Ayudar a los niños a encontrar su pasión

Richard Gerver

· Experto en innovación educativa

Son muchos quienes reflexionan y proponen mejoras en la educación, pero no tantos quienes pueden hablar desde la experiencia. Richard Gerver es uno de ellos. Premio nacional de enseñanza y mejor director de escuela del Reino Unido, Gerver está considerado como uno de los líderes educativos más innovadores e inspiradores de nuestro tiempo. Su visión sobre la educación y el potencial humano ha sido solicitada en múltiples ocasiones por organizaciones de todo el mundo y numerosos deportistas de élite. Es autor de libros como “Crear hoy la escuela del mañana”,"La educación y el futuro de nuestros hijos” y “Simple Thinking”. Para este Doctor en educación, profesor y escritor, la clave de la educación es "ayudar a los niños a encontrar lo que les apasiona”.


Creando oportunidades

Richard Gerver

Son muchos quienes reflexionan y proponen mejoras en la educación, pero no tantos quienes pueden hablar desde la experiencia. Richard Gerver es uno de ellos. Premio nacional de enseñanza y mejor director de escuela del Reino Unido, Gerver está considerado como uno de los líderes educativos más innovadores e inspiradores de nuestro tiempo. Su visión sobre la educación y el potencial humano ha sido solicitada en múltiples ocasiones por organizaciones de todo el mundo y numerosos deportistas de élite. Es autor de libros como “Crear hoy la escuela del mañana”,"La educación y el futuro de nuestros hijos” y “Simple Thinking”. Para este Doctor en educación, profesor y escritor, la clave de la educación es "ayudar a los niños a encontrar lo que les apasiona”.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:00
Richard Gerver. Cuando miro atrás, pienso en un hombre en particular que no solo cambió mi forma de ver el mundo, sino que me inspiró para ser mejor persona, mejor educador y me convertí el alguien comprometido con el futuro de los niños, se llamaba David y fue mi profesor cuando yo tenía nueve años o quizá diez. Mis padres estaban pasando por un divorcio muy difícil, como por desgracia pasa en muchos casos, a mí me afectó bastante y desarrollé un defecto en el habla, empecé a tartamudear un poco. David se molestó en hablar conmigo, en conocerme, en entender los retos y los problemas que se me estaban presentando e hizo que me interesara por el arte dramático porque estaba totalmente convencido de que al decir lo que han escrito otras personas, al entender los sentimientos de otras personas, podría entender mejor mi propio mundo, al hacer eso, me cambió la vida. Si me remonto a mi infancia ahora mismo, me doy cuenta de que ese hombre y su motivación me hicieron ser mejor persona, me ha hecho llevar una vida más plena. Creo que eso es lo que más me motiva cuando trabajo como profesor y educador, porque mi forma de agradecérselo a David es cambiar la vida de los niños hoy en día y de las futuras generaciones

01:42
Richard Gerver. Hola, encantado.

Marta. Igualmente.

Richard Gerver. Hola, un placer. ¿Estás bien? ¿Qué te has hecho? Hola, encantado. ¿Cómo estáis? ¿Cuántos de vosotros sois padres? ¿Quién tiene hijos? ¿Puedo preguntar cuántos años tienen?

Ana. Cuatro años.

Richard Gerver. ¿Cuatro? Lo siento mucho. ¿Y los tuyos?

Cristina. Uno de cuatro, dos de seis, uno de diez y otro de catorce.

Richard Gerver. Lo siento muchísimo. Es genial estar aquí, creo que nos vamos a divertir mucho. Como seguro que todos sabéis, me preocupa mucho el estado de la educación, no solo en España, sino en todo el mundo. Me preocupa mucho porque siempre que hay un debate acerca de la educación está polarizado, tenemos un argumento aquí y otro aquí, lo tradicional contra lo progresista, políticos contra profesores, padres contra profesores, colegios, políticos y contra todo el mundo, ¿verdad?, y los únicos que sufren son los niños, porque los dejamos atrás. Creo que en el debate tenemos que dejar de gritar, porque vengamos de donde vengamos, en cuanto a la educación, creamos lo que creamos sobre qué es bueno o qué es malo para el futuro de la educación, todos tenemos una cosa en común, y es que nos preocupamos por los niños. Lo importante es que todos deseamos fervientemente lo mejor para los niños. El cambio en la educación surge con conversaciones adultas y maduras. Creo que hoy tenemos una oportunidad maravillosa, a lo mejor podemos generar un impulso que cambie el futuro de nuestros hijos y quizá no solo para nuestros hijos ahora, sino para los hijos de nuestros hijos. No es responsabilidad de los profesores o de los colegios o de los políticos o los padres u organizaciones benéficas o empresas, es responsabilidad de todos educar a criar a los niños no para que se limiten a sobrevivir, sino para que prosperen. ¿Quién quiere empezar la conversación?

04:11
Cristina. Soy Cristina, madre de familia numerosa, y hace unos días, mi hijo Andrés, que tiene diez años, me comentó que se había enterado de que un famoso futbolista iba a ganar treinta millones de euros en un año y me preguntó: “¿Yo por qué tengo que seguir estudiando?”. ¿Cuál es tu respuesta para esto, Richard?

Richard Gerver. Creo que es una pregunta muy importante que muchos niños hacen a sus padres. Los niños son bombardeados constantemente con famosos, ven famosos en todas partes, ven futbolistas famosos que ganan muchísimo dinero, ven famosos en la televisión, en las revistas y parece que tienen una vida maravillosa. Tenemos que ayudarlos a entender lo duro que trabaja ese futbolista para llegar a esa posición, ya sea Ronaldo o Lionel Messi o Neymar, esos jugadores no se limitaban a patear una pelota en el jardín, y un día alguien les dio la camiseta del Real Madrid o del Barcelona o del París Saint-Germain y les dijo que les iba a pagar medio millón de euros a la semana. Esos chicos tienen que demostrar una disciplina y un compromiso increíbles y tienen que trabajar muy duro, hora tras hora, día tras día, mes tras mes, tienen que arriesgarse, tienen que estar preparados para fracasar, tienen que aprender y trabajar muy duro. De lo que se tienen que dar cuenta los niños pequeños es la disciplina que se necesita para tener éxito, ya seas futbolista, abogado, artista o bailarín, todas esas cosas conllevan lo mismo. Pero es necesario recordar, que conforme nuestros hijos van creciendo, por el mundo en el que viven, por la oportunidad de tener la información y ver lo que pasa a su alrededor, los niños empiezan a entusiasmarse muy jóvenes por las cosas que a todos nosotros nos preocupan. Cuando hablo con adolescentes, veo que se preocupan profundamente por el mundo, les preocupa mucho la amenaza de guerra, les preocupa la naturaleza, la economía, y principalmente por la ecología del planeta, y yo creo que se preocupan profundamente, así que no te preocupes mucho. De acuerdo, sigamos. ¿Quién tiene otra pregunta, otro tema de conversación?

06:43
Silvia. Me llamo Silvia, soy profesora en un instituto. No siento que se respete mucho a los profesores, siempre nos están criticando. Mi pregunta es: ¿qué podemos hacer para cambiar la percepción que tiene la gente de los profesores?

Richard Gerver encuentra tu pasion

La gente que tiene éxito siente pasión por lo que hace. Ayudad a vuestros hijos a descubrir sus pasiones y apoyarlos porque eso les llevará lejos

Richard Gerver

Richard Gerver. Vale, ahora quiero que hagas algo. Quiero que dejes el bolígrafo y la libreta a un lado. Déjalos ahí, sí, y ven aquí. Vale, ¿a qué cámara? Muy bien, háblale a esta cámara. Esta mujer es extraordinaria, como todos los profesores de cualquier parte del mundo que se dedican a enseñar a los niños hoy en día. Voy a ser muy claro con todo el mundo, sin importar en qué lado del debate de la educación te encuentres, son personas como esta señorita las que crean el futuro, porque sin profesores, sin colegios, sin educación no tenemos nada. No tendríamos médicos ni abogados ni tecnólogos ni ingenieros informáticos, no tendríamos ni artistas ni bailarines, no tendríamos nada. Muchas gracias. Gracias. Sigue hablándome, genial. Lo siento, adelante.

08:07
Eloy. Me llamo Eloy, soy padre de tres niños. Como padres, tanto mi mujer y yo estamos muy pendientes de los deberes. Nuestros hijos tienen muchos deberes, nosotros intentamos ayudar, a veces tenemos que hacer parte de los deberes y nos preguntamos si realmente los deberes son útiles, ¿son realmente necesarios?

Richard Gerver. Me río porque sé que un par de veces en España he salido en los titulares por hablar de los deberes. Quiero ser muy claro con esto. Todavía tengo que probar que los deberes tradicionales, que los niños lleguen a casa y tengan que hacer ejercicios que son exactamente lo mismo que han estado haciendo en clase, tienen alguna función. Todavía no hay pruebas de que hacer a los niños hacer en casa lo mismo que han hecho en el colegio tiene algún valor, de hecho, me preocupa mucho que interfiera en la vida de los niños. Porque lo que sería genial es que cuando los niños vuelvan del colegio puedan desarrollarse, y conozco a muchos niños que no pueden hacerlo, que tengan tiempo de interactuar con sus padres, hay algunos padres muy buenos haciendo esto, mientras que otros se los quitan de en medio y listo. Si le pides a un niño que se involucre en algo, tiene que ser importante, tiene que valer la pena. ¿Creo que se deberían prohibir los deberes en todas sus formas? No, no lo creo, porque lo que me gustaría ver, como he dicho anteriormente, si a los niños les interesa lo que están aprendiendo en el colegio, cuando vuelvan a casa se pondrán a investigar sobre el tema, ya sea en Internet o en un museo, en realidad quieren aprender cosas. Pero los deberes no deberían consistir en sentarse en silencio con un libro de texto a hacer más ejercicios, porque, para mí, eso acaba con las ganas de aprender de los niños, puede generar fracturas en las relaciones entre padres y estudiantes, y priva a ese niño de la oportunidad de hacer otras cosas. Tenemos que respetar a los niños, y necesitan su propio tiempo y su propio espacio, tienen que ser capaces de desarrollar sus propios intereses, tienen que poder relacionarse con sus amigos, estas cosas son tan importantes como el aprendizaje que realizan en el colegio. Porque no hay nada como llegar a casa cansados, que los padres les griten, los profesores les amenacen para que hagan los deberes, para que los niños no quieran estudiar, se aburren. Muchas gracias por tu pregunta. ¿Quién tiene otro tema de conversación, otra pregunta para mí?

11:18
Ana. Me llamo Ana, soy madre de un bebé, y es genial que hayas mencionado que te encantaban las asignaturas artísticas, como el Arte Dramático, porque mi pregunta está relacionada con eso. A mi hijo le encanta pintar, y digamos que un día decide estudiar Bellas Artes. Sé que habrá mucha gente externa que le dirá que no tendrá futuro, que es una carrera sin salidas, ¿tú qué crees?

Richard Gerver. Creo que es uno de los malentendidos más interesantes que escuchamos. La gente divide la educación entre las cosas útiles y las que no lo son. Unas de las primeras cosas que quiero decir sobre eso es que tenemos que entender que el aprendizaje es interdisciplinario, en otras palabras, muchas de las habilidades que necesitará en Bellas Artes, son parecidas a las que utilizarás en inglés, en la escritura, y parecidas a algunas de las que necesitarás en matemáticas, en música o en ciencias. Así que lo que creo que la gente tiene que entender primero es que el mundo no se divide en asignaturas, porque nuestras vidas son una mezcla de habilidades interdisciplinares, conductas, conocimiento y experiencia. Si nos centramos en las Bellas Artes, por ejemplo, lo primero y a nivel muy básico, las habilidades motrices que necesitamos para controlar un bolígrafo, un lápiz, una cera, un pincel o una cámara, sea cual sea el medio, son tan delicadas como las que necesita un cirujano en quien estás confiando para que realice una cirugía compleja. Así que el entrenamiento de las habilidades motrices es interdisciplinario. Cuando piensas en el proceso del arte, piensas en el proceso de la creación y en la creatividad. Es una pregunta parecida a la de antes, cuando hemos hablado del futbolista. Para crear algo, ya sea artístico, científico o matemático, tienes que ser valiente, porque crear algo nuevo requiere valor, ya que tienes que estar preparado para arriesgarte. Una hoja en blanco puede dar mucho miedo. Cuando escribo, el día uno da mucho miedo, porque, aunque ya no escribo a mano, miro a la pantalla del ordenador, una pantalla en blanco, sin nada y sé que tengo un publicista que me dice que quiere entre cincuenta mil y cien mil palabras para Navidad. Es un momento que da mucho miedo e incluso en ese momento, cuando escribes algo en el ordenador, sabes que otras personas leerán esas palabras y se necesita valor para estar preparado para eso, de la misma forma en la que un artista hace una marca en una hoja de papel, moldea un trozo de arcilla o escoge la composición de una foto, eso requiere mucho valor. Así que el valor para cometer errores, para aprender, para probar cosas nuevas, para comunicarse con otras personas y esperar inspirar a alguien al igual que alguien te motivó a ti, todas esas cosas atraviesan fronteras, necesitas las mismas conductas para ser un gran científico, para ser un magnífico matemático, para ser bailarín, médico, abogado. En mi opinión, decirle a un niño que no debería hacer algo porque no es tan importante es una locura. Recuerdo que tenía un amigo que nunca salía, no solía hacer nada, nunca hacía ningún deporte, se pasaba todo el tiempo jugando al ordenador, y todo el mundo, incluidos sus padres, le pedían que dejara de malgastar el tiempo jugando al ordenador. Desarrolló uno de los softwares (softwers) más complejos de los que utiliza hoy en día Microsoft, es multimillonario. Así que la idea de que hay que decir a los niños lo que es importante y lo que no es importante es ridícula, porque lo que sí que sé sobre la gente que tiene mucho éxito, es que tienen éxito porque les apasiona lo que hacen, ya sean las ciencias, las matemáticas, el inglés, la música o el arte, sienten pasión por lo que hacen, y esa pasión es la que hace que superen momentos difíciles, decisiones duras, riesgos, fracasos. Como padre, lo que le diría al resto de padres es que ayudéis a vuestros hijos a descubrir sus pasiones y apoyadlos porque esa pasión los llevará mucho más lejos que vuestra opinión de qué asignatura es más importante que otra. Muchas gracias.

16:53
Marta. He escuchado muchas veces que el colegio acaba con la creatividad y la curiosidad o al menos las reduce. Primero me gustaría saber qué opinas tú y si nos puedes dar algún consejo sobre cómo podemos fomentarlas en los colegios.

Richard Gerver. Cuando los niños empiezan a ir al colegio, los primeros años, se les anima a ser creativos, a jugar, a ser físicos, a crear cosas con arena, pintura, papel, arcilla, se les anima a que hagan cosas. Pero, con el tiempo, genera problemas, porque sus conocimientos son abiertos. No se centran en estudiar cosas, aprendérselas de memoria y que los evalúen para cerciorarse de que se acuerdan, se centran en las cosas que pueden crear, en las preguntas que les surgen, pero según van creciendo, el sistema empieza a preocuparse por las calificaciones y por eso hay programas tan estrictos en los que los alumnos tienen que estudiar para hacer exámenes. El aprendizaje pasa de ser muy abierto a ser muy cerrado. Así que lo que empieza a pasar es que los niños dejan de hacerse preguntas abiertas porque no paramos de decirles que ya no tenemos tiempo para eso, primero hay que hacer esto y si queda tiempo, después volveremos a las preguntas abiertas. Los buenos profesores no hacen preguntas cerradas, sino que hacen preguntas abiertas. Eso no significa que los niños no adquieran las habilidades básicas, sino que las aprenden y luego las utilizan, que significa que las aprenden de una forma segura. En mi opinión, el equilibrio está en la idea de transformar la educación de un proceso cerrado que lleva a un punto fijo a un proceso abierto que permite que los niños expandan sus pensamientos, comportamientos, conocimientos y experiencias. Si entendemos que la creatividad tiene que nacer de los propios niños cuando encuentran algo que les interesa, si buscan su camino, dan con soluciones y oportunidades en relación a aquello que les motiva, podemos seguir mejorando el proceso creativo en todos los alumnos, ya sean matemáticos, científicos o artistas. No podemos olvidar que la creatividad es un proceso mental que no está ligado a ninguna asignatura, disciplina curricular o área.

19:24
Jesús. Hola, Richard. Soy Jesús, soy maestro en un pueblo pequeño. Quería compartir contigo una preocupación. La escuela no está exenta de conflictos, nuestros alumnos tienen problemas y muchas veces nos hacen partícipes. Tengo la sensación de que hay dos centros, un centro físico que conocemos y un centro que está en Facebook, en Instagram, en Whatsapp, donde ellos tienen sus propios conflictos y sus relaciones alejadas. Pero quería saber cómo podemos ayudar a nuestros alumnos en sus conflictos, a toda la comunidad, a los padres. ¿Cómo podemos estar juntos para enseñarles a resolver esos problemas de convivencia e incluso hasta de violencia? Gracias.

Richard Gerver. Este es un problema muy importante que se eleva a demasiados niveles. Empecemos por la tecnología, con las redes sociales, con Instagram), con Facebook o con cualquiera que sea la última red social de moda que utilizan los jóvenes y de la que nunca habremos oído hablar. Tenemos que ser muy conscientes, y probablemente es aquí donde toca colaborar, de que los profesores no podemos hacerlo todo, no podemos ser la salvación de todos los problemas de los jóvenes. Lo que tenemos que hacer, como educadores, es ayudar a alimentar el conocimiento de nuestros hijos acerca de los problemas que pueden tener con las redes sociales, con Internet y con la tecnología digital. Tenemos que conseguir que comprendan los pros y los contras de las redes sociales, que al publicar algo en las redes sociales, ya sea propio o no, estará ahí para siempre, siempre definirá algo de lo que siente la gente con respecto a esa persona para siempre. Tenemos que enseñarles a utilizar la tecnología de forma responsable. En cuanto a la conducta, creo que es un área muy interesante porque una de las cosas que creo que la sociedad ha hecho ahora, para más de una generación, es demonizar a los niños. Todo el mundo piensa que las siguientes generaciones son peores que la suya, que se comportan peor, que la siguiente generación va a acabar con el planeta. La mayoría de los niños no son traviesos o violentos porque sí, escogen comportarse así. La mayoría de los niños no son maleducados o agresivos porque sean así. Una de las cosas que los grandes profesores y los grandes padres entienden es que la mayoría de conductas presentes en los hijos las provocan problemas más profundos. Muchos niños son violentos porque están enfadados, porque sienten que son insuficiente de alguna forma. Algunos tienen miedo, a otros les falta confianza, otros pasan por situaciones muy duras y complicadas en sus vidas… Si, por ejemplo, el colegio se encuentra en una zona conflictiva, algunos alumnos llegan por la mañana y es casi un milagro. No podemos decir simplemente: “Compórtate”, “sé bueno”, “no te pelees”, “no te enfades”, tenemos que molestarnos en pasar tiempo con nuestros alumnos, conocer su entorno, las vidas que llevan, y si un niño es un abusón o es agresivo y se mete en peleas, si es un maleducado, sí que tenemos que cerciorarnos de que entienda que ese comportamiento no es el apropiado, claro que sí, porque esas son las normas para vivir en una sociedad civilizada. Pero, además, tenemos que preguntarnos de dónde proviene ese comportamiento, qué podemos hacer para que ese chico mejore su vida para que puedan modificar su comportamiento. Según mi experiencia con los niños que presentaban malas conductas, esa es su forma de pedir ayuda, y no debemos callarlos diciéndoles que se callen ni amenazando con castigarlos. Lo cierto es que si no criamos niños felices, que tengan confianza y las cosas claras, jamás criaremos buenos estudiantes.

24:00
Marta. Me llamo Marta y estoy en el último año de la carrera de magisterio, espero empezar a trabajar pronto. Mi pregunta es: ¿Qué me recomendarías para el primer día de clase con los alumnos?

Richard Gerver. Lo primero que te voy a decir de forma general es que disfrutes cada instante, porque te lo diré, y creo que todos los que han tenido el privilegio de enseñar estarán de acuerdo conmigo, jamás vas a olvidar tu primera clase. Cuando cierres la puerta de la clase y ellos sean tu clase, al principio sientes algo muy especial. Quiero que hagas una serie de cosas en ese momento, primero dar las gracias por haber llegado hasta ahí, y el sacrificio y el esfuerzo que ha significado para ti llegar a estar en esa clase, lo segundo es que recuerdes la importancia de tu trabajo, quiero que te acuerdes del momento en el que miras a los ojos a tus alumnos por primera vez, porque cada minuto de cada hora de cada día para ellos no está desaprovechado, ya sea una experiencia buena, mala, aburrida o dinámica, cada momento es un momento que cambiará sus vidas para siempre. Yo pido a los profesores que jamás lo olviden. Pero la mejor forma de moderar eso es recordar que tienes que disfrutar de tu trabajo. Hay muchas profesiones maravillosas, hay mucha gente fantástica que hace cosas maravillosas, pero tú, ese día, tienes la oportunidad de cambiar el futuro. Realmente creo que la energía que recibimos al pasar un día con gente joven que tiene sueños, aspiraciones y ambiciones, y el poder y la energía de la gente joven, a no ser que lo hayas experimentado como profesor, es imposible de explicar. No te metas presión sin sentido, no te sientas mal si te equivocas, porque una de las cosas más importantes para mí como profesor, no solo como profesional, primero es darte cuenta de que solo equivocándote y cometiendo errores es como se aprende y como va a evolucionar tu carrera, pero también has de recordar que para los estudiantes, si piensan que la profesora es perfecta, no van a poder construir una relación con la perfección, nadie puede. Lo más importante para los niños es que sepan que eres un ser humano, que tienes miedos, que sientes ansiedad, que hay momentos en los que te equivocas, que aprendes y que tienes momentos de felicidad y momentos en los que sientes miedo. Sé tú misma, sé natural y conectarás con los chicos y, sobre todo, diviértete. Los veinte años o más que estuve relacionado con los colegios, cuando miro hacia atrás, parece que han pasado volando. Suelen preguntarme qué es lo que más echo de menos de trabajar en un colegio, y son esos días en los que entablas relaciones con tus alumnos, y esa es de las cosas que más echo de menos. Así que no dejes escapar ninguno de esos momentos, mucha suerte y felicidades.

Marta. Gracias

Richard Gerver . De acuerdo, siguiente pregunta. Gracias

27:21
Sonsoles. Llevo dedicándome a la docencia treinta años. Podemos ver que sigue habiendo demasiados exámenes, y que los padres y los profesores creen que esa no es la forma pero, ¿qué pasará más adelante? ¿Crees que en un futuro cercano seguirán siendo necesario los exámenes o hay otra posibilidad?

Richard Gerver. Es un tema muy interesante y que presenta muchos retos. Vivimos en una sociedad en la mayoría de países donde la educación es una educación en masa, en la que los exámenes y las notas parecen ser el objetivo de la educación. Creo que los exámenes tienen una función, no creo que sean prescindibles, de hecho, creo que son una herramienta importante. Son una forma de valorar el progreso de nuestros alumnos y, lo que es más importante, ayudarles a ellos a ver su progreso, pero los exámenes nunca deben ser el objetivo de la educación. Hay grandes y medianas empresas por todo el mundo que están empezando a darse cuenta de que esas calificaciones ya no son garantía de calidad. Así que muchas grandes empresas están diciendo que no les importa si has ido a la universidad, que puedes optar a trabajar para ellos aunque no hayas ido a la universidad, aunque no tengas una carrera, algunas de las empresas más grandes del mundo. El otro problema es que vivimos en un mundo en el que evaluar a los niños haciéndoles exámenes es la forma más fácil de mostrar ese progreso. Así que lo que tenemos que hacer es trabajar juntos para asegurarnos de que, como educadores y como padres, seguimos desarrollando una experiencia completa para los niños, confiamos suficientemente en nuestros hijos como para saber que si les ofrecemos una experiencia educativa completa seguirán siendo capaces de aprobar los exámenes. Esta idea de confianza es una de las grandes ideas que está prosperando en la educación. A veces me preocupa que no confiemos suficiente en nuestros hijos, que nos estamos pasando de disciplina, los obligamos a hacer exámenes de más, los sobrecargamos mucho, les mandamos demasiados deberes porque no confiamos en que aprenderán cosas. Casi creemos que los niños son unos incompetentes, la sociedad piensa que los niños son unos vagos, a no ser que les obliguemos a aprender. Nada puede estar más lejos de la realidad, volviendo al ejemplo de los niños pequeños que he comentado antes, los niños no son vagos. Un niño de cuatro años no se tira en el sofá pretendiendo no hacer nada en todo el día, los niños de cuatro años están todo el rato diciendo: “¿Mamá, ahora qué? ¿Qué hacemos ahora, mamá? ¿Qué hacemos?”. Los niños no nacen siendo vagos y sin ganas de aprender, todos quieren aprender, todos son curiosos, todos quieren desarrollarse y descubrir cosas. Algunas de las organizaciones ajenas a la educación con las que trabajo, son muy dinámicas, muy progresistas, cuentan con historias de éxito mundial y trabajan con un modelo diferente, la presunción de excelencia. Esto significa que cuando contratan a gente asumen que son excelentes, no les ponen trabas y les permiten ser brillantes, les dan los recursos, las instalaciones, el apoyo, pero lo que quieren es que esas personas se dediquen a crecer, a aprender, a crear, pero no asumen que todo el mundo es vago y necesita que lo dirijan. Así que creo que los exámenes son importantes, pero no pueden ser el objetivo de la educación.

31:23
Isabel. Como profesora, creo que estamos viviendo en un momento muy emocionante en el que hay nuevos métodos de enseñanza y gente que está preparada para hacer distintas cosas de formas diferentes. Sé que ya hemos hablado de quién te motivó, ¿podrías contarnos cuáles de estos nuevos métodos te resultan inspiradores y motivadores?

Richard Gerver. Claro. Tenemos que ser muy cuidadosos y profesionales y no aceptar el último método que está de moda. Creo que hay peligro de que la tecnología acabe repercutiendo negativamente. Sé que a veces me han citado, incluso me han llegado a citar mal. No me malinterpretéis, me encanta la tecnología, creo que es maravillosa, y me gusta ver cómo los niños usan la tecnología y me encanta trabajar con los niños para que, sobre todo, me enseñen ellos a mí cómo usar la tecnología. La tecnología es maravillosa, es un catalizador excelente, ha cambiado el mundo y seguirá cambiándolo junto con nuestra forma de vivir para siempre. Pero la tecnología en sí misma no es el futuro de la educación. No por tener tabletas, conexión inalámbrica y pizarras interactivas en una clase estás cambiando la educación, porque la educación propiamente dicha se centra en el desarrollo del ser humano. Tenemos que tener cuidado con esta nueva idea. Así que los profesores que más me inspiran son aquellos que intentan probar cosas nuevas, los profesores que tienen conversaciones originales y naturales entre ellos, profesores que colaboran entre ellos para romper las barreras y probar cosas nuevas. Pero más que nada son aquellos que hacen que los niños estén vivos en clase, no tienen por qué ser dicharacheras, sino clases que hagan que los niños se sientan vivos. Clases en las que el aprendizaje es interactivo y son los niños quienes lo dirigen, preguntan y proponen retos al profesor y a ellos mismos, aquellas ricas en experiencias y que te llegan al alma. El amor parece ser uno de los protagonistas, me enamoré de una mujer y cambió mi vida, me enamoré de un colegio y cambió otra vez. Me convertí en director por accidente, no buscaba trabajo de director en ese momento. Ese colegio tenía una reputación tan mala que nadie más quería trabajar allí. Las cosas tenían que cambiar, era un colegio en crisis, y estaba en crisis, no porque los resultados fueran malos y el comportamiento era malo, sino porque a nadie le gustaba el colegio. A los profesores no les gustaba, a los padres tampoco y a los estudiantes tampoco. Así que lo que pensaba la gente cada día era: “ojalá sobreviva un día más, la semana, el trimestre, ojalá llegue a las vacaciones”. Lo más importante para mí, más que nada, era cómo recuperar la pasión. Me habían hablado fatal de los profesores, pero yo no creo que lo fueran, creo que les faltaba pasión, eran buenos profesionales, ninguno había querido ser profesor para hacer un mal trabajo, tampoco por arruinar la vida de los alumnos. Lo que sabemos acerca de la gran mayoría de personas que se quieren dedicar a la docencia es que quieren cambiar las cosas. La parte más importante del proceso era hacer una pregunta crítica que actualmente hago a padres, profesores y directores, estén donde estén e impartan lo que impartan: ¿Qué tipo de personas quieres que sean tus alumnos cuando acaben el colegio? Pero en la ardua tarea de transmitir una información, a veces olvidamos lo verdaderamente importante, y lo importante de verdad es que nos dedicamos al desarrollo de seres humanos. Tienes que ser claro, ¿qué tipo de personas quieres que sean tus alumnos? ¿Cómo quieres que sean en cuando a la confianza en sí mismos, su habilidad de hablar con la gente, de resolver problemas, de trabajar en equipo? Estas son el tipo de conductas que se vuelven muy importantes, y, desde mi punto de vista, siempre tienen que ser el punto inicial de la conversación, porque si alcanzas esa claridad, cada profesor del colegio, sin importar la asignatura que imparta ni el nivel, puede empezar a construir ese edificio hacia un mismo objetivo. Hay dos formas de enseñar, pude que más, pero claras hay dos. Una es hacer que los niños se sienten, te escuchen, los fuerces a memorizarlo y los examines, y lo más interesante de ese estilo de enseñanza es que en cuanto los niños salen del colegio, se han olvidado de todo porque no les importaba absolutamente mala. Yo creo que las matemáticas, la lengua, la literatura, las ciencias, la geografía y la historia, todas son tremendamente importantes. Nunca he discutido que los niños deberían aprender a leer y escribir, y a entender su herencia cultural y la historia, nunca he dudado eso, pero lo que digo es que tienes que hacer que cuente. Queréis que los niños lleguen por la tarde de clase y se pongan en el ordenador e investiguen más cosas acerca de lo que han aprendido en clase, porque ha podido conectar las habilidades cruciales, la información crucial, el conocimiento crucial con una parte de ellos para la que significa algo. Para mí esa es la manera correcta de enseñar. ¿Cómo creábamos un colegio en el que los chicos hicieran cola todos los días porque lo que aprenden en clase realmente les interesa? Esa idea de contexto se vuelve increíblemente fuerte. El tercer factor es la riqueza de las experiencias. Una de las cosas que siempre me ha fascinado es lo buenos que son los niños pequeños para aprender. Cuando piensas en la complejidad de lo que ha aprendido tu hijo en sus primeros cuatro años de vida, es realmente extraordinario. Han aprendido a hablar, sin ir ni a una sola clase, a andar, sin ir a clase, le ven el sentido al mundo que les rodea, entienden tu voz, tu cara, tu lenguaje corporal, y lo más importante, es que los niños saben utilizar su cara y su lenguaje corporal para conseguir lo que quieren. Son aprendices muy complejos, según vamos creciendo, el aprendizaje se hace más lento, porque pasa de ser prácticamente práctico a ser demasiado bidimensional, como suele pasar en las clases, los niños se sientan y escuchan durante horas y nos preguntamos por qué se hace más lento. El tercer reto para nosotros en Grange, era ver cómo cogíamos el poderoso entorno de aprendizaje y si podíamos hacer que ese entorno de aprendizaje se diera alrededor de nuestros alumnos. Porque si podemos hacer esas tres cosas, crearemos una escuela de estudiantes dinámicos, donde nuestros hijos aprenderán las habilidades que realmente necesiten, pero de forma que les interesen y que tengan más significado para ellos, y crearemos un colegio mucho más feliz, eso es lo que hicimos y cómo lo hicimos.

39:46
Ana. Hola, Richard. Soy Ana, también estoy estudiando Magisterio. He leído que en tus libros hablas de los colegios del siglo XXII, ¿cuál cree que podría ser mi labor como profesora en un colegio así?

Richard Gerver. Vamos a acabar la conversación con un tema muy fácil. La mayoría de cambios que hemos hecho en la educación han sido reacciones, no somos muy proactivos, no se nos da bien proyectar a futuro. Vivimos en un mundo en el que parece que siempre estamos intentando ponernos al día. La sociedad está cambiando, así que la educación tiene que evolucionar, los puestos de trabajo están cambiando… Lo que quiero decir es que no les estamos dando a nuestros hijos lo que necesitan porque siempre vamos quedándonos atrás. Lo que diría a los profesores que acaban de empezar en la profesión, es algo parecido a lo que ya he comentado antes, tienes una clase, tienes alumnos, entrégate al cien por cien. Vuestra principal labor como educadores es, ante todo, os veáis de la misma forma que se ve un profesional de la medicina, ya sea un médico, un investigador, un científico o un cirujano, se centran en lo que están haciendo, pero a la misma vez están pendientes de lo que pasa alrededor, siempre están investigando, ven a gente a la vanguardia de la profesión y aprenden nuevos métodos, refrescan constantemente sus experiencias y oportunidades y utilizan eso para cuestionar y probar sus comportamientos y su metodología. Una de las cosas que le suelo decir a los profesores es que se vayan. Ya sea en tu tiempo libre, en vacaciones o a través de un progreso profesional. Pasamos mucho tiempo hablando con otros profesores sobre el futuro de la educación. Tenemos que estar a la vanguardia del desarrollo humano, para poder ayudar a los chicos a prepararse para los retos que tendrán que afrontar. A largo plazo, lo que necesitamos es una sociedad, padres, empresas, educadores, que todo el mundo colabore para crear sus propias preguntas y sus propios retos, que las respondan y afronten los retos y para diseñar un sistema educativo que encaje a la perfección con el futuro. Si lo hacemos bien, prepararemos a los niños para los retos que se les van a presentar, cumpliremos nuestra obligación moral y deber como padres, educadores, como los adultos de una comunidad. Nuestro deber es preparar a los niños para el futuro, y, para terminar donde empecé, para todos nosotros, como padres y profesores, creo que todos tenemos el mismo sueño, que un día, si tenemos la suerte de seguir vivos cuando nuestros hijos lleguen al final de su vida adulta, serán capaces de mirar atrás y darnos las gracias, porque les habremos dado todas las herramientas, experiencias, conocimientos y habilidades que necesitaban para vivir su vida lo que mejor posible, con integridad, pasión, amor, corazón y con un objetivo. Muchas gracias a todos, de verdad. Genial, me voy a sentar aquí. Ahora tú.