Generated with Avocode.Path Generated with Avocode.Rectangle CopyRectangleIcon : PauseRectangleRectangle Copy

“Hay que inventar un modo distinto de estar en el mundo”

María Ángeles Durán

“Hay que inventar un modo distinto de estar en el mundo”

María Ángeles Durán

· Socióloga

¿Cómo será el mundo y la sociedad después de esta época de incertidumbre? La doctora en Ciencias Políticas y catedrática de Sociología, María Ángeles Durán, sostiene que los cambios afectarán al corazón mismo de las sociedades que hoy conocemos. No solo habrá que adaptarse al teletrabajo y el distanciamiento social, sino que también habrá que repensar cómo proteger a nuestros mayores de futuras crisis sanitarias.

“Esta pandemia creo que afectará a la idea de lo que es la calidad de vida, el derecho que cada persona tenga a decidir qué es lo que quiere y qué es lo que no quiere en relación con los últimos años de su vida. Tenemos que pensar que, cuando seamos dos mil millones de personas mayores de 65 años, el grupo de edad que más crece en toda la población mundial, habrá que inventar un modo distinto de estar en el mundo para las personas mayores", reflexiona.

María Ángeles Durán es doctora 'honoris causa' por las universidades Autónoma de Madrid, Valencia y Granada, ha dirigido el Departamento de Análisis Socioeconómico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en la actualidad imparte cursos de postgrado y realiza trabajos de asesoramiento para diversos organismos e instituciones internacionales.
Fue la primera mujer que logró una cátedra de Sociología en 1982, la primera que recibió el Premio Pascual Madoz para Ciencias Jurídicas, Sociales y Económicas, la primera presidenta de la Federación Española de Sociología y también la pionera que recibió el Premio Nacional de Investigación en Sociología y Ciencia Política 2018. Ha publicado más de 200 obras sobre envejecimiento poblacional, desigualdad, feminismo y salud, con títulos como ‘La riqueza invisible del cuidado’, ‘Los costes no sanitarios de las enfermedades crónicas’ o ‘Si Aristóteles levantara la cabeza’. En la última década ha desarrollado su trabajo de investigación sobre el “cuidatoriado”, una clase social emergente formada por “las que cuidan”, normalmente mujeres que atienden a sus mayores dependientes, sin remuneración ni derechos ni visibilidad.


Creando oportunidades

María Ángeles Durán

¿Cómo será el mundo y la sociedad después de esta época de incertidumbre? La doctora en Ciencias Políticas y catedrática de Sociología, María Ángeles Durán, sostiene que los cambios afectarán al corazón mismo de las sociedades que hoy conocemos. No solo habrá que adaptarse al teletrabajo y el distanciamiento social, sino que también habrá que repensar cómo proteger a nuestros mayores de futuras crisis sanitarias.

“Esta pandemia creo que afectará a la idea de lo que es la calidad de vida, el derecho que cada persona tenga a decidir qué es lo que quiere y qué es lo que no quiere en relación con los últimos años de su vida. Tenemos que pensar que, cuando seamos dos mil millones de personas mayores de 65 años, el grupo de edad que más crece en toda la población mundial, habrá que inventar un modo distinto de estar en el mundo para las personas mayores", reflexiona.

María Ángeles Durán es doctora 'honoris causa' por las universidades Autónoma de Madrid, Valencia y Granada, ha dirigido el Departamento de Análisis Socioeconómico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en la actualidad imparte cursos de postgrado y realiza trabajos de asesoramiento para diversos organismos e instituciones internacionales.
Fue la primera mujer que logró una cátedra de Sociología en 1982, la primera que recibió el Premio Pascual Madoz para Ciencias Jurídicas, Sociales y Económicas, la primera presidenta de la Federación Española de Sociología y también la pionera que recibió el Premio Nacional de Investigación en Sociología y Ciencia Política 2018. Ha publicado más de 200 obras sobre envejecimiento poblacional, desigualdad, feminismo y salud, con títulos como ‘La riqueza invisible del cuidado’, ‘Los costes no sanitarios de las enfermedades crónicas’ o ‘Si Aristóteles levantara la cabeza’. En la última década ha desarrollado su trabajo de investigación sobre el “cuidatoriado”, una clase social emergente formada por “las que cuidan”, normalmente mujeres que atienden a sus mayores dependientes, sin remuneración ni derechos ni visibilidad.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:01
María Ángeles Durán. Nunca he pasado por una guerra ni por una epidemia ni siquiera por una catástrofe natural, como pudiera ser una inundación o un incendio grave. Entonces, quizá el pensamiento, sobre todo, que más me preocupa es si cambiaremos mucho o casi nada cuando salgamos de esta epidemia.

00:26

La idea que me viene inmediatamente a la cabeza es que me ha partido la vida en dos, porque en mi trabajo, en buena parte, era, en estos momentos he estado asesorando en Colombia, tenía viajes previstos fuera de España muchos y todo eso se ha cancelado, se ha interrumpido. Por otra parte, con la edad que tengo me ha hecho sentirme como si me hubieran dado un golpe bajo. Porque yo me siento joven. Y, sin embargo, las cifras sobre la letalidad de la epidemia, de la pandemia, dejan claro que ataca mucho más a la gente de mi edad. Entonces esto me hace repensar, pero en realidad no ha conseguido, por lo menos por ahora, no ha conseguido batirme. Solamente estoy pensando: “Bien, tengo un enemigo nuevo, a ver cómo me defiendo y cómo me reciclo, porque, lo que antes era, no voy a poder seguir siéndolo, por lo menos de la misma manera”.

01:27

Es cierto que los mayores están y estamos siendo más vulnerables ante el COVID-19, pero, sin embargo, en España no estamos siendo más vulnerables económicamente. Al revés, precisamente si las pensiones se mantienen, pasará lo mismo que pasó en la crisis que hemos atravesado económica, que los mayores tendrán un papel de colchón y serán prestamistas familiares. Aumentarán, digamos, las donaciones y tendrán un factor equilibrador muy importante, de modo que sí, seremos más vulnerables en un plano y, sin embargo, somos fuertes en otros. Si nos estamos refiriendo a la sociedad española yo creo que, como conjunto, siempre hay excepciones, pero como conjunto yo creo que sí es una sociedad que trata bien a sus personas mayores, los trata bien en el plano afectivo y en el plano de las relaciones sociales. Ahora, en estos momentos es que somos nueve millones de personas mayores de sesenta y cinco años y esto va a crecer, para todo el mundo, para el año dos mil cien, las estimaciones de Naciones Unidas dicen que vamos a ser, en los países desarrollados, el treinta por ciento de la población y yo lo que no creo es que nuestra economía, una economía, la de los países desarrollados, que es básicamente una economía capitalista, aunque muy matizada con elementos socialdemócratas. Yo creo que no estamos pensando en que un alargamiento tan grande de la vida nos obliga a hacer un ahorro, un estilo de previsiones que no estamos teniéndolas en cuenta.

03:18

Si ahora tenemos que cotizar treinta y ocho años, más o menos, para después tener una pensión, cada año en España, aumenta la esperanza de vida en tres meses. Eso significa que, si hemos ahorrado, vamos a suponer cien mil euros, doscientos mil, los tenemos que alargar. Y una residencia en España en estos momentos, una residencia básica, como media, está costando mil setecientos euros. En un estudio que ha hecho Lares para la Comunidad Valenciana, cuando tienes que la pensión media es de mil y poco más, y la de las mujeres, la de viudedad, de setecientos y algo, pues significa que las personas mayores, con su pensión, no pueden pagar una residencia. Pero las personas mayores de ochenta años ya tienen un índice muy alto de necesidad de que otras personas les atiendan y cada vez tenemos menos hijos, con lo que yo creo que la idea de mantener a una población, tan grande, mayor, dependiendo para los cuidados de la generación siguiente, eso es utópico. Tenemos que anticiparnos y pensar en nuevos modelos, pero es que no es un cambio pequeño, es un cambio grandísimo.

04:38

Entonces tenemos que pensar en un urbanismo nuevo, en una arquitectura distinta y, desde luego, en un sistema de financiación de la última, larguísima, etapa de final de la vida fuera del mercado de trabajo, que ahora mismo no la tenemos resuelta, no la tenemos pensada. Y desde luego, tampoco veo yo que, a medio plazo, le estemos poniendo remedio.

05:03

Lo que esta pandemia va a contribuir es a que nos repensemos el papel que juegan las personas mayores ahora y sobre todo el que van a jugar dentro de veinte, treinta, sesenta años. Todo lo que tiene que ver con las personas mayores no se puede improvisar. Si algo me ha ayudado a pensar esta pandemia es precisamente que las sociedades del futuro serán sociedades muy envejecidas comparadas con la que estamos viviendo. Ahora mismo no llega a los mil millones, son poco más de quinientos millones de personas mayores de sesenta y cinco años en el mundo, pero las proyecciones de Naciones Unidas para final de siglo hablan de cerca de dos mil millones de personas mayores de sesenta y cinco años. En fin, imaginemos lo que significa, eso es más que durante milenios ha sido toda la población mundial y creo que habrá que redefinirla completamente.

06:11

En mi opinión, no va a haber un aumento de la productividad tan grande como para poder seguir jubilándose a la edad en que nos jubilamos ahora porque tendríamos que ahorrar muchísimo para todos los años de vida que tenemos después. Pero es que eso no va a afectar solamente a los ahorros y al dinero, va a afectar a la interpretación de la sexualidad, va a afectar a la idea de qué es la belleza, o sea, va a suponer un cambio moral muy importante. Creo que afectará mucho a la idea de lo que es la calidad de vida, el derecho que cada persona tenga a decidir qué es lo que quiere y qué es lo que no quiere en relación con los últimos años de su vida, ahora ha aparecido el tema mucho, cuando solamente había un respirador en un hospital y economía de guerra o medicina de guerra, ¿no? Si sólo hay un aspirador o un respirador, perdón, hay que decidir a quién se le da.

07:13

Y podemos decir: «Bueno, pues que haya para todo el mundo». Ya, pero es que, si hay una infraestructura pensada para unas circunstancias normales, lo que no se puede pensar es en tener infraestructuras sanitarias pensadas para estar inactivas u ociosas durante años y años y años, se le puede exigir un cierto grado de flexibilidad, pero un pico tan súbito que llegue tan, tan de repente y un pico tan altísimo… Bueno, pues creo que esta pandemia nos hace pensar, lo resolvamos como lo resolvamos, en el tema de la muerte y en el tema de los derechos en relación con la muerte y con el final de la vida. Tenemos que pensar que, cuando seamos dos mil millones de personas mayores de sesenta y cinco años, es el grupo de edad que más crece en toda la población mundial. No va a crecer mucho, mucho más en los países desarrollados, pero en los países de desarrollo intermedio va a crecer muchísimo la población mayor de sesenta y cinco años por comparación como es ahora. Hay que inventar un modo de estar en el mundo distinto para las personas mayores.

08:25

Yo llevo muchos años, pero sobre todo en la última década, estudiando el papel que juegan en la sociedad española las personas, cuya función principal es cuidar y esta pandemia ha sido muy importante para ese colectivo. En ese colectivo jugaban un papel muy importante las mujeres de edad intermedia y avanzada, y ahora ese colectivo tiene mucho trabajo, por así decirlo, y cuidarse a sí mismas y a las personas con las que viven, que son de su misma edad, pero en cambio ha perdido esa función, que en muchos hogares era importantísima, de hacerse cargo de los niños, de los niños o de prestar un refuerzo a los hijos que están sobrecargados de trabajo desde darles tuppers con la comida hasta, en fin, infinitas maneras que tenían este colectivo de ayudar a su entorno inmediato. Pero también forman parte del cuidatoriado las personas que lo hacen no como la mayoría, que lo hacen sin dinero, sin intercambio de dinero, las personas que lo hacen como un trabajo remunerado. Y en este colectivo hay muchas personas que, en su mayor parte inmigrantes, que están con una economía muy precaria y, en muchos casos, no tienen un contrato de trabajo, trabajan en la informalidad, si se quiere llamar de otra manera, en negro, y con una precariedad en sus condiciones de vida cotidianas más grave que el de la mayoría de la población de origen español.

10:15

Y a este colectivo le ha tocado duro, le ha tocado duro porque no pueden seguir trabajando y en España, distintas estimaciones ponen que, hasta un veinte, un veinticinco por ciento, quizá, del Producto Interno Bruto se produce fuera de las condiciones laborales legales, son las propinas, son la parte que no se declara. En fin, si el golpe va a ser duro para los asalariados, desde luego, para el pequeño empresario, para el autónomo va a ser muchísimo más fuerte, y especialmente para el sector, que dependía mucho de esta economía subterránea y entre ellos será muy fuerte los que se dedicaban a cuidar. Por otra parte, yo creo que las personas mayores y las familias con niños pequeños que trabajan los dos miembros de la pareja, los dos adultos, son los colectivos que en España usan más la ayuda doméstica remunerada y, con el confinamiento, pues esto ha creado, para las personas que dependían de ellos, de los trabajadores remunerados, ha supuesto, en algunos casos, casi su única comunicación con el mundo en caso de personas mayores y se han visto privadas de ello, pero para los trabajadores también.

11:51

En muchos casos se han visto privados de unos ingresos que, por mucho que se pueda después recuperar, va a ser difícil, porque si se estaba trabajando ocho horas y la persona las necesita. Pensemos, por ejemplo, en una persona que tiene una inmovilidad porque no puede moverse, porque tenga una rotura de cadera y que esté inmovilizada en casa, y que dependía de que viniera una persona a acompañarle durante muchas horas al día, pero… no sé. Estaba viendo antes precios medios en alguna comunidad autónoma, porque no he visto datos para todo el país, de un centro de día. Si son novecientos veinticinco euros y se ha cerrado el centro de día y las personas que van al centro de día, ¿quién está con ellas ahora? ¿Quién les cuida? En fin. Para el cuidatoriado ha sido una prueba de fuego.

12:52

Esta pandemia está causando mucha enfermedad, mucho dolor, mucha muerte, pero no está destruyendo el tejido productivo, no está deshaciendo la confianza en las instituciones sociales básicas. Entonces, yo no creo que vaya a cambiar tanto, tanto en el plano de las relaciones personales o sociales. Donde sí creo que se va a producir un cambio es en que, por una parte, vamos a usar mucho más la tecnología a distancia, me parece que en España un mes de confinamiento ha aumentado, no sé, no sé cuánto porque no tengo la cifra disponible, pero por lo que veo en mi entorno y en mi propia experiencia, hemos avanzado lo que no hubiéramos hecho a lo mejor en cuatro o cinco años. Y en el modo de comprar, en el modo de usar nuestros bienes, ahí sí creo que va a haber un cambio importante tecnológico. También creo que estamos notando, por ejemplo, por poner un ejemplo, para España, no saber la cifra de enfermos y de muertos, porque tenemos diecisiete sistemas distintos de cómputo, esto a nivel de España, pero si lo ponemos a nivel mundial, creo que esta epidemia nos va a hacer pensar en la necesidad de tomar decisiones conjuntas y no sé, yo creo que antes o después vamos hacia gobiernos de áreas regionales cada vez más grandes, como el microbio no se para en una frontera, no tiene sentido tener una política sanitaria, por no hablar de Europa, pero si tienes en México una política sanitaria y en Colombia otra, en Argentina, otra y el microbio, bueno, el virus, perdón, va y viene, pues esto va a hacer que las políticas sanitarias se hagan más comunes, más integradas regionalmente. Pero a su vez el tráfico aéreo o el tráfico de mercancías es enorme, de modo que la región tampoco contiene dentro de sí misma homogéneamente la pandemia.

15:04

De modo que yo creo que esto va a favorecer gobiernos o por lo menos políticas públicas y también decisiones de las empresas privadas y de las oenegés, de todo tipo de asociaciones, cada vez más globales, más globalizadas. Yo creo que no tenemos un modelo comparable, porque epidemias ha habido muchas, pero lo importante de esta es la velocidad de propagación, por una parte, y su carácter global. Entonces yo creo que realmente no tenemos un modelo, de lo que tenemos modelos es de guerras y, por ejemplo, Naciones Unidas debe su origen a una guerra. De esta guerra contra el virus, ¿nacerán nuevas entidades?, o, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud ¿cambiará su organización?. ¿Tendrá un papel más importante? Ahora mismo se le está criticando que tiene un exceso de burocracia, pero depende de los fondos que ponga cada país, si no tiene dotación, es muy difícil que pueda hacer investigación.

16:11

¿Se llegará a acuerdos mucho más intensos de los que hay ahora entre la investigación con ánimo de lucro y las asociaciones o incluso los organismos a nivel mundial sin ánimo de lucro? Yo creo que sí, y además creo que las empresas tienen que jugar ahí un papel muy importante y que además lo harán. Lo harán porque no está reñido, no está reñido absolutamente, en algún caso puede estarlo, pero en conjunto no está reñido la colaboración entre las entidades sin ánimo de lucro y las entidades con ánimo de lucro. Cuando termine la pandemia, que alguna vez terminará, habrá algunos cambios, pero no tantos como creemos porque si se inventó el cuartel o el hospital o la escuela o la fábrica fue precisamente porque al concentrarlo en un espacio reducido, la productividad era mucho mayor. Lo mismo con los mercados, con los grandes almacenes. Y las grandes ciudades, el proceso de urbanización que está en todo el mundo, tienen ese principio como base. Y es que la concentración disminuye cierto tipo de costes y abarata mucho algunos procesos.

17:33

Entonces, si estamos concentrados, se puede prescindir de una romería, evidentemente, o de un partido de fútbol o de una manifestación. Pero lo que no podemos prescindir es del metro o del transporte. ¿Cómo conseguir un metro en el que todo el mundo esté separado en las horas punta dos metros? Eso es imposible. Mucha gente se pregunta si en esta pandemia han tenido una importancia grande las manifestaciones, los partidos de fútbol y si esto va a desaparecer cuando pase la pandemia. Yo no creo que vayan a desaparecer las concentraciones masivas, sobre todo porque no veo cómo es posible encontrar un modo de producción con un urbanismo disperso y mientras sigamos con el proceso de urbanización galopante que tenemos ahora mismo y que no es gratuito, si estamos concentrándonos en ciudades es precisamente porque abarata mucho los costes de producción. No se puede hacer un hospital en cada casa. No se puede tener un gran mercado en cada esquina, ni se puede tener una fábrica en que la tecnología punta, pues se esté aplicando simultáneamente en muchísimos sitios, de modo que me parece que la concentración espacial no vamos a poder cambiarla. Se podrán puntualmente suprimir algunas concentraciones de población, pero el transporte, que es una necesidad básica en esta sociedad nuestra, el transporte masivo, no se me ocurre cómo se puede cambiar.

19:22

El metro, vamos a suponer que ahora en las horas punta estamos, bueno, es que hay veces que estamos a dos centímetros del de al lado. ¿Cómo conseguir cambio de los horarios, duplicación de las infraestructuras? Realmente es muy difícil. No veo a medio plazo realmente ningún cambio sustancial, porque si no se puede cambiar los sistemas de producción ni los sistemas de acceso a tanto los servicios como la producción, lo veo muy complicado. Y la idea de que todo el mundo tengamos unas casas muy grandes con jardín, pues, bueno, eso me parece que es una utopía porque, aunque en España, por ejemplo, tengamos muchísimo espacio muy poco ocupado, estamos preocupados con la España que tiene demasiada poca población. No es por casualidad que se esté concentrando la población en unos sitios, es porque desde el punto de vista económico es más rentable tener población concentrada. Es posible que valoráramos tantísimo en el futuro otros bienes como calidad medioambiental, que hiciéramos cambios, pero es que son cambios revolucionarios. Por eso, a corto plazo no espero que después de esta pandemia se produzcan grandes cambios.

20:49

Durante esta crisis estamos teniendo que convivir, o al revés, no hemos podido convivir, convivimos mucho más con nuestro entorno inmediato, no convivimos con nuestro entorno que residencialmente está en otro sitio. Los índices de divorcio aumentan después de vacaciones, porque muchas parejas que no estaban bien, la convivencia forzada y no tener la expansión de ir a trabajar y, en fin, otras preocupaciones distintas, hacen que sea durante la convivencia de las vacaciones cuando definitivamente se rompe un deseo de seguir juntos. Yo creo que esto va a pasar, va a pasar porque se ha sometido a una tensión y, además, no solamente en época de vacaciones, que a fin de cuentas es una época grata, sino en época de preocupaciones graves, de desafíos, de lealtades, lealtades con los padres, con problemas económicos graves. Sí, yo creo que aumentará el número de divorcios, pero también creo que se redescubrirán relaciones paternofiliales que, con la prisa de la vida cotidiana, no se les estaba dando tanta importancia y habrá gente que se redescubra y luego encerrados con un solo juguete, pues encerrados con un solo juguete, también creo que habrá, como con el famoso apagón de la luz de Nueva York. Aquí no tenemos apagón de la luz, pero tenemos algo parecido, que es el apagón del trancazo a la puerta.

22:31

Y sí, creo que habrá más nacimientos. En cuanto a las personas a las que dejamos de ver, pues también se ha despertado una especie de solidaridad que ha aumentado muchísimo, ha aumentado muchísimo y yo, personalmente, estoy impresionada por la cantidad de gente de España y de fuera de España que me escriben mails personales preguntando cómo estás, cómo lo llevas y dando ánimos. Y ahí ha jugado un papel esencial los Skypes, los WhatsApps con vídeo, en fin, nos hemos revolucionado y hemos descubierto que echamos de menos a la gente. ¿Cómo va a cambiar? Pues mira, ya hace muchísimos años, cuando yo estaba en la Universidad de Michigan, se hablaba de que en el diseño de las oficinas iban a tener mucha más importancia las cafeterías, porque los espacios iban a ser comunes. Y, por ejemplo, en mi universidad prácticamente no había clases ni lunes ni viernes, porque la gente estaba desde casa. Yo creo que esto ahora nos va a pasar, un empujón en esta dirección, porque nos damos cuenta de que se puede trabajar más, sin necesidad de estar presencialmente, y vamos a tirar más de las herramientas que nos permitan estar haciendo nuestro trabajo desde casa sin tener que desplazarnos al sitio en el que trabajábamos.

24:07

No todo el mundo podrá hacerlo, pero yo tengo ahora mismo entre manos la coordinación de una colección de estudios sobre el cuidado. Gran parte de las personas que están colaborando son profesores de universidad y han tenido, a toda prisa, que reciclarse para hacerse profesores a distancia. Esto pasará en muchísimos campos y no solamente en el campo del trabajo, sino también en el afectivo, en el del ocio. La vida política creo que va a… Ya eran importantes antes las redes, a partir de ahora lo serán mucho más.

24:49

Me da pena pensar que una de las riquezas de la sociedad española es precisamente su presencialidad. Quizá lo llamaríamos, no sé cómo llamarlo, la carnalidad, esa capacidad y esa riqueza que tenemos de abrazarnos, de tocarnos, de estar muy juntos, prescindir de todo eso es un dolor, fíjate, me parece tan doloroso que me dan ganas de llorar. No poder abrazar. Bueno, pues lo estamos haciendo y lo estamos haciendo. Y, en fin, deseo que alguna vez lo recuperemos, pero de momento nos hemos impuesto esa disciplina y, salvo excepciones, que siempre las hay, estamos respetando el interregno de eso que era una de nuestras grandes riquezas como sociedad.