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Con un libro, nunca estás solo

Bisila Bokoko

Con un libro, nunca estás solo

Bisila Bokoko

· Fundadora African Literacy Project

De pequeña tenía miedo a hablar en público y soñaba con vivir en Nueva York. Hoy inspira a miles de personas con sus conferencias y lleva 20 años habitando la Gran Manzana. Para Bisila Bokoko no hay obstáculo que le frene, ni sueño que no se proponga alcanzar. “Si crees, creas”, asegura esta filántropa y emprendedora nacida en España con raíces en Guinea Ecuatorial.

Bokoko está considerada una de las mujeres españolas más influyentes en la actividad empresarial en Estados Unidos. Fue Directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio España en Nueva York y es, además, una reconocida empresaria. “La educación ha sido la llave de mi libertad”, asegura esta mujer decidida e inquieta que pisó África por primera vez cuando tenía 35 años. Aunque, admite Bokoko, "sabía mucho de mis raíces gracias a los libros y a las historias que me contaban mis abuelos". Uno de sus proyectos más ambiciosos pretende plantar el conocimiento en las zonas más remotas del continente. Es el 'African Literacy Project': una red de bibliotecas en varios países para promover la alfabetización en los pueblos africanos.

Bisila Bokoko defiende el empoderamiento de las personas a través del desarrollo personal. Su trabajo le ha valido multitud de galardones internacionales. En 2019 la ONU la honró con el premio ‘Ciudadana del Mundo’. “Es el reconocimiento que mejor describe quién soy”, sentencia.


Creando oportunidades

Bisila Bokoko

De pequeña tenía miedo a hablar en público y soñaba con vivir en Nueva York. Hoy inspira a miles de personas con sus conferencias y lleva 20 años habitando la Gran Manzana. Para Bisila Bokoko no hay obstáculo que le frene, ni sueño que no se proponga alcanzar. “Si crees, creas”, asegura esta filántropa y emprendedora nacida en España con raíces en Guinea Ecuatorial.

Bokoko está considerada una de las mujeres españolas más influyentes en la actividad empresarial en Estados Unidos. Fue Directora Ejecutiva de la Cámara de Comercio España en Nueva York y es, además, una reconocida empresaria. “La educación ha sido la llave de mi libertad”, asegura esta mujer decidida e inquieta que pisó África por primera vez cuando tenía 35 años. Aunque, admite Bokoko, "sabía mucho de mis raíces gracias a los libros y a las historias que me contaban mis abuelos". Uno de sus proyectos más ambiciosos pretende plantar el conocimiento en las zonas más remotas del continente. Es el 'African Literacy Project': una red de bibliotecas en varios países para promover la alfabetización en los pueblos africanos.

Bisila Bokoko defiende el empoderamiento de las personas a través del desarrollo personal. Su trabajo le ha valido multitud de galardones internacionales. En 2019 la ONU la honró con el premio ‘Ciudadana del Mundo’. “Es el reconocimiento que mejor describe quién soy”, sentencia.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:12
Zuberoa Marcos. Hola, Bisila. Bienvenida.

00:13
Bisila Bokoko. Muchísimas gracias. Un placer estar aquí con vosotros.

00:18
Zuberoa Marcos. Eres un personaje diverso en muchos sentidos. En tus orígenes, en lo que haces. Pero en ‘Aprendemos juntos’ siempre nos gusta empezar por los orígenes. Y tú llevas ahora veinte años en Nueva York.

00:32
Bisila Bokoko. Sí.

00:33
Zuberoa Marcos. Si no me equivoco, pero naciste en España. Eso lo tenemos en común. Pero tu familia procede de Guinea Ecuatorial y me gustaría que explicaras tú tu propia historia, cómo acabas en donde estás hoy, para que también la audiencia te pueda conocer mejor.

00:51
Bisila Bokoko. Bueno, me encanta lo que has dicho de los orígenes, porque para contar bien esta historia tendría que empezar por los orígenes que empiezan por mis raíces, ¿no? Que es en Guinea Ecuatorial. Mira, mis padres siempre dicen que ellos no fueron inmigrantes habituales. ¿Y por qué digo esto, no? Porque mi bisabuela tenía ya una casa en Valencia y por eso mi familia vino a vivir a Valencia. Mi bisabuela fue la primera mujer que fue, de hecho Ministra de Educación de Guinea Ecuatorial, siendo mujer en aquellos años, y compró una pequeña casa en Valencia. Entonces, mi padre, cuando vino a estudiar a España, que tenía 17 años, pues fue a la casa de su abuela, mi bisabuela. Y mi madre, pues fue a un colegio de monjas y mis abuelos pues querían que, dadas las circunstancias en Guinea Ecuatorial, no había oportunidad de estudiar, pues la pusieron en un internado. Y ambos, mis padres se conocieron en Valencia. Curiosamente vienen del mismo lugar y se conocieron en Valencia. Y yo, bueno, pues nací en Valencia, en una época donde en realidad en España pues no había inmigración africana. Y ser negro, pues era… yo digo siempre que nací diversa, ¿no? en ese sentido, porque ya era diferente simplemente al crecer en una época donde no había diversidad, como existe ahora. Y bueno, pues en realidad fue una infancia bastante inusual debido a esto, ¿no?

02:16
Bisila Bokoko. Por ser siempre la persona distinta en clase… Em… Pues mis padres, una cultura africana porque habían… aunque no han pasado tanto tiempo en Guinea Ecuatorial, todavía seguían muy enraizados con sus costumbres. Y para mí poder poner la cultura española y la cultura africana juntas y poder convivir y que fuera una danza armónica entre ambas, no fue en mis principios tan fácil. Luego ya me he ido realmente como aceptando mucho más esas distintas partes de mí, porque en un principio quieres ser como todos los niños. Entonces yo quería ser como cualquier niña española y además quería ser blanca también porque era la única. Y yo decía: «¿y yo por qué tengo que ser distinta?». ¿No? Entonces tuve que tomar esa decisión de qué quieres ser de distinto, que te separa de los demás o quieres ser especial, ¿no? Que al final todos somos especiales y tenemos algo que nos hace distintos de los demás, ¿no?

03:16
Zuberoa Marcos. ¿Y cuando te instalas en Estados Unidos? Estados Unidos, especialmente la ciudad de Nueva York, es una ciudad que es lo que define un «melting pot». Aquí hay gente de todos los colores y de todos los orígenes.

03:30
Bisila Bokoko. Bueno, pues la historia con Nueva York es una historia muy bonita, porque mi madre siempre dice que desde que tenía unos seis o siete años siempre decía que iba a vivir en Nueva York. Entonces ella me decía: «pero tú dónde vas, moniato, que eres una niña pequeña y ya me dices que vas a vivir en Nueva York». Yo tenía muy claro que ese iba a ser mi sueño y aunque no conocía Nueva York más que de las películas y de los libros que había leído, tenía muy claro que iba a ir, ¿no?. Entonces, mis amigos me decían que era muy pesada. Porque siempre decía: «no, es que yo voy a cumplir mi sueño de ir a Nueva York». Y la verdad es que el sueño se cumplió porque, cuando acabé la carrera, pues tuve la oportunidad de ser becaria del Instituto Valenciano de la Exportación, y yo me quedé superdesconsolada porque me dieron la beca para hacerla en Valencia y yo lo que quería era irme fuera, ¿no? Así que el primer año me dejaron en Valencia. Pero bueno, era una oportunidad magnífica de aprender comercio exterior y se dio la oportunidad de que el siguiente año me extendieron la beca en Nueva York, y ya no hubo forma de volver. De hecho, bueno, acabé trabajando en esa misma oficina. Me ofrecieron trabajo después de unos seis meses y, bueno, pues hasta ahora es historia. O sea, no me sacan de aquí ni con agua caliente. Llevo veinte años.

04:43
Zuberoa Marcos. Bisila, es curioso que tienes unos orígenes tan diversos y el año pasado, si no me equivoco, la ONU te dio el Premio a Ciudadana del mundo. O sea, ¿cómo uno interpreta eso? ¿Le da contexto a eso? ¿Qué significó aquello para ti?

05:01
Bisila Bokoko. Mira, pues yo de todos los premios y reconocimientos que he recibido en mi vida, creo que quizás es el que mejor describe quién soy. Porque siempre digo que soy un poco un híbrido cultural. Soy de todos sitios, pero de ningún sitio en concreto. Y creo que la casa la llevo encima siempre. O sea, nunca me siento extraña en otro sitio. Mi familia, además, es superdiversa. Es decir, mi cuñada es china. Tenemos taiwaneses en casa, españoles… Somos un poco de todo, ¿no? Mi marido es alemán, con lo cual al final, pues creo que tenemos las Naciones Unidas ya en casa. ¿no? Entonces, el hecho de que me dieran ese reconocimiento para mí no era diferente, porque gracias a mi trabajo he tenido la oportunidad de trabajar con personas de muchísimas nacionalidades y me he dado cuenta de que no somos tan distintos y siempre me veo en el otro. Y empiezas a desarrollar una empatía de ponerte siempre en el lugar del otro, a entender cómo se siente el otro, y eso te hace pues muchísimo más tolerante. Y al final, bueno, pues creo que de todos los premios un poco, pues describe mi manera de ver el mundo, ¿no? De una manera muy global.

06:07
Zuberoa Marcos. Bisila, creo que una persona muy importante en quien tú eres hoy fue tu abuela.

06:15
Bisila Bokoko. Total. Bueno, yo diría que mis dos abuelas. Una de ellas, la materna, nunca la llegué a conocer, pero sí que tuvo muchísima influencia. Porque mi madre, los pocos recuerdos que tiene de ella… porque mi madre salió de Guinea con catorce años y perdió a su madre muy pronto. Pero mi abuela siempre… O sea, la imagen que yo tengo es de esa mujer que ayuda a los demás, ¿no? Entonces mi madre siempre dice que cuando salió de África le dijo: «mira, si encuentras una persona, por favor ayúdale». Ese es el único consejo que le dio mi abuela materna, ¿no? Entonces, aunque no la conocí, sí que eso se me ha quedado grabado siempre. Y mi abuela paterna es, pues, quizás la persona con más influencia en mi vida. Por eso mi africanidad la llegué a aceptar por ella. Yo el primer recuerdo que tengo de ella es de cuando soy pequeña, que llega de África a visitar a mi padre, y entonces pues me encuentro con una mujer enorme y rotunda. Tenía unos brazos grandes y unos pechos grandes y con su pañuelo africano, muy guapa, con una presencia muy fuerte. Y lo primero que le dijo a mi padre es: «¿por qué estás criando a estos niños como si son blancos, si no son blancos?». «O sea, no les has enseñado absolutamente nada de la cultura africana» Y bueno, pues mis abuelos se mudaron a España a vivir y tenían su propia casa y como que nos secuestró tres meses. A todos los nietos. Y nos hacía, bueno: cocinar, marcar… o sea, nos tenía tres o cuatro horas marcando, ¿no? Yo tenía los dedos ya pelados de tanto coser.

07:49
Bisila Bokoko. Me enseñó de todo y yo me quejaba y le decía: «pero si yo voy a estudiar una carrera, voy a ser abogada, yo no necesito saber esto», ¿no? Y me decía: «¿entonces cómo vas a saber cómo decirle a la gente cómo quieres las cosas?». ¿No? Y, bueno, y era una mujer también pues que había perdido siete hijos. O sea, estuvo embarazada catorce veces, perdió siete hijos y nunca la vi llorar cuando contaba estas cosas, ¿no? Y algunos niños se le habían muerto en las manos. Pero ella tenía una manera de ver la vida totalmente resiliente y siempre con alegría. No había nada que una buena comida y un buen baile no arregle, ¿no? Entonces, eso lo he aprendido de ella, ¿no? Por eso a veces digo siempre que la sonrisa es mi uniforme y es mi estilo de vida. Porque creo que frente a la vida tienes que sonreír. Y ella me enseñó esa parte, ¿no? De siempre. Pues… reírnos. Y de lo primero que se reía era de sí misma. Entonces esos son los recuerdos que tengo de ella y siempre ha tenido una gran influencia en mí y en los momentos… O sea, si tú le llamabas y le decías que tenías un problema, te montaba un pollo impresionante porque era como, o sea: «¿para qué me llamas para esto? O sea, soluciónalo y tienes que reírte de esta situación. No es ningún drama». Ella nunca entendió cuando vino a vivir a España lo que era la depresión. Para ella era: «pero más razones tengo yo de estar deprimida». Ella, con nueve años… su madre se murió de una paliza por parte de su marido y sabe perfectamente lo que es levantarse una mañana y ver a su madre fría. Con nueve años.

09:25
Bisila Bokoko. Y eso… fue niña huérfana, ¿no? Desde muy joven. Entonces yo por eso también tengo pues esa misión de ayudar a las mujeres. Y el tema de la violencia doméstica es que lo vi a través de los ojos de mi abuela, ¿no? El efecto que había tenido en ella. Y fue siempre pues una mujer que te contaba esas historias que eran tan fuertes… pero siempre con una sonrisa. Y me decía: «no sé leer y escribir muy bien», porque ella estudió hasta los diez u once años, dice, «pero nadie me gana administrando». Y era una mujer muy de negocios y una gran emprendedora.

Con un libro, nunca estás solo - Bisila Bokoko
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“La educación es el gran ecualizador, porque nos da las mismas oportunidades a todos”

Bisila Bokoko

10:03
Zuberoa Marcos. Luego hablaremos de la influencia que tuvo tu abuela precisamente en esa faceta tuya como mujer de negocios o mujer emprendedora. Pero otro elemento que creo que fue muy importante en tu infancia fue las historias y la lectura, que están muy conectadas las dos.

10:21
Bisila Bokoko. Pues mira, mis abuelos eran grandes contadores de historias. Ambos. O sea, mi recuerdo de mi abuelo es lo mismo: era un señor que se quedó ciego pues… ya con unos cuarenta y pico años, que fue muy duro. Le pusieron un colirio que estaba caducado no sé cuántos años ya y se le secó el nervio óptico. Y él tenía una gran biblioteca y eso tuvo mucha influencia en que mi padre siempre tuviera una gran biblioteca en casa. Y… pues ellos siempre me llamaban y me decían: «vente a casa, vamos a sacar historias», ¿no? Y decían eso, «sacar historias». Las historias que salen de uno. Y muchas veces pues pasábamos y venían familiares. Ellos… su casa era como una comuna, ¿no? De todos los guineanos que llegaban y «bum», aparecían ahí. Y, nada, y todo el mundo sacaba sus historias, ¿no? Y ellos además eran como muy sabios a la hora de luego sacar conclusiones de esas historias. E incluso cuando había pues problemas matrimoniales entre mis tíos o mis padres, o de alguien de la comunidad, ellos siempre escuchaban a las dos partes, luego se metían a la habitación, hablaban entre ellos y siempre venían con una solución. Y eso es como muy africano, ¿no? Entonces, ese poder de las historias. Y luego mis padres, al darse cuenta de que no tenía una forma de entender mi cultura, pues desde que fui muy pequeña, once o doce años, estuve leyendo libros africanos, pero además mi padre era el «curator», ¿no? De estos libros. Y tenía que estudiar mucho el tema de la colonización, de la esclavitud, del africanismo… entender cuál era mi parte en el mundo, ¿no? Y entender que parte de ser negro en cada parte del mundo es distinto. O sea, yo soy afroeuropea, por así decirlo. Y no tiene nada que ver ser afroeuropeo con ser afroamericano o ser del Caribe, ¿no? Son… las historias son muy diferentes y me dieron una visión general para que entendiera mucho mejor, no solamente de dónde vengo, sino a dónde voy.

12:29
Zuberoa Marcos. O sea, uno de los proyectos más bonitos que tienes es precisamente cómo has conectado lo que a ti te sirvió para entender tu ser y cómo ahora eso lo has llevado a África. Al fin y al cabo, tus orígenes y los orígenes de todos. Porque tienes este proyecto tan bonito de las bibliotecas en África, llevar la lectura a África, que me gustaría que nos contaras un poco cuándo surgió la idea de hacer eso y en qué consiste.

12:59
Bisila Bokoko. Bueno, pues te puedo decir que nunca tuve una vocación filantrópica, ni mucho menos. Todo lo contrario, ¿no? Yo vengo de esa época en la que «show me the money», «tienes que hacer que tu vida cambie»… Porque mis padres, como hija de inmigrantes, lógicamente, pues lo que querían es que tuviera muy claro que, si ellos habían hecho un esfuerzo, pues que tenía que multiplicar o triplicar ese esfuerzo que ellos habían hecho con mi vida. Con lo cual tenía siempre el centro pues en mi trabajo, en los negocios y nunca había pisado África. Entonces, cuando cumplí 35 años, ese fue mi regalo de cumpleaños y fui a Ghana porque mi marido no habla español. Entonces, yo todos mis veranos y navidades soy traductora simultánea, porque estoy en la mesa traduciendo absolutamente todo para que todo el mundo pueda entenderse. Entonces dije: «no, estas vacaciones tienen que ser distintas. En lugar de ir a Guinea Ecuatorial, pues mi primera vez en África que sea en inglés y así bueno, pues…». Y conocía más o menos ese país por los libros, ¿no? Y luego llegué y lo primero que me llamó la atención en el aeropuerto es que todos eran negros y era la primera vez en mi vida que todo el mundo a mi alrededor era negro. Porque claro, aunque vivía ya en Nueva York, en Nueva York todo el mundo es diverso, ¿no? Entonces esto fue como un choque y recuerdo que el guía me iba explicando lo que íbamos a hacer cada día y le dije: «mira, yo animales no quiero ver. O sea, lo que quiero ver es a la gente, conocer a la gente. Llévame a los poblados y llévame a los sitios donde pueda conocer gente».

14:32

Y cambiamos todo el programa que teníamos esos días. Y ya con el séptimo día fuimos a Kokofu, que es un pueblo muy pequeñito cerca de Kumasi, y el «chief» de Kokofu, que es como una especie de rey porque hay una organización diferente. Se ve que alguien había visto el coche pasar y él no había pasado a saludar y entonces lo llamó al móvil y le dijo: «bueno, me han dicho que tú estás en el pueblo y no has venido a saludarme. Esto es una ofensa. Ya estás viniendo a mi palacio». Que tenía un palacio ahí con dos leones de piedra, algo increíble en medio de este lugar. Entonces nosotros llegamos supercuriosos y dijo: «oye, ¿os importa? Porque, lógicamente, es como nuestro rey y no puedo hacerle ese feo». Y entramos y nada. Y él estaba en un consejo de ancianos, todos pues llenos de oro por aquí, con unas telas magníficas, estupendas. Y entonces se puso a hablar con nosotros y me dijo: «tú vas a ser la reina del desarrollo de Kokofu». Y yo lo único que escuché en ese momento fue «reina». O sea, la palabra «queen» fue lo primero que escuché. Y entonces, pues dije: «sí, sí, por supuesto». Y mi marido: «oye, un momento. No sabes lo que te van a pedir todavía. Dices que sí…». Y le digo: «¿has oído la palabra ‘reina’?». O sea «the queen». Entonces bueno, pues ya nos dijo: «bueno, pues vamos a darte una tierra para que tú construyas aquí algo». Y entonces le dije: «pero bueno, pero ¿qué hago por vosotros?». O sea, ahora ya pues pasada mi borrachera de vanidad, ¿ahora dónde vamos, no? Con esto. Entonces me dijo: «mira, te doy tres días y estoy seguro de que vas a saber qué hacer con esta tierra». Y efectivamente. Es que me vino como un clic una mañana y dije: bibliotecas. Es exactamente cómo he conocido África. A través de los libros. Ellos también podrán mirar al mundo a través de estos libros. Entonces se lo conté, le encantó la idea y, nada, nos enseñaron un terreno y le dije: «dame un año para poner todo esto en marcha».

16:25
Bisila Bokoko. Y volví a Nueva York, se lo conté a mis amigos y empezó la fundación. Pero que no tenía absolutamente ninguna idea, sino que fue un poco mi abogado que me dijo: «mira, yo te hago los papeles». Otros amigos me dijeron: «te voy a presentar una persona que trabaja en esta biblioteca». Y así empezó el programa. Y ahora pues tenemos cuatro bibliotecas propias en zonas rurales, donde están alejados de realmente tener acceso a libros. Y el resto son colaboraciones que tenemos con colegios pues que están muy alejados de la ciudad y no tienen tanto acceso a libros. Y es un proyecto, pues… en realidad es como otro hijo para mí, ¿no? Porque nació de lo que más me gusta, de mi amor por la lectura. Pienso que los libros pueden ser tus mejores amigos y que con un libro no estás solo. Porque yo viajo muchísimo, pero estoy siempre con gente porque tengo un montón de autores con los que en ese momento, a través de sus novelas o de sus libros llego a conocerlos bien, llego a sentir con ellos, aprendo de ellos y esa misma sensación he visto que en África funciona igual. Cuando niño en Kenia me dice «oye, ¿nos puedes traer libros de viajes porque con eso puedo viajar?», yo siento que antes de ir a África con mi cuerpo, yo ya fui ahí con la mente, ¿no? A través de los libros. Y ellos están haciendo lo mismo.

17:40
Zuberoa Marcos. Bisila, tú hablas de este hijo tuyo, de fomentar este interés de conocer el mundo a través de la lectura, que es lo que has hecho tú. Pero yo creo que lo que tú haces tiene una repercusión mucho mayor. Me estabas hablando de que estás enviando unos libros a colegios que están en zonas muy remotas y yo me imagino que los niños de ahí, muchos no tienen acceso a una educación. Probablemente desde que tienen… son… útiles, entre comillas, de alguna manera para las familias, se ponen a hacer cualquier trabajo.

18:18
Bisila Bokoko. Así es.

18:19
Zuberoa Marcos. Y no van a una escuela, no se forman, no se educan. Y en cambio tú, enviándoles estos libros, les estás abriendo una ventana al mundo. Les estás dando la oportunidad de una educación, que es algo muy importante. Entonces, ¿tú has pensado tu proyecto desde esa perspectiva? ¿Qué significa para ti el que les estés dando una educación a estos niños?

18:44
Bisila Bokoko. Pues mira, sí. Porque yo pienso que cuando yo fui y me vi reflejada en todos los niños, ¿qué diferencia había entre ellos y yo? La educación a la que yo había tenido acceso. La educación ha sido la llave de mi libertad para poder elegir lo que quiero hacer con mi vida. Porque eso al final es lo que te da la educación, te da opciones. Te da opciones para poder decir: «bueno, pues quiero hacer esto todos los días». Y eso para mí en realidad es el éxito. El éxito de las personas, para mí… Cada uno tendrá su propia percepción o concepción de lo que es el éxito. Pero para mí es levantarme cada mañana y poder decidir qué hago con mi vida, y cosas que realmente siento pasión. Y es algo que con los niños hemos querido hacer. Y además involucrar a las familias enteras, porque una de las cuestiones que nos dimos cuenta cuando fuimos a África fue que a veces los… yo veo la educación realmente como el gran ecualizador. Nos pone a todos en la misma… digamos, para tener las mismas oportunidades para todos, ¿no?

21:32
Zuberoa Marcos. Bisila, te has convertido en una de las mujeres de negocios más influyentes. Y no puedo evitar pensar todos los desafíos que has tenido que superar, todas las barreras que has tenido que superar para llegar allí por el color de tu piel, por el hecho de ser mujer, etcétera. Cuando ahora vas por ahí dando conferencias por el mundo, ¿qué es lo que les dices a las niñas? Porque, además, algo que me ha sorprendido mucho es lo que siempre te había transmitido tu familia de: «ten mucho cuidado con lo que dices, con lo que haces, porque eres la referencia para los que vienen detrás de ti». ¿Qué aconsejas a las niñas?

22:18
Bisila Bokoko. Sobre todo que piensen en grande, que no dejen que las etiquetas les limiten. Yo siempre digo que «lo que crees creas». Entonces, una de las cuestiones que para mí es muy importante es que debes creer en ti. Tienes que encontrar esa… esa historia que tú quieres ser. Y cada niña tiene que escribir su historia. Y yo he escrito la mía. Es decir, podía hacerse una historia completamente diferente, pero me di cuenta con tiempo de que yo tenía que escribir esa historia. Creo que fue un libro que se llama ‘Tus zonas mágicas’, que cayó en mis manos por casualidad. Y entonces sí que me vino muy bien porque yo tenía falta de autoestima y pensaba que esas etiquetas que me habían puesto en clase… pues en el cole: eres la negra, eres la tal, ¿sabes? O sea, siempre te ponen etiquetas. Pues me estaban autolimitando. Entonces los primeros problemas con los que me encontré y las primeras barreras y las primeras vallas que tuve que saltar fueron las propias mías de mi mente. Entonces, una de las cuestiones que dejo muy clara a las niñas es que ahí están las barreras más altas para saltar. Y una vez haces ese trabajo tuyo personal y empiezas a creer en ti y realmente refuerzas tu autoestima, eres capaz de hacer grandes cosas, incluso que lo imposible sea posible, ¿no? Porque hay muchas de las cosas que he hecho que pensaba que iban a ser imposibles y al final han sido posibles. Y también les digo que incluso no sabía que existía el trabajo que yo tengo. Es decir, yo he inventado mi trabajo, lo he fabricado y lo he ido diseñando poco a poco. Y mi trabajo al final es un cóctel de todas esas cosas que para mí son importantes, ¿no? El cóctel pues tiene África, tiene España, tiene Estados Unidos, tiene los libros, tiene la familia. Es decir, todas esas cosas que para mí son importantes y es la esencia de mi vida, eso es mi trabajo. Entonces les digo eso, que sueñen en grande, que no dejen que nada ni nadie les limite y que, sobre todo, pues el creer en ti lo es todo, ¿no? Esa fe.

Con un libro, nunca estás solo - Bisila Bokoko
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"No puedes dejar que las etiquetas te limiten"

Bisila Bokoko

24:27
Zuberoa Marcos. ¿Una de las barreras que superaste es tu miedo a hablar en público? Porque tú viajas dando conferencias. Es parte de tu modo de vida.

24:37
Bisila Bokoko. Mira, esa es una de esas cosas que es… lo que era imposible para mí, ¿no? Mira, este miedo viene porque la primera vez que se celebró un encuentro familiar, cuando yo era pequeña, tendría unos 11 o 12 años, donde celebrábamos África en Valencia, ¿no? Y recuerdo, bueno, pues que toda la familia estaba como muy ilusionada y mi tío me encargó que dijera una poesía para la Virgen Bisila. Porque mi nombre viene de la Virgen de los bubis. Los bubis somos una de las etnias que vivimos en Guinea Ecuatorial, y la Virgen Bisila representa la madre y la diosa, porque nosotros tenemos una deidad que es masculina y femenina. Entonces, están todas muy balanceadas y en eso creo que esta sociedad está avanzada en ese sentido, porque no tenemos esa distinción. Y, bueno, pues tenía que aprenderme esta poesía donde explicaba esa deidad y cómo pues la Virgen, pues… a través de la Virgen… tenía un solo pecho y daba de mamar a los niños que estaban débiles en ese pueblo y pudieron reforzarlos. Y, bueno, pues era una historia, pero tenía que memorizar esa poesía. Y, cuando subí al escenario se me olvidó absolutamente todo porque vi a todo el mundo mirándome y me bloqueé. Entonces salí del escenario y, en lugar de improvisar o hacer algo, me quedé petrificada de miedo y salí corriendo. Y claro, pues era como una vergüenza familiar, ¿no?

26:04

Y otras personas que ese día participaban, pues todo el mundo lo hizo fenomenal y yo me sentí totalmente que había fallado a mi familia. Y, sobre todo, pues con ese peso que yo tenía ya desde siempre, ¿no? De hacer las cosas bien. Y ya dije: «mira, no voy a hablar». Entonces estudié Derecho y no me presenté a ningún examen oral en toda la carrera. Siempre me lo dejaba para septiembre porque en septiembre era escrito. Luego, en mi trabajo en el IVEX no necesitaba realmente hablar mucho en público porque eran siempre, pues, si venía el presidente de la Generalitat pues hablaba él… Entonces no tuve… Y en la Cámara de Comercio sí que me tocó. Pero, bueno, en realidad era pues contar las cuentas anuales, darles a los socios un poco de información de lo que había pasado ese año. Tenían los consejos de administración cada dos meses y, aun así, lo pasaba fatal cada consejo y dejaba que mi presidente fuera el que hablara. Yo le escribía todos los guiones y le dejaba que hablara. Pero y este miedo… El miedo es un gran maestro. Porque el miedo a veces te muestra caminos insospechados. Y yo escuché a este miedo. Y la verdad es que en la primera ocasión donde tuve que hacer un evento importante que la vida me volvió a poner otra vez fue cuando se hizo Miss Turismo por primera vez en Guinea Ecuatorial. Entonces me llama la ministra y me dice: «mira, Bisila, queremos que hables tú y que presentes este evento porque, aunque los productores son de Londres y todo eso, queremos a una persona autóctona. Tú hablas los dos idiomas, no tenemos a mucha gente así y vienen presidentes también de los países francófonos y también hablas francés. Con lo cual, hemos pensado que eres tú quien debe presentar el Miss Turismo este año».

27:46

Y yo digo «bueno, ¿cómo digo que no a esto? Es la primera vez que mi país me pide que haga algo». Que era la primera vez… no podía decir que no. Entonces yo llegué esa noche reventada, me subieron al escenario y me explicaron lo que tenía que hacer. Me dieron el guion y al día siguiente me dijo el productor que me llamaría. Y no me llamó. Entonces a las dos de la tarde me llama la ministra y me dice: «Bisila, ¿por qué no estás ensayando?». Y digo: «Mira, a mí nadie me ha llamado». Entonces ella va al centro y le dicen: «mira, esta chica es imposible, o sea, ni locos la cogemos. O sea, hay que traer a otra persona y que lo haga ella». Y la ministra, nunca he visto a nadie tan enfadado en toda mi vida. Les montó una… brutal y les dijo: «mira, me vais a devolver todo el dinero que he pagado a la organización». Y, además, inmediatamente, estaban las «misses» en el escenario ensayando. Paró todo y dijo: «todo el mundo a los hoteles y os volvéis cada uno a vuestro país. Aunque tenga que poner aviones privados, todo el mundo se va de mi país hoy». Entonces, todos nos quedamos como alucinados. Dice: «O Bisila hace esta presentación o es que no hay presentación. O sea, no vais a venir a mi país a decirme quién tiene que presentar nada», ¿no?. Porque esta organización era extranjera. Bueno, todos como locos pidiéndole perdón a la ministra. Y, en ese momento, aparece el presidente del país. Yo alucinando. Y él dice: «bueno, ¿cómo va todo? Bisila, ¿ya preparada?». Y yo: «sí». Pero no estaba preparada para nada. Y lo pasé fatal. Y yo me encomendé a algo más grande que yo y dije: «bueno, pues a ver cómo salgo de esta». Porque además estaban mis abuelos en el país, mi padre estaba viviendo en el país y todas las televisiones de los 62 países que iban a representar estas «misses».

29:27

Y la primera vez que se hacía en África. Estaba todo el mundo mirando, con lo cual no tenía otra. Y no sé realmente de dónde salió esa fuerza. Ya digo que a veces hay que encomendarse a algo más grande porque yo estaba aterrorizada no, lo siguiente. Y, además, de repente la ministra sigue y dice: «mira, he pensado que cambies el guion. No me gusta lo que ha hecho esta gente de Londres y lo cambias todo. Y lo adaptas a lo africano, a lo nuestro. Y, además, en inglés y en español porque me acaban de llamar que viene el presidente del Congo». Venían de Santo Tomé y Príncipe, venían de diferentes… Entonces, «no pressure», ¿sabes? Con lo cual, bueno, pues ese día realmente fue como perder, transcender ese miedo porque la vida me había puesto otra vez en la misma tesitura de tener que representar a mi país en ese momento y no podía fallar. Y además tenía muchos ojos delante, ¿no? Y, a partir de ese día ya, creo que perdí el miedo. Saqué esa fuerza. Respiré. Estaba histérica al principio y pasé una noche sin dormir, pero llegué al escenario y realmente pues el performance fue perfecto. De tal modo que los propios presidentes me empezaron a invitar a sus países a que hiciera lo mismo. Y, a raíz de eso, pues también las Naciones Unidas me pidió que presentara el programa de la UNTA para los Premios de Mujeres Empresarias. Y hasta el día de hoy sigo desde entonces haciendo también como en sí la maestra de ceremonias para los Premios de Mujeres Empresarias de las Naciones Unidas. Y fue eso. Pero creo que fue el miedo… que hay que meterse dentro del miedo. O sea, yo antes lo evitaba, entonces iba evitándolo y no quería meterme en el miedo. Pero el miedo… cuando tú te haces amigo del miedo, le abrazas y te da un mensaje. Porque el mensaje es «no soy suficiente». Ese es el mensaje que el miedo me estaba dando. Que yo tenía un problema de autoestima donde no me sentía suficiente y por lo tanto evitaba eso, ¿no? Pero una vez te metes de lleno en el miedo, el miedo te enseña también tus puntos débiles, pero también te fortalece. Y desde entonces, bueno, pues… he podido… además, lo más fuerte de todo es que ahora vivo de esto, ¿no? Que eso sí que ha sido ya como el no va más para mí.

31:44
Zuberoa Marcos. Y de hecho quiero hablar de algunos de los temas que son los temas más recurrentes en las charlas que das. Uno de ellos es, y además me parece que es muy relevante en este año que estamos viviendo, es el papel de la tecnología en el desarrollo. Me gustaría que nos contaras un poquito de dónde viene tu interés en ese tema y por qué dices que la tecnología es clave para el desarrollo.

32:11
Bisila Bokoko. Mira, pues quizá porque estoy mirando a África en este momento. Todos los países occidentales han pasado por una revolución industrial, pero África no. África se ha perdido esa revolución industrial y, sin embargo, en este caso, si no perdemos el tren, la tecnología realmente puede hacer que nos pongamos en el mismo nivel de desarrollo que los demás países. Una de las cosas de las que me he dado cuenta es que a través de la creatividad y la innovación, muchos de los problemas en África a través de la tecnología se pueden solucionar. Cuando yo veo mujeres que no saben leer ni escribir, pero que con un botón pueden hacer una transferencia bancaria y pueden llevar sus finanzas y además pueden manejar sus sistemas agrícolas de una manera mucho más efectiva y eficiente, pues realmente me parece fascinante. Es increíble. Cuando voy por la sabana africana y estoy con los masáis, todos van con su móvil y saben dónde está el león, y saben dónde está el otro… y se pueden comunicar. Y ha facilitado muchísimo las cosas y además es un tema de seguridad. Utilizan el móvil hasta como luz, porque cuando tú estás en medio de la nada, ese teléfono realmente puede salvarte. Y muchos niños pues estudian con esos teléfonos y tienen accesos a otros mundos. Esto les ha abierto los ojos a otras realidades que ni siquiera conocían. Con lo cual para mí el tema tecnológico es importante. Y luego es también darle a África la oportunidad de solucionar problemas no solamente para los africanos, sino para el mundo. Hay, por ejemplo, en Camerún una especie de Silicon Valley que está allí y que realmente es fantástico porque están creando soluciones y tienen «partners» con otros países. Hay inversores que están invirtiendo en tecnología en África. Con lo cual yo creo que la tecnología nos va a servir como puente de crecimiento. Y creo que eso también es una muy buena herramienta para la educación.

34:10
Zuberoa Marcos. Bisila, ¿quiénes son las personas que te inspiran a ti hoy en día? Hemos hablado del papel que tuvo tu abuela cuando eras pequeña. Pero hoy en día, como la ciudadana del mundo que eres, ¿dónde encuentras tu inspiración?

34:24
Bisila Bokoko. Bueno, desde luego mis padres también son… ambos tienen muchísima influencia. Y, desde luego, mis hijos son mis grandes maestros también. Me inspiran cada día. Mi marido, por supuesto, también. Pero… y mis tres hermanos, con los que también tengo una relación muy muy especial y colaboramos tanto en negocios como en cosas. Pero las biografías en realidad son mi gran inspiración. Es decir, a través de esos autores yo puedo encontrar soluciones. Son mentores para mí. Y, por citarte algunos de este año, por ejemplo, mientras estábamos confinados, estas biografías que te regalan muchas veces y que las tienes ahí en tu biblioteca y no tienes muchas veces tiempo, pues este año ha sido… Y una… o sea, te diré cinco, ¿no? Pero la de Ruth Bader Ginsburg es una de las que más me ha inspirado. Yo, por supuesto, sabía quién era. Y conocía que había sido la segunda mujer en el Tribunal Supremo. Pero el entrar en su historia realmente, y ver cómo había combinado tan bien su vida familiar con esa profesionalidad, es algo que realmente me tocó. La biografía de Michelle Obama, que también es un gran referente para mí. Y es un espejo donde mirarse. Nelson Mandela, por supuesto, es también uno de mis grandes ídolos. Y hay otras biografías que no hubiera pensado que hubiera leído, pero es la de Winston Churchill. Y él se sentía como un hombre de destino y fracasó tantas tantas veces hasta que realmente llegó a hacer sus cosas. Y detrás de esa insatisfacción, una infancia también donde sus padres realmente no le habían apoyado, pero él creyó en sí mismo. Steve Jobs también es una de las biografías que me he leído este año y todas tienen eso en común, ¿no? Es decir, que han tenido que fracasar varias veces y que han tenido que encontrar esa fuerza dentro de ellos mismos para poder hacer historia. Y los cambios que han hecho, que todavía siguen pues en nuestras vidas, ¿no?. No solamente han tenido una influencia en mí, sino que han influenciado en todo el mundo.

36:32
Zuberoa Marcos. Una de las historias más bonitas que te he oído contar, especialmente hablando de los emprendedores, de esta gente que ha desarrollado cosas que han revolucionado el mundo. Como el que mencionabas ahora, como Steve Jobs. Una de las cosas que te he visto explicar es: es muy importante esta pasión y esta fuerza interior tuya que te mueve a hacer eso, pero también es la gente que te rodea y lo que te aportan diferentes tipos de personas que te rodean. El papel que tienen en ayudarte a ti a desarrollar esa idea que tienes. Y me gustaría que explicaras un poco eso, porque todos tenemos ese tipo de personas alrededor.

37:17
Bisila Bokoko. Mira, yo creo que son ocho tipos de personas las que todos deberíamos tener en nuestra vida, emprendas o no, ¿no? Pero el primero es, desde luego, el «cheerleader». ¿Sabes? La persona que está ahí siempre animándote. Ese tipo de amigo que le llamas y que, cualquier proyecto que le digas, aunque sea la locura más grande, siempre te va a decir: «tú puedes hacerlo, lo vas a hacer». Otro es el «pusher». El que yo llamo y que te empuja. Ese amigo al que tú le cuentas algo y, después de unos meses, te dice: «oye, ¿tú cómo ibas con esto? ¿Has hecho lo que pensabas hacer?». Y necesitas a este tipo de amigo porque es el amigo que realmente puedes chequear y que te va a empujar siempre a ser la mejor versión de ti mismo. Luego está el leal, el que quizá, pues no es la mejor persona con la que te irías de fiesta, pero sabes que tiene tu oreja y que siempre va con… ¿sabes? No te juzga. Tú le puedes contar cualquier cosa y esa lealtad está ahí. Es una persona que te escucha. No hace falta verle todo el tiempo, pero sabes que siempre está ahí, ¿no? Y nada, y luego también tienes el mentor, el amigo mentor, ¿sabes? Que ya ha estado donde tú estabas y que te puedes mirar en él porque ya ha andado ese camino y te va a ayudar a poder lograr las cosas que tú querías., ¿no? Luego también tienes al amigo, pues, aventurero. ¿Sabes? Yo tengo una amiga, por ejemplo que… yo siempre… me encantan los burros, yo quería montar en burro, y el día que tuvimos la oportunidad, pues llegamos a Salamanca, a un pueblo. Y entonces el cura del pueblo tenía unos burros y ella le dice: «oye, pues Bisila toda la vida ha querido montar en burro, pues por qué no le ayuda», ¿no? Total, que ahí nos fuimos y sin silla ni nada, el cura me dijo: «súbete al burro y yo te ayudo», ¿no? Y necesitas ese tipo de amigo que siempre es el aventurero y que te ayuda. Y el otro tipo de amigo es el amigo de toda la vida. O sea, yo, pues mi mejor amiga de Valencia es la que me conoce más que nadie. Ella, cuando le preguntan de mí, es que ella sigue viendo a la Bisila de siempre. O sea, no ve a otra Bisila, siempre ve a la misma, ¿no? Y yo creo que es importante tener a ese tipo de amigo que ha estado contigo toda la vida y, no importa qué, seguís siendo toda la vida amigos. Y luego, bueno pues el amigo que está como una cabra. O sea, el loco total, ¿no? Que le llamas y hay amigos míos que no necesito ver Netflix porque, con solamente sus historias, ya tienes bastante. Son los que te hacen reír. Entonces yo creo que ese tipo de amigo también es importante, ¿no? Y tener ese tipo de personas en tu vida. Al final tú eres el resultado de las personas más cercanas tuyas, ¿no? Y yo he tenido la suerte pues de tener a muchos soñadores al lado. Y estos soñadores siempre han hecho que, incluso cuando yo les cuente alguna locura, pues que no me haya parecido tan loco porque ellos ya han tenido muchas de esas, ¿no? Y tengo varios casos de estos.

Con un libro, nunca estás solo - Bisila Bokoko
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"La tecnología puede solucionar muchos de los problemas de África"

Bisila Bokoko

40:16
Zuberoa Marcos. Tienes una anécdota muy curiosa que te sucedió en Nueva York, hablando de locuras. Y es un encuentro fortuito, algo muy habitual en esta ciudad, con un productor…

40:32
Bisila Bokoko. Sí.

40:33
Zuberoa Marcos. Que te dijo que quería representar en el Madison Square Garden los ‘101 dálmatas’.

40:39
Bisila Bokoko. Mira, esta es una de las personas quizá de este tipo de amigos, y es un gran maestro. Yo tenía un viaje programado a España y mi secretario vino y me dijo: «mira, te ha llamado un chico que dice que no te puedes perder la oportunidad de conocerle, porque esa experiencia te va a cambiar la vida». Entonces yo le dije: «mira, pues ya estás haciendo sitio en la agenda porque hay que conocer a este ser», ¿sabes? Si nos dice que me va a cambiar la vida… Y entonces, ese chico vivía en Madrid entonces y me invitó al teatro Häagen-Dazs de Madrid, era el dueño. Y pues imagínate. Yo llego allí y él estaba sentado ahí en el escenario, esperándome con un cuscús marroquí estupendo. Y entonces me cuenta que él tiene ese sueño de producir los ‘101 dálmatas’. Hay algo que se me quedó de esa conversación porque yo dije: «¿cómo has llegado a ser productor?». Y me dijo: «mira, intenté ser torero como mi padre y me fue muy mal, porque era fatal torero. Luego intenté se actor y me fue peor, porque soy fatal actor. Pero lo que sí se me da bien es ser productor y he traído los musicales a España y funciona muy bien, pero ese sueño… no me quiero quedar con él sin haberlo cumplido». Y yo lo único que sé es que en esa conversación hubo algo de él que pensé: «vale, está como una cabra, pero lo va a hacer», ¿no? Y le ayudé con esto. Entonces trabajamos conjuntamente. Y, de hecho, cuando yo tuve que mostrar en el Consejo de Administración este proyecto que íbamos a hacer conjuntamente, pues en principio… pues el Consejo pensó que también estaba loca como él y no lo apoyaron al principio. Pero bueno, yo seguí empujando y, dos años más tarde, estuve en el Madison Square Garden viendo este musical y, además, con perros vivos, porque él quería los perros vivos. Tuvimos que hablar con la Asociación de Animales de Nueva York. Estos perros tienen que estar tratados… bueno, increíblemente bien. Con spa entre horas… de todo, ¿no?

42:31

Y, realmente, pues fue una experiencia superreveladora. Pero también me di cuenta de que él no solamente era un soñador, sino que lleva el sueño a la acción. Con lo cual, creo que es muy importante eso, ¿no? Es decir, las personas con sueños claro que los cumplen, pero hay una gran diferencia entre quedarse solamente en el sueño… Él lo soñó, lo vio, lo vivió, se puso a estudiar inglés, porque no hablaba ni una palabra de inglés cuando nos conocimos, hizo el esfuerzo de venirse aquí a vivir, entender la cultura, irse a los meetings, aprender todo… Se requirió un esfuerzo. De hecho, fueron dos años. Pero él trabajó constantemente con un nivel de compromiso… Y, lógicamente, pues es una persona que tuvo una gran influencia en mi vida, ¿no? Y, hasta el día de hoy. Es como un hermano para mí. Él ha estado en Kenia, en una de nuestras bibliotecas, hace un par de años. Y es un gran colaborador.

43:24
Zuberoa Marcos. Yo creo que has dicho algo que es muy importante:
Cómo este amigo tuyo, imaginó lo que quería hacer y después lo llevó a la acción, lo ejecutó. Y le llevó dos años, pero lo ejecutó. Y una de las ideas que mencionas mucho en tus charlas es la diferencia entre imaginar algo y visualizar algo. Y creo que es muy importante, porque todos nos podemos imaginar cosas y soñar cómo me gustaría hacer esto, o me gustaría ser así o me gustaría estar allá. Pero, después, llevar eso a la acción, no todo el mundo lo hace. Y me gustaría que hablaras un poquito más de eso.

44:00
Bisila Bokoko. Eso es lo que yo llamo un poco «el poder de la manifestación». O sea, la imaginación es la primera parte, ¿no? Cuando tú lo ves… pero se te queda solamente en la cabeza. Es un proceso racional, lógico, tú lo imaginas. Y todos sabemos imaginarnos las cosas, pero visualizar es distinto. Porque al visualizar lo vives. Vive esa experiencia y, antes de pasar a vivirla físicamente, la vives y la sientes, ¿no? Y entre medias yo diría que hay dos cosas importantes y que digo en mis charlas y es siempre la acción. O sea, tienes que tomar acción porque realmente las personas se quedan la mayoría de veces imaginando las cosas, pero no toman acción. Y la gente ve esta acción como una montaña. Porque no saben ni por dónde empezar y dicen: «bueno, pues…». Para mí, yo creo, que lo primero que hay que hacer es empezar por el principio. Rodéate de las personas que te pueden apoyar. Esta persona lo primero que hizo es: «a ver, yo vivo en Madrid, quiero irme a Nueva York. Pues contacto… pues con una persona que vive en Nueva York, le cuento mi proyecto para ver cómo me puede ayudar, a ver qué contactos podemos hacer conjuntamente». Es decir, ese tipo de acciones. Se pone a estudiar inglés, entiende un poco mejor la cultura americana. Es decir, las personas a veces donde se pierden es en la acción. Luego, otra cosa: yo siempre digo «lee, lee, lee, lee». Lee cuanto más puedas sobre lo que quieres hacer, ¿no? Mira a otras personas que lo han hecho antes. Y luego pues el tener ese círculo que te puede ayudar. Esos mentores, esas personas que te pueden orientar. Y luego visualizar. Es realmente… O sea, visualizar no es tan fácil. Es decir, muchas veces la gente confunde lo que tú has dicho, ¿no? La imaginación con visualizar. Pero visualizar es un proceso, ¿no? Yo lo hago. En muchas de las meditaciones es para mí importante el tema de visualizar y vivir esas cosas. ¿Cómo te sentirías realmente si estuvieras viviendo ese sueño? Es decir, te tienes que ver ahí, ¿no? Y eso es lo que yo le vi hacer a él. Él se veía ya pues con los periódicos que hablarían de él, los contratos que iba a firmar, a dónde le iba a llevar ir al siguiente nivel.

46:07

Y eso es lo que las personas a veces no saben hacer, ¿no? El tema de visualizar. Y son pequeños pasos. Empezar a sentir cómo me voy a sentir. Yo pienso que, para ser la mejor versión de ti mismo, cuando tú imaginas tu sueño, tienes que ir caminando hacia ese sueño comportándote como si ya fueras esa persona que tiene ese sueño. Te tienes que preguntar, pues «¿esta persona que quiero ser haría lo que estoy haciendo ahora? ¿Inflarse a Netflix y comer palomitas todo el día?» Pues no. Entonces, me lo tengo que quitar de mis hábitos, ¿no? Es decir, es un poco que tú entiendas que, para visualizar algo, debes empezar a pensar: «bueno, si quiero esta casa o quiero vivir en este país, pues me tengo que poner a hablar la lengua de este país», ¿no? Tengo que imaginar qué tipo de casa, cómo me sentiría sintiendo ahí, ¿no? Entonces es un viaje, primero, con la mente, intentando sentir esas… la sensación de alegría que te produciría tener ese sueño primero la tienes que sentir.

47:07
Zuberoa Marcos. Hemos hablado de tu faceta como filántropa, de tu faceta como mujer de negocios, como mujer que inspira a otras personas a través de las conferencias que das en público. Hay una faceta tuya de la que no hemos hablado todavía, pero me la he reservado para la última. Que es tu faceta como madre. Eres madre de, corrígeme si me equivoco, dos adolescentes.

47:36
Bisila Bokoko. Sí.

47:37
Zuberoa Marcos. De todo lo que has aprendido tú a lo largo de tu vida a nivel personal y en tu carrera profesional, ¿cuáles son las lecciones que transmites?

47:49
Bisila Bokoko. Bueno, la primera es que no quiero que… tener ninguna frustración que trasladarles a ellos. Porque he visto que algunas de las cuestiones o «unfinished business», ¿no? De otras personas, a veces las trasladamos a los hijos. Entonces, yo desde que eran muy pequeños no he querido hacer eso. Por eso he intentado vivir mi vida de la manera más plena posible y ser superauténtica con ellos, ¿no? Que ellos sepan que también tengo sueños. Y no les traslado a ellos lo que no he podido lograr, ¿no? Intento lograrlo con el fin de no trasladarles a ellos ese peso y que ellos tengan sus propios sueños. Y siempre les insisto muchísimo en que sean ellos mismos. Que sean auténticos, que no deban de seguir a nadie. Y en eso les respeto porque son ambos muy diferentes a mí y ellos tienen su propia personalidad y su propia manera de hacer las cosas. Y es algo que siempre he querido inculcarles, ¿no? Que sean ellos mismos. Pero, sobre todo, que sean buenas personas, ¿no? Si es lo único que logro de ellos, al final yo estaré feliz con eso. Pero ellos también han aprendido a tener una visión del mundo muy global porque, desde que eran muy pequeños, han viajado conmigo, han visto otras culturas… Tienen sus propios criterios, piensan por ellos mismos. En muchas ocasiones ni siquiera están de acuerdo, ¿no? Con lo que sus padres dicen o hacen. Pero yo creo que ellos entienden que yo no soy una madre al uso. Pero yo creo que nos entendemos muy bien porque hay algo que siempre han visto, y es que soy supertransparente con ellos. Ellos están en mi «business». Ellos saben lo que estoy haciendo. Ellos forman parte de mi proceso creativo. Me dan ideas. Nunca les he hablado como niños, sino que ellos forman parte. Saben cuándo estoy bien, cuándo no estoy bien. No he tratado nunca de protegerles de mis emociones, sino que forman parte de mis emociones, ¿no? Yo recuerdo cuando me echaron de la Cámara de Comercio de España en Estados Unidos y llegué a casa. Mi hija tenía ocho años y mi hijo tenía… pues… cinco años. Y se lo dije. Les dije: «me acaban de despedir». O sea, eran bebés. Eran niños, ¿no? Entonces, desde muy niños han estado involucrados en todos mis procesos. Es decir, si en mis negocios algo no funciona o algún proyecto no ha salido adelante, ellos están muy en contacto con saber que muchas veces los padres queremos educarlos para protegerlos de todas las cosas. Y creo que es importante que los niños sepan lo que está pasando, ¿no? Y contarles las cosas como son y, por supuesto, pues les cuento muchas historias, ¿no? Y se ríen mucho.

50:29
Zuberoa Marcos. Imagino que les lees mucho y leen mucho también.

50:31
Bisila Bokoko. Pues sí, mira. Mi hija, por ejemplo, lee muchísimo. Y mi hijo, no tanto, pero tampoco le fuerzo. Porque también sé que mis padres me forzaban y hay veces pues… es el efecto, ¿no? A mi hermano le forzaban a leer los mismos libros y mi hermano pasaba tres pueblos y entonces odió leer por eso, ¿no? Luego ya ha empezado a leer. Y entonces yo por eso tengo bastante cuidado y dejo pues que cada uno vaya teniendo sus propios procesos. Y poco a poco pues he visto cómo mi hijo también, que al principio no le interesaba mucho la lectura, ha ido, ¿sabes? De repente ha ido escogiendo sus lecturas, ¿no? Yo le pongo siempre delante de la biblioteca y le digo: «a ver, hazme un favor. Son Navidades. Dame de regalo un solo libro. ¿Qué libro te vas a leer?». Es un poco de la manera en la que yo les digo que me regalen a mí ese conocimiento que quieren ellos… Y entonces él al final elige el libro que quiere y, de sea manera, pues prefiero que tenga una relación sana con los libros y que no sea algo impuesto, ¿no?

51:28
Zuberoa Marcos. Bisila, qué placer. Muchas gracias por compartir este tiempo con nosotros.

51:33
Bisila Bokoko. Gracias a vosotros. Gracias a vosotros porque, además, como soy tan fan de este programa, no puedo estar más feliz. Así que muchísimas muchísimas gracias.