Cómo puede un profesor cambiar la vida de un niño

Benjamin Zander

· Director de orquesta

Realizó su primera composición con tan solo nueve años. Hoy, el octogenario Benjamin Zander, está considerado uno de los directores de orquesta más prestigiosos del mundo y el mayor especialista en la obra de Gustav Mahler. Fue discípulo de Benjamin Britten, Imogen Holst y del violonchelista español Gaspar Cassadó. Aunque Zander se ha convertido en un maestro con identidad propia, convencido de que “la música trata sobre el amor, sobre la expresión, sobre la libertad, sobre la alegría”. Por eso antes de elevar su batuta, antes de cada concierto, da una charla a la audiencia en la que comparte las historias que se esconden detrás de las composiciones y en las que, además, transmite su amor por la música. “La música clásica eleva al ser humano para ser la mejor versión de sí mismo”, asegura.
Actualmente dirige la Orquesta Filarmónica de Boston y su filial juvenil. Músicos a los que inculca su pedagogía: “La técnica no es el objetivo final, el objetivo final es el amor, es la expresión, la comunicación, el contacto, la comunidad”. El músico inglés es también autor de varios libros entre los que destaca el superventas ‘El arte de lo posible’.
¿Cuál sería la última pieza que le gustaría dirigir? En la respuesta de Benjamin Zander se resume su pasión como una actitud ante la vida: "La ‘Novena Sinfonía de Mahler’, porque es una despedida que expresa la gratitud por estar vivo”.


Creando oportunidades

Benjamin Zander

Realizó su primera composición con tan solo nueve años. Hoy, el octogenario Benjamin Zander, está considerado uno de los directores de orquesta más prestigiosos del mundo y el mayor especialista en la obra de Gustav Mahler. Fue discípulo de Benjamin Britten, Imogen Holst y del violonchelista español Gaspar Cassadó. Aunque Zander se ha convertido en un maestro con identidad propia, convencido de que “la música trata sobre el amor, sobre la expresión, sobre la libertad, sobre la alegría”. Por eso antes de elevar su batuta, antes de cada concierto, da una charla a la audiencia en la que comparte las historias que se esconden detrás de las composiciones y en las que, además, transmite su amor por la música. “La música clásica eleva al ser humano para ser la mejor versión de sí mismo”, asegura.
Actualmente dirige la Orquesta Filarmónica de Boston y su filial juvenil. Músicos a los que inculca su pedagogía: “La técnica no es el objetivo final, el objetivo final es el amor, es la expresión, la comunicación, el contacto, la comunidad”. El músico inglés es también autor de varios libros entre los que destaca el superventas ‘El arte de lo posible’.
¿Cuál sería la última pieza que le gustaría dirigir? En la respuesta de Benjamin Zander se resume su pasión como una actitud ante la vida: "La ‘Novena Sinfonía de Mahler’, porque es una despedida que expresa la gratitud por estar vivo”.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:16
Benjamin Zander. Me llamo Benjamin Zander, pero todo el mundo me llama Ben. Nací en Inglaterra, pero he vivido en Estados Unidos los últimos 55 años. Estoy a punto de cumplir 80 años, va a ser mi octogésimo cumpleaños, es un gran momento en mi vida. Soy el director de la Orquesta Filarmónica de Boston y también de la Joven Orquesta Filarmónica de Boston. Tengo dos orquestas en Boston. También viajo mucho por el mundo dirigiendo y hablando sobre liderazgo y educación.

00:51
Zuberoa Marcos. Ben, cuéntame algo sobre tu primer contacto con la música.

00:58
Benjamin Zander . No sé si recuerdo mi primer contacto con la música, pero sí que recuerdo que era muy pequeño, tenía 4 o 5 años, veía a mi padre, que no era músico, pero tenía talento. Podría haber sido músico profesional, pero acabó trabajando de abogado en Alemania y se mudó a Inglaterra como refugiado de la Alemania Nazi. Cuando volvía a casa del trabajo se sentaba en el piano así y hacía esto. Su cuerpo se llenaba de alegría. Diría que yo quería sentir aquello fuera lo que fuera. Desde muy pequeño empecé a pensar que la música trataba sobre el amor, sobre la expresión, sobre la libertad, sobre la alegría. Esa es una imagen que tengo desde muy pequeño: mi padre tocando el piano. Y no sé si tuvimos muchas experiencias en casa, pero éramos una familia muy musical. Él tocaba, y yo tocaba el violonchelo, ese era mi instrumento, el violonchelo. Y mi hermano tocaba el violín. Empezamos a componer música muy pronto. Cuando tenía nueve años, empecé a componer de forma un poco desordenada, no sabía mucho, pero componía.

01:26
Zuberoa Marcos. Eras muy joven.

02:34
Benjamin Zander. Era muy joven y mi madre le mandó mis composiciones Benjamin Britten. Benjamin Britten era uno de los mejores compositores. El motivo por el que se las envió es muy curioso. Mi madre las mandó a un concurso del pueblo donde vivíamos en Inglaterra, un pequeño pueblo , en el que había un festival de artes. Me inscribió y el juez dijo que mis composiciones eran terribles, que no eran nada buenas y que no las podía tener en cuenta. Incluso le dijo: “Debería quitárselo de la cabeza, no debería componer”. Así que mi madre se las envió a Benjamin Britten para tener una segunda opinión. Cuatro días después Benjamin Britten llamó. Cogí el teléfono y era Benjamin Britten, podría haber sido Beethoven, porque para mí fue un milagro. “¡Benjamin Britten, mamá, es Benjamin Britten!”. Era el compositor más importante del mundo en aquel momento.Le dijo a mi madre: “Las composiciones de su hijo están bien, tiene nueve años, no se preocupe. Si quieren pueden venir a pasar el verano aquí, vivimos en una ciudad costera preciosa, en Aldeburgh, Suffolk, en Inglaterra. Vengan y pasen aquí las vacaciones. Pasen algo de tiempo en el mar y veremos cómo evoluciona”.Fuimos allí durante tres veranos. Es una historia genial porque mi primer profesor dijo: “Que no continúe, no es bueno, no llegará a nada”. Intentó desanimarme. Y Benjamin Britten, que no me conocía de nada dijo: “¡No! Ven a pasar las vacaciones de verano”. Son dos maneras completamente diferentes de tratar a un niño. Tenemos a un niño de nueve años que está componiendo y un profesor le dice que son muy malas y que deje de componer, y el otro le dice que tiene una gran oportunidad. Es como esa historia delos dos vendedores de zapatos. Uno dice que va a ir a África paravender zapatos y el otro le contesta: “pero si allí nadie lleva zapatos”. A lo que responde: “Por eso mismo es una gran oportunidad porque aún no tienen zapatos”. Siempre hay una elección. Siempre la hay. Y yo crecí en una familia en la que se valoraba la capacidad de elección. Siempre había una oportunidad.

04:54

Quizá, por eso con 15 años me fui a Italia. Dejé el colegio y me fui a Italia a estudiar violonchelo con un gran profesor de Barcelona, Casado. Era un gran violonchelista, el mejor que el mundo ha conocido. Me aceptó en sus clases y con 15 años me fui a Florencia, donde estudié cinco años con él y no fui a la escuela. Estaba haciendo algo muy raro porque la mayoría de la gente va al colegio, luego a la universidad, después se gradúan, después consiguen un trabajo y después mueren. Suele ser el camino.Pero no, yo tenía 15 años, vivía solo en Florencia y viajaba por Europa con este gran profesor de violonchelo, así que… Crecí en entorno repleto de posibilidades, buscando un camino poco común. Creo que eso afectó a todo mi desarrollo y me hizo muy abierto. Y estaba esa atmósfera… conoces a Sir Ken Robinson, a quien ya entrevistasteis y a quien yo adoro, que cuenta esta maravillosa historia sobre una niña pequeña, no sé si él contó esta historia en vuestro programa; la niña estaba dibujando y su profesora le dijo que era hora de terminar. Y ella le dijo: “Pero no he terminado”. La profesora le contestó: “Ha terminado la clase, tienes que acabar”. “¡Pero no he acabado!”. Y la profesora preguntó: “¿Pero qué estás dibujando?”. Ella contestó: “A Dios”. La profesora le dijo: “Nadie sabe cómo es Dios”, y la niña le dijo: “¡Lo sabrán enseguida!”. Esa es la historia perfecta. No pasa nada si la profesora dice: “Se ha acabado la clase, tenemos que parar”. Es lo normal, ¿no? Le pagan por hacer su trabajo y por mantener un horario. Pero a veces se necesita más para llegar a ese momento del descubrimiento. La niña quería terminar su dibujo de Dios para que todo el mundo supiera cómo era. Son dos mundos distintos . No quiero menospreciar al primero, pero el deseo de estar en ese otro mundo, un mundo lleno de posibilidades, es algo que siente todo el mundo, lo siente todo el mundo, pero no lo ven tan natural porque trabajan en una mina, o en un banco, o tienen un trabajo que no les permite desviarse del camino.
Pero una de las cosas que más me gustan y una de mis reglas, es que puedes atraer a la gente a este mundo donde puedes dibujar a Dios y que puede tener muchas formas. Pero yo intento inclinarme hacia esas oportunidades, hacia esas ideas y sentimientos que atraen a la gente. Por supuesto, la música es una forma muy poderosa de atraer a la gente hacia ese mundo.

07:44
Zuberoa Marcos. Me gustaría hablar sobre ello, Ben. He leído que de entre todas las cosas por las que se te conoce: ser director, experto en Mahler, seguramente el mayor conocedor de Mahler del mundo, autor, ponente, profesor… La enseñanza es lo que más te motiva, ¿es así?

08:06
Benjamin Zander. Lo es. Siempre he pensado que todo lo que hago es, en realidad, enseñar. Es una profesión muy noble. Es una profesión sagrada, porque te pone en contacto con los jóvenes y tu trabajo es potenciar todo aquello que son capaces de hacer. Tu trabajo no es abrumarlos con información. También es importante. La información es importante. Pero lo que un profesor debe hacer es despertar el potencial de otras personas, de los niños a los que enseñas. Tengo la misma actitud cuando dirijo una orquesta. Porque la percepción que se tiene de un director es que llega, que tiene muy claras sus ideas, las plasma en los músicos y estos le siguen. Y, si el director es muy dominante, puede llegar a provocar miedo, así que tocan con miedo. Yo creo que no puede ser así, son los músicos quienes tienen la música dentro. Mi trabajo es empoderarlos y hacer que salga, darles la seguridad necesaria para que se sientan libres. Puedes ver cuando alguien se siente libre. Lo ves en su lenguaje corporal. Lo ves en sus ojos. Cuando están tocando, todo su cuerpo, todo su Gestalt, es una palabra alemana, todo su ser cobra vida gracias a las posibilidades que la música les brinda. Y, por supuesto, es una metáfora para la vida. Porque de esta manera puedes dirigir toda tu vida. Si lo haces te sentirás más libre, más abierto, más disponible y no sufrirás enfermedades que vienen de sentir presión, sentir que compites, sentir ansiedad. Nuestro trabajo es ser así. Mi querida pareja, la que fue mi mujer, Rose, tuvo una experiencia similar. Ella estaba pintando, tenía talento con solo 10 años. Estaba pintando un árbol que había fuera de la escuela y la profesora se acercó para susurrarle al oído: “Rose, puedes continuar pintando, nosotros vamos a dar la siguiente clase, pero tú únete cuando quieras”. Y acabó convirtiéndose en pintora.Nuestro trabajo siempre será abrir caminos, abrir caminos.

10:36
Zuberoa Marcos. ¿Cómo lo haces? Cuando estás con tus alumnos, ¿cómo creas este mar de posibilidades, de oportunidades, para ellos?

10:47
Benjamin Zander. Es complicado, peroes muy enriquecedor. Una de las ideas fundamentales por las que me guío, es que en vez de ponerle nota a los estudiantes – lo hice durante años, todo el mundo lo hace: pones un 10, un ocho, siete, un seis y un cinco – pero descubrí dos cosas. Una es que los estudiantes se asustan porque siempre están preocupados por si no me parecen lo suficientemente buenos, preocupados desi los otros son mejores, de si podrán conseguirlo con tanta competencia. Y les afecta mucho. Esa fue la primera cosa que descubrí. Los alumnos no pueden sentir la música a fondo porque están en un estado de ansiedad, miedo y competición, ganando, perdiendo y todo eso. Otra cosa que descubrí fue que hablo de manera diferente a alguien con unas notas altas que a otro con notas bajas. Los profesores hacemos eso y no nos damos cuenta. Los buenos estudiantes. Creemos que podemos conectar más con los buenos estudiantes. Así que empecé a ponerles un 10 a todos antes de empezar. Eso me viene perfectamente, porque solo tengo estudiantes de 10. Así que no sé…

Benjamin Zander - Cómo puede un profesor cambiar la vida de un niño
12:00
Zuberoa Marcos. Tus alumnos estarán muy contentos, Ben.

12:03
Benjamin Zander. Los estudiantes lo entienden todo muy rápidamente, porque hablamos de forma diferente a un estudiante que tiene un 10 que a otro con un cinco. Te lo prometo, aunque no queramos, lo hacemos.
Con las relaciones pasa lo mismo. . Si conoces a alguien nuevo, enseguida les pones una nota, un seis. Si vas a una cita con alguien y piensas: “Es un seis”, y si dicen algo que tú crees que no es muy inteligente bajan a un cinco. O si dicen algo y te asombras. Los mides y juzgas constantemente, y los comparas, los comparamos todo el rato. Pero en un mundo lleno de posibilidades, no hay cabida para la comparación. No la hay. Hay una historia preciosa de dos caballeros sentados en la terraza de un pub, uno le dice al otro: “¿Cómo está tu mujer?”. Y se hace un largo silencio mientras ven el atardecer y fuman de su pipa. Y entonces el otro contesta: “¿Comparado con qué?”. ¡No lo ha entendido! No se trataba de comparar, sino de relaciones. “Cuando preguntas ¿Cómo está tu mujer?” no quieresuna evaluación, ni un informe médico. Lo que quiero saber cómo te va la vida. Decirte que estoy feliz de estar contigo, que estamos ante un paisaje precioso. Es sobre comunicarnos. Así que, si pensamos en toda la comunicación como si fuera, esencialmente, educación, y en la educación como si fuera comunicación y relaciones, cambiarían muchas cosas. Sir Ken Robinson fue una de las personas que lo señaló, y lo hizo de forma brillante y efectiva. En el mundo de la música… creo que la música es un idioma del alma muy poderoso. Y es algo a lo que responden todas las personas del mundo, sin excepción. Si hago esto. Se te ilumina la cara inmediatamente, los ojos, no puedes estar triste al escucharlo.

14:27

Y si lo haces con toda tu energía, entusiasmo, alegría, amor, compromiso, todo el mundo recibirá ese mensaje. Ahora, si por otra parte, estás en un funeral y quieres darle tu adiós a un ser querido. Y haces… Inmediatamente te desplazas a otro mundo, al mundo de la devoción, el respeto, la tristeza y la pérdida. Todo el mundo siente la pérdida. Es algo increíble de la música, porque no entendemos del todo cómo funciona, pero tenemos algunas nociones. Así que si coges la pieza por la que soy conocido, la pieza de Chopin que toqué en una TED Talk. No tardaré mucho, deja que te lo enseñe. Empiezas en esta nota, pero aún no nos dice nada. ¿Verdad? Hay expectación. Ahora. Y después. Esto levanta el espíritu, inspira al alma, y por debajo de este acorde pones… Y ya te sientes triste por la pérdida otra vez. Simplemente añadiendo una nota. Porque el “si” ya es triste. Pero esto incluso lo hace más triste. Y ahora, invitas al oyente, no importa que sea una anciana que perdió a su marido hace 10 años, lo recuerda. Todo esto es gracias a cuatro notas “si”. Pero a su tiempo. La armonía es crucial. Y entonces… Y después… Puedes crear todo un mundo de emoción, de tristeza, de pérdida, de anhelo, de nostalgia, de amor… De todas esas emociones, y todas las personas del mundo lo sentirán.

17:19
Zuberoa Marcos. Ben, ¿cómo ha cambiado…? Porque esto es muy poderoso. ¿Cómo puede comunicarse la música con nuestras emociones? Pero si observamos una orquesta, la Joven Orquesta Filarmónica de Boston, me has dicho que hay más de 120 músicos tocando a la vez. Creo que es correcto decir que no todos ellos sentirán la música de la misma manera, o amarán la música de la misma manera, o tendrán las mismas motivaciones. Pero les has hecho trabajar como una sola unidad y comunicar esas emociones de una forma determinada. ¿Cómo lo has hecho?

17:56
Benjamin Zander. Permíteme contártelo, es una pregunta fascinante porque acabamos de ir de gira por Europa, por España… No, esa fue otra gira totalmente diferente. Hicimos una gira por Austria, por Viena, por Ámsterdam, tocando esta gran obra que es la Novena Sinfonía de Gustav Mahler. La persona más joven de la orquesta tiene 12 años y la más mayor 21. El de 21 años ya es un músico profesional. Pero, ¿qué saben los más jóvenes de estas emociones? Hablando de esto, mira. Esta es la última sinfonía de Mahler, es su despedida. Es muy interesante como empieza con un… Como la de Chopin, ¿recuerdas que es…? Son las mismas notas, pero totalmente diferentes, porque tienes 42 violines, tocando tan fuerte como pueden. Es un sonido increíble. Y hace así… Dios mío. Y empiezas a llorar y a lamentarte con desesperación y a ponerle énfasis… Y ahora… Es como un sollozo. Y entonces cae… Consuelo, amor, respeto… Les digo que es como un himno, como Abide With Me, ¿conoces ese gran himno? Y el sonido de todos los instrumentos de cuerda… Y ahora empiezan los llantos… Es un hombre al final de su vida enfrentándose a la muerte, a la pérdida de un hijo que murió con cuatro años. Cada persona de la orquesta lo puede entender. Si lo explicas, si lo enseñas, si lo diriges, si lo sacas de su interior. Y no te creerías cómo tocan estos niños. Tengo una grabación que puedo prestarte, es increíble, sentirías esas emociones. Y ese es el poder de la música, va directamente a tu corazón. No pasa un proceso cognitivo, no hay un proceso de evaluación. No hacen falta explicaciones: “Ah, sí, eso era…”, no. Lo sientes directamente. Es increíble.

21:30
Zuberoa Marcos. Ben, ¿te refieres a eso cuando hablas del poder de transformación de la música?

21:36
Benjamin Zander . Sí, porque no importa tu estado de ánimo o lo que pase en tu vida, si te encuentras con una gran obra como esta, o como la Novena Sinfonía de Beethoven, cuando empieza con un problema terrible, con una horrible batalla por la vida, acaba así… Termina con mucha alegría. Y si te paras a analizar su compás, a veces es… No tiene esa fluidez, esa alegría, esa energía. Si oyes… Todas las personas, el mundo entero se pone a cantar. Y no puedes resistirte.

23:07
Zuberoa Marcos. Sí.

23:08
Benjamin Zander. Alle menschen werden bruder, los hombres volverán a ser hermanos. Puedes decirlo, puedes cantarlo y la gente lo creerá.

23:18
Zuberoa Marcos. Esta es una de mis canciones clásicas favoritas. Y quizá no es una coincidencia que también sea, como debes saber, el himno de la Unión Europea.

23:32
Benjamin Zander. Sí, por supuesto. Pero cometieron un error, porque Europa es una parte muy pequeña del mundo. Y lo que Beethoven quería era unir a todas las personas y que fuera el himno del mundo. Y eso es en realidad, porque se toca en todo el mundo. Todos los niños la aprenden. ¿Sabes lo que es más interesante? Escucha… Utiliza muy pocas notas, no podría ser más simple. Compáralo con esto. Con esta armonía.
Es muy rico, expresa muchas cosas. Sentimientos adultos. Así que Beethoven cogió estas pocas notas y creó algo tan simple que todos los niños pueden tocarlo, se conoce en todo el mundo y representa a toda la humanidad. Alle menschen werden bruder, los hombres volverán a ser hermanos. Trata sobre el dolor de un hombre al final de su vida, enfrentándose a la muerte tras haber sufrido y queriendo compartir su experiencia. La música puede hacer eso, es increíble. Es un idioma increíble. No entendemos completamente cómo funciona, pero siempre funciona.

25:05
Zuberoa Marcos. Ben, voy a proponerte un reto. Si la música tiene el poder de hablarle a nuestras emociones, ¿cuáles son las barreras que impiden que lo más jóvenes, que las generaciones más jóvenes…?

25:19
Benjamin Zander. Bueno, no voy a fingir que es fácil, pero si trajeras un cámara a uno de los conciertos de la Orquesta Filarmónica de Boston o de la Joven Orquesta Filarmónica de Boston, te sorprenderías de ver cuántos niños hay. No estoy completamente seguro de por qué han ido, quizá los han llevado los padres, tienen cinco, seis o siete años. Ocho o nueve. Creo que los padres piensan: “Seguro que esto es un lugar seguro para ellos, porque les explicará la música un poco. Les hablará de música, les hará sentir como en casa. Estará en la entrada cuando lleguen y les saludará, les dará la bienvenida”. ¿De qué sirve estar en el camerino antes de un concierto? ¿Qué haces? ¿Estudiar? ¡Es demasiado tarde! Yo salgo y conozco a la gente. Me presento a los más jóvenes, les pregunto: “¿Cuántos años tienes?”, “Ocho”, “Gracias por venir. Va a ser un concierto largo pero si vienes al final del concierto te firmaré tu programa”. Algo para conectar. También le hablo a la audiencia. No en todos los conciertos, pero sí en la mayoría. Quiero que los padres sientan que es un lugar seguro. Así que tenemos que hacer todo lo que podemos y no hay una solución simple. Se llama conectar. Es el arte de conectar. Haces todo lo posible por conectar con la gente. Hablo con los padres, paro a gente por la calle. Vivo a pie de calle, mi casa está aquí y la calle pasa por aquí, la gente viene y va. Si estoy tomándome el desayuno y veo a una pareja con un niño, salgo corriendo. Es un poco tonto. Les doy un programa y les invito al concierto. No sé, hago todo lo posible.
Cuando vamos de gira mando a los niños a la calle con los instrumentos para que toquen y atraigan a la gente. Es como cualquier otra cosa, si te apasiona y te encanta, quieres compartirlo. Y la energía para hacerlo, el coraje para hacerlo y la voluntad para hacer un esfuerzo extra. Es algo que nos motiva y nos inspira.

27:38
Zuberoa Marcos. Ben, has sido director de orquesta durante más de 50 años, si no me equivoco. Hay una historia preciosa y conmovedora que te ocurrió y cambió la forma en la que ves el mundo. Es algo que sucedió, más o menos, a mitad de tu carrera.

27:58
Benjamin Zander. Sí, fue fascinante, es tan simple que casi me avergüenza contarlo. Lo que pasó es que de pronto me di cuenta, fue como: “¡Ah!”, fue como una revelación: “¡Ah!”, no es el director quien emite los sonidos. El director no emite ningún sonido, es el único músico que no emite ningún sonido. Es tu foto la que aparece en el CD, pero el director no hace ningún sonido, lo hacen los músicos. Así que me di cuenta de que mi trabajo era despertar el potencial en los músicos. Y si no lo estaba consiguiendo, la pregunta era: “¿Quién estoy siendo para los músicos si no están alegres?”. Y si te preguntas cómo lo supe, la respuesta es que lo vi en sus ojos. Si sus ojos brillan… Lo llamo “El test de los ojos brillantes”, porque me di cuenta de que, si alguien estaba emocionado, conectado, apasionado, quería darte todo lo que podía ofrecer. La razón por la que las personas se vuelven escépticas, algo que le pasa a muchos músicos, sobre todo si llevan mucho tiempo en una orquesta, se vuelven escépticos y puedes verlo en su mirada. La razón de que sean escépticos, es que son personas apasionadas que no quieren que las decepcionen otra vez. Entiendes que han pasado una vida llena de experiencias que los han decepcionado. Entiendes que el compás estaba mal, o que no lo sentían, la atmósfera, o que alguien había sido maleducado con ellos, o dominante, y ellos se desilusionan una y otra vez. Coge a un músico con un director que reconozca su trabajo para animarles, y se sentirán libres y llenos de energía y lo darán todo. Y eso sucede con todos los líderes. El liderazgo es un aspecto esencial. La persona que está al mando, la persona responsable de la tarea, de la iniciativa, tiene un poder enorme y él… o ella, puede animar, inspirar y conectar, o destruir y desanimar. Así que, al enseñar a los jóvenes, no solo enseño a directores, todas las personas de la orquesta reciben formación y les damos tareas semanales. “Tareas de ser” cada semana, cada semana.

30:25
Zuberoa Marcos. ¿Qué es una “Tarea de ser”?

30:42
Benjamin Zander. Es muy interesante. Los deberes normalmente son así… Tienes una tarea aquí y tú estás aquí abajo e intentas cumplir con tu tarea, preferiblemente más rápido que el resto para conseguir una nota mejor. Nuestras tareas son así: “Anda con espíritu y amor”. Esa es una tarea. “Anda con espíritu y amor”. Durante una semana todos andan con espíritu y amor. Así que lo practican. La semana siguiente: “Avanza con la fortaleza de un niño”. Esa es otra tarea. Tenemos muchas tareas y son maravillosas, las disfrutan. Son cosas muy alegres. Aquí tengo un par de tareas, déjame ver. “Renuévate”. “Recuerda tu alegría interior en los momentos difíciles”. Son tareas semanales. “Recuerda tu alegría interior en los momentos difíciles”. “Equivócate con espíritu”. “Equivócate con espíritu”. Porque si no aprendemos a equivocarnos y a tener una buena relación con el fracaso, no podremos crecer. Así que he llegado a un acuerdo con mis músicos, si se equivocan tienen que decir: ¡Es fantástico! Tienen que hacerlo así: ¡Es fantástico! Es difícil conseguirlo, porque cuando cometemos un error hacemos así y nos encogemos. Y eso hace menos posible que la próxima vez salga bien. Es más probable que volvamos a equivocarnos si hacemos eso. Si dices: “¡Fascinante!”. Sientes la energía de levantar tu espíritu y, a la vez, te estás planteando: “qué interesante, ¿qué habrá fallado?, ¿Qué debo hacer la próxima vez? ¿Cómo puedo mejorar? Así que, el líder de la organización, la persona que tiene la visión, en este caso es el director, tiene la responsabilidad de crear un ambiente en la sala donde la gente se sienta a salvo, implicada, emocionada y con voluntad de aprender. Eso puede hacerse de muchas formas diferentes. Cuando saludas a alguien, si te pregunto: “¿Cómo estás?”. Y tú dices: “Bien”.

32:32
Benjamin Zander. Así que, el líder de la organización, la persona que tiene la visión, en este caso es el director, tiene la responsabilidad de crear un ambiente en la sala donde la gente se sienta a salvo, implicada, emocionada y con voluntad de aprender. Eso puede hacerse de muchas formas diferentes. Cuando saludas a alguien, si te pregunto: “¿Cómo estás?”. Y tú dices: “Bien”.

33:04
Zuberoa Marcos. Bien.

33:05
Benjamin Zander. “Bien, aguantando, sobreviviendo”. El otro día le pregunté a un amigo: “¿Cómo estás?”, y contestó: “Respirando”. Creo que si pensáramos más sobre esa pregunta… Le dije a uno de los alumnos de la Joven Orquesta, tiene 15 años, yo siempre les doy la oportunidad de ser un poco diferentes y dije: “¿Cómo estás?”. Y contestó: “De estar mejor, me tendría que duplicar”. Lo que quiso decirme fue que no me iba a responder con un cliché. Voy a responderte con algo que te haga sonreír o que te haga reír… Y darte algo que te anime. Tenemos muchas formas de… algunas personas lo llaman pensar fuera de la caja, simplemente salirse de la rutina normal, salir del camino establecido. Una de las técnicas que utilizo es la sorpresa. El humor funciona bien, la energía también. La exuberancia es genial, el entusiasmo es genial para un profesor. Si tuviera que escoger una cualidad, sería el entusiasmo, porque si eres un entusiasta te emocionarás por lo que descubras en cada pieza. Permíteme enseñarte una cosa que me encanta. Es la Novena Sinfonía de Beethoven, todo el mundo la conoce. Aquí está el tercer movimiento, el famoso tercer movimiento. Así es como lo oyes normalmente. Pero es muy bonito y suele tocarse así, y está bien. Suena bien, excepto cuando llegas aquí… Las notas son muy bonitas, pero va demasiado despacio, se atasca. Es demasiado lento, no fluye, debe haber algo mal. Deja que te cuente lo que pasa. Si Beethoven escribe que un cuarto de tono es igual a 60, pero va mucho más rápido. Entonces, mucha gente piensa: “Debe ser un error. No quería poner eso. Estaba sordo”. Y, en realidad, no quería poner 60. Él quería poner 30, pero no podía porque no tenía el 30 en el metrónomo. El número más bajo que tenía en su metrónomo, que era un instrumento recientemente descubierto, era el número 50. Pero no podía poner 50 y tampoco podía poner 30, así que puso 60. Los directores piensan: “60, es ridículo. Es demasiado rápido”, porque si haces… Si haces… Es demasiado rápido, no queda bien, es mucho mejor si haces…

36:30

Es muy lento, Adagio Molto, muy despacio. Pero si entiendes lo que quería poner Beethoven, quería poner 30. Él no se refería a… Sino a…
Y así consigues…
Es una canción maravillosa… Cuando llegas a este pasaje… Suena tan bello. Eso es lo que él quería. Y si sabes esto, y se lo quieres transmitir a los músicos de tu orquesta, y se lo cuentas, y te emocionas. Y nadie lo había escuchado así antes. Se lo cuentas a la audiencia y lo sienten. Es una canción de amor. Hace…
Y en este disco, estoy muy orgulloso de él, porque en este disco está todo lo que Beethoven quería está aquí, y con la explicación incluida. Lo expliqué.

Benjamin Zander - Cómo puede un profesor cambiar la vida de un niño
Quote

"Creo en la música sin fronteras, no creo que la música clásica sea para cierta gente, y no para otra"

Benjamin Zander

38:29
Zuberoa Marcos. Este ejemplo que estabas explicando sobre cómo los músicos no interpretaron correctamente lo que Beethoven quería porque pensaron que debía estar equivocado. Me recuerda a un concepto sobre el que hablas a menudo que es la espiral descendente.

38:49
Benjamin Zander . Sí. Sí. Deja que te lo explique, la espiral descendente… Esta es una imagen de la espiral descendente. La espiral descendente es la forma en la que reaccionamos normalmente ante la vida. “No puedo hacerlo”, “Es imposible”, “Otros lo hacen mejor”. También puede ser ascendente, puede ir hacia abajo o hacia arriba. Puede ser ganar o perder. Éxito o fracaso. Es este mundo. Este mundo es otro diferente. Este es el mundo de las posibilidades. Decimos que irradia posibilidades porque crece en todas las direcciones. Esto solo va arriba o abajo. Es ganar o perder. Y esta es una realidad inamovible. Este es un mundo lleno de “Quizás”, “Me pregunto por qué”, “¿Qué será lo próximo?”. Ya sabes, es un mundo lleno de incógnitas, de posibilidades. Así que, cuando veo esta partitura no digo: “Bueno, siempre se ha hecho así”, o “La gente ha dicho que es de esta manera”. Digo: “Quizá… ¿Qué quiso poner aquí? ¿Qué quiso decir?”. Estoy abierto a eso, y ese es un estado mental. Es un estado del ser, de receptividad, sobre todo es estar receptivo, y es un estado capaz de crear milagros, porque no estás estancado en un camino guiado. Déjame darte un ejemplo, cuando… Mi padre vivió en la Alemania Nazi y lo perdió todo. Perdió a su familia, su madre murió en un campo de concentración, en Auschwitz, también murieron ocho miembros de su familia, lo perdió todo. Todo. Su casa, sus pertenencias, su profesión, su idioma… Se fue a Inglaterra con cuatro niños para intentar ganarse la vida, abrió una empresa y, posteriormente, los ingleses metieron a todos los alemanes en campos de internamiento.

40:57

Había 2.000 hombres en este campo, puedes imaginarte el estado de ánimo. Quiero decir… Una desolación terrible. La gente miraba hacia la alambrada sin esperanza, y se preocupaban por sus familias. Mi padre miró a su alrededor y dijo: “Aquí hay mucha gente inteligente, deberíamos tener una universidad”. Así que empezó una universidad donde impartían 40 clases cada semana. 40 clases sin pizarras ni libros. Ese es un estado mental llamado posibilidad. Y yo hago todo lo que puedo para vivir siempre con ese estado de ánimo e intento animar a la gente a que se una a mí. A veces es una locura, un poco irracional, pero ser un poco irracional es algo bueno porque hace que dejes de guiarte solo por la razón. Y la música… Y te lleva al cielo, yo no sé lo que es, pero es lo más cercano al cielo que puedo estar. Entonces… Tengo que explicar esto, ¿puedo contar una cosa muy emocionante? La siguiente sección, esta sección, usa un compás diferente. Sí. Suena así. Aquí pone 63, pero en el pasaje anterior ponía 60. En uno pone Adagio Molto, lo que significa que va muy despacio, y después pone Andante, que significa andando, ¿cómo puede ser? La respuesta es que Beethoven no quería poner 60, quería poner 30. Así que vamos desde esto, muy despacio, hasta… Ahora entiendo lo que quería Beethoven…

43:27
Zuberoa Marcos. ¿Cómo descubriste que Beethoven quería decir algo, pero no podía? Que había una indicación que estaba mal. Quiero decir… ¿Cómo te diste cuenta de eso? La mayoría de músicos no se dan cuenta.

43:44
Benjamin Zander . No, no lo hacen. Un director famoso, uno muy conocido, famoso en todo el mundo, me dijo: “Esto prueba que las marcas del metrónomo de Beethoven no eran muy útiles, porque tiene 60 para una sección muy lenta y 63 para otra Andante, es una prueba de que está mal”. Dije: “Colin, te dije que no eran 60, eran 30”. Y me dijo: “¿Por qué no lo escribió?”. Le contesté: “Porque no lo tenía en su metrónomo”. Me preguntas que cómo lo sé, bueno, lo descubrí. Tenemos que estudiar, tenemos que entender a los compositores, tenemos que meternos en sus cabezas y ver lo que hacían. ¿Cómo hizo estas marcas de metrónomo? Bueno, lo hizo porque su sobrino estaba sentado en una mesa mientras él tocaba y lo iba escribiendo. Y cometió algunos errores porque no sabía mucho. Si lo sabes, puedes llegar a entenderlo. “Ah, ya veo”. Eso es lo que explico aquí.
Si mantienes una mentalidad abierta y te preguntas cosas, y recoges toda la información que puedas conseguir, toda la que esté disponible, podrás entenderlo. A mí me llevó mucho tiempo, casi toda una vida, trabajar en esta pieza, pero me siento muy satisfecho, muy feliz. Durante la grabación, de este álbum, durante la sesión de grabación, aquí está la orquesta y los 46 micrófonos, y aquí arriba está Beethoven, en el palco de aquí. Y no paraba de mirarlo.

45:18

Así que constantemente me sentía como un sirviente, eso es lo que somos, somos sirvientes del compositor. Lo hacemos lo mejor que podemos poniendo nuestra inteligencia, conocimiento, entendimiento, pasión y amor para satisfacer al compositor. A menudo, lo que evita que alguien esté completamente entregado a la música es algo psicológico, algo que se interpone en el camino de la relación con la audiencia, con el instrumento o consigo mismos.
Muchos músicos, en particular los jóvenes, están tan preocupados por el fracaso o por la competencia. Les ponen ansiosos las notas, los exámenes y la competencia. Por eso pongo un 10 por adelantado, porque al ponerles un 10 por adelantado se relajan y puedes hablar con la mejor versión de esa persona. La única forma de entenderse con ellos completamente es con un 10, y como siempre dice Ros, mi compañera: “Solo cuando le pones un 10 a alguien puedes decirle la verdad”, porque si le has puesto un 10 a alguien, en el fondo hay una conversación con respeto, entendimiento, amor, y deseo de lograr lo mejor. Entonces podrás decirle la verdad y ser completamente sincero.

46:34
Zuberoa Marcos. Ben, ¿cómo aplicas ese mismo enfoque cuando estás con la orquesta? Deja que me explique. Acabas de decir que al ayudar a tus estudiantes les haces sentirse libres, sin presión, y ser la mejor versión de sí mismos. Pero cuando estás en un teatro y tienes a tus músicos…

46:55
Benjamin Zander. Cien músicos.

46:34
Zuberoa Marcos. Ben, ¿cómo aplicas ese mismo enfoque cuando estás con la orquesta? Deja que me explique. Acabas de decir que al ayudar a tus estudiantes les haces sentirse libres, sin presión, y ser la mejor versión de sí mismos. Pero cuando estás en un teatro y tienes a tus músicos…

46:55
Benjamin Zander. Cien músicos.

46:55
Zuberoa Marcos. Cien músicos, y tienes a la audiencia frente a ti y, muchas veces han pagado mucho dinero para asistir a esa actuación, y tienes que hacer que esa actuación suene perfectamente y que sea preciosa, es un ambiente con mucha presión.

47:10
Benjamin Zander. Sí, es una gran pregunta. Déjame decirte que comienza en los ensayos. Empieza antes de tocar la primera nota. Le pregunté a un músico de orquesta cuánto le costaba saber si le iba a gustar trabajar con un director. Y la respuesta fue que cinco segundos, y que lo sabía antes de empezar. Así que es muy importante la forma en la que entras a la habitación, cómo te presentas a los músicos, la forma en la que alzas tu batuta por primera vez, la primera vez que colocas la partitura… lo que sea. Todo el mundo en la orquesta sabe si van a estar a gusto, porque notan si vas a ser un ególatra arrogante, o si es alguien que se preocupa por ellos y por cómo tocan. Y puedes hacerlo de muchas formas diferentes, nunca hablo sobre ello a los profesionales, nunca explico lo que estoy haciendo, pero un músico, un gran músico de la Filarmónica me dijo: “Nos llevas a un lugar al que nadie nos ha llevado”. No dijo nada más y me lo tomé como un cumplido. Creo que se refería al ambiente, la alegría que se respiraba, al amor que se sentía… Al final todo se reduce al amor, el amor hacia la música, al amor hacia el sonido que hace la orquesta, el amor a la música, el amor mutuo, el amor de la audiencia, el amor de todo el proceso de hacer algo precioso juntos.

48:38

Es un entorno precioso, tuve una magnífica conversación con Mandela… Cuando lo conocí por primera vez me emocioné mucho, veneraba a ese hombre y lo conocí en el Foro Económico Mundial, me lo presentaron y le dije: “Es un honor conocerle, quiero decirle que es usted el primer líder de la sinfonía”. Dijo: “¿Qué es eso?”. Y le dije: “Sin-fonía. Sin-fonía, sonar juntos, todos los instrumentos, es una sinfonía. No enfrentó a una parte contra la otra, sino que escuchó a todos y creó una sinfonía”. Sonrió ampliamente y dijo: “Me gusta, me gusta”. Y es precioso, la idea de una sinfonía es el sonido de todas las voces, y significa que no están solo los mejores músicos, no solo los más grandes, sino todos. Están todos. Y aunque sea muy difícil para ellos, por muchas dificultades que encuentren. Creo que le debemos mucho amor a las personas que lo pasan mal, más energía, más tiempo que a aquellos que lo tienen fácil, pero nos olvidamos.

49:57
Zuberoa Marcos . Ben, corrígeme si me equivoco, pero creo que haces una cosa muy innovadora que es que al final de cada actuación la repasas con tus músicos, revisas la actuación con tus músicos.

50:12
Benjamin Zander. Bueno, en realidad hago otra cosa que es muy interesante con la Orquesta Filarmónica de Boston. Tenemos un divertido acuerdo, hacemos todos los ensayos y tocamos el concierto, pero después hacemos otro ensayo. Es muy divertido. La mayoría de la gente no lo hace, pero es un gran privilegio porque una vez que has realizado una actuación, es cuando sabes de verdad lo que funciona y lo que no, lo que necesita atención… Ese ensayo tras el primer concierto es el mejor ensayo de todos.
Hago muchas cosas. Hago algo muy curioso, pongo un trozo de papel en el atril de cada músico, así, en blanco. Se llama “La hoja en blanco”, y le digo a los músicos: “Contad lo que queráis, escribid lo que queráis. Si hay algo que no os guste, que no entendáis o que no vaya bien, escribidlo”. Y lo hacen.

51:11
Zuberoa Marcos. Son notas.

Benjamin Zander - Cómo puede un profesor cambiar la vida de un niño
51:11
Benjamin Zander. Sí, son notas que escriben después de cada ensayo. Yo me las llevo a casa y veo lo que escribe este, por ejemplo. Algunas veces se quejan de algo que estoy haciendo, o de algo con lo que no están de acuerdo o preguntan si podría hacer esto o aquello. Yo estoy disponible para ellos. Ellos son los que saben lo que necesitan. Firman las notas, así que sé quién las escribe. Y, por un lado, creo que han dejado de quejarse en la cafetería porque pueden decírtelo…

51:43
Zuberoa Marcos. Te lo dicen a ti.

51:44
Benjamin Zander. Sí, ¿por qué no? Directamente. Y muchas veces es muy valioso. Por ejemplo, estaba dirigiendo la Filarmónica y apareció una de estas notas que decía: “Haces ruidos cuando diriges. A, es ofensivo y B, no puedes escuchar”. Ni siquiera sabía que estaba haciendo ruidos. Pero me fue muy útil porque, primero, es ofensivo y, en otras palabras, si estoy haciendo ruidos, significa que no estoy permitiendo que toquen adecuadamente. Y también ponía: “Además, si estás haciendo ruidos no puedes escuchar”.
Bueno, eso fue hace 15 o 17 años, dejé de hacer ruidos porque me lo enseñaron, ¿por qué los músicos no pueden enseñar al líder? Todo el mundo tiene un mentor: Pavarotti tuvo un mentor, Michael Jordan tuvo un mentor. ¿Por qué los directores no vamos a poder tener un mentor? Todos deberíamos tener uno.
Y si alguien tiene algo valioso que ofrecer… porque lo que sucede es que normalmente el director está aquí y los músicos se sientan aquí abajo. Esto crea contacto visual, hace que seamos iguales. Tenemos papeles diferentes, pero somos iguales. A veces, los niños del final de la sección del segundo violín, de los más jóvenes, escriben algo en el papel en blanco sobre la música, sobre su experiencia, sobre algo que he hecho o quizá solo ponen que se lo han pasado muy bien.
No importa, hay una relación. Hay una relación.

53:20
Zuberoa Marcos. Ben, esta forma de… trabajo en equipo, donde existe cierta colaboración con tus músicos, no es muy común en nuestra sociedad. Vivimos en una era donde el individualismo, el éxito personal, es lo que se recompensa. Entonces, ¿qué consejo le darías, especialmente a las generaciones más jóvenes que serán los adultos del mañana y que construirán el mundo del mañana, para que sean capaces de aprender a trabajar en equipo de forma tan eficiente como una orquesta y para crear algo que sea muy bello?
Bien, es correcto. Debes tener una visión. La hermosa pieza de música que nos encanta, de Beethoven, de Mahler o de quien sea, nos empuja a ser mejores. Porque incluso cuando la gente está conduciendo por la autopista, se comporta tan mal como quiere. Se cortan el paso, adelantan, se comportan inadecuadamente.
Si se meten en un túnel, de pronto se comportan adecuadamente. ¿Por qué? Porque todos quieren pasar por el túnel y si no se comportan no lo conseguirán. Así que la gente se comporta de forma diferente al llegar al túnel: dejan pasar a los coches… Así que el túnel es como una visión, es algo sobre lo que todos nos hemos puesto de acuerdo. Es algo en lo que todos nos unimos. Por eso cada organización y cada empresa debe tener una visión.
Incluso las familias, porque si hay una visión en la que podemos centrarnos… La Filarmónica de Boston tiene una visión de hacer música con pasión y sin fronteras. Esa es nuestra visión, ¿vale? Nos apasiona hacer música. Es lo que hacemos. Y sin fronteras significa que no pensamos que esta música sea para cierta gente, y no para otra. Eso nos guía y nos permite hacer todo tipo de cosas inusuales, como dar entradas gratis a los ancianos de las residencias.

55:25
Benjamin Zander. Cuando la gente nos devuelve las entradas no las vendemos otra vez, se la damos a los ancianos. Esas personas no tienen dinero para venir y están muy contentos por poder hacerlo. Entonces, tener una visión es algo muy importante y debería ser muy simple y algo que entienda todo el mundo. Y, para saber si puede ser una visión, pon las palabras “Tengo un sueño” delante.
Para que sea algo que marque la diferencia en todo el mundo, para todas las personas. Tienes que decir: “Tengo un sueño”. Si tienes algo que todas las personas de una empresa o en un grupo, o en cualquier cosa que quieras, pueden compartir… tendrás que darte cuenta de que, como en una orquesta, suena mejor si todo el mundo toca a la vez. Esa es la sinfonía. Es el sonido de todas las voces en conjunto. Eso no significa que estén tocando lo mismo. Quiero enseñarte este pasaje maravilloso de la Quinta Sinfonía de Mahler. Y la flauta, cuatro flautas hacen… Y el oboe hace… Y el clarinete… Pero los violonchelos hacen… Todo a la vez. Lo llamo el contrapunto emocional. Cuando músicos diferentes tocas cosas diferentes…
Es como un drama. La gente tiene cosas diferentes que decir, no todo el mundo tiene que conformarse. Es cuestión de expresarse completamente y permitirles ser parte del grupo. El director es el que permite que todo eso pase sin que haya fuerzas destructivas. Si alguien toca demasiado alto y no deja que el resto de voces se oigan, el director debe decir: “Más bajo aquí, escucha esto, oímos a aquellos, no oigo a los de allá”. Darse cuenta de que los músicos van a tocar y tocan así…
De la forma más efectiva que pueden. El director debe hacerse cargo de que todas las personas de la familia tengan una voz. Es como una familia, y es uno de los placeres de la vida. Todo el mundo que forma parte de una gran familia sabe lo que se siente cuando cada uno se expresa, cuando todos tienen voz. Es algo maravilloso, no siempre ocurre.
Muchas veces las personas son crueles, egoístas, o simplemente no prestan atención o no se les dirige bien. En una buena familia, los padres permiten que todo el mundo se exprese, que sean todo lo que pueden ser y prestan atención a todos. Tener todo eso es una de las mejores cosas de la vida.

58:53
Zuberoa Marcos. Ben, ¿cómo podrían usar los profesores el enfoque que usas tú con tus músicos?

59:01
Benjamin Zander. Para mí la enseñanza es una profesión sagrada. Es como sostener la llama sagrada. Lo mejor que puedes hacer es ser profesor. Creo que poner un 10… eso no significa que, técnicamente, le des a todo el mundo un 10. Significa que te diriges hacia la mejor parte de esa persona, sea quien sea, esté donde esté, le hablas a esa parte de la persona que desea tener éxito, la parte más humana, la que está más viva. Y cuando algo sale mal, decimos: “¡Fascinante!”. Cuando ves que alguien tiene dificultades le animas, no le desanimas. Yo no uso palabras como: “Deberías”, “Tienes qué”, “Necesitas” o “Vas a…”, prácticamente las he eliminado. “Necesitas hacerlo”. Yo nunca digo que un estudiante está haciendo algo mal. Digo: “¿Qué tal si haces esto?”, “Vamos a mirar esto”, “¿Qué va después?”. Esa es una gran pregunta: “¿Qué va después?”. Porque la persona ya ha llegado a ese nivel. Acéptalo, disfrútalo, ámalo, celébralo. Pero, ¿qué viene después? ¿Qué vas a añadir? ¿Qué podemos hacer para darle aún más enfoques, más entendimiento, más comunicación? Así que añadir… Celebrar, reconocer, agradecérselo a la gente. Hay muchas maneras de darle a otra persona una invitación para sacar su mejor versión. Los gestos que hacemos, las expresiones faciales, el brillo en los ojos. Es una forma de ser. No puedes ir tachándolos: “Esto ya lo he hecho, ya lo he hecho, está hecho”. Siempre vuelvo a la idea de que todo surge del amor.

1:01:06

Deja que te cuente una historia de un filósofo chino, Lao-Tse. Dijo algo muy bonito: “Debido a un gran amor, uno es valiente”. Pensé sobre ello durante un momento: “Debido al gran amor amor, somos valientes”. Y vino a mi cabeza la imagen de una madre joven con su hijo, y este hijo está en un edificio en llamas. El edificio está en llamas, ¿qué hará la madre? No hay ninguna duda, no titubea, la madre corre hacia el edificio. ¿Qué hace que entre al edificio?

1:01:43
Zuberoa Marcos. Un gran amor.

1:01:45
Benjamin Zander. Es gran amor, no es valentía. Siempre buscamos la valentía, pensamos: “Tengo que ser valiente”, “No debo tener miedo”, “Tengo que competir”. No, el amor te dará todo eso. Porque si amas algo de verdad, encontrarás el valor. Así que no busques valor, busca amor.

1:02:03
Zuberoa Marcos. ¿Cómo te sientes cuando ves que en las escuelas de todo el mundo la asignatura de Música ya casi no existe?

1:02:11
Benjamin Zander . No se imparte. Bueno, no sirve de nada sentirlo. Sentirlo está bien, pero lo importante es lo que haces. Voy a decirte lo que nosotros hacemos. Creo que no es lo ideal, pero creo que podemos reemplazar lo que antes ocurría en la clase con lo que ocurre ahora en los medios. Y es una de las razones de por qué hago las clases que hago.
Por ese motivo pongo estas explicaciones en los discos, por eso doy una charla a la audiencia antes de cada concierto, es lo que yo hago. Pero ahora veo a mucha gente buscando otros medios, grandes profesores de música, que usan la televisión, que usan los medios. El interés en la música no está decayendo, está aumentando. Hay muchas más personas que la escuchan. Hay 30 millones de pianistas en China, 30 millones de pianistas. 10 millones de violinistas. Vamos, vivimos en un mundo donde la música está expandiéndose.
Y cuando quieren vender algo en televisión que es muy caro, usan música clásica. A la gente le gusta la música clásica porque levanta el ánimo. La música pop es genial, está bien para que los niños salgan ilesos de la pubertad, pero no inspira. No hace que te sientas…
Transmite algo, levanta el ánimo, eleva al ser humano para ser la mejor versión de sí mismo. La música siempre lo hará…
El sufrimiento, la rabia. Y por último… Es el camino desde la oscuridad hasta la luz. Desde las dificultades hasta el éxito. Desde la rabia hasta el triunfo. Ese es el camino de la capacidad humana que se expresa mediante la música clásica de muchas formas diferentes.

1:04:42
Zuberoa Marcos. ¿Cómo crees que debería ser un liderazgo eficaz en el siglo XXI? Me gustaría que hablaras de lo que podemos hacer para adoptar esta nueva forma de ser, una forma de ser que se abre a nuevas posibilidades.

1:05:00
Benjamin Zander. Mucha gente no se da cuenta de su contribución a la sociedad, no se dan cuenta de que la vida pasa y hacen cosas simplemente con estar ahí. Solo por ser buenas personas, por sonreír, por abrirle la puerta a alguien, hay muchas formas. Así que date cuenta de cómo contribuyes. Es algo pasivo porque solo estás dándote cuenta. Lánzate a la vida como lanzas una piedra a un estanque y observa las ondas.
Y cuando la gente joven se da cuenta de que tiene esa capacidad y se dan cuenta del cambio que pueden provocar en las vidas de las personas que les rodean, también en el mundo de los adultos. Porque muchos niños piensan que no pueden cambiar nada del mundo de los adultos, pero mis niños, los niños de mi entorno, han provocado un impacto muy grande en las vidas de sus padres, de sus profesores, de su comunidad… Lo que hacen es increíble. Cuando dan un concierto y viajan por toda Europa dando conciertos, la gente los mira y piensa: “¿Quiénes son estos niños?”. Andan con espíritu y amor, llenos de alegría. Son líderes y les entrenamos para ello, no les entrenamos para que toquen el violín. El violín es un instrumento. La técnica no es el objetivo final, el objetivo final es el amor, es la expresión, la comunicación, el contacto, la comunidad.
Cuando era pequeño, 80 años me parecía muy viejo. Parecía increíble que pudieran moverse. Pero ahora, con 80, me siento genial. Estoy perfectamente y, de alguna manera, me siento mejor que nunca. Entonces, la pregunta es: “¿Cómo vas a aprovecharlo?”. Y la respuesta es: “Quiero que todo el mundo reciba este mensaje: vivimos en una época maravillosa, es la era de las posibilidades”. Internet nos permite conectarnos y por eso no me preocupa la educación musical.

Benjamin Zander - Cómo puede un profesor cambiar la vida de un niño
Quote

"Creo que la música es algo tan esencial como la comida"

Benjamin Zander

1:07:01

Quiero decir, me gustaría que la gente… mi deseo es que la gente dijera: “Entiendo por qué es importante que en la escuela haya educación musical”. Ya sabes, Platón dijo: “Solo hay tres elementos esenciales en la educación: deporte para el cuerpo, lógica, matemáticas para la mente y música para el alma”. Y eso fue hace 3.000 años. Así que no ha cambiado nada, sigue siendo verdad, aunque a la gente se le olvide y crea que es más importante destacar, sacar buenas notas y esforzarse al máximo para poder conseguir un buen trabajo. Muy bien, es cierto. Pero no olvides…
O simplemente… Disfrutar de eso, es el sentido de la vida. Nietzsche dijo que la vida sin música es un error. No. Quiero decir, nadie puede imaginarse la vida sin música. Necesitas la música. Imagínate una película sin música. Ni siquiera puedes ver las noticias de la mañana sin música. Está en todas partes. La música puede usarse para todo. Puede usarse para entretener, en la publicidad, pero está en todos los eventos importantes.
En el funeral de la Princesa Diana, donde todo el mundo lloraba la pérdida de esta preciosa y joven mujer, la música que se tocó se volvió famosa en todo el mundo. Todo el mundo la conocía. La Variación Nimrod de las Variaciones Enigma de Elgar. Hay música en todos los eventos importantes, imagínate una boda sin música. Imagínate un funeral sin música.
Incluso cantan canciones en los partidos de fútbol. Es precioso. Aquí no lo hacen tanto, pero en Inglaterra, en cada partido, todo el equipo tiene una canción fantástica. La música es una expresión básica del ser humano. Apareció antes que el lenguaje, mucho antes. Yo creo que incluso que incluso podemos sentirla en el vientre materno. Muchas madres pasan horas escuchando música cuando están embarazadas. Creo que es algo tan esencial como la comida.

1:09:34
Zuberoa Marcos. Si para finalizar esta increíble conversación te pidiera que tocaras tu pieza de música favorita, ¿cuál escogerías?

1:09:43
Benjamin Zander . Bueno, la gente siempre me lo pregunta y es como si te preguntaran cuál es tu hijo favorito, no podrías elegir. Si me hubieras hecho esta pregunta: “Si solo pudieras dirigir una pieza antes de morir, ¿cuál sería?”. La respuesta sería la Novena Sinfonía de Mahler. Probablemente el último movimiento. Voy a tocarla para ti, es increíblemente bonita. Trata sobre las despedidas, es una celebración de la vida, la gratitud por estar vivo.


Es preciosa.

1:11:00
Zuberoa Marcos. Muchas gracias, Ben.