras estuvo en la isla, solo necesitaba las ganas de vivir. Tú y yo, los alumnos, los profesores, los ciudadanos necesitamos muchos más valores porque tenemos que convivir unos con otros, y convivir con nosotros mismos en una sociedad compleja que nos pone retos. Por eso es tan importante que nos demos cuenta de que educar y educar en valores es lo mismo. Porque tan herramienta para vivir una vida, una vida verdaderamente humana y una vida plena, tan herramienta para eso es la cultura y es el arte, como puede ser la tolerancia o la generosidad.

12:14

Tengo maravillosos recuerdos de haber sido vuestra profesora de valores, porque a mí me parece que el tema de la ética es un tema sustancial, sustancial, en el aula, y no se puede olvidar el tema de la ética y el tema de la filosofía, todo aquello que se plantee delante de un alumno al modo socrático, como decía Sócrates, que su madre era comadrona y él había aprendido a sacar de dentro lo que cada persona tenía en su interior, igual que su madre sacaba a un niño para para que naciera. Pues esa manera de sacar lo que hay dentro de los alumnos, qué es la filosofía, qué es la ética, es fundamental. La escuela no la puede perder. ¿Tú recuerdas nuestra clase de valores?, sé que la recuerdas porque me lo has dicho. Para mí ha significado mucho aquella clase sobre los valores, sobre el valor de la belleza. Me pareció muy importante que hablásemos en clase sobre el valor de la belleza, Naiara, porque hay grandes malentendidos con respecto al valor de la belleza. La conclusión a la que vosotros llegasteis después de hablar de la belleza fue que la belleza iba mucho más allá que la percepción sensorial y que era algo que te detenía junto a otro ser humano. Esa es una definición que los filósofos dedicados a la estética durante miles de años no han sabido hacerla tan certera y tan redonda como os salió a vosotros. Pero en aquella clase, Naiara, yo no hice nada, sencillamente preparé un PowerPoint y en ese PowerPoint aparecía la pirámide de Guiza, ¿te acuerdas? Y yo preguntaba: «¿Es bonita la pirámide? ¿Es bella la pirámide?».

13:56
Naiara. Y me acuerdo que contestábamos que en cierto modo sí, pero no lo eran tanto por la de personas que murieron solo para construirla. También me acuerdo que en ese mismo PowerPoint aparecía ‘La Mona Lisa’.

14:12
Carmen Guaita. ¿Y era bella Mona Lisa? ¿Te acuerdas? Hubo aquí bastantes diferencias de opinión, ¿a que sí? Y recuerdo alguien que dijo: «Está sonriéndole al pintor. Tiene que ser amable ella. Así que vamos a darle por guapa». ¿Y ‘Las meninas’? ¿Quién era la más bella del cuadro de ‘Las meninas’, te acuerdas la conclusión a la que llegasteis, Naiara?

14:36
Naiara. No me acuerdo el nombre de la menina.

14:38
Carmen . No te acuerdas del nombre de la menina.

14:40
Naiara. Pero recuerdo que no era la princesa, sino una de las…

14:45
Carmen Guaita. Era Mari Bárbola, la doncella.

14:47
Naiara. Sí, porque era la que parecía más amable.

14:51
Carmen Guaita. Me acuerdo perfectamente de cuando salió en las diapositivas un cuadro cubista, ‘Dora Maar’, pintado por Picasso, y hubo un tumulto en la clase. Yo no sé si tú te acuerdas. Llegasteis a la conclusión de que tenía tres ojos y dos bocas, y la cara de frente y de perfil. Llegasteis a la conclusión de que era bella, porque era única.

15:09
Naiara. Porque era diferente.

15:10
Carmen Guaita. Porque era diferente. Y luego yo no sé si tú recuerdas cómo terminó esa clase, porque para mí es uno de los momentos más bellos, aquel momento concreto, uno de los momentos más bellos de mi vida profesional. No te acuerdas, pero yo sí me acuerdo, te lo voy a recordar. Habíamos estado hablando de arte y eran artes visuales, y os dije: «Chicos, pero hemos estado hablando solamente de la belleza que hemos percibido por el sentido de la vista. ¿Cómo le explicaríais la belleza a una persona que no viera?». Y contestó Miguel, ¿te acuerdas de Miguel?

15:45
Naiara. Muchísimo.

15:46
Carmen Guaita. ¿Te acuerdas lo que contestó Miguel? Miguel dijo: «Carmen, a una persona que no viese yo le explicaría la belleza acariciándole la mejilla con el pétalo de una rosa».

15:59
Naiara. Es cierto.

16:00
Carmen Guaita. Miguel era un poeta. Me imagino que seguirá siendo un poeta.

16:04
Naiara. Eso espero.

16:05
Carmen . Nunca lo he olvidado. ¿Cómo olvidar que te pueda suceder con chicos de 12 años como vosotros teníais? Los chicos de 12 años sois filósofos y sois poetas de forma natural. Y es la escuela con su «chronos» y con su necesidad de que os ajustéis a respuestas siempre las correctas por definición. Y nos acostumbramos al pensamiento crítico y nos acostumbramos al pensamiento creativo. Pero dentro de vosotros hay un universo, ¿qué es la belleza si no? Efectivamente, que te acaricien. Así que, ¿cómo pasar de largo por los valores y la gente joven? Vosotros sabéis lo que son valores. Tenéis las ideas muy claras sobre qué valores queréis ver en vuestros padres y en vuestros profesores, por ejemplo. ¿Cómo va a haber alguien que se atreva a decir que la gente joven está alejada de los valores si no hay una época de la vida en la que uno haga más introspección y mire más para adentro y se observe más que en la época de la adolescencia? Y esto yo me acuerdo, fui adolescente hace muchísimo tiempo, pero me acuerdo.

17:15
Naiara. Uno de los libros que has escrito, y que yo estuve en la presentación, es ‘Lo que mis alumnos me enseñaron’, que es un ensayo sobre anécdotas y cosas que tus alumnos te hemos enseñado, pero si tuvieses que resumir eso, ¿qué es lo que tus alumnos te hemos enseñado?

17:43
Carmen Guaita. Lo que mis alumnos me han enseñado, Naiara, es tanto, tanto, que yo necesitaría cien libros, cien libros. De vosotros he aprendido muchísimas cosas. Mira, una de las cosas más importantes que he aprendido ha sido el dominio del tiempo, porque la infancia tiene el dominio absoluto sobre el tiempo. En la época en la que tú estás ahora, en la adolescencia, ha entrado ya en tu vida el tiempo como «chronos», como reloj, el tiempo como futuro. Tú ya te encuentras haciendo una planificación para tu próximo examen o pensando que serás o qué estudiarás dentro de unos cuantos años. Y tiene que ser así porque hay que crecer. Pero el tiempo para un niño es el dominio absoluto del presente. Y cuando he visto a mis alumnos totalmente sumergidos en el presente de un dibujo, un niño pequeño que es capaz de recordar que una jirafa tiene unos cuernecitos en lo alto de la cabeza que son bolitas de pelo, que es algo que yo sería incapaz de pintar ahora mismo, y ver que un niño tiene una observación de la realidad tan profunda porque está absolutamente concentrado en el presente, ese ha sido un gran aprendizaje para mí. Pero es que yo he tenido aprendizajes maravillosos. Recuerdo uno que me enseñaste tú. Estábamos en clase, Naiara, no sé si te vas a acordar, estábamos en clase y de repente tú dijiste… estábamos hablando no recuerdo de qué, pero en ese momento tú dijiste: «Carmen, ¿entonces es que la diversidad es todo?».

19:08
Naiara. Creo que estábamos hablando… creo que fue en valores…

19:12
Carmen Guaita. Sí, fue en valor de valores, ¿y de qué estábamos hablando?

19:15
Naiara. Del respeto entre personas muy diversas…

19:21
Carmen Guaita. Naiara, pero una frase como «diversidad es todo» es un tratado, es un tratado de filosofía, es un tratado de sociología y un tratado de educación, ¿cómo no lo iba a aprender? Recuerdo un alumno que no es de tu promoción, que estaba intentando intervenir en clase y por lo que fuese, pues yo lo tenía un rato con la mano levantada y, de repente, me dice un poco enfadado: «Carmen, si no me escuchas no existo». «Si no me escuchas, no existo» es un aprendizaje que los profes debemos hacer a diario. Y este alumno me lo puso delante de la cara, puso ese espejo de profe ocupada, «si no me escuchas, no existo». Hay otro aprendizaje maravilloso que también estás tú, Naiara, de protagonista. Estábamos escuchando, no sé si recuerdas que después del recreo, al subir del recreo, escuchábamos siempre música clásica, cuando tú estabas en cuarto de primaria.

20:21
Naiara. Sí, cuando llegaste al…

20:22
Carmen Guaita. Cuando llegué al cole. Clásica porque esa es la mía. Y además bien que os machaqué con la clase. Entonces os puse… yo no sé si lo recuerdas, un fragmento del ‘Zapateado’ de Sarasate y un fragmento del concierto de Sibelius, ambos son de violín y os pregunté qué estado de ánimo tenía el compositor. Porque claro, una de las maravillas de la música es que te transporta al estado de ánimo en el cual estaba el compositor.

20:49
Naiara. Sí, me acuerdo muy bien de todas esas clases y de: «Sí, profe, pero la música habla, no tiene palabras, pero habla, aunque la cabeza no puede entenderlas, las palabras que dice la música las entiende el corazón».

21:04
Carmen Guaita. Exacto, eso fue lo que dijiste, Naiara.

21:07
Naiara. Me acuerdo perfectamente.

21:08
Carmen Guaita. Es muy emocionante que te acuerdes después de tantos años. Yo tampoco lo he olvidado, claro, y para mí fue un gran aprendizaje. Me hizo mucho pensar sobre el papel del arte en la vida de los seres humanos. He aprendido mucho, mucho, Naiara, de mis alumnos, pero es que no quisiera que se centrarse en lo que yo he aprendido, porque todos los profesores aprendemos a diario y contraemos con los alumnos, a lo largo de nuestra vida, grandes deudas de aprendizaje, de crecimiento, porque mientras vosotros crecéis, el profesor crece. Mientras vosotros aprendéis, el profesor aprende, y vamos caminando juntos en un camino que dura un curso o más, pero que es un camino ético, un camino de seres humanos creciendo y aportándose. Porque la profesión docente, ser profesor, ser maestro, es muy complejo, es muy, muy… Tienes que tener un constante estado de forma. Tienes que estar aprendiendo constantemente, tienes que ser creativo. Todo lo que te sucede dentro de clase te pasa por primera vez y ahí está el esfuerzo. Pero lo que obtienes cuando tú pones en juego tus cualidades, sean las cualidades que sean, cuando tú las pones en juego en tu vida, lo que obtienes es felicidad.

22:26

A mí me gusta esa definición de felicidad que dice que consiste en que lo que deseas, lo que piensas y lo que haces estén en armonía. Y esto, cuando a ti te gusta dar clase, y cuando llevas la clase bien preparada, porque esto sí que hay que currárselo, y cuando estás con los alumnos, lo que piensas, lo que sientes y lo que haces está en armonía y sueles ser bastante feliz. Considero un privilegio haber sido profesora, Naiara, pero fíjate, lo considero un privilegio porque a lo largo de la vida profesional yo formo parte de la biografía de centenares de personas, como formo parte de tu biografía, y eso es increíble. Pero fíjate, he llegado a la conclusión de que no se trata de eso. El secreto no es que yo forme parte de vuestras vidas, y eso que enseño a leer, he enseñado a leer a muchas personas y que, por ejemplo, tú, la primera vez que te acercaste a un poema de Bécquer o a la escena del balcón de ‘Romeo y Julieta’, yo estaba delante, yo vi la cara que ponías. Pero no es eso, fíjate, yo creo que es que vosotros, los alumnos, habéis formado parte de mi vida. Ese es el privilegio. Haber conocido tanta gente de la que has aprendido, que te ha forzado a sacar de ti lo mejor. Y la clave es esa. Gracias por haber formado parte de mi vida, alumnos.

Nunca se deja de ser maestra - Carmen Guaita, escritora y maestra jubilada
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"El profesor tiene que mirar a los ojos del alumno"

Carmen Guaita

23:53
Naiara. Gracias por haber formado parte de nuestra vida, Carmen. Retomando el tema del arte, no sé si recordarás que actualmente quiero dedicarme al diseño gráfico y a la ilustración. ¿Crees que se le da suficiente importancia al arte en las clases, en el mundo docente?

24:15
Carmen Guaita. En el sistema educativo no se le da, no se le da. El arte no tiene un papel protagonista en nuestros planes de estudios y me cuesta muchísimo comprender por qué, Naiara. Porque tratamos el arte… fíjate, una vez una bailarina me dijo: «Tratamos el arte como si fuese la colonia que nos ponemos después de la ducha, pero el arte es el agua». Y yo estoy totalmente de acuerdo. El arte es una necesidad primigenia de los seres humanos. ¿Por qué? Pues porque el arte trabaja con los símbolos y los seres humanos necesitamos los símbolos para explicarnos la realidad. Hay un ensayo muy interesante del filósofo Heidegger que habla de un cuadro de Van Gogh que se llama ‘Los zapatos de campesina’ y dice… yo creo que de esto hablamos en clase, nosotros, de ‘Los zapatos de campesina’. Si no fue en tu clase, ha sido en alguna otra. Si nosotros ahora mismo, entre tú y yo, apareciesen aquí unos zapatos de una campesina, dice Heidegger, las dos sentiríamos como el malestar de decir: «¿Qué hacen aquí unos zapatos viejos?». Pero si yo veo el cuadro de Van Gogh, entiendo que son los zapatos de una mujer que trabaja, de una mujer que suda, que se esfuerza, porque los zapatos de la campesina son el símbolo del trabajo del ser humano. Y esto es el arte, ese «médium» entre el ser humano y la verdad, es el arte. Por eso me parece tan importante, tan importante, aproximaros. Y creo que es una responsabilidad del profesor. Si el sistema educativo, con sus leyes y sus normas, a veces tan alejadas de lo que pasa en realidad en las aulas, no lo favorece, es responsabilidad nuestra mostraros lo que a nosotros nos apasiona, el arte que nos hace felices, lo que nosotros entendemos. Y efectivamente, hay un gran mundo, un gran universo, esperándoos a vosotros y a todos los seres humanos.

26:09
Naiara. Otra de las cosas que recuerdo mucho es, por ejemplo, cuando leíamos nos dejabas a cada uno a nuestro ritmo, aunque tuviésemos que leer juntos porque era uno de los libros de lectura obligatoria, tú ibas con los más lentos para apoyarles, pero por ejemplo, a otros alumnos que íbamos un poco más rápido, nos dejabas y cuando era nuestro turno de leer simplemente nos decíais por dónde ibais. ¿Por qué lo hacías? ¿Qué importancia crees que tiene ese dejar a cada uno a su ritmo en la educación?

26:44
Carmen Guaita. Respetar los ritmos, respetar la individualidad y el interés del aprendizaje de un alumno, es clave. Es una clave de la educación y una clave que los profesores tenemos que conocer y que practicar, es imprescindible. No podemos tratar a la escuela como ese famoso lecho mitológico del posadero Procusto que acostaba a sus clientes de la posada en un lecho y si les sobresalía la cabeza, se la cortaba, y si le sobresalían los pies, se los cortaba. No, nosotros estamos llamados a respetar el ritmo del aprendizaje en algo tan importante y tan personal como la lectura, por ejemplo. Es muy importante que el alumno descubra por sí mismo qué le dice la lectura, que aprenda a sumergirse en la lectura, a sacar de ella, porque cada libro nos habla. Entonces es muy, muy importante. De hecho, a veces cuesta. A veces los profesores estamos absolutamente sumergidos en la prisa del temario, en el reloj de la programación, en el reloj de los objetivos, en el tiempo entendido como «chronos». Y es muy importante que los profesores comprendamos que lo que se desarrolla en nuestra clase es un «kairós». Los griegos llamaban «kairós» al tiempo presente en el que estás haciendo las cosas de verdad, es decir, el momento de la oportunidad. El aprendizaje es una oportunidad y esta oportunidad tiene que estar lo más posible cerca de las posibilidades, de los ritmos, y de los intereses de los alumnos.

28:21

Hay una viñeta humorística que igual la has visto, que pone como objetivo subir a un árbol a tres contendientes, un elefante, un mono y un pez. La escuela no puede comportarse así. La escuela tiene que intentar que el currículum esté lo más posible cerca de los intereses de los alumnos. En este sentido, ahora mismo hay una revolución metodológica que va a ayudar a los profesores, porque realmente si la escuela napoleónica, si la escuela de la tarima, y la pizarra verde, y el profesor de espaldas a los alumnos ya estaba agonizando, en estos momentos, con la irrupción de la tecnología, de nuevos requisitos, de nuevos ritmos, y de nuevos problemas, también, es evidente que el profesor ha bajado de la tarima, que el profesor tiene que mirar a los ojos del alumno, tiene que acercar el aprendizaje lo más posible, hacerlo significativo, que no esté aislado, que esté unido a otros aprendizajes. Uno de mis sueños, cuando yo era una maestra joven, era poder hablar del Partenón a la vez que estudiábamos el teorema de Pitágoras y a la vez que nos acercábamos a Sócrates para que todos estuviésemos sumergidos totalmente en la antigua Grecia y aquello tuviera un significado, fuese una aventura de aprendizaje para los alumnos. Esto está ya aquí, se llama aprendizaje por proyectos. Es decir, que los profesores estamos ahora mismo afrontando una gran revolución que va a podernos acercar cada vez más a los niveles de los alumnos, a los requisitos de los alumnos.

29:56

Y esto tiene que ser así porque la escuela no puede permitirse el lujo de ir hacia adelante y abandonar, ni de pensar que hay una media en los seres humanos o confundirla con una mediocridad. Ningún ser humano es mediocre. Ningún ser humano está en la media de nada. Todos tienen un potencial individual, una medida de sus potencias y de sus capacidades. Y lo que tenemos que hacer los profesores es descubrirla. Decírosla para que la veáis y luego hacer todo lo posible para que vosotros la saquéis, porque la sacáis vosotros, Naiara, las potencialidades, los recursos, las cualidades os brotan a vosotros. Nosotros lo único que hacemos y lo único que podemos hacer es el decorado propicio para que esa alquimia se produzca. Los currículos educativos tienen que estar homologados, tenemos que tener una garantía de que vamos a adquirir aprendizajes y de que no va a haber grandes diferencias en los aprendizajes. Pero una vez dicho esto, los currículos también dependen de las escuelas, de lo que una escuela quiere potenciar, de la autonomía de un centro educativo para potenciar una especialidad en Ciencias, o una especialidad en Arte, o una especialidad en Lengua y literatura. Entonces, aquí hay un enorme campo… Debemos intentar, ya sé que es muy difícil, pero la educación necesita desregular, algunas veces más que regular en exceso. Igual que los profesores ante esta nueva realidad, necesitamos desaprender algunos latiguillos antiguos que conservamos y que han perdido vigencia frente a los requisitos nuevos de la realidad.

31:42
Naiara. Hablando de desaprender y volver a aprender las cosas, a mí me diste clase pocos años antes de jubilarte, tal vez cinco años, pero sé que empezaste mucho antes a dar clases.

31:55
Carmen Guaita. Mucho, mucho antes.

31:57
Naiara. ¿Qué crees que es lo que más te ha impactado de lo que ha cambiado desde la primera clase que diste hasta la última que has dado?

32:06
Carmen Guaita. Pues Naiara, han cambiado muchas cosas y luego hay algunas que no han cambiado nada. Durante la mayor parte de mi vida profesional, casi, casi hasta el final, yo he trabajado en la escuela del modelo napoleónico. Si un profesor hubiera estado dormido como la Bella Durmiente durante cien años y hubiera despertado, un profesor del siglo XIX hubiera despertado en los años 80, cuando yo empecé a trabajar, del siglo XX, hubiera encontrado, se hubiera incorporado al aula prácticamente sin ningún cambio. Sin embargo, en estos últimos años, no solo la escuela, es que la sociedad, ha tenido el enorme impacto de la tecnología con todo lo que esto ha supuesto para nuestra vida, el enorme impacto de la globalización, el enorme impacto de que se han diluido las categorías kantianas. Kant decía que el ser humano se movía en el espacio y en el tiempo. Pero para tu generación, el espacio, el mundo, es todo y el tiempo es ahora porque tú puedes estar simultáneamente hablando por internet con un japonés a ocho husos horarios de distancia. Entonces la escuela ahora mismo ha cambiado mucho, se está enfrentando mucho a los grandes retos, y son retos que los profesores deben afrontar perdiendo, soltando, las ataduras de la escuela napoleónica. Nosotros empezamos, no sé si lo recuerdas, con un método de aprendizaje que se llama el aprendizaje cooperativo. Trabajabais en equipo, ¿cuál es el papel del profesor cuando los alumnos trabajan en cooperación? No existe la tarima. El profesor baja y deambula entre las mesas y ayuda a aclarar algunas dudas de unos alumnos que por sí solos están afrontando el aprendizaje. Están buscando lo que necesitan encontrar para responder a las preguntas que se están haciendo, y están elaborando sus conclusiones.

34:07

Y esto es un nuevo rol del profesor, que tenemos que desaprender los profesores de lo que hemos vivido anteriormente. Pero es que también tenemos que desaprender en el diálogo con las familias, que tiene que ser un diálogo mucho más fluido, mucho más de aliados, mucho más… porque los profesores hemos perdido… ya no somos el único referente por el cual entra la información en la vida de un alumno. Hace unos años el profesor era el sabio, la persona más informada de su entorno. En estos momentos, nosotros hemos dejado de ser las personas más informadas. La información entra de una forma horizontal, pero somos las personas que podemos convertir la información que tú recibes de forma indiscriminada, podemos convertirla en conocimiento. ¿Cómo se hace? Ayudándote a enlazar la información con los conocimientos previos que tú tienes, ayudándote a elaborar, a digerir esa información de tal manera que seas capaz de sacar tus propias conclusiones y que puedas, incluso, si te interesa mucho el tema, avanzar en él, profundizar en él. Y esto es un nuevo rol para el cual los profesores estamos ahora mismo invitados a hacer y, de hecho, lo estamos haciendo. Hay, en cualquier caso, también muchas, muchas cosas que no han cambiado y no pueden cambiar, que son aquellas que están relacionadas con la comunicación cara a cara, con la trascendencia de la tarea de los profesores, porque nosotros formamos parte de las vidas de los demás. Y esto requiere, por nuestra parte, por parte de los profesores, un enorme compromiso ético que debemos estar dispuestos a afrontar, y a afrontar a diario, sacando a diario lo mejor de nosotros mismos.

36:00

Esto no cambia aunque cambie la metodología, aunque cambien las herramientas y aunque ahora podamos hacer una «flipped classroom» y la explicación que yo daba la filme en un vídeo y tú la veas en casa para que luego practiquemos nosotros en la escuela. ¿Qué no cambia? Pues no cambian los requisitos necesarios para ser profe, te tienen que seguir interesando los seres humanos, te tiene que seguir gustando comunicar, te tiene que seguir apelando el respeto por ti mismo, tiene que seguir sin darte miedo, en un momento dado, tener autoridad sobre otra persona y ejercerla. Porque la autoridad deriva de la responsabilidad que tenemos los profes delante de vosotros y de la responsabilidad que asumimos delante de la familia con respecto a vuestro aprendizaje, a vuestra integridad, a vuestra salud. Es decir, que ahí hay un campo, un terreno para la autoridad del profesor que no varía. Es decir, podemos decir que no varía lo esencial, que es la naturaleza de la comunicación personal entre profesores y alumnos, pero varía la herramienta con la que nos comunicamos, varía el método con el cual el profesor te acerca a ti al conocimiento. Es una gran aventura. Yo me he jubilado y créeme que me da un poco de envidia pensar en los profesores que ahora van a vivir en primera fila esta gran revolución de la educación, que tiene que ser, por cierto, a pesar de que la técnica nos ayude mucho, tiene que ser una revolución a favor de lo humano, cada vez más hacia lo humano.

Nunca se deja de ser maestra - Carmen Guaita, escritora y maestra jubilada
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La revolución de la educación tiene que ser a favor de lo humano

Carmen Guaita

37:36
Naiara. Cuando tú viniste a nuestro colegio, tú llevabas unos años sin dar clase. Me acuerdo que el primer día estabas perdidísima, aparte de por el centro, porque es un centro nuevo, la tecnología, y te costó bastante, pero lo hiciste genial.

37:55
Carmen Guaita. Naiara, no lo hice genial con la tecnología. Lo que pasa es que, cada vez, uno de vosotros se levantaba, pulsaba un botoncito y me decía: «Es este, Carmen». Entonces yo iba intentando memorizar qué botón era para la próxima vez. Lo que mis alumnos me enseñaron: ¡a usar la pizarra digital!

38:12
Naiara. A lo que me refiero con que hiciste genial, no fue aprenderte qué botón hacía cada cosa, porque eso lo puede hacer cualquiera. Lo que hiciste genial fue adaptarte para que nosotros nos adaptásemos y supiésemos involucrar algo que nosotros sabíamos, que era manejar la pizarra digital, en las clases para que nos interesásemos más.

38:38
Carmen Guaita. Movilizar, movilizar lo que un alumno ya sabe es fundamental, es el paso previo a cualquier tipo de aprendizaje. Y el segundo paso es emocionar, mantener una comunicación relacionada con el conocimiento, pero que se maneje, que se desarrolle en el plano de la emoción, de las emociones. Por eso es tan importante para un profesor compartir lo que le apasiona con un alumno. Porque si de alguna manera enlazas tu emoción con la emoción del alumno, se produce el aprendizaje. Yo he tenido momentos maravillosos de presenciar en directo cómo se conecta con la emoción de un alumno. Recuerdo a un niño de cuarto de primaria que estaba investigando sobre el Everest y estaba en el ordenador, yo estaba a su lado, pero estaba investigando él solo, entonces leyó: «Forma parte de la cordillera del Himalaya», y lo apuntó en su cuaderno. Mide 8.000 no sé cuántos, lo apuntó en su cuaderno y de repente leyó: «La palabra Everest significa la frente del cielo». Y entonces soltó el lápiz, me miró con los ojos abiertos de par en par y me dijo: «Everest significa la frente del cielo», para mí, el momento en el cual un aprendizaje conecta directamente con la emoción, presenciarlo tan de primera mano, estar tan cerca cuando sucedía eso fue un tesoro. Nunca lo he olvidado.

40:07

Y, por supuesto, estoy segura de que puede que olvide la medida exacta del Everest, pero el nombre Everest y su significado nunca los voy a olvidar porque estuvo ahí, en la emoción. ¿Por qué no se olvida nunca el nombre de los planetas del sistema solar? Porque para los niños, esa ventanita que se abre al universo conecta directamente con la emoción. Y esta es la clave. Esta es la clave de, directamente, de los aprendizajes. Y esto son herramientas, recursos, que los profesores debemos conocer, pero también de los que debemos disfrutar porque es muy bonito ver cómo funcionan estas herramientas de la emoción, y de la empatía, y de la comunicación.

40:57
Naiara. Otra de las cosas de las que me acuerdo mucho, cuando me sonaba la alarma, cuando me despertaba mi madre, no me importaba que fuesen las ocho de la mañana porque sabía que iba a ir a clase, que iba a estar con mis compañeros, con personas que conocía desde que éramos superpequeñitos y contigo, con mis otros profesores, que para nosotros sois referentes y sois personas supermágicas, y no me importaba tener que madrugar, tener que estar en el metro durante una hora porque os iba a ver, porque iba a tener clases con vosotros y porque eso me motivaba y me daba ganas de seguir, de ir.

41:41
Carmen. ¡Qué maravilla! Gracias. Qué bonito me ha sonado el «contigo». Qué bonito me ha sonado. Me ha sonado precioso. Gracias.

41:47
Naiara. ¿Qué hacías para conseguir esa motivación en tus alumnos?

41:52
Carmen Guaita. El tema de la motivación es muy importante, Naiara, porque hay un malentendido muy grande con respecto a la motivación, pero fíjate, tú misma en tu pregunta has dado con la clave de la cuestión, porque has dicho «motivar-me». El verbo motivar está relacionado con el movimiento, con la palabra motor, de ahí proviene, ponerse en movimiento. Tú puedes ponerte en movimiento por un estímulo externo, puedes ponerte en movimiento por un estímulo interno, por algo que a ti te hace feliz hacer, pero tú eres quien se pone en movimiento, Naiara. Hay una gran confusión con la idea de motivar a otra persona. La persona se motiva. Tú como profesor o como entrenador, o como padre, o como educador, lo único que haces es situar un decorado propicio para que haya algo que pueda interesar a esa persona, que pueda emocionar a esa persona, para lo cual tienes que conocerla bien. Y una de las primeras obligaciones de los profesores es, precisamente, conocer bien nuestra clase. Los puntos fuertes de cada uno de nuestros alumnos en clase, tenemos que ser capaces de decir por lo menos cinco puntos fuertes de cada alumno. ¿Para qué? Precisamente para poder crear una atmósfera que le permita a un chico o a una chica «motivar-se» por lo que está aprendiendo. Y yo creo que es esta la verdadera definición de la motivación: me pongo en movimiento por esto, me pongo en movimiento porque me gusta lo que me vas a enseñar o me interesa. Es la verdadera clave y conviene explicarla así porque de alguna manera ha sido frustrante para los profesores la confusión cuando nosotros hemos sentido que éramos nosotros los que de alguna manera mágica teníamos que poner en movimiento al alumno. Hemos sufrido, a veces, como de una sensación de fracaso. Hay que comprender que el alumno se pone en movimiento y tú lo único que haces es ofrecerle estímulos para ese movimiento. Ahí está nuestro trabajo. Así que esa es la motivación. Eras tú quien se levantaba. Eras tú Naiara. Y lo sigues haciendo.

44:15
Naiara. Está muy bien hablar de qué has aprendido con tus alumnos, pero hay otra pregunta que quisiera hacerte: ¿qué has aprendido tú de otros profesores?

44:25
Carmen Guaita. Los profesores que me han dado clase a mí y también compañeros con los que yo he trabajado han sido transformadores de mi vida. O sea, son personas que literalmente me han transformado la vida. Recuerdo siendo yo muy niña, muy niña, muy niña, que la maestra preguntó la típica pregunta de qué pesa más un kilo de plomo o un kilo de paja. Y yo, muy segura de mí misma, levanté la mano y contesté que las dos cosas pesaban un kilo, lo cual no es totalmente cierto según la física, pero bueno, y me acuerdo lo contenta que se puso mi maestra. Esa alegría que yo le di a la profe, que se llamaba Gloria, fíjate, nunca la he olvidado. Me pareció… me sentí importante y comprendí que uno de los papeles fundamentales del maestro es levantar la moral del alumno. Proporcionarle una experiencia de éxito que se sienta seguro, que se sienta capaz de hacer cosas. Eso nunca lo he olvidado y yo era muy niña. Recuerdo a profesores, por ejemplo, una profesora, también, una profesora de Lengua y literatura que se llamaba Agustina, que me encargó que yo escribiese las letras de todas las canciones que mi clase iba a presentar a los festivales de fin de curso y a los festivales de Navidad y tal, y yo era la encargada de las letras y le pregunté por qué.

46:00

Y me dijo: «Pues porque dentro de ti hay una escritora». ¡Caramba, Naiara! Sí, dentro de mí había una escritora. La hay. Esa profesora, de la cual ahora me parece estar viendo, literalmente, su cara delante de mí, fue como un hada madrina que con su varita mágica me hizo ver algo que yo desconocía y me hizo plantearme: ¿será verdad esto? Mariano, mi profesor, al cual en la Facultad de Educación llamábamos «El Mariano», es una figura clave de mi vida. Fue la persona que transformó mis nebulosas respecto a mis cualidades y mis capacidades en un clarísimo «Tú eres una maestra, no lo dudes, eres maestra. Si tú te dedicas a estar dando clase a niños, vas a ser feliz». Y efectivamente así fue y así ha sido. Ese alquimista fue otro profesor. Cuando estuve preparando el libro ‘Memorias de la pizarra’, que entrevistaba a un montón de maestros ancianos, muy mayores, que habían vivido épocas duras del siglo XX, la república, la Guerra Civil, la posguerra… Estos profesores, estos maestros, literalmente me cambiaron la vida porque me hicieron comprender… Yo en aquel momento tenía el gran honor de estar trabajando para los profesores era vicepresidenta del sindicato de profesores АNPE, aprendí muchísimo en aquel período de mi vida porque vi la educación desde fuera. Pero aquellos maestros del libro ‘Memorias de la Pizarra’, con sus historias, con sus anécdotas, me apelaban directamente al corazón y me decían: «¿Qué estás esperando para volver al cole?». Así que me animaron a tomar esa decisión que, por supuesto, me ha hecho tan feliz en los últimos años de mi vida profesional y que me ha permitido conocerte. Y con los compañeros con los que yo he trabajado he aprendido muchísimo, Naiara, muchísimo, porque hay algunos profesores, hay muchos profesores, que viven esta tarea, este trabajo, implicándose tanto, de una manera tan en cuerpo y alma, tan volcada, sacando tanto sus capacidades que tienen una generosidad tan grande para compartir lo que ellos hacen bien, lo que les sale bien, compartirlo con los demás compañeros de claustro y decirles: «Prueba por aquí, prueba por allá», que son inolvidables.

48:23

¿Tú te olvidarías de Ángel? Era mi compañero de claustro, pero me daba clase sin saberlo, sin saberlo. Recuerdo una de las mayores lecciones que aprendí de él, porque es un «crack». Y una vez le dije: «No contamos las cosas que hacemos los profes, no sabemos darnos importancia», le dije yo. Y él me respondió: «¿Qué importancia nos vamos a dar? Hacemos nuestro trabajo». ¡Guau! Es verdad, la importancia no nos la tenemos que dar nosotros. Nosotros tenemos que luchar por la profesionalidad. La importancia nos la dais vosotros, las familias, y nos la tiene que dar la sociedad. Pero no nosotros, nosotros hacemos sencillamente, humildemente, un trabajo maravilloso, superdifícil, pero es un trabajo. Hay vivencias de los maestros que me contaron su historia para el libro ‘Memorias de la Pizarra’, que para mí son inolvidables. Nunca las voy a olvidar. Por ejemplo, una maestra de Salamanca, Teresa, Teresa Pérez, que me contó que tenía una alumna en la época de la posguerra de la Guerra Civil española, en una época en la cual Teresa me contaba que habían comido pan hecho con serrín y habían vivido circunstancias de las que nosotros ahora no podemos ni imaginarnos, una generación entera. Teresa me contaba que había una alumna cuyo sueño era ser médico, pero que la familia de esta alumna no tenía posibilidades materiales de pagar a su hija en aquel tiempo, en un tiempo en el que las mujeres no iban a la universidad, Naiara, para animar a su hija a estudiar la carrera de Medicina. Pero la niña tenía muchísimas ganas y entonces la maestra Teresa se puso de acuerdo con ella y empezó a darle clases extra y a ponerle trabajo doble. Cuando sus compañeros de clase hacían un ejercicio, esta maestra y esta alumna compinchadas lograban que la niña hiciera dos, y la maestra Teresa le daba clases, después de terminar, le daba clases, de tal manera que ella pudiera estar muy preparada, muy bien preparada, a la hora de hacer las revalidas que había en aquella época, las revalidas de los bachilleratos. Esta alumna de la profesora Teresa fue médico, posiblemente una de las primeras mujeres médico que haya habido en España.

50:46

Y es inolvidable. Yo no podía dejar de pensar en la maestra y en la alumna juntas, compinchadas, para que esta niña pudiera saciar su hambre de aprender. Otro profesor que me impactó muchísimo fue un maestro gallego, una leyenda en su pueblo, Cedeira, en La Coruña. Un maestro que había dado clase a montones de generaciones diversas de niños, de niñas, pero que también había enseñado a leer a adultos y que me contó que en el último año de su vida profesional no había logrado llegar al corazón de un alumno, de un solo alumno, Naiara, a lo largo de toda una vida profesional, siendo un referente. Y a mí me impresionó porque comprendí que los profesores estamos delante de vosotros, los alumnos, Naiara, cien por cien, en cuerpo y alma. Esto no quiere decir perfecto, sino al cien por cien de la capacidad individual de cada uno de nosotros, pero que cuando no funciona el diálogo con un alumno y tú notas que no llegas a conectar con un alumno determinado, te duele el cuerpo y te duele el alma, porque son las dos cosas que tú estás poniendo en juego. Y a mí, aquel mal recuerdo, aquel mal sabor que le había quedado a aquel maestro maravilloso, me hizo comprender hasta qué punto la tarea del maestro, la tarea del profesor, es una tarea que implica la vida, que implica totalmente la vida. De hecho, a los profes nos cuesta mucho llevarnos a casa el momento dulce, el momento milagroso, que lo hay cada día y casi siempre nos llevamos a casa el momento que nos ha dejado dudando sobre nuestra capacidad profesional. Porque si algo sale mal tú dudas sobre si vales para esta tarea. Y este secreto que yo acabo de desvelar no lo sabe casi nadie, solo lo sabemos los maestros. No dudas sobre si lo has hecho bien o mal, dudas sobre si vales o no vales para desempeñar esta tarea. Lamento haber desvelado este gran secreto de los maestros.

Nunca se deja de ser maestra - Carmen Guaita, escritora y maestra jubilada
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Ser maestra es la profesión más bonita del mundo. Quien lo probó, lo sabe.

Carmen Guaita

53:04
Naiara. ¿Estás de acuerdo con lo que dicen de que vale la pena si, aunque sea a un alumno, le llegas hasta el fondo?

53:14
Carmen Guaita. Mira, Naiara, por supuesto que vale la pena si a un alumno le llegas hasta el fondo, pero es que llegamos hasta el fondo de todos sin darnos cuenta. Es una de las características más… fíjate la palabra que voy a decir, más agobiantes de la tarea del profesor, porque todo lo que tú haces en clase, todo, tiene significado para alguien. Todo suma o resta. Nada queda indiferente. Cada palabra, cada mirada, lo que te has dado cuenta, lo que no te has dado cuenta. La decisión que has tomado justa. La decisión que has tomado injusta. El alumno que levantaba la mano y no te dio tiempo a atenderlo y pensó: «La maestra no me mira, no me escucha, luego no existo». Nada es indiferente. Así que, aunque pueda parecerlo, el alumno que no te está atendiendo en clase, o el alumno que de alguna manera se enfrenta, para él eres biográfico, eres fundamental también. Y esto forma parte de la belleza, de la enorme e impresionante belleza de la tarea docente, pero también del compromiso ético de la tarea docente. Porque cuando uno no hace nada que sea indiferente, tiene que procurar hacerlo bien. Lo mejor que pueda. Todo.

54:42
Naiara. Recuerdo muy bien que cada dos por tres, muchas veces improvisándolo, y sin que nosotros supiésemos nada, nos traías a algún famoso de cualquier mundo, de cualquier ámbito. Nos trajiste a Juan Antonio Corbalán, nos trajiste a Carmelo Gómez, hiciste que pudiésemos mantener una entrevista, aunque fuese telefónica, con Rafa Nadal.

55:10
Carmen Guaita. Sí, en nuestro programa de radio. Eso hay subrayarlo, es importante.

55:15
Naiara. Importante, por el programa de radio.

55:16
Carmen Guaita. Porque teníamos un programa de radio.

55:17
Naiara. ¿Por qué hacías todo esto?

55:20
Carmen Guaita. A mí me parece muy importante que la escuela proporcione referentes, pero referentes de personas que han puesto en práctica sus cualidades, que conocen sus cualidades, las ponen en práctica y desarrollan a partir de esas cualidades su vida, y logran metas. Es muy importante. Es muy importante que vosotros, los adolescentes, los niños, podáis conocer a personas que puedan ser referentes positivos, que han hecho con su vida, pero con sus capacidades de vida, han conseguido las metas, porque muchas veces podemos pensar que entre la infancia y el triunfo de un deportista como Corbalán o de… no hay nada en medio, y lo que hay en medio es un montón de trabajo, un montón de esfuerzo y un montón de capacidades puestas en juego para conseguir una meta, un proyecto, un sueño. Y me parecía muy importante que vosotros conocieseis a personas que hubieran hecho cosas excepcionales, o que os abriesen mundos que no están habitualmente dentro de la escuela. Es una gran suerte, por ejemplo, conocer a un escritor o conocer a un actor, o conocer a un deportista, o un bailarín como Víctor Ullate, o una bailarina como Lucía Lacarra, ¿te acuerdas?

56:42

Es muy importante porque, de repente, ves que son personas reales que han construido su vida y pueden servirte como referente también, porque es superimportante que la escuela, que la escuela pública, la escuela, pero todas las escuelas, seamos capaces de trascender la realidad cotidiana de los alumnos, trascender incluso nuestra propia realidad, porque los profes sí somos referentes. Yo siempre he sido muy consciente de que era para vosotras, y para mis alumnos, chicos y chicas, el referente de lo que es una mujer profesional, pero otro tipo de profesionales, profesionales de muchos ámbitos, ¿por qué no? Normalmente, casi siempre, ellos quieren colaborar con la escuela porque son conscientes de su papel social como referentes. La entrevista con Rafa Nadal fue inolvidable. Yo creo que eso ha sido un hito para la vida de todos, pero no porque es Rafa Nadal, sino… quiero decir, no porque ha logrado una meta, o un éxito, la palabra éxito proviene del latín y significa «la salida». El éxito es el final de un recorrido. Por eso era importante conocerlos a ellos en persona, para que nos pudieran hablar de su recorrido y no solamente de lo que nosotros vemos en las redes sociales o en los medios de comunicación, que es su éxito. Así que lo hacía por eso. Y me alegro. Me alegro de que fuera tan significativo para vosotros.

58:18
Naiara. ¿Podrías contar así, a bote pronto, que te vengan a la cabeza, alguna de las anécdotas, de los momentos, que más felices te han hecho como maestra?

58:38
Carmen Guaita. ¿A lo largo de mi vida profesional? Uno es imposible, pero si valen tres. Mira, recuerdo el segundo año que trabajé en mi vida. Trabajaba en Badajoz, preparé con mis alumnos el teatro. Sabes que, bueno, que el teatro es una herramienta fundamental para la educación. Y preparamos nada menos que ‘Historia de una escalera’ de Buero Vallejo con chicos que estaban en octavo de EGB, entonces equivalente a segundo de la ESO. Y el día del estreno falleció el gran poeta extremeño Luis Álvarez Lencero. Los chicos me propusieron, ellos me propusieron a mí, que antes de salir al escenario guardásemos un minuto de silencio por Luis Álvarez Lencero. Nunca he olvidado aquella intensidad de aquel minuto en el cual los propios alumnos querían hacer un reconocimiento a un poeta. Después recibí una carta de uno de estos chicos extremeños que, por supuesto, ahora será un señor más que hecho y derecho. Y él me decía: «Profe, estarás en Extremadura mientras nosotros te recordemos», y a mí me impactó aquella carta porque mi presencia en la vida de ellos, Naiara, no dependía de mí, sino de la voluntad de ellos, de recordar. Y para mí fue muy, muy emocionante, muy emocionante, muy emocionante.

1:00:01

Otro momento sería, pues, el de mi jubilación, porque de repente… yo tenía un recuerdo de infancia que era la jubilación de mi abuelo, y de repente me encontré viviendo lo mismo. Marta, la directora del San Miguel, todos los profes, todos los alumnos, me hicieron una despedida con tanto cariño que me pasé luego quince días sin dormir. No podía dormir porque me despertaba la emoción de… como de ver hacia atrás y sentir que… pensar que ser profesor tiene sentido, que es una cosa que tiene sentido hacerla. Pero el último momento que escogería sería este, Naiara, este que estamos viviendo ahora nosotras. Porque para mí es maravilloso ver la mujer que tú eres y ver ya la cantidad de cosas valiosas que vas a hacer con tu vida a partir de ahora. Así que este momento es para mí uno de los más felices de mi vida profesional, que lo sepas.

1:01:09
Naiara. ¿Volverías a ser maestra? ¿Volverías a hacer todo lo que has hecho después de haber dedicado una vida?

1:01:16
Carmen Guaita. A lo largo de una vida hay muchas cosas que, evidentemente, no volverías a hacer. Pero, ¿ser maestra? Eso no lo dudaría. No lo dudaría ni un minuto. Pero hay algo importante que conviene aclarar y es otro secreto, aunque este es un secreto a voces de los maestros. Mi situación actual es jubilada, pero jubilada es un adjetivo. El sustantivo es maestra. Yo soy una maestra jubilada. Quiere decir que no he dejado de ser maestra y que no pienso dejar de serlo, y esto lo comparto con todos mis compañeros de profesión. Es una forma de ser. Vivir la educación es más que una forma de trabajar, es una forma de ser porque te ocupa muchas más horas de las que estás dando clase. Te despiertan tus alumnos por la noche, los que tienen problemas. Y este insomnio de los maestros y de los profesores, este insomnio no lo conoce casi nadie. Esto es como el poema del amor de Lope de Vega, no sé si lo recuerdas, que termina diciendo: «Quien lo probó, lo sabe». ¿Te acuerdas? Es la profesión más bonita del mundo. Quien lo probó, lo sabe. Así que no me pienso ir, jubilar.