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La educación es imparable: mis maestros contra el cáncer

Cristina Olender

La educación es imparable: mis maestros contra el cáncer

Cristina Olender

· Estudiante de Medicina

“Cuando me dijeron que tenía leucemia con 14 años, mi primera reacción fue de incomprensión. Y mi segunda reacción fue de enfado con todo el mundo, porque sabía que era un tipo de cáncer y el cáncer no podía significar nada bueno”. La joven Cristina Olender (@crissyolen) ha pasado los últimos cinco años de su vida entre ingresos hospitalarios y estudios en casa para superar tres leucemias y un trasplante de médula.
Gracias a los médicos, personal sanitario, su familia y profesores consiguió recuperarse y acceder a la carrera de Medicina, que estudia actualmente. En esta conversación con su madre, Mercedes Aguirre, reflexiona sobre cáncer, adolescencia y educación. “Mis profesores venían a casa para darme clase, antes de ir ellos al colegio, y acudían al hospital cuando estaba ingresada. Se volcaron tanto en mi recuperación que, sin ellos, no podría estar donde estoy hoy. No habría superado el curso y selectividad. Me han hecho ser parte de quien soy ahora, gracias a su lección de altruismo incondicional”, concluye.


Creando oportunidades

Cristina Olender

“Cuando me dijeron que tenía leucemia con 14 años, mi primera reacción fue de incomprensión. Y mi segunda reacción fue de enfado con todo el mundo, porque sabía que era un tipo de cáncer y el cáncer no podía significar nada bueno”. La joven Cristina Olender (@crissyolen) ha pasado los últimos cinco años de su vida entre ingresos hospitalarios y estudios en casa para superar tres leucemias y un trasplante de médula.
Gracias a los médicos, personal sanitario, su familia y profesores consiguió recuperarse y acceder a la carrera de Medicina, que estudia actualmente. En esta conversación con su madre, Mercedes Aguirre, reflexiona sobre cáncer, adolescencia y educación. “Mis profesores venían a casa para darme clase, antes de ir ellos al colegio, y acudían al hospital cuando estaba ingresada. Se volcaron tanto en mi recuperación que, sin ellos, no podría estar donde estoy hoy. No habría superado el curso y selectividad. Me han hecho ser parte de quien soy ahora, gracias a su lección de altruismo incondicional”, concluye.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:04
Mercedes Aguirre. Bueno, Crissy, aquí estamos. Vamos a hablar ahora un poquito de lo que es el cáncer, la adolescencia y la educación, ¿no? Y la verdad es que es increíble que hayan pasado 19 años desde que te vi por primera vez, cuando naciste, que fue una de mis grandes alegrías.

00:20
Cristina Olender. Hola, mami, sabes que estoy encantada de poder estar aquí y tener otra de nuestras muchísimas charlas.

00:27
Mercedes Aguirre. Mirando atrás, creo que la vida que te ha tocado vivir no te lo ha puesto fácil, ¿no? Ha sido una vida muy complicada porque, así, muy resumidamente, con 14 años empezaste con una primera leucemia, seguida de otras dos más, con un montón de secuelas y efectos secundarios, y, finalmente, la guinda del pastel ha sido este año que hemos tenido un trasplante de médula, con lo cual, realmente, pues, bueno, han sido cinco años y medio de una lucha continua por seguir ahí, batallando.

00:56
Cristina Olender. Cuando me dijeron que tenía leucemia con 14 años, ¿no?, después de haber estado unos meses bastante cansada y de haber tenido hematomas en la piel, mi primera reacción fue de incomprensión porque no entendía exactamente qué era esto que me estaba ocurriendo, ¿no? Y mi segunda reacción fue de enfado con todo el mundo, porque sabía que era un tipo de cáncer y el cáncer no podía significar nada bueno. Creo que es superimportante, cuando estamos enfermos, entender qué nos pasa y a mí lo que más me sorprendió cuando me diagnosticaron con leucemia fue el concepto de la médula ósea, que, como sabes, está en todos los huesos del cuerpo, entonces es, digamos, que un órgano que no está en un solo sitio, como puede estar el corazón o el hígado. Bueno, digamos que esa médula ósea es la que se encarga de fabricar todas las células que tenemos en la sangre: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Los glóbulos rojos, podríamos decir que son los que se encargan de llevar el oxígeno a nuestras células, son como coches que van corriendo por autopistas. Las plaquetas son, digamos, las tiritas de nuestro cuerpo, es decir, cuando tenemos una herida, pues ellas son las que cierran la herida y la coagulan. Y las células blancas, que, en este caso, en el caso de la leucemia, son las importantes, son aquellas que defienden a nuestro cuerpo de cualquier infección o cualquier agente patógeno que infecte nuestro cuerpo. Entonces, cuando una persona tiene leucemia, lo que ocurre es que la fábrica donde se fabrican las células del tipo de defensa, es decir, los glóbulos blancos, está estropeada y fabrica células defectuosas que empiezan a reproducirse, no se mueren y empiezan a atacar al resto de las células que conviven en armonía.

02:52
Cristina Olender. Entonces, claro, a mí me cuentan esto con 14 años y la verdad es que, pues, me costó muchísimo interiorizarlo. Todavía era muy pequeña y no entendía realmente qué era la vida, así que, yo, como os veía a ti y a papá tranquilos, pues, aunque tuve mis épocas malas, como todo el mundo, yo por dentro estaba tranquila y con esa actitud de tranquilidad y de saber que no me iba a faltar apoyo por parte de mi familia cercana, es decir, tú, papá y mi hermana Moni, pues, con esa actitud intenté llevar a cabo esos ocho meses de tratamiento duro que hay al principio. Después de esos ocho meses, la verdad es que tuve un montón de secuelas. La quimio, pues, bueno, hay un margen muy pequeño de posibilidades de que te necrosen o que te maten las células del hueso, de las cabezas de los fémures y a mí, por ejemplo, como bien sabes, mamá, me pasó.

03:58
Mercedes Aguirre. Sí, las caderas, sí.

04:00
Cristina Olender. Sí y, por lo tanto, una vez había terminado ese primer ciclo de quimio, en el que además de eso tuve un montón de mucositis, que son llagas exageradas por toda la boca y tubo digestivo, en las que adelgacé un montón y lo pasé supermal. Aparte de eso, tuve el problema de las caderas y entonces, aunque yo ya estaba poco a poco volviendo a mi vida normal, porque, bueno, aunque este diagnóstico fue en el 2014, cuando yo estaba terminando segundo de la ESO, entonces el año de tercero de la ESO, pues lo pasé en casa, pues, con todo este tratamiento, pero, más adelante, cuando, ya en cuarto de la ESO, empecé a salir de aquello, apareció el tema de las caderas y eso me invalidó un montón, porque tuve que estar en silla de ruedas, pues seis meses, luego estuve con muletas muchísimo tiempo y era como que, aunque yo me había curado, todavía seguía en la rueda esa. Yo creo que ninguna de las dos llegó a salir realmente de la enfermedad, porque tenía que seguir yendo tres días a la semana a rehabilitación, ¿te acuerdas? Cómo íbamos a rehabilitación, volvíamos. Me cortaba, como, digamos, mi horario y todo.

La educación es imparable: mis maestros contra el cáncer. Cristina Olender
05:17
Cristina Olender. Entonces, bueno, una vez ya que estábamos saliendo de todo eso, fue cuando vino el segundo hachazo y cuando en 2017, cuando yo estaba empezando segundo de bachiller, de repente me dijeron que la enfermedad había vuelto. Claro, yo eso no me lo esperaba para nada, o sea, no lo concebía, como que eso no podía ser una opción y mucho menos de que me iba a pasar a mí. Y ese día, lo recuerdo como uno de los peores días de mi vida. Me acuerdo que me metí en un bucle, en un bucle yo sola y no podía salir de él y lo único que veía oscuridad y la verdad es que fue uno de los momentos, yo creo, más oscuros y tristes de mi vida, porque ahí es cuando realmente, por primera vez, tuve miedo a morirme, tuve miedo a pensar que no iba a estar aquí las siguientes navidades y que no iba a poder estar con vosotros más tiempo.

06:10
Cristina Olender. Y ahí fue cuando un montón de pensamientos negativos rondaron por mi cabeza, pero tuve la suerte de que en esos años en los que había estado con silla de ruedas, con las muletas, había hecho grandes amistades con gente bastante increíble. Y, entre vosotros, que habéis sido la constante que me ha estado ayudando siempre, y ellos, me conseguisteis sacar de ese bucle, de ese pozo al que yo me había metido y sacarme fuera y la verdad es que, después de eso, todo fue cuesta arriba y fue increíble. La enfermedad la viví, la volví a vivir, ¿no?, igual, de una manera más fácil, entre comillas, porque ya sabía lo que me esperaba. Sabía que eran las llagas, cómo iban a ser los ciclos, sabía lo que era estar en el hospital mucho tiempo, entonces, no me supuso igual tanta dificultad, pero todo esto lo hice esta vez acompañada de este grupo de personas tan increíble y de vosotros, claro.

07:16
Mercedes Aguirre. Bueno, al final somos constantes, sí.

07:19
Cristina Olender. Claro está. Entonces, cuando ya terminé segundo de bachiller y ya me estaba recuperando, pues decidí tomarme un año sabático para recuperarme, para, yo misma, pues, desintoxicarme, ponerme fuerte y poder empezar con fuerzas a estudiar lo que ya había decidido, que era Medicina. Y fue en ese año, a la mitad de ese año sabático, en diciembre de 2018, cuando me dijeron que la enfermedad había vuelto por tercera vez. Nos lo dijeron el día de los inocentes, fue la broma más pesada que nos podían haber hecho.

07:58
Mercedes Aguirre. Era una inocentada, sí. Desde luego.

08:02
Cristina Olender. Pasé un año nuevo horroroso, pero de algo de lo que me acuerdo es de tu seguridad, mami, de que estabas convencida de que todo iba a salir bien y, en parte, esa seguridad fue la que a mí me tranquilizó y me permitió irme tranquila a esta ciudad nueva, a Madrid, donde teníamos que hacer el trasplante, porque en Bilbao, que es de donde somos nosotras, era imposible. Y, como sabía que éramos un equipo, los cuatro, sabía que entre todos vamos a conseguir, me fui bastante tranquila. Y, bueno, aquí estamos hoy, ¿no?

08:43
Mercedes Aguirre. La verdad que sí, que ha sido un camino muy largo, con muchísimos baches. Por nuestra parte, tanto tu padre como Mónica, pues hemos intentado dar estabilidad en casa. Es una situación muy compleja, porque a veces, a ver, hay que apoyar a los hijos, darles fuerza, pero a veces tú por dentro no sabes realmente en qué liga estás jugando y lo que va a pasar, porque esto es impredecible, es decir, cuando tienes un cáncer no tienes seguridad de nada, solamente sabes que hoy estás aquí, estás bien, ¿y mañana? Pues eso es una lotería, entonces, lo que es muy difícil es vivir con tanta incertidumbre. Eso es un poco lo que define estos cinco años y pico que hemos tenido.

09:31
Cristina Olender. Es un aprendizaje que tenemos que hacer.

09:32
Mercedes Aguirre. No, es que tienes que, no puedes: “Dentro de tal, voy a hacer cual”, no. Tú ata en corto la vida, vete pasito a pasito y yo creo que lo que nos han enseñado a todos en casa, quizás, es a disfrutar de las pequeñas cosas en casa, en el sentido de: Pues venga, vale, Cristina está malita, pero hoy se encuentra bien, pues hoy vamos a comer, a cenar en casa y vamos a charlar todos, vemos una película juntos, vamos… Es decir, vamos a disfrutar como cualquier otra familia, como si aquí no pasara nada. Yo creo que es muy importante, porque no puedes cambiar la realidad que te está tocando vivir y entonces al final lo mejor es… Y aparte, que no sirve de nada, es decir, no aporta nada y entonces ese poco a poco, y diciendo, pues, hoy está bien, un día que sumamos más e ir poco a poco avanzando, ¿no? Yo creo que la cosa va por ahí.

10:23
Cristina Olender. Sí y además tú y yo, que, con la donación de médula, como que nos hemos unido un montón más, ¿no? Ya estábamos, bueno, en general, los cuatro estamos muy unidos, pero ahora en específico tú y yo, que hemos sufrido, bueno, hemos pasado una etapa tan trascendental en nuestras vidas, ¿no?, como es la donación. Bueno, mami, ¿tú cómo has vivido algo como una donación?

10:50
Mercedes Aguirre. Es todo un honor poder dar la vida a un hijo dos veces.

10:54
Cristina Olender. Sí.

10:55
Mercedes Aguirre. Eso pocos lo podrían decir y yo lo puedo decir, con lo cual estoy feliz de la vida.

10:59
Cristina Olender. Bueno, yo cuando, también, cuando me dijeron que mi madre me iba a donar médula, cuando me contaron cómo era el proceso de una donación, pues ya me quedé hiperflipada, ¿no? Cuando la gente dona médula ósea, básicamente lo que hacen es vaciar o matar toda tu médula y reemplazarla con la de otra persona. Entonces, a mí, que soy el paciente, lo que me hacían, me metieron, ¿te acuerdas?, una quimio…

11:30
Mercedes Aguirre. Es muy bestia.

11:31
Cristina Olender. Superbestia para fulminar con mi médula…

11:33
Mercedes Aguirre. Achicharrar todo lo que hubiera de médula en tus huesos, sí.

11:35
Cristina Olender. Sí y, después, pues, a través de unas técnicas, sacaron parte de tu médula y me la metieron a mí. Claro, hay una, digamos, una pregunta que mucha gente se hace, ¿no?, o un bulo, que es: “Oye, ¿la médula ósea y la médula espinal es lo mismo? ¿No es lo mismo?”, tal.

11:57
Mercedes Aguirre. Sí.

11:58
Cristina Olender. Yo quiero que a la gente le quede claro, no tiene nada que ver una con la otra. La médula ósea viene de los huesos, o sea, digamos que está dentro de los huesos y es la que se encarga de fabricar todas las células de la sangre, la médula espinal es parte del sistema nervioso y se encuentra, pues…

12:16
Mercedes Aguirre. En la espalda.

12:16
Cristina Olender. En la espalda, ¿no?, en la columna vertebral y, entonces, yo creo que es importante como separarlas, que no tiene nada que ver, cuando eres donante de médula ósea, no te van a tocar la espalda por ningún lado, ¿no?, porque estoy segura de que muchísimas de tus amigas seguro que te preguntaron: “Oye, pero, ¿qué te van a hacer en la espalda?”.

12:33
Mercedes Aguirre. No, la gente pensaba incluso que todo ocurre en un quirófano, que te duermen.

12:38
Cristina Olender. Claro.

12:38
Mercedes Aguirre. O sea, que es más traumático.

12:39
Cristina Olender. Pero, en realidad, el proceso es bastante más sencillo, ¿no?

12:43
Mercedes Aguirre. No, la verdad es que, a mí, bueno, por lo menos lo que me hicieron a mí, creo que fue, creo que fue durante cuatro días, a las nueve de la mañana venía la enfermera y me metía una inyección y, bueno, pues, supuestamente, esa inyección lo que hacía era un poco estimular a la médula que hay en mis huesos para, como digo yo, que estornuden células de médula al torrente sanguíneo, ¿no? Yo sí que notaba a veces como, pues, cuando me agachaba o determinados movimientos, notaba como palpitaciones, como si tuviera el corazón en los huesos, como “bum, bum”, así. Pero, bueno, no era una cosa mala en sí misma y sí, puede que un día, algún día que estaba como más, un poco más cansada, un poco más así, pero, bueno, no me incapacitada para hacer, bueno, estábamos en el hospital, pero llevaba la vida normal. Y luego, ya después de cuatro días, ya llegó el día de la donación, entonces fui al banco de sangre y ahí, en una cama, pues, te sientas ahí viendo unos vídeos de música, te ponen, de televisión para que estés entretenido, con el móvil al lado y entonces te meten una vía en un brazo y luego otra vía por otro, de manera que, por un lado, te sacan la sangre, pasa por una máquina.

13:44
Cristina Olender. Y recolectan esas células que han salido, ¿no?

13:46
Mercedes Aguirre. Esa máquina pesca las células que se han quedado flotando de la médula en la sangre y luego te retorna tu sangre al cuerpo y, así, va circulando sobre tu cuerpo como dos veces por la máquina. Y en ese tiempo, pues, ellos van viendo, pues, como quien dice, un poco, la cosecha, de cuántas células han cogido y ya una vez que han cogido como una especie de bolsita de sangre y tal, pues, luego, ellos se lo llevan al laboratorio y lo preparan todo para donación y yo, porque estaba contigo ingresada, pero directamente me podía ir a dar una “jamada” a un restaurante o ir a cualquier sitio, o sea, me encontraba totalmente normal, me podía ir a la calle con los amigos a tomar cualquier cosita y tan “pichi”, o sea, no es nada traumático y al día siguiente incluso dormí, o sea, yo dormí normal, no estaba cansada ni dolorida y me sentía como cualquier otro día. Entonces la verdad es que hay que quitarle un poco de leña al fuego, la gente quizás se monta una película, pero por desconocimiento, probablemente nosotras, si no hubiéramos pasado por esto, pensaríamos también que era una película de miedo, ¿no? Y realmente no muerde dar médula, es una cosa muy sencillita y, bueno, y lo que se da, pues, no tiene precio, ¿no?, desde luego.

14:54
Cristina Olender. Yo creo que, de hecho, debería de ser un tema del que se hable más, especialmente entre los más jóvenes, ¿no?, pues, porque toda la gente que… O sea, para donar médula tienes que tener entre 18 y 40 años, pero, obviamente, la médula de una persona de 18 años sana va a ser muchísimo mejor que la de una persona de 40 años. Yo siempre les digo a mis amigos, no hace falta que os hagáis donantes de médula directamente, yo lo que pido a la gente es que se informe, no cuesta nada ir a informarse sobre qué es la médula ósea, cómo puedes donarla, qué es ser un donante. Es superfácil ponerse en contacto o leer, digamos, lo que personas como tú, ¿no?, comentáis y creo que es fundamental que se promueva, ¿no? y que se explique a la gente exactamente qué es y que se promueva, digamos, este mensaje de que al final es que todos, por el mero hecho de existir, tenemos una persona en el mundo que va a ser como nuestra parejita, ¿no?, porque digamos que todos tenemos en el ADN un código de diez numeritos, digamos, como una matrícula.

16:16
Mercedes Aguirre. Como un código de barras, sí, con diez cifras.

16:18
Cristina Olender. O un código de barras, sí.

16:19
Mercedes Aguirre. Una matrícula, bueno, como le quieras llamar, sí.

16:22
Cristina Olender. Sí y hay otra persona en el mundo que tendrá la misma matrícula que tú y, si tenéis las mismas matrículas, significa que somos compatibles y que yo te puedo donar médula y tú me puedes donar médula. Entonces, saber que es que en el mundo tenemos, digamos, como angelitos, ¿no?, o almas gemelas que nos podrían como salvar y es que saber que todos tenemos en nuestras manos la posibilidad de salvar la vida de otra persona es que a mí me parece increíble y siempre se lo digo a mis amigos: “Por favor, chicos, o sea, aunque sea informaros, porque tenéis un poder tan grande que no hace falta ser un superhéroe, o sea, que para ser un superhéroe no hace falta volar ni salvar a un montón de personas, o sea, con el mero hecho de poder salvar la vida de otra persona es que eso ya es brutal. Es que es…

17:07
Mercedes Aguirre. Bueno, es que no…

17:09
Cristina Olender. Brutal.

17:10
Mercedes Aguirre. Sí.

17:10
Cristina Olender. Entonces, y yo no te puedo explicar cómo me siento yo, que no sabes la suerte que tengo de que me hayas podido dar la vida dos veces, mami, de verdad.

17:19
Mercedes Aguirre. No y yo encantada de dártela, bueno. No hay mayor honor, ¿no?

17:25
Cristina Olender. De todo este proceso, mami, de donación de médula, claro, ha sido, al final, la familia, nos hemos separado porque…

17:33
Mercedes Aguirre. Bueno, ese tema es…

La educación es imparable: mis maestros contra el cáncer. Cristina Olender
17:34
Cristina Olender. Moni y papá se tuvieron que quedar en Bilbao, mientras nosotras vinimos aquí, ¿no?, pero, aun así, yo estos meses los recuerdo con un montón de cariño. ¿Cómo habéis hecho tú y papá, en plan, eso? Conseguir como mantener esa unidad familiar que no se perdiera como en ningún momento, como la magia que teníamos entre nosotros, ¿no?

17:56
Mercedes Aguirre. No, pues, hombre, es que, a ver, cuando en la vida te toca vivir una situación tan complicada como ésta, como padres, es complicado, también, porque muchas veces, a lo largo de estos cinco años y pico, hemos tenido que tomar decisiones por ti, tú eres menor de edad y has vivido situaciones muy complejas, mismamente lo mismo de las caderas, el ponerte prótesis, esa decisión, o decir, bueno, pues, con 16 años, una prótesis, decís de otra. Eso son decisiones que tienes que tomar y en buena hora que lo hicimos, ¿no?, pero… Y luego toda la llevanza de la enfermedad con sus complejidades. Nosotros en el fondo, como adultos, tenemos muchas inseguridades y a veces flaqueamos, pero, si teníamos miedos o dudas, intentábamos esconderlo de vosotras, de ti y de Mónica, o sea, yo, cuando estábamos delante tuyo, y tú mostrabas, miedos, temores, asustada y yo: “Venga, Cristina, tranquila, ya verás que esto lo vamos a sacar”, que tal y tú tienes que dar ese mensaje, en todo momento, de ánimo, aunque luego por dentro tú tampoco tengas la certeza de cómo va a salir todo esto, porque es que ni los médicos nos podían garantizar ni dar certeza de nada, porque el cáncer es sinónimo de incertidumbre. Entonces es difícil llevar de esa manera, pero luego también lo que intentamos hacer es, yo lo asemejo como Tarzán cuando va cogiendo las lianas, ¿no?, cuando de repente llegamos al hospital: “Miren esta analítica, esto va mejorando, esto, tal” y eso, cada cachito de una noticia que te decían, de una prueba, del avance, del protocolo. “Vamos en la dirección indicada”, y eso, bueno, para mí era, pues, no sé, como la gran fiesta. Entonces eso era, venga, una liana más para avanzar para delante y luego otra liana, entonces, yo creo que el truco está un poco en agarrarte a las pequeñas cosas, a las pequeñas, que parece una tontería. “Me han subido las plaquetas”, “Ya no estoy anémica”, o no, “Ya hoy estoy un poco tal”, cosas que son tonterías, que puede parecer, pero dices, voy avanzando, ¿no?

19:45
Cristina Olender. Ya.

19:50
Mercedes Aguirre. Porque no te puedes marcar metas a muy largo plazo con esto y, entonces, lo que decía antes, tienes que vivir en corto, muy en el presente y, entonces, no tener nada de expectativa, simplemente ir mejorando poco a poco. Entonces, en ese sentido, sí que yo lo he visto porque otros padres, que nos han acompañado, que también sus hijos han estado malitos, y sí que es cierto que es importante que, entre los dos, tu padre Steve y yo, pues hablamos cómo íbamos a organizar esta casa, porque, por ejemplo, Mónica, cuando empezó todo tenía 9 años para 10, era muy pequeñita, ahora tiene 15. Entonces, es que Mónica no entendía nada. Al principio era la maleta ambulante. “Venga Mónica, vete a casa de no sé quién, no sé cuántos”, porque estábamos todo el día en hospital. Entonces, hay que ir un poco, intentar organizar, de manera que, por ejemplo, Mónica se sienta lo más atendida posible, dentro de que no podíamos estar con ella todo lo que hubiéramos querido y tú también y eso sí que exige que los padres se sienten a hablar, porque si no hay una buena comunicación y más con una enfermedad tan larga, a ver, que es larga, cuando tienes una leucemia, pero, cuando tienes tres y un trasplante, se hace larguísimo. Entonces, como no haya una sintonía y no se vean las cosas y, luego, como pareja, tienes que sacrificar aspectos de tu vida, pues, no, a lo mejor no pudo hacer esto. Y todo, ¿para qué? Para hacer que esa familia, como grupo, funcione adelante. Entonces exigen sacrificios como adultos, pero yo creo que tanto tu padre como yo lo hemos hecho de mil amores, porque, bueno, teníamos…

21:22
Cristina Olender. No me cabe duda.

21:23
Mercedes Aguirre. …clarísimo cuál era el objetivo, que era sacarte a ti adelante y sacarnos a los cuatro y a Mónica también, sobre todo, que se sintiera arropada y querida y, porque, ya te digo, siempre te pesa no poder estar con ella, con la tranquilidad que hubiese estado si hubiese una niña en una circunstancia normal. Pero sí, eso es importante, que haya comunicación y sintonía, porque si no, esto puede ser muy, muy duro y, de hecho, yo, pues, he visto en esto, en esto, pues, hay muchos matrimonios que a veces no superan el seguir juntos a raíz de un cáncer pediátrico con un hijo, y esto nos lo han contado a veces, ¿no?, que hay muchas… Porque es que es una prueba muy dura y, bueno, pues no lo sé, no hay una fórmula mágica, pero sí que la comunicación, la unión, hablar todo y estar dispuestos, las dos partes, como padres, a sacrificar lo que hay que sacrificar en pro y anteponiendo el bien común de los hijos que tienes. ¿No? Yo es como lo… Pero ya te digo, eso como cada uno lo siente, así como lo hemos intentado hacer nosotros, que a lo mejor no ha sido perfecto en todo momento, pero bueno, yo creo que vamos sobreviviendo, que no es poco. Bueno, y tú Cristina, más allá de nosotros, que hemos intentado estar ahí apoyándote, etcétera, fuera de la familia, ¿tú has buscado algún tipo de apoyo? ¿Cómo te has desenvuelto con tu entorno? En fin.

22:45
Cristina Olender. Jo, pues mami, es una buena pregunta, porque yo creo que ha sido un proceso de evolución muy grande en mí, porque yo al principio, cuando tuve la primera leucemia, yo creo que me encerré mucho en mi misma. Ten en cuenta que cuando me ocurrió estábamos en plena adolescencia, ¿no?, 14 años, quieres ser la guapa, quieres tener un montón de amigos, tal, y de repente yo me quedé calva, hinchada, no podía salir de casa.

23:16
Mercedes Aguirre. Sí, la verdad que…

23:17
Cristina Olender. Y la verdad es que eso fue un sopetón para mí y, además, yo ya era una chica que tenía una autoestima baja, ¿no?, siempre había sido como superalta comparado con mis amigas, tenía bastantes complejos ya, entonces, cuando pasó todo, pues yo me encerré mucho en mí misma y en muchos momentos me sentí muy sola, ¿no? Luego, como te he contado, tuve la suerte, cuando ya pasó todo lo de las caderas, fui, digamos, aceptándome a mí misma, pues, como soy, ¿no? Y ahí fue, ahí fui aprendiendo a quererme y fui encontrando a apoyos, ¿no?, que me hacían ser mejor persona y, por eso, ya con 17 años, cuando tuviera segunda leucemia, aparte de que mi entorno más cercano ya era más mayor, digamos, éramos más maduros en general, pues lo llevé de una forma muchísimo más sana, digamos, yo diría que fue como mucho más sano y ya, aun pudiendo compartir eso con mi entorno ya más, digamos, maduro y tal, cuando me diagnosticaron ya la tercera vez, yo ya era una experta en este tema, ¿no?

24:39
Mercedes Aguirre. Sí.

24:39
Cristina Olender. Y había un montón de cosas que yo creía que eran importantes y que veía que nadie las estaba contando, ¿no? Por ejemplo, la salud mental, ¿no?, que es un tema superestigmatizado, de: “Es que, si vas al psicólogo, estás loco” o, por ejemplo, la importancia del personal sanitario, que ya comentaremos, pero es que eso…

25:05
Mercedes Aguirre. Es la bomba.

25:06
Cristina Olender. Es vital y había así un montón de cosas que yo sabía que alguien o algo tenía que contarlas y, entonces, finalmente, me armé de valor y me decidí a abrir una cuenta de Instagram, en la que yo, pues, empecé a hacer videos y, de hecho, abrí la cuenta estando ya en Madrid…

25:29
Mercedes Aguirre. Para el trasplante.

25:29
Cristina Olender. Para el trasplante, ¿no?, porque, bueno, aunque probablemente, o lo más esperado, es que todo vaya bien, esto realmente es una situación de vida o muerte.

25:38
Mercedes Aguirre. Sí.

25:39
Cristina Olender. No sé lo que va a pasar. Incertidumbre, se repite otra vez la palabra, ¿no? y dije yo, es que es ahora o nunca, o lo hago ahora, o igual no lo puedo hacer nunca. Dije: “Bueno, Cris, hazlo lo mejor que puedas y tú simplemente se sincera y cuéntales a esas personas lo que tú crees que es importante y aporta este granito de arena que tú tienes la posibilidad de aportar”. Y así es como surgió la página, bueno, la cuenta de @crissyolen, y nada, pues, esta página estuvo medio año o así.

26:13
Mercedes Aguirre. Seis meses o así, ¿no?

26:14
Cristina Olender. Sí, seis meses con ella y me dio mucha pena, tuve como bastantes dudas de qué hacer, porque cuando ya terminó el trasplante y pudimos volver a casa, yo iba a empezar la universidad y fue un momento como de cambio, ¿no?

24:34
Mercedes Aguirre. Hombre…

26:34
Cristina Olender. Ya de cerrar esta etapa del trasplante, de todo y empezar con esta otra nueva, ¿no?, que era la universidad y ahí tomé la decisión de cerrar el Instagram.

26:44
Mercedes Aguirre. Ahora que has empezado la carrera, ¿no?, curiosamente estás haciendo Medicina.

26:52
Cristina Olender. ¿Quién me lo iba a decir?

26:52
Mercedes Aguirre. ¿Quién te lo iba a decir? Porque has estado, pues eso, cinco años y pico viviendo en hospitales, situaciones muy complejas, te han hecho mil perrerías, porque yo soy testigo de una barbaridad de cosas por las que has atravesado y yo creo que, cuando pasas lo que tú has pasado, o no quiere saber nada un hospital o lo quieres saber todo, es decir, tú te has pasado al extremo de lo quiero saber todo, ¿no? Y, bueno, claro, eso nos trae a que te has metido en la medicina, pero, claro, mucha gente, a veces me ha preguntado cómo has conseguido la media para hacer Medicina, es decir, estudiar durante cinco años, porque además empezaste en tercero de la ESO, tercero de la ESO fue el primer curso que hiciste en casa, no pudiste ir al colegio, entonces, mucha gente me pregunta: “¿Y esto cómo es posible?”, así que yo creo que la mejor para contarlo eres tú, ¿no?

27:39
Cristina Olender. Sí, bueno, pues, cuando entras en este mundo de tener aquí al hospital todos los días y todo, pues, obviamente, hay un montón de cosas que no puedes hacer y entre ellas es ir al colegio. Y yo empecé a estudiar en casa en tercero de la ESO y, como tuve muchos ingresos, la verdad es que no se me hizo tan duro, digamos, porque igual era un curso todavía más bajo y sí que tuve, al final del curso, una época un poco de estrés, pero, quitando eso, la verdad es que el curso lo llevé bastante bien y de hecho en esa época de estrés, así como anecdotilla.

28:18
Mercedes Aguirre. Sí, eso fue guay.

28:20
Cristina Olender. O tenía un examen de historia que me estaba estresando mucho y, entonces, yo psicosomático todo mucho y, entonces, lo que, psicológicamente, me estaba afectando, yo, físicamente, lo expresaba y entonces mis analíticas bajaron un montón, hasta puntos un poco preocupantes y, entonces, yo, desde que me había puesto enferma, te comentaba unas veces que me gusta que quería ir a Venecia cuando me pusiera bien y, entonces, ¿te acuerdas la sorpresa que me diste?

28:48
Mercedes Aguirre. Sí, sí.

28:48
Cristina Olender. Cuando, de repente, yo estaba ya estudiando el examen y me dijiste: “Cris, deja de estudiar, he hablado con tu profesora, te van a evaluar con un trabajo, deja de estudiar para el examen, hazte la maleta que nos vamos mañana a Venecia”. Me quedé con una cara…

29:02
Mercedes Aguirre. No, fue la bomba, además nos fuimos las dos ahí, fue mundial, porque, además, porque…

29:06
Cristina Olender. Fue brutal.

29:07
Mercedes Aguirre. Como no podíamos ir en el “vaporetto”, bueno, en esa especie de, todos juntos, íbamos en esas lanchas como de película maravillosas las dos.

29:12
Cristina Olender. Ya, encima yo iba con mi peluca, que era superlarga.

29:14
Mercedes Aguirre. Una peluca de Pocahontas que tenías, que te llegaba hasta aquí.

29:17
Cristina Olender. Sí.

29:17
Mercedes Aguirre. Y ahí, en el “vaporetto” este las dos como dos…

29:20
Cristina Olender. Sí.

29:21
Mercedes Aguirre. Todo muy bonito y, bueno, pasamos tres días…

29:24
Cristina Olender. Increíbles.

29:24
Mercedes Aguirre. Mundiales, atómicos.

29:26
Cristina Olender. Comí más que en toda mi vida.

29:27
Mercedes Aguirre. Bueno, además, no, fueron fantásticos, además, como no había coches, no había nada, era totalmente agua por todos lados, cuando estabas cansadita, además, yo, fíjate, estando en el aeropuerto me acuerdo en Bilbao, le dije a Steve, a tu padre: “Mira, Steve, es que creo que no hay bancos en Venecia para sentarse, se va a cansar” y entonces, se fue corriendo a una tienda a comprar una silla tijera de pescador y vino corriendo y me lo pasó, cuando estábamos ya para pasar, bueno, cuando estábamos en la zona de seguridad ahí dentro, me la metió en una mochila. Entonces, cuando te cansabas por Venecia, abrías la silla de tijera, descansabas y, bueno, y pasamos tres días fantásticos y las analíticas mejoraron…

30:03
Cristina Olender. Cuando volvimos, bueno.

30:03
Mercedes Aguirre. Después de tres días, bueno.

30:06
Cristina Olender. ¿Te acuerdas?

30:06
Mercedes Aguirre. Espectacular.

30:07
Cristina Olender. Cuando estuvimos en Venecia. Fuimos a, para mí…

30:10
Mercedes Aguirre. Sí, te encantó.

30:11
Cristina Olender. Al sitio, o sea, es el sitio más bonito del mundo en el que he estado, tampoco he tenido la ocasión de viajar un montón.

30:15
Mercedes Aguirre. Sí, de viajar mucho, sí.

30:16
Cristina Olender. Pero siempre lo voy a tener, como…

30:17
Mercedes Aguirre. Sí, sí.

30:17
Cristina Olender. En mi corazoncito, que es la isla de Murano, la isla de los Colorines.

30:21
Mercedes Aguirre. Sí, la verdad que es muy bonita.

30:23
Cristina Olender. Y la verdad es que yo eso lo tengo en la mente grabado como uno de los mejores viajes de mi vida, yo creo, ¿no? Y de los momentos así destacables.

30:30
Mercedes Aguirre. Estuvo bien.

30:32
Cristina Olender. Y bueno, pues eso fue más o menos mi curso de tercero, lo terminé con notazas, porque soy una…

30:38
Mercedes Aguirre. Bueno, es que eres una empollona.

30:40
Cristina Olender. Sí, una empollona, yo siempre lo digo, cuando la gente me pregunta yo digo que soy una empollona.

30:43
Mercedes Aguirre. No, no, lo que pasa es que eres muy responsable y muy trabajadora y que no hay nada malo en ello.

30:46
Cristina Olender. Y llegó el segundo de bachi, que fue cuando me diagnosticaron leucemia por segunda vez, ¿no? Y, claro, ese es un curso que ya de por sí es una presión brutal por selectividad. Encima te juegas toda tu vida en un examen.

31:02
Mercedes Aguirre. Sí.

31:03
Cristina Olender. Que a veces lo pienso y no sé si debería ser así, pero te juegas un montón en un examen y, cuando te diagnostican un cáncer, de repente, te pones con el reto de sacar un segundo de bachiller y bueno…

31:18
Mercedes Aguirre. Pero la gente no sabe, tanto durante tercero de la ESO, como segundo de bachiller, ¿cómo lo estudiabas? La ayuda que tenías, ¿no?

31:26
Cristina Olender. Claro, sí, tanto durante tercero de la ESO, como segundo de bachiller, tuve unos profesores, que venían a mi casa.

31:32
Mercedes Aguirre. Del Gobierno Vasco.

31:33
Cristina Olender. Sí, sí, es que eran subvencionados por el Gobierno vasco y, pues, tenía un profesor que me daba las ciencias, otro que me daba las letras, otro, historia, diferentes profesores y venían dos horas a la semana, dos horas al día, perdón, a darme clase, pues porque, claro, no es lo mismo tener las fuerzas de ir ocho horas al colegio que tener las fuerzas de salir de una quimio y tener que dar clase, ¿no?

31:56
Mercedes Aguirre. Aparte que estabas con las defensas muy bajitas y no podías mezclarte con la gente, sí.

31:58
Cristina Olender. Claro, y no podía ir a clase, entonces me dieron clase y, en tercero de la ESO, la verdad es que fueron bastante buenos y no tuve ningún problema. Sí es verdad que el método de estudio tiene que ser mucho más autoexigente.

32:10
Mercedes Aguirre. Claro.

32:10
Cristina Olender. O sea, tú te tienes que auto exigir estudiar, ¿no?, no es como el colegio que te llevan de la manita y te dicen: “Venga, hoy deberes de tal”, es algo como muchísimo más…

32:19
Mercedes Aguirre. Con iniciativa, que obliga a tener iniciativa propia.

32:20
Cristina Olender. Sí con iniciativa propia. En segundo de bachiller, pues, también tuve profesores, pero al final dos horas al día no da.

32:28
Mercedes Aguirre. No da, para sacar la media que te hace falta para meterte en Medicina, efectivamente.

32:29
Cristina Olender. Para Medicina, porque yo decidí que quería hacer Medicina a finales de primer bachiller y no me arrepiento para nada de mi decisión, de decir, pero bueno, cuando decidí que quería hacer Medicina sabía que eso conllevaba que en bachiller iba a tener que sacar una nota altísima.

32:47
Mercedes Aguirre. Top, sí.

32:48
Cristina Olender. Y, de repente, te diagnostican con esto y todos mis esquemas de planes y de todo se fueron al…

32:53
Mercedes Aguirre. Al traste, sí.

La educación es imparable: mis maestros contra el cáncer. Cristina Olender
32:55
Cristina Olender. Al principio pensaba que no lo iba a conseguir, sinceramente, yo en mi interior pensaba que no iba a conseguir.

33:00
Mercedes Aguirre. Yo sí sabía que lo ibas a conseguir.

33:03
Cristina Olender. Y aquí tengo que mencionar que mi colegio, las Irlandesas de Leioa, se portó… Es que no lo puedo describir con palabras, lo bien…

33:15
Mercedes Aguirre. Sí, fue una pasada…

33:16
Cristina Olender. … que se portó. De los profesores estos, ¿te acuerdas? Que venían, antes de ir a clase, venían, antes del colegio.

33:22
Mercedes Aguirre. Les preparaba un café, a las ocho y media venía uno a darte química.

33:27
Cristina Olender. Sí, me venía a dar química Asier, a las 8 de la mañana, antes de ir al colegio y venía desde Guernica a darme clase.

33:37
Mercedes Aguirre. Hasta un domingo, vino una vez, también, sí, sí.

33:38
Cristina Olender. Otros venían al hospital, cuando estaba ingresada, después del colegio a darme clase, otros venían, teníamos todos los miércoles, de 5 a 8, me daban matemáticas y todos los profesores, pero todos los profesores…

33:51
Mercedes Aguirre. Sí.

33:51
Cristina Olender. … que tuve en segundo bachiller se volcaron tanto en mi recuperación que, sin ellos, no podría estar donde estoy hoy en día, porque, en primer lugar, no podría haber superado el curso, probablemente, en segundo lugar, las lecciones de vida que me dieron, ¿no?, lo que pude, digamos, aprender de ellos, de esa actitud de altruismo, pero incondicional.

34:16
Mercedes Aguirre. No, no fue una pasada.

34:17
Cristina Olender. Me han hecho ser parte de quien soy ahora. Así que la verdad es que estoy tan agradecida y sé que tengo tanta suerte, porque conozco a otros compis de hospital, otros niños…

34:29
Mercedes Aguirre. Sí.

34:29
Cristina Olender. … que han estado enfermos, que no han tenido la suerte que he tenido yo y eso yo creo que ha sido una de las grandes suertes de mi vida, ¿no? Siempre pensamos que una persona que ha tenido tres leucemias, dime tú a ver que suerte va a tener. Pues mira, aun teniendo tres leucemias, he tenido unas suertes superincreíbles.

34:44
Mercedes Aguirre. Sí.

34:46
Cristina Olender. Entonces, gracias a ellos conseguí sacar el curso, me preparé para selectividad. Hice la selectividad en casa, ¿te acuerdas?

34:53
Mercedes Aguirre. Sí, sí.

34:54
Cristina Olender. Yo, cuando lo pienso…

34:55
Mercedes Aguirre. Venía una señora con los exámenes de la universidad todos los días y luego se iba con los sobres.

34:58
Cristina Olender. Sí, qué agobio, que encima se sentaba conmigo en la mesa y me estaba mirando así todo el rato.

35:02
Mercedes Aguirre. Te estaba mirando, además, ni siquiera jugaba con el móvil, estaba todo el día así.

35:04
Cristina Olender. Sí, sí y, digamos que yo tenía un poco de miedo porque digo, ¿y si me han regalado el curso?, ¿y si tal?, pero cuando luego hice la actividad y mis resultados, que son objetivos, porque los corrige un profesor anónimo, fueron los mismos que había obtenido en el colegio, ya me quedé más tranquila, dije, vale, realmente, ha sido mi trabajo.

35:21
Mercedes Aguirre. Sí, ha sido por ti misma.

35:22
Cristina Olender. Y…

35:23
Mercedes Aguirre. ¿Y te acuerdas de dónde estabas?

35:23
Cristina Olender. Sí y me acuerdo, cuando me dieron la nota de selectividad…

35:23
Mercedes Aguirre. Estabas ingresada.

35:24
Cristina Olender. Estábamos en el hospital.

35:28
Mercedes Aguirre. Estábamos con quimio, sí.

35:29
Cristina Olender. Y me acuerdo que daban las notas en ese momento y estaban todos los médicos justo en mi habitación, ¿no? y de repente recibí el mensaje de una de mis amigas: “¡Cris, que están las notas de sele, tal!”. Y entonces dije: “Chicos, a ver, todos en círculo, vamos a ponernos todos aquí, buenas vibraciones».

35:45
Mercedes Aguirre. Ahí, enfermeras, médicos…

35:45
Cristina Olender. Buenas vibraciones.

35:47
Mercedes Aguirre. Había un montón de ellos en la habitación.

35:48
Cristina Olender. Y abrí la página y cuando vi que había entrado, que tenía la nota suficiente, bueno, eso, ¿qué fue aquello? Una fiesta. Me pusieron una bata…

35:58
Mercedes Aguirre. Una bata blanca.

35:58
Cristina Olender. … con el fonendo. Salí al pasillo yo chillando y gritando por todos lados: “¡Que he entrado en Medicina!”.

36:04
Mercedes Aguirre. Cargando el carrito ese con la quimio colgando por todas partes y aquí la doctora, te bautizaron ya como doctora.

36:07
Cristina Olender. Sí, me bautizaron ya como doctora y para mí fue un momento superemotivo, la verdad.

36:10
Mercedes Aguirre. Sí, la verdad y, además, todas las enfermeras te abrazaban, los médicos…

36:13
Cristina Olender. Y todo el mundo, yo lo que vi es que la gente estaba realmente…

36:16
Mercedes Aguirre. Contenta por ti.

36:17
Cristina Olender. … supercontenta por mí. No era como una pose. Yo sabía que la gente que estaba ahí realmente estaba feliz por mí y eso fue, ese momento fue súper, no sé, lo tengo como aquí, también, en el corazoncito guardado como uno de los momentos especiales, ¿no?

36:32
Mercedes Aguirre. Sí, no, la verdad que, en el hospital, que ahora que estamos hablando de ello, sí que hemos vivido también momentos, dentro de que, bueno, la verdad que pasas muchísimas horas, o sea…

36:43
Cristina Olender. Sí.

36:44
Mercedes Aguirre. Muchos días en hospital, de día, vas cuatro días seguidos a quimios, otras veces estás ingresado semanas, en fin, a veces cuando estás muy malito, estás en aislamiento, pero cuando no, pues, cuando estás en ciclos de quimio, estás compartiendo habitación con otras personas y, nuevamente, los padres dormimos en una sillita de acompañante y tal y, a pesar de la cantidad de horas que se meten ahí dentro, porque es una barbaridad, yo he dormido en hospitales juntando días, no sé cuánto tiempo, una barbaridad, pero, al final, haces de esa gente tu familia, ¿no? Las enfermeras, los médicos, los compañeros, otros padres de otros niños, y yo tengo recuerdos muy buenos de ir a coger, como te digo yo, los chocolates con churros en invierno, íbamos ahí abajo a coger una furgoneta de estas y subíamos a la habitación, pues, para compartir todos y tú, sobre todo, en la primera leucemia, si te acuerdas, no había adolescentes.

37:38
Cristina Olender. No.

37:38
Mercedes Aguirre. Eras la mayor y eran todo niños pequeñitos, entonces, parecías ‘Blancanieves y los siete enanitos’ y yo recuerdo estar en la cama y toda rodeada de niñitos de dos años, de tres, con Aner, con el otro, con todos los niñitos alrededor cantando villancicos, jugando a las muñecas, o sea…

37:54
Cristina Olender. Sí, de hecho, aprendí a cantar los villancicos en euskera en el hospital.

37:57
Mercedes Aguirre. Sí, era una cosa un poco, porque esa parte fue complicada porque no coincidió niños de tu edad en esa primera, luego sí estuviste con adolescentes, ¿no?, pero ahí… Pero intentamos sacar, yo creo, de, bueno, de que como no puedes escapar de ahí, tengo que estar aquí, yo tengo bastante buen recuerdo, y luego, lo importantes que son todos, desde la señora de la limpieza, auxiliares, enfermeras, médicos, todos te tratan con una sonrisa y te hacen sentirte mejor.

38:28
Cristina Olender. Tanto la auxiliar, como el médico.

38:31
Mercedes Aguirre. El celador, quien sea, cualquier cosa.

38:33
Cristina Olender. Pero digo, tanto el auxiliar, como el médico son igual de fundamentales para una buena curación del paciente, ¿no? Creo que, muchas veces, no nos damos cuenta de que toda esta gente que nos está intentando ayudar también tiene vidas y, a veces, claro que hay momentos en los que tú te puedes encontrar mal, puedes estar enfadada con la vida, pero no por ello tienes que tratar mal a las personas que te rodean.

38:58
Mercedes Aguirre. No, para nada.

39:00
Cristina Olender. Y creo que es superfundamental reconocer esa labor tan grande que hacen.

39:04
Mercedes Aguirre. Totalmente, sí.

39:05
Cristina Olender. Todos, todos y cada uno de ellos. Realmente, es que los unos sin los otros no podemos estar.

39:12
Mercedes Aguirre. Pero ayuda también para la curación, o sea…

39:14
Cristina Olender. Claro.

39:15
Mercedes Aguirre. Tener buen rollo, vamos a decirlo, y estar con buena sintonía.

39:17
Cristina Olender. Es que la salud mental es vital.

39:18
Mercedes Aguirre. Es que es muy importante.

39:18
Cristina Olender. Lo que yo decía antes. Yo tuve un montón de problemas, al principio, en admitir que yo necesitaba ayuda y que necesitaba hablar con alguien y contarle lo que me estaba pasando. Y luego tuve la suerte de darme cuenta de ello y de empezar a tratar esa parte, ¿no? y de empezar a abrirme y poder contarlo, pero la salud mental es superimportante en cualquier enfermedad y mucho más en una que es tan larga como un cáncer o un trasplante de médula o cualquier enfermedad.

39:52
Mercedes Aguirre. No, sí, al final ha sido muy largo todo, claro.

39:55
Cristina Olender. Entonces, yo creo que tenemos que reconocer más la labor tan vital que hacen estas personas.

40:03
Mercedes Aguirre. Y luego tú, Cristina, en, bueno, pues en todos los años que has estado en el hospital y eso, ¿has hecho amistades? O, bueno, ¿cómo ha sido ese aspecto de relacionarte con los demás? y ¿qué has sacado ahí, de todo eso?

40:18
Cristina Olender. A mí el mayor regalo que me ha hecho esta enfermedad son las personas, tanto de mi edad, como más mayores, como más pequeñas. Ya, si nos centramos en más amigos de mi edad, sí que es verdad que he tenido algunas amistades superespeciales, he participado en los campamentos de Dynamo, que son unos campamentos en los que niños de todo el mundo que han pasado por esta enfermedad, pues, nos reunimos y realmente celebramos la vida y la alegría.

40:52
Mercedes Aguirre. Sí, no, la verdad que sí, que la Fundación Aladina se ha volcado muchísimo, ¿no?

40:56
Cristina Olender. Sí.

40:56
Mercedes Aguirre. En ayudaros a cosas de estas.

41:00
Cristina Olender. Sí, y, pues, gracias a eso me llevo un bagaje de experiencias y de momentos increíbles, ¿no? Y más allá de eso, también, en el Hospital de Bilbao, en Cruces, que es donde más tiempo hemos pasado, porque, aunque hemos venido a Madrid a hacer el trasplante, pues donde más tiempo hemos pasado ha sido en Bilbao, ahí se creó esta asociación de padres y madres que un día decidieron, pues, juntarse, ¿no? y decir: “Tenemos que hacer algo para visibilizar el cáncer y normalizarlo”. Y se creó La Cuadri del Hospi y a mí me encanta formar parte de ella y participar en un montón de eventos con ellos, como el vídeo de Fito que hicimos.

41:46
Mercedes Aguirre. Bueno el vídeo de Fito en el 2016 fue la bomba.

41:47
Cristina Olender. Sí, bueno, le llamamos el vídeo de Fito, pero en verdad es el vídeo de La cuadri.

41:50
Mercedes Aguirre. Sí, pero que Fito colaboró, bueno es su canción y todo y fue una pasada, fue un vídeo que movió mucho y muy bonito además y, además, en clave positiva y de alegría, que al final es lo que se quiere transmitir.

42:05
Cristina Olender. Sí, Fito realmente entendía, ¿no? y realmente se volcó con nosotros, y a mí esto es lo que me hizo más ilusión, que él realmente estuviera ahí todos los días.

42:15
Mercedes Aguirre. Sí, no. Se implicó.

42:18
Cristina Olender. Y esos momentos, la verdad es que han sido, pues, no sé, han sido es que supermágicos. No lo podía decir con otra palabra.

42:26
Mercedes Aguirre. No, la verdad que sí, que se han sacado muchas cosas bonitas de cinco años largos y muy duros.

42:27
Cristina Olender. De esta gran familia, ¿no? Que hablábamos antes.

42:33
Mercedes Aguirre. Pero se sacan cosas positivas y es que eso es lo bueno, yo creo que de cualquier situación mala hay que intentar rascar cosas positivas, porque se hace más llevadero. Ya viajando en el tiempo, volvemos a ahora, ya estamos de vuelta en Bilbao, ¿cómo ves ahora la vida? O sea, ¿cómo ves todo, no? Miras atrás a esa película, ¿cómo lo ves ahora?

42:53
Cristina Olender. Para mí ahora es una etapa de comienzo, ¿no?, de inicio y, claro, después de haber pasado todo este tiempo, ¿no?, tan involucrada y tan metida en esta enfermedad, pues, a mí, aparte que se me hacía raro ir a la universidad, empezar con la universidad, me da un poco de miedo, ¿no?, pues, porque, al final, pues todavía estoy con un pañuelo, aparecer en una clase con un pañuelo no es fácil, ¿no?

43:20
Mercedes Aguirre. No, no.

43:20
Cristina Olender. Porque hay miradas. A mí, algo que he comentado muchas veces con otros compis del hospi, es que a mí no me gusta que se me asocié solo con el cáncer, es decir, no quiero que me malinterpretes, el cáncer es algo que forma parte de mí y que siempre va a estar conmigo, y estoy superorgullosa de poder decir que he luchado contra ello, pero el cáncer no me define como persona. Yo soy más que el cáncer, yo soy un montón de cosas, un montón de valores, de formación, de todo, de sentimientos. Y, a veces, cuando ves una persona o con pañuelo o le ves que estás en casa encerrado y tal, lo único que piensas de esa persona es su enfermedad y la defines a partir de ello y yo creo que es vital que la gente tenga ese entendimiento de que, una persona, sigue siendo la misma persona tenga una enfermedad u otra.

44:24
Mercedes Aguirre. No, totalmente.

La educación es imparable: mis maestros contra el cáncer. Cristina Olender
44:25
Cristina Olender. Y en especial con el cáncer, que está superestigmatizado, en plan: “Tienes cáncer, te vas a morir”, es todo tristeza y oscuridad. Yo realmente he tenido una vida feliz, he pasado momentos increíbles y soy más que una simple palabra, entonces, cuando llegué a la universidad, ese fue como el mensaje con el que yo iba y, de hecho, yo. cuando me presenté, me presenté como: “Hola, soy Cris” y no hice ninguna alusión a mi pasado, en el sentido de que no quería que la primera impresión que las personas tuvieran de mí fuera eso, obviamente, es parte de mí y, cuando me lo preguntan, lo cuento encantada y me encanta contar cómo he luchado contra ello, pero no es lo único que me define. Entonces, bueno, ahora que he vuelto a Bilbao, pues, he empezado esa etapa como te he dicho, un poco, con miedo, pero más o menos lo he podido manejar y yo creo que la gran lección de vida que yo he descubierto durante estos años. Es la frase que qué más, digamos, mi modo de vida, que es que «tu actitud determina tu altitud».

45:45

Es decir, la actitud que tenemos ante las situaciones determina nuestra altitud, en el sentido de cómo de felices o de personas positivas somos, ¿no? Sí, más que eso, cómo de felices vamos a llegar a ser. Si tú tienes una actitud negativa, no vas a conseguir rodearte de cosas positivas, es imposible, pero si tú tienes una actitud positiva, probablemente te rodees de un montón de gente, personas, oportunidades positivas y de verdad es que yo lo he comprobado estos 5 años que llevamos en esto, ¿no? Siempre que iba con una actitud positiva ante algo, luego, aunque había momentos duros, las consecuencias finales siempre eran positivas y mira dónde estamos hoy, si no hubiera sido por eso, no estaríamos hoy aquí…

46:40
Mercedes Aguirre. No, totalmente.

46:42
Cristina Olender. Teniendo esta conversación, ¿no?, entonces, para mí ha sido un gran aprendizaje. Y, por último, quería comentar que algo, que también he puesto mucho en valor, es aprender a estar conmigo misma, porque yo, cuando pasé esa época más dura en la que yo me encerré mucho, yo no me conocía a mí misma, yo no sabía cómo Cristina era. Pero ahora, después de esos años, sí que me conozco, sé cómo soy y puedo decir que soy capaz de estar conmigo misma y soy capaz de estar sola y de estar tranquila estando sola. Y creo que eso es algo que muy poca gente sabe hacer, porque a veces estamos a tantas cosas que no te paras a conocerte a ti mismo, ¿no? Y yo sé que mucha gente que realmente no sabe cómo es. Entonces a mí eso, pues, me ha podido permitir en muchos aspectos de mi vida, pues, poder como avanzar y poder parar, reflexionar yo sola y seguir, ¿no? Entonces, pues, eso ha sido muy importante, pero, aun así, quiero decir que para mí lo más importante en este mundo sois tú, Moni y “daddy”, papá, sois lo más importante. Valoro un montón los momentos que pasamos juntos y, de hecho, tanto mi hermana, que es el centro de mi mundo, como vosotros, que tú me has dado la vida dos veces, papá me quiere, o sea…

48:17
Mercedes Aguirre. Con locura.

48:17
Cristina Olender. Sé que me quiere con locura. Eso ha sido como lo más, no sé, lo más bonito que he sacado de todo, a vosotros. Pero bueno, ¿tú mami? Ahora que has vuelto, ¿cómo estás?

48:25
Mercedes Aguirre. Pues una gozada, es una gozada… ¿Yo, que he vuelto? Pues, hombre, pues hemos llevado un ritmo muy intenso estos últimos cinco años, de infarto, un infarto detrás de otro, porque era un susto detrás de otro, incertidumbre, golpes, con mucha intensidad, con mucha duración y la verdad que, pues, es duro, pero, a pesar de todo eso, creo que en todo momento hemos mantenido ese punto positivo, ¿no? Valoro las cosas, bueno, quizás sea un cliché, pero es un cliché que es muy cierto, es que yo, muchas veces, das un paseo o haces cualquier cosa y te dices mira, puedo pasear, puedo respirar, puedo andar, hoy puedo comer, no me pasa nada. O sea, las obviedades del día a día, que vamos como locomotoras, me parecen como un súper estrellas, un hotel, o sea, es un superlujo. Y nos olvidamos de eso, damos por hecho que lo normal es andar bien, que lo normal es no tener nada y por desgracia para muchísima gente esto no es lo normal. Entonces, yo, ahora, con tu padre, pues ahora, nosotros, como sabes, bueno, pues vivimos en Getxo, al lado de la costa, vivimos en un sitio muy bonito y tal y el poder pasear por ahí… Yo doy un paseo por ahí y ya no me hace falta irme a la punta, al Pacífico, para disfrutar. Es que me parece una gozada, simplemente, la oportunidad de hacer esas cosas, ¿no?

49:57

O, por ejemplo, como tú sabías, yo más al principio, en la primera leucemia y todo eso, decía: “Pues, ¿qué quieres para tu cumpleaños y tal?” y yo: “¿Yo? Yo por tu cumpleaños quiero poder dar un paseo contigo en la punta del faro”, donde vivimos hay un espigón, la punta del faro. Pero, ¿qué pasó? Que resulta que después de la primera leucemia, pues te machacó las caderas y, entonces, bueno, pues estabas muy discapacitada y no podía andar. Entonces resulta que una cosa tan sencilla como dar un paseo con mi hija era imposible. Entonces, yo me acuerdo cuando me reunía, las pocas veces que estaba con mis amigas, para cenar, les decía: “¿Y qué es lo que más quieres?”, “¿Yo? A ver si algún día puedo dar un paseo con mi hija por la playa, sin más. Esto es como lo que estoy esperando y casi pasaron cuatro años hasta que lo conseguí y justo, pues, bueno, justo antes de venir aquí al trasplante a Madrid, un día de repente, gran sorpresa, me vienes y me dices: “Mami.” y yo: “¿Qué?”, “Oye, ¿qué te parece si damos un paseo?”, bueno y a mí ese día se me se me desgarró el corazón, dije: “Dios mío, pero qué gusto”. Y la verdad fue una pasada. O sea, es como un kilómetro el paseo de ida y vuelta. Me acuerdo, nos sacamos una foto cuando llegamos ahí al faro, al final y, por supuesto, se la mandé a mis amigas, les dije: “Lo he conseguido. He dado el paseo” y, por supuesto, claro, después de eso nos veníamos a Madrid con la incertidumbre de que no sabíamos lo que iba a pasar, porque nos estamos jugando un cara o cruz, ¿no? Entonces, pues bueno…

51:31
Cristina Olender. Mami…Yo creo que las dos hemos sido muy fuertes. Bueno, los cuatro, pero tú y yo, sobre todo, ¿no? Ahora estamos doblemente unidas para siempre y estás hasta en mi médula.

51:47
Mercedes Aguirre. Sí. Yo estoy hasta la médula, literal, la verdad que sí, ha sido muy duro, pero también ha sido bonito y sobre todo esperanza, ¿no?, que, chica, que tenemos que seguir peleando y sin grandes cosas, ¿sabes?

52:03
Cristina Olender. Los cuatro de la mano, sí.

52:05
Mercedes Aguirre. Y ya está. Yo creo que la vida la complicamos mucho más de lo realmente es y, bueno, pues, oye, seguir tirando, ¿verdad, corazón? Dame un besito.