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El mundo griego y los valores de hoy

Carlos García Gual

El mundo griego y los valores de hoy

Carlos García Gual

· Filólogo y experto en Cultura Clásica

“El periódico de ayer está viejo y muerto para siempre, un clásico es joven cada mañana”, sentencia el filólogo y helenista Carlos García Gual. Se define a sí mismo como “un viejo catedrático de griego”, pero aún se le iluminan los ojos al explicar las peripecias de Ulises, Penélope o Aquiles: “Somos muy griegos todavía”, afirma con una sonrisa. Para él, el mundo actual guarda fuertes paralelismos con el mundo antiguo, especialmente con la Grecia Clásica y sus valores. Defensor a ultranza de las Humanidades, considera que en ellas habitan las grandes pasiones universales, que trascienden todas las épocas y todos los tiempos, y que son las que definen lo que seguimos llamando “humano”.

Carlos García Gual es escritor, filólogo, helenista, editor y mitógrafo. Especialista en Antigüedad Clásica y Literatura, se formó con grandes helenistas españoles como Manuel Fernández Galiano, Francisco Rodríguez Adrados y Luis Gil Fernández. Es catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, tras haberlo sido en la Universidad de Granada, la Universidad de Barcelona y la UNED. Es autor de más de una centena de obras y artículos especializados, crítico literario en ‘El País’ y ‘Revista de Occidente’ -entre otros- y colaborador habitual de la revista ‘Historia’ de National Geographic. También destaca su labor como traductor de clásicos: en 1978 recibió el Premio de traducción Fray Luis de León y en 2002 el Premio Nacional de Traducción. En 2020 fue galardonado con el prestigioso Premio Internacional Alfonso Reyes, por su intensa labor de investigación literaria y su contribución a la difusión de la cultura clásica en lengua española. Desde 2019 ocupa la ‘silla J’ como académico de la Real Academia Española (RAE).


Creando oportunidades

Carlos García Gual

“El periódico de ayer está viejo y muerto para siempre, un clásico es joven cada mañana”, sentencia el filólogo y helenista Carlos García Gual. Se define a sí mismo como “un viejo catedrático de griego”, pero aún se le iluminan los ojos al explicar las peripecias de Ulises, Penélope o Aquiles: “Somos muy griegos todavía”, afirma con una sonrisa. Para él, el mundo actual guarda fuertes paralelismos con el mundo antiguo, especialmente con la Grecia Clásica y sus valores. Defensor a ultranza de las Humanidades, considera que en ellas habitan las grandes pasiones universales, que trascienden todas las épocas y todos los tiempos, y que son las que definen lo que seguimos llamando “humano”.

Carlos García Gual es escritor, filólogo, helenista, editor y mitógrafo. Especialista en Antigüedad Clásica y Literatura, se formó con grandes helenistas españoles como Manuel Fernández Galiano, Francisco Rodríguez Adrados y Luis Gil Fernández. Es catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, tras haberlo sido en la Universidad de Granada, la Universidad de Barcelona y la UNED. Es autor de más de una centena de obras y artículos especializados, crítico literario en ‘El País’ y ‘Revista de Occidente’ -entre otros- y colaborador habitual de la revista ‘Historia’ de National Geographic. También destaca su labor como traductor de clásicos: en 1978 recibió el Premio de traducción Fray Luis de León y en 2002 el Premio Nacional de Traducción. En 2020 fue galardonado con el prestigioso Premio Internacional Alfonso Reyes, por su intensa labor de investigación literaria y su contribución a la difusión de la cultura clásica en lengua española. Desde 2019 ocupa la ‘silla J’ como académico de la Real Academia Española (RAE).


Creando Oportunidades

Transcripción

00:00
Pablo Osma. Hola, Carlos. Soy Pablo Osma. Soy historiador y licenciado en Humanidades y estoy feliz hoy de estar aquí contigo, porque llevas cruzándote en mi camino toda la vida. Como estudiante y luego como rector. Siempre te he leído con mucho gusto y de verdad me hace muchísima ilusión este rato que vamos a pasar juntos.

00:25
Carlos García Gual. Me encanta estar aquí con un lector de mis obras. Y yo soy un viejo catedrático de Griego. He sido casi 50 años profesor de Filología Griega. Primero, en un instituto de enseñanza media, luego en varias universidades. Últimamente me he licenciado en la Complutense. He hecho los trabajos de filólogo griego con una perspectiva, sobre todo, muy amplia. Como tú ya sabes, he publicado libros sobre diversos temas, tanto de literatura, de historia, de filosofía… Porque siempre he entendido que mi acercamiento a la Antigüedad era un acercamiento, digamos, amistoso y abierto. Un poco de investigación, pero también de coloquio. Y he procurado transmitir eso en los libros.

01:09
Pablo Osma. Como crítico y como escritor siempre te he valorado mucho. También como profesor, y es el cariño que te tienen todos aquellos que han pasado por tus aulas. Y hay algo de ti que valoro mucho, que es la defensa de las humanidades. Yo, como docente, comparto muchas de tus opiniones, pero me gustaría saber por qué crees tú que hay que defender a las humanidades. Y cuál es la batalla que tenemos que seguir dando todos aquellos que las amamos y que las vemos necesarias para la vida.

01:36
Carlos García Gual. Sí. Para mí, la idea que tengo de las humanidades es una idea muy amplia. Entiendo que humanidades son todas aquellas ciencias o disciplinas que se ocupan de lo que es propiamente humano. Y abarca, pues, tanto lo que es la literatura como la historia como, incluso, las bellas artes. Y, en esa perspectiva, yo he estudiado el Mundo Antiguo, que a veces, cuando se habla de humanidades se piensa sobre todo en el mundo de los griegos y de los romanos. Y he tratado de subrayar el enorme interés que tiene para el mundo actual y para nosotros como personas que buscamos una apertura intelectual y una visión amplia sobre el mundo. La verdad es que la época es mala, porque es una época en que la lectura ha cedido bastante terreno frente a las imágenes. Y, por otra parte, es un mundo de consumo, de actualidad, de vivir al día, de gente que está pendiente, sobre todo de su móvil, de una época de un profundo narcisismo. De manera que defender las humanidades es ir un poco contracorriente. Lo que nos dan las humanidades es una visión de un mundo, por un lado, mucho más interesante y más amplio, más divertido, aunque más lejano.

El mundo griego y los valores de hoy. Carlos García Gual
03:02
Carlos García Gual. Hay que hacer un esfuerzo para acercarse a ese mundo. Hay que salirse, digamos, del mundo de esta actualidad inmediata, del mundo del consumo, y buscar ese camino hacia un conocimiento de lo humano en un sentido más amplio. Yo creo que las humanidades hay que decir que dan un enorme placer de conocimiento, porque ese es un mundo divertido. Por una parte lejano, pero por otra parte, muy cercano. Porque de lo que trata es de personajes, de grandes personajes, de grandes hechos que todavía sentimos con un cierto interés, con una cierta, yo diría incluso, pasión. Y eso es lo que hay que intentar transmitir un poco. Pensar que no somos simplemente alguien que vive en un momento determinado y que se relaciona con unas cuantas personas que pueden ser de interés, pero que efectivamente no son grandes personajes generalmente. Mientras que las humanidades nos llevan a conocer otros escenarios, otros mundos, otros horizontes mucho más vivaces y profundos. Y el ser humano es un poco eso: La apertura hacia un mundo intelectual, espiritual y de imágenes.

04:12
Pablo Osma. Y en esos mundos extraños y lejanos en el tiempo, sobre todo de los nuestros, ¿tú crees que hay elementos que nos pueden servir para reconocernos, incluso para conocernos mejor como personas? Es decir, que pueden contribuir en el desarrollo personal y en la reflexión filosófica que hacemos de nuestras vidas. ¿Crees que siguen aportando las historias de la Antigüedad y los personajes de la Antigüedad cosas que decirnos a la gente en el día de hoy?

04:37
Carlos García Gual. Sí, comenzando por algunos personajes. Yo encuentro que el mundo griego todavía sigue muy vivo. Y, por ejemplo, conocer personajes del tipo de Sócrates. Un individuo que se pasea por las calles preguntando a la gente: «¿Tú sabes lo que es el bien? ¿Tú sabes lo que es la justicia?». Etcétera. Intentando que se empeñen en esa búsqueda de cosas que no son cosas de consumo inmediato, pero que son cosas importantes para la vida. O ver una figura como Alejandro Magno, este joven que, saliendo de Macedonia y Grecia, que no dejaba de ser un país pequeño, conquista todo el Oriente y abre la cultura griega a todo ese mundo oriental. Y personajes como el viejo Platón, que habla de que la verdad y la justicia no están en este mundo, sino en otro al que nos impulsa nuestra alma y habla de la inmortalidad. Todo eso son cosas que, digamos, enriquecen nuestra vida. Quiero contar una anécdota de una gran filóloga que conocí, la profesora Madame de Romilly, que fue una de las grandes historiadoras de la cultura griega en Francia. Ya murió hace unos años. Le hicieron una entrevista y le preguntaban pensando que, como ya había tenido grandes cargos, había estudiado en la Academia, era una gloria de Francia, que iba sobre qué era lo importante de su vida. Y ella dijo: «Tengo ya 90 años, me he quedado ciega, fui perseguida como judía durante la ocupación alemana. Pero, sin embargo, lo importante es que he convivido con Platón, con Tucídides, con Homero. ¿Qué más se puede pedir?».

06:30
Pablo Osma. Me encanta oírte, de verdad, y comparto las ideas que tienes. Me ha llamado la atención que hablas de que el mundo clásico es un mundo divertido. Muchas veces la imagen que tenemos es la de los hechos trágicos y esas grandes historias, todos esos conflictos vitales maravillosos que nos plantean los héroes y todos los mitos de la Antigüedad. Me gustaría que ahondases un poquito en la idea de ese humor que podemos ver o ese mundo divertido que también nos puede llegar del mundo clásico.

07:01
Carlos García Gual. El problema es que hay a veces profesores que dan una imagen muy rígida del mundo clásico, o que reducen la historia a una serie de noticias puntuales y de nombres y de una erudición fría. Pero yo creo que el mundo clásico antiguo es atractivo por eso. Por una parte, es un mundo extraño, ¿no? Es un mundo extraño. Visten de una manera extraña, hablan, hacen cosas extrañas, como por ejemplo los atenienses. Eso de reunirse para ir al teatro, esa apertura hacia el mar y hacia los mitos. Pero, por otra parte, están muy cercanos. Porque yo lo veo en los chicos, los niños pequeños, por ejemplo. Son amantes de las historias y de los mitos. Es curioso ver cómo en los quioscos, por ejemplo, proliferan ahora todavía muchos libros de mitología griega. Y ese es el atractivo hacia lo fascinante y lo fabuloso. Pero, por otra parte, es el atractivo hacia un mundo que es humano, que es el mundo de las grandes pasiones, de las ideas, etc., que no encontraríamos sin ello. Yo creo que es un empobrecimiento de la vida el reducirla a lo cotidiano y al mundo de lo audiovisual y del consumo. Pero tenemos muchas cosas heredadas de los griegos. Yo siempre caracterizo al mundo griego por el mundo de la inquietud y la curiosidad, el deseo de saber que tenían los griegos. Esos griegos que se lanzaron a colonizar el Mediterráneo, impulsados un poco por la pobreza y por el hambre, porque no se cabía en las pequeñas ciudades griegas, y necesitaban viajar.

08:37

Pero que vieron en el mundo ese espectáculo maravilloso que presenta, por ejemplo, la ‘Odisea’. Y que transmitieron luego sus valores como la curiosidad intelectual, la búsqueda de la verdad en la filosofía y en todo lo demás, el sentir el aspecto trágico que tiene la humanidad, incluso en sus seres más grandes como son los héroes. Y luego cosas que se han ido borrando un poco, pero que también estaban en el mundo griego, como son la hospitalidad, el amor al otro, la democracia y el amor a la libertad. Todo eso estaba en ese pequeño pueblo. Bueno, en ese pequeño país. No llegó a ser un país, sino un conjunto de ciudades, que eran los griegos. Y yo creo que muchos de esos valores son los nuestros. Yo pienso en nuestro amor a la libertad, nuestro amor a la democracia, nuestro amor al saber. Incluso, yo diría, la filantropía, esa apertura hacia los otros, que luego el cristianismo llamará caridad u otras cosas, pero eso ya está en el mundo griego. Y creo que eso lo conservamos. Y cuando lo comparas con otras culturas te das cuenta de que es una gran riqueza, incluso con la cultura nórdica, que es una cultura de grandes héroes y aventureros y de fuerzas y de batallas, o con las culturas de Oriente, que son las culturas más cerradas sobre sí mismas. Me parece que es algo claro. Somos muy griegos todavía. Alguna vez yo he criticado la frase de Shelley, que decía: «Nosotros somos los griegos». Y a veces digo que sí. Lo malo es que cada vez lo somos menos. Pero algún chico joven me ha protestado diciendo: «No, no, seguimos siendo los griegos».

10:19
Pablo Osma. ¿Y qué podríamos hacer? ¿Cómo podríamos convencer a nuestros alumnos para que fuesen más griegos todavía, para que defendiesen esta cultura maravillosa de la que somos herederos?

10:29
Carlos García Gual. Claro, eso es muy difícil, por lo que digo. Que es una lucha un poco a contrapelo de las presiones de la actualidad. Claro, hay que luchar un poco contra eso. Hay que abrir un espacio a la reflexión, a la pregunta, al interés por lo que está más lejos. El profesor, si lo hace con pasión en lo que toca y no se empeña en los datos precisos y eso, si le da a la clase ese aspecto de búsqueda en común, de aventura, yo creo que lo puede lograr. Porque, insisto, lo veo por los chicos pequeños: Las grandes aventuras estas que están ahí en los mitos, les gustan, y los niños son inquietos por sí mismos. Lo que pasa es que, insisto, que en la culta esta audiovisual que ahora es tan abrumadora y, por otra parte, el afán de consumo, es algo que está ahí y es algo contra lo que hay que luchar.

11:28
Pablo Osma. Yo no sé qué piensas tú, pero creo que muchas veces no nos ayuda la rapidez con la que vivimos hoy en día. Creo que la lectura de los clásicos requiere de tiempo, requiere de un tiempo pausado, sereno, donde muchas veces hay que releer para entender. Yo estoy pensando ahora, mientras te oigo, en el poema de Cavafis, y muchas veces tenemos mucha prisa por llegar a Ítaca y nos perdemos muchas cosas por el camino. Nos perdemos el viaje, que es un viaje del conocimiento del pasado, desde la lectura y sobre… Y desde la reflexión pausada. ¿Qué opinas tú de esto de «lo importante es el viaje»? ¿El viaje o Ítaca?

El mundo griego y los valores de hoy. Carlos García Gual
12:07
Carlos García Gual. Ya, tienes razón. Yo creo que el gran enemigo de ahora es la presión que hace que cada vez se tenga menos tiempo para lo que no está relacionado con ese mundo del consumo y también de una diversión, digamos, un poco masificada. Hay poco tiempo para la reflexión. Es decir, la lectura a fondo requiere tiempo, soledad, ganas de preguntarse por las cosas y por lo que está más allá. Porque una cosa que también hace esa presión social tan terrible es que mata un poco la curiosidad individual. Yo creo que leer es muy importante. Yo soy un gran lector. Mi vida ha sido decidida siempre por la lectura, pero reconozco que hay que buscar espacio para ello en el tiempo, tener tiempo. Una cosa terrible, además, que me parece de la sociedad actual es cómo cada vez se ocupan más horas en el trabajo, en un trabajo que no sería necesario. Vivimos en una cultura que ha matado… Mata un poco el tiempo libre.

13:15
Pablo Osma. Como gran lector que te has confesado, y en tus escritos, además, se nota y se reconoce ese gran lector que eres, ¿qué han significado para ti los libros? No solo los que has leído como lector, sino aquellos también que has escrito.

13:30
Carlos García Gual. Tener alrededor libros… Y pienso lo terrible que es cuando oigo que hay casas y familias que no tienen libros. Es tener, por una parte, una puerta de escape hacia otros mundos, hacia otros escenarios, como yo decía. Pero es también algo que da una gran felicidad si uno sabe leer. Yo sí. Yo he sido un niño miope, ciudadano, que practicaba pocos deportes aparte de nadar. Y, sin embargo, mis grandes aventuras de niño y eso han sido a través de los libros. Pienso en libros de Julio Verne, pienso, por ejemplo, en libros de Conan Doyle. Pienso en toda una serie de libros, también de novela histórica, etcétera, etcétera. Yo creo que esas lecturas son muy importantes. Son muy importantes las lecturas que se hacen también durante la carrera por, digamos, por obligación. Pero no hay que olvidar que lo más importante es abrirse un camino propio hacia eso. No se debe leer por obligación, y mucho menos los clásicos. Los clásicos son textos para toda la vida. Sin embargo, hay que atraer hacia los clásicos en la niñez o en la juventud. Digamos que la chispa, la chispa, debe surgir ahí. Y ese es el peligro, yo creo, de la educación actual. No se debe presentar a los clásicos como algo venerable y difícil, porque no son difíciles. Hay unos difíciles y otros no. Hay que decirles que ese es un camino de aventuras.

15:12
Pablo Osma. En los libros que has escrito, ¿qué han significado para ti tus investigaciones y los libros que has dado a conocer al público?

15:19
Carlos García Gual. Sí. Yo desde el punto de vista universitario, creo que debo ser muy mal ejemplo, porque el universitario o profesor universitario es un profesor centrado en su área de conocimiento, erudito, serio y tal. Y yo, por el contrario, tengo esa idea de la cultura como una apertura a mundos diversos. A mí, como decía, me gustan, por ejemplo, los libros de aventuras. Yo he sido siempre, desde pequeño, un gran lector. Yo en España fui de los primeros lectores de Tolkien, pero también he leído con pasión todavía los libros de ‘Harry Potter’. Pero reconozco que los clásicos son los libros a los que uno puede volver. Porque, aunque los hayas leído una vez, tienen una profundidad especial. El clásico es un libro que se ha mantenido en el fervor de los lectores durante tiempos. Eso también lo subrayaba Borges. Decía que «un clásico no se puede definir por unos u otros méritos, sino por la devoción de las generaciones hacia él». Y todavía hay clásicos que están muy vivos. Por ejemplo, Homero. Es curioso leer la ‘Odisea’ y volver a leer la ‘Odisea’, y uno descubre que la ‘Odisea’ es un libro muy actual. Hay una frase que dice: El periódico de ayer está viejo y muerto para siempre. Un clásico es joven cada mañana.

16:38
Pablo Osma. Muchas de estas historias de las que estamos hablando, de estas cosas tan necesarias que tenemos que saber de las aplicaciones del mundo, nos vienen a través de los mitos. Me gustaría que nos dijeses qué es para ti un mito y qué valor tiene como algo para seguir reflexionando, usando y conociendo este mundo en el que vivimos. ¿Qué es un mito?

16:58
Carlos García Gual. Bueno… Sí, yo he escrito bastante sobre los mitos y aquí puedo comenzar con una cierta definición. «Mito», la verdad es que es una palabra que se tomó directamente del griego, «mythos», que significaba, simplemente, «relato», sobre todo «relato tradicional», y que entró en las lenguas modernas directamente desde el griego a principios el siglo XIX. O sea, el «mythos» en latín se tradujo por «fábula». Luego ha adquirido connotaciones muy varias, porque para mucha gente un mito es una cosa falsa, inventada, etc. Ese no es el sentido de la palabra «mythos». «Mythos» yo creo que es un relato tradicional que cuenta hechos de un pasado lejano, fabuloso y de alguna manera prestigioso de grandes personajes o de temas que tienen una gran resonancia histórica. Los mitos pues, vienen de atrás. Lo característico del mito es que frente al «logos», frente a la razón, el mito es algo que se cuenta desde atrás, desde muy atrás. Es una historia tradicional y vive un poco en la memoria colectiva.

18:57
Carlos García Gual. Hay una frase de Georges Dumézil que dice: «Un pueblo sin mitología se moriría de frío». Luego, el mito a veces se recarga de matices ideológicos y hay una derivación del mito hacia una creencia, digamos, a veces propagandística, etcétera. Yo creo que eso es secundario, pero se utiliza también. Se puede hablar del mito del nazismo o también de ciertos mitos religiosos. Pero el mito está, yo creo, un poco incluso anterior o al margen de la religión, aunque muchas veces se incluya en ella. Y lo principal es eso, que los mitos son los grandes relatos de la tribu que permanecen en la memoria colectiva. Para nosotros, para los europeos en general, los mitos más conocidos y más trascendentes han sido los mitos griegos. Son los mitos griegos. Aún están ahí, forman parte de nuestra cultura. Con sus personajes heroicos, como puede ser Aquiles. Recuerdo, como decía don Antonio Machado: «Cuando yo era niño, soñaba con los héroes de la ‘Ilíada’ y Aquiles era el más fuerte». U Odiseo, que está tan vivo en nuestra cultura. Está en los poemas modernos griegos, pero está en muchos y muchos relatos actuales. Y está también, por ejemplo, Prometeo, el ladrón del fuego, el titán que se alza contra los dioses para traer a la humanidad la cultura. Los mitos griegos, es muy curioso, pues son muy varios. Y una cosa que ahora se resalta y está bien es la cantidad de protagonistas femeninos que tienen los mitos griegos, ¿no? Penélope, Ariadna, Fedra, etc.

19:57

Hay muchas figuras griegas que nos hacen ver cómo el mundo griego, que trataba a las mujeres como las trataban todas las culturas antiguas, como un poco figuras secundarias. Es decir, estaban condenadas al servicio doméstico y al silencio en una cultura que era la cultura de la palabra y de la gloria. Pero, sin embargo, en la mitología hay una cantidad de figuras femeninas admirables. Enseguida se me ocurren muchas más: Antígona, Casandra, Medea, Ifigenia… Bueno, en fin. Calíope, etcétera. Y yo decía que los mitos, de alguna manera, son necesarios, porque ya no se trata tanto de creer al pie de la letra en los mitos. Nosotros ya no creemos en los dioses griegos, o la mayoría de gente, no sé si habrá alguno que aún cree por ahí. Pero, sin embargo, es magnífica la figura de los dioses griegos. Esos dioses que son demasiado humanos, pero que han enriquecido muchísimo nuestra cultura. Por ejemplo, pensemos en las bellas artes. ¿Qué sería de la pintura o de la escultura si no hubiera reflejado tantas historias de mitos griegos? Y una cultura con una civilización sin mitos es una cultura pobre.

21:17
Pablo Osma. De todos los que has citado, me he quedado enganchado en uno de mis preferidos, que es Prometeo. Que regala fuego a los hombres y por eso es castigado, es encadenado. ¿Seguimos teniendo cadenas? ¿Cuáles son las cadenas que hacen que ese fuego de Prometeo no llegue al ser humano? Porque hay veces que sí que tenemos fuego en la pasión, que gastamos, y hay muchas veces que hay zonas muy oscuras…

21:41
Carlos García Gual. Sí.

21:41
Pablo Osma. En nuestra forma de vida, en la sociedad que tenemos, en las desigualdades que vivimos. ¿Cuáles son las cadenas que siguen sujetando a Prometeo?

21:50
Carlos García Gual. Bueno, por comenzar por una frase, Marx decía que «Prometeo era el primer santo en el calendario del proletariado». Es decir, Prometeo es una figura curiosa porque no es un hombre, es un titán. Un titán antiguo, pero que se sacrifica, que se expone y que comete un delito para salvar a los humanos y se expone a los dioses. Entonces este titán, que es una especie de redentor, ¿no? Que sufre por la humanidad, es un ejemplo muy curioso de grandeza, de filantropía. Es el filántropo por excelencia. Y es verdad que ha resonado mucho en muchas épocas, ¿eh? En muchas épocas. Y es una de estas cosas sorprendentes del mundo griego: Que, frente a los grandes dioses, tienen un dios así que lucha por los humanos y les trae el fuego y, con el fuego, la cultura. Y, bueno, realmente algunos han dicho que es una especie de primer redentor que, clavado ahí, en las rocas del Cáucaso y con un águila que ha enviado el dios para que le destroce el hígado constantemente. Y que sufre. No puede morir porque es un dios. Pero puede sufrir como los dioses griegos. Eso es lo que nosotros apreciamos de los héroes. El heroísmo para nosotros consiste en esto, en alguien que está dispuesto a sacrificarse por los demás. Yo ahora insisto en que ya no hay grandes héroes en el mundo este moderno del consumo y de las armas atómicas. El héroe guerrero ha desparecido y subsiste en el cómic, subsiste en la historia, subsiste en las leyendas, pero ya no hay héroes guerreros. En cambio, quedan esos pequeños héroes, desconocidos o tal, que arriesgan su vida y su felicidad por los demás. Pienso, por ejemplo, en algunos médicos, en algunos viajeros hacia el tercer mundo. Eso sigue existiendo. Es como si el gran héroe se hubiera roto, pero quedaran chispas por ahí.

23:55
Pablo Osma. Pero esto es bueno, porque yo creo que nos da a todos la posibilidad de ser héroes. Al fin y al cabo son gente común que hacen algo por los demás…

24:03
Carlos García Gual. Claro.

24:04
Pablo Osma. Y yo creo que eso es bueno.

24:05
Carlos García Gual. Sí.

24:06
Pablo Osma. De todos los héroes de la antigüedad, ¿con cuál te quedas?

24:09
Carlos García Gual. Bueno, a mí me es difícil escoger solo uno. A mí me parece estupendo Ulises. Es decir, el nombre griego es Odiseo, ¿no? Ulises es el nombre latino. Porque es el héroe viajero por excelencia. El héroe, además, que no se caracteriza por su valor. Es valiente, pero se caracteriza sobre todo por su inteligencia, por su astucia, que puede enfrentarse a monstruos como el cíclope y puede escapar de la seducción de damas tan misteriosas y atractivas como fueron Circe o Calipso, medio magas. Pero Ulises, después de que ellas se han enamorado de él, las abandona porque tiene que emprender su vida de regreso a su hogar. Ese es un tipo de héroe. El que yo digo, un héroe, sobre todo, de la astucia, de la inteligencia. Y es un héroe muy griego. Es un héroe muy griego en escenarios muy griegos. Las islas, el mar, la magia, el otro mundo… Pero luego también, por ejemplo, es también un héroe, el gran héroe Edipo. Edipo, que es el héroe que se busca a sí mismo. Que ha cometido terribles crímenes sin quererlo. Se ha casado con su madre y ha matado a su padre. Y en su búsqueda por la verdad, cuando está en lo más alto de la fortuna, se empeña y acaba en la catástrofe de conocerse a sí mismo. Y entonces se arranca los ojos y se exilia. Este es un personaje, también, estupendamente griego. Luego está el tipo del héroe joven conquistador, que es Alejandro. Héroe de una magnanimidad estupenda que conquista todo el Oriente a los treinta años o treinta y tantos años. Y viaja con la ‘Ilíada’ en su mochila. Y, digamos, se porta con una enorme generosidad. Y luego la leyenda lo convierte en un héroe fabuloso que sube al cielo en un carro tirado por grifos y baja al fondo del mar en una bola de cristal. O sea, la leyenda lo ha engrandecido. Pero eso es también un personaje inolvidable.

26:15
Pablo Osma. Sí, inolvidable el dolor. Yo no sé qué es peor, si el conocer la verdad de Edipo, o el que no te reconozcan cuando llegas a puerto de Odiseo. Pero es verdad que estos grandes dilemas y estas grandes tragedias son las que más invitan a la reflexión. ¿Y heroínas?

26:36
Carlos García Gual. Heroínas… Son muy variadas las listas de heroínas. Hay, por ejemplo… La heroína que es una heroína muy conocida, pero que se limita a poco es, por ejemplo, Antígona. Que es la joven princesa que se enfrenta al tirano, que es su tío Creonte, por rendir culto fúnebre o por enterrar a su hermano muerto. Ese hermano que ha sido traidor a su ciudad, etcétera, y que el rey Creonte ha decretado que sea abandonado su cadáver para los perros y los pájaros. Y ella se empeña en enterrarlo porque cree que el amor fraterno es superior a cualquier ley. Y hay heroínas de la fidelidad, como Penélope. Hay muchas, muchas heroínas, sí.

27:29
Pablo Osma. Hay protagonistas femeninas maravillosas. Y muchas de ellas nos han llegado por medio del teatro griego, que, al fin y al cabo, fueron ellos los que lo inventaron como disciplina artística. ¿Qué piensas del teatro como un elemento, como un recurso educativo? Que es algo que yo creo que también se está perdiendo y que entraría también dentro de la defensa que se debe hacer de las humanidades. Esta cultura audiovisual y rápida en la que vivimos hace que recurramos a la televisión, a internet. Pero, por ejemplo, el ir al teatro dentro de esa paciencia y ese disfrute del que hablábamos antes que hay que tener con los libros, y sobre todo como recurso educativo para acercar la Antigüedad Clásica a nuestros alumnos.

28:13
Carlos García Gual. Sí. Bueno, por una parte, sí. Hay que recordar que en la democracia griega en su época de esplendor, es decir, en la época de Pericles, Atenas, siglo V, el teatro tuvo una función educadora muy importante. Pensemos en el Gran Teatro de Atenas, consagrado al dios Dioniso, donde se celebran cada año una serie de obras en las fiestas dionisíacas helenas. O sea, hay tres días que se presentan cuatro tragedias cada día y un día donde se presentan tres comedias. Y que es un teatro popular que hoy todavía podemos visitar en ruinas en Atenas. 15 000 espectadores, 20 000, depende de lo estrechos que se pusieran. Pero evidentemente era un teatro popular para toda la ciudad. Y lo curioso es la grandeza literaria de ese teatro. Porque cuando pensamos en el mundo moderno, donde la gente, las grandes masas, se reúnen para ver un espectáculo, un espectáculo de deporte, ¿no? O, no sé, para unas grandes manifestaciones, a veces también musicales, y se comparan con lo que eran las tragedias griegas, cuya profundidad todavía nos admira. ¿Cómo esa gente podía ir a aquello? Y eso se consideraba como la educación básica para Atenas. En Atenas, el teatro formaba parte de la cultura, de la cultura básica. Y hay que recordar que en tiempos de Pericles se hizo una especie de fondo para que los pobres pudieran acudir al teatro. Se lo pagaba la ciudad, porque la ciudad consideraba que ir al teatro era fundamental para la educación. Bueno, eso ha cambiado mucho.

El mundo griego y los valores de hoy. Carlos García Gual
29:55
Pablo Osma. Muy bien.

29:56
Carlos García Gual. Eso ha cambiado mucho… Bueno, hay que decir de todas maneras que, si el teatro hoy se ha convertido en un espectáculo más bien de minorías, que, bueno, el gran sustituto del teatro ha sido el cine. El cine ha recuperado, digamos, la grandeza del teatro.

30:09
Pablo Osma. Que en muchos casos lo que hace también es coger las historias de la Antigüedad y llevarlas a la gran pantalla, que es otra manera de acercar la cultura, igual que las traducciones o la adaptación de los clásicos. Sobre todo cuando lo que queremos es llegar a un público más joven.

30:23
Carlos García Gual. Sí, sí. Hay que… Yo soy también un cinéfilo importante. Pero también… En el cine también amo los clásicos del cine, debo decir. No solo de Charlot. Por ejemplo, cuando veo las películas de Hitchcock pienso: «qué magnífico guion». Qué sentido del ritmo tenía la época esa del gran cine americano, todavía en blanco y negro, o primeras películas en color… O, digamos, hasta ‘Lo que el viento se llevó’, etc. Qué bien está construido eso. Eso es lo clásico también, algo que podemos volver a ver.

31:00
Pablo Osma. Muy bien. Y volviendo al tema de la Antigüedad Clásica y de los héroes. En una de tus obras analizas el fin del héroe. O sea, ‘La muerte de los héroes’, que es como se llama tu libro. Muchas veces lo que conocemos son las hazañas, lo que hicieron, pero nos olvidamos del final, que tú tratas en esa obra que acabo de citar. ¿Qué nos puedes decir de esto?

31:25
Carlos García Gual. Yo he trabajado el tema este de la muerte del héroe en ese libro y luego he hablado de la decadencia de lo heroico en otro que se llama ‘La deriva de los héroes’. Bueno, hay que decir que la grandeza del héroe no está ligada a la felicidad. Más que la felicidad, busca la fama. Busca actuar de manera espectacular para que, una vez muerto, sea recordado. Esa es la gran diferencia. El héroe griego busca lo que en griego se llama el «kleos», la fama, el recuerdo, y está dispuesto, por eso, incluso a morir, como es el caso de Aquiles. A Aquiles se le ha dado a escoger entre una vida larga y tranquila o una vida gloriosa, pero breve. Y esa es la elección del héroe. Él ha escogido la vida breve, con una muerte tremenda en plena juventud, para ser luego recordado en la gloria.

32:27
Pablo Osma. Un placer estarte oyendo hablar de héroes, de heroínas, de mitos y de tantas historias maravillosas. Se nota la pasión que despierta en ti la Antigüedad Clásica y todo este mundo que tan bien conoces. ¿Cuándo nació en ti esta vocación como historiador, como filólogo, como amante de la Antigüedad? ¿En qué momento surgió?

32:49
Carlos García Gual. Como lector, mi pasión por los libros nació en la biblioteca de mi abuelo cuando yo era muy pequeño en Palma, en Palma de Mallorca. Es una estupenda ciudad. Y yo era un niño miope y dado más a las fantasías que, digamos, a los deportes y las aventuras. Y allí podía escoger. Podía escoger los libros. Y ahí es cuando, como yo decía, me encontré con Julio Verne, con Sherlock Holmes, es decir, con Conan Doyle. Me encontré también con Walter Scott, con el mundo medieval y eso me trajo un mundo… Y de ahí nació mi pasión, un poco, por la literatura. Sí, yo en ese sentido soy bastante pasional. En fin, no me arrepiento de ello. Pero luego ya la… Mi dedicación al mundo griego nació en la Universidad de Madrid. A mí me gustaba tanto la Literatura como la Filosofía y ya había escrito de lo uno y de lo otro. Pero los profesores que yo tuve de Filología griega eran estupendos. Era una generación magnífica: Adrados, Fernández-Galiano, Laso, De la Vega, Luis Gil, que es el único que todavía se conserva. Antonio Tovar. Y estaba también García Calvo. En fin, era una época de un cierto esplendor. Y eso ya me decidió. Me decidió. Y no me arrepiento de ello. La verdad es que siempre, siempre he dado clases con una cierta pasión. Me arrepiento a veces de haber sido un poco severo con algunos alumnos, pero, en fin, espero que me hayan perdonado.

34:34
Pablo Osma. Yo creo que los profesores tenemos exigencia, pero siempre con cariño, y al final lo que queremos es sacar lo mejor que tienen nuestros alumnos. Cuando somos exigentes es porque vemos que hay una luz que puede brillar un poquito más. Y he hablado con muchos de tus antiguos alumnos…

34:50
Carlos García Gual. Sí.

34:50
Pablo Osma. Algunos han sido profesores míos, y de verdad que te recuerdan con afecto y que no es así. Estamos todo el tiempo hablando de nuestros estudiantes y de consejos que les podemos dar para vivir mejor, para disfrutar de los clásicos desde una lectura placentera, sosegada, a conocer personajes e historias del pasado, que son maravillosas. Comparto contigo todo esto. Muchas veces los estudiantes también lo que tienen que estudiar es lo que marcan los programas educativos y estamos también en un momento de reformas educativas. Y, volviendo un poquito, al principio, la defensa de las humanidades. ¿Qué deberían tener en cuenta nuestros gobernantes para seguir defendiendo que en el colegio sigan presente las humanidades, los clásicos, el latín, el griego, que estás haciendo referencias etimológicas también a las palabras, y que considero que son esenciales? ¿Qué le dirías tú a esa gente que redacta las leyes educativas?

El mundo griego y los valores de hoy. Carlos García Gual
35:51
Carlos García Gual. Bueno, yo con respecto a esto, soy bastante pesimista y siento vivir este momento. Estoy pensando, sobre todo, no solo en el bachillerato, sino también en los estudios universitarios de letras. Creo que la situación es mala, y no sé si va a peor. Más que nada porque los pedagogos, los que orientan un poco los nuevos planes de reforma, están pensando solo en la colocación inmediata de los estudiantes. Están pensando en que se coloquen, que ganen dinero, que vayan al mercado de trabajo, que hay un puesto. Eso es muy importante, sobre todo para los estudiantes que son de familia media o que no son ricos por su casa, pero olvidan que eso no lo es todo luego en la vida. Eso es una cosa que conviene tener en cuenta y conviene que se convierta, y se ha convertido, en una preocupación tremenda para los alumnos que tienen que escoger una carrera. Pero van ahora a enfrentarse a un mercado supersaturado, a un mundo capitalista que orienta las cosas cada vez peor, a que los grandes capitalistas tengan más capital y la gente trabaje más cuando realmente la orientación normal habría sido que la gente trabajara cada vez menos en su trabajo para ganar dinero y tuviera más tiempo libre para cultivarse a sí mismo. Entonces, claro, ahí hay un cierto dilema. A uno le pueden atraer mucho las humanidades y, si se dedica a ellas, se enfrenta a un riesgo. Eso me parece evidente por la orientación que se le está dando a la educación. Pero creo que reducir las materias de humanidades a lo que se está reduciendo, marginarlas casi, es un sacrificio terrible para la cultura y para los jóvenes de hoy. Y eso es algo que me parece que no se tiene en cuenta. Es una pérdida de capacidad de reflexión de estos planeadores de la enseñanza. En eso soy muy pesimista. Creo que son, digamos, gente que estropean, por decir así, las perspectivas de felicidad de la gente.

38:19
Pablo Osma. Muy bien. De todo esto, ¿una reflexión final, una cita distinta que pueda servir para nuestros alumnos, que pueda llevarles a la reflexión para vivir mejor y para disfrutar de los clásicos?

38:36
Carlos García Gual. Bueno, tengo muchas frases griegas en la memoria, porque escribí un libro sobre los Siete Sabios, que eran autores de frases de estas muy, muy conocidas. «De nada demasiado», «conócete a ti mismo». Pero quizá una frase muy breve, que es de Píndaro, es esa que dice: «Llega a ser el que eres» u «ojalá llegues a ser el que eres». En griego se llama «génoio hos essi». Que hay que reflexionar un poco, ¿no? Lo que Píndaro decía, esto lo escribía ya para los nobles, es: «Pórtate como el noble que eres». O sea, no cometas bajezas, sino demuestra en tu actitud ese fondo tuyo. Ahora ya no creemos en que haya unos nobles y otros menos nobles, pero sí que creo que hay algo que tiene cada uno, que es su personalidad individual. Yo lo que creo es: No traiciones. No traiciones lo profundo que hay en ti, eso que es tan tuyo, tu propia persona, por ceder a las tentaciones externas que te hacen hacer cosas que no son las que tu propia esencia requeriría. Por eso me parece que se puede renunciar a eso. «Ojalá llegues a ser el que eres», el que eres en el fondo.

40:01
Pablo Osma. Carlos, muchísimas gracias. Ha sido un lujo estar charlando contigo y realmente voy a guardar con muchísimo cariño esta conversación que hemos tenido, junto con los libros que tengo en mi estantería y que recogen los estudios que has hecho.

40:18
Carlos García Gual. Bueno, muchas gracias por esta charla amable, y por tu generosidad en la presentación y ojalá invite también a la gente a reflexionar sobre estos temas.

40:28
Pablo Osma. Seguro que sí. Muchas gracias.