Claves para regalar juguetes esta Navidad

Imma Marín

· Educadora especializada en juego

Imma Marín es una firme defensora del juego en la infancia. Según explica: “En la Convención de los Derechos del Niño de 1989, firmada por 20 países, se reconoció el derecho fundamental de los niños y niñas a jugar, junto a derechos tan básicos como la protección o la alimentación. Así de importante es el juego para los niños”. Como experta en aprendizaje lúdico, asegura que la función principal de los juguetes debe ser divertir: “El juego tiene beneficios colaterales.
A través de la diversión, los niños desarrollan aspectos fundamentales para su aprendizaje; como la creatividad, el esfuerzo, la cooperación o la concentración”. Y añade: “Gracias a la neurociencia, sabemos que el juego es emoción. Y sin emoción, no hay aprendizaje”. Respecto al dilema de tener pocos o muchos juguetes, asegura que “lo verdaderamente importante es tener un buen repertorio lúdico, que incluya juguetes de varios tipos, capaces de estimular diferentes facetas del desarrollo”. Especialista en ‘Gamificación’ o ‘Ludificación’, Imma Marín insiste en la importancia de desarrollar nuevas formas de educar a través del juego, tanto en la familia como en las escuelas: “El aprendizaje lúdico es capaz de lograr que los niños y niñas se sientan protagonistas de su propia educación, y esto hace que tengan más ganas de aprender”. Diplomada en Magisterio, Imma Marín ejerce en la actualidad como consultora de educación y formación a través del juego. Es presidenta de la IPA en España, la Asociación Internacional por el derecho de los niños y niñas a jugar. Y autora, entre otros, de los libros ‘¿Jugamos?: Como el aprendizaje lúdico puede transformar la educación’ y ‘El placer de jugar: Aprende y diviértete jugando con tus hijos’.


Creando oportunidades

Imma Marín

Imma Marín es una firme defensora del juego en la infancia. Según explica: “En la Convención de los Derechos del Niño de 1989, firmada por 20 países, se reconoció el derecho fundamental de los niños y niñas a jugar, junto a derechos tan básicos como la protección o la alimentación. Así de importante es el juego para los niños”. Como experta en aprendizaje lúdico, asegura que la función principal de los juguetes debe ser divertir: “El juego tiene beneficios colaterales.
A través de la diversión, los niños desarrollan aspectos fundamentales para su aprendizaje; como la creatividad, el esfuerzo, la cooperación o la concentración”. Y añade: “Gracias a la neurociencia, sabemos que el juego es emoción. Y sin emoción, no hay aprendizaje”. Respecto al dilema de tener pocos o muchos juguetes, asegura que “lo verdaderamente importante es tener un buen repertorio lúdico, que incluya juguetes de varios tipos, capaces de estimular diferentes facetas del desarrollo”. Especialista en ‘Gamificación’ o ‘Ludificación’, Imma Marín insiste en la importancia de desarrollar nuevas formas de educar a través del juego, tanto en la familia como en las escuelas: “El aprendizaje lúdico es capaz de lograr que los niños y niñas se sientan protagonistas de su propia educación, y esto hace que tengan más ganas de aprender”. Diplomada en Magisterio, Imma Marín ejerce en la actualidad como consultora de educación y formación a través del juego. Es presidenta de la IPA en España, la Asociación Internacional por el derecho de los niños y niñas a jugar. Y autora, entre otros, de los libros ‘¿Jugamos?: Como el aprendizaje lúdico puede transformar la educación’ y ‘El placer de jugar: Aprende y diviértete jugando con tus hijos’.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:00
Imma Marín. Me llamo Imma Marín, llevo toda mi vida dedicada al mundo del juego y a la pedagogía lúdica, porque estoy realmente convencida de que el juego es el elemento clave que puede transformar la educación.

00:18
Marina Solano. Hola, Imma. Bueno, mi nombre es Marina. Soy maestra de primaria además de futura mamá, como puedes ver, y soy la mayor de tres hermanos, de los que hablaré en algún momento de esta conversación para pedirte opinión y consejo. Me gustaría poder empezar esta conversación con una reflexión sobre el concepto de la palabra «juego». Hoy en día se escucha o se tiene quizá la idea de que el juego es una pérdida de tiempo, escuchando mucho a adultos decir a niños: «Deja de jugar, ponte a hacer algo útil». ¿Qué papel tiene el juego en el aprendizaje y en la educación de los niños?

00:56
Imma Marín. El juego es fundamental en el aprendizaje y en la educación. Pero te diré más, el juego es fundamental en la salud de los niños. Hay una reciente declaración política de la Academia de Pediatras Americana, una institución de prestigio, en donde, después de varios estudios, recomiendan a los pediatras que receten a las familias tiempo de juego libre y espontáneo de los niños. Porque cada vez el juego libre y espontáneo, o la falta de ese juego libre, se asocia a problemas graves como son la depresión infantil y la ansiedad. Mira si es importante, es fundamental.

01:35
Imma Marín. Y esa es su manera de aprender, o sea, los niños aprenden jugando. Ellos caminan, comen, se mueven jugando. No saben hacer las cosas de otra manera, ¿no? El juego es espontáneo. Espontaneidad, esa espontaneidad hace que los niños estén desinhibidos y que tengan su mente abierta. Por tanto si la mente está abierta, las cosas entran. Si la mente no está abierta, las cosas no entran. Cuando los niños juegan, el margen de error existe, se crea un espacio de seguridad que les permite crear, equivocarse y eso forma parte del proceso y no pasa nada, no hay nada… Los cielos pueden ser negros o verdes y está bien, y los leones pueden tener pies de pato y también está bien.

02:21
Imma Marín. En el juego hay feedback constante, es otro aspecto importante. ¿Qué quiere decir «feedback constante»? Quiere decir que cuando uno juega, tú sabes cuál es el objetivo del juego y enseguida, en el tablero, en las normas, ves si te estás acercando o te estás desviando de tus objetivos. Estás viendo incluso los juegos del «como si», del juego simbólico, ¿no?, si la conversación va bien y te lo estás pasando bien con tus amigos o no, si se va a enfadar o no. Por tanto, ese feedback constante te permite estar siempre presente, ¿no? El juego tiene otra maravilla y por eso es educativo, ayuda en ese aprendizaje, y es que, cuando juegas, te lo estás pasando bien, estás disfrutando, que no es lo mismo que divertirse, estás disfrutando, disfrute de dentro. ¿Eso qué quiere decir? Que estás disfrutando aunque cueste esfuerzo aquello que estás haciendo: poner los iconos, aquellas cositas, cada uno en su lugar, poner el cuadrado en el cuadrado que no te entra, poner los pantalones a tu muñeca maniquí que no le pasan, lo que sea, tú estás satisfecho. Sostienes el esfuerzo porque el esfuerzo no te pesa, vuelas.

03:28
Imma Marín. Pasa otra cosa, que es muy mágica, y es que, cuando tú estás jugando, quieres que las cosas salgan bien, preguntas: «¿Cómo se hace?», «¿A ver si entendido bien?», «¿Pero así sí puedo tirar por aquí o no puedo tirar por aquí?», «¿Pero eso se vale?». De hecho, de ahí vienen muchos problemas, porque: «En mi casa se juega de otra manera, en mi casa no jugamos así». Cuando tú juegas, por absurdo que sea el juego, con que para ti tenga un significado, quieres hacerlo bien. En el aprendizaje, querer hacerlo bien, sostener el esfuerzo… todo eso es importante. Las emociones, el juego es emoción pura. Pero no solamente es que te emociones y, por tanto, el aprendizaje se signifique, sino es que el juego acciona… las amplifica, podíamos decir. Y ahora sabemos, porque la neurociencia nos lo dice, que el juego es emoción y que sin emoción no hay aprendizaje, por tanto es otro aspecto. y ahí vamos destilando cantidad de aspectos que, en la propia dinámica del juego, van a propiciar ese aprendizaje, ese hábito. La curiosidad podría ser otro. Los juegos provocan esas ganas de saber y de exploración. Sería otro aspecto. No hay… Digamos que la curiosidad es el motor del aprendizaje. Si no eres curioso, no aprendes nunca nada. Mira qué de aspectos correlativos al juego pasan por las cabezas y los cuerpos de las personas, seamos niños, seamos adultos, cuando nos ponemos a jugar.

Claves para regalar juguetes esta Navidad. Imma Marín
04:57
Marina Solano. Me surge, el juego puede ser, efectivamente, como comentas, libre y propio de un niño. Pero es verdad que, a día de hoy, nos encontramos en el mercado una gran variedad de juguetes que ayudan o fomentan ese juego. Me gustaría que me hablaras de ese tipo de juguetes. ¿Qué características debe tener un juguete para que se pueda considerar educativo y cuáles crees que son los juguetes más apropiados a cada una de las edades o etapas de un niño?

Imma Marín. Yo te diría que todos los juguetes tienen que divertir, y esa es su principal función, la lúdica, divertir. Y, en ese divertimento, se produce una magia, y es que los juguetes tienen beneficios colaterales. Y, en ese divertimento, aparece lo educativo. Pero su función es divertir, esa es la primera. Características de un buen juguete: La primera que sean adecuados a la edad, eso es fundamental. Y en eso los fabricantes, cada vez, nos van poniendo en las cajas: «Adecuado a…». Normalmente lo intentan hacer lo mejor que saben, lo mejor que pueden, pero realmente es un tema complejo, porque no es lo mismo un primer hijo que un segundo. Por ejemplo, en un juego de construcción, el primer hijo pues va a hacer exactamente lo que pone en la caja, seguramente. Pero el segundo, que ya ha dormido con esa pieza de construcción en el cochecito y se la ha llevado a la boca, y ha visto construir a su hermano, va a ser mucho más hábil. No porque sea más listo, sino porque ha tenido conocimiento de ese objeto, de ese material mucho antes. Entonces, ahí, lo que pone el fabricante es una orientación y los papás hemos de poner nuestra sabiduría. Teniendo en cuenta que los papás tenemos una tendencia, que se ha de corregir, y es la tendencia a adelantarlos: «Es tan listo nuestro hijo, ya verás lo listo que va a ser. La señorita en el cole ya me lo dice», «Pone tres años, pero yo se lo compro a los dos porque seguro que lo va a saber hacer». Ahí, a veces, nos confundimos, nos equivocamos y quemamos etapas antes de hora. Adecuados a la edad.

06:55
Imma Marín. El segundo sería que fueran estimuladores de cualquier aspecto del desarrollo: de las ganas de mirar, de las de jugar con las sombras, de jugar con los colores, de jugar con las medidas… Que estimulen las ganas de un niño, la acción. Y, en ese sentido, cuanta más variedad mejor. Y ese sería otro aspecto, que sean variados. Hablamos de las características de un buen juguete, pero para mí es más importante tener un buen repertorio lúdico. Si tú tienes un buen juego de mesa o una buena muñeca o una buena bicicleta, está estupendo. Pero es que para que tu juego sea rico, necesitas un poco de cada. Por tanto, variedad en su justa medida. Lo decíamos antes, el exceso de juguetes quita las ganas de jugar. Variedad en su justa medida, que sean juguetes de calidad. ¿Qué quiere decir juguetes de calidad? Quiere decir juguetes que cumplan la función por la cual han sido creados. Te pongo un ejemplo, yo voy por la calle y me pongo de los nervios viendo cuántos triciclos de esos de palo, ves muchos papás, quien los ha fabricado no ha pensado que, cuando esos triciclos, el niño no llega a los pedales, o lo lleva el papá corriendo o la mamá corriendo porque tienen prisa, los pedales van solos. Si los pedales van solos, las espinillas de los niños quedan…

Marina Solano. Destrozadas.

08:15
Imma Marín. Exactamente, destrozadas. Por tanto, en este caso, un buen juguete sería aquel triciclo que tiene una manera de fijar esos pedales, que los hay. El juguete ha de cumplir su función, eso es un juguete de calidad. Un juguete de calidad también significa que dure, pero con sentido común. Es decir, hace muchos años había un anuncio, no recuerdo de qué marca, en que se veía a un niño con, creo que era un tocadiscos o una grabadora, que bajaba por una escalera con la grabadora dando botes. Una grabadora no es para dar botes por una escalera, el niño ha de aprender que para bajar con una grabadora se ha de coger fuerte en la escalera, ha de coger fuerte su juguete para que no se le caiga y no se le rompa. Y que sean seguros sería la otra característica. En estos momentos, los juguetes que se fabrican en España todos llevan la marca «CE», y llevan la marca porque son juguetes seguros, pero no todos los juguetes se fabrican aquí, por tanto es importante tener en cuenta que esa marca, la marca «CE», que esté de forma indeleble, quiere decir que no esté con una pegatina encima de la caja, sino que esté en el juguete, que significa que el fabricante te asegura que ese juguete cumple con todas las normativas. Por tanto, juguetes adecuados a la edad, juguetes estimuladores que abran el mundo de los niños y que les ayuden a recrear el mundo, no a imitar nuestro mundo, a recrearlo, juguetes variados en su justa medida, juguetes seguros y juguetes de calidad.

09:44
Imma Marín. Yo diría cinco cosas para escoger los juguetes, para que le lleguen a los Reyes Magos o a Papá Noel si tienen dudas. La primera sería escoger juguetes con amor, escoger juguetes con amor pensando en el niño y la niña que los va a recibir, en su edad, en sus hobbies, en sus aficiones, en aquello que le gusta, pensando en él. Y escogerlos para jugar con ellos con y por amor, para compartir esos juguetes también en casa y en la familia. La segunda sería creatividad, juguetes que realmente abran caminos, juguetes que despierten «las ganas de». Los mejores juguetes educativos son aquellos que despiertan las ganas, ¿de qué? De pensar, de mirar, de tocar, descubrir, explorar, investigar, curiosear, imaginar, crear…

Marina Solano. Descubrir.

Imma Marín. Juguetes, podemos decir, que son puntos de inicio, en donde la historia que van a crear con ellos les va a permitir ser los protagonistas del juego que van a realizar. La tercera tendría que ver con la salud, ¿por qué? Porque los niños de hoy necesitan movimiento. Vivimos en una sociedad muy estática, en donde nos pasamos muchas horas sentados, y los niños también, y los niños necesitan moverse. Tenemos un problema de obesidad en nuestra sociedad, en parte es la alimentación, en parte son las pantallas, en parte son muchas cosas, y en parte también es el juego. Por tanto, que en ese repertorio de juguetes que tienen los niños en casa, su repertorio lúdico, haya juguetes de movimiento. Y ahí están las bicicletas, los triciclos, los correpasillos, los patines, pero también las cometas para hacerlas volar, todos aquellos juguetes que nos permitan movernos, movilidad.

Marina Solano. Que nos permitan movilidad.

Imma Marín. Esa sería otra idea a apuntar.

Marina Solano. Una característica buena.

11:40
Imma Marín. Otra sería sentido común. Sentido común que, a veces, es el menos común de los sentidos. ¿Y qué quiero decir con sentido común? Pues que para divertirse, para jugar no hace falta tenerlo todo. Vivimos, a veces, el escoger… como el perder cosas, el tener que dejar cosas por en medio. No, no, es escoger lo que tú priorizas, lo que más ilusión le hace. Por eso ahí es importante también en los niños, cuando realicen la carta a los Reyes o a Papá Noel, yo siempre les propongo que no hagan una lista de la compra, sino que piensen en aquello que les haría ilusión. Si tú piensas en aquello que te hace ilusión, no en aquello que quieres, se te aparecen otras cosas imaginarias y te puede hacer ilusión salir a hacer una excursión en bicicleta con los papás, te pueden hacer ilusión muchísimas más cosas.

Marina Solano. Sí.

Imma Marín. Y la quinta, que es la amistad. Sería la quinta recomendación. Es decir, el juego, ya no en familia, sino con otros iguales, con niños y niñas de su edad. Por tanto, aquellos juegos que promocionen que los niños se puedan medir, puedan superarse, oponerse, aprender a negociar, aprender a esperar, aprender su turno, aprender a ganar, aprender a perder. Ese sería el quinto aspecto. Cada edad tiene su tipo de juego, el juego evoluciona, vamos sumando juegos. Cuando somos bebés recién nacidos, hasta el primer año, los juegos que realizan los niños son lo que le llamamos «juegos de ejercicio», que son esos juegos que no tienen ningún objetivo aparente. Desde ver mover el móvil a querer poner el cuadrado con el cuadrado, el correpasillos… Esos primeros juegos que tienen que ver con el desplazamiento, movernos, que tienen que ver con la manipulación y que tienen que ver con lo sensorial: oír, saborear, tocar, moverse…

13:32
Imma Marín. Luego, a partir del año y medio, dos años, podemos introducir unos nuevos juguetes, que son los juguetes del juego simbólico, del hacer «como si»… Pero los primeros no han desaparecido. Pero, a partir de los dos años, empieza otro nuevo juego. A los niños les gusta y empiezan a entender el símbolo y a jugar en el «como si», es decir, hacer ver que. Los primeros juegos son juegos de acciones: peino a la muñeca, cojo el coche y lo llevo de un sitio para otro, cojo el muñeco y lo pongo a un lado o lo meto en la bañera, lo baño y lo saco. Hago acciones. Voy creciendo y ese juego se va complicando, elaborando, y ya no hago acciones, sino que me convierto yo en papá, en mamá, en bombero, en enfermero, en el personaje que me pueda… en animal, en perro. Y ahí van a aparecer pues las cocinas, los coches, los garajes, los disfraces, las marionetas… Va a ser otro tipo de juego, que cuanto más mayores van a ser los niños, más complejo puede ser ese tipo de juguetes. Tenemos los juegos de ejercicio, tenemos el juego simbólico, y ahí aparece a la vez más o menos, entre uno y otro, aparece otro tipo de juegos, que son los juegos de construcción. Los juegos de construcción tienen un poco de la manipulación de los juguetes primeros, pero se convierten en juegos de construcción en el momento en que yo ya puedo hacer el símbolo de que aquello, que son unas piezas de lo que sea, con eso voy a construir un castillo, ya no voy a apilar una pieza sobre otra, sino que eso va a ser un castillo, o va a ser la torre de un no sé dónde, o va a ser una casa, o va a ser lo que yo quiera. Pero, juegos de construcción también son los juegos planos, los juegos de construcción son todos aquellos que nos permiten reunir varias piezas en un todo. Puede ser un collar y hacerme un abalorio, o hacer unas flores de papel, o unos bombones de chocolate, o un castillo con piezas, o un puzle de cuarenta, cincuenta o ciento cincuenta piezas. Todo ese mundo es el mundo de los juegos de construcción, en donde las manos, la manipulación es muy importante, y en donde hacemos eso, cogemos diferentes piezas y creamos con ellas un todo, algo diferente, algo que antes no existía. Y llegado a ese punto todavía nos queda otro tipo de juego, que es al que jugamos más a nuestra edad, que son los juegos de reglas, que son todos aquellos juegos en donde nos sometemos de manera conjunta a una regla que está escrita en un papel.

15:56
Imma Marín. Un buen repertorio lúdico de un niño o de una niña es aquel que tiene un poco de cada uno de esos tipos de juguetes, porque cada uno de estos tipos de juguetes desarrolla un aspecto diferente del ser humano.

Marina Solano. Una función distinta.

Imma Marín. Exacto, tienen una función distinta. Por tanto, que tengas muchas muñecas o muchos coches bueno está bien, pero no es suficiente. Entonces, cuanta más diversidad de juegos, más enriquecedor va a ser tu juego.

Marina Solano. Más habilidades podrá desarrollar.

Imma Marín. Más habilidades, y más te vas conociendo a ti mismo. Porque sabes lo que te gusta, en lo que eres bueno, en lo que no tanto, en lo que te has de esforzar más. Si pensamos en los juegos del «como si», ahí la empatía… estás todo el rato poniéndote en los pies de otro. Vuestro hijo haciendo que soy un bombero o soy papá o soy un perro, entonces actúo como tal, y por tanto pienso y me meto en los pies del otro. Si estoy en un juego de construcción, estoy haciendo mis cálculos, mi creatividad, mi coordinación ojo-mano. Si estoy en un juego de reglas, estoy pensando en qué estrategia, haciendo combinaciones y contando cuántas fichas de dominó quedan, si de los seis ya han salido todos o falta alguno, si vas a cerrar no vas a cerrar… Cada uno de esos tipos de juego me proporcionan diferentes tipos de aprendizaje.

17:10
Marina Solano. Retomando un poco lo que comentabas sobre las características de un buen juguete, me ha llamado la atención y me gusta que menciones el tema de la amistad, la sociedad, el jugar en sociedad. Yo, por ejemplo, cuando era pequeña, como te comentaba antes, tengo hermanos, y yo tenía la suerte de poder compartir ese espacio de juego con mi hermana concretamente, que es con la que menos tiempo me llevo. Sin embargo, veo, a día de hoy, tanto en mis clases a mis alumnos, y en el entorno que tengo, mucha individualidad. Veo tanto a niños pequeños como a adolescentes ya más mayores que se encierran en sí mismo en esos ratos libres que tienen, o bien, incluso frente a una pantalla, que es algo que sabes que, a día de hoy, absorbe mucho su tiempo. Entonces, me gustaría preguntarte: desde casa, las familias, las madres, los padres, ¿cómo podemos fomentar ese tiempo de juego en familia? ¿Cómo podemos hacer a los niños que se sientan motivados para querer compartir ese espacio?

Claves para regalar juguetes esta Navidad. Imma Marín
Imma Marín . Es verdad, si, por una parte, cada vez hay más juegos pensados para compartir, para jugar dos, cuatro, seis, ocho, doce, hasta veintipico personas, podemos escoger más. Pero es verdad, tienes toda la razón también que una de las preocupaciones de los fabricantes es que también todos esos juegos se puedan jugar solos, porque hay muchos niños solos.

Marina Solano. Sí.

Imma Marín . Hay muchos niños solos, demasiados, y los niños necesitan jugar, y si no tienen con quién, pues juegan solos. Y a esa necesidad de juego y a esa soledad los videojuegos van como anillo al dedo. Puedo jugar solo, me lo paso bien y eso está fantástico. Pero son tan atractivos que fagocitan el poco tiempo que podíamos estar juntos y eso es así. Te puedes encontrar una casa en la que cada uno está en su cuarto, uno contestando whatsapps, el otro jugando a su videojuego, el otro a otro y el otro pues, yo que sé, mirando tweets o lo que sea. ¿Qué podemos hacer?, tú me preguntas. Yo creo que es muy importante que empecemos desde muy pequeños. Es muy difícil que si cuando han sido pequeños, nos ha dado pereza jugar con ellos: «Mamá, papá, quiero jugar», «Ahora no puedo, hemos dicho que no», no hemos valorizado su juego, cuando tengan doce años, que es cuando a nosotros nos parece y tenemos ganas y nos parece que se nos van marchando y los queremos retener, entonces quieran jugar.

Marina Solano. Claro, que ellos ya se hayan buscado su propia alternativa cuando no hemos estado, y se hayan acostumbrado a esa manera de jugar.

Imma Marín. Claro, exacto, y ya se han creado su mundo. Si queremos que el juego en familia crezca, ha de empezar desde bien pequeños.

19:53
Imma Marín. Y, también, cómo tus hijos se acercan a tus juegos, que tus juegos son, a lo mejor, como adulto, es a lo mejor la fotografía. Y se interesan por cómo hacer las fotografías porque a ti te gusta mucho, o el excursionismo, o yo que sé, tus hobbies y tus aficiones. Dejar entrar también ahí a tus hijos.

Marina Solano. Compartirlos con ellos.

Imma Marín. Compartirlos con ellos. El juego tiene esa magia, que va creando vínculo. Pero claro, no podemos pensar que no lo hemos creado, y a los diez años, porque nos coge la prisa a nosotros, ahora sí que los niños han de jugar con nosotros, entonces nos dicen que no. Yo digo que cuando tus hijos te piden jugar, aprovecha, porque eso se acaba pronto. Pero nosotros, como adultos, también lo necesitamos, nos lo merecemos.

20:35
Marina Solano. Me gustaría preguntarte si existe una división, si podemos dividir los juegos o los juguetes en educativos o no educativos, o sin embargo, por el contrario, todo lo que implique juego para los niños ya tiene un objetivo educativo para ellos, incluidos, por ejemplo, juegos como los deportes, los juegos de guerra… ¿Todo ello educa de la misma manera aunque sea en diferentes aspectos?

Imma Marín. Yo creo que todos los juegos son educativos, todo va a depender de cómo los usemos y de qué manera los utilicemos, o los utilicen los niños.

Marina Solano. Vale.

Imma Marín. Yo distinguiría, de todas, maneras lo que podríamos decir juegos educativos de juegos didácticos. Me explico. Para mí un juego educativo tanto lo es una muñeca como una pelota. como una bicicleta, como un puzle o un juego de sumas y restas o el dominó abecedario.

Marina Solano. Vale.

Imma Marín. Ahora, es verdad que hay juguetes o juegos que tienen un objetivo didáctico concreto. Por ejemplo, el dominó abecedario, pues ese está pensado para que aprendas el abecedario. Pero eso no hace ese juguete mejor que la pelota o la muñeca, le da otra función. Pero los niños necesitan aprender el abecedario, pero también necesitan ponerse en el lugar del otro, también necesitan aprender a tener cuidado con las cosas, a ser paciente o a ser enérgico, a decir «no», a pensar una estrategia. Necesitan cosas muy diferentes y eso es lo que le dan los juegos. Por tanto, juego educativo es todo aquel juego que eduque a un niño.

Marina Solano. Eso es.

22:04
Imma Marín. Lo que pasa que todo tiene sus matices. Me explico. Por ejemplo, los juegos deportivos que decías. Cuando, en el juego deportivo, la competitividad está por delante del juego, deja de ser juego.

Marina Solano. Ya.

Imma Marín. Los juegos más violentos que yo conozco, que no son de guerra, pero son muy violentos, son los juegos deportivos escolares de los sábados por la mañana, en dónde ves un grupo de niños de siete, ocho, nueve años jugando al fútbol, o de niñas, y en dónde ves a papás y a árbitros y abuelos diciendo unas cosas que dices: «Esto no es juego, que son unos niños jugando detrás de una pelota». Yo creo que el juego pierde la esencia de juego, ¿por qué? Porque buscamos un resultado fuera del juego. Una de las cosas que caracteriza a los juegos es que no se espera, cuando tú juegas, ningún beneficio fuera del juego. Cuando el resultado, en este caso en un partido, el ganar está por encima del propio juego, ahí es cuando la partida se pierde, cuando el juego desaparece. Es decir, lo que convierte un juego o no, aquello va a ser la forma en que yo lo viva. Los juegos de guerra, por ejemplo, el ajedrez son dos ejércitos enfrentados. ¿Hay violencia? Ninguna. Claro que te comes al rey, matas a la reina, si tú lo miras fríamente, hay mucha sangre, digamos.

Marina Solano. Hay mucha violencia.

Imma Marín. Pero es un imaginario, es una metáfora sobre el juego. ¿Cuándo dejan de ser lo que te digo? Cuando los valores que están transmitiendo van en contra de lo que queremos educar. Entonces, por ejemplo, en los videojuegos, cuanto más realistas son, más daño van a hacer o menos bien van a hacer. Los juegos que son pixelados, que son de torretas, que… aunque haya unas torretas que pasan ahí unos… Este tipo de juegos se utilizan incluso en escuelas para trabajar tanto combinatoria, cálculo de probabilidades, como para trabajar temas teocráticos. Todo depende de con qué objetivos los utilices y también de qué manera. Por ejemplo, si yo juego a un juego muy violento, pero juego sin que papá y mamá lo sepan, como hace cinco años atrás los niños escondían las revistas porno para que sus padres no las vieran, las escondían debajo de las sábanas, del colchón, y pobre de que te pillaran… Eso no es malo, eso es transgredir, es natural, no pasa nada. El problema es que sea tu padre el que te de la revista o tu madre, ahí está el problema. Es decir, el problema es cuando ese videojuego te lo regala la abuela o te lo regalan papá y mamá, o «nos vamos a poner juntos…», ahí es cuando hay un problema, ahí es cuando yo me confundo. Si yo sé que aquello que voy a jugar a ti no te gusta porque no está bien, yo mantengo lo que es el límite y a lo que estoy jugando es a saltarme ese límite

Marina Solano. Ya.

Imma Marín. Esa transgresión no es mala, siempre y cuando tú sepas que te estás saltando el límite y que estás jugando con eso. Si tú no lo sabes, ahí el juego se puede volver perjudicial.

Marina Solano. Algo dañino para ese aprendizaje que el niño va a sacar del juego.

Imma Marín. Exacto.

25:25
Marina Solano. Mencionabas antes, hablando de los deportes, has mencionado la palabra valores. Me gustaría preguntarte qué valores transmite el juego.

Imma Marín. Todos los que venga a repercutir en la familia. Creo que es la propia familia la que transmite esos valores, por tanto, un mismo juego en una familia puede estar transmitiendo un tipo de valores u otro. ¿Qué quiero decir? Por ejemplo, hay juegos colaborativos y juegos competitivos. ¿Son unos mejores que otros? No. ¿Qué no es bueno? Pues que a los tres años o los cuatro años introduzcamos valores competitivos, entre otras cosas porque los niños todavía no entienden lo que es la competencia. ¿Qué transmiten los juegos? Pues mira, antes hablábamos de esperar el turno. Esperar el turno es una cosa muy difícil, porque yo quiero ser el primen, y me toca esperar. Eso es un aprendizaje muy difícil. Pero también es muy difícil, por ejemplo, y es otro valor que se aprende, a aguantar el fracaso, a crear defensas a la frustración. El juego del parchís, que está en todas las casas, ¿cuándo pueden jugar los niños al parchís? Los niños pueden jugar al parchís, no cuando sepan contar hasta veinte o cuando sepan sumar lo que le sale en los dados, lo más difícil del parchís es que todo el mundo tenga varios cincos y varias fichas ya en la calle, recorriendo el tablero, y tú todavía no hayas podido bajar ninguna. Eso, cuando tienes cinco, seis o siete años suele acabar en que le pegas una patada al tablero y se ha acabado el juego: « Entonces, no sabes jugar, no sabes perder». Claro que no sabe perder, ¿a quién le gusta perder? Perder es un aprendizaje, y eso se aprende no porque te lo expliquen, eso se aprende viviéndolo. A esperar el turno, las defensas a la frustración, también el expresar sentimientos, por tanto, el poder mostrarte, el valor de confiar en los demás en que te puedes mostrar. Cuando juegas, te expresas de manera espontánea y tanto si es un juego simbólico como en un juego de mesa, tú te enfadas, expresas tus emociones. El juego es emoción pura. Expresar estas emociones, aprender a gestionarlas… todo eso es un aprendizaje que no es fácil y que son cosas, como ves, que no se aprenden porque te las expliquen, incluso porque las veas en otros, si aprenden viviéndolas en ti. El juego es acción, y en esa acción van apareciendo todos esos valores y aprendizajes. El juego es, también, satisfacción, disfrute, el aprender a disfrutar de las cosas, de las cosas sencillas, de tirar una piedra y ver si da tres botes en un lago. Eso también es un valor, aprender a crear de la nada con las cosas que tienes a tu alrededor.

28:09
Imma Marín. Una cosa que no he dicho y aprovecho ahora, en este aprender a crear de manera sencilla, y son los juguetes efímeros. Y uno de los valores de los juguetes son aquellos… los valores que te dan los juguetes que te creas tú. Por tanto, los juguetes efímeros son aquellos que… Una cuchara de palo de la cocina que de repente es un micrófono o es un teléfono, me hago con él una selfie, o es… un micrófono lo he dicho… pues es algo que tiras, una flecha, es aquello que yo me pueda imaginar. Esos juguetes… ¿Qué valores se desprenden? Desprenden… acabas aprendiendo que el juego no está en el juguete, no está en lo que compras, está en ti, en tu capacidad de imaginar. Hay una anécdota muy bonita de Charles Chaplin, explican sus memorias, que en su casa siempre quería juguetes, que le compraran juguetes, y su padre le explica que siempre decía lo mismo, se señalaba la cabeza y le decía: «Este es tu mejor juguete». Para suerte de todos, Chaplin se lo creyó, y hemos disfrutado de sus juguetes que son sus maravillosas películas. En eso son los aprendizajes que vas desarrollando. La curiosidad es otro valor que aprendes, a dar respuesta a aquellas preguntas que te salen jugando. La cooperación, hemos hablado de los juegos de competición, pero también, por otro lado, lo que es colaborar. Pero colaboras en un juego de mesa en donde todos hemos de recoger las frutas antes de que el cuervo se las coma. Pero también colaborar en un juego simbólico en el que jugamos a una película, y tú eres una, y yo soy otra, entonces nos ponemos de acuerdo: «Yo hacía esto, tú hacías…». O sea, ahí planteamos un objetivo común, nos repartimos los papeles, decidimos cómo irá la historia… Ponerse de acuerdo en todo eso es muy difícil, es un aprendizaje democrático de escucharnos: escucho lo que tú me propones, valoro si es mejor que lo que he dicho yo o no, digo: «Ah, pues sí», «Ah, pues no». Negociamos, nos ponemos de acuerdo… Eso que los niños, en el patio del cole, en el parque, hacen una forma tan natural y espontánea, bueno en los comités de empresa, en los claustros no es nada fácil. Y esos son, en este caso, los valores de la cooperación que se desarrollan de forma espontánea en el juego.

30:29
Marina Solano. Como maestra, como profesora de primaria, últimamente, escucho mucho el término «gamificación». Hablamos de la importancia del juego y entonces me gustaría que me contaras un poco en qué consiste este proceso y cómo lo podemos aplicar los maestros a las aulas. Y me gustaría pedirte ejemplos, si es que se puede aplicar a todas las áreas.

Imma Marín. Mira, yo primero te diría de diferenciar cuatro o cinco conceptos que, normalmente, cuando se habla de este tema los mezclamos todos. Hemos hablado, hasta ahora, de los juegos, los juegos que vas a una tienda y los compras, los juegos que tenemos en las casas. Esos juegos pueden ir a la escuela también, es una forma de llevar el juego a la escuela, adaptándolos algunos a las necesidades que tengas, al objetivo curricular que tú tengas o, a veces, simplemente tal cual, no hace falta… El ajedrez, poníamos el ejemplo, no hace falta tocar nada ahí.

Marina Solano. O sea, se puede utilizar, perdóname, un juego que ya exista para trabajar.

Imma Marín. Exacto, exacto. Hay cantidad en este momento, además hay una proliferación de juegos de mesa, cada vez hay más juegos de mesa de autor. Se empieza a reconocer la autoría de los juegos, igual que hay quién escribe libros, hay quien inventa juegos, hay autores, hay ilustradores, y hay gente que sigue a esos autores y a esos ilustradores, y muchos de ellos optando por temas de memoria, como capacidad asociativa, como combinatoria, como cálculo de posibilidades, como de palabras, de vocabulario, de lenguaje, de metáforas… Tal como están se pueden llevar a la escuela. Luego tenemos lo que se habla de serious games. ¿Qué son los serious games? A mí ese término no me gusta nada, porque para mí todos los juegos son muy serios. Pero bueno, para que nos entendamos, son todos aquellos juegos que el que los ha pensado, el que los ha creado, que puede ser un maestro porque normalmente es un maestro o un profesional… están pensados con un objetivo fuera del propio juego. Es decir, los juegos tienen el objetivo de divertir. Los serious games son aquellos juegos en dónde hay un objetivo fuera del juego. O sea, el que los crea los crea pensando en un aprendizaje concreto, que tanto puede ser un aprendizaje cooperativo, como un aprendizaje de gestión emocional, como uno de cálculo matemático o lo que sea, de emprendeduría, de… Son juegos de simulación… diferentes tipos de juego que tienen un objetivo fuera del juego, pero son juegos. Son juegos, tienen su tablero, sus cartas, sus dados, cada uno lo que sea. A unos y otros los englobamos en una cosa que le llamamos «aprendizaje basado en juegos», ABJ. Se ha puesto muy de moda en las escuelas y está entrando con fuerza. Es decir, igual que hablamos de aprendizaje basado en proyectos o aprendizaje basado en retos o aprendizaje basado en problemas, hablamos de aprendizaje basado en juegos. Es decir, buscamos juegos que, o los creamos o ya existen, y los utilizamos para objetivos curriculares concretos.

33:26
Imma Marín. Luego tenemos otra manera de llevar el juego a la escuela, es lo que llamamos puramente «gamificación». ¿De qué hablamos cuando hablamos de gamificacion? Si somos puristas, gamificación, gamification, ludificación, que sería el termino correcto en español, sería tomar aspectos concretos, elementos de los juegos, puede ser la dinámica, puede ser el reto, puede ser la metáfora, pueden ser los puntos, puede ser un ranking, pueden ser diferentes cosas, aquellos aspectos que hacen atractivos a los juegos y llevarlos al entorno del aprendizaje. Es decir, ¿de dónde viene esto? Oye si los chavales se enganchan a los videojuegos de esta manera que se ponen y ya no hay más mundo que el de la pantalla, sí consiguiéramos… ¿qué tienen esos juegos que atrae tanto? Vamos a identificarlo y vamos a llevarlo a un entorno que no sea el del videojuego y el de una pantalla. Ahí, yo siempre he dicho que hemos de ir con mucho cuidado, porque si reducimos esos atractivos a los puntos, a los rankings y a los niveles, qué quieres que te diga. Yo, que ya ves que peino canas, ya tengo una edad, soy abuela… mi escuela ya estaba gamificada. Mi escuela, una vez al mes, nos daban una banda a la buena conducta, por buen comportamiento. Una banda que luego la devolvías, todo muy ecológico porque se reciclaba. Entonces, ese día, llevabas la banda y la llevabas a casa y era tu premio. En mi colegio, en las clases, en secundaria, lo que ahora sería secundaria, nos sentábamos por orden de notas. Las notas no dejan de ser puntos que marcan unos niveles, ¿vale?

Marina Solano. Sí, sí.

Imma Marín. Pues nos sentábamos por orden de notas. Las buenas notas al principio, y las malas notas, para que continuáramos teniendo malas notas, al final, y es donde jugábamos a barcos. Bueno, si se ha de acabar reduciendo a eso, yo diría, como mi abuela: «Mucha alforja para tan corto viaje». Pero es verdad que eso se puede utilizar bien. Es verdad que esos aspectos extrínsecos de lo que se llama la motivación extrínseca, en un momento determinado, te pueden ser útiles. A nadie le amarga un dulce, digamos. Y si hacemos un juego de preguntas y respuestas, y luego hay unos ganadores, y les aplaudimos, está muy bien. Pero los poderes del juego, los atractivos del juego son mucho más que eso. El reto es un atractivo. Es muy diferente si te presento en la escuela un aprendizaje como un reto que vamos a descubrir, que como un aprendizaje que vamos a hacer.

Marina Solano. La obligación que nos toca aprender ahora.

Imma Marín. Exacto. «Hoy nos toca…». Pero si entro en la clase diciendo: «Me acaban de hacer una pregunta que no sé responder: ¿tiene piel el agua? Ni idea. Vamos a comprarlo. A ver, necesitamos una pecera», toda la clase se moviliza. O sea, el reto te pone en marcha y es un elemento del juego.

Marina Solano. Efectivamente.

36:33
Imma Marín. La narrativa. Decíamos antes que el juego del ajedrez tiene una gran narrativa. Hay muchos juegos con narrativa: las películas, las novelas, las obras de teatro… ahí nos muestran cantidad de narrativas que no dejan de ser metáforas de la vida y que nos pueden servir para lanzar aprendizajes. Si yo vivo la dificultad como un reto, los deberes los convierto en misiones, evidente, por esas misiones que supero, voy ganando lo que sea. Yo, toda la clase, puedo ganar minutos de estar de más en el patio, puedo escoger… Hace poco, estaba en una escuela que tenían un sistema de apoyo a la lectura. Y, por ejemplo, una de las cosas que utilizaban es que, gracias a los libros que ibas leyendo, tú, una de las ventajas que llegabas a tener es que podías escoger los libros que querías leer. Ya no eran los que tocaban, sino los que tú escogías. Y además a los niños hacían reseñas de los libros que leían, reseñas que se compartían con el resto de la escuela, no solo de su aula. De forma que te encontrabas que había niños que seguían a otros niños porque los libros que a aquellos niños le gustaban, a ellos también. Los que informaban y ponían likes tenía beneficios. Son motivaciones extrínsecas, pero están muy dentro del propio juego y, realmente, actúan como motivadores. De hecho, lo que pretende el aprendizaje lúdico, a todo esto le llamamos aprendizaje lúdico. ¿Por qué? Porque el aprendizaje lúdico lo engloba todo y lo qué pretende es, de alguna manera, transformar la educación en el sentido de que te sientas protagonista de tu educación y tengas ganas de aprender.

Marina Solano. Motivar a los niños.

Imma Marín. En una motivación intrínseca. O sea, tengo ganas de saber más, quiero saber más. Y, por ejemplo, uno de los beneficios del juego es que el error forma parte del proceso, como pasa en los videojuegos o en los juegos de mesa. Si hacemos una partida de algo tú y yo, y tú o yo pierdo, lo que nos sale a veces es: «Bueno, a la revancha. Déjame volver a probar. Esta era de prueba». Los niños lo hacen mucho: «Vale, pero esta era de prueba». Los niños y los amigos en casa. Pues imagínate que los chavales, delante un examen que ha salido mal, delante de un problema que no han sabido resolver, lo que te pidan es volverlo a intentar, en vez de decir: «Qué rollo, ¿otra vez? ». No: «Déjame otra oportunidad, otra vez, quiero sacarlo, quiero hacerlo». Eso es el sueño de cualquier maestro. Lo que pretende el aprendizaje lúdico es precisamente esto, vivir el aprendizaje como si de un juego se tratara, un poco al estilo Mary Poppins. Sí bien es verdad que no todo el aprendizaje se puede convertir en juegos, en cartas, en dados, sí que todo el aprendizaje se puede vivir como un juego.

Claves para regalar juguetes esta Navidad. Imma Marín
39:28
Marina Solano. Me gustaría continuar ahora con esta pregunta. Muchas veces escuchamos a los niños: «Hoy te quedas sin jugar», ante un mal comportamiento y le retiramos y les privamos de ese espacio o de su juguete favorito. ¿Crees que este tipo de castigo es adecuado para un niño?

Imma Marín. En absoluto, porque, normalmente, al niño que castigamos es al que le hace más falta jugar. O sea, jugar para el niño es un impulso primario, él no dice: «Voy a ponerme a jugar», le sale de dentro, es una necesidad innata. Hay niños más movidos que necesitan moverse más, ahora diríamos niños más cinestésicos, que necesitan moverse más, niños más reposados… Los niños para su salud necesitan jugar, necesitan tanto juego de moverse como juego de crear, como juego de imaginar. Por tanto, privarles de eso es un mal favor. Porque, precisamente, cuando se portan mal suele haber una razón, los niños no se portan mal para fastidiarte, siempre hay una razón, y ellos la expresan, a veces, de manera poco adecuada y necesitan que les pongamos los límites. Eso está bien. Pero el castigo de no jugar sería uno de los castigos a evitar. Hay muchas maneras de… Tú puedes decir: «Has hecho algo que está mal, mira ahora te sientas aquí y, durante un minutito, piensa porque está mal y luego me lo explicas». No le estás prohibiendo jugar, le estás diciendo que piense qué ha hecho mal. Bueno, busquemos maneras, pero dejar de jugar nunca puede ser un castigo. Mira, Marina, si es importante, que existe la Convención Derechos del Niño. En el año 59, se escribió una carta que se llamó Declaración de los Derechos del Niño que la firmaron una serie de países comprometiéndose, y en el año 89 se firmó la Convención. En esa convención, ya los países se comprometen a garantizar una serie de derechos. Entre esos derechos, el 31 es el derecho de los niños a la recreación, la cultura y el juego. Para mí eso fue una de los motivadores a meterme en este mundo, la primera vez que lo leí. Porque pensé: «Oye, que la alimentación o que la salud o que la educación o que tener una familia es importante no hace falta que te lo expliquen mucho, es de sentido común. Pero que alguien que sabe piense que jugar es tan importante para un niño como cualquiera de esos derechos quiere decir que eso es algo muy importante».

41:55
Marina Solano. Es tan importante, de hecho, que yo creo que para un adulto, bueno para cualquier persona general el querer participar en un juego requiere de esa actitud lúdica, de esas ganas de querer. Entonces, me gustaría que me dieras algún tipo de pauta o consejo para cómo introducir esa interacción lúdica en aquellos padres y madres que no son tan jugones.

Imma Marín. La actitud lúdica es fundamental para la vida, y por suerte es una actitud y es una capacidad del ser humano. Igual que la capacidad de pensar, la de razonar o la capacidad de imaginar, tenemos la capacidad lúdica. Por tanto la podemos entrenar. Nos viene de serie, hay quien la desarrolla mucho y hay quien la desarrolla menos. Pero la podemos enterar. ¿Cuáles serían los aspectos básicos para entrenar esa actitud lúdica, no solo cuando jugamos, sino a lo largo de todo el día y a lo largo de nuestra vida. Eso es lo que yo llamo el ludómetro. ¿El ludómetro qué tiene? La primera cuestión es sentirnos libres. Para jugar te has de sentir libre. ¿Por qué nos cuesta jugar a los adultos? Porque nos sentimos cuestionados: «¿Y si no lo hago bien? ¿Y si meto la pata? Uy, qué vergüenza. Uy, qué miedo. Uy, qué tal. No me siento libre». Para jugar nos hemos de sentir libres. Hemos de estar en el presente. Cuando uno juega, solo tiene ojos y cabeza y manos para aquello que está haciendo. Cuando estás tan metido en el juego, que se te quema la sopa o se olvida llamar a quién habías de llamar. Estás ahí dándolo todo. Tercera cosa: tomar decisiones, tener iniciativa. Tomar decisiones es importante, y en el juego es lo que hacemos constantemente. Pero la cuarta cosa, por tanto, es arriesgarnos, no tener miedo a arriesgarnos y equivocarnos, porque, en el juego, el error forma parte del proceso. En la vida, entrenarnos a arriesgarnos. Tomar decisiones, arriesgarte, por tanto, a que no te salga bien y volverlo a intentar. Ese volverlo a intentar es intentarlo con pasión. Poner pasión a lo que hacemos, poner ilusión. Que significa vivir la dificultad como un reto. Es muy diferente ver una dificultad que ver un reto. La dificultad ya te deja ahí aplatanado, que dices: «Dios mío, ¿y esto cómo lo voy a hacer?». El reto dices: «Bueno, va, me pongo. A ver, tengo esto, tengo… ¿Qué armas tengo para ponerme a superar aquello?». Se trata, también, de asombro. Es una palabra que me parece preciosa y es esa mezcla de sorpresa y de preguntas, de curiosidad. Es creatividad, entrenar… el saber tratar los objetos, incluso las ideas, de manera no convencional, mente abierta, poner la casa patas arriba, pensar del revés.

44:48
Imma Marín. Y la belleza, disfrutar de la belleza. Ay me dejaba uno, tolerar la incertidumbre. Es otra cosa que a los adultos nos cuesta mucho. A los adultos nos gusta estar con mucha seguridad. Y en la escuela es uno, también, de los hándicap. El maestro está educado, estamos educados para controlar, la clase que no se descontrole, que no se desmadre, todos a una… y el aprendizaje lúdico y el juego es vivir la incertidumbre de que unos están empezando la partida, los otros la están acabando, uno se está enfadando porque está perdiendo, el otro… y saber gestionar eso. Estos diez aspectos forman el ludómetro, y yo lo que propongo a las mamás, a los papás, a los adultos es entrenar eso cada día, ponernos pequeños retos. No sé, por ejemplo, ver: «Yo lo de disfrutar la belleza eso lo llevo bien, porque yo veo una puesta de sol y casi que me emociono, o cae un chaparrón y a mí me da por salir a la calle y mojarme, y oler a tierra mojada», bien, eso lo llevas bien. Ahora, lo que llevo fatal es la incertidumbre. A mí eso de meterme en la carretera, que haya mucha cola y que no sé si voy a llegar al trabajo, eso lo llevo fatal, eso me pone de los nervios y estoy de mal humor para todo el día. Bueno, pues vamos a ver, ¿qué puedo hacer para vivir ese parón, que no sé qué va a durar, cinco o veinte minutos, con actitud lúdica? Me pongo la radio, me pongo un podcast y escucho, miro la cara que hacen los de al lado, me pongo a contar matrículas, aprovecho para pensar lo que haré luego, hago la lista… Cómo quiero vivir ese rato y qué voy a hacer para conseguirlo, y eso cada día. Porque el aprendizaje, la actitud lúdica se vive, se aprende en los juegos, pero trasciende los juegos, nos acompaña a la vida diaria.

46:30
Marina Solano. Me gustaría que habláramos del espacio del patio y de su importancia en el colegio, y del recreo. Yo recuerdo que cuando era pequeña pues, como para la mayoría de los niños, eran mi asignatura y mi espacio favoritos. ¿Qué me puedes contar sobre la importancia de ambos en ese desarrollo del niño?

Imma Marín. A mí siempre me ha dejado muy impresionada que es el único espacio que tenemos en nuestra sociedad que está pensada exclusivamente para el juego de los niños, nadie haya pensado cómo puede facilitar o estimular ese juego. El patio, para que realmente juegue a favor de la escuela, lo primero que ha de hacer es formar parte del proyecto educativo de la escuela. Igual que hay espacios de aprendizaje interior, hay espacios de aprendizaje exterior. Es decir, el recreo ha de dejar de ser ese espacio en que vamos a sacar los niños para que se desbraven, para que luego vuelvan al aula más calmaditos que es donde está el saber y donde se aprende, sino no tenemos, igual que tenemos la biblioteca y tenemos el laboratorio y tenemos el comedor, tenemos el patio. Y el patio es algo más que el aula de Educación Física y el espacio donde recrean los niños. La segunda, por tanto, es también qué queremos que hagan los niños en ese patio. Y, para ello, es pensar qué queremos que pase. ¿Queremos que niños y niñas jueguen más tiempo juntos? ¿Queremos que niños y niñas desarrollen más los aspectos sensoriales? ¿Queremos que niños y niñas enriquezcan su repertorio lúdico? ¿Qué queremos que pase en el patio? ¿Queremos que los niños y niñas tengan recursos para gestionar sus emociones? El patio es el espacio de mayor intensidad emocional de la escuela, ¿qué queremos que pase ahí? Porque si sabemos qué queremos que pase, eso va a formar parte del proyecto educativo de la escuela, y vamos a saber qué queremos que haya en el patio para que pase eso, y por tanto cuál es nuestro rol. ¿Vamos a ser los vigilantes? En muchas escuelas todavía se habla de vigilantes, y yo sé que los maestros llaman vigilantes y no salen a vigilar, están por los niños. Pero las palabras tienen mucho poder, y eso ahora con neurociencia lo sabemos. Por tanto, en el espacio del patio nadie va a vigilar, vamos a disfrutar juntos.

48:48
Marina Solano. Pues me gustaría, entonces, preguntarte: si tan importante es para los niños ese espacio de del recreo y del patio, ¿cómo podemos trasladarlo a los hogares? ¿Cómo las familias podemos crear esos espacios de juego?

Imma Marín. Dando espacio a los niños, que no quiere decir que no pongamos límites. Pero, por ejemplo, tenemos la tendencia de que los niños se van a jugar a su cuarto y nadie quiere jugar en su cuarto. Los niños quieren estar donde estamos sus mayores, donde estamos los padres. Si tienes un perrito, va detrás y delante de ti cuando llegas a casa, qué no van a hacer tus hijos que llevan horas que no te ven. Por tanto, eso lo hemos de entender y hemos de organizar la casa, porque vivimos todos, para que eso sea posible. Por ejemplo, pues en el cuarto de baño, debe haber los juguetes de la bañera, porque hay juguetes para la bañera. En el comedor, pues pueden haber los cuentos, pueden haber juegos de mesa, los juegos más tranquilos pueden estar en el comedor, y yo puedo estar jugando con mi juego de construcción mientras papá y mamá están charlando o están mirando el periódico o están, yo qué sé, haciendo también su partida a otra cosa. Y puedo tener en mi habitación otros juegos. Y las cosas que pinto las vamos a poner, no en mi cuarto, sino que la vamos a poner pues en un sitio donde se puedan ver y gocen de prestigio en la casa. Y mis juguetes no los vamos a poner tirados de cualquier manera. En la forma en que vamos a poner nuestros juguetes en casa, en el espacio de casa, va a hacer que juguemos de una manera u otra. Te pongo un solo ejemplo: los coches. En las casas suele haber muchos coches o muñecas. Si esos coches o esas muñecas o esos disfraces están en una caja de fruta o de lo que sea, ahí todos a revoltillo, ¿cómo coge un coche niño o una niña que lo tenga en una caja? Lo ves, ¿no? El ruido… Por tanto, empieza con un juego de destrozar, ¿no?

Marina Solano. Sí.

Imma Marín. Si los tenemos bien puestos en un aparcamiento, si los tenemos en un mueblecito que hemos puesto con un celo, hemos hecho unos aparcamientos como en un parking, y allí aparcamos los pequeños, los medianos, los grandes, si falta uno lo vemos… Todo eso va a generar espacios de juego en la casa que van a hacer un juego más tranquilo y más rico a la vez, las dos cosas.

51:02
Marina Solano. Pues Imma, te agradezco muchísimo todas tus respuestas. Me ha gustado mucho tener esta conversación contigo y seguro que me va a ser de gran utilidad, en el ámbito profesional y en el personal.

Imma Marín. Me alegro, para mí ha sido un placer. Y tengo un regalito para ti. Mira, yo tengo un regalo que es una peonza. Es una peonza mágica, ya verás cuando llegues a casa y le des… Va a ser un reto porque no sale a la primera, pero si consigues el reto, vas a ver como esta peonza gira y baila del revés, y es un poco la metáfora del juego, que transforma las cosas. Esto es para que, cada día, juegues un poquito.

Marina Solano. Muchísimas gracias, Imma. Me hace muchísima ilusión, muchas gracias.

Imma Marín. Ha sido un placer esta conversación contigo.

Marina Solano. Igualmente.