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“La vida siempre merece la pena”

Juan Carlos Unzué

“La vida siempre merece la pena”

Juan Carlos Unzué

· Exfutbolista

"Soy un chico de pueblo que ha disfrutado de una vida plena". De esta manera tan sencilla, se define el exfutbolista navarro Juan Carlos Unzué. En 1986 debutó como portero en el CA. Osasuna, el equipo de su ciudad. Se mantuvo durante diecisiete temporadas en la élite del fútbol español jugando en equipos como el FC. Barcelona, el Sevilla F.C, el C.D Tenerife y el Real Oviedo, poniendo fin a su carrera en el año 2003 regresando, precisamente, al club donde comenzó. Ha sido director técnico y entrenador de porteros en varios equipos de primera división en los que ha conseguido todos los éxitos que un entrenador puede conseguir: Ligas, Copas del Rey, Copas de Europa y Mundiales de Clubs.

Hoy, Juan Carlos Unzué disputa, quizá, la competición más importante de su vida: la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA),una enfermedad neurodegenerativa que padece desde hace varios años y que actualmente no tiene cura. "Más que preocuparme por el tiempo que me queda de vida, lo que me ocupa es que el tiempo que esté aquí tenga sentido, que merezca la pena hasta el último día".

A través de su libro ‘Una vida plena’, de su participación en la 'Fundación Luzón' y gracias al apoyo y cariño incondicional de su familia, Juan Carlos se dedica en cuerpo y alma a recaudar fondos para la investigación de la enfermedad y a dar a conocer a la sociedad en qué consiste, qué consecuencias tiene y, sobre todo, en qué situación están la mayoría de "compañeros de equipo".
"Siento que esta nueva forma de darle sentido a mi vida, me produce tanta o más satisfacción que la que me produjo el deporte en cincuenta y tres años", afirma el futbolista.


Creando oportunidades

Juan Carlos Unzué

"Soy un chico de pueblo que ha disfrutado de una vida plena". De esta manera tan sencilla, se define el exfutbolista navarro Juan Carlos Unzué. En 1986 debutó como portero en el CA. Osasuna, el equipo de su ciudad. Se mantuvo durante diecisiete temporadas en la élite del fútbol español jugando en equipos como el FC. Barcelona, el Sevilla F.C, el C.D Tenerife y el Real Oviedo, poniendo fin a su carrera en el año 2003 regresando, precisamente, al club donde comenzó. Ha sido director técnico y entrenador de porteros en varios equipos de primera división en los que ha conseguido todos los éxitos que un entrenador puede conseguir: Ligas, Copas del Rey, Copas de Europa y Mundiales de Clubs.

Hoy, Juan Carlos Unzué disputa, quizá, la competición más importante de su vida: la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA),una enfermedad neurodegenerativa que padece desde hace varios años y que actualmente no tiene cura. "Más que preocuparme por el tiempo que me queda de vida, lo que me ocupa es que el tiempo que esté aquí tenga sentido, que merezca la pena hasta el último día".

A través de su libro ‘Una vida plena’, de su participación en la 'Fundación Luzón' y gracias al apoyo y cariño incondicional de su familia, Juan Carlos se dedica en cuerpo y alma a recaudar fondos para la investigación de la enfermedad y a dar a conocer a la sociedad en qué consiste, qué consecuencias tiene y, sobre todo, en qué situación están la mayoría de "compañeros de equipo".
"Siento que esta nueva forma de darle sentido a mi vida, me produce tanta o más satisfacción que la que me produjo el deporte en cincuenta y tres años", afirma el futbolista.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:16
Juan Carlos Unzué. Muchas gracias. Soy Juan Carlos Unzué Labiano, natural de Pamplona, un chico de pueblo, de un pueblecito de nombre Orcoyen, al lado de la ciudad. Cincuenta y cuatro años, el menor de seis hermanos: cinco chicos y una chica. Casado con María, mi novia de toda la vida, que apareció en mi pueblo a los diez años, y padres de tres hijos: Aitor, Jesús y María, ya con treinta, veintiocho y veinticinco años. Una persona que ha disfrutado mucho de su vida, que tiene la sensación de haber tenido, hasta el día de hoy, una vida plena. Plena desde el momento que yo recuerdo, porque de crío era una persona muy activa, que curiosamente no concuerda mucho con la profesión y el rol que después tuve en el fútbol como portero, pero luego os explicaré por qué creo que empecé a ser portero. He disfrutado mucho. Además, he disfrutado mucho de una niñez que yo creo que mucha gente, y sobre todo la gente de treinta y cinco o cuarenta años para abajo, no ha vivido en el sentido de ese disfrutar de la calle en un pueblo con toda la tranquilidad por parte de nuestros padres y, sobre todo, conviviendo mucho con mis amigos, con la gente más cercana del pueblo. Y como os decía, muy activo. De hecho, posiblemente sea el único portero de fútbol al que le gustaba correr.

02:13
Juan Carlos Unzué. O sea que dentro de “los raros”, que nos dicen un poco a los porteros, yo era el raro dentro de los raros. Entonces imaginaos qué cóctel, ¿no? ¿Y por qué en un momento dado decidí ser portero? Pues porque yo quería jugar con mis hermanos y mis hermanos eran mayores. Además, el anterior a mí me lleva seis años. Cuando tenía siete, ocho o nueve años, ellos eran adolescentes ya, con catorce, quince años, y yo quería jugar con ellos. Entonces el único sitio en que me daban posibilidad de jugar con ellos era en la portería. Ese creo que fue el motivo de por qué empecé a practicar ese puesto. Después he tenido la suerte también de haberme dedicado a ello porque, a pesar de que jugué hasta los quince años, alternando portería y jugador de campo, creo que elegí el rol para el que realmente estaba más capacitado. Hice de mi ‘hobby’ mi profesión, jugué durante diecisiete años en Primera División, en Osasuna, el equipo de mi tierra, en el cual debuté y en el cual jugué también mi último partido. Mis dos primeras temporadas fueron en Pamplona, en Osasuna, y mis dos últimas temporadas volví a mi tierra a disfrutar con mi gente. Entre medio, estuve dos años en el Fútbol Club Barcelona, estuve siete años en el Sevilla, dos años en el Tenerife y dos años en el Oviedo. Sin tener que descansar y como cualquier otro de los veranos, con las vacaciones normales, pasé de ser portero a ser entrenador de porteros. En 2003 me retiro, con treinta y seis años, en Osasuna, como os decía, y allí empieza mi carrera como entrenador de porteros, en el Fútbol Club Barcelona.

04:07
Juan Carlos Unzué. Mi primera intención era haber creado en aquella época una escuela de fútbol para niños, pero mi vida, o esa decisión, me llevó a seguir trabajando en el fútbol profesional, lo que hizo también que siguiesen apareciendo las ganas y la motivación para ser un día entrenador. Lo que pasa es que fui entrenador después de haber sido entrenador de porteros. Mi primera experiencia fue en Soria, en el 2010, como entrenador del Numancia en Segunda División, y después volví a ser, durante cuatro años, segundo entrenador, otro rol nuevo para mí, y acabé con mis dos últimas experiencias como entrenador en Girona y en el Celta de Vigo. En el Girona, en Segunda División y en el Celta de Vigo, en Primera División. Y esta es la que ha sido mi vida. A través, como veis, del deporte, del fútbol, he podido disfrutar muchísimo y también superar muchas frustraciones que me han hecho más capaz. Esa es la sensación que tengo. Desde hace ya vamos para dos años y medio fui diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica, más conocida como ELA, una enfermedad neurodegenerativa en estos momentos aún sin cura y con una esperanza de vida de entre tres y cinco años. Entonces, bueno, no fue un momento fácil, pero lo que sí decidí es que a mi vida le iba a dar un sentido diferente al que le había dado los años anteriores. ¿Y por qué?

05:54
Juan Carlos Unzué. Primero, porque me encontraba fuerte mentalmente, porque creía que el mensaje que podía transmitir era un mensaje positivo. Además, estábamos en tiempos de pandemia. Como para venir yo con otra preocupación más como algo negativo. Y sobre todo lo hice porque para el primero para quien había sido invisible esta enfermedad había sido para mí. Entonces, pensé: “Bueno, quizá al haber sido un personaje público, voy a tener un altavoz un poco mayor para que los medios en un momento dado me den la posibilidad o un espacio para explicar lo que es la enfermedad”. Y así ha sido. Hice oficial, o público, mi diagnóstico el 18 de junio de 2020 y aquí sigo con la intención y dándole sentido a mi vida visibilizando, informando a la gente, a vosotros, sobre de qué se trata esta enfermedad, de qué consecuencias tiene y, sobre todo, en qué situación están la mayoría de los afectados de ELA en nuestro país. Esa es mi forma de darle sentido a mi vida a día de hoy y os puedo asegurar que me está dando tantas o más satisfacciones que las que tuve en mi época como deportista.

07:09
Fernando. Hola, Juan Carlos. Soy Fernando. Justo lo que acabas de comentar de tus inicios es algo que yo recuerdo de la niñez: ibas a echar el partidillo y nadie se quería poner de portero. Es verdad que se dice que los porteros sois unos jugadores de fútbol muy especiales porque quizá uno de los factores es que pasáis mucho tiempo solos. ¿Qué lecciones como portero de fútbol te has llevado para la vida?

07:31
Juan Carlos Unzué. Bueno, primero quiero decirte que a nivel técnico yo creo que el puesto de portero ha tenido una evolución, como el fútbol en sí, muy grande. Pero quizá, desde mi punto de vista, el puesto de portero ha sido el que más ha cambiado. Esa sensación que teníamos, cuando yo era joven, de soledad, de estar allí para parar la ocasión o el remate final que podía hacer en un momento dado un rival. Yo creo que esto ha evolucionado y ha hecho que nosotros no tengamos esa sensación de estar tan solos, sino de estar más involucrados con el propio juego porque ya no solamente tenemos que parar, sino que tenemos que darle continuidad al juego. Normalmente tenemos que jugar con relación al juego y eso hace y complica sin ninguna duda la labor del portero. Yo tengo muy claro que hoy es muchísimo más difícil ser portero de fútbol que hace quince o veinte años. O treinta años, cuando yo jugaba. ¿Qué lecciones o qué he aprendido de ese puesto? Lo primero, lo que te exige ese puesto, como en general cualquiera en el fútbol o en el deporte, es tener carácter, ser muy resiliente, ser capaz, diría yo, de convivir con el error, porque en todos los puestos en un campo de fútbol tú tienes que aprender a convivir con el error, pero normalmente el error del portero tiene más trascendencia. Muchas veces suele ser un gol en contra. Entonces la sensación de sentirte responsable de ese gol es mucho mayor, yo creo, que la que siente un futbolista del mismo equipo, un compañero tuyo de equipo.

09:31
Juan Carlos Unzué. Entonces, bueno, yo creo que esos serían algunos de los adjetivos y de los valores que yo he podido aprender como consecuencia de haber sido portero.

09:48
Bárbara. Hola, Juan Carlos, soy Bárbara y soy profesora. Te quería preguntar qué cualidades consideras tú que debe tener un buen entrenador y, en ese sentido, quiénes han podido ser tus maestros o tus referentes.

10:03
Juan Carlos Unzué. Pues he tenido muchos y muy buenos, además. Ya no solamente en mi carrera como futbolista, sino después siendo parte de los ‘staff’ que hemos compartido trabajo. Además, hay una cosa que me hace sentirme un privilegiado y es que, además de tener muchos muy buenos, entre ellos había muchas diferencias. Entonces yo creo que he tenido la posibilidad, y he tratado de hacerlo, de recoger o de interiorizar puntos de vista y conceptos e ideas de juego muy diferentes. Más allá incluso de la capacidad para gestionar un vestuario. Pero por poner nombres, y no me voy a poder quedar con uno, en mi época de jugador yo creo que el primero que me marcó muy claramente fue Johan Cruyff, que además fue un poco el entrenador o la persona por quien yo acabé firmando con el Fútbol Club Barcelona, con veintiún años. Pero, curiosamente, después no tuve continuidad porque tenía un compañero que en aquel momento era mucho más estable, era mejor portero que yo y, sobre todo, tenía ya una edad mayor. Yo tenía veintiún años. É l tenía veintisiete, más o menos. Era Andoni Zubizarreta, que era el portero en aquel momento de la selección española también y portero titular el año anterior a llegar yo. Yo pude aprender mucho de Johan porque él era una persona que nos transmitió una idea de juego totalmente transgresora para aquella época. Nos marcó, yo creo, a todos los jugadores que tuvo a su cargo.

La vida siempre merece la pena Juan Carlos Unzué
Quote

“Durante cincuenta y tres años le he dado sentido a mi vida a través del fútbol, pero, como consecuencia de tener ELA decidí que le quería dar sentido a mi vida de otra manera que me produce tanta o más satisfacción que la que produjo el deporte en esos cincuenta y tres años”

Juan Carlos Unzé

11:54
Juan Carlos Unzué. Después tuve la suerte de pasar, como digo, casi del día a la noche, o de la noche al día… Porque en el 92, dos años después, en Sevilla, tuve de entrenador a Carlos Salvador Bilardo, que había sido campeón del mundo con Argentina y que tenía una forma de ver el fútbol totalmente diferente. Entonces, esta sensación de haber podido aglutinar y poder recoger todas esas ideas muy válidas e incluso, después he podido comprobar, capaces de entrelazarse y de mezclarse me hizo sentir un privilegiado. Después tuve otro entrenador que me marcó mucho y me ayudó mucho, que fue Luis Aragonés. Luis Aragonés, lo conocéis, aparte de toda su carrera como futbolista y como entrenador, fue, yo creo, el seleccionador que puso la base de los éxitos, de los mejores éxitos, que ha tenido nuestra selección y, además, con un detalle que para mí tiene mucho valor: la humildad que yo creo que él tuvo para llevar esa selección, a esos jugadores, los mejores jugadores que había en el momento, pero que se caracterizaban más por desarrollar un tipo de fútbol que él, normalmente como entrenador, no había desarrollado. Entonces, tuvo la humildad para decir: “Estos son los mejores y yo tengo que darles la confianza para que desarrollen ese tipo de fútbol”. Y ese tipo de fútbol es el que nos ha llevado a tener esos éxitos mundiales. Después, en mi época como parte de un ‘staff’ técnico tuve la gran suerte de compartir experiencias con Luis Enrique, que es íntimo amigo mío, actual seleccionador, y con Pep Guardiola.

13:48
Juan Carlos Unzué. A ellos me une, evidentemente, una gran amistad. Me han enseñado mucho. He podido aprender, como os decía, mucho en relación con el juego, la táctica… También en lo personal, evidentemente. A mí me marcó mucho en lo personal Fran Rijkaard, que fue el entrenador con el cual conviví durante cinco años, mi primera experiencia como entrenador de porteros, y fue una persona que condicionó mucho incluso mi forma de ser. Y me explico: curiosamente, yo lo veía actuar a él y él era muy observador, era más bien callado. Yo era justo lo contrario: superactivo y hablador. Lo veía actuar y lo que me transmitía era que eso que hacía él, la forma en que lo hacía, me gustaba. Entonces, evidentemente, yo no he querido en ningún momento, porque hubiese sido un error, ser Fran Rijkaard, pero sí que me condicionó mi forma de ser. Incluso mi mujer me lo decía a veces. Me hizo más reflexivo, me hizo una persona un poco más tranquila, más paciente y creo que eso me ayudó muchísimo en mi vida deportiva posterior. Entonces le estoy muy agradecido porque además fue un ‘feeling’ mutuo desde el primer día que nos conocimos. Yo diría que estos son un poco los que me han marcado más en toda mi carrera.

15:23
Miguel Ángel. Hola, Juan Carlos. Me llamo Miguel Ángel. Acabas de nombrar unos entrenadores míticos del fútbol español, pero también has jugado con jugadores figuras internacionales como Maradona y como Ronaldinho. ¿Cómo han influido personalmente estos padres? ¿Cómo tan influido?

15:43
Juan Carlos Unzué. Pues, a ver, quizá me ha influido o me impactó más tener, por ejemplo, a Maradona. Al final a Maradona lo tuve en el mismo rol, como compañero, como parte del equipo. A Ronaldinho o a Leo Messi los he tenido ya desde una perspectiva un poco diferente, pero también he podido disfrutar mucho de ellos y aprender también. Y con Maradona a mí me gusta explicar alguna anécdota, porque lo que a nosotros, y hablo en nombre de todos mis compañeros y estoy seguro de que todos están de acuerdo conmigo, nos marcó muchísimo fue su cercanía. Es posible que la imagen que hay externa del Diego Armando Maradona futbolístico número uno del mundo en este deporte sea de una persona no demasiado estable que ha cometido muchos errores, y él era consciente de esos errores que cometía. Y os voy a contar una historia que he hecho pública en algún que otro momento. A mí hay dos cosas que me marcaron de él: la primera, nada más llegar, es que al segundo día conocía y recordaba los nombres de todas las personas que tenía cerca del vestuario. Pero ya no hablo de los compañeros, hablo del utillero, hablo del masajista, hablo del jardinero. Entonces a mí, que me cuesta tanto memorizar los nombres, me parecía como un… “¡Ostras!”. Es una sensación… Al final te llama por tu nombre alguien, además, como Diego Armando Maradona y te impacta. Dices: “Ostras, este tío se está ocupando de mí, se ha preocupado, sabe cómo me llamo”. A mí eso me demuestra cercanía y creo que él era muy, muy cercano.

17:33
Juan Carlos Unzué. Y después, la segunda anécdota que suelo contar es que en la mayoría de los viajes… En aquella época no se viajaba en chárter, normalmente viajábamos el día de antes. En la mayoría de los partidos nos teníamos que quedar a dormir o bien en el sitio donde habíamos jugado, o bien en Madrid para hacer la escala o coger el avión a Sevilla al día siguiente. Me acuerdo de que con Diego Armando Maradona, ¿dónde ibas a salir para que no te conociesen? Entonces las fiestas, entre comillas, las hacíamos en la habitación, en aquella época. Era después de los partidos. Normalmente a los deportistas después de los partidos nos cuesta descansar. En mi caso, porque ya lo había hecho muchas horas antes del partido, no tenía ningún problema, y estás con el estrés, con la sensación aún de estar en el partido. Entonces nos juntábamos en la habitación y os puedo decir que, en aquel momento, que se iban convocados dieciséis jugadores, muchas veces estábamos catorce, quince, y yo diría que en algún viaje estuvimos los dieciséis compañeros allí con él. Imaginaos, le cosíamos a preguntas de todo tipo, no solamente futbolísticas, sino personales, y él nos contestaba absolutamente a todo. Y sobre todo en esas personales él normalmente solía acabar diciendo: “Os cuento esto porque yo sé que he cometido el error y como os tengo cariño, no quiero que cometáis los mismos errores que yo he cometido”. Entonces, cuando escuchas eso sentado allí, que te lo dice Diego Armando Maradona, pues imaginaos si era como para impactar o no.

19:19
Juan Carlos Unzué. Entonces yo lo que tengo claro, y evidentemente no estoy de acuerdo con cosas que él ha hecho antes o después… Lo que sí tengo clarísimo es que era una persona con un corazón enorme, enorme, y lo que pude confirmar en aquel momento, y después con Leo Messi también, es que es muy difícil, muy difícil, ser el número uno de un deporte como el fútbol, con toda la presión que conlleva. No ser jugador profesional, no, no. El número uno. Era muy difícil ser Diego Armando Maradona, es muy difícil ser Leo Messi. Entonces muchas veces yo creo que tendemos a enjuiciar muy rápidamente a las personas, muchas veces sin conocerlas y nos cuesta mucho ponernos en su lugar, tener un poco de empatía. Yo, en ese sentido, ya te digo, el recuerdo que tengo de Diego es fantástico. Ronaldinho era un carácter fantástico. De hecho, yo suelo contar que Ronaldinho cambió ya no los resultados del Barça… En aquel 2003, cuando llegamos, era un Barça en pura depresión, un poco parecido a la situación actual, también con muchos problemas económicos, en aquel momento. Y él cambió la alegría del culé, del aficionado del Barça, porque siempre estaba con sus gestos y lo que generaba él, lo que transmitía él… No os podéis imaginar de qué manera en el vestuario era alegría, era disfrutar. Y, curiosamente, cuando tú eres capaz de disfrutar en un terreno de juego es cuando te acercas a poder dar tu mejor rendimiento, tu mejor nivel. Y él consiguió eso con su forma de hacer. Con su actitud consiguió que el vestuario, que el culé, estuviese de nuevo muy orgulloso de su equipo, de los resultados y, además, de cómo se conseguían.

21:13
Juan Carlos Unzué. Y después yo digo que a Leo Messi lo vamos a valorar justo el día que él deje el fútbol y ya no esté compitiendo, porque entonces es cuando vamos a poner en valor, desde mi punto de vista, lo difícil ya no solamente de ser el número uno del mundo, sino de serlo prácticamente durante toda tu carrera. O sea, la ambición que hay que tener es enorme. Yo estoy seguro de que él ha pasado momentos de frustración enormes al nivel de lo que es el número uno. Ha disfrutado mucho, pero estoy seguro de que también ha tenido muchas frustraciones. Y esa capacidad para mantenerte siendo el número uno del mundo yo creo que requiere de una ambición que no solamente tienes que tener el día de partido. No, eso es algo que tienes que interiorizar, y se interiorizan las cosas cuando las haces de forma habitual. Entonces yo siempre he dicho que me he sentido un privilegiado porque vosotros como espectadores habéis podido disfrutar de Leo Messi en los partidos, pero yo lo he podido disfrutar en los partidos y en el día a día en cada uno de los entrenamientos.

22:23
Aitor. Hola, Juan Carlos, me llamo Aitor. Hoy en día, cada vez se habla más de la salud mental y, afortunadamente, está más en boca de todos. Hace poco tuviste una charla con jugadores de Osasuna en la que los invitabas a aprender a pedir ayuda cuando la necesitasen. ¿Por qué crees que esto es tan importante?

22:41
Juan Carlos Unzué. Pues creo que primero es muy importante porque con ello va nuestra salud y yo se lo transmití de esta manera porque en el fondo yo he vivido situaciones personales donde me ha costado mostrar esa debilidad, y he podido comprobar que, cuando he sido capaz de tener la humildad suficiente para mostrar esa debilidad, solamente el hecho de transmitirlo me ha ayudado mucho y, si cabe, después lo que me ha ayudado es que he encontrado gente alrededor que me quería echar una mano y que me ha dado la posibilidad de solucionar ese problema. Entonces yo suelo explicar que yo estoy encantado con la educación que hemos tenido de nuestros padres, pero yo creo que en este aspecto la sensación que yo he tenido en casa es que sobre todo los hombres de la casa, y vuelvo a repetir que éramos cinco hermanos y una hermana, como que no nos podíamos quejar. Como que siempre había que estar fuerte. Y por una parte está muy bien transmitir eso. “Hay que ser fuerte, hay que ser fuerte”. Ya, hay que ser fuerte, hay que ser fuerte, pero hay momentos en la vida en que aparecen situaciones que no somos capaces de resolver. Entonces, si no tenemos la humildad para mostrarlo, para transmitírselo a alguien, entramos en un bucle hasta el fondo del mar. Entonces yo creo que hay que explicar, hay que perder ese miedo o ese temor. Porque, además, yo lo he podido comprobar, todos tenemos una persona de confianza para contarle un problema grave y, además, tenemos mucha más gente alrededor que nos quiere echar una mano de la que muchas veces pensamos.

24:40
Juan Carlos Unzué. Y os voy a poner incluso un ejemplo, el que más me marcó en este sentido: yo en el 2010 antes os he comentado que tuve mi primera experiencia como primer entrenador. Yo tenía ya diecisiete años de experiencia como portero, siete años como entrenador de porteros, o sea que ya llevaba en el fútbol unos cuantos años y unas cuantas vivencias superadas, muchas frustraciones… También disfrutados muchos éxitos. Pero yo llegué a Soria, al Numancia, mi primera vez como primer entrenador, el líder de un equipo, y yo sentí, como consecuencia también de que los primeros cuatro partidos los perdimos, un bloqueo y una sensación que yo no reconocía. Entonces, ¿qué me está pasando? ¿Cómo puedo solucionar esto? Yo no soy capaz de encontrar la solución, sobre todo la solución interna mía. Como os he comentado, tienes que transmitir algo positivo, y más cuando has perdido los partidos. Hay que generar ese cambio de dinámica. Y entonces me di cuenta de que se lo tenía que hacer saber a alguien. Y desde allí, en medio de Soria, con un poquito de frío, en el mes de septiembre, decidí llamar a mi mujer. Ella tiene una gran capacidad para escuchar. Me sentí escuchado. Le conté exactamente lo que sentía y os podéis creer que en el momento en que colgué el teléfono la sensación de alivio fue enorme. Posteriormente, lo que decidí como consecuencia de sentir eso, fue:

26:29
Juan Carlos Unzué. “Ostras, voy a preguntarles a amigos míos que ya han pasado por este rol o por este momento”. Y me acuerdo de que llamé a Luis Enrique, que entonces estaba de entrenador en el Barça B, llamé a Pep Guardiola y llamé a Eusebio Sacristán, tres compañeros míos, habíamos trabajado juntos. Y me acuerdo de que Luis Enrique me dijo: “Tú me estás hablando de cuatro derrotas”. Dice: “En mi primera experiencia como entrenador en el Barça, en la jornada once íbamos penúltimos. Entonces, ¿qué me estás contando?”. ¿Me entiendes? Digo: “Vale, ya me quedo un poquito más tranquilo”. Llamé a Pep Guardiola, le conté la historia de nuevo y me dijo: “¿Y tú que te crees? Original, ¿no? A ver si te parece que eres el único que ha pasado por ahí”. Y me acuerdo de que Eusebio me dio una idea: en una situación relativamente parecida él lo que había hecho es ya no solamente mostrarle a alguien esa debilidad o esas dudas, sino que lo había hecho con los capitanes del equipo. Los había juntado un día y les había explicado. Y sobre todo les había preguntado cómo se sentían ellos también en esa situación de debilidad o de desconfianza por los resultados. Y lo hice. Lo hice de la misma forma que me lo transmitió. Lo hice con los capitanes del Numancia en aquel momento. Y lo que encontré es eso: que tú te abres hacia ellos y ellos también me contaron cuáles eran sus sensaciones. Y no es casualidad, no creo en las casualidades, que a partir de aquel día los resultados empezaran a mejorar.

28:15
Juan Carlos Unzué. Entonces yo vuelvo a animar a todas las personas a que, sobre todo si tienen un problema grave en el cual se sienten bloqueados y tienen la sensación de no ser capaces de superarlo, lo hagan saber a alguien.

28:32
Ana. Hola, Juan Carlos. Me llamo Ana. Soy madre de dos niños adolescentes y he leído en tu libro que tu hija María te toma como referente de cómo afrontas la enfermedad y le ayuda en sus días de bajón. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a todos los jóvenes que nos están viendo en este momento?

La vida siempre merece la pena Juan Carlos Unzué
28:53
Juan Carlos Unzué. Pues lo primero que les diría es que sean optimistas, que la vida es maravillosa. Hay que vivirla y, además, vivirla con pasión. Yo creo que esto es importante. En esas edades yo creo que es importante también practicar deporte. A mí me ha ayudado mucho. Yo creo que el deporte, llegues después a ser profesional o no llegues a serlo, te hace adquirir una serie de valores que te van a venir bien, que a mí me han venido muy bien para el resto de mi vida y que muchas veces los adquieres de forma inconsciente. Entonces yo creo que, a día de hoy, que hay mucha tecnología, que hay una tendencia a estar un poco más pasivos, a no activarnos tanto y a no hacer demasiado deporte, yo los animaría a practicar deporte. Yo estoy encantado de haber practicado también el deporte colectivo, porque a lo que yo creo que me ha ayudado, como os decía, es a ser mucho más empático. Como portero, imaginaos darte cuenta el primer día de que solo no vas a ningún sitio, de que necesitas a los compañeros y, claro, si los necesitas, tienes que ocuparte y preocuparte por ellos en un momento dado. Entonces se generan una serie de valores que después son importantísimos para el resto de nuestras vidas. Y sobre todo en esas edades hay que normalizar que en la vida van a aparecer momentos de todo tipo y que no solamente se disfruta y se mejora con los buenos, con esos momentos fantásticos que todos tenemos por mil razones.

30:44
Juan Carlos Unzué. Yo tengo la sensación de que he mejorado más a través de las derrotas y de las dificultades que de los éxitos. Entonces hay que normalizar que en la vida van a aparecer esos momentos difíciles y que el hecho de que aparezcan y lleguen a lo que nos tiene que animar es a intentar superarlos. Si eres capaz de superar esos momentos, lo que tú te sientes es más capaz. Mejoras como persona y, en definitiva, eso es lo que queremos todos. Entonces que no piensen que la vida es maravillosa y que todo va a ser fantástico. No, es parte de esos momentos de dificultad. Y como decía un político, ahora no me acuerdo del nombre, uruguayo… Le he escuchado alguna vez: la vida se trata de caerse y levantarse, de caerse y levantarse y a veces volver a empezar, volverlo a intentar, porque, en definitiva, y yo lo digo por experiencia personal, uno se queda mucho más tranquilo cuando mira atrás y tiene la sensación de, a mí me genera tranquilidad, haberlo intentado. Mucho más que de sentir aquello… O hacerte esta pregunta: “¿Y si hubiera hecho esto? ¿Y si hubiera hecho aquello?”. Hay que intentar, esos proyectos que tenemos en un momento en nuestra cabeza, llevarlos a cabo. Evidentemente, asumiendo después la responsabilidad. Si salen bien, disfrutarlos, pero si no salen bien, asumir la responsabilidad de que tú eres partícipe. Eso te va a ayudar, vuelvo a repetir, a crecer como persona.

32:33
Eduardo. Hola, Juan Carlos. Soy Eduardo. Yo te quería preguntar por la valentía. Estamos en la sociedad de la inmediatez y seguramente nos cuesta ahora mismo un poco luchar por nuestros sueños. Entonces te quería preguntar cómo de importante para ti es esa valentía.

32:50
Juan Carlos Unzué. Vital y yo creo que imprescindible. Como os decía antes, porque siendo valiente, siendo atrevido, yo por lo menos, en la situación en la que estoy, estoy más tranquilo. Miro atrás y estoy más tranquilo. Entonces yo creo que es importante llevar a cabo esos proyectos, no quedarse con la duda de si podré, si no podré. Esos miedos, esos temores, acaban desapareciendo cuando lo intentas. Y muchas veces yo creo que no somos conscientes de la capacidad que tenemos, de la capacidad a veces de adaptación y a veces también de nuestro conocimiento o nuestra capacidad para tirar adelante algo interesante. Entonces vuelvo a repetir que creo que es importante tener esa tranquilidad, ser valiente, atrevido. A mí ser valiente y atrevido me ha ayudado mucho a, desde muy joven, quitarme ciertos miedos. Ese miedo a la incertidumbre, a los cambios que normalmente nos suelen condicionar un poco el inicio o la propia decisión. Entonces, claro, yo, como habéis escuchado al inicio, he vivido en siete, ocho, nueve ciudades diferentes, con lo que eso conlleva. Es verdad que quizá pierdes un punto de tu raíz, pero yo creo que compensa porque tú acabas adquiriendo una mente muchísimo más abierta y, sobre todo, te da la posibilidad de conocer, incluso dentro del mismo país, como yo me he movido, culturas y gente muy diferente.

34:42
Juan Carlos Unzué. Entonces esos cambios, esa incertidumbre, yo creo que es normal. Hay que normalizar que están ahí, que te van a generar un estrés, pero en definitiva es lo que nos da la posibilidad, desde mi punto de vista, de mejorar. Y respecto un poco a la inmediatez, sí, hemos generado una sociedad que va a un ritmo vertiginoso y yo es verdad que ahora he pasado de ese ritmo vertiginoso a una calma, aunque no estos días, más bien también exagerada. Entonces yo creo que ahí hay un punto intermedio, yo creo que muchas veces si… Yo creo que los padres y nuestra generación, sobre todo, lo que hemos intentado con nuestros hijos es que sufran lo menos posible, darles muchas veces todo lo que nos piden. Yo creo que estamos en una sociedad, estamos en un país, donde en los últimos cuarenta años en muchas familias se ha sentido una progresión de menos a más. Hemos sido más capaces, hemos tenido mejores condiciones y hemos tratado, a nuestros hijos, de darles lo mejor. Y a veces yo creo que igual no hemos acertado. Quizás nos hemos equivocado en darles todo excesivamente rápido, sin dar la sensación de que todo en la vida cuesta. Es más, yo creo, o soy de los que piensa, que lo que cuesta, lo que realmente entraña una dificultad, te exige, te hace más capaz, te hace mejor como persona. Entonces, que no todo en la vida va a aparecer a la primera. Que tengan la tranquilidad y sobre todo la perseverancia para volverlo a intentar si no sale a la primera y si no te dan o consigues eso de forma inmediata.

36:40
Fernando. Hola, Juan Carlos. Soy Fernando. A mí me gustaría que nos explicaras un poco qué quieres decir con una expresión que te hemos oído alguna vez. ¿Lo de ese “egoísmo altruista” qué significa?

36:52
Juan Carlos Unzué. Bueno, esta es una expresión que utilizó una amiga psicóloga, Inma Puig, en la época de Fran Rijkaard, de quien hemos hablado antes. Hacíamos un trabajo con ella, con una técnica un poco novedosa en aquel momento, y estuvimos durante cinco años, los cinco años que estuvo Fran trabajando con ella. Todo parte de un día en que yo le explico una reflexión que tenía en mi cabeza: que curiosamente en el equipo en que yo más querido me había sentido por los compañeros de vestuario, compañeros de equipo, era el Oviedo, que era el equipo donde menos minutos había jugado. Entonces, claro, eso ya condicionaba la reflexión, ¿no? Y ellos no me querían quizá como en otros sitios donde he tenido continuidad y donde he jugado habitualmente porque en un momento hiciese un par de paradas y ganásemos un partido, si no que me mostraban ese cariño, ese respeto por lo que yo hacía sin jugar y sobre todo esos días de partido. Porque, al final, cuando tú estás en un vestuario, o formas parte de un vestuario de lunes a sábado, normalmente, o, si hablamos de partidos, de domingo a domingo, tú te sientes uno más, hayas jugado o no el día anterior. Tú al final eres para el entrenador un jugador más y tú estás luchando por demostrarle que el domingo puedes jugar. Pero, claro, llega el domingo y el entrenador no puede poner a todos, solamente puede poner a once. Y en aquel momento, el elegido era Esteban, que era mi compañero de puesto, y yo iba al banquillo. Entonces le explicaba a Inma. Le digo: “Yo lo que trataba ese día de partido era de sentirme útil, de sentirme partícipe, de estar involucrado en el equipo, a pesar de que el entrenador no me daba la posibilidad de demostrarlo en el terreno de juego. Entonces, ¿qué podía hacer? Pues echar una mano a mis compañeros”.

38:52
Juan Carlos Unzué. En aquel momento, yo era un jugador veterano, tenía treinta y cuatro años. Había muchos chicos jóvenes en el equipo y yo lo que trataba antes del partido era a uno, animarlo; a otro, apretarle un poquito más, dependiendo un poco de lo que necesitaba cada uno. Y yo creo que ellos captaron esa forma de actuar mía. Y, claro, ella me dice: “Sí, sí, claro que tú estás…”. Todo parte de ese ego que tiene el ser humano, para mí muy grande, pero en el fondo, en este caso, tú lo que estás consiguiendo es que la otra parte se sienta bien, se sienta beneficiada. “Ese es el egoísmo que deberíamos generar”, me dijo así. Y lo llamó “egoísmo altruista”, el egoísmo en que las dos partes, tanto el que transmite como el que recibe esa información, se sienten beneficiadas. Entonces ese es un poco el inicio o la base de esa expresión. Y, vuelvo a repetir, ahora, por ejemplo, yo estoy sintiendo más o menos algo parecido en otra faceta, de otra manera. Yo ahora tengo mucho contacto con compañeros de enfermedad y como yo me encuentro fuerte mentalmente y algunos de ellos han pedido que les gustaría conocerme y pasar un rato juntos, en algunos casos he ido a sus casas y los he conocido. Es cierto que tú vas allí para ayudar y para dar algo, pero es que cuando salgo de esa casa de ese compañero, que además en este caso voy a hablar de uno que se llama Jordi Sabaté,

40:43
Juan Carlos Unzué. que ya está en una fase de la enfermedad en que tiene hecha la traqueotomía, se comunica a través de los iris y una pantalla… Una fase muy adelantada de la enfermedad. Claro, cuando salgo de su casa la sensación que tengo es que me inspira, me siento más fuerte. ¿Y por qué? Pues porque, en definitiva, él me está demostrando que en una fase mucho más complicada de la enfermedad, y más adelantada, se puede vivir con una sonrisa. Esa que yo tengo hoy, pero que quizá no sé si voy a ser capaz de tener. Entonces, cuando lo veo a él digo: “Yo también voy a ser capaz”. Entonces me inspiran, esa es la realidad. Entonces vuelve aquí a aparecer el egoísmo altruista: de pronto tú vas creyendo que estás dando algo y curiosamente acabas recibiendo de forma multiplicada.

41:34
César. Hola, Juan Carlos. Me llamo César, soy profesor de un colegio, de secundaria, y me gustaría pedirte un favor: que por un momento te imaginaras que eres profesor en un colegio y estás en una clase con treinta chavales de quince años y que uno de ellos te pregunta por el sentido de la vida. ¿Qué le contestarías?

41:54
Juan Carlos. Pues que es imprescindible que le demos, de una forma o de otra, sentido a nuestras vidas. Hay muchísimas, hay millones de formas de poder hacerlo. Yo creo que el ser humano necesita sentirse útil y tú te sientes útil cuando le das sentido a tu vida. Yo creo con chicos jóvenes es importante también que ellos capten, que ellos reconozcan en qué son buenos, porque todos tenemos algún talento. Entonces, si es posible, que se dediquen o que traten de demostrar ese talento la mayor cantidad de veces posible, porque de esa manera le estarán dando sentido a su vida. Entonces yo tengo la sensación, por mi propia experiencia, de que durante cincuenta y tres años yo le he dado sentido a mi vida de una manera, que es a través del deporte, a través del fútbol, pero, como consecuencia de tener ELA y de tener una limitación física ya en estos momentos, evidentemente mi vida tiene que ir a otro ritmo y en un momento dado decidí que le quería dar sentido a mi vida de otra manera. En este caso es informar, hacerle saber a la gente de qué se trata esta enfermedad, de qué consecuencias tiene y, sobre todo, al inicio lo decía, en qué situación están la mayoría de los compañeros de equipo. Entonces yo lo que siento es que esta forma de darle sentido, muy diferente a la que había hecho el resto de mi vida, también me produce tanta o más satisfacción que la que produjo el deporte en esos cincuenta y tres años.

43:50
Juan Carlos Unzué. Entonces, vuelvo a repetir, yo creo que tienen que intentar encontrar primero ese talento, en qué son buenos. También me atrevería a decirles que no siempre en la vida vas a hacer cosas que te gustan, que a veces hay que hacer algo que no gusta tanto para en un momento dado conseguir lo que quieres. Pero, sobre todo, eso: el sentido de la vida lo van a encontrar si verdaderamente se preocupan también de los demás. Cuando eres joven yo creo que todos sentimos que como que nos hace mucha más ilusión recibir. Estás más pendiente de qué te van a dar. Estás pensando siempre muchas veces en lo material y, conforme vamos cumpliendo años, yo creo que nos vamos dando cuenta de que nos da también mucha alegría y mucha satisfacción el ayudar y el dar. Entonces yo os puedo asegurar que estoy feliz en estos momentos, que mi vida sigue siendo plena a día de hoy, como titulo el libro que he escrito. Plena porque en el fondo ese dar y ayudar, como decíamos antes, me está dando la posibilidad de recibir. Además, de recibir no algo material, sino algo más profundo, algo más cercano a las emociones, a sentimientos, y eso no se paga con dinero. Entonces hay que animarlos a que encuentren ese sentido en su vida, de una manera o de otra. Y si lo hacen pensando en los demás, siendo un poco empáticos, seguro que van a encontrar una satisfacción enorme lo antes posible.

45:59
Juan Carlos Unzué. Hola, Juan Carlos. Soy Fernando y te quería pedir consejo sobre qué deporte practicar porque yo cuando era más pequeño practicaba muchos deportes a la vez, pero ahora con los estudios no puedo hacer tantos deportes. Entonces, el consejo que me darías tú.

46:09
Juan Carlos Unzué. Pues, a ver, primero, la palabra “consejo” no me gusta demasiado. Lo que sí que te daría un poco es mi opinión y ojalá que te haga reflexionar. A ver, yo creo que eso que has hecho y que has contado me parece fantástico. Yo creo que, de hecho, en algunas comunidades en nuestro país se hace, creo que en el País Vasco, que hasta los diez u once años no dejan que solamente practiques un deporte, sobre todo a nivel escolar. Entonces, creo que es muy interesante que en esas edades donde uno va creciendo y se está haciendo como persona en todos los aspectos, entre esos seis y siete años y los once, doce, trece años, yo creo que es muy bueno practicar diferentes deportes, porque eso te da la posibilidad primero de adquirir una serie de habilidades mayores y después, sobre todo, también te va a ayudar a percibir en un momento dado qué te gusta más, en qué eres mejor. Va en relación un poco con el talento del que hemos hablado antes. Que tú decidas quizá ir por ese deporte en el que tú te sientes más capaz, en el que tú te sientes más talentoso. Y a lo que sí te animo es a que no lo dejes, como hemos hablado, a que sigas practicando ese deporte, porque vas a adquirir una serie de valores que te ayudarán después para el resto de tu vida. Y ojalá que puedas hacer del deporte tu profesión. Me imagino que estarías encantado de ello también en un momento dado, pero si no ocurre esto, porque al final somos minoría los que podemos hacer de nuestro ‘hobby’ nuestra profesión, va a merecer la pena seguro el practicarlo.

La vida merece la pena Juan Carlos Unzué
47:57
Pablo. Hola, Juan Carlos, soy Pablo. Has contado antes que hace dos años te diagnostican de ELA y entiendo que eso fue un cambio para ti personalmente, pero entiendo que también para tu familia. Me gustaría saber cómo te está apoyando tu familia y tu entorno en todo el proceso de la enfermedad que entiendo que para ellos tampoco será fácil.

48:15
Juan Carlos Unzué. Pues la verdad es que estoy sintiendo el apoyo desde el primer día de una forma fantástica. Yo tengo la sensación de que ya éramos una familia unida antes de este diagnóstico, pero vamos a decir que ha sido un buen momento para cerciorarnos toda la familia de cómo estaba de unida. Esta es una enfermedad que no es que solamente afecte al paciente, sino que afecta de una manera muy directa y muy profunda a la gente que tienes más cerca. Al final, nosotros, llega un momento en que somos dependientes veinticuatro horas al día, trescientos sesenta y cinco días al año. Entonces condicionas mucho, no solamente tu propia vida, sino la de los seres más queridos, los de las personas que tienes más cerca. Y lo que te puedo asegurar es que la sensación que tengo es que si tú en un momento dado te quedas solo, o estás solo o te dejan solo, esta enfermedad se hace contigo y te va a liquidar en tres días. Eso es lo que yo siento. Entonces, bueno, para mí ha sido una satisfacción y trato de buscarle esa parte positiva a todas las situaciones o circunstancias o momentos que vienen en la vida, porque además siempre encuentro esa parte positiva. Y vamos a decir que esta enfermedad nos ha dado la posibilidad de refrendar y de poder confirmar el cariño y el respeto que muchas personas te tenían, pero que en el fondo muchas veces no se habían atrevido a transmitirte.

50:02
Juan Carlos Unzué. Para mí, otra de las cosas que han merecido la pena es confirmar que esa educación que nuestros padres tuvieron con nosotros y esa intención nosotros, María y yo, de transmitir a nuestros hijos esos valores, esa sensación de que la familia… Seguramente que tendrás amigos que en la dificultad no van a desaparecer y van a estar contigo, pero esta sensación que nos han inculcado en casa de que en un momento de dificultad la familia siempre estará ahí… Entonces confirmar que ya no solamente el trabajo que habían hecho nuestros padres había sido efectivo, sino comprobar que nuestro propio trabajo como matrimonio ha tenido efectividad, y obviamente era el momento para mostrarlo, a uno le hace sentir muy orgulloso. Bueno, me gustaría terminar con un mensaje sobre todo positivo. Yo en estos momentos tengo unas cartas malas para jugar, pero las quiero jugar de la mejor manera. Entonces me gustaría transmitiros que tengo la sensación, y estoy seguro, de que la vida merece la pena, incluso cuando aparecen dificultades como la que yo estoy viviendo. Os animaría también a que transmitamos los sentimientos que tenemos hacia nuestras personas más cercanas o más lejanas, que les hagamos saber lo que las queremos, el cariño que les tenemos o el respeto que nos transmiten. Muchas veces solemos obviar esto y no sé exactamente por qué.

51:52
Juan Carlos Unzué. Entonces, que pasemos a enjuiciar menos, a transmitir ese cariño, esa empatía por los demás, y que lo hagamos saber. Que no tenga que llegar una situación como la que yo estoy viviendo, una situación de dificultad, para transmitir lo que sentíamos. Que en el día a día generemos ese buen rollo, entre comillas, y estemos más pendientes de lo positivo y de lo bueno que de las dificultades. Porque, como hemos dicho, las dificultades ya van a aparecer en un momento dado de nuestras vidas, seguro, o a nosotros o a alguien cercano. Entonces os animo a mostrar vuestras emociones, sobre todo con la gente querida. Y para finalizar, pues bueno, quiero deciros que ha sido un placer, que yo estoy contento de poder seguir siendo útil. Yo, sinceramente, más que el tiempo que me queda de vida, lo que sí me ocupa y me preocupa es que el tiempo que yo esté aquí tenga sentido, que tenga la sensación de que ha merecido la pena hasta el último día. Y eso lo voy a conseguir a través de, en estos momentos, conseguir que esta enfermedad sea más visible, que todos vosotros conozcáis cuál es la situación de mis compañeros, de la mayoría de mis compañeros y, en definitiva, que tengáis un poquito más de empatía todos para pensar en el prójimo y sobre todo en el prójimo cuando este está en dificultades, cuando no tiene salud. Gracias.