“El corazón sirve para dar cantidad de vida; el cerebro, calidad de vida”

Valentín Fuster

· Cardiólogo y director del CNIC

Valentín Fuster es internacionalmente reconocido como uno de los médicos, investigadores y promotores de la educación de la salud más prestigiosos del mundo: es el único cardiólogo que ha recibido los máximos galardones de investigación de las cuatro principales organizaciones internacionales de esta especialidad. Actualmente es Director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España y director del Instituto Cardiovascular del hospital Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos). Sus investigaciones sobre el origen del infarto de miocardio le valieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación. La misión del Dr. Valentín Fuster es integrar la investigación con la promoción de la salud a través de la educación. En este sentido, destaca su participación en proyectos de divulgación de la salud para niños y jóvenes como presidente de la Fundación Internacional SHE (Sciencie, Health and Education) o asesor científico en la serie infantil Barrio Sésamo, entre otros. Es autor y coautor de títulos como La ciencia de la salud, Corazón y mente, Monstruos supersanos o La cocina de la salud. "El corazón sirve para dar cantidad de vida; el cerebro, calidad de vida". Con esta frase, el Dr Fuster resume su esperanza en la educación de la salud, y especialmente, en el cuidado de los factores de riesgo cardiovascular, como las grandes palancas para el cambio y la mejora integral de la vida de las personas.


Creando oportunidades

Valentín Fuster

Valentín Fuster es internacionalmente reconocido como uno de los médicos, investigadores y promotores de la educación de la salud más prestigiosos del mundo: es el único cardiólogo que ha recibido los máximos galardones de investigación de las cuatro principales organizaciones internacionales de esta especialidad. Actualmente es Director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España y director del Instituto Cardiovascular del hospital Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos). Sus investigaciones sobre el origen del infarto de miocardio le valieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación. La misión del Dr. Valentín Fuster es integrar la investigación con la promoción de la salud a través de la educación. En este sentido, destaca su participación en proyectos de divulgación de la salud para niños y jóvenes como presidente de la Fundación Internacional SHE (Sciencie, Health and Education) o asesor científico en la serie infantil Barrio Sésamo, entre otros. Es autor y coautor de títulos como La ciencia de la salud, Corazón y mente, Monstruos supersanos o La cocina de la salud. "El corazón sirve para dar cantidad de vida; el cerebro, calidad de vida". Con esta frase, el Dr Fuster resume su esperanza en la educación de la salud, y especialmente, en el cuidado de los factores de riesgo cardiovascular, como las grandes palancas para el cambio y la mejora integral de la vida de las personas.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:03
Valentín Fuster. El corazón sirve para dar cantidad de vida, el cerebro sirve para dar calidad de vida.

00:21
Valentín Fuster. Yo quería ser jugador de tenis y, simplemente, pues, tal vez jugaba unas cuatro o cinco horas al día, y, bueno, era de un equipo juvenil de España. La realidad es que un día perdí el partido que me llevaba a mí a la Orange World, que es el campeonato como la Copa Davis de juniors en Miami. El día que perdí, decidí dejar la raqueta. Tuve la intuición de que yo no iba a ser un Rafael Nadal. Entonces, me encontré perdido. En el tenis que yo jugaba, que era Tenis Barcelona, había un médico muy conocido que era el doctor Farreras Valentí. Me dijo: «Quiero hablar contigo». Yo estaba absolutamente deprimido, no sabía qué hacer. «Tú serás un gran médico». Y me digo: «Caramba, pero ¿de dónde sale este tipo? ¿Cómo te lo puede decir?» Y, bueno, él me había observado durante aquellos años porque él simplemente jugaba allí en aquel… en el tenis, y yo dije: «Bueno, pues si te lo dice este hombre, más vale que pares atención». Y así decidí ser médico. Básicamente, lo que les quiero decir es la importancia de la tutoría, de la mentoría. Si alguien de aquella calidad intelectual te dice con seguridad que esto es lo que has de hacer, pues te lanzas al océano. Y esto ha sido mi vida: básicamente seguir consejos de gente que he tenido la confianza de lo que me decían. Era importante poder seguir. Esto simplemente es como yo empecé y toda mi vida, básicamente, ha sido siguiendo los consejos de personas que he tenido, lo que llamamos en inglés, great trust. Bueno, yo creo que ustedes me quieren hacer una serie de preguntas. Vamos a ver si soy capaz de contestarlas, pero encantado de pasar unos minutos con ustedes. Vamos a ver.

02:23
Marta . Hola, doctor Fuster. ¿Por qué es tan importante para usted la educación?

Valentín Fuster. Yo creo que la ciencia, la salud y la educación son las tres palabras absolutamente críticas hoy en día. Te diré por qué es importante la educación. La educación quiere decir que usted sabe más y más. Tiene muchas más variables para moverse en la vida. Y usted, cuanto más educado está, más es capaz de dominar al mundo alrededor de usted. Cuanto menos educado está, el mundo te está dominando a ti. Es decir, que yo le diría que la educación es muy importante para la autoestima. Ya para empezar, es un tema muy personal. Si hablamos de educación a nivel cultural, a nivel regional, a nivel de un país, es lo mismo. Cuanta más educación hay, más entra el razonamiento apropiado para hacer o simplemente, escoger lo que es adecuado. La educación es fundamental y es un arma muy importante para la autoestima. Cuanto más sabemos, más estamos en control de nosotros y más podemos escoger qué es lo adecuado para nosotros.

03:30
Ana . Doctor, ¿quiénes fueron esos maestros o mentores que ha mencionado que fueron decisivos para despertar su vocación como médico y como científico?

Valentín Fuster. He tenido tantos maestros… Básicamente, el primero fue el doctor Farreras Valentí, que, por él, llegué a ser médico. Luego vino un mentor muy importante en Inglaterra, en Liverpool. Cuando empezaron los Beatles, yo estuve allí. Era estudiante de medicina de segundo año y un patólogo inglés me mostró a mí una diapositiva y me dijo lo que era. Y en realidad era un coagulo de sangre de un paciente que había muerto de un infarto de miocardio. Yo le dije: «¿Este coagulo de sangre es la causa del infarto de miocardio o es la consecuencia?», y él me dijo, como todo científico nato, humilde, me dijo: «No lo sé, pero le voy a decir a usted lo siguiente: Usted haga la tesis doctoral sobre si el coagulo de sangre es la causa o la consecuencia del infarto». Y me lancé al océano de nuevo. Así, es cuando yo fui a la universidad de Edimburgo y ahí hice mi tesis basada en la diapositiva y de que un individuo me dijo qué es lo que tenía que hacer. Luego, el doctor Farreras Valentí, que fue el que quiso que yo fuera médico, tuvo un infarto de miocardio a los 43 años y me dijo: «Vamos a ver, yo conozco muy bien la medicina, pero no tan bien lo que es la cardiología. Quiero que seas cardiólogo». Pues así fue, soy cardiólogo. Yo creo que les estoy dando un mensaje. Les estoy dando un mensaje, y es que tenemos que aprender a escuchar. No simplemente… mire, que todo lo que me venían diciendo, ni se me había ocurrido, ni era parte de mi vida. Pero el saber escuchar con gente con la que tienes una química, con gente que quiere lo mejor para ti, yo creo que es absolutamente fundamental. Esto es lo que… Y luego, desde entonces he tenido muchos tutores y, actualmente, le diré lo siguiente: yo tengo dos tutores. Digo porque esto de los tutores y los mentores, se habla de que solamente es para gente joven y que está completamente perdida. ¿Sabe quién está más perdido? Cuanto más avanzamos en edad, más perdidos estamos. ¿Y sabe por qué? Porque el mundo funciona a una velocidad tan rápida y cada vez tenemos más responsabilidades y cada vez necesitamos de más gente que, realmente, nos ayude a escoger lo que es más adecuado. Es decir, que yo tengo dos mentores que me dicen: «Por aquí no andes. Es mejor que andes por este lado». Es decir, es muy importante.

06:19
Ana. ¿Cómo podemos ayudar a los jóvenes y a los niños a reconocer o a identificar esos mentores y también a encontrar su propio talento?

Valentín Fuster. Bueno, yo creo que aquí tenemos un problema de generaciones. Y es que la pregunta que usted me hace me parece fundamental. Y es que no estamos parando atención a los niños ni a la gente joven. Lo que hacemos es darles lo que piden. Pero lo que no hacemos es estudiar a fondo que esta es la edad donde realmente va a tener una influencia importante para el futuro. Es decir, yo he trabajado con el grupo de Barrio Sésamo, ¿lo conocen? Básicamente, es un programa educacional pero allí yo aprendí que es en la edad de los tres a los seis años cuando todo el ambiente que uno vive es fundamental para nuestra conducta como adultos. Ustedes que están sentados aquí, piensen cuando tenían tres a seis años y qué vivieron, y verán ustedes que aquello tuvo una influencia en cómo son ustedes hoy. Por lo cual, yo creo que es fundamental el entrar en estas edades muy tempranas porque captan muy rápidamente. Entonces, puedes, en cierta manera, seguir lo que los padres creen que es importante, ¿no? Sí. Yo lo que le diría es que sus hijos o sus nietos, pare atención cuando tienen estas edades de tres a seis años, porque lo que les dicen, lo captan. ¿Por qué los niños captan los idiomas mucho más rápidamente que los padres? Porque hay muy pocos centros cerebrales que no conectan y lo que les dices, lo retienen y sale más tarde. Cuando entras en la pubertad y más tarde, hay muchos centros, todos conectan y es mucho más difícil el captar cosas que les dices, porque hay muchísima más confusión. Por lo cual, la ventana de la oportunidad es de los tres a los seis años. Entonces usted puede intervenir, por ejemplo, como hacemos nosotros, en temas de salud, que la salud es una prioridad y les enseñamos durante muchas horas lo que han de hacer, etcétera, a estas edades. Fundamental.

08:31
Marien . Doctor Fuster, su hijo es músico y su hija arquitecta. ¿Está usted contento aunque no hayan seguido sus pasos?

Valentín Fuster. Contentísimo. Contentísimo porque están siguiendo lo que es su talento. Es decir, no hay cosa peor que el intentar cambiar la vida de una persona. Todos nacemos con talentos y todos nacemos con objetivos, con cosas que nos atraen. Yo no puedo… que mi hijo o mi hija sean médicos, por ejemplo, si a mi hija le atrae más la arquitectura y a mi hijo le atrae la música. ¿Qué quiere que le diga? Yo tengo que aceptar cuál es el talento. Y usted… Creo que el punto que usted me está preguntando es muy importante. Yo le diría que una de las cosas más importante en la vida de todos ustedes y en la mía es: ¿cuál es nuestro talento? Y alguien te lo ha de decir. Por eso te hablo de los mentores y tutores. Porque si en la vida, uno quiere seguir simplemente con una conducta que no sea neurótica, no hay nada más importante que hacer lo que uno está haciendo, el talento que uno tiene. Pero alguien te ha de decir cuál es tu talento. Si eres ambicioso, olvídate, estás utilizando una cosa artificial. Es «haz lo que tu talento te hace». Es la mejor inversión que uno puede hacer en la vida. Por esto, yo creo que todos somos iguales en este sentido, pero uno; usted hará una profesión, yo me dedico a lo que estoy haciendo y otro se dedicará a lo que está haciendo. Yo cada mañana llego al hospital a las cinco menos cuarto de la mañana y soy amigo de todos los que limpian en el hospital y barren el suelo. ¿Por qué? Porque están a aquellas horas, ¿no? Yo siempre pienso: «Fíjate qué curioso, ¿no? Este tiene esta misión. Yo tengo esta otra misión, pero yo no veo que sean misiones distintas». Lo que pasa es que aquella persona, probablemente está haciendo porque necesita un salario, etcétera, pero la realidad es que los ves contentos porque tienen un sitio de trabajo y tienen algo. Yo tengo la gran suerte de que puedo utilizar mi talento a un nivel que me ha dado la sociedad y por esto soy una persona con mucha suerte. Pero yo, lo que les diría es que si hay posibilidades, si hay posibilidades de que uno se conozca bien y pueda seguir la línea de lo que uno tiene, este talento, yo creo que es absolutamente crítico y fundamental invertir en él.

Valentín Fuster El corazón da cantidad de vida; el cerebro, calidad de vida

“La educación es un arma muy importante para la autoestima. Cuanto más sabemos, más podemos escoger lo que es adecuado para nosotros”

Valentín Fuster

10:53
Marta . Doctor Fuster, ¿qué sabemos y qué no sabemos del corazón?

Valentín Fuster. Bueno, lo que sabemos del corazón es que está aquí y late. Pero, la verdad es que sabemos muy poco. Es decir, yo soy cardiólogo y me preguntan muy a menudo: «Dígame, ¿cuál es lo último que ha salido en la ciencia?». Digo: «Espere un momento, que hay muchas cosas que yo no entiendo y que deseo entender». Por ejemplo, el corazón late sesenta, setenta, ochenta veces por minuto, con cuatro válvulas que se abren y se cierran, con la sangre que entra y sale. Y, en cambio, fíjese usted, no pasa nada durante… ¿Sabe cuántas veces late en la vida de un individuo? Millones de veces. En cambio, un avión, cada cuatro días lo tienen que mandar al garaje para mirarle qué es lo que está equivocado, etc. ¿Cómo es que el corazón, que mecánicamente es tan complejo, no necesita de reparación? Somos nosotros, que lo estropeamos. Es decir, que cuando usted me pregunta: «¿Qué sabemos y qué no sabemos?» Sabemos muchas cosas del corazón, pero la base de cómo el corazón es intacto, con tantos años de latir y con tanta complejidad… Esto, para mí, yo no le puedo dar la respuesta. He hablado con muchos físicos, y no tienen ni idea. Lo que nos lleva al tema fundamental, que también me gusta decir… Y es que el creer que científicamente ya lo sabemos todo… Yo le diré que el que le diga a usted esto es un ignorante. En realidad, sabemos muy poco. Incluso de mi propia especialidad. Ustedes dirán: «Bueno, yo a este tipo no lo voy a ver si tengo un problema de corazón». Bueno, no. Me puede venir a ver porque conozco bien la enfermedad y cómo tratarla. Pero estudiar realmente cómo funciona el corazón y todas las bases biológicas y esto, yo le aseguro que es muy complicado, muy difícil.

12:50
Araceli . Doctor Fuster, ¿qué le diría a un chico o a una chica adolescente que acaba de empezar a fumar?

Valentín Fuster. Vamos a ver. ¿Qué le diría yo a un paciente, por ejemplo, le digo otra pregunta, que viene, y como la vi yo ayer, una paciente que vino que pesaba 300 kilos? ¿Qué le dices? Esta paciente tenía 27 años. El tema es que nunca has de ser negativo. Punto número uno. Absolutamente punto número uno, a esta persona de 16 años que puede ser su hija que haya empezado a fumar, no le recrimines. «No, es que esto te va a entrar en los pulmones, cáncer y toda la historia». Decir: «Vamos a ver ¿por qué has empezado a fumar? Vamos a ver si podemos llegar a alguna solución». Pero nunca ser negativo. Y esto lo hemos aprendido mucho los médicos. Lo hemos aprendido mucho porque dialogamos con pacientes con problemas continuamente y uno se hace simpatético. Todo lo contrario a lo que una pudiera pensar. Es decir que a esta persona se la ha de tratar de una manera: «¿Qué opinas?» Y sobre todo pedir su opinión. No la tuya. «¿Qué opinas? ¿Cómo podrías dejar de fumar? ¿Qué crees? Te entiendo». Has de ser muy positivo, y, a partir de allí, pues vamos a ver si hay éxito o no.

14:11
Juan Luis . Doctor Fuster, ¿cuáles son los riesgos fundamentales para la salud de nuestro corazón y cómo podemos evitarlos?

Valentín Fuster. Para que ustedes me entiendan de una manera clara, hay siete factores que son la causa del infarto de miocardio y del infarto cerebral, que es la causa de mortalidad número uno en un 75 % de estos pacientes. Los siete factores son los siguientes: hay dos mecánicos, uno es la presión arterial alta y otro es la obesidad. Luego hay dos químicos, uno es un colesterol elevado y el otro es la diabetes, un azúcar elevado en sangre. Y luego hay tres más de conducta: ¿fumas o no fumas?, ¿haces ejercicio o no haces ejercicio? o ¿comes mal? Comer mal no quiere decir obesidad: mucha sal, mucha grasa, etc. Pues estos son los siete factores: Dos mecánicos, dos químicos y tres más de conducta. Entonces, el tema es: «¿Qué debo hacer?». Pues esto también es como el corazón, ¿no? No sé lo que le puedo decir. Lo que sí le puedo yo es dar resultados que tenemos de los proyectos que estamos llevando a cabo. Los adultos no cambiamos individualmente. Los adultos cambiamos cuando tenemos otros adultos alrededor nuestro. Esto es muy importante. Hemos hecho estudios que me han convencido de que, en temas de salud al menos, el pensar que por uno mismo va a cambiar su vida de una manera sostenible, no cuatro días, «estoy gordo y tengo que ir a un casamiento y me voy a adelgazar». Esto está muy bien, pero sostenibilidad, no se consigue si no es con otras personas junto a ti, que pueden ser familiares, de comunidades, de grupos… Esto es, simplemente, lo que estamos encontrando en todos los estudios que estamos haciendo. El adulto, interesantemente, necesita de otros adultos para funcionar. Es decir, creo que esto es muy importante. Estamos en una sociedad en la que la individualidad no ayuda al individuo. Y, sobre todo, lo que le digo es en temas de salud.

16:21
Sofía . Hola, doctor. ¿Hay alguna manera de educar a los adultos en hábitos saludables?

Valentín Fuster. Bueno, vamos a ver. Para aspectos saludables… Nosotros hemos hablado de riesgos: colesterol, presión arterial alta, obesidad. Lo primero que tenemos que hacer es hablar en positivo. Es decir, queremos que estés delgado, que hagas ejercicio, queremos que comas bien, ¿comprendes? Es decir, que estamos entrando en un sistema educativo distinto al clásico. Y es que estamos intentando hacer, promover la salud más que prevenir la enfermedad. Esto, psicológicamente, estamos viendo que está teniendo impacto. Es decir, el hablar con la persona, promovamos lo que es bueno más que intentar hablar lo que es malo. Esto es el primer punto que te quería hacer. El segundo punto, yo te puedo decir que depende de la edad del individuo. Por ejemplo, cuando uno tiene más edad, cuando uno avanza en edad y se encuentra relativamente bien y tiene factores de riesgo, es difícil que los cambie. Por esto se necesita una… una aproximación de grupo, ¿me entiendes? De unirse. Nosotros tenemos un proyecto en que grupos de cinco, diez individuos se unen, hablan en sí mismo unos quince durante cada mes una vez o… «Usted es obesa, yo fumo», etcétera. Es decir, que tenemos… esto es importante para el adulto. Para los niños, no hay ninguna duda de que nuestra experiencia es que cuanto más temprana es la edad, más efecto tenemos. Por ejemplo, en niños y niñas de tres… ¿qué edad tienes tú?

Sofía . Nueve

Valentín Fuster. Nueve años. Estamos empezando un proyecto de nueve a once años. Isabel Carvajal, que estás, levanta la mano. Ella es la jefa de educación en los niños y niñas, ¿no? Todos nuestros estudios se han hecho de los tres a los seis años, en donde hemos visto el impacto que tiene el trabajar durante unas cincuenta horas en un periodo de cinco meses, cincuenta horas. Y les enseñamos cómo funciona tu cuerpo. Esto para los niños es muy importante, que entiendan. Segundo: comer bien. Tercero: educación física, deporte. Y el cuarto: cómo controlar las emociones. Desde los tres a los seis años les enseñamos ya, que cuando sean mayores el saber decir que no al alcohol, cuando se les presenta el tabaco, etcétera. Es decir, esto es el programa educativo que tenemos, y la realidad es que es un programa educativo de mucho éxito. Lo que no sabemos es si esté programa lo estamos empezando ahora, en la edad de los ocho a los diez años, un sistema educativo algo distinto, tendrá tanto impacto como el que tiene de los tres a los seis años donde hay muy pocos centros cerebrales que están simplemente trabajando y es muy fácil el poder tener un impacto en estas edades. Es decir, que yo simplemente lo que estoy diciendo es que el tema de la salud no puede ser un tema individual de una propia persona: «Yo me voy a cuidar». Necesitas un ambiente, necesitas lo que digamos un catalizador, sobre todo de grupo, incluso en los niños, ¿de acuerdo? ¿Te he contestado a la pregunta o no estás contenta?

Valentín Fuster. Vale

19:57
José María . Hablando de los niños de tres a seis años, que es lo que pone siempre el doctor como ejemplo, he visto que tiene un personaje en Barrio Sésamo. ¿Podría contarnos un poco más cómo surgió esa idea?

Valentín Fuster. Sí, yo empecé en Barrio Sésamo debe hacer unos diez años, y no recuerdo exactamente la manera que yo entré en Barrio Sésamo, como simplemente como un consultor médico. Lo que creo que participé, pero no enteramente, porque fue un grupo de nosotros, fue en Cookie Monster, que tomaba cookies cada día de la semana, y nosotros lo que fuimos capaces es de convencer a los ejecutivos de Barrio Sésamo de que tenía que comer cookies un día a la semana. Bueno, yo creo que esto fue importante y diré por qué: porque cambió la cultura del Barrio Sésamo. El Barrio Sésamo, que era un programa educativo general, empezó a meterse más en problemas médicos de HIV, de sida en África y empezó ya en un terreno realmente educativo en el terreno de la salud. Esto yo creo que fue fundamental. Y fue en este paso que yo empecé a contribuir, con proyectos, con Sesame, entonces pues sí, es la verdad. Un día me llamaron en Nueva York y me llamaron que fuera, yo no sabía por qué. Voy yo simplemente a las oficinas de Sesame, y cuando llego me recibe un Muppet y me dice: «I am you» («Yo soy tú») y es Doctor Ruster, yo soy Fuster y él es Ruster. Y me dijo: «I am doctor Ruster» («Yo soy Doctor Ruster») y, bueno, pues este doctor ha tenido mucho éxito en países de habla hispana y ahora creo que están… va a ir ahora a habla inglesa, también. Es decir, ¿qué es el doctor Ruster? que es lo que usted me está preguntando. Es, simplemente, como Cookie Monster y es muy interesante, porque hay aspectos, por ejemplo tiene un paro cardíaco uno de los Muppets y el Cookie Monster es el que le ayuda a la resucitación. Habla de si el corazón está a la derecha, a la izquierda. O sea, todas las discusiones que tienen entre ellos son muy atractivas para los niños. Este es el doctor Ruster.

22:15
Concha. Al hilo de lo que estaba comentando antes, uno de los proyectos más innovadores fue el que se puso en marcha en Colombia en el año 2009 y que luego se extendió a otros países donde se enseñaba a los niños de tres a seis años hábitos saludables. Quería saber cómo está este proyecto y cuáles son los objetivos que se han cumplido y qué se desea conseguir.

Valentín Fuster. Bueno, como todo, y esto es un mensaje que a mí siempre me gusta dar, cualquier proyecto que tenemos siempre hay muchas barreras y dificultades. Es decir, el que piense que tienes un talento y quieres conseguir y va a ser todo fácil, en realidad esto es difícil, pero tenemos que ser persistentes. Esto es, básicamente como empezamos, con mucha persistencia. En realidad, lo que ocurrió fue que yo quería hacer un proyecto en Nueva York en niños, de tres a seis años, y el Board de educación me dijo que no, que era imposible el introducir cincuenta horas en todo aquel sistema. Entonces, yo tuve como muy buen adviser al presidente Clinton, porque entonces yo había sido presidente de la Sociedad Americana del Corazón y trabajé mucho con él en el asunto del tabaquismo, y me dijo: «En Estados Unidos, esto va a ser muy difícil, que te aprueben, que quieras dar tantas horas de mensajes a niños de tres a seis años, pero ve a países de Centroamérica». Entonces, decidí ir a Colombia y no fue fácil porque Sesame se opuso al proyecto, porque todos los proyectos que hemos hecho tenemos un grupo control y un grupo que intervenimos, entonces comparamos. Sesame pensó que esto no era ético, el que un grupo no fuera intervenido, pero claro, yo creo que no es ético que no se intervenga a nadie, esto es como todo. Entonces, hubo mucha discusión, yo salí de Sesame y, finalmente, me aceptaron de nuevo al cabo de unos días. Y así empezamos el proyecto en Colombia, y el proyecto fue fantástico: 1 500 niños. La mitad, con cincuenta horas en realidad, algo más, de instrucción de los temas que hoy he hablado antes y los otros sirvieron como controles. Entonces a los tres años vimos que había una gran, que era espectacular realmente la actitud de estos niños, el conocimiento, los hábitos, etcétera. Entonces, este proyecto vino a España y vimos lo mismo. Y de España pues ahora estamos en Nueva York ya. O sea, en Estados Unidos ya nos han aceptado. Y estamos en Harlem y muy pronto será en toda la ciudad de Nueva York, en los cinco distritos de Nueva York, vamos a empezar el proyecto en niños de tres a seis años, y actualmente estamos trabajando pues no sé, Isabel, en España unos 25 000 niños, ¿no? Es decir, que estamos realmente trabajando con mucho volumen ya. El tema es cómo vamos a controlar la calidad. Pero esto ha sido básicamente la historia, y empezó en Colombia.

25:12
Zaida. En alguna ocasión le he escuchado hablar de «la regla de las cuatro tes» para aplicarla a la vida. ¿Por qué es tan importante y qué son exactamente?

Valentín Fuster. ¿Las cuatro tes?

Zaida. Sí.

Valentín Fuster. En un mundo como en el que vivimos, si uno no tiene claro cuatro ideas se mueve como una bandereta. Hay cuatro tes que son de cómo uno madura personalmente, y hay cuatro as de cómo uno transmite, de cómo es en el mundo que vive. Y las cuatro tes, la primera te es, simplemente, tiempo para reflexionar. Es decir, cada uno de nosotros, al menos yo, quince minutos al día pienso en lo que es prioritario y en lo que no. Esto fue absolutamente fundamental. Estos quince minutos son los más importantes del día. El pensar, el decir: «Estoy solo, what is important? ¿Qué es importante?». El segundo es cuál es tu talento. Y esto es fundamental, como ya he dicho. Saber cuál es tu talento y aplicarlo. El tercero es transmitir positividad. Y, el cuatro, ya lo he dicho, es tutoría. O sea que, en realidad, son las cuatro tes. Luego hay cuatro as que es cómo uno se presenta en el mundo. Cómo uno intenta ayudar al mundo de alrededor, que esto es fundamental, el sentirse útil. Esto es absolutamente crítico para lo que llamamos, simplemente, el self esteem, la autoestima. Son cuatro as. La primera es tener una actitud positiva: «Yo encuentro barreras, pero las voy a solucionar». El mundo está lleno de barreras, lo que no puedes es decir, enseguida deprimirse, etcétera. Tenemos que solucionarla. El segundo es aceptar quién eres, no tu vecino. Si tu vecino tiene un Maseratti, digo yo, y tú no tienes coche, porque no puedes, pues oye, «Yo no tengo coche y el otro tiene un Maseratti. And so what?». ¿Me entiendes? El segundo. El tercero es la autenticidad, la autenticidad quiere decir que eres el mismo por la mañana, por la tarde y por la noche. No eres una persona cambiante depende de con quién hablas. Yo veo pacientes que pueden ser presidentes de un país, pero al mismo tiempo veo pacientes que casi están sin techo, ¿me entiende? Para mí son la misma persona, absolutamente, y esto la gente que trabaja conmigo lo sabe perfectamente. No hay diferencia. Lo que les diferencia es cómo visten o lo que sea, pero no les diferencia lo de dentro. Un presidente de un país tiene un infarto y el pobre que yo veo en Harlem tiene un infarto y yo le puedo decir que son la misma persona. La reacción, el problema, el estado emocional, el que no eres ya… has perdido tu misión de quién eres, etcétera. Es decir, que esto es absolutamente fundamental. Autenticidad. Y el último y más importante es el altruismo. Es decir que, en la vida, yo me he dado cuenta de la gente más feliz son las que dan. No los que reciben. Con lo cual, estas son las cuatro as. Bueno, pues yo creo que he funcionado bien porque normalmente no me acuerdo. Es decir, pero esto son las cuatro tes y las cuatro as. Las cuatro tes son más personales. Las cuatro as son más cómo te transmites al mundo. Son fórmulas que ayudan sobre todo cuando meditas y estás quince minutos pensando, sabes muy bien cómo estás funcionando y tienes una metodología. El problema de la sociedad actual es que puedes perder la metodología muy fácilmente a menos que tengas este método de ser persistente y ser tú quién eres y dominar tú lo que está alrededor tuyo.

Valentín Fuster El corazón sirve para dar cantidad de vida el cerebro calidad de vida

"En nuestros proyectos educativos enseñamos a niños de tres a seis años en todo el mundo a entender su cuerpo, comer bien, hacer deporte y saber controlar sus emociones"

Valentín Fuster

28:47
Raquel. Llevamos una vida cada vez más frenética, de hecho, he leído que usted trabaja más de doce horas diarias. ¿Qué podemos hacer…?

Valentín Fuster. Mi mujer dice que trabajo dieciséis.

Raquel. Pues precisamente por eso, ¿cómo podemos hacer para compaginar una vida saludable con el estrés y las responsabilidades del día a día?

Valentín Fuster. Mire, esto es como un sueño. Mire, ahora le voy a decir a usted. La gente dice: «Es que se ha de dormir ocho horas, si no tu cerebro se descalabra». Todo esto es lo que sale en los periódicos. Mire usted: el tema es mucho más complejo. El sueño es cuán profundamente o no. Yo duermo cuatro horas al día. Pero esto desde el día que nací. Por cualquier gen que tengo yo dentro que, pues bueno, pero duermo muy profundamente. A mí no me vengan con historias. Si a mí me pone usted a dormir ocho horas yo es que me vuelvo neurótico. ¿Por qué? Porque es lo que necesito cuando duermes con profundidad, ¿me entiende usted? Y esto es con todo. Si yo, por ejemplo, lo que hago me gusta y me entusiasma, yo puedo trabajar doce horas al día y me encuentro perfectamente muy contento con las doce horas o las dieciséis horas. Lo que es importante aquí es que has de cuidar de otros aspectos. No es las horas que uno trabaja, es qué hace tu familia. ¿Estás tú con tu familia? ¿Ves a tu familia? ¿Tienes una relación cualitativa y cuantitativa apropiada? Y esto es muy importante. Yo tengo una buena vida familiar, Isabel ¿es verdad o no? Y trabajo muchas horas al día, pero lo que quiero decir es que uno ha de saber compaginar estas cosas, ¿no? Pero el hecho de que uno trabaje doce horas u ocho horas o quince horas depende de si estás excited. A mí me gusta lo que hago. Yo a veces diría es que me quedaría trabajando más horas, pero la verdad es que tienes una familia y hay otros aspectos como digo, ¿no? Pero creo que es muy difícil el medir estas cosas y el sacar conclusiones que cada uno ha de, simplemente, trabajar un número de horas. Hay gente pues que con cuatro horas ya se cansan, pues bueno, yo lo que digo es que depende mucho de lo que representa ese trabajo para ti. Y aquí no hago juicio de nada.

30:58
Raquel. Estoy con el tema de la compatibilidad, de compaginar la vida personal y la laboral.

Valentín Fuster. Muy complicado, mire usted.

Raquel. Yo lo veo muy complicado hoy en día.

Valentín Fuster. Le recomiendo los quince minutos al día.

Raquel. Pues sí. Tomo nota, tomo nota.

Valentín Fuster. No, pero se lo digo de verdad. Es que, no se rían, ¿eh? Estos quince minutos entran en este tema. Tú piensas y dices: «Bueno, ¿ayer qué día fue?». Pues te das cuenta de lo que funciona en ti. Si tú no tienes estos minutos, tú te metes en un tren y no sabes el destino. Cada día entras y vienen cosas y reaccionas, reactive. Nosotros no podemos reaccionar; nosotros tenemos que proactivar. Esto es lo que yo siempre pienso que es importante, y para esto uno se ha de conocer muy bien y, sobre todo, reflexionar muchísimo. Esto es lo que, básicamente.

31:46
Enrique. Doctor Fuster, en su libro La ciencia de la larga vida habla mucho de la felicidad. ¿Cómo influye la felicidad en nuestra salud?

Valentín Fuster. Sí, la felicidad, como usted sabe, es un término difícil de definir, y en realidad uno es un poco escéptico, porque todos tenemos fluctuaciones, todos. Pero sí que le puedo decir la estabilidad de la persona que te da esta sensación de autodominio, de autoestima, de que yo soy y soy quien soy y hago lo que tengo que hacer. Y aquí hay tres aspectos distintos, vamos a ver. La felicidad se califica hoy, no la felicidad, la estabilidad, con quince puntos. Cinco puntos quiere decir, cuando yo me levanto por la mañana y tengo el día por delante, estoy excited, I am excited, estoy estimulado, me gusta lo que va a pasar hoy, voy al trabajo, o voy a lo que sea, voy al jardín a las flores, lo que sea, estás estimulado, y los puntos van de un punto, que quiere decir que tú no te levantarías de la cama, a los cinco puntos que quiere decir: «Estoy anxious to… para el día que viene ahora». Número uno. El número dos es la inestabilidad emocional, es decir, hay gente que un día está de una manera emocional y otro día está de otra. Y aquí hay también cinco puntos: la estabilidad emocional, que cada día eres más o menos el mismo. De punto uno a punto cinco. Y el tercero es el más importante, que se está viendo ahora más, se está estudiando mucho, y el tercero es: «¿Tiene tu vida un objetivo final?» Un objetivo. Tu familia, o tu religión, o tu… Lo que quiero… Un objetivo que te mueve. Este es muy importante. Entonces, cuando hablamos de felicidad, yo hablaría de estabilidad, de autodominio, de autorrealización, de autoestima, esto es lo que estoy hablando. Pues estos son, básicamente, los tres estadios que se están siguiendo, y hay una puntuación. Y esto lo estamos haciendo ya en algunos de los proyectos que estamos empezando ahora. Es decir, que esta es la manera en la que se mide. Básicamente, estos tres aspectos son importantes. Lo demás es más cosmético.

34:00
Juan Luis. Doctor, vi el otro día el documental, su documental, Making Rounds, y me llamó mucho la atención la ciencia de examinar y diagnosticar a los pacientes antes de realizar una prueba. ¿En qué consiste y qué podemos extraer de ello?

Valentín Fuster. Bueno, mire, el documental… la razón del documental es que hoy en día, la gente joven que estamos entrenando para ser médicos y, en mi caso, médicos cardiólogos, el problema que nos encontramos es que la educación es muy tecnológica, y entonces estos individuos jóvenes no saben cómo hablar con el paciente. Es decir, lo único que miran son máquinas, resultados, etcétera. Y esta, nuestra vida, es una vida en que todo se mueve, es decir, que los resultados estáticos no te están diciendo lo que está pasando. Pero hay un punto más fundamental, y es que de lo que nosotros vemos, en enfermedad diaria, el 50 % es psicológico. Lo que le estoy diciendo a usted es lo siguiente: si usted me viene a ver a mí, y me dice que tiene palpitaciones o que tiene dolor de pecho o que se fatiga cuando usted sube por una cuesta, yo ya le puedo decir que lo que está diciendo, naturalmente, es importante, pero hay un componente dentro que es más fundamental o igualmente fundamental, y es cómo usted percibe lo que le pasa, y cómo usted, en cierta manera, según su estado emocional, genera lo que le está pasando. ¿Aquí me ha entendido? Consciente o inconscientemente. Entonces, ¿cómo puede uno trabajar con máquinas cuando en realidad no tiene tiempo para hablar con el paciente? Esto es lo que estoy diciendo. Entonces, hicimos este documental que es, básicamente, pacientes que están ingresados en una unidad intensiva, en donde dos individuos, uno más sénior que yo y yo, simplemente pasan visitas. Lo que el documental trata de explicar es cómo nosotros atendemos al paciente. Por cierto, ni teníamos ni idea de dónde estaban las cámaras, es decir, que aquí el documental que usted ha visto es real. No estamos hablando con este paciente porque hay una cámara detrás que te está filmando. En absoluto. Ellos nos siguieron durante un mes cómo tratamos a un enfermo en la unidad intensiva y simplemente cómo lo manejamos, y el documental, yo creo que tiene el mensaje que usted está diciendo, que es que el trato con el paciente es tan importante como la tecnología. Es, básicamente, el documental.

36:34
Valentín Fuster. Sí.

Yolanda. Doctor Fuster, usted explica muy bien la estrecha relación que hay entre el corazón y el cerebro a lo largo de las distintas etapas de la vida. Me gustaría que nos lo contara, por favor.

Valentín Fuster. Hay dos aspectos importantes. Primero hablemos de enfermedad, luego hablaremos de salud. Desde el punto de vista de la enfermedad, lo que es muy reciente y es nuevo, es que los mismos factores que afectan al individuo, les he dicho siete, afectan a las pequeñas arterias del cerebro, y hoy hemos visto que un gran número de personas que tiene demencia cerebral es porque los mismos factores de riesgo que dan lugar al infarto, que son los siete que le he dicho, no se han vigilado y afectan a las pequeñas arterias del cerebro, se cierran, y esto afecta al estado cognitivo del individuo y se entra en demencia. Yo lo que le quiero decir es que incluso la enfermedad de Alzheimer, que es una enfermedad mucho más compleja, la manera en que la enfermedad progresa, acelera más o acelera menos, tiene mucho que ver con este componente que yo le estoy diciendo. Entonces, actualmente, de cien personas, y seguro que ustedes conocen a alguien o tienen familiares con demencia cerebral, de estas cien personas, el 25 % es Alzheimer, pero la aceleración de la enfermedad depende mucho del problema vascular. El 25 % es un problema vascular puro, donde estos factores de riesgo, de los siete, tres son importantes: la hipertensión no tratada, la diabetes no tratada y el colesterol elevado no tratado. Estos son los más importantes, ¿comprende usted? Es decir, el 25 % es Alzheimer, el 25 % es la enfermedad vascular por estos factores y el 25 % es una combinación de los dos. Y esto es un 75 % de la demencia senil. Por lo cual, hoy en día, cuando alguien me dice: «Yo voy a tener un infarto y me moriré rápidamente, por lo cual no me preocupo». Claro, esto está muy bien, pero hay dos errores aquí. El primer error es que la mayoría de los infartos no mueren repentinamente. Este es el error número uno, esto lo podía leer en las novelas, pero la realidad no es así. El 80 % de los infartos sobreviven al infarto. Pero hay un segundo punto. Esta persona, en el momento en el que le empezamos a decir: «Oiga, y su cerebro ¿qué?», dice: «Mi cerebro no tiene nada que ver con el infarto». Digo: «Pues usted no está al día, porque sepa que al no cuidarse, los factores de riesgo pueden afectar a su poder cognitivo cerebral y entrar en demencia cerebral, ¿comprende?». Y esto ahora la gente lo empieza a entender más. Yo creo que esto es un punto fundamental. Tenemos más impacto hoy en día, en el año 2018, en un enfermo al decirle: «Cuídese, porque su cerebro puede estar afectado», que al decirle: «Cuídese, porque usted puede tener un infarto». ¿Aquí me ha entendido? Ahora la gente empieza a entender lo que es la calidad de vida. Y esto nos lleva al otro aspecto, lo que es la salud. Mire usted, y esto que voy a decir es tan simple… Pero bueno, no quiere decir que sea equivocado. El corazón sirve para dar cantidad de vida. El cerebro sirve para dar calidad de vida. Es simple, quédense con ello, ¿eh?, porque, naturalmente, podríamos hablar de mucho más… Pero esta es la realidad. Nuestro cerebro es muy importante por la calidad de vida que vivimos. Alguien me ha preguntado por la felicidad, ¿verdad? Tú. Esto está aquí arriba. En cambio, el corazón sabe usted que cuando falla, falla, y la cosa se pone mal, ¿no?, desde el punto de vista de cantidad de vida. Puede afectar también a la calidad. Pero yo creo que en salud, tenemos que empezar a hablar de calidad de vida, y para esto tenemos que poner nuestro esfuerzo en el cerebro. Como, por ejemplo, la niña me preguntaba que qué tenemos que hacer para cuidarnos. Bueno, pues todo esto es muy cerebral. Es tomar una decisión: me voy a cuidar. Y voy a tener en cuenta los siete factores de riesgo. Y cada edad es un poco distinta. Y aquí les quiero hacer hincapié en lo siguiente: mucha gente dice «Bueno, es que yo voy a tomar ajo, y el ajo va contra la enfermedad cardíaca», «Yo, ¿sabe qué? Tomo chocolate negro, porque el blanco te mata». Yo no sé de dónde han sacado todas estas historias. Esto está en los periódicos y todo el mundo lo ve. Forget it, wrong. Lo importante son los siete factores de riesgo que yo les he mencionado, los siete, y lo importante es cómo su cerebro está preparado para protegerse de estos siete. Esta es tu contestación. No es uno de ellos. No es decir que, por ejemplo, yo voy a correr siete millas al día, y luego llegas a la nevera y tomas lo que te da la gana. El tema es muy distinto. Si queremos hablar de salud, que yo creo que es el tema general del que estamos hablando, cuidarse es tener en cuenta todos los factores de riesgo, y esto es una decisión personal. Lo que digo es que estas decisiones personales normalmente funcionan cuando uno lo hace con la comunidad, con otra persona o con otra gente, ¿entiende? Esto es básicamente como yo lo veo. Pero es importante todo el conjunto, no es simplemente decir que uno, particularmente, es del que yo voy a cuidarme. Y luego no decir tonterías con el ajo y el chocolate y toda esta historia.

Valentín Fuster El corazón sirve para dar cantidad de vida el cerebro calidad de vida

“Es el momento de salir de nosotros mismos, juntarnos, comunicarnos con otras personas y ser lo más útiles que podamos para la sociedad”

Valentín Fuster

42:05
David. Doctor, yo le quería preguntar sobre su trabajo en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y, bueno, quisiera que nos comentase qué es el CNIC y cuáles son las principales… o qué investigaciones destacaría.

Valentín Fuster. Yo he trabajado muchísimo en la enfermedad, en lo que lo que les estoy contando, en cómo se forma un infarto de miocardio, un infarto cerebral, la degeneración, pero llegué a una conclusión cuando llegué a un puesto de trabajo más internacional, que fue presidente de la Organización Mundial de la Salud, cuando empecé a visitar yo países de economía baja. Y allí me di cuenta de que, en realidad, allí podíamos tener mucho más impacto en aspectos de salud, de que escuchaban mucho más que en países de economía alta. Pero el aspecto que me llamó más la atención fue la importancia de la gente joven, es decir, yo me he dado cuenta viajando de que en países de economía baja, cuando hay tan pocas posibilidades, la gente joven enseguida se ancla a cosas que les puedas decir o les puedan motivar. Y esto a mí me llevó a completamente cambiar mi vida. Esto fue en el año 2005, cuando me dediqué a emplear toda la tecnología que utilizaba en conocer la enfermedad, en pasarla hacia la salud, que es lo que estamos hablando, y luego dedicarme a la gente joven. Entonces me llamaron para ver si yo podía llevar a cabo un centro en España. Y bueno, pues en España yo nací, pero salí de aquí hace 45 años. Y pensé que mi experiencia como estudiante de Medicina no fue buena, no fue buena, ¿por qué? Porque iban suplentes a dar las clases, en fin. Y entonces, esto es lo que me hizo a mí marchar de este país. Pero luego, posteriormente, con toda mi experiencia, digo: «A lo mejor yo puedo hacer algo en el país, y si puedo hacer algo es en la investigación y, sobre todo, en motivar a gente y más a gente joven». Y por esto yo vine al CNIC en Madrid, aquí. ¿Por qué? Porque es un centro que hemos sacado desde abajo. Hemos ido al bachillerato, gente de 16 y 17 años, los que tienen más interés por la creatividad, etcétera, y así sacamos el CNIC. Por una parte, el CNIC es gente joven, y está funcionando, la verdad es esta, pero por otra parte, cuando uno entra a investigación, ha de tener la tecnología más avanzada. Y en este caso, al mismo tiempo que aumentamos la gente joven, decimos: «Tenemos que tener el sistema, digamos, tecnológico, más avanzado del mundo». Pero claro, aquí hay un problema. El ir a buscar gente joven no es difícil si te lo propones, pero para la tecnología, primero necesitas dinero. Entonces yo acudí… El CNIC es del gobierno, es el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, simplemente es un centro público del gobierno, pero yo fui a buscar dinero privado, no de la industria farmacéutica, porque no quería relacionarme con la industria, sino de gente que estuviera interesada socialmente en sacar a gente joven adelante y en la mejor tecnología, y hubo 14 industrias, y esto es el Pro CNIC. Y entonces empezamos con gente joven y con la tecnología más moderna. Y entonces viene el segundo aspecto: «Y con todo esto, ¿qué haces?». Bueno, pues lo que haces es investigación molecular genética trasladada al paciente, ¿comprende usted? Es lo que se llama translational research, una investigación aplicada. Entonces en el CNIC lo que estamos haciendo es una cosa que en España, pues no funcionaba. Aquí en España, los investigadores estaban divididos entre los que hacían mucha ciencia básica y los que hacían mucha ciencia aplicada al paciente, pero sin unión. Entonces, en el CNIC, lo que hemos hecho es, motivar a gente joven, tener tecnología lo más avanzada posible, y en todo esto, Pro CNIC nos ha ayudado, y luego, desde el punto de vista del dinero estatal, del dinero que viene del gobierno, unimos a los investigadores de nivel básico molecular con aquellos que están más centrados en los pacientes. Estamos todos unidos. Por lo cual, el CNIC es un poco la elaboración de un sueño, de lo que uno puede hacer en un país donde, pues yo, según mi experiencia, tanto en investigación como en tecnología como en motivar a gente joven, al menos cuando yo estudié medicina, dejaba mucho que desear. Y en estos momentos, pues yo vengo aquí un día a la semana. Hoy he venido, vengo de Nueva York hoy, y vengo muy motivado, porque cuando yo llego al CNIC hay dos cosas que son una paradoja: en el avión leo el periódico y me deprimo, absolutamente deprimido. En el momento en el que yo dejo el periódico y llego al CNIC, yo soy otra persona. Un ambiente joven de gente motivada, de gente que quiere ir adelante, ¿comprende usted? Es decir, que es otro ejemplo de lo que uno se siente motivado. Uno puede tomar un avión un día a la semana si es que realmente está motivado. Y esto es un claro ejemplo, lo del CNIC, la pregunta que usted me ha hecho.

47:19
Mujer. ¿Cómo podemos hacer para despertar las vocaciones científicas en los jóvenes de nuestro país?

Valentín Fuster. Mire, una cosa que he aprendido en la vida es a ser muy pragmático y poco de grandes frases, porque esto no… Lo que haría sería darles la oportunidad de que vayan a un sitio donde se les motive, porque el que tú les digas cien cosas no sirve para nada. Vamos a ver, yo me acuerdo muy bien de que cuando yo empecé Medicina, me dieron un premio, no sé por qué, para ir a escuchar a neurólogos en el Menéndez Pelayo de Santander, es decir, yo tenía 18 años, supongo. Y voy a Santander y a mí la neurología ni me iba ni me venía, pero yo me senté allí los cuatro días que me pagaron el viaje que fue el premio, ¿no? Me senté allí, como individuo responsable, y bueno, escuché. Bueno, pues aquello me despertó la curiosidad. Yo, si soy investigador hoy, no le quepa ninguna duda de que es por aquel seminario. Porque me di cuenta de lo mucho que tenemos que aprender, de lo mucho que hay que hacer, de lo mucho a lo que podemos contribuir investigando. Y este fue, simplemente, un evento neurológico, por lo cual, yo le diría: vamos a ver, si usted tiene un hijo, un nieto, al que quiere despertarle la vocación de lo que sea, por favor, mándelo a los sitios donde se hace lo que usted cree que puede motivar a este chico o a esta chica, ¿me entiende? Expóngalos. Y esto es lo que nos ha pasado con el CNIC, ¿sabe cómo sacamos a la gente joven de los 15 o 16 años? Les damos una beca, y entonces vienen un mes al laboratorio. Y están allí viendo todo lo que ocurre. Y claro, todos quieren acabar siendo investigadores. Pero este es el tema: no es solamente algo teórico, les has de poner algo que realmente les motive, es decir, que eso es como le contestaría la pregunta. El hablar no sirve para nada, porque te entra por aquí y te sale por aquí. Es decir, los has de poner en el lugar apropiado.

49:25
Nelson. Hola doctor, me llamo Nelson, soy profesor de Educación Física y me gustaría saber cuáles son para usted las claves de la motivación y cómo podemos utilizarlas.

Valentín Fuster. Mire, yo tengo un libro que, por cierto, no vengo aquí a vender nada, pero contesta su pregunta. Se llama El círculo de la motivación, lo escribí hace cuatro años y ahora lo están traduciendo precisamente al inglés. Y básicamente consiste en lo siguiente, consiste en que, cuando hacemos algo nuevo, no hay motivación, empiezas y puedes errar o puedes no errar, pero tú te mueves hacia arriba y cuando estás arriba, si tú crees que tienes mucho éxito, te pones a dormir. Por lo cual, es importante no bajar, sino ir más arriba. Entonces, lo que ocurre, y esto es muy frecuente, cuando uno piensa que lo ha alcanzado todo, pues se pone a dormir, ¿no? O sea, la pasividad. Entonces entras en un terreno de frustración. Entonces, el tema está en cómo en este círculo uno se motiva. Esta es la pregunta que estás haciendo. Pues la motivación viene del suroeste, te diré, hay mucha gente joven que a mí me pregunta, cuando quieren verme, me dicen: «Óigame, es que estoy en el sureste». Y saben de lo que están hablando. Y están en un momento de frustración, ya me lo dicen, que me van a ver porque están en el sureste del círculo. Y quieren ir al suroeste. Entonces les ayudas. La fórmula que les he dicho antes. Cada uno tendrá su fórmula, pero todos podemos seguir adelante si tenemos una metodología, el pensar cada día, las cuatro tes, las cuatro as, sé que me han entendido, están allí, es decir, uno ha de tener un método por el cual sepa salir adelante en momentos de frustración, y esto es, básicamente, como le contesto a su pregunta. Y esto está en el círculo de la motivación, es cómo puedes empezar a ir hacia arriba de nuevo. Lo importante es, cuando estés arriba, no pensar en que has llegado a ningún sitio, porque si no sigues trabajando, entonces caes enseguida. Y esto es la vida, ups and downs.

51:42
Hombre. ¿Nos podría dar algún tip especial para motivar a gente, quizá ya de edad más avanzada, que ha perdido a un ser querido, que ahora mismo está en un estado de semidepresión? Es decir, esas mismas técnicas que nos propone, ¿se aplican a gente joven y a gente mayor?

Valentín Fuster. No, es distinto, es distinto, esto es un tema que lo vivimos los médicos continuamente, y sobre todo los médicos cardiólogos, que vivimos la mortalidad y vivimos todo este aspecto. Lo más importante es la gente querida, ya se lo digo yo ahora. Cuando la gente dice: «Es que la familia no sirve para nada». Sí, no sirve para nada, dime que no sirve para nada el día que tengas un problema, verás que lo único que sirve es los que has tenido a tu lado. Es decir, que este es un tema completamente distinto. En momentos de gran gravedad, en momentos de gran pesimismo, es muy importante otra persona u otras personas en las que tú tengas trust, que tengas confianza, y exponerte. Y esto es lo que hacen los psicólogos. Básicamente, los psicólogos lo que hacen es que hables y te explayes y tal, pero si puedes hacer esto con una persona que realmente tenga una química contigo y sea una persona que tú sientes que te apoye, esto es lo más importante en momentos de este tipo. Y esto ocurre, muchas veces, lo que dicen, a los cincuenta años, el crossroad, es verdad, los cincuenta años son muy tricky, no quiero vender pero tengo otro libro sobre esto. No quiero vender ningún libro, pero claro, son cosas que he pensado muchísimo. Los cincuenta años es un momento difícil, porque vienes de algún sitio y no sabes si has de ir a otro, etcétera, ¿no? Es muy importante hablar con gente, tener relación, decir cómo te encuentras, ser muy sincero. La amistad es sinceridad, es abrirse, esto es lo que es, ¿no? Pero es un terreno muy distinto al que me ha preguntado el compañero, muy distinto. Yo creo que hemos hablado de todo, pero yo creo que si tengo un mensaje que dar es difícil el poder decir, pues sí, tal vez el mensaje que les diría es… Lo sé en inglés, pero bueno, first, be useful, estar en una sociedad que sea familiar, que sea la que sea, donde uno esté, pero que sea de utilidad. Esto para mí es de utilidad, es decir, esto para mí es fundamental, tenemos que salir de nosotros mismos incluso con todos nuestros problemas, y juntarnos con otros si es que hay muchos problemas, pero creo que esto, el ser útil, es importante. Para ser útil, es importante conocer todas las coordenadas. Yo creo que aquí hemos hablado del tema educativo, etcétera, es decir, que uno pueda escoger y ser útil con su talento, con lo que conoce, etcétera. Y yo creo que este es el tema, para mí, más interesante, y es si uno puede salir de sí mismo y ser útil en la sociedad donde vive. Y si uno no puede salir de sí mismo, que intente juntarse con gente con quien uno pueda tener ya una relación de cualquier tipo y donde hay una comunicabilidad importante. Yo creo que si se llega a este punto, es fácil llegar al segundo, pero creo que para mí… Yo creo que… Bueno, claro, hay gente en la sociedad que ha tenido más suerte que otra, yo he tenido mucha suerte, por lo cual, cuando yo hablo de esto, pues hablo porque yo he sido una persona con mucha suerte, por lo cual, lo único que puedo hacer es dar, más que recibir, porque he recibido toda mi vida, entonces yo simplemente el consejo que les daría es un estadio en dos tiempos. Si ustedes ya se han hecho, tienen confianza y saben lo que quieren, saben adónde van, pues yo creo que es el momento de ser lo más útiles para la sociedad que puedan, yo creo que les dará mucha más satisfacción. Y si no pueden llegar allí por problemas personales o de lo que sea, sobre todo, tener en cuenta que hay otras personas en el mundo donde viven que pueden ser de mucha ayuda para ustedes. Esto sería el estadio número uno. Bueno, yo creo que este es un mensaje un poco superficial, si les parece, pero al menos es lo que yo les diría como resumen final de este contacto que hemos tenido. Mucha suerte.