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“La motivación es un amplificador del talento”

Xesco Espar

“La motivación es un amplificador del talento”

Xesco Espar

· Entrenador de balonmano y profesor

Quería ser campeón de Europa de balonmano y, camino a su sueño, Xesco Espar mudó varias veces de piel. Su casa es el FC Barcelona. Bajo este techo ha sido jugador, preparador físico y entrenador.

Espar debutó en las categorías inferiores del club azulgrana y conquistó una Recopa de Europa y una Copa del Rey en las dos únicas temporadas que jugó en el primer equipo. “De los malos era el bueno, pero de los buenos era el malo”, reconoce con humor el exjugador. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad de Barcelona y Máster en Psicología del Aprendizaje por la Universidad Autónoma de Barcelona pasó a entrenar al conjunto junior del club a principios de los noventa. Tras seis años dio el salto a la primera categoría del FC Barcelona como preparador físico y ayudante del entrenador Valero Rivera. Xesco Espar fue su sucesor en el banquillo barcelonista y, en su primera temporada al frente del equipo, conquistó —al fin— la Copa de Europa. “No cambié mi objetivo, cambié el vehículo”, asegura el entrenador.

Durante casi 30 años fue también profesor del INEFC Barcelona, pero la última piel de Xesco Espar es la de especialista en planificación y coaching deportivo, alto rendimiento, control emocional y motivación. Además, es autor de los libros superventas ‘Jugar con el corazón’ y ‘La libreta: Los 10 hábitos que construyen a la gente extraordinaria’. A sus lectores, como a sus alumnos, transmite la importancia de estos pilares: fe, respeto, pasión, determinación y familia. “Los valores son nuestra guía en la vida”, sentencia.


Creando oportunidades

Xesco Espar

Quería ser campeón de Europa de balonmano y, camino a su sueño, Xesco Espar mudó varias veces de piel. Su casa es el FC Barcelona. Bajo este techo ha sido jugador, preparador físico y entrenador.

Espar debutó en las categorías inferiores del club azulgrana y conquistó una Recopa de Europa y una Copa del Rey en las dos únicas temporadas que jugó en el primer equipo. “De los malos era el bueno, pero de los buenos era el malo”, reconoce con humor el exjugador. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad de Barcelona y Máster en Psicología del Aprendizaje por la Universidad Autónoma de Barcelona pasó a entrenar al conjunto junior del club a principios de los noventa. Tras seis años dio el salto a la primera categoría del FC Barcelona como preparador físico y ayudante del entrenador Valero Rivera. Xesco Espar fue su sucesor en el banquillo barcelonista y, en su primera temporada al frente del equipo, conquistó —al fin— la Copa de Europa. “No cambié mi objetivo, cambié el vehículo”, asegura el entrenador.

Durante casi 30 años fue también profesor del INEFC Barcelona, pero la última piel de Xesco Espar es la de especialista en planificación y coaching deportivo, alto rendimiento, control emocional y motivación. Además, es autor de los libros superventas ‘Jugar con el corazón’ y ‘La libreta: Los 10 hábitos que construyen a la gente extraordinaria’. A sus lectores, como a sus alumnos, transmite la importancia de estos pilares: fe, respeto, pasión, determinación y familia. “Los valores son nuestra guía en la vida”, sentencia.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:02
Sergio. Hola, Xesco. Mi nombre es Sergio, soy profesor de Educación Física en un colegio y, como tú, vengo del mundo del balonmano. La verdad que es un inmenso privilegio el poder conversar contigo de algunos temas que has desarrollado en tu carrera profesional como preparador físico, como entrenador, como formador. Y creo que van a ser muy interesantes para la formación de jóvenes, de niños y de todo el mundo en general. La verdad es que algo que me ha llamado mucho la atención que he escuchado es que te actualizas cada año. Que no te conformas con lo que has hecho el año pasado. ¿Podrías explicarme un poco más a qué te refieres con esto?

00:38
Xesco Espar . Sí, claro. En primer lugar, el honor es mío y el gusto es mío. La verdad es que es un placer estar aquí, poder compartir contigo todos los años de experiencia. Porque creo que al final todos somos un gran equipo en la humanidad y el objetivo de, precisamente, de todos es hacer mejor la humanidad. Esto de las versiones es un recurso que tuve que inventar una vez y que fue muy importante en mi vida. Por eso me gusta explicarlo. Pero yo creo que el mundo cambia constantemente y nosotros tenemos que cambiar con el mundo. Sabes que en el INEF estudiamos el cuerpo humano. Y el cuerpo humano cambia cada tres años automáticamente un kilo de musculatura por un kilo de grasa, cada tres años se cambia. Si te fijas, esto es muy mala jugada porque tú te pesas y pesas lo mismo, pero tu talla de pantalón es una más porque la grasa ocupa mucho más. ¿Qué quiero decir? Que el cambio en la vida es automático, pero el progreso no. O sea, que el mundo cambie no significa que haya progreso. El progreso hay que trabajarlo. Por esto, ante el cambio tenemos dos maneras de afrontar el cambio. Una es… Mira, acaba la frase: Si la vida te da limones…

01:49
Sergio. Haz limonada.

01:50
Xesco Espar. No. ¡Pide sal y tequila! Claro, es la segunda. La primera es adaptarte. Que dices: «Vale, sí, el mundo cambia, pues yo voy detrás y me adapto con él. Me da limones, pues hago una limonada», ¿no? Pero mis amigos mexicanos me dijeron: «no, pide sal y tequila». Significa: Ya que el mundo cambia, voy a meterme dentro del cambio. Voy a ser protagonista del cambio. Alguien va a dirigir el cambio. Ahí quiero estar yo para aportar mi grano de arena al cambio. Y en esa necesidad de adaptarme, no solo adaptarme, sino de proyectarme en los cambios, me di cuenta de que si el mundo cambia, yo tengo que cambiar. No solo para adaptarme, sino para meterme dentro de él, ¿no? Y por esto yo… Te diré el día en que me inventé esta metáfora. Mira, mi gran ilusión era ser Campeón de Europa de Balonmano. De pequeño, de mayor… Y llegué incluso a jugar en el Barça de balonmano. Pero cuando llegué al Barça me di cuenta de una cosa: Yo de los malos era el bueno, ¿vale?, pero de los buenos era el malo. No era el bueno. Entonces no era tan bueno como para quizás estar en ese equipo y tuve la posibilidad de pasar a entrenar al equipo juvenil. Y no cambié mi objetivo, cambié el vehículo. Los objetivos son muy importantes en la vida y a veces no hay que abandonarlos, pero hay que cambiar el camino.

03:16

Y en vez de intentar ganarla como jugador, pensé: «voy a intentar ganarla como entrenador». Y por eso empecé a entrenar al equipo juvenil del Barça en el que estuve unos cuantos años entrenando hasta que tuve la oportunidad. Estuve como doce años entrenando al juvenil y al junior. Tuve la oportunidad de ser ayudante del primer equipo. Paco Seirul·lo era el preparador físico del equipo de balonmano y era el preparador físico del equipo de fútbol también, con Johan Cruyff. Ese año, en el 97, 1997, le ofrecieron ser solo preparador físico del equipo de fútbol y la posición de preparador físico en el equipo de balonmano quedó libre. Y él me comentó la posibilidad. Y yo acepté. Yo quería ser entrenador, pero sintiéndome entrenador, estuve unos años de preparador físico. Estuve siete años hasta que, por una serie de razones, el entrenador dejó el equipo y cuando el entrenador dejó el equipo empezaron a abrirse las posibilidades: A ver quién va a entrenar al equipo, qué entrenador van a traer… Y yo estaba ahí como la chica del WhatsApp, ¿sabes? Así como: «Eo, eo, quiero ser yo el entrenador». Pero a mí nadie me decía nada, ¿no? Entonces… Parece ser que querían fichar entrenadores extranjeros y yo, no es que me enfadase, pero pensé: «Oye, ¿por qué no me dan la oportunidad a mí?». Así que me armé de coraje y de preparación y pedí hora con el presidente. ¿Por qué? Porque de mí decían: «No, es que él es el preparador físico». Y yo pensaba: «No, yo hago de preparador físico, pero yo soy entrenador».

04:47

Entonces… Me costó pero conseguí hablar diez minutos con el presidente. Un jueves. El viernes venía un entrenador sueco a entrevistarse con el presidente y el club había hecho oferta a otros dos entrenadores y el presidente tenía que decidir entre los tres entrenadores quién era el entrenador y tenía que decirlo el lunes. Y yo el jueves consigo una reunión de diez minutos con el presidente, que no tiene en la cabeza decirme a mí de ser entrenador porque piensa que soy el preparador físico. Y yo estuve como, no te miento, seis horas preparando la reunión. Pensaba: «¿Cómo puedo hacerle cambiar su perspectiva sobre mí, que yo no soy preparador físico?». Y entonces se me encendió una bombilla. Y entré en la reunión y lo primero que le dije fue: «Presidente, gracias por recibirme. Vengo a presentarte al Xesco 4.1». Y le di la mano. Y se quedó como que no entendía nada. Dice: «¿Cómo?». Digo: «Es que creo que solo te han hablado del 3.2 y no tiene nada que ver». Dice: «¿Cómo?». Le dije: «¿Verdad que tienes…?». Él tenía el portátil abierto y le digo: «¿Verdad que tienes Windows ahí?». Dice: «Claro». Digo: «¿Verdad que lo actualizas cada año?». Dice: «Claro». Digo: «Yo también. Yo me actualizo cada año y que yo fuese preparador físico antes no significa que yo toda mi vida tenga que ser preparador físico». Y entonces le empecé a explicar un poco mi trayectoria, mi formación, no solo mi formación académica, mi formación extraacadémica, que es la que nos da nuestra personalidad. Y estuvimos hablando. Los diez minutos se convirtieron en una hora y al final de una hora me dijo: «Me he quedado impresionado por cómo me has explicado que el equipo puede volver a ganar la Copa de Europa. Vas a ser el entrenador del año que viene». Y salí de la reunión entrenador. Entonces quedó en mí esta idea de «cada reto pide un nosotros diferente». Cada vez que tenemos un reto nuevo, la persona que empieza el reto no puede ser la misma que la que acaba. Un alumno delante de un curso, un profesor ante una escuela, ante un nuevo curso, un entrenador con un nuevo equipo, una nueva temporada. Tenemos que tener en la cabeza la idea de crecer. ¿Por qué? Porque, si tenemos un reto, significa que no estamos preparados todavía para romperlo. Y nos falta crecer. De ahí viene mi necesidad imperiosa cada año de transformar mi personalidad y mis habilidades.

“La motivación es un amplificador del talento” - Xesco Espar, entrenador de balonmano y profesor
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"Todos tenemos talento"

Xesco Espar

07:18
Sergio. Me parece una idea extraordinaria. La verdad es que creo que todos la deberíamos aplicar en nuestra vida. Y hablando de extraordinario, en tu libro ‘La Libreta’ hablas de diez hábitos que construyen a la gente extraordinaria. ¿Nos podrías comentar qué diez hábitos? Y sobre todo, ¿qué es para ti la gente extraordinaria?

07:34
Xesco Espar. Pues la gente extraordinaria es esto. La gente no que está por encima de lo normal, sino la gente que está por encima de la excelencia. Es la gente que está rozando el diez y a veces traspasando el diez. ¿Por qué digo esto? Porque, para mí, el significado de la vida, o mi misión de la vida, creo que lo más bonito que nosotros podemos tener como entrenadores, que somos básicamente como profesores, como padres, es darnos cuenta primero de que todos tenemos talento. Todos somos especiales en alguna cosa. Dios, el universo, la naturaleza, nos ha hecho especiales en algo. Yo creo que nuestro deber es tomar ese talento o esos talentos, hacerlos crecer, amplificarlos y ponerlos al servicio de la sociedad. Y si todo el mundo hiciese esto, el mundo sería un lugar extraordinario donde vivir. Entonces, yo creo que la gente extraordinaria, deportistas, artistas, investigadores, músicos, cantantes… No sé, no quiero dejarme ningún ámbito de la sociedad. La gente que es extraordinaria en este sentido es esa gente que ha desarrollado su talento al máximo y lo ha puesto al servicio de los demás. Y eso me gustaría que fuese el ejemplo de mi vida. Y también me he dado cuenta de otra cosa. Que la gente que ha llegado hasta allí, ha llegado por un trabajo duro. Pero, importante, la gente que se ha mantenido, no ha sido tanto por trabajar tan duro, sino porque ha levantado su nivel de exigencia en algunos hábitos determinados.

09:19

Ese es el valor del hábito. El hábito es tu red, la que te sostiene el día que estás tranquilo, neutro. O sea, conseguir un objetivo es cuestión de luchar y de trabajar duro y de pasión y de enfoque y de coraje, ¿no? Pero mantener ese éxito es una cuestión de hábitos y yo, de muchos hábitos, me gustó estudiar diez porque son diez fáciles de explicar con el libro de ‘La libreta’ a través de la historia de lo que más nos gusta, de un equipo de deporte, durante un año. Porque, ¿sabes qué pasa con el deporte? Hay una cosa muy bonita, es que el «feedback» es muy rápido. Es decir, nosotros cada fin de semana sabemos si lo hemos hecho bien o no porque nos vemos jugar y ganamos o perdemos. Y en ese sentido me di cuenta de que hay algunos hábitos clave. Por ejemplo, la ambición. La gente extraordinaria es ambiciosa, pero no es ambiciosa porque quiere tener más cosas. Es ambiciosa porque quiere ser más. Esa es la buena ambición. La buena ambición no es querer tener más, es querer ser más, poder dar más a la sociedad, ¿no? Es ambiciosa. Luego, otra cosa importante es que busca la excelencia. Es decir, procura dar lo mejor de sí misma cada vez. Que lo he dicho muy rápido, yo a la gente le digo: «Mira, ya que lo tienes que hacer, hazlo bien a la primera. Concéntrate en hacerlo bien siempre lo mejor que puedas». Es ambiciosa, busca la excelencia, tiene una fuerte carga de automotivación. Es decir, no espera que venga alguien de fuera y le dé ánimos. No, ya lleva interno ese fuego. Quizá porque cuando tú te dedicas a tus talentos y piensas en evolucionar tu talento, como tú tienes facilidad en ese ámbito, ya la motivación te viene.

11:01

Por eso es tan importante que todos nos dediquemos a aquello que más nos gusta. El siguiente hábito que analicé, este es muy bonito. Este es muy bonito. Muy bonito. Es entender el fracaso porque el fracaso hay veces que te bloquea y te desanima y hay veces que te impulsa. Todos los grandes extraordinarios, todas las personas extraordinarias que estudié, tuvieron un montón de fracasos y supieron sacar energía de ese fracaso para buscar el siguiente intento. Básicamente dándose cuenta de una cosa y es que lo contrario de ganar no es perder. Esto es muy bonito cuando se entiende. Lo contrario del éxito no es el fracaso, es no moverte, es no hacer nada. Mira, te lo voy a poner un poco visualmente, ¿no? Muchas veces incluso la sociedad nos tiende a llevar a este sitio. Esto es el éxito. Entonces nosotros estamos aquí y pensamos cómo me gustaría estar aquí, cómo me gustaría llegar aquí, tener esto, poder compartir esto, ¿no? Pero vemos el fracaso como lo contrario y pensamos: «Es que si lo intento y fallo, me voy a alejar. Entonces…». ¿Qué hacemos? Nos quedamos quietos. Nos paraliza. Pensamos: «No me muevo». ¿Por qué? Porque entonces pretendemos, fingimos, que algún día haremos algo, pero tendemos a quedarnos quietos. Y hay que actuar. Ese es el siguiente hábito, hay que actuar. ¿Y cuándo actuamos? Cuando nos damos cuenta de que el éxito y el fracaso no están así. Sergio, te prometo que no están así, están así. El fracaso está de camino al éxito. De manera que, si tú lo intentas y fallas, estás más cerca. Y cuando te das cuenta de este paradigma, que el fracaso, perder, está de camino a ganar, que lo contrario del éxito y de ganar es no moverte, entonces la motivación te viene. Aprendes a coger, a tomar, esos pequeños fracasos y usarlos como un impulso para el éxito. Entonces esto de entender que el fracaso no es definitivo es una de las cosas más bonitas que creo que puedo explicar. Actuar, otro hábito. Es gente de acción, es gente de… Yo a mis estudiantes en la universidad muchas veces les decía: «No hables, que tus hechos hablen por ti. No declares qué quieres. Declara ‘quiero hacer esto’. pero luego ya cállate». Es decir, el mejor mapa, la mejor planificación del mundo, nunca ha hecho ganar a un equipo. El mejor mapa no ha llevado a nadie a ningún sitio, a no ser que hayas andado sobre el mapa, sobre el terreno. Entonces, la acción y no la parálisis es otro hábito básico de la gente extraordinaria. Luego hay un hábito, que me di cuenta. Este es para los extraordinarios de los extraordinarios, ¿vale? Porque ¿qué es ser buena persona? Para mí, ser buena persona es muy importante. Entendiendo una cosa, que a veces hay gente como falsa, que finge, y que parece que tiene éxito. Y esto nos engaña un poco, ¿no? Decimos: «No, pero hay gente tramposa que llega al éxito». Mira, yo creo que es más difícil llegar al éxito con trampas que con tu trabajo diario.

14:24

Pero lo que sé es que es imposible mantener el éxito con trampas. Un hábito, si tú quieres mantenerte como una persona exitosa, es mucho mejor ser buena persona porque la gente te va a apoyar. Y cuidado, cuidado, porque esto también la gente no lo entiende bien a veces. Ser buena persona no es ser un bobo. Esto es lo bonito de ser buena persona. Ser buena persona… Hay una manera muy fácil de ser buena persona, que es ceder siempre. «Ah, mira, este es un buen tío». ¿Por qué? «Esta es una buena chica». ¿Por qué? «No, porque, bueno, todo le va bien». No, no, ser buena persona significa defender tu verdad, no dejarte pisar. No dejar que los demás se aprovechen de ti, que tiende a pasar con la gente que… Eso es malentender ser buena persona. Porque ser buena persona también es difícil. ¿Por qué? Porque tú tienes que defender tu verdad. El trabajo en equipo. Mira, el trabajo en equipo, uno de mis profesores favoritos, Zig Ziglar, decía: «Puedes conseguir lo que quieras en la vida si ayudas al número suficiente de gente a conseguir lo que ellos quieren porque ellos te apoyarán». Eso es lo bonito del trabajo en equipo. Tenemos muchos equipos, podemos hablar del trabajo en equipo mucho rato. Pero yo te diría que, si quieres algo grande, tienes que apoyarte en un equipo. Siempre te darán apoyo. Son líderes también. La gente extraordinaria son líderes en el sentido de liderazgo que me gusta a mí, que es ayudar a los demás a que crean más en sí mismos. El líder no está para ser aplaudido, observado, admirado. Eso es liderazgo falso. Es un liderazgo de imagen. No, no, el líder bueno es el que hace crecer a su gente. El que confía antes que la gente en ellos mismos, ¿no? El coraje. El coraje, creo que es el noveno hábito del que escribo. El coraje, mira, el coraje es el que te permite crecer. Coraje es tener miedo y, a pesar de eso, ponerte. El coraje es humildad porque, cuando yo quiero encarar un objetivo para el que creo que no estoy preparado, tengo que asumir que no estoy preparado y tengo que pensar, tengo que mejorar, tengo que ser sincero conmigo mismo. Necesito mejorar. Y esa mejora te la da el coraje. El coraje te permite abordar aspectos que hoy pienso que no puedo conseguir, pero que, si me pongo, durante el camino se abrirán puertas, ¿vale? Y luego a vivir el presente. Vivir el presente. Aquí, creo que la sociedad está dividida en tres grandes grupos de gente. De muchas maneras, pero en tres grandes grupos. Uno somos los soñadores, los que siempre estamos haciendo planes, los que sabemos lo que nos gusta. Pero vivir allí no te lleva a ningún sitio. Sí que es importante durante un rato pensar dónde quiero ir, pero la mayor parte del rato tengo que estar actuando en el presente. Hay otro grupo de gente, y yo creo que esta gente lo pasa un poco peor, que es que vive en el pasado. Vive en el pasado por sus fracasos y por su propia autocompasión o por sus éxitos, pero vive de esos éxitos. Pero lo que te trajo hasta aquí no te va a llevar más lejos, ¿no? Entonces, no sé, es como una pequeña ecuación, ¿no? De un 20 % de mirar al pasado o un 15 % de mirar al pasado para no repetir los mismos errores. Un 15 % de mirar al futuro para ilusionarme con lo que quiero. Pero un 70 % del tiempo tengo que estar actuando y viviendo en el único momento que puede cambiar el futuro y mejorar el pasado, que es el presente. Creo que estos diez hábitos, si la gente lo toma como un hábito, pueden ayudarnos a ser, a desarrollar nuestro talento a un nivel extraordinario y poder compartirlo con los demás.

18:26
Sergio. Xesco, has hablado de la motivación, que para mí es un pilar fundamental en mi colegio y en mi día a día. Pero yo no quiero que la motivación sea un eslogan de «Si quieres puedes» o «con mucha motivación lo vas a conseguir». En tu experiencia profesional, para conseguir los objetivos, ¿qué papel ha tenido la motivación?

18:47

Mira, recuerdo un caso de un entrenador precisamente, que lo tuve de alumno en un curso de entrenadores. Y al cabo de un mes o así, me llama y me dice: «Mira, Xesco, esta semana pasada he dado la mejor charla de motivación al equipo. Mira que me la preparé, como tú nos explicaste. Trata este tema, trata este tema, hazlos creer en ellos mismos, apréndetelo bien para después poder actuar y expresar con las pausas, los silencios. Di la mejor charla de motivación que he hecho en mi vida. Y perdimos, tío. Y perdimos. ¿Por qué perdimos? ¿Es que no lo hice bien?». Y se me ocurrió preguntarle: «Oye, una cosa, ya veo que preparaste muy bien la charla. ¿Preparaste igual de bien el partido que la charla?». Te prometo que me hace esto: «¿El partido?». Y hace: «Ostras». Chico, a ver, lo importante es jugar bien. Y después, es jugar bien todo el rato. Pero el talento, la preparación, no tiene sustituto. Es decir, querer es poder si tienes un buen plan. Pues sí. Si quieres, es más fácil poder que si no quieres. Pero, claro, si yo te digo: «Sergio, va, te invito a cenar. Vente a casa a cenar». Como no sepas dónde vivo, ya puedes ir echándole gasolina al coche, que no vas a llegar nunca. Es decir…¿que querer es poder? A la larga creo que sí. A la corta, necesitamos más cosas. ¿Qué papel juega la motivación? Mira, te he hablado de los dos grandes factores para mí que tiene el rendimiento personal. Deportivo, académico, docente… Yo creo que el rendimiento depende de dos factores. Yo al principio lo explicaba mal. Yo decía: El rendimiento es igual al talento más la motivación. Más la motivación o el estado emocional en el que estás. Pero con el tiempo me di cuenta de que los dos factores son correctos, pero la operación no. ¿Por qué? Porque si es una suma, parece que el día que yo no estoy motivado, pues… Mi rendimiento es igual a mi talento. No, mi rendimiento es cero si no estoy motivado. Es decir, la acción es un producto, es una multiplicación. Talento multiplicado por nuestro estado emocional o motivación. Es decir, la motivación es un amplificador del talento. Todos tenemos talento. Y todos tenemos… Imagínate, de cero a cien, todos tenemos un determinado punto de talento. Setenta, ponle. Entonces, ¿cómo actúa la motivación? Pues la motivación hace que des los setenta o des treinta.

21:39

¿Estás poco motivado? Tu talento encoge. ¿Estás motivado? ¿Tienes ganas? ¿Estás activo? Lo das todo. Es decir, que la motivación no explica el éxito de por sí. Lo único que explica, que no es poco, es que vas a dar todo lo que tienes, con lo cual es más fácil. Un poco como ser pesimista y optimista, ¿no? Hay dos tipos de optimistas. Los optimistas moderados que dicen: «Esto va a salir bien, me pongo». Y luego, hay unos que no me gustan, que son los optimistas exagerados, que dicen: «Ah, esto saldrá bien, no te preocupes». No, si no te preocupas no va a salir bien, ¿no? Y con los pesimistas pasa algo parecido. Está el pesimista moderado, que puede ser bueno ser pesimista moderado. ¿Por qué? Porque piensa: «Esto no va a salir bien, eh. Esto o me pongo ya, o esto no va a salir bien». Y entonces ese pesimista moderado, como actúa, como ese pesimismo le lleva a actuar, también está bien. Y luego está el peor de todos, que es el pesimista exagerado. Es el que en realidad es un miedoso. Es el que siempre busca una excusa para no empezar. El que: «No, uy, no, esto no va a salir, esto no, esto es imposible». Lo que están haciendo es como… pues esto, negándose la capacidad personal de generar motivación. Esa es mi visión. La motivación es una parte del rendimiento. En realidad, responsable de que todos tenemos días buenos y días malos. ¿Por qué? Pues porque nuestra motivación nos hace actuar en un sentido o en otro.

23:11
Sergio. Claro, has hablado de talento y yo creo que, por ejemplo, en mi colegio siempre intentamos impulsar el talento. Pero hay varias cuestiones. ¿Cómo detectamos el talento? ¿El talento está sobrevalorado? Tú que has trabajado con deportistas de élite. Hay muchos deportistas de los que dicen: «Es muy talentoso, pero no va a llegar». ¿Qué es el talento?

23:27
Xesco Espar. Mira, para mí es muy fácil explicarlo en el mundo del deporte, ¿vale? Para mí, el talento son tres cosas. Primero, las habilidades que tenemos. Tanto nosotros como entrenadores, la capacidad que tenemos para preparar sesiones, planificar, entrenar. Eso es el talento. Es eso, ¿no? Las habilidades que tenemos. En un deportista pues tú lo ves. Las cualidades físicas, su coordinación, su inteligencia. Eso es el talento, ¿no? Pero después, para mí, también es talento ser capaz de usar el talento cuando las condiciones son difíciles. Es decir, regatear en un entrenamiento no es difícil. El otro va contigo, no te va a dar una patada. Pero claro, regatear en un campo que está mojado, que el rival falta poco, vas ganando y está dando cera. Y, como estás jugando fuera de casa, el árbitro se ha tragado el silbato, no va a pitar ni una falta. Ahí hay que regatear. Es decir, el talento se revela cuando las condiciones son difíciles. Eso es muy importante para mí. Nombrar ese talento. Y en tercer lugar, para mí, es importante en el concepto del talento… Mira, hay una frase, seguro que la has escuchado, dime si no la has escuchado. Esta frase, en las radios, en la televisión, cuando un periodista de un jugador dice: «No está leyendo bien el partido».

24:54
Sergio. Sí, claro.

24:54
Xesco Espar. ¿Has oído esta frase?

24:55
Sergio. Sí, hombre.

“La motivación es un amplificador del talento” - Xesco Espar, entrenador de balonmano y profesor
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“Mantener el éxito es una cuestión de hábitos”

Xesco Espar

24:55
Xesco Espar. Vale. «No está haciendo buena lectura del partido». Y yo pienso: «Leer el partido es lo segundo más importante». Porque si alguien lee el partido, es que alguien lo escribe. Entonces, aquí lo importante es escribir el partido, no leerlo. Está bien, leerlo, qué menos, pero vas por detrás, ¿no? Entonces, para mí, el tercer componente importante del talento es llevar la iniciativa, ser capaz de dominar y de llevar la iniciativa. Y mucho de esto lo he entendido a partir de ser profesor, ¿no? Cuando nosotros enseñamos, entender no es lo mismo que aprender. Que hay gente que dice: «Ay, ya lo entiendo, vale». No, espera. Entender no es aprender. Tienes que practicar. Entender, practicar, y entonces has aprendido. Pero aprender tampoco es suficiente. Porque tú puedes aprender… Vamos a suponer una cosa muy básica, ¿no? Es como las operaciones matemáticas. Pero, si luego no las sabes usar en contexto para resolver problemas… Pues sí, has aprendido, pero tienes que ser capaz de elaborar. Una cosa es aprender y otra es dominar todo ese concepto. Y yo creo que el mundo del… El hecho de haber sido profesor de inicio de carrera también me ha permitido entender que el talento es más que solamente las habilidades. Entonces, ¿qué ocurre? Que el talento hay que desarrollarlo. El talento… Tú puedes tener talento, pero si no lo usas, el talento decrece. En cambio, cuanto más lo usas, es decir, cuanto más tú empujas el límite de tu talento, más vas a permitirle que crezca. Por eso es tan importante tener talento, sí, pero utilizarlo es igual o más importante. Y al final, ¿de qué depende que uses el talento? De la motivación. Es un arma como de doble juego, ¿no? ¿La motivación está sobrevalorada? A veces sí. ¿El talento está sobrevalorado? También, a veces también. Es la conjunción perfecta de las dos situaciones la que te permite crecer.

27:08
Sergio. Yo quería darle las gracias al profesor Xesco porque me regaló una de las frases más bonitas y que más me gusta utilizar con mis alumnos, que es: «Ser grande es ser honesto contigo mismo». ¿Me la podrías desarrollar? Me parece preciosa para el mundo educativo.

27:21
Xesco Espar. Esa frase está inspirada en un párrafo de Marianne Williamson donde habla de que lo que más miedo nos da no es fallar, es saber que podemos acertar. Y está contextualizada en ese sentido, ¿no? Mira, recuerdo cenar con Frank Rijkaar, ¿te acuerdas de Frank Rijkaar?

27:45
Sergio . Sí, claro.

27:45
Xesco Espar. El entrenador de fútbol del Barça. Coincidió conmigo algunos años cuando yo era entrenador del primer equipo y él también. Y un día, cenando, a él lo comparaban un poco con Johan Cruyff, el exentrenador del equipo de fútbol, y a mí con Valero Rivera, el exentrenador de balonmano. Y me dice: «A nosotros nos comparan con los demás. ¿Pero sabes una cosa? No podemos fingir ser otra persona que nosotros no somos. Porque al final del día te expones ante tantos sitios, prensa, jugadores, público, directivas, la familia, que si finges ser otra persona, al final fallas y pierdes credibilidad». Y me dijo: «Tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Tenemos que ser como nosotros seamos y trabajar mucho». Que me hizo gracia: «Hay que ser como eres, pero eso no vale». Y además hay que trabajar mucho. Y eso es verdad. Yo al final, también, alguna que otra vez he escrito que yo creo que somos libres para hacer lo que queremos, básicamente. Pero a mí me gusta pensar que la libertad no está tanto para elegir quién quieres ser, que sí, como hasta dónde te comprometes a ser quien eres. Ser uno mismo no es opcional para ser grande. Tienes que saber lo que te gusta, cuál es tu pasión, cuál es tu talento, y dedicarte a ello.

29:12

La libertad para mí está en decidir hasta dónde quieres llegar a ser. Porque en el camino hay obstáculos. En el camino hay obstáculos y hay algunos obstáculos muy sutiles que creo que la gente tiene que aprender a romper. Por ejemplo, tu propia comunidad. ¿Sabes? Esta frase de Marianne Williamson que decía: «Lo que más miedo nos da no es perder, es saber que, si ganamos, se nos va a volver a exigir». Estas son mis palabras, ¿no? Es el miedo al éxito. Mira, hay un película muy bonita que se llama ‘Coach Carter’, ‘Entrenador Carter’. En la que es un entrenador de baloncesto que llega a una escuela pública con unos niveles de éxito académico muy bajos, pero que tiene un equipo de baloncesto que no juega mal. Y él, a cambio de que los chicos aprueben las asignaturas, les entrena duro para llegar a la final del campeonato. Y trabajan duro, trabajan duro. A él le dicen que están aprobando, pero consiguen llegar a la final del campeonato y, cuando consiguen llegar a la final del campeonato, y él se da cuenta de que tanto los alumnos como los padres como los profesores le han estado engañando, de que los chicos no iban a clase, los chicos no aprendían, les castiga y les dice: «No vais al campeonato». Claro, la escuela se pone las manos a la cabeza. Los padres se ponen las manos a la cabeza. Hacen una reunión para echarlo. Y él, cuando se encuentra en esta tesitura, dice: «¿Pero cómo? Si los chicos no están aprovechando la escuela». Y los padres dicen: «Pero ya, pero no puedes negar a nuestros hijos lo único bueno que van a tener en la vida, que es este campeonato». Y él se les queda mirando diciendo: «Es que eso es lo que no puede ser. Que este campeonato, que es un juego, sea lo único bueno. Lo bueno de su vida tiene que ser todo lo demás». Y, al final, uno de los chicos les dice esto. Le dice al final de la película, dice: «Profesor, ¿sabe lo que nos da miedo? Lo que nos da miedo no es ganar o no ganar. Lo que nos da miedo es desencajar de nuestro entorno, sobresalir. Saber que podemos conseguir no solamente ganar, sino ser grandes estudiantes». Que es cuando se los encuentra estudiando. Es una película muy bonita para que vea la gente. Sobre lo que significa realmente este miedo a ser grande que a veces tenemos y que nos limita. Porque al final, si nosotros, y esto le pasa a mucha gente, eh, y muchos alumnos quizás. Si tu destacas en tu grupo, el primer paso de tus compañeros es reírse. «Ah, dónde vas, hombre, pero si tú no puedes». ¿Por qué se ríen de nosotros a veces cuando sobresalimos?

32:10

Por miedo a que los dejemos. Es una reacción, no tienen nada contra nosotros. Pero piensan: «Es que si sigue creciendo, nos va a dejar. Lo vamos a perder». Entonces, ¿cuál es la solución? Tirarlo para abajo. ¿Y qué hacemos muchas veces? Cedemos. Y nos encogemos y volvemos a tener el tamaño anterior. ¿Sabes qué ocurre? Que eso no le ayuda a nadie. Eso no es bueno. Ni para nosotros ni para ellos. Porque, si nosotros nos mantenemos y soportamos este tirón, ¿sabes lo que ocurre? Que al poco tiempo sale otro porque nuestra presencia en el grupo les inspira a ser mejores. Nos mantenemos y salen dos o tres. Y, con el tiempo, todo nuestro colectivo, todo nuestro grupo, todo nuestro equipo, toda la gente que queremos sube a nuestro nivel. Y eso es lo bonito. Eso es dar ejemplo. Eso es ser un líder, ¿no? No encogerte porque esto no ayude a los demás, sino mantenerte, liberarte del miedo de que los demás te rechacen. Porque, al liberarte tú, liberas a los demás de su propio miedo y eso es lo grande.

33:18
Sergio. Acabas de hablar de ser líder. Yo en el colegio o cuando entrenaba, siempre hay algunos chicos que de manera natural les salen esas dotes de liderazgo.

33:28
Xesco. Sí.

33:28
Sergio. Realmente, ¿cuál es la función de un líder dentro de un vestuario, dentro de una clase? ¿Cuánto valor tienen en la sociedad actual los líderes positivos?

33:36
Xesco Espar. Tienen un gran valor. Tienen un gran valor, tienen una gran misión y tienen, para mí, una importante obligación la gente que siente la llamada del liderazgo. Porque el líder no es la persona a la que se admira. Ese es un líder de pacotilla. «Mira qué grande, mira lo que ha conseguido». Y él está ahí, en su pedestal, mirando a los demás. No, no, el líder está dentro del equipo. Mira, hay una metáfora que me gusta mucho explicar y es, yo no sé si la gente cree en los milagros, pero mira. Tú imagínate que tenemos aquí una naranja, ¿vale? Tenemos una naranja y hacemos así: Pum, pum. Y aquí aparece un plátano. No sé si es un milagro esto, pero se parece ¿no? Dices, hombre, ha cambiado completamente. Aquí ahora hay un plátano. Ha cambiado todo. Pues el ser humano, el ser humano, es la única especie en la humanidad, en la Tierra, en el entorno en que vivimos, que es capaz de hacer este milagro. Es decir, un día nos vemos en el espejo y decimos: «No me gusta como soy. No estoy satisfecho, yo quiero ser más, yo puedo ser más. Yo creo que puedo ser más». Y entonces lo que hacemos es: Pintamos un futuro de cómo queremos ser y, pasados seis o nueve meses, todas las células de nuestro cuerpo han cambiado.

35:04
Xesco Espar. ¿Somos una naranja? No, somos un plátano. Y si nuestras creencias han cambiado, si nuestro comportamiento ha cambiado, somos otra persona completamente diferente. Es como de naranja pasar a plátano. El ser humano es capaz de hacer esto con su voluntad. Pues ser líder es hacerle esto a un grupo ni más ni menos. Por eso te he explicado esta metáfora. Ser líder es ver a tu equipo, a tu grupo, a tu gente y decir: «Mira, sí, está bien. Pero, eh, podéis ser más. No os conforméis, tenéis capacidad de crecer, podéis ser mejores». Y hacérselo ver antes de que ellos lo vean. Tú como líder verlo, e incluso enfocarlos y decir: «¿Veis? Así podemos llegar a ser». Y si ellos se lo creen, ese es el trabajo del líder. El trabajo del líder es hacer mejor a los demás porque les ayudamos a levantar su nivel de autoexigencia con nuestro ejemplo. Para mí esa es la función, la mejor función del líder. ¿Cómo? Mostrándoles cómo se pueden hacer las cosas, pensando correctamente, viéndonos nosotros más grandes. Creyendo en nosotros mismos, cambiando nuestro diálogo interno que a veces dice: «No, cuidado». Por el diálogo interno de la posibilidad. Para mí esa es la función del líder.

36:25
Sergio. Muchas veces hay equipos que empiezan muy mal una temporada, pero luego hay algo que cambia y que les hace ganar algún título. Y en el colegio nos pasa lo mismo. Ese alumno que empieza muy mal y de repente hay algo que cambia y que remonta. Realmente, ¿qué cosas cambian? Es ese liderazgo, es esa motivación. ¿Qué elementos tenemos los profesionales del deporte, de la educación, para cambiar esas sinergias negativas?

36:52
Xesco Espar. Has dicho una cosa que es… Has dicho la clave. La clave es de repente una cosa hace cambiar. Yo creo que hay que dar con esa clave. Hay que buscar esa clave. Mira, esto te va a parecer una tontería, eh, pero a mí me motivan mucho las superproducciones americanas de películas, ¿vale? ¿Por qué? Porque están los marcianos que quieren invadir la Tierra, está el apocalipsis que está a punto de desaparecer la humanidad y, de repente, una cosa lo cambia todo. Una canción, un sonido, descubrir una clave, descubrir un código. Hay una cosa pequeñita que aplicar esa cosa hace que nos salvemos otra vez. Y esto es más o menos divertido en una película, pero vamos a aplicar esto a nuestra vida. ¿Por qué? Por eso que has dicho tú. Yo en esos casos siempre busco qué es lo que le hace cambiar. ¿Cuál es la palanca? Porque fíjate una cosa. Cuando un alumno, un equipo, lleva una mala racha, no pierde un partido. Porque si pierde un partido, a lo mejor yo como entrenador me he equivocado de táctica. O a lo mejor los jugadores han tenido un mal día y no hemos ganado. Cuando pierdes un partido. Pero cuando hay una racha es cuestión de todos, no es uno. No es: «La culpa es de este o la culpa es del entrenador». No, no, perdona. Cuando hay una mala racha, culpables somos todos. Tenemos que asumirlo.

38:25

¿Y de qué somos culpables? De que hay algo importante que no estamos haciendo bien. Una cosa. Puede ser que no preparo bien el entrenamiento y no hay intensidad en el entrenamiento, puede ser que no haya compromiso. Normalmente es una o dos cositas, ¿vale? Y cambiar esas dos cositas, lo cambian todo, lo que tú has dicho. Entonces por el ejemplo este de la película americana siempre pienso: ¿Qué es lo que hay que tocar? ¿Qué es lo que hay que cambiar? Porque piensa una cosa, cambiar no es tan difícil. Hay que cambiar un día. Como vivimos un día, un día es nuestra vida en miniatura. Entonces, a veces vemos el cambio como muy grande y el cambio es solo un día. Hoy me levanto y hoy decido hacer las cosas diferentes. Y de hoy no pasa. Y cuando tú tomas esa decisión o ayudas a un alumno, a un jugador o a un equipo a tomar esa decisión y cambias y lo mantienes… Mira, te voy a explicar una historia. Hace años, hace muchos años ya, estuve invitado a dar clase en un curso para directores de campos de golf con la University of Coastal Carolina, una universidad americana. Y yo básicamente, aunque yo no sé jugar al golf, apenas le doy a la pelota justito. Pero mi trabajo en esa universidad era hablarles de la metodología. Yo les enseñaba metodología del aprendizaje y de la enseñanza. Y recuerdo un día hablando con los chicos que les decía: «Me fascina vuestra puntería, porque no es que tengáis puntería, es que tenéis potencia y precisión. O sea, a doscientos metros mandáis la pelota a un metro del hoyo». Digo: «Porque yo, yo ya le doy fuerte a la bola, pero la bola se va a trescientos metros de la vuestra».

40:17

¿Cuántos años tendría que estar jugando yo? Y Mark, uno de los buenos alumnos que había allí me dice: «Xesco, la diferencia no son trescientos metros». Digo: «¿Cómo que no? Doscientos». Dice: «No, no. La diferencia son unos milímetros». Digo: «Con unos milímetros ya me explicarás lo que puedo hacer para mandar la bola a un metro de la tuya». Dice: «Ya, Xesco, es que tú miras allí. ¿Sabes? Tú miras al final, pero el secreto no está allí. Está aquí. Está en la bola. Nosotros, yo le doy en el punto exacto y tú no le das muy lejos, ¿eh? Tú le das a dos milímetros. Pero ¿qué ocurre? Que dos milímetros diferente doscientos metros después son trescientos metros de distancia. Pero no pienses allí, piensa aquí. Si le das como yo, la mandarás al lado de la mía». Y pensé: «No es tan difícil cambiar». Tener resultados. No hay que hacer tanto esfuerzo más que dos cosas, cambiar dos cosas hoy y mantenerlas a lo largo de doscientos metros o 365 días. Entonces ese es el punto de apoyo para mí. Esa es la palanca del cambio. Tenemos un alumno que no funciona, tenemos un equipo que no funciona es: Vamos a ayudarle a buscar eso y que lo cambie un día. Y luego que lo cambie una semana, y luego que lo cambie un mes. Y ya lo tenemos. El cambio no es tan difícil.

“La motivación es un amplificador del talento” - Xesco Espar, entrenador de balonmano y profesor
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“La buena ambición no es querer tener más, es querer ser más”

Xesco Espar

41:52
Sergio. Has hablado del equipo. Es algo que ahora creo que todos, en el trabajo, en el colegio, el trabajo en equipo es fundamental. Y leí una frase tuya que me impactó mucho que es: «Rechazar el trabajo en equipo es ver la vida en pequeño». Me parece muy profunda, pero me parece que necesitaría que me la explicases mejor.

42:10
Xesco Espar. Sí. Hay un dicho que dice: «Si quieres llegar rápido, ve solo; pero si quieres llegar lejos, ve en equipo». Ve con un equipo. Y un poco lo resuelve eso. Puedes ser el campeón de tu escalera. Tú solo. Pero si quieres ganar un campeonato, necesitas a tu equipo. Cuando me hice cargo del equipo de balonmano, entre mis ayudantes busqué a entrenadores mejores que yo en algunos aspectos. Porque, si yo soy el mejor del equipo de entrenadores, al final yo soy el límite. Es como si estuviese solo. Ellos me ayudarán a hacer cosas, pero yo tengo que darles puerta abierta a que ellos, en su ámbito, trabajen por encima de mí. Y mira si eran buenos los entrenadores, que uno de mis ayudantes ahora es el entrenador del equipo de Barcelona y es un gran entrenador, campeón de Europa varias veces. Otro de mis ayudantes ha estado entrenando selecciones en Túnez, está trabajando en Francia. O sea, son entrenadores que después han tenido grandísimos recorridos. ¿Por qué? Porque me di cuenta de que yo solo no podía conseguir el éxito, que necesitaba un equipo. No, necesitaba varios equipos. Que esta es una cosa muy bonita también.

46:36

A veces pensamos: ¿qué es un equipo? Y, por ejemplo, los entrenadores tenemos nuestro grupo de entrenadores, ¿vale? Después los entrenadores tenemos los jugadores, pero después también tenemos, sinceramente, también trabajan con nosotros los directivos, el resto de miembros del club, y tenemos que verlos como un equipo. Y lo más bonito, lo más bonito, es cuando entendemos que el público es nuestro equipo también. El público, sobre todo en el balonmano, que en los deporte de cancha pequeña donde el público te ayuda, te anima… Y en lo deportes de campo grande, cuando el público anima al equipo, parece que sople el viento debajo de las alas de los jugadores y los lleva. Entonces hay que conseguir que el público se sienta involucrado con nosotros. Mira, te voy a contar un secreto. En los años que yo fui entrenador del equipo de balonmano, yo tenía… En esa época no había WhatsApp, no había. Íbamos con SMS. Tenía los teléfonos móviles de los cabecillas de los grupos de animación del estadio donde jugábamos.

44:53

Y, después de cada partido, yo les enviaba un SMS explicándoles, donde jugásemos de Europa, cómo había ido, si habíamos ganado, si habíamos perdido. Cómo había ido, alguna frase de equipo y alguna frase para el próximo partido: «Esto sigue, contamos con tu apoyo, tal, con nuestra lucha, que nos apoyéis» y tal. Entonces yo se lo mandaba a ellos y ellos se lo repartían a su grupo. De manera que, poco tiempo después de haber acabado un partido nuestro donde fuese, la mitad del estadio tenía un SMS mío, de mi móvil. Claro, esa gente que se sentía partícipe del equipo que iba a animar, ellos se sentían que jugaban. Y venían, nos animaban, hacían canciones para los jugadores… Era increíble. ¿Por qué? Por entender el concepto de equipo. La familia, otro gran equipo. Las familias. El equipo es realmente lo que te permite llegar lejos.

45:54
Sergio. Has hablado de la familia y hay algo que compartimos los dos, que somos padres. Y a mí me gustaría hablar, como padres, de la importancia de educar en valores a nuestros hijos. Porque antes hablabas de las buenas personas. Yo creo que todo padre quiere que sus hijos, sobre todo, sean buenas personas.

46:08
Xesco Espar . Sí.

46:08
Sergio. Y ¿qué valores crees que el deporte aporta a nuestros hijos? Y algo que nos preocupa mucho a los profesores de Educación Física actual es ese abandono del deporte, sobre todo en la edad adolescente. ¿Qué opinas?

46:22
Xesco Espar. Sí.

46:22
Sergio. ¿Cómo podemos los maestros fomentar esos valores, fomentar esa pasión por el deporte y por la actividad física?

46:28
Xesco Espar. Sí, mira. Los valores tienen un gran valor. El valor, para mí, los valores, son como una emoción que sientes que te ayuda a tomar decisiones y pensar que estás en lo correcto. Es una definición muy personal de lo que es un valor. Los valores son como nuestra guía en la vida. Los valores nos… Cuando tenemos que tomar una decisión, la tomamos, pues, si uno de mis valores es el coraje y tengo que tomar una decisión, si me embarco en una aventura o no, normalmente lo haré. Si mi valor es más la seguridad, pues voy a estar un poco pues… a lo mejor no la tomo ¿no? Ese es un poco el sentido del valor. Yo creo que hay valores como el respeto. Para mí es el fundamental, el respeto. Pero luego la pasión por hacer las cosas. La determinación, la determinación. El decir: «No voy a soltarlo hasta que lo haya conseguido». Luego hay un valor muy importante para mí que es la fe. Pero la fe en el sentido de tener una esperanza positiva de las cosas. Decir: «No, tengo fe en que irá bien. Tengo ilusión en que irá bien». Eso son valores del trabajo continuo que transmitirle. Luego, el valor de la familia, por ejemplo.

47:55

Fíjate, te voy a decir una cosa muy personal. Hace casi quince años, hace tiempo que la madre de mis hijos y yo nos divorciamos. Pero seguimos con contacto semanal. Es decir, un divorcio disuelve un matrimonio, pero no la familia. La familia sigue junta. Y, cuando mis hijas, que son deportistas de élite, van a un campeonato o a los Juegos Olímpicos, seguimos viajando juntos. Porque ese es el núcleo. Ese es el valor real de los valores. Recuerdo… Mira, te voy a poner un ejemplo del equipo que entrenaba en el Barça. Que uno de mis jugadores se retiraba ese año y estábamos jugándonos la Copa del Rey, el título que acabamos ganando. Y en uno de los partidos previos, nosotros ganamos. Fue un partido duro, también intenso. Cuando entramos en el vestuario y nos dieron las actas del partido vimos que este jugador había sido expulsado porque en el trayecto hacia el vestuario había discutido con el árbitro. Y yo pensaba: «No me lo puedo creer. ¿Qué…?». Entonces, fui a hablar con el chico: «Oye, ¿te han sacado tarjeta roja en el trayecto al vestuario? ¿No vas a poder jugar mañana la final? ¿Es eso verdad?». «No, Xesco, de verdad, que yo no les he dicho nada, solo les he hecho un comentario y tal». Nos fuimos a hablar con los árbitros al vestuario y les digo: «Oye, yo no he visto nada. ¿Me puedes explicar qué ha pasado?».

49:33

Y los árbitros muy correctamente me dijeron: «Oye, pues la verdad es que ha estado muy mal con nosotros». Ellos dieron su versión, el jugador daba su versión. No sé quién tenía realmente razón. No te puedo decir quién tenía razón. Pero te puedo decir lo que ocurrió. Casi me emociono con esto. Esa noche los jugadores le dijeron: «Vamos a ganar por ti. Porque es tu último partido, es tu última posibilidad de título y tenemos que ganarlo por ti». Y se pasó media noche hablando con su mejor amigo, que estaban juntos en la habitación, sobre cómo tenía que jugar. Y yo estuve un rato con ellos. Sobre cuáles eran sus jugadas, cuáles eran sus acciones. Porque este jugador iba a sustituirlo en su lugar. Y jugamos al día siguiente. Jugamos un partidazo. El jugador que sustituyó al pivote marcó cinco goles, jugó extraordinario. Ganamos el torneo y, cuando había que ir a buscar la copa, el capitán del equipo dijo: «No, yo no voy. Ve tú». Eso es el valor el equipo. Por eso ganábamos los títulos. ¿Por qué? Porque hay generosidad. Porque das más de lo que esperas. Hay humildad. Reconoces que a veces no lo haces bien y que a veces tienes que dejar ser protagonista a otro. Hay confianza entre la gente. Hay entusiasmo, entusiasmo ¿no? Y luego hay compromiso. El compromiso es muy bonito porque el compromiso aparece cuando la diversión se acaba. Cuando las cosas van bien, es muy fácil estar comprometido. El problema es como estos días, que te expulsan a un jugador, que hay un partido difícil. ¿Qué hacen los jugadores? ¿Se muestran o no se muestran? Y esos son los valores reales que creo que hay que transmitir.

51:27
Sergio. Yo también tengo que confesar algo. Hace años leí tu primer libro, ‘Jugar con el corazón’. Y, cuando lo empezaba, yo siempre me he definido como un maestro en busca de la excelencia. Porque creo que todos los años hay que intentar ser mejor para tus alumnos. Y abro el libro y leo el primer capítulo: «La excelencia no es suficiente». Digo, bueno, vamos a ver qué me quiere contar Xesco porque derrumba todos mis esquemas.

51:48
Xesco Espar. Ya.

51:49
Sergio . ¿Podrías contarme qué es «La excelencia no es suficiente»?

51:51
Xesco Espar. Sí. Sí. A veces hay que provocar un poco para que la gente tome interés y decir que la excelencia no es suficiente es muy duro. Decirle a alguien: «Oye, es que aunque lo des todo, no vas a ganar». Eso es duro. Pero yo creo que hay muchos alumnos que se han dado cuenta. O que no se dan cuenta y que tienen que darse cuenta. Yo recuerdo a mi hijo. Tengo tres hijos: Dos chicas y un chico. Que un día había suspendido un examen. Y le digo: «¿Qué pasó? ¿No estudiaste?». Me dice: «Estudié todo lo que pude y no aprobé». Y le dije: «Pues todo lo que puedes no es suficiente». ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir… Mira, todos tenemos buenos días y malos días. Hay equipos que tienen un gran buen día, peor día. Pero hay equipos que, aunque jueguen a su máximo nivel, no le van a ganar al primero. Y eso es duro. Que la excelencia no sea suficiente significa una cosa fundamental en la vida. Es que siempre se puede crecer. Es decir, si cuando yo doy mi mejor versión no llego al nivel que se me exige, significa que tengo que crecer. Que tengo que romper mi límite superior, que eso es lo grande del crecimiento. El crecimiento no es hacer que mi peor día se acerque a mi mejor día. Es hacer que el mejor día suba. Y, cuando esto sucede, el equipo y nosotros crecemos. Entonces, muchas veces sí que la excelencia, hacerlo lo mejor posible, es suficiente. Pero si alguna vez nos encontramos con que hacer nuestra mejor versión no es suficiente, no pasa nada. Ahí hay una pieza de alarma que te dice: «Chico, toca dar un paso hacia arriba, toca crecer». Cuando te enfrentas a algo muy grande, tienes que crecer.

53:55
Sergio. Durante esta charla, Xesco, hemos hablado de dos cosas que me parecen fundamentales. Enfocar la atención, cuando hablabas de golpear la pelota, cuando hablabas ahora de estudiar. Y nos has desarrollado una serie de hábitos que son fundamentales. Te voy a proponer un juego. Vamos a volver a ese Xesco profesor de INEF en Barcelona.

54:10
Xesco Espar. Me encanta.

54:11
Sergio. Llega el primer día de clase y le va a transmitir ahora, después de toda esta experiencia, estos dos conceptos a los alumnos. ¿Cómo lo haría Xesco?

54:19
Xesco Espar. Empezaría como más me gustaba a mí. Es con una historia. Yo, mis clases en la universidad, siempre empezaban, me permitía una licencia, que era con un monólogo. Donde ligaba algún acontecimiento de la vida de esa semana con el primer tema de la clase. Y cuando los alumnos se daban cuenta, estaban todos enfocando la atención y ya estábamos dentro de la clase. Era una manera mía que tenía yo para tomarlos. Tanto que, si algún día no lo hacía, me paraban y decían: «Eh, un momento, no puedes empezar así. Tienes que empezar con la historia». Yo empezaría con esta historia, a ver si se te ha ocurrido esto alguna vez: Coges el coche y vas a comer a casa de tus padres, que viven en la otra parte de la ciudad, ¿vale? Entonces, vas conduciendo, tu pareja está al lado, los chavales van detrás haciendo ruido, y tú: «Calla, calla, que no veo». ¿Sabes? Eso que decimos, ¿no? Que me desconcentro. Y tus padres viven en aquella zona de la ciudad. Y, como te despistes cinco segundos, porque te distraes, en lugar de ir para allí, el coche se te va hacia el cole, hacia donde vas cada… ¿Te ha pasado esto alguna vez?

55:31
Sergio . Me ha pasado muchas veces, no una.

55:33
Xesco Espar. ¿Qué ocurre? Que cuando estamos enfocados, fíjate. Cuando estamos enfocados, concentrados, somos capaces de dar nuestra mejor versión, ¿vale? Pero cuando nos cansamos, cuando nos distraemos, somos esclavos de nuestros hábitos. Entonces… Esto pasa con equipos de fútbol. Un equipo está jugando muy bien, está compitiendo aquí, muy bien, pero de repente se cansan los jugadores, el rival aprieta, tal, y su rendimiento va bajando, va bajando, va bajando, ¿vale? No baja hasta cero. ¿Sabes dónde se frena? Se frena en el hábito que tienen esos jugadores de autoexigirse cada vez que se visten de corto. No de partido a partido, de entrenamiento a entrenamiento. Es el hábito diario. Entonces, si tú quieres que tu equipo baje poco tienes que subir. Tienes que hacer un «upgrade» de este nivel de exigencia de los hábitos. Con la ventaja de que subir este hábito, no solo sube tu peor día, sino que hace crecer tu mejor día porque cambian tus capacidades. Hace pocos días trabajaba con un equipo de fútbol y les decía: «¿Verdad que pensáis que se juega como se entrena?». Y todos: «Sí, sí.». Y digo: «Pues no es verdad. Porque muchos de vosotros jugáis mejor de lo que entrenáis. Por esto el entrenador os tiene que poner aunque no entrenéis bien». Y se reían como diciendo: «Es verdad, es verdad». Y yo digo: «Y en cambio, muchos de vosotros o algunos de vosotros entrenáis muy bien, pero no competís igual. ¿Veis? Esto de que se juega como se entrena es bastante verdad, pero ahora os voy a decir la frase que es rotundamente cierta: Lo peor que vas a jugar es lo peor que tú te permites entrenar».

57:17
Xesco Espar. Tu hábito de autoexigencia diario es el que va a determinar tu nivel más bajo en la competición. Cuidado, que si este nivel es alto, tu buen nivel será muy alto. ¿Qué quiero decir? Que los humanos tenemos dos fuentes de energía. Dos grandes fuentes. Una es el enfoque, la motivación, estar atento, la concentración. Y cuando estamos concentrados, somos capaces de proezas. Y, como te decía antes, esto es muy positivo la primera vez que quieres conseguir algo. ¿Qué ocurre? Que esa cantidad de energía, ese enfoque, ese volver a construirlo todo, no es posible mantenerlo en el tiempo. ¿Qué es lo que te va a hacer mantenerte? Subir el nivel de autoexigencia de tus hábitos, que es el segundo punto de energía. Nuestro primer punto de energía: El enfoque, el trabajo, la motivación, trabajar duro. El segundo, el que nos mantiene, es elevar nuestro nivel de autoexigencia en esta serie de hábitos que hace que nuestro menor rendimiento esté ahí arriba. Esa sería mi manera de enfocárselo.

58:32
Sergio. Xesco, ha sido un verdadero placer esta conversación. Me llevo un saco repleto de ideas, de sugerencias, y estoy seguro de que estaré muy pendiente a la siguiente versión de Xesco porque va a seguir aportando un montón al mundo de la formación y del deporte. Por esa razón, muchas gracias.

58:48
Xesco Espar. Ha sido un placer y te agradezco muchísimo las preguntas que me has ido estirando porque muchas veces tenemos ideas en la cabeza y no acabamos de soltarlas porque no tenemos la necesidad de explicarlo. Y esta charla contigo ha sido un placer. He disfrutado, he podido expresar muchas de las ideas que a veces quizás no acabo de poder poner en el tintero y me sumo y quiero estar contigo en el tema de ayudar a todos los chavales, los profesores, los padres, toda la gente que pueda, que podamos inspirar a que sean los líderes del futuro, que se preocupen por la gente y que sean puntos de luz. Porque hoy en día la sociedad está muy necesitada de que la gente se convierta en ese punto de referencia y espero que toda la gente que pueda escuchar nuestra charla quede inspirada para esto.

59:38
Sergio. Eso es. Creemos una comunidad de aprendizaje todos juntos e intentemos, al final creo que es lo que decíamos, mejorar este mundo, vivir mejor y dejarle un mundo mejor a nuestros hijos con ese valor de la familia que yo también comparto que es tan importante.

59:50
Xesco Espar. Exacto.

59:50
Sergio. Muchas gracias, Xesco.

59:51
Xesco Espar. Gracias.