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“No eres de donde vienes, eres adonde vas”

Beatriz Luengo

“No eres de donde vienes, eres adonde vas”

Beatriz Luengo

Compositora y cantante


Creando oportunidades

Más vídeos sobre

Beatriz Luengo

Beatriz Luengo es una compositora, cantante y actriz española reconocida internacionalmente como ganadora del premio Grammy Americano por escribir el disco ‘A quien quiera escuchar’ de Ricky Martin. Destacan también sus nominaciones al Grammy Latino en 2012 y 2018 como "Mejor Álbum Pop Contemporáneo”. La artista reconoce que en ocasiones tuvo que ocultar su autoría como compositora tras la firma de su marido, Yotuel, componente del grupo Orishas: “Cada vez hay más mujeres liderando, pero la industria no ha cambiado. Mis primeras composiciones las firmaba solo Yotuel”.

A lo largo de su carrera, Beatriz siempre ha defendido la importancia de la enseñanza y del aprendizaje constante. Entre sus proyectos actuales, destacan la creación de su propia escuela de danza en Madrid y la incursión en el mundo de la literatura a través de su libro ‘El Despertar de las Musas’. En esta obra nos descubre la parte más íntima de doce mujeres creadoras que durante mucho tiempo permanecieron en la sombra. Un relato que aúna historia, ficción y poesía, y reivindica una visión del feminismo como un movimiento que lucha por los derechos humanos. “Necesitaríamos rodearnos, enaltecer y ayudar a las personas que están dispuestas a pensar que pueden conseguir cosas bajo sus capacidades, esas personas que son capaces de creer que hay un primer escalón disponible para todos”, reclama Luengo.


Transcripción

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Beatriz Luengo. Mi nombre es Beatriz Luengo. Dice Wikipedia que soy cantante, actriz, bailarina, compositora y empresaria. Y esto empezó cuando, de niña, quería ser jugadora de baloncesto. Reíos. Pero yo quería ser jugadora de baloncesto y estaba superenfocada, lo veía y practicaba, y me quedaba ver a las mayores para ver las técnicas. Y, por la noche, cerraba los ojos y me veía en los mejores equipos profesionales, y ya se me estaba yendo la olla cuando mi madre un día me dijo: “Vamos a ver, hija, es que veo que esto empezó como un hobby y estás empezando a volar demasiado… Y la verdad es que no sé cómo decirte que no creo que vayas a medir más de 1,60, así que, ¿por qué no cambiamos de objetivo?”. Así que esa noche lloré muchísimo y los días siguientes, viendo a mis compañeras, evidentemente, con el factor de la altura, que no lo había tenido en cuenta. Pero descubrí la llave de lo que sería mi vida. Después mi madre me apuntó a baile. Baile siempre me había gustado y era algo que hacía mirándome en el espejo, y empecé tomando dos clases a la semana y acabé tomando diez antes de acabar el año. Y como cantaba en casa desde niña, era como mi don natural de: “Venga, Bea, canta, que vienen estos señores a ver cómo cantas”, era algo que tenía. Mi abuela siempre cantó y para mí era algo natural.

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Pues me apuntó a clases de canto. Entonces eran diez clases de baile más las clases de canto. Y, encima, un día al profesor de canto no se le ocurrió otra cosa que decirme que sentía que lo más valioso que tenía yo a la hora de cantar era la interpretación. Pues ¿para qué me dijo eso? Clase de interpretación, también. Mis padres estaban locos por apoyarme, básicamente porque era mi intercambio para seguir sacando buenas notas académicas en el colegio. Era como: “Tienes que aprobar tus clases extraescolares”, ese era el motor. Pero claro, les estaba arruinando a los pobres. La cosa es que me fui enfocando en el aprendizaje, en que cada vez me gustaba más y cada vez me gustaba más esto, me sentía en un crecimiento constante y un día cuando tenía 18 años llega la serie de ‘Un Paso Adelante’, y de un día para otro salgo a la calle y el del quiosco sabe que canto, bailo e interpreto. Me voy a Sevilla y el taxista también, y una azafata yendo a Barcelona lo mismo. Y, de repente, digo: “Ostras. ¿Qué posibilidades tenía una chica del barrio de Hortaleza, que mi familia no se dedica profesionalmente a nada de esto, de que la gente sepa todo el aprendizaje que he conseguido en estos años?”. Entonces, cuando acabó la serie me ofrecieron otra serie con el mismo personaje que había hecho, y continuar con el mismo grupo musical, aunque ya se hubiese acabado la serie. “Tenemos que seguir y decir que somos un grupo. Photocall y más photocall…”. Y yo pensaba: “¿Y la evolución para mí?”. No quiero cambiar. Verdaderamente, mis metas siempre se basaron en la evolución, esas pequeñas metas del aprendizaje todos los días, eran una felicidad tangible.

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La popularidad tú no la puedes elegir. La eligen por ti, son los demás los que eligen si tú eres popular, o no. Así que decidí que mi objetivo siguiese siendo la evolución. Y, en este caso, la música, que era lo que siempre me había vibrado por dentro. Tuve que irme a Francia, empezar desde cero y muchísimas cosas que os iré contando durante toda esta charla, pero lo más importante para mí de toda esta intro, porque la persona que podría estar sentada aquí podría ser cantante, jardinera, científica o lo que sea, es que, si os sirve humildemente algo de lo que os pueda aportar, es que siempre busquéis objetivos que vosotros podáis manejar. Objetivos que sepáis que vais a poder conseguir solamente con vuestro propio esfuerzo, y no dejar vuestra felicidad en manos de algo que verdaderamente no podéis controlar.

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Ionny. Hola, Bea. Muchos te conocimos por un paso adelante, como acabas de mencionar, y la pregunta mía es: después de estar nominada a nueve Grammy Latino, ¿cómo se hace para llegar hasta ahí? ¿Cómo es ese camino?

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Beatriz Luengo. Bueno, para mí todo es creatividad. Creo que la creatividad es un arma valiosa para todo, no solamente para el mundo artístico. Creo que con creatividad somos capaces de muchísimas cosas. He visto, cerca de mí, en mi familia, cómo con creatividad se ha llegado a fin de mes muy bien. Para mí la creatividad es importantísima, por ejemplo, en ‘Un Paso Adelante’, yo me acuerdo de que Lola, que era el personaje que interpretaba, en biblia, la primera vez que me lo mostraron, era una chica tímida, con pocas vivencias, iba siempre vestida con una camiseta y un pantalón neutro, una cadena con una cruz y una coleta. Es decir, la sencillez y las cosas más simples. De repente, yo estaba viendo que el personaje necesitaba evolucionar y empecé a proponer que la evolución fuese no solamente a partir de los textos y de comentar con los guionistas, sino también una evolución física. Yo me acuerdo de la primera vez que vi una camiseta de Supernenas en la calle Fuencarral en Madrid y dije: “Me encanta para el personaje, creo que tiene un punto de aniñada, ella, y creo que una camiseta de Supernenas va a reflejar muy bien ese punto de una infancia que no quieres terminar de soltar”. Después, el pelo. Pues empecé a jugar con dos coletas, dos coletas con un moño, un montón de cosas diferentes que me parecía que, por ser una chica sencilla, no significaba que siempre fuese exactamente lo mismo. Empecé a usar unas zapatillas que se llamaban Buffalo, que tenían plataforma, porque mis compañeros eran altísimos y parecía un gnomo en las secuencias.

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Entonces, fuimos a grabar a Londres y me acuerdo cuando las vi y pensé: “Esto es perfecto, porque me ayuda a, más o menos, estar en una situación en que no parezca tan pequeñita”. O, por ejemplo, los calentadores, propuse que por qué no nos los poníamos en ropa de salir, no teníamos solamente que usar calentadores de las clases de baile, podíamos contar secuencias con una minifalda y un calentador. Incluso usé algo que me pasaba de niña y es que, cuando estudiaba mi carrera de ballet por la Royal, las medias eran muy caras: valían mil pesetas. Mi madre en esa época tenía un sueldo de 75.000 pesetas así que imaginaos, 1000 pesetas unas medias… Cada vez que se me hacía una carrera la profesora no me dejaba usarlas, porque la disciplina y teníamos que ir todas superperfectas, entonces ya no podía usar más esas medias, así que la única manera que encontré de reciclarlas era cortar los pies y esto de aquí y usarlas para camisetas en mis clases de moderno. Entonces, se lo propuse a la serie, les dije: “¿Por qué no, en vez de ir vestidas de aerobic, con lo de abajo y lo de arriba conjunto, empezamos a usar cosas reales de las clases?”. Cuando, a día de hoy, 2019, una chica imita a mi personaje en Alemania, en Rusia o en España, se pone la camiseta de la Supernenas, los calentadores, las Buffalo, las coletas… Es decir, al final, la serie me dio la oportunidad, evidentemente. Fue mi ventana al mundo, pero lo importante fue lo que yo pude hacer a partir de esa ventana. Lo que yo pude construir es lo que tengo hoy. Soy la misma persona desde el primer hasta el último momento y la base de todo, lo que me ha llevado en mi vida, ha sido la creatividad.

“No eres de donde vienes, eres adonde vas”. Beatriz Luengo
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Hombre 2. Hola, Bea. Después de haber contado un poco tu historia, y los que conocemos un poco también tu trayectoria profesional, ¿qué nos podrías contar que has aprendido al tener que empezar de cero en tantos países en diferentes partes del mundo?

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Beatriz Luengo . Para mí ha sido un sacrificio muy grande, porque soy una persona muy familiar. Y necesito mi familia. Me independicé, pero me quedé en el mismo barrio. Es como que siempre encuentro mi centro en ellos y, claro, para la gente… Por ejemplo, ahora que vivo en Miami, me dicen: “Ostras, vives en Miami, qué guay”. Claro, cuando vas de vacaciones es muy guay, y la primera semana y la segunda te encanta la playa y vas en bici por Miami Beach y te piensas que estás en una serie de Netflix y… súper. Pero cuando llevas tres meses lo que ves es tu apartamento, cuatro paredes. Ves navidades en las que no puedes salir, porque estás esperando tus papeles para la residencia o para la visa. Muchos días malos, donde tienes ganas de llorar y donde te gustaría irte con tus amigas a tomarte algo a una terraza y desahogarte, y un abrazo, y no lo tienes. También, vivir fuera me ha ayudado mucho con la identidad. Cuando uno vive fuera se vuelve más anclado a su identidad. Es impresionante, pero cuando yo era una niña me encantaba la música negra, y cantaba música negra y todo era… En mis clases de moderno estaba muy obsesionada. éramos un grupo de amigos todos de nuestras clases de moderno y todo era la música urbana, el RnB… Entonces, yo pensaba que mi música iba a ir por ahí. Cuando llegué a París la primera vez, mi primera necesidad creativa era: “Por favor, que esas personas sepan que vengo de España. Esto es lo que me va a identificar, esto es lo que me va a hacer diferente”. Empecé en el barrio latino de París para 50 personas en un sitio llamado La Favela Chic. Empecé con un DJ, y yo vestida normal, pero me ponía los zapatos de flamenco con clavos y ponía en práctica todo lo que había aprendido de la percusión de los pies en mis clases de flamenco.

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Entonces, claro, de repente, veían una chica vestida normal y no se esperaban que ese sonido saliera de sus pies. Evidentemente, ayudaban los clavos. No se daban cuenta de que eran unos zapatos… Lo que hacíamos es que el DJ ponía un bombo, por ejemplo, pum, pum, y yo: taca, taca, taca, pum, pum, y lo íbamos grabando a través de un sistema de loop. Iba creando bases e iba cantando arriba de eso. Así construí mi carrera en Francia. Así me firmó un sello muy pequeñito de música de World Music, y a los seis meses ya habíamos vendido 130.000 copias con un single que se llamaba ‘Hit lerele’, que es mi canción más raíz, mi primera canción más de mi país. Y es que era una necesidad constante. Era como: “Estoy aquí pero, verdaderamente, no olvidéis de dónde vengo”. Eso fue muy importante para mí, la identidad que te saca estar fuera. Y luego, también, no sé, a lo mejor, si me lo permites, y esto es a modo muy personal, también un poco de autocrítica o cosas que siento que en mi carrera se podían mejorar. Yo, por ejemplo, siento que, fuera, para mí, cantar, bailar e interpretar no me canibaliza, me suma. Todos los directores de casting que voy a ver y todas las personas con las que me encuentro, le encuentran un valor a mi esfuerzo, a mi preparación. Aquí, no. Yo me he quedado muchas horas sin dormir, he hecho mis deberes en el metro, en donde tenía un espacio. Ahora, mis amigas del instituto, que las mantengo, me cuentan cosas que han vivido, chicos con los que han salido, situaciones… Yo nunca he estado, no sé lo que es eso.

12:40

“Es que ahora es más cantante”. Ahora, Lady Gaga está a punto de ganar un Oscar porque un director decidió que, entre todas las actrices maravillosas que tenía para audicionar, a lo mejor Lady Gaga tenía una experiencia propia de lo que significa enfrentarte a un proceso creativo, a una industria de la música. Y ese director no se juntó con un equipo de productores y dijeron: “Uy, nos va a quitar credibilidad, porque Lady Gaga es cantante”. ¿Sabes lo que pensaron? “Creo que es la mejor persona para contar este personaje”.

13:13
Hombre 3. Hola, Beatriz. Soy profesor de educación física y en mis clases utilizo la expresión corporal y la música, y quería que nos comentaras la importancia de la música y el baile en la educación y, sobre todo, en el desarrollo de los jóvenes.

13:27
Beatriz Luengo. A mí, el baile me enseñó la disciplina, que hoy en día para mí es importantísima, y el trabajo en equipo. Cuando llegué a la música me encontré que todo el mundo era un poco solitario, e incluso había un punto de competitividad. A mí no me sirve de nada subir una pierna hasta aquí si mi compañera solo la sube hasta aquí. Mejor todas las subimos hasta aquí. La danza me enseñó también que mis metas serían a largo plazo, porque aprender a bailar como tú te visualizas es algo que te puede llevar ocho o diez años. Entonces dices: “Okay, para no frustrarme, déjame ver cuándo consigo hacer dos giros. Vale, ahora hago tres, ahora hago cuatro”. Te enseña un poco a deshilar el camino a los objetivos.

14:21
Irma . Hola, Beatriz. Mi nombre es Irma y mi pregunta va un poco enfocada desde el punto de vista de madre. Muchos chicos y chicas jóvenes te siguen y te admiran, y en estas edades el tema de la apariencia física es muy importante. Entonces, como referente de ellos, me gustaría saber qué mensaje les podrías transmitir.

14:42
Beatriz Luengo. Pues mira, es un tema muy complicado. Ahora, tú pones un tutorial en YouTube de maquillaje y los que más visitas tienen, son: “Tutorial para parecerte a Kim Kardashian”, y aparecen chicas de cualquier parte del mundo, asiáticas, occidentales… que anulan su cara y se convierten en Kim Kardashian. Me parece que esa chica que se está transformando la cara en alguien como Kim no está viendo la belleza del color de sus ojos, ni está viendo que sus labios son diferentes. Yo no quiero parecerme a los ojos de la madre de Kim Kardashian y la nariz del padre de Kim Kardashian. Yo quiero parecerme a mi familia. Y me gustaría envejecer y ver la mirada de mi madre, sinceramente. Creo que está bien que tratemos de mejorar, pero no tratar de ser otra persona.

15:39
Ana. Hola, Bea, soy Ana. Yo te quería hacer una pregunta referente a, otra vez, la parte que hemos hablado antes de tu principio, tus comienzos, pero de cara a qué interiorizaste más, por ejemplo, algo de tu profesorado, de tus profesoras, algo que se te ha quedado o que te ha servido.

16:00
Beatriz Luengo. Por favor. Es que es mi primera profesora de ballet. No lo puedo creer. Estabas disimulando pero necesito darte un abrazo. Bueno…

16:09
Ana. Luego te doy un abrazo, cariño.

16:10
Beatriz Luengo. Estás igual, Ana.

16:14
Ana . Pues hija, tengo ya mis añitos, pero bueno, gracias pero no.

16:16
Beatriz Luengo. Estás igual. Solo ha cambiado tu pelo.

16:19
Ana . Tú sí que estás igual.

16:20
Beatriz Luengo . Guau.

16:22
Ana. Eras un comino, pero estás igual.

16:23
Beatriz Luengo. Sigo igual de comino, Ana.

16:25
Ana. Más comino.

16:29
Beatriz Luengo. Dios mío.

16:30
Ana . Luego te pego un abrazo.

16:31
Beatriz Luengo . Sí. Bueno, pues… muchísimo. Los profesores pueden hacer que tú sigas amando algo o que empieces a pensar que no sirves para eso. Yo creo que fue muy importante la primera escuela en que estuve, era una escuela de barrio muy pequeña, y mis profesoras supieron motivarme muy bien y prepararme muy bien. De hecho, cuando empecé a estudiar la carrera de la Royal salté dos cursos de lo bien preparada que estaba de mi escuela principal. Y recuerdo, por ejemplo, que me dejaban quedarme en la clase de las mayores para poder ver sus ejercicios. Era como… donde yo podía focalizar qué era lo que iba a poder hacer en unos años. Para mí, los profesores son muy importantes. Yo, de hecho, tengo una escuela de danza desde hace 15 años y yo siempre tuve claro, con mi madre, que es la persona que gestiona la escuela, “Esto es una escuela de verdad y la gente se va a encontrar docentes de verdad que saben hacerlo y que tienen el talento para hacerlo”. Entre una bailarina y una profesora de baile hay un tramo muy largo y yo, de verdad, no sé si tengo la capacidad para hacerlo. De momento, no lo creo. Estás poniendo el cuerpo de tus hijos en manos de una persona, o sea, es una cosa demasiado importante.

17:55
Andrea. Soy Andrea, estudio periodismo y quería saber… En todas las carreras siempre tenemos alguien de referente, entonces, ¿quiénes han sido, o quiénes son, los referentes en tu vida?

18:09
Beatriz Luengo . Uy… Sí, porque en la música tengo muchísimos, pero en mi vida, básicamente son tres. Pues de mi madre admiro muchísimas cosas. Siento que mi madre es una de las personas más capacitadas para cualquier cosa que se proponga que he conocido en mi vida. Sus capacidades de aprendizaje son infinitas y a ella le encanta aprender. Yo siempre le digo que hasta para hacerle purés a mi hijo es capaz de estudiar manipulación de alimentos. Mi padre es una persona con muchísima pasión. Es cerrajero, yo salía de mi casa y ya fuésemos a Cortylandia, al cine o a la piscina, siempre buscaba la manera de callejear de tal manera que apareciésemos en un cerramiento que justo había hecho esta semana. Y tenía la capacidad de explicarnos, pero con una pasión increíble, lo que la señora le había pedido, pero entonces él le dijo: “No, hombre, mejor que aluminio blanco, aluminio vino. Y, además, la persiana te quedaría mejor en simulación de madera”, y mi madre y yo en el coche estábamos como: “Ah, qué guay”. Luego, mi tercera persona es Yotuel. Yotuel es una persona que abarca muchísimas cosas que me encantan, él hace de todo un triunfo, de las cosas más pequeñas. Además, es un músico increíble y me ayudó mucho a empoderarme a mí misma, me ayudó a liderar mi proyecto cuando yo lo conocí, él ya había ganado un Grammy, ya era Orishas, y ya el mundo entero y la crítica internacional decían que eran el grupo de la vanguardia. De hecho, son el primer grupo urbano de música latina y mirad lo que está pasando ahora con la música urbana. Ellos fueron los creadores de un movimiento que ahora es global y, aun así, la primera vez que nos encontramos en un estudio vio mis capacidades para liderar mi proyecto, cuando yo todavía no las había visto.

20:05

Me sentía muy pequeña y él siempre me invitó a liderar. Yotuel me ayudó a ser quien soy, yo siempre digo que hay gente que tiene la suerte de tener una autoestima propia, que tiene una autoestima espectacular. Yo, la verdad, es que la autoestima la he ido consiguiendo y tengo que reconocer que Yotuel ha sido una parte fundamental. Yotuel ha sido como una especie de pieza conciliadora conmigo misma.

20:34
Gema . Hola, Bea, soy Gema. Bueno, me encanta tu voz y tu forma de cantar y te quería preguntar cómo llegaste a descubrir tu estilo de voz y de música.

20:43
Beatriz Luengo. Bueno, yo empecé a cantar canciones en inglés, porque… no sé, encontraba en la música en inglés de ese momento… Mariah Carey, Whitney Houston y todas estas divas de los 90 eran tan importantes para nosotras, todas las que tenemos la niñez en los 90 siempre hemos hablado de esto. Luego, después, con el tiempo, yo hago diferentes charlas allí en Estados Unidos, unas de “Mujer en la industria de la música” y otras entre compositores, y soy una gran defensora del idioma español, porque me he encontrado en muchas situaciones donde siempre, a todo el mundo que compone, le gusta más el inglés. Es verdad que el inglés es más sonoro, pero en inglés es más fácil, porque es monosílabo. Entonces, cuando tú te enfrentas a un ejercicio melódico, los que os habéis enfrentado alguna vez a la composición sabréis de lo que estoy hablando, en español hay muy pocas palabras monosílabas, entonces te toca exprimirte mucho más el cerebro y ser mucho más creativo, porque tienes que estar jugando con los acentos y eso te quita muchas palabras. A veces tienes un concepto espectacular y no lo puedes decir, porque las palabras tienen el acento en un lado que la melodía no va y te tocaría decir “jugandó”, y no puedes estar cambiando los acentos, entonces es mucho más difícil. Y yo creo que lo que tenemos que hacer todos los millones de personas que compartimos este idioma tan rico y tan maravilloso es, primero, decidir amarlo y decidir defenderlo. Es más difícil, y yo lo digo en todas las charlas que me encuentro, y cuando compongo con los compositores que no hablan español, y componemos en español… porque, ahora, aunque no lo creáis, todos los que estaban haciendo música en inglés y no querían saber nada de nosotros, gracias al movimiento de la música latina están queriendo entrar en nuestro mercado. Esto es espectacular.

22:41

Y entonces yo siempre alardeo mucho de nuestro lenguaje. Entonces, no sé, creo que me has preguntado mis inicios, cómo me fui encontrando. Pues eso, básicamente una mezcla entre que mi voz pasaba por la música negra, mi pasión por el idioma español y mis raíces en casa.

23:03
Hombre 3. Yo quería preguntarte qué has aprendido y que aprendes trabajando con artistas como Ricky Martin, Alejandro Sanz o Jennifer López.

23:11
Beatriz Luengo. Pues… de cada uno cosas muy diferentes. De Alejandro, por ejemplo, Alejandro… Te cuento brevemente mi historia con Alejandro. Yo tenía nueve años y me fui a la puerta de la radio con una demo donde yo le quería enseñar mi primera canción. Entonces, me paré en la puerta de la radio horas y horas, y ya llegó un momento en que mi madre me dijo: “Bueno, vámonos, que nos van a cerrar el metro”, y le dije al seguridad, con una cara de animalito perdido en el bosque: “Señor, aquí le dejo mi demo para Alejandro Sanz, mi maqueta. Le pido por favor que se la dé. No sé que, es muy importante para mí”, y el señor me dijo: “Sí, sí, no te preocupes”. Nos fuimos al metro y cuando estaba llegando a la puerta del metro de repente dije: “Ostras, pero si no le he puesto mi número de teléfono. ¿Cómo me va a llamar para decirme qué le ha parecido?”. Volví y cuando llegué me encontré la maqueta tirada en la basura del policía. Me quedé como impactada, no fui capaz de enfrentarle ni decirle nada. Lloré todo el tiempo, pensando: “Dios mío, pero ¿cómo voy a llegar a él?”. Y, un día, hace dos años… Bueno, de repente alguien me dice: “Te está siguiendo Alejandro Sanz en Twitter”. Os imagináis. Mi ídolo máximo. Y me dicen: “Alejandro te sigue en Twitter”, y yo: “¿Qué?”. Entonces, empiezo a escribir y borrar un mensaje por privado para mandarle y lo más ocurrente que se me ocurrió decirle es “Hola” y una mano así. Lo peor. Si le quería demostrar que era alguien interesante fue lo menos que…

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Y él me contestó y me dijo: “Me gusta tu trabajo, me encantan tus búsquedas, tengo conocimiento de lo que haces desde ‘Hit Lerele’, desde Francia, y nada, sé que vives en Miami, a ver si nos encontramos, tal”, y de repente me da su número de WhatsApp. Y yo digo: “Dios mío de mi vida, ¿cómo apunto el nombre de Alejandro Sanz en mi teléfono? Le pondré un nombre oculto, a ver si me van a robar el teléfono”. O sea, de repente, parecía como si nunca me hubiera dedicado a esto y nunca hubiera trabajado con otros artistas así, de verdad, Alejandro Sanz para mí significa muchísimas cosas. Entonces, un día, decidí escribirle. Tenía una canción muy especial, no era un single ni nada, era una canción, simplemente, que sentía que era la más especial que iba a componer en mi vida y dije: “Quiero que la cante conmigo”. Entonces, le escribí un WhatsApp que decía algo así como: “Le prometí a una niña de nueve años que un día me encontré en la puerta de la radio que un día te conocería y esa niña de nueve años en ese momento lanzó esa semilla al universo. Y hoy espero recogerla. Solamente quiero que sepas que te admiro y que me gustaría cantar contigo”. Alejandro me contestó: “Guau, gracias por contarme tu historia y, por favor, mándame tu canción”. Y yo pensé: “¿Tan fácil? Dios mío, no me lo puedo creer”. La mandé y, de repente, me contestó: “Vamos a hacerla”, y yo dije: “Guau”.

26:32

Todo fue facilísimo desde lo creativo. La canción no es single. Verdaderamente, nunca fue mi objetivo, y volvemos a hablar de los objetivos. Yo quería impresionar a mi artista favorito y mi inspiración con la mejor canción que tenía. No es la más single, no lo va a ser y no creo que tenga un videoclip, pero ha sido un ejercicio de honestidad por parte de los dos que me hace reforzar más mi admiración por Alejandro, la verdad.

“No eres de donde vienes, eres adonde vas”. Beatriz Luengo
27:02
Lídia. ¿Tú sientes que ha sido más difícil para una mujer compositora que se le reconozca su trabajo?

27:09
Beatriz Luengo. Lídia, ¿qué te voy a contar? Sí, existe, es la verdad. Hay un machismo impresionante. La verdad es que, lo que está pasando en nuestra industria, y no hablo de las artistas, entre los que estamos cantando hay mujeres y hombres, evidentemente, considero que es más fácil para el hombre que para la mujer. Asistí a una charla en Billboard de un jefe de una compañía de discos, que explicaba una cosa muy interesante, y es que el consumidor mayoritario de la música es mujer, en un porcentaje bastante elevado. Es decir, se considera que la mujer es la que arrastra al hombre a los conciertos, está comprobado que es un porcentaje importante. Entonces, toda la industria de la música se centra mucho en el consumidor mujer. De los hombres se enamoran y con las mujeres se identifican. Es decir, no es que el hombre por ser bonito sea suficiente, evidentemente, los hombres son talentosos pero el factor físico les ayuda a un rápido seguimiento del artista. Tú pones una foto de Justin Bieber y tiene un disco espectacular, sí, pero además le vas a seguir porque las chicas se van a enamorar de él. Sin embargo, a Selena Gomez le va a costar un pelín más, porque va a haber un proceso importante de identificación. Las chicas necesitan saber quién es Selena, qué siente Selena, qué le pasa, me toca porque está superando sus problemas y los está contando con honestidad, sus valores familiares, con sus amigas… Entonces, el proceso de enamoramiento es muy rápido y el de identificación es más largo. Esto produce que en el lado artístico haya más productos hombre que mujer. Desgraciadamente, mis primeras canciones para hombres iban a través de Yotuel.

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Evidentemente, yo compongo muchísimo con Yotuel, lo que pasa es que no es que mintiéramos, es simplemente que mi nombre no aparecía. A Yotuel le daba muchísima rabia, pero yo siempre le dije: “Yotuel, tenemos dos caminos. O quedarnos aquí reivindicando y sin que pase nada, o que las canciones se coloquen, que demos buenos números”, y que a día de hoy me den la oportunidad, como me están dando, tanto a mí como a Erika Ender, que es la compositora de Despacito, nos den la oportunidad de estar en charlas, como lo estamos haciendo, y de contar qué está pasando. Porque ya somos un número para la industria. Porque acumulamos nominaciones a los Grammy, porque somos consideradas para los premios ASCAP, PMI, todas las entidades de compositor reconocen el trabajo detrás y nos reconocen como las compositoras más productivas de la industria latina. Y lo estamos diciendo, lo estamos gritando. Por hablarte un poco como de mi sensación como mujer, más genérica, del feminismo, es como que el feminismo… Le encanta decir a la gente que “está de moda”, el feministo está de moda, y gracias a Dios. Para mí, el machismo no deja de ser una subestimación horrible sobre tus capacidades y, simplemente, yo no confío en esas personas que subestiman a otras. Hay gente que consigue el liderazgo a partir de sus propias capacidades, consigue subir un escalón, y gente que, como no es capaz bajo sus propias capacidades de conseguirlo, te arrodilla. Yo no estoy de acuerdo con ese tipo de personas. Entonces, para mí, el que es machista subestimará a mi hijo por ser mulato y a mi marido por ser negro. Y subestimará a mis amigos gais que se acaban de casar. Y a una chica que tenga un peso u otro. Este es el problema: subestimar.

30:49

Yo lo que considero es que, en mi industria y en general, necesitaríamos rodearnos y enaltecer y ayudar a las personas que están dispuestas a pensar que pueden conseguir cosas bajo sus capacidades, personas que son capaces de creer que hay un primer escalón disponible para todos.

31:21
Sandra. Hola Bea, soy Sandra. Sabemos que eres mamá, ¿cómo compaginas tu carrera musical con ser mamá?

31:29
Beatriz Luengo. Qué gran pregunta. Mi hijo es una parte fundamental de que yo esté en este momento en el mejor momento de mi carrera. Y es que, cuando él nació, ese mismo momento en que al día siguiente te despiertas y ves esa cosa pequeña y dices… Bueno, a mí me pasó, sentí mucha inseguridad y dije: “Dios mío. No sé si estoy preparada, no sé si tengo tantas armas”. Yo, que siempre me preparo para todo, pensé: “¿Cómo se prepara uno para esta responsabilidad? Entonces, mi hijo vino a despertarme. A partir de mi hijo veo la madre que quiero para él. Y eso me empodera, eso saca mi instinto animal, eso saca cosas de mí que no tenía. Yo siempre he sido una persona muy dócil, siempre las personas me han caracterizado como alguien dulce. A la hora de enfrentar las cosas que quiero siempre lo he enfrentado tratando de ver si los convencía, en vez de… Ahora no. Evito los atajos. Ahora voy directa. No tengo tiempo para explicarte. Dame la oportunidad, esto es lo que quiero y no tengo miedo de decirlo, y no pasa nada. Es como que me ha puesto en otro lugar. Entonces, cuando me dicen: “Bueno, ser madre es un problema, cuando ya eres madre…”. Y, de hecho, ocurre. Muchas personas en mi compañía, cuando les dije: “Quiero hacer un disco nuevo”, dijeron: “Vale, perfecto, pero es que… eres madre”. ¿Y? Yo digo siempre que, en mi caso y en el de muchas otras madres, la maternidad te hace mejor en tu trabajo.

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Es que ya no estás para perder el tiempo, es que no es una tontería ya. Ya no es: “Déjame ver si consigo…”, no, no. Ya es: “Esto es real, me está pasando y yo tengo que conseguir ser potencialmente lo mejor que yo pueda ser”. Entonces, pues más oportunidades para las madres, porque de verdad pienso que potencia un montón tus capacidades. Aunque yo soy de las que defienden, como todo el rato he dicho, que lo importante es la igualdad y las capacidades que todo el mundo sea capaz de conseguir por igual. Pero sí considero que la maternidad no es un problema. Eso sí que lo considero. Y que te quita por un lado el tiempo que tienes que estar con tu hijo, pero cuando estás enfocada es un nivel de enfoque, porque no estás para tonterías. Entonces, para mí ha sido muy importante.

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Silvia. Hola, Beatriz, soy Silvia. Después de escucharte hoy, todo lo que estás compartiendo… De las situaciones que has vivido, ¿con qué aprendizajes te quedas?

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Beatriz Luengo. Bueno, a grandes rasgos me quedo con el concepto de que al final no somos más que personas buscando ser lo que realmente somos. Mi gran déficit, el gran problema que siento que me encuentro es que no logro que la gente sepa lo que soy. Hay un psicoanalista alemán que se llama Eric Fromm que dice algo así como: “La tarea de los seres humanos no es más que conseguir ser lo que potencialmente somos”. Él habla, sobre todo, de esa capacidad de desarrollo y de ser. Estoy en un momento en mi vida donde lo que me interesa es ver si puedo inspirar a alguien y donde lo que me interesa es ver en qué crezco yo, en qué evoluciono, a la hora de comunicarme con las personas. Escribí algo así sobre esto: “¿Quién eres? No eres tu estatura o tu peso. No eres tu edad, tampoco el lugar de donde vienes. Eres lo que desayunas los domingos, eres esa canción atrapada en tu cabeza, eres esa película que decidiste volver a ver y esa persona a la que eliges besar. El mundo estará enfocado en ver el millón de cosas que no eres, porque no eres de dónde vienes, eres a dónde vas”.

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Y ahora, para enfrentar este final quiero invitar a una mujer a la que admiro muchísimo, es una chelista brillante española. Ara Malikian, que es el violinista número uno del mundo, la ha elegido como chelista. Estoy en un momento en mi vida en el que siento que nos tenemos que ayudar y que las oportunidades de cada uno las podemos convertir en oportunidades para más personas, así que decidí llamar a Cris. Siento que representa muchas cosas de las que ha hablado hoy: aprendizaje, esfuerzo. Ha sido una niña que desde muy niña se ha formado como músico. Es, de verdad, uno de los músicos más brillantes con los que he podido compartir y me hace mucha ilusión que la conozcáis. Además, eso, es que es mujer, es española y se llama Cristina Suey. Levántate, Cris. Queremos despedirnos. Quería despedir esta charla… Como os contaba que mi pasión y mi objetivo es la música, con música, con Cristina y con una reflexión que habla de todo lo que os he contado básicamente y que escribí y que se llama ‘La coma que quería ser acento’. Así que, para todos vosotros, muchísimas gracias y a ver si os gusta lo que hemos preparado.

“No eres de donde vienes, eres adonde vas”. Beatriz Luengo
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La coma soñaba ser eterna. Pasar a la posteridad con cierta relevancia. La coma no solo quería separar personas en una lista de cumpleaños o alimentos en una lista de la compra. La coma, por un momento, quiso ser punto. Y no punto y aparte, sino punto de los de después de mí, nadie. Pero a Coma le faltó carácter. Siguió siendo coma. Su familia trató de explicarle su importancia, que sin ella habría mucha confusión y Carlos Javier sería tomado por una sola persona en esa fiesta. Nadie había podido prever que Carlos y Javier eran dos personas diferentes, eso no hubiese sido posible sin la coma. Pero para ella no era suficiente. Y, un día, vio la luz. Quizás podría ser acento. Todos en casa le decían: “No, tú eres coma. Y naciste para coma porque vienes de una familia de comas”. Pero ella, testaruda, pidió rellenar el formulario para ser acento. Y la llamaron. “Qué gran oportunidad”, pensó. “Ser acento y que todo el mundo tenga que acordarse de mí. Que al pasar por mí la palabra se vuelva más importante, que todos tengan que alzar la voz en ese microsegundo alegando que yo estaba ahí”. La coma estaba ilusionada, era su gran oportunidad de ser alguien. Pero, al llegar a la entrevista de acentos, una señorita con muy poca sensibilidad le soltó: “Señorita, no importa cuánto tiempo lleva usted siendo coma. Para hacer acentos se necesita notoriedad y usted carece de pasado relevante”. Coma salió de allí cabizbaja, casi a punto de llorar.

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Pero, de repente, paró en seco y se dijo a sí misma: “Soy coma, sí, pero no de las que separan, soy coma de las que unen, de las que descubren capacidades excepcionales y talentos de la gente que a veces se pasan por alto. Yo estoy ahí para que se reconozcan. Soy coma de las que separan regalos en las cartas para los Reyes Magos. Coma de las de: ‘Menos mal que existen las comas’. No pasaré a la historia como un punto y final, ni como un acento egocéntrico. Seré una coma. De las de puertas abiertas. Porque los puntos finales nunca fueron una opción para mí”.