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La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad

Luz Rello

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad

Luz Rello

· Investigadora y lingüista

De niña, Luz Rello sufrió el fracaso escolar como consecuencia de la dislexia.
Hoy en día es una de las jóvenes investigadoras españolas con más reconocimiento en este campo. Ella misma es el ejemplo de que esta dificultad de aprendizaje, de origen neurobiológico, se puede superar. Según explica: “La dislexia es un problema grave, pero con la detección y el apoyo adecuados, tiene solución”. Luz Rello se licenció en Lingüística con honores, es doctora en Informática y ha trabajado varios años como investigadora en la universidad estadounidense ‘Carnegie Mellon’. En 2016 fundó la empresa social ‘Change Dyslexia’, desde la que trabaja junto a un equipo interdisciplinar en la detección precoz y el apoyo al tratamiento de la dislexia. Asegura que, según estudios científicos “solo el 4% de las personas disléxicas están diagnosticadas”. Y añade: “La dislexia es difícil de detectar porque es una dificultad oculta”. Su investigación en este campo le ha valido numerosos reconocimientos: fue la primera española en recibir el ‘Premio de investigación para jóvenes europeos’. También obtuvo el premio ‘Innovador Social del Año’ por MIT Technology Review en 2014 y el premio ‘Princesa de Girona’ en 2016. Fue incluida en la lista ‘Forbes 30 under 30’, que reconoce a los mejores agentes de cambio social menores de 30 años.
En 2018 fue galardonada con el premio ‘Mujeres a seguir’.


Creando oportunidades

Luz Rello

De niña, Luz Rello sufrió el fracaso escolar como consecuencia de la dislexia.
Hoy en día es una de las jóvenes investigadoras españolas con más reconocimiento en este campo. Ella misma es el ejemplo de que esta dificultad de aprendizaje, de origen neurobiológico, se puede superar. Según explica: “La dislexia es un problema grave, pero con la detección y el apoyo adecuados, tiene solución”. Luz Rello se licenció en Lingüística con honores, es doctora en Informática y ha trabajado varios años como investigadora en la universidad estadounidense ‘Carnegie Mellon’. En 2016 fundó la empresa social ‘Change Dyslexia’, desde la que trabaja junto a un equipo interdisciplinar en la detección precoz y el apoyo al tratamiento de la dislexia. Asegura que, según estudios científicos “solo el 4% de las personas disléxicas están diagnosticadas”. Y añade: “La dislexia es difícil de detectar porque es una dificultad oculta”. Su investigación en este campo le ha valido numerosos reconocimientos: fue la primera española en recibir el ‘Premio de investigación para jóvenes europeos’. También obtuvo el premio ‘Innovador Social del Año’ por MIT Technology Review en 2014 y el premio ‘Princesa de Girona’ en 2016. Fue incluida en la lista ‘Forbes 30 under 30’, que reconoce a los mejores agentes de cambio social menores de 30 años.
En 2018 fue galardonada con el premio ‘Mujeres a seguir’.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:00
Luz Rello. Me llamo Luz Rello, soy investigadora, tengo dislexia y los últimos diez años he estado investigando sobre tecnología y sobre dislexia. Y ahora acabo de publicar un libro que se titula ‘Superar la dislexia’.

00:31
Luz Rello. Quiero empezar compartiendo con vosotros una anécdota personal, una historia que a mí me pasó. En realidad, yo nunca pensé que iba ni a doctorarme ni siquiera a inscribirme ni a superar ninguna… ni ir a la universidad. Cuando yo era pequeña, no pensaba que iba a terminar el colegio. Bueno, no sé cómo de familiarizados estáis con el bajo rendimiento escolar, pero es muy complicado. Es la pescadilla que se muerde la cola. Tú lo haces todo, pero todas las personas que están a tu alrededor piensan que eres un inepto y, al final, piensas que tú tampoco vales, ¿no? Y esa era mi situación. Y, por aquella época, yo tenía un sueño, un sueño que se me repetía. Soñaba que tenía entre mis manos un sobre, un sobre blanco con un sello azul, el sello de mi colegio. Y era el sobre de las notas. Y yo, con toda la esperanza y con todo el miedo, cogía ese sobre y lo abría y, de repente, eran todo sobresalientes. Y, entonces, en el sueño, empieza una felicidad… «Se lo tengo que decir a mis padres», y entonces, empezaba a correr, y en el sueño no podía correr y quería ver a mis padres para decirles: «Por fin he sacado buenas notas». Y en esta emoción me despertaba. Y me despertaba y me daba cuenta de que yo sacaba malas notas, me despertaba en la pesadilla. Y eso fue lo que significó para mí tener dislexia, tener miedo a tener sueños felices.

02:06
Luz Rello. Ahora todo el mundo me dice que trabajo demasiado. No. Cuando yo trabajaba demasiado era cuando era pequeña, cuando iba a primaria, cuando trabajaba por las tardes, trabajaba antes de la cena, trabajaba después de cenar, trabajaba en los veranos, cuando todo el mundo estaba por ahí de fiesta, mi madre y yo nos íbamos a copiar libros a la hora de la siesta, trabajaba… Ahí es cuando yo trabajaba demasiado. Y seguí trabajando, por suerte me detectaron, una profesora maravillosa me detectó dislexia en el colegio. Y yo, en ese momento, no lo viví como un punto de inflexión, aunque lo fue en mi vida, pero yo no lo viví como un punto de inflexión. Dije: «Bueno, que tengo que ir a clases de apoyo, que me pierdo los recreos, no pasa nada». Yo lo único que quería era ser como el resto, sacar buenas notas y ya está. Y seguí trabajando y, un día, pues me dieron ese sobre blanco, y lo abrí y eran todo sobresalientes. Me puse a llorar, de esta manera como uno llora cuando es pequeño, que no pude respirar, no sé… Y, bueno, me acabaron quitando las notas y acabé fuera de clase y me sacó la profesora, y me dijo: «¿Por qué estás llorando?», y yo dije: «Estoy llorando porque yo pensaba: “¿Cómo puede ser la vida tan cruel que ya saco malas notas, ya no tengo amigos, y ahora el colegio se confunde con mis notas?”». Y me dijo la profesora, que se llamaba Ana María, me dijo: «No, no nos hemos confundido. Son tus notas». Y yo no me lo creía. Y ahora me está pasando que, todavía yo creo que esto es algo que nos pasa a las personas con dislexia. Que la dislexia deja, que no debería ser así, pero deja posos de baja autoestima, de inseguridades que las vas arrastrando toda la vida, aunque ya uno no tendría razón. Hoy en día, hoy, cuando recibo una noticia superbuena, es que no la comparto ni siquiera en Facebook ni siquiera con mis padres. O sea, espero unos días, digo: «Vale, va en serio». Y esto nos pasa a muchas personas con dislexia, lo llaman creo que el síndrome del impostor. Es decir, no nos acabamos de creer las cosas buenas que nos pasan. Otra cosa importante es que la dislexia, y esto nos cuesta mucho darnos cuenta, pero la dislexia no está relacionada con la inteligencia general, y casi nos cuesta más a las personas con dislexia darnos cuenta que a las personas sin dislexia. Porque, claro, tú te ves que no alcanzas donde alcanza el resto. Que, desde que eres pequeño, tienes que hacer más para llegar adonde está el resto, que te tienes que inventar cosas, aprenderte las cosas de memoria, trucos… Y dices: «Ostras, es que, realmente, soy tonto», y lo piensas de verdad. Y las personas que te rodean, muchas veces, también lo piensan, piensan que eres tonto, que eres despistado, que eres vago, y es normal, porque es que lo pareces. Aunque no lo seas, lo pareces. Y te dicen: «Sigue tú leyendo por donde estabas». Pues, claro, tú ya no vas por ahí, pues ya parece que has estado despistado o que no estabas atendiendo. Te pones a hacer los deberes, lo das todo y llegas a la mitad, pues parece que eres vago. En una sociedad tan alfabetizada en la que leer y escribir parece que se da por hecho, cuando es algo complejísimo. Tienen que pasar mil cosas en el cerebro, muchas cosas tienen que funcionar como un reloj en nuestro cerebro para aprender a leer y escribir correctamente. Pero se da por hecho.

05:32
Luz Rello. Entonces, claro, no tiene que ver con la inteligencia, aunque lo parezca, lamentablemente. Es algo que nos tenemos que tatuar las personas con dislexia y hacer ver al resto que no es así. Y nosotros somos los primeros que nos lo tenemos que creer, yo creo. Casi todos los disléxicos adultos no lo decimos, porque ya es como: «No, no, no, no», pero es algo importante porque es muy bueno, sobre todo, para los que todavía no lo han superado, que tengan un ejemplo, una esperanza. Es decir, que esto se puede superar. Y, a partir de ese momento, fue cuando dediqué los siguientes casi ya diez años de la investigación a ponerla al servicio de las personas con dislexia.

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad. Luz Rello
06:15
Alfonso. Hola, Luz. Me gustaría pedirte que nos expliques, para que todo el mundo lo entienda, qué es la dislexia.

Luz Rello. La dislexia es una dificultad específica de aprendizaje que afecta al aprendizaje y a la lectoescritura, ¿de acuerdo? ¿Qué significa «una dificultad específica»? Significa que tienen un origen neurobiológico. En todas las clases hay dos o tres niños con dislexia. La dislexia, en castellano, estamos hablando de que afecta a un seis o un siete por ciento de la población. Hay estudios que dicen un tres por ciento, otros estudios dicen un once por ciento. Nosotros hicimos un cribado en cuarenta colegios, aquí, en la Comunidad de Madrid, y vimos que la dislexia afectaba, en primaria, alrededor de un seis por ciento de la población. Estamos hablando de una condición que es muy frecuente. O sea, que dentro de unos años, probablemente, y espero vivir para ver esto, se normalice de verdad. O sea, que sea algo que sea una característica de la persona, porque es tan frecuente… Colaboro con muchos pediatras, y los pediatras me dicen: «Mira, es que esto vemos que pasaba antes con otras cosas, con ser zurdo, con tal…». Esto pasaba antes, y lo que estamos viendo aquí es que es algo tan frecuente que, en algún punto, esto pasará a normalizarse. No como ahora que, claro, es muy frecuente pero no se ve, porque la dislexia es una dificultad oculta. A pesar de que es tan frecuente, solamente el cuatro por ciento de las personas que tienen dislexia tienen diagnósticos. Imagínate, o sea, el noventa por ciento de las personas que tienen dislexia no saben que tienen dislexia. O sea, hay adultos, hay niños que piensan que son tontos, que son vagos, que son despistados, niños que han fracasado… Y la dislexia, a ver, no debería ser un problema tan serio. Afecta a la lectura y la escritura, con apoyo se puede solucionar, no debería ser algo tan serio. Pero lo es. Es un problema social muy serio de escala global. No solamente está relacionado con el bajo rendimiento escolar, también está relacionado con población en riesgo de exclusión. O sea, por ejemplo, en la población presa, en las cárceles de Suecia se ha hecho una estadística, y en las cárceles hay el doble de disléxicos que hay en la población que no está encarcelada. O sea, realmente, es un problema social muy serio. A pesar de que no está relacionado con la inteligencia en general, a pesar de que es universal y a pesar de que es superfrecuente.

08:27
Justina. Hola, Luz. Yo te quería hacer una pregunta que, aunque no afecta a mi hijo porque ya tiene quince años, pero sí afecta a otros niños que están en primaria. ¿Cómo le explicas a un niño, por ejemplo, de ocho años qué es la dislexia y cómo les haces entender que todo ese esfuerzo que están haciendo les va a venir bien en un futuro?

Luz Rello. Yo creo que aquí lo primero que un padre o una madre, si tiene que preguntar, es si quiere decirle a su hijo o no que tiene dislexia. Yo he visto casos en los que a los niños no se les ha dicho que específicamente la palabra era dislexia, se le había dicho: «Mira, tienes dificultad para leer y para escribir, igual que otros no nadan perfecto, no pintan perfecto, tú con esto tienes esta dificultad y vas a tener que desarrollar otras fortalezas y sacarlo adelante, te van a tener que ayudar». Y hay otras familias que sí le han dicho a sus hijos, con la palabra: «Mira, tienes dislexia». Yo he visto ambos casos con éxito. Lo primero que explicaría bien es qué es la dislexia. Explicarle: «Mira, esto implica dificultad en lectura y escritura, no está relacionado con la inteligencia general», a él o a ella le va a costar mucho aceptar esto, pero eso es repetirlo y repetirlo: «Esto no está relacionado, no significa que eres tonto». Le daría ejemplos de personas con dislexia a las que les va bien. Y, luego, ya lo último, y creo que esto también es relevante, es preguntar a tu hijo si él quiere o ella quiere que los demás sepan si tiene dislexia o no: «¿Tú quieres que esto se lo cuente a tus tíos, a tus familiares? ¿Quieres que la gente de tu colegio lo sepa, que lo sepan los profesores o prefieres tú gestionarlo?». Entonces, ahí, en función, darle a él la autonomía, la capacidad de decisión. Entonces, en función de lo que uno decida, ahí apoyarlo en lo máximo posible.

10:27
Hombre del público. Cuando los padres buscan información sobre la dislexia les llegan muchos mensajes.

Luz Rello. Sí.

Hombre del público. Desde que tiene que ver con ser zurdo o que van a ser más inteligentes, o al contrario, que van a estar abocados al fracaso escolar. Hay muchos mitos. ¿Cómo les podemos ayudar a que separen lo que es mito de la realidad?

Luz Rello. Efectivamente, hay muchos mitos sobre dislexia. Creo que el primer mito es que, de alguna manera, está relacionado con la inteligencia. O bien con que se es tonto, o bien con que se es un genio. Lo primero es decir: «Mira, es que no está relacionado. Es que es así». El segundo mito es que se trata, no de dar la vuelta a las letras, y tampoco es eso. Hemos analizado miles de errores de personas con dislexia, y hemos visto que los errores, precisamente, de transposición de letras solamente son el dos por ciento. Y sí sabemos que entre los disléxicos hay más zurdos, frecuentemente, que entre los no disléxicos. Pero ser zurdo no implica ser disléxico ni viceversa. Así que yo creo que esos son, más o menos, los mitos de la dislexia.

11:31
Cristina. ¿Hay algún recurso que puedan usar los padres o los profesores para ver si un niño puede tener riesgo de dislexia que sea accesible fácilmente?

Luz Rello. Bueno, hay herramientas de cribado, que están online, una la hemos desarrollado nosotros que se llama Dytective, que es libre, que es gratuito. Eso lo pueden usar padres, lo pueden usar profesores, profesionales. Lo que hace es que mezcla unos ítems, viene a ser como un test, pero está formulado en forma de juego, en concreto, son unas doscientas variables. Y esto luego va a parar a un motor de inteligencia artificial, de aprendizaje automático. Entonces, esto es procesado por ese motor de inteligencia artificial, y da un resultado de riesgo o no de tener dislexia, con un ochenta y un por ciento de sensibilidad. Esto significa que, de diez personas que han sido detectadas con riesgo de dislexia, dos no tienen dislexia. Derivarán al profesional sin necesidad de tener dislexia. Y así es como funciona nuestro test de cribado Dytective. Hay, también, protocolos, protocolos de detección. Estos están más dirigidos a profesores, donde se pueden ver diferentes signos de dislexia, por edades, por infantil, primaria o secundaria. Esos también están disponibles en la web, son como unos cuestionarios, y los profesores se lo pueden aplicar. Y luego ya, esto es todo para detección, esto no es un diagnóstico. Tanto los test de cribado online, como los protocolos son detección. O sea, ahora mismo, los test diagnóstico de dislexia en español el indicativo más saliente para detectar dislexia es la velocidad de lectura. Pues imagínate, es muy difícil saber si una persona está leyendo significativamente más rápido o menos rápido, sobre todo si eres padre y no puedes comparar con un montón de niños. Porque, claro, porque, además, las velocidades de aprendizaje son muy diferentes. Entonces, puede ser que estés un poquillo más retrasado, puede ser que no tengas dislexia, todos cometemos errores cuando aprendemos a leer y escribir. Entonces, tener errores es normal. O sea, no tienes por qué ser disléxico por cometer errores. Así que es muy difícil de detectar. O sea, cuando los padres se enfadan, o nos enfadamos: «Jolín, lo tendríamos que haber detectado antes». No, no, tranquilo. Porque es que, realmente, es que es superdifícil. Y se pueden hacer muchas cosas para detectarlo, pero claro, no siempre es dislexia. O sea, en los primeros años, si ves dificultad para acceder al léxico, para decir los días de la semana, los colores, dificultades para rimar, para hacer rimas, para denominar las letras… Estamos hablando de niños muy pequeñitos, pero eso no implica que tengas dislexia.

14:08
Luz Rello. La dislexia se empieza a detectar a partir de los seis, siete años. Nosotros, con ‘Dytective’, es a partir de siete años. Y los diagnósticos profesionales son lo mismo, son diagnósticos, solamente lo puede hacer un profesional, ¿qué profesional? Bueno, pues hay logopedas, fonoaudiólogos, pediatras, psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos… O sea, lo importante es que ese profesional esté especializado en dislexia, y también lo importante es que ese diagnóstico se haga desde la multidisciplinariedad, porque hay que descartar muchas cosas. O sea, a lo mejor, un psicólogo descarta que el niño tiene una inteligencia normal, porque te hacen un test de inteligencia. Pero, a lo mejor, un logopeda puede descartar que no se trate de otra dificultad del lenguaje. Porque hay otras dificultades del lenguaje que no son la dislexia. Entonces, todo esto… Hay comorbilidades. Todo esto hay que discriminarlo. Por eso, un diagnóstico diferencial solamente lo puede hacer un profesional.

15:01
Francisco. Hola, Luz. Me gustaría que hablases un poco acerca del papel que desempeñan los docentes y el centro a la hora de detectar y tratar la dislexia.

Luz Rello. Pues, a la hora de detectar la dislexia, los docentes y el centro tenéis un papel crucial y fundamental. O sea, porque vosotros tenéis la posibilidad, más ahora, de poderlo hacer rápidamente, mediante test de cribado… como vosotros… Y, además, tenéis todo el espectro de la clase, ¿no? Tenéis, ahí, una visión general que no tienen todas las personas. Y, además, vosotros tenéis la posibilidad de hacerlo antes de que la dislexia se convierta en un problema. Porque, normalmente, se hace después, cuando ya se está suspendiendo, tienes malas notas… Entonces, de repente, dices: «Bueno, pero si trabajo, soy inteligente, ¿qué pasa aquí?». Y dicen: «A lo mejor tiene dislexia». Pero, vosotros, desde el centro, podéis hacerlo antes y podéis convertiros en los héroes de los niños. Yo tengo mi maestra, que se convirtió en mi heroína, y yo creo que todas las personas con dislexia tenemos a alguien que nos ha salvado que se convierte en nuestro héroe. Entonces, eso, desde el punto de vista de la detección, es crucial. Y, luego, en el colegio, podéis tener en cuenta, a la hora de presentar el texto, pues presentar, en los exámenes, el texto con letra palo seco, sin serifa, con la letra grande, sin usar las cursivas. A la hora de pensar cómo presentar el contenido del texto, podéis poner las palabras clave en negrita. Esto, hemos visto en investigación, que mejora la comprensión y que mejora la memoria. Podéis hacer integración en la clase. Además, es algo que los profesores hacéis mucho y lo hacéis bien. Cuando un niño veis que está despistado, le ponéis delante para que no se despiste. Esto lo podéis aplicar, también, al caso de la dislexia. O sea, cuando sabéis que un chaval tiene dificultades de lectoescritura, explicarlo en clase para que la clase sea integradora. Es decir: «A él le cuesta esto, así que vamos a ayudarle en esto». Y, así, con diferentes personas, podéis hacer una clase en la que diferentes niños, con diferentes fortalezas, se vayan compensando y vayan ayudándose unos a otros. Y también podéis hacer mucho a la hora de la evaluación. O sea, en los exámenes, hacéis de vez en cuando exámenes orales, eso ayuda mucho a las personas con dislexia. En los exámenes orales, eso sí, dejad un poco de espacio, de tiempo para que se piensen la respuesta, porque si no, es mucho más estresante que un examen escrito. Entonces, exámenes orales, pero exámenes orales easy, friendly. A la hora de, no solamente exámenes orales, si leéis, por ejemplo, las preguntas en alto cuando estéis haciendo un examen… Porque, muchas veces, los disléxicos respondemos, pero respondemos mal porque hemos entendido mal la pregunta. Tú te lo sabes todo, pero respondes mal. Entonces, al leer la pregunta en alto ahí ya te aseguras de que estás evaluando el conocimiento, no estás evaluando la capacidad de leer la pregunta. Y luego, a la hora de evaluar, el tema de las faltas de ortografía. A ver, eso está muy discutido, hay que aprender a escribir correctamente, eso lo tenemos que aprender todos. Pero sí es verdad que en momentos de estrés, sobre todo en exámenes, exámenes, a lo mejor, en los que te juegas mucho, como Selectividad, las personas con dislexia procesamos las faltas de ortografía de manera diferente que las personas sin dislexia. En concreto, no nos afecta a la comprensión, mientras que a las personas sin dislexia sí les afecta. Tener en cuenta que las faltas de ortografía se procesan de manera diferente, cognitivamente diferente a las personas sin dislexia, e intentar que la sanción sea menor.

18:34
Ana Belén. Hola, Luz. Muchas gracias. Yo pertenezco a la Asociación de Orientación y Educación, y quería preguntarte si en el DSM-5 está recogida la dislexia como un trastorno neurobiológico, como nos has comentado, ¿realmente se puede superar? O sea, un niño que tiene un diagnóstico de dislexia, a lo largo de su escolaridad o de su edad adulta, ¿puede llegar a desaparecer ese trastorno?

Luz Rello. Importante que la dislexia no es una enfermedad, entonces no podemos hablar en términos de cura, de si tiene cura o no. Es una dificultad específica de aprendizaje, no es una enfermedad. Ahora bien, si hablamos en términos de solución, es decir, si la dislexia deja de convertirse en una barrera para poderte desarrollar como tú quieras, sí tiene solución. Sí es importante saber que tiene un origen neurobiológico, entonces, es algo que tú estás con ello toda la vida. Pero se pueden desarrollar las estrategias de compensación necesarias para que no se convierta en una barrera. Ahora hay unos estudios muy recientes que utilizan resonancia magnética funcional que reciben terapia científicamente validada, y van viendo. Y han visto que la materia gris sí crece después de tener la terapia correcta, la ayuda correcta. Pero esto son estudios muy incipientes que se están haciendo en niños pequeños, y que hacer estos estudios… Todavía se va a tardar mucho en saber, realmente, hasta qué punto se normaliza. Pero, de todas formas, lo que está claro es que tiene solución. O sea, que hay muchas personas con dislexia que han logrado ser lo que quieren llegar a ser si han sido detectados y si han recibido la ayuda necesaria.

20:10
Susana. Hola, Luz. Yo soy Susana. Soy profesora de primaria y madre de un niño disléxico. Y me gustaría saber, como profesores, nos asalta siempre la duda de cómo gestionar el aprendizaje de una segunda lengua, una lengua extranjera, con este tipo de dificultades, con estos niños con estas dificultades. ¿Qué consejo…? ¿Cómo nos orientas un poquito?

Luz Rello. Lo primero: se puede aprender inglés con dislexia, ¿vale? Eso es lo primero. Se puede y, además, hay mucha investigación que nos dice que las dificultades de la lengua materna se trasfieren a la segunda lengua, otros investigadores dicen que no, todos con sus muestras… O sea que, además, está hasta discutido, ¿no? Vale. ¿Qué podéis hacer? Podéis hacer muchas cosas. Un consejo supersencillo, superpráctico, que parecerá una tontería pero que funciona, es permitir a los niños que tengan dos cuadernos de inglés. Uno para el vocabulario, y otro para la gramática, ¿por qué? Primero porque esto se almacena y se gestiona de manera diferente en el cerebro y se adquiere de manera diferente. Entonces, el vocabulario hay que aprendérselo de memoria, para los disléxicos y para los no disléxicos, para todo. Entonces, eso hay que aprendérselo de memoria. Podéis hacer juegos con tarjetas, te aprendes cinco por la mañana, luego por las noches los vuelves a escribir, el que no has aprendido te lo repites al día siguiente, y el que has aprendido ya lo quitas. Y, aunque parezca poco cinco, estamos hablando de veinticinco a la semana, cien al mes… Esto, como lo hagáis, vuestros hijos con dislexia la van a petar en inglés. Esto por un lado, ¿vale? La parte de vocabulario. Esto hay que aprenderlo de memoria, no hay más. Y luego, por otra parte, está la parte de gramática, y aquí los disléxicos lo hacen muy bien, porque si la parte de gramática se aprende, no de memoria, se aprende con esquemas, no necesariamente con un verbo. Si pones I, you, he, she…. Tú te pones los pronombres, y luego dices: «Aquí va el verbo, aquí si esto va con ese…», o sea, todo con esquemas y con flechas, pero abstrayendo la gramática. No con ejemplos, porque entonces como que la persona con dislexia se queda enganchada en lo que es el texto en sí y no llega a lo que es la estructura gramatical. Una cosa muy buena que tienen los disléxicos, y esto es una fortaleza, es que son muy buenos extrayendo patrones y generalizando y viendo las cosas desde arriba. Entonces, si extraen esos patrones gramaticales, luego ya, con lo que te vas aprendiendo de memoria, vas metiendo ahí. Otra cosa en la que las personas con dislexia son muy buenas es en memoria visual, memoria fotográfica… Cuando estamos, por ejemplo, con los verbos que son irregulares, en vez de aprenderlos de manera alfabética, que es de la manera en que normalmente se aprenden, aprenderlos por grupos. O sea, tú tienes diferentes… Y, además, responden a estructuras parecidas. Entonces, tienes diferentes grupos de verbos irregulares. Pues así te los vas aprendiendo, y eso pues ayuda más a la memoria.

23:08
Luz Rello. Otro factor importante es que si veis que un niño con dislexia tiene, yo qué sé, ocho, nueve, diez años, y todavía no ha enganchado con el inglés, hay que tranquilizarse. Porque, todavía, estamos a tiempo. O sea, todavía está uno a tiempo de aprender inglés muy bien. Yo lo aprendí muy tarde y llevo cuatro años trabajando en Estados Unidos de investigadora. O sea, se puede aprender inglés tarde, no pasa nada. Hay mucha investigación que lo que demuestra es que tiene que estar asentada lo que es la conciencia fonológica, antes de empezar con otra lengua. Entonces, que tenemos siete, ocho, nueve, diez años, tranquilidad. ¿Qué más cosas? Bueno, esto fundamental, y además, ahora, como tenemos Internet, es genial, porque antes no había, pero ahora sí. Y es que ya puedes ver todo en inglés si quieres. O sea, tienes las películas, tienes libros… Entonces, dices a tu hijo: «Oye, ¿cuál es tu libro favorito? Este, pues vamos a leerlo en inglés», «¿Cuál es tu película favorita? Esta, pues vamos a verla en inglés». Que vuestros hijos, en el colegio, tenéis los sistemas operativos en el ordenador, en el móvil… pon el sistema operativo en inglés. O sea, que la lengua de defecto de tu móvil, de tu tableta sea el inglés, porque es que, al final, te vas a empezar… Yo lo tengo en inglés. Te va a empezar a familiarizar con un montón de… los mensajes, no sé qué. Al final, uno se familiariza.

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad. Luz Rello
24:22
Lucía. Hola, Luz. Yo soy Lucía, lo primero, decirte que eres un ejemplo para mí totalmente, porque yo tengo dislexia y tengo también TDA, y el fracaso escolar lo he tenido muy presente yo a lo largo de mi vida. Y gracias a que mi madre se informó sobre todo lo que hacías, y ver todo tu progreso a mí me ha animado muchísimo a conseguir lo que estoy haciendo ahora mismo. Pero todavía sigo teniendo alguna preocupación a la hora de afrontar el momento en el que me den las notas, o como decías tú, que te den el sobre y que no sepas lo que vaya a haber. Entonces, si pudieras darme algún consejo…

Luz Rello. Vale. Lo primero de todo, Lucía, ahora estás pasando el peor momento, ¿vale? O sea, tú, como persona con dislexia, vas a tener una vida. Y este momento se termina. Pero ahora tienes que ser superfuerte y darlo todo, porque esto sí, tú ahora consigues esto, luego ya, a volar. Luego ya, se termina. Entonces, ¿cómo te puedo ayudar a esto? Pues a gamificarte un poco las tareas. O sea, por ejemplo, en vez de competir con tus compañeros, tú te vas contabilizando tu tiempo, cuanto tardas en hacer las cosas, y decir: «Pues a ver si al día siguiente tardo menos, a ver si…». Yo llevo así toda la vida, yo sigo haciendo eso, intentando mejorar pero contra ti mismo, porque la comparación contra el resto no es justa. Y luego, hay otra cosa que te quiero decir, y es que ahora tú estás desarrollando fortalezas que no eres consciente de que las estás desarrollando, pero que las estás desarrollando. Y ninguna persona con dislexia, cuando somos pequeños, somos conscientes, pero es así. O sea, cuando tú llegas al mundo real, que ahí no hay profesores, no hay exámenes, no hay evaluación, tú serás una persona más, pero tú serás una persona que cuando se caiga, se va a levantar. Y lo sabes hacer, porque lo has hecho un montón de veces antes. Entonces, tú vas a tener capacidad de trabajo, más capacidad de trabajo que nadie, capacidad de resiliencia, de volverse a levantar, de volverlo hacer, tolerancia a los errores. Las personas que han tenido siempre buenas notas, se equivocan en algo o tienen un error, y se hunden y se quedan ahí. Y, probablemente, también hayas desarrollado un montón de fortalezas, porque los disléxicos al compensar, desarrollamos fortalezas e intuición, creatividad… Por ejemplo, el hecho de estudiar con esquemas, al principio parece una tontería, pero eso, luego te hace que tú aprendas los conceptos independientes del lenguaje. Entonces, mientras que la gente se aprende las cosas de memoria, entonces, solamente se lo pueden aprender así, entonces eso como que les limita. Nosotros, al tener que aprender de verdad, porque como no nos lo podemos aprender de memoria, nos lo tenemos que aprender de verdad, eso lo que te hace es poder ser creativo y poder mezclar ideas, y poder pensar de una manera más libre sin ser esclavos del lenguaje. De verdad, hay un montón de cosas que ahora, a lo mejor, no te das cuenta, pero hay un montón de cosas que luego, en la vida real, te van a servir muchísimo. Y ahí, que es realmente donde uno se la juega, ahí te vas a poder volver a levantar, porque tú sabes hacerlo.

Lucía. Es verdad (Aplausos).

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, no es una enfermedad. Luz Rello
27:39
Mujer del público. Como padres y educadores, ¿cómo podemos ayudar a mejorar en algo tan importante, que es en los niños disléxicos y en todos los niños, que es la autoestima?

Luz Rello. Entender por qué… Vamos, ponernos en la situación de personas con dislexia y entender por qué la autoestima queda minada. Y vosotros imaginaos que trabajas más que el resto, que ves que llegas a menos, que no te puedes fiar de lo que lees, no te puedes fiar de lo que escribes. O sea, no solamente es la autoestima, sino la confianza en ti mismo y en tu percepción. Y, lamentablemente, aunque la dislexia afecte a la lectura y la escritura, la autoestima, probablemente, sea algo mucho más serio y algo que, además, se lleva para toda la vida. Porque la autoestima, en estudios de investigación que se han hecho con adultos con dislexia, precisamente, es lo que sigue tocado. Se puede hacer mucho, sobre todo, más que los profesores, lo pueden hacer los padres. Al menos, esos son los estudios de investigación que yo he encontrado. Hay estudios en los que ven que influyen mucho las relaciones familiares, o sea, si se tienen relaciones sanas o relaciones no sanas. O sea, si los padres están incondicionalmente, si se les da refuerzo positivo, sí se ha visto que la autoestima de niños con dislexia, esto es investigación hecha con niños con dislexia, que con los niños con dislexia es más alta, que la autoestima cuando, a lo mejor en los castigos o en las reprimendas hay palabras malas, hay insultos. Eso es obvio, pero es algo que es así. Otra cosa que influye es el entrenamiento en relaciones sociales, o sea, a nadie nos enseñan cómo gestionar relaciones sociales. Y también hay otro estudio en el que han comparado grupos de niños, todos con dislexia, unos que han recibido cómo entrenarse en las relaciones sociales, y otros no. Y los que tienen ese entrenamiento sí presentaban una autoestima más alta y un autoconcepto mejor. Luego, hay diferentes… otros estudios que han mirado qué rasgos de la personalidad influían en la autoestima en los niños con dislexia, y cómo influía eso. Los dos rasgos más importantes que hacían que los niños con dislexia tuvieran mejor autoestima eran la tenacidad y la sociabilidad. O sea, que si veis que vuestros hijos tienen amigos, potenciarlo. Ya que, a lo mejor en el colegio no tienen tantos, porque eso también pasa, pero si tienen amigos fuera del colegio o tienen actividades extraescolares, pues potenciar esas relaciones sociales, porque eso les va a ayudar en su autoestima. Y en la parte de la tenacidad, ¿qué os diría? Si veis que vuestro hijo es un poco cabezota o es tenaz, dejadle, porque así, a veces, es como se llegan a hacer cosas en la vida. Y esas dos características, pues sí parece… bueno, parece no, lo han demostrado, que están relacionadas con autoestima más alta.

30:35
Luisa. Buenas, Luz. Yo quería hacer hincapié en que, muchas veces, enfocamos o hablamos mucho de las dificultades de los niños con dislexia y de las niñas. Y también tienen muchas fortalezas y tienen muchas cosas positivas. No el hecho de tener dislexia, sino todo lo que genera el superar esa dificultad. ¿Nos podrías mencionar algo de las fortalezas?

Luz Rello. Sí, me encanta mencionar las fortalezas de la dislexia, porque, además, es algo que está muy poco estudiado y que, cuando lo empecé a investigar, dije: «Ostras, pues sí que hay estudios serios sobre esto, y sí que existen», sí que está discutido si son fortalezas per sé o que se desarrollan en consecuencia de la dislexia. Pero bueno, eso a nosotros no nos importa, lo importante es que en algunas cosas somos mejores. Vamos a ver en cuáles. En lo que es resolución de problemas, emprendimiento… Entre los emprendedores, entre los empresarios de éxito, en Estados Unidos y en Reino Unido, se ha hecho una estadística seria, y se sabe que más del doble de los empresarios, de los emprendedores de éxito tienen dislexia. Guay. Otra cosa, y esta es fascinante, es el pensamiento creativo, pensamiento out of the box, pensamiento fuera de la caja. La segunda agencia británica de inteligencia ahora está promoviendo contratar personas con dislexia. Sí, esto es verdad. Es muy fuerte. ¿Y por qué? Porque han descubierto, por la praxis que ellos tienen, que las personas con dislexia son capaces de ver la situación desde arriba. Y es verdad que sí, que la creatividad… Hay bastantes premios Nobel con dislexia, hay bastantes científicos con dislexia, o sea, que la creatividad no solamente es para pintar. Que también, en el caso de la dislexia, por ejemplo, en el Royal School of Art de Londres, que es una universidad supertop para todo lo que son artes plásticas, el veinticinco por ciento de los alumnos tienen dislexia. ¿Qué más destacamos? Pues mira, hay varios estudios en los que han visto que tenemos fortalezas visoespaciales. ¿Y, entonces, esto qué es? Esto es que las personas con dislexia tienen más facilidad, por ejemplo… Bueno, son muchos estudios sobre esto. Pero que tienen más facilidad en ver imágenes imposibles. ¿Para qué funciona esto? Pues para todas las ingenierías, para los cirujanos. Yo conozco a una cirujana con dislexia que me dice: «Pues esto a mí me sirve muy bien porque yo esto lo veo», y ostras, dices: «Jolín». Es que hay arquitectos con dislexia muy buenos. Esta es la parte visoespacial. ¿Qué más cosas? Hay otros estudios sobre memoria declarativa. Esto ya es increíble, ¿por qué? Porque también se ha visto que las personas con dislexia recuerdan con más facilidad objetos y cosas que han escuchado, que las personas sin dislexia. Es que eso es totalmente compensación, pero eso es superbueno.

33:16
Laura. Hola, Luz. Sé que eres creadora de una metodología y una aplicación que ayuda un montón a niños. ¿Nos podrías explicar un poquito en qué consiste?

Luz Rello. Cuando era pequeña, yo quería ser investigadora, pero suspendía porque tengo dislexia. Y mi obsesión eran las faltas de ortografía, porque eso era lo que me hacía suspender. No te puedes ni imaginar lo que hice para poder, al final, no tener faltas de ortografía. O sea, me aprendí las reglas de memoria, me hacía listas de palabras, o sea, lo indecible. Al final, conseguí, por fin, después de muchos años, librarme de todas las faltas de ortografía. Y, al final, logré ser investigadora veinte años después, el tema logró ser dislexia, y los tres descubrimientos más importantes que hemos hecho, en los últimos diez años, tienen que ver con faltas de ortografía. La primera cosa que descubrimos es que si empezamos a analizar mucha faltas de ortografía, empezamos a analizar lingüísticamente esas faltas de ortografía, hay patrones dentro de esas faltas de ortografía. Es decir, que los errores de las personas con dislexia no son arbitrarios como pudiera parecer, no es arbitrario, hay conocimiento dentro de los errores de las personas con dislexia. Y esto es fascinante. O sea, pensadlo. Esto convierte las faltas de ortografía en algo valioso, los errores en algo valioso, porque nos da información sobre la dislexia que no se conocía antes. Ese fue el primer descubrimiento. El segundo descubrimiento fue que si mezclamos esos patrones lingüísticos que encontramos en las faltas de ortografía junto con modelos de aprendizaje automático, que es un área de la inteligencia artificial, podemos detectar riesgo de tener dislexia. Y esto mezcla diferentes áreas. Mezcla la inteligencia artificial, lingüística, psicología, pediatría… Y el tercer descubrimiento que hicimos, que esto ha sido hace muy poquito, era si mezclamos todo lo anterior, todos esos patrones lingüísticos, todos esos conocimientos anteriores con inteligencia artificial, con videojuegos y lo metemos en un ambiente escolar, podemos ayudar con juegos a superar la dislexia, ¿vale? Y lo que hemos hecho ha sido integrar todo esto, o sea la parte de detección y la parte de apoyo, la terapia de superación, en una herramienta. En una herramienta que se llama ‘Dytective’, para eso hemos creado una empresa social que se llama ‘Change Dyslexia’, que es toda la investigación de los trescientos voluntarios de los últimos diez años, ponerla al servicio de las personas con dislexia, desde un punto de vista sostenible y social. Y, entonces, en ‘Dytective’ pues hay dos partes, uno que es este detector, este segundo descubrimiento que te he explicado, que son todos estos análisis de datos, esta minería de datos con inteligencia artificial, que dura quince minutos a partir de siete años y que ya la han utilizado casi ciento sesenta mil niños en más de cincuenta y cinco países. Y, luego, la otra parte es la parte de entrenamiento, la parte de estimulación, esta se conoce menos. Esta la hemos evaluado en cuatro colegios, los niños presentan mejoras significativas si utilizan ‘Dytective You’, que va a las debilidades, pero también va a las fortalezas de los niños. Es un videojuego, y esto, ahora mismo, lo han probado muy poquitos niños, unos trescientos o cuatrocientos niños. Pero sí sabemos que está evaluado científicamente. Y ahora os voy a contar otra cosa y ya termino.

36:44
Luz Rello. Esto es muy bonito, lo de ‘Change Dyslexia’. La misión de ‘Change Dyslexia’, ¿de acuerdo? ‘Change’ de cambiar la dislexia, es superar a nivel global las tres barreras de la dislexia. Y, ahora mismo, hay tres barreras de la dislexia. La primera barrera es que la dislexia es una dificultad oculta. La dislexia no se ve, la dislexia es una dificultad oculta. La inmensa mayoría de las personas que tienen dislexia no lo saben. Para eso hemos puesto el test ‘Dytective’ gratuito para todo el mundo, para que cualquier profesor pueda hacer un cribado rápido, cualquier familia, cualquiera un cribado rápido de dislexia, para que deje de ser una dificultad oculta. Ahora estamos haciendo el primer mapa de dislexia del mundo. Podéis meter «mapa de dislexia», y vais a ver los disléxicos, está quedando muy guay. La segunda barrera son las que ya conocemos todos, las dificultades de lectoescritura. Pues claro, la dislexia te hace tener peores notas, está relacionada con el bajo rendimiento escolar. Y para eso hemos creado ‘Dytective You’, estos cuarenta mil ejercicios que van a las debilidades y a las fortalezas de los niños con dislexia, y que también está evaluado científicamente, para superar, para estimular la dislexia. Y la tercera barrera son las barreras socioeconómicas, porque todos sabemos que superar la dislexia es caro. Entonces, lo que estamos haciendo en ‘Change Dyslexia’ es, con la venta de licencias de ‘Dytective You’, generar el número de becas necesario para que ningún niño se quede sin detección y sin el tratamiento necesario, sin el apoyo necesario. Y, precisamente, esta plataforma, tanto la de detección como la de estimulación de ‘Dytective You’, se va a empezar a utilizar en colegios públicos. Este año, en cien colegios en la Comunidad de Madrid, gracias a la Consejería de Educación, van a utilizar esta plataforma en cien colegios. Y esperamos que esto se convierta en algo más global. O sea, esto es una prueba piloto, y que muchas otras Consejerías y muchos otros países se unan a esta iniciativa, para que haya una prevención, un cribado global en los colegios, y haya un apoyo para los terapeutas, para los orientadores, para los maestros A.L., para los maestros P.T., los logopedas que tanto lo necesitan.

38:46
Irene. Bueno, yo soy Irene y soy disléxica, y yo estuve trabajando con ‘Dytective You’ y bueno, es hasta una edad, y yo ya la he pasado. Yo estoy en la E.S.O. y quiero saber qué puedo seguir haciendo, porque yo no he superado la dislexia y quiero seguir intentándolo y seguir esforzándome. ¿Qué puedo seguir haciendo?

Luz Rello. Pues, Irene. Lo primero que tienes es que seguir siendo así. O sea, porque este ánimo de superación es que te va a ayudar muchísimo. Ahora que estás en la E.S.O., ahora en lo que te lo juegas más es, sobre todo, en las técnicas de estudio, en las técnicas de concentración, en la productividad, porque ahora ya tienes mucha más cantidad de materia. Entonces, ahí lo que tienes que dominar sobre todo no es, también la dislexia, pero sobre todo tu gestión del tiempo, porque vas a necesitar más tiempo. Entonces, aquí, lo que te recomiendo es organizarte muy bien la agenda, muy bien, controlarte los tiempos… Yo utilizo la técnica Pomodoro, lo puedes utilizar con cualquier otra técnica, pero controlarte muy bien tus tiempos de lo que tú dedicas a cada cosa. O sea, ponte como cada media hora dices: «Esta media hora he hecho esto, la media hora siguiente, puesto por las tardes, he hecho esto, la siguiente he hecho esto». Entonces, tú sabes cuánto te lleva cada tarea. O sea, necesitas autoconocimiento de ti misma, básicamente, para luego tú poder controlar, cuando tienes un examen: «Mira, esto me va a llevar tres días», o cuando te ponen una tarea: «Esto me va a llevar dos horas, esto me va a llevar…». O sea, necesitas empezar a crear conocimiento de ti misma y entrenamiento de ti misma, para poderte gestionar bien el tiempo. Cuando te empiezas a gestionar bien el tiempo, te darás cuenta de que hay cosas que empiezas a hacer cada vez mejor. O sea, llega un punto en el que es también práctica. O sea, a mí me pasa en el laboratorio. O sea, yo, hace diez años, escribía peor los artículos científicos de lo que escribo ahora, y no he hecho ninguna técnica especial, es práctica. Si tienes faltas de ortografía, que las tienes controladas, pero que tú las tienes controladas, hazte un documento con tus faltas y trabájalas. Porque, a partir de reconocer tus propios errores, probablemente puedas… o sea, si tú lo tienes… Y, luego, intentar disfrutar del proceso, ¿sabes? O sea, sé que es un poco duro, pero ver si vas mejorando, tú animarte a ti misma de: «Ostras, pues ahora lo he hecho más rápido, lo he hecho mejor, lo he hecho…». Me sirvió a mí mucho y, probablemente, te sirva a ti también. A partir, además, de la E.S.O., cuando ya empieza a haber mucho contenido, me sirve mucho hacer esquemas, muchísimo. Tú, supongo que lo haces, ¿no? Eso.

Irene. Desde siempre.

Luz Rello. Desde siempre. O sea, pues luego el esquema del esquema, el esquema del esquema. Al final, acabas con una asignatura en una cara. Eso te va a servir mogollón, sobre todo, si haces bachillerato, si quieres ir a la universidad, eso te va a servir mucho.

41:43
Isabel. Hola, Luz. Yo quería saber, estoy pensando sobre todo en alumnos de primaria.

Luz Rello. Vale.

Isabel. Porque es verdad lo que le decías antes a Lucía, que están en el peor momento.

Luz Rello. Sí.

Isabel. Pero, ¿cómo animas a un niño…? Estoy pensando en mi sobrino, por ejemplo, de cuarto de primaria. ¿Cómo animas a un niño de cuarto de primaria que estudia, estudia, estudia, suspende, suspende, suspende, y no solo a los niños, sino a los padres? Porque yo lo que veo es que, en niños con este tipo de problemas, la relación entre los padres y los hijos se complica muchísimo porque se daña. Se daña por el tema de los estudios. Porque pasan tantas horas estudiando con tan poco resultado académico, que es verdad que yo les veo que su relación emocional entre padres e hijos se ve muy dañada, y es que es una pena.

Luz Rello. A los niños y a los padres, lo que les diría de verdad, es que sean conscientes que es la terapia más dura. Yo creo que lo que les pasa a los padres de los niños es que dicen: «Si ahora está en primero o en primaria y va así, entonces en el futuro va a ser mucho peor». Entonces, ya se desesperan porque ya es como: «Mi hijo no va a sacar nunca nada en la vida, no va a encontrar trabajo…». No, no, no, que esto es lo peor. Todo esto, no solamente a los niños, sino también a los padres, que esto es lo peor. Que es que luego a nadie le va a importar que tu hijo cometa faltas. No pasa nada. Entonces, es consciencia de que se termina, de que ahora es el momento más duro. Y, luego, si consultan en Internet, verán un montón de personas con dislexia, y no nos tenemos que ir a los megafamosos, nos tenemos que ir a personas normales. Hay un montón de personas normales con el trabajo que ellos crean con dislexia que están ahí. O sea, para el libro que acabo de escribir, tuve la suerte de entrevistar a personas de todo, a una profesora que se llama Mariola, a un profesor youtuber que se llama David Calle, la cantante Ruz Lorenzo, empresarios buenísimos como Luis Hernández… O sea, y todos te cuentan la misma cosa, muchas personas, en muchas profesiones que se han podido desarrollar. Entonces, eso a los padres que también lo tengan consciente, no solamente los hijos, sino los padres. Que tu hijo no tiene que ser un genio para desarrollarse, no, puede ser una persona con una inteligencia completamente normal y llegar a ser lo que quiere ser.

43:50
Luz Rello. Bueno, quiero compartir con vosotros una carta testimonial que escribí para niños y para niñas muy jovencitos, sobre la dislexia, a ver si os gusta. Gracias. Vale. «Querido tú, qué pena que no te conozca porque me gustaría decirte esto mirándote a los ojos. Si cuando yo tenía tu edad, me hubieran dicho que yo llegaría a ser investigadora, me lo hubiera tomado como una broma de mal gusto. En ese momento, me iba muy mal en el colegio, sacaba malas notas y lo último que quería era ir al colegio a estudiar. Quizás no te creas lo que te voy a decir, si me lo hubieran dicho a mí a tu edad no me lo hubiera creído, pero aun así recuérdalo. Si alguien te dice que tú no puedes, se equivoca. Nadie sabe eso. Si te dan un consejo, piensa si ese consejo es bueno para lo que tú quieras llegar a ser. Si tú quieres ser feliz, a lo mejor, solo tienes que tener en cuenta los consejos de personas felices. Así que decide lo que tú quieres ser y selecciona los consejos para que te ayuden a ser lo que tú quieras ser. Si te gusta algo, tú sigue adelante. Que no te importe lo que las otras personas puedan pensar de ti. A un compañero de mi colegio le castigaban por tocar instrumentos en clase, y ahora compone bandas sonoras en Hollywood. A otro compañero le castigaban por mal comportamiento, y ahora es guionista de cine. Y yo sacaba malas notas por faltas de ortografía, y acabo de desarrollar una aplicación que mejora las faltas de ortografía. O sea, que, realmente, nada está escrito de verdad, nada está escrito. O sea, por muy importante que parezca la persona que te ha dicho que tú no puedes, a mí también me lo dijeron, que no podía. Tú sigue adelante, ¿vale? Y haz lo que a ti te haga feliz, te parezca justo. Lo que a ti te haga sentir bien, y yo tengo la determinación y la confianza de que puedes llegar a ser lo que quieras ser. Como lo he visto con un montón de niños antes».