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Cinco comportamientos que te harán más feliz

Laurie Santos

Cinco comportamientos que te harán más feliz

Laurie Santos

· Profesora de Psicología

El curso “Psicología y buena vida” de la profesora Laurie Santos en la Universidad de Yale esperaba matricular a 250 alumnos, pero se convirtió en un fenómeno de masas donde se inscribieron 1.200 estudiantes. Después ofreció online su curso “La ciencia del bienestar” y se hizo viral en todo el mundo. ¿Por qué? Porque el ser humano lleva milenios buscando la felicidad, sin éxito. “Algo que nos enseña la ciencia es que, aunque todos buscamos la felicidad, no solemos hacerlo bien. Tenemos ideas preconcebidas sobre las cosas que pueden hacernos felices, pero a menudo nos equivocamos. Creo que ahí puede ayudarnos la ciencia, porque lo que nos sugiere es que hay cosas muy simples que podemos hacer para mejorar nuestro bienestar, como imitar los cinco comportamientos de las personas felices: socializar, ser altruistas, mostrar gratitud por lo que tenemos, practicar hábitos saludables y meditar”, señala la investigadora.

La psicóloga Laurie Santos es directora del Laboratorio de Cognición Comparativa de Yale y del Laboratorio de Cognición Canina de Yale, donde participa en estudios científicos sobre bienestar emocional, psicología positiva y comportamiento. Afirma que “la cultura del yo” no nos ha hecho más felices, sino que nos ha alejado de ese objetivo. Compararnos con los demás, no ser objetivos al valorar lo que tenemos y perder valores tradicionales que sí tenían nuestros antecesores nos hace más infelices que ellos. Sin embargo, no todo está perdido. “Reconociendo que vivimos bien y que necesitamos únicamente cambiar actitudes, podemos obtener esa felicidad y esa resiliencia necesarias para resolver nuestros problemas. Una receta universal para encontrar la felicidad se resumiría en tomar tiempo para pensar en los demás y en el aquí y el ahora, añadir un poco de ejercicio y horas de sueño”, concluye la experta.


Creando oportunidades

Laurie Santos

El curso “Psicología y buena vida” de la profesora Laurie Santos en la Universidad de Yale esperaba matricular a 250 alumnos, pero se convirtió en un fenómeno de masas donde se inscribieron 1.200 estudiantes. Después ofreció online su curso “La ciencia del bienestar” y se hizo viral en todo el mundo. ¿Por qué? Porque el ser humano lleva milenios buscando la felicidad, sin éxito. “Algo que nos enseña la ciencia es que, aunque todos buscamos la felicidad, no solemos hacerlo bien. Tenemos ideas preconcebidas sobre las cosas que pueden hacernos felices, pero a menudo nos equivocamos. Creo que ahí puede ayudarnos la ciencia, porque lo que nos sugiere es que hay cosas muy simples que podemos hacer para mejorar nuestro bienestar, como imitar los cinco comportamientos de las personas felices: socializar, ser altruistas, mostrar gratitud por lo que tenemos, practicar hábitos saludables y meditar”, señala la investigadora.

La psicóloga Laurie Santos es directora del Laboratorio de Cognición Comparativa de Yale y del Laboratorio de Cognición Canina de Yale, donde participa en estudios científicos sobre bienestar emocional, psicología positiva y comportamiento. Afirma que “la cultura del yo” no nos ha hecho más felices, sino que nos ha alejado de ese objetivo. Compararnos con los demás, no ser objetivos al valorar lo que tenemos y perder valores tradicionales que sí tenían nuestros antecesores nos hace más infelices que ellos. Sin embargo, no todo está perdido. “Reconociendo que vivimos bien y que necesitamos únicamente cambiar actitudes, podemos obtener esa felicidad y esa resiliencia necesarias para resolver nuestros problemas. Una receta universal para encontrar la felicidad se resumiría en tomar tiempo para pensar en los demás y en el aquí y el ahora, añadir un poco de ejercicio y horas de sueño”, concluye la experta.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:02
Zuberoa Marcos. Laurie, bienvenida.

00:04
Laurie Santos. Gracias por invitarme.

00:06
Zuberoa Marcos. Gracias por sacar tiempo para venir. Laurie, eres probablemente una de las expertas más conocidas del mundo en psicología positiva y la búsqueda de la felicidad. Antes de profundizar en tu investigación y en tu exitosa clase en Yale, me gustaría empezar con una pregunta muy general, muy abierta, porque vamos a hablar de la felicidad.

00:39
Laurie Santos. Sí.

00:40
Zuberoa Marcos. Así que, quizás, podrías empezar por describir o definir qué es la felicidad, y qué no es la felicidad.

00:47
Laurie Santos. Creo que llevamos intentando definir la felicidad desde que, como somos humanos, empezamos a buscar la felicidad. Tiene muchísimas definiciones, yo suelo usar la más científica. Cuando los científicos sociales hablan de felicidad se refieren a ella en dos aspectos. Uno es el lado más emocional de la felicidad, el hecho de que sentimos muchas emociones positivas, nos reímos y todo eso, y hay una ausencia de emociones negativas: no hay tristeza ni rabia ni nada así. Ese sería el lado emocional de la felicidad. Hay otro aspecto, que los investigadores llaman “el lado cognitivo”, o lo que piensas sobre tu propia felicidad. Sería la respuesta a la pregunta: en general, ¿cómo de satisfecho te sientes con tu vida? O sea, si piensas que tu vida está yendo bien, eres feliz. Para maximizar esa felicidad, según los estudios, hay que mejorar el lado emocional, esto es, más emociones positivas, pero también mejorar el lado cognitivo. Es decir, consiste en sentirse bien y sentirse satisfecho con la vida.

01:47
Zuberoa Marcos. Das una clase en Yale llamada: “Psicología y la buena vida”. ¿Verdad?

01:51
Laurie Santos. Sí, sí.

01:53
Zuberoa Marcos. Era un curso diseñado inicialmente para doscientas cincuenta personas, y has acabado con mil doscientas. Tuviste que buscar sitio para poder meter a toda la gente interesada en ir a tu clase y, además, pusiste el curso online y se volvió viral. Esto demuestra el gran interés que hay por la felicidad. ¿Por qué?

02:21
Laurie Santos. Bueno, creo que la felicidad nos interesa desde hace mucho tiempo. Está en la Declaración de Independencia. Aristóteles, en su día, hablaba de la felicidad y lo que podemos hacer para alcanzarla. No es algo nuevo. Creo que siempre hemos querido ser más felices. Creo que lo que ha cambiado es que no tenemos muchas cosas a las que asociar cómo ser felices. En la antigüedad mucha gente tenía nociones más culturales de lo que significaba vivir una vida feliz, incluso más espirituales. Creo que, al alejarnos de las tradiciones culturales y espirituales, muchos nos hemos sentido algo perdidos al buscar cosas que nos hagan felices. Creo que uno de los motivos por los que el curso se volvió viral es que todo el mundo quiere ser feliz, y quieren respuestas. Hoy en día mucha gente dice: “A ver, ¿qué dice la ciencia sobre esto? ¿Qué dicen los estudios científicos sobre cómo puedo mejorar mi bienestar?”. Y creo que por eso el curso atrajo a tanta gente.

03:13
Zuberoa Marcos. Por eso, también eres conocida por crear varias clases sobre cómo cada persona puede alcanzar esa felicidad, dada la dificultad que tenemos hoy para encontrarla.

03:27
Laurie Santos. Sí. Creo que algo que nos enseña la ciencia es que, aunque todos buscamos la felicidad, no solemos hacerlo bien. Tenemos ideas preconcebidas sobre las cosas que pueden hacernos felices, pero a menudo nos equivocamos. Eso significa que muchos de nosotros estamos trabajando mucho sin obtener nada. Entonces, ¿dónde está el problema? Creo que ahí puede ayudarnos la ciencia, porque lo que nos sugiere es que hay cosas muy simples que se pueden hacer para mejorar nuestro bienestar, pero tenemos que hacerlo. Y no suelen ser las cosas que creemos que funcionan. A nuestros estudiantes les damos una lista de: “Estos son los comportamientos que te harán más feliz”. La lista se confecciona estudiando a gente feliz. Es una manera interesante de hacer ciencia, los expertos en psicología positiva van y encuentran a personas felices. Están ahí fuera, se les puede encontrar. Y les preguntan cómo se comportan: cuánto tiempo pasan en compañía, cuánto viendo la televisión o en el trabajo, y se obtiene un resultado antropológico sobre a qué dedican su tiempo. A partir de ahí se puede experimentar: se coge a “gente menos feliz”, se les hace comportarse de la misma manera que las personas felices, y se pregunta si ha mejorado su bienestar. Tenemos dos décadas de investigaciones que sugieren que sí funciona. Que copiar los comportamientos de la gente feliz te hace más feliz.

Cinco comportamientos que te harán más feliz. Laurie Santos
Quote

“La felicidad consiste en sentirse bien y sentirse satisfecho con la vida”

Laurie Santos

04:46
Zuberoa Marcos. ¿Qué comportamientos son? Creo que identificas cinco, ¿no?

04:50
Laurie Santos. Sí, hay varios. Uno muy importante y que no solemos tener en cuenta es dedicar tiempo a socializar. Todos los estudios a gente feliz sugieren que las personas felices pasan mucho tiempo con otros y pasan mucho tiempo con aquellos que les importan. Es algo que normalmente dejamos de hacer cuando estamos ocupados, pero lo necesitamos. Una de las cosas que recomendamos a los estudiantes es que se dediquen tiempo a socializar. Les decimos: “Llamad a alguien con quien no habléis desde hace mucho tiempo, que echéis de menos o charlad con un extraño en una cafetería”. No pensamos que esas cosas nos pueden hacer sentir bien, pero nos dan más positividad y felicidad de la que esperamos. Otra cosa que sugerimos a los estudiantes es que piensen un poco más en los demás.

05:36

Cuando hablamos de la felicidad personal, normalmente pensamos en autocuidados o en darnos caprichos y hacer cosas buenas para nosotros, pero la ciencia demuestra que la gente feliz no suele hacer eso, sino que pasa más tiempo pensando en los demás. Donan más a causas sociales al año, dedican más tiempo al voluntariado, no se centran tanto en sí mismos, sino que ayudan a los demás. Otra cosa que recomendamos a los estudiantes es dedicar tiempo a realizar buenas acciones. Que hagan algo bueno por alguien, o en vez de ir solos a darse un capricho como una manicura o un masaje, se lo regalen a alguien, que hagan algo bueno por otra persona. Insisto, esto no es algo que pensemos que nos puede hacer felices. ¿Cómo me va a hacer feliz regalar un masaje a otro? Pero, de hecho, la ciencia nos dice que funciona bastante bien. Otra cosa de la que hablamos a los estudiantes es el poder de la gratitud.

06:30

Dedicar tiempo a agradecer lo que uno tiene. A menudo pensamos que la felicidad viene al obtener algo, pero los estudios muestran que suele surgir al apreciar lo que se tiene. Y esta es una que, incluso como “profesora de la felicidad”, me cuesta. Cuando por fin quedo con algún amigo y me preguntan qué tal, normalmente no pienso en todo lo que me va bien en la vida. A veces me gusta quejarme de que tal cosa o tal otra me han ido mal, pero la gente feliz no hace eso, sino que espontáneamente piensan en lo que les va bien. Y los estudios muestran que eso se puede copiar simplemente pensando en todas las cosas que te van bien o escribiendo entre tres y cinco cosas que agradeces al día. O, aún mejor, expresando tu gratitud a los demás, tomándote el tiempo para decir a los demás que estás agradecido por lo que han hecho.

07:23

Otra cosa que sugerimos a los estudiantes es que destinen tiempo para crear hábitos saludables de ejercicio y sueño. Normalmente lo primero que pasa cuando estamos estresados es que dormimos menos y que el ejercicio se queda atrás. Pero los estudios demuestran que solo media hora de cardio al día puede ser tan efectiva como un antidepresivo para reducir los síntomas de la depresión. Sabemos que el ejercicio es bueno para nuestro cuerpo, pero se nos olvida que también lo es para nuestra salud mental. Y el sueño lo es aún más. Es uno de los motivos por los que creo que vemos esta crisis de salud mental en las universidades, porque los estudiantes duermen, probablemente, entre cuatro y cinco horas al día. Según los estudios, incrementar las horas de sueño puede ayudar mucho con los síntomas de falta de salud mental. Finalmente, suelo pedir a mis estudiantes que se tomen el tiempo para ser conscientes.

08:18

Se habla mucho del poder del “mindfulness”, y suena un poco a tontería pero solo consiste en tomarse el tiempo para sentir el momento, centrar la mente en el aquí y ahora. Se ha demostrado que no lo hacemos a menudo, de hecho, pasamos casi la mitad del tiempo pensando en cosas que no pertenecen al presente, como qué vamos a cenar mañana o una conversación que tuviste con tu pareja ayer. No pensamos en presente. Y se ha demostrado también que eso nos hace infelices. Dicho de otra manera, todo el tiempo en que estamos divagando y pensando en otras cosas somos menos felices que cuando nos centramos en el ahora. Por eso, instamos a los estudiantes a ser conscientes. Como todo, hace falta practicarlo un poco, y una de las mejores formas de hacerlo es dedicar tiempo a meditar, unos cinco minutos al día. Te sientas y te centras en tu respiración, cada vez que se te va la mente la traes de vuelta al presente. Este tipo de prácticas pueden reducir el “parloteo mental”, no solo cuando lo haces, sino habitualmente. Y eso es posible cambiando la configuración de nuestro cerebro. Lo normal es que nuestra mente se ponga a divagar cuando no estamos prestando atención, pero esas regiones del cerebro se vuelven cada vez menos activas cuanta más meditación practicas.

09:32
Zuberoa Marcos. Había leído que uno de los ejercicios que mandas a tus estudiantes es que escriban, durante una semana, todas las cosas por las que se sienten agradecidos. ¿Qué has observado cuando pides esto a tus estudiantes? ¿Cómo reaccionan?

09:46
Laurie Santos. Bueno, al principio muchos reaccionan como creo que reaccionaría mucha de la gente que está viendo esto, o sea: “Vale, ¿cómo me va a hacer eso más feliz?”. No es algo en lo que se centre mucho un universitario. No se centran en lo que agradecen, sino en sus problemas. Ahora mismo en las universidades son muy populares los “memes”, pequeñas imágenes que utilizan para comentar sus vidas. Y hay muy pocos memes positivos que hablen de lo que agradecen, suelen ser quejas. Se quejan sobre el comedor, sobre las colas que tienen que hacer, sobre la comida. Se quejan de todo, pero les reto a pensar de otra manera, a pensar en hacer un meme positivo. Creo que al principio eran muy escépticos, pero una vez empezaron a hacerlo vi un par de cosas muy interesantes. La primera es que los estudiantes me contaban motu proprio lo poderoso que era hacer esto, especialmente durante las épocas de más estrés.

10:41

Una estudiante me contó que estaba en medio de la época de exámenes, unas semanas muy estresantes, y sentía que las cosas se le estaban yendo de las manos, y dijo: “Vale, ¿qué agradezco?”, y fue como: “Tengo a mis dos padres y a mis cuatro abuelos”. Y estaba muy unida a su familia y me dijo: “Al sentarme y pensar en eso, fue como si no importara nada más, ¿qué mas da si saco mala nota en un examen? Lo que importa lo tengo, y estoy muy agradecida por ello”. Por eso, creo que el poder de la gratitud puede recordarnos lo que realmente importa, y que no necesitamos nada más, tenemos todo lo que necesitamos.

11:20
Zuberoa Marcos. Hablando de esto, sobre todo en nuestra sociedad, cuando nos paramos a pensar en las cosas buenas, la mayoría de las veces hay más cosas buenas que malas en nuestras vidas, pero parece que estamos siempre infelices. Y tú planteas esta idea, y me gustaría que me lo expliques, sobre lo doloroso que puede ser compararnos constantemente con los demás.

11:51
Laurie Santos. Sí, muchos de nosotros somos infelices la mayor parte del tiempo, y creo que se debe a que no hacemos lo que debemos para ser felices, y tenemos muchos mecanismos para buscar cosas que no necesitamos. Hay partes de nuestra mente que nos hacen sentir muy mal. Has mencionado una muy importante: compararnos con los demás. Una característica muy absurda de nuestro cerebro es que no pensamos en términos objetivos sino relativos. Lo que quiero decir es que, por ejemplo, no piensas en tu salario en términos objetivos, sino: “Ah, he ganado más que el año pasado”, o “Gano un poco menos que tal persona”, tu vecino, o quien sea. Nunca pensamos en nada únicamente en cuanto a lo que tenemos, sino que lo comparamos con lo de los demás. He puesto el ejemplo del dinero pero lo hacemos con todo: dinero, posesiones materiales como tu casa o tu coche, apariencia, tiempo libre…

12:47

Cualquier mínimo lujo que tengamos lo vemos en términos relativos en vez de objetivos, y lo hacemos de tal manera, relativizamos las cosas de manera que nos sentimos especialmente mal, porque no comparamos nuestro salario con el de alguien que acaba de perder su trabajo o que gana muy poco dinero, sino con gente muy rica. Nunca miramos Instagram y nos comparamos con gente que no es atractiva, sino que elegimos a Beyoncé, modelos y gente así para hacerlo. Eso significa que estamos constantemente evaluando las cosas que tenemos en relación con un punto de referencia que, a menudo, nos hace sentir mal. Lo bueno es que, aunque no podamos evitar comparar, podemos encontrar puntos de referencia que nos hagan sentir algo mejor. La próxima vez que te preocupe tu salario o tu casa piensa que alguna gente no tiene nada de dinero o vive en la calle, cosas así. Y así podemos usar la comparación social para aumentar nuestra felicidad, solo tenemos que hacer que la mente trabaje un poco más, porque normalmente se compara con los aspectos que nos hacen sentir mal, pero en vez de quedarnos con eso podemos encontrar otros que nos hagan sentir bien.

14:03

Otra característica de las comparaciones que nos hace sentir mal es que a menudo las hacemos mal o poco precisas cuando pensamos en lo bien que vive otra persona. Uno de los estudios que me gusta compartir en la universidad consulta a los alumnos y les pregunta cuántas veces les ha pasado algo muy bueno o muy malo: ¿cuántas veces han ido a una fiesta muy chula o han sacado muy buenas notas? ¿Cuántas veces les ha despreciado la persona que les gusta, o han sacado malas notas o se han quedado sin ir a fiestas o han echado de menos su casa? Todo esto lo apuntan y luego se les pregunta cuál creen que es la media de cosas buenas y malas para el resto de estudiantes. Y lo que se ve es que piensan que a los demás les pasan muchas más cosas buenas de las que les pasan en realidad.

14:52

Creen que el cincuenta por ciento de estudiantes sacan muy buenas notas, cuando solo lo hace el treinta y algo. Pero donde más se nota es en las cosas negativas: todos piensan que nadie echa de menos su casa, que nadie saca malas notas, que nadie se pierde las mejores fiestas. Que son solo ellos. Y lo que nos muestra esto es que no solo nos comparamos, sino que lo hacemos mal, lo amañamos para sentirnos lo peor posible con nosotros mismos. Por eso a veces te das cuenta de que las comparaciones que se te ocurren no tienen mucho sentido, ni siquiera son precisas mínimamente.

Cinco comportamientos que te harán más feliz. Laurie Santos
15:29
Zuberoa Marcos. ¿Cómo comparamos esto con las quejas? Todos conocemos a gente que se queja constantemente y a gente que apenas lo hace. ¿Las quejas matan la felicidad? ¿O ayudan a ser más felices al sacar las emociones negativas al exterior?

15:47
Laurie Santos. A ver, yo, por ejemplo, suelo quejarme mucho, es lo natural para mí. Pero los estudios dicen que no aumenta tu felicidad como crees que lo hace, ya que a veces pensamos que al quejarnos nos quitamos eso de encima. En cambio, lo que hace es hacer que nos centremos en las cosas malas, en las comparaciones, los problemas, las cosas que no agradecemos. Si cambias el chip y centras tu energía y tu atención en las cosas por las que estás agradecida, se ha demostrado que te sentirás mucho mejor. Un estudio pidió a gente que hiciera listas y, en vez de poner los problemas del día a día o las cosas de las que se quejarían, debían apuntar las cosas buenas, por las que se sentían agradecidos. Ese cambio tan simple, el no apuntar cinco cosas malas sino cinco cosas buenas, podía mejorar el bienestar de la gente en cuestión de semanas.

16:34
Zuberoa Marcos. Hay un aspecto que mencionas como algo habitual, que analizan los estudios de psicología positiva, y es la relación entre ayudar a los demás y ser más feliz. Me gustaría que nos hablaras un poco más de esta conexión entre altruismo y felicidad.

16:56
Laurie Santos. Sí, creo que la conexión entre el altruismo y la felicidad es complicada de ver, porque es otro punto en que nuestra mente ha hecho que, instintivamente, pensemos: “¿Qué me va a hacer más feliz, comprarte a ti un café o comprármelo a mí?”. O “¿Qué me haría más feliz, que ganes un millón de dólares o ganarlo yo?”. O sea, tendemos a pensar que la felicidad viene de las cosas que nos pasan a nosotros, es nuestra primera intuición. Pero cuando investigas y propones que unas personas hagan cosas buenas para ellos mismos y otras lo hagan por los demás, descubres que la segunda opción es la que mejora el bienestar de la gente. Uno de mis estudios favoritos sobre esto lo hizo la investigadora Liz Dunn, profesora en la Universidad de British Columbia. Buscaba a gente por la calle y les preguntaba: “¿Quieres participar en un estudio?”. Le decían que sí y les daban veinte dólares en efectivo y les indicaba cómo gastarlo.

17:46

Podían o bien gastarlo en sí mismos, comprándose algo bonito, o se les decía que, al final del día tenían que haber gastado el dinero en hacer algo bueno por otra persona. Luego se les llamaba y se les preguntaba cuán felices se sentían, al final del día o de la semana. Mientras, a otro grupo de gente se le pedía que predijera cuál de los dos grupos se sentiría mejor, y la mayoría dijeron que los que se dieran un capricho a sí mismos. Es instintivo. Pero, de hecho, lo que pasó es que cuando consultaron a los sujetos al final del día e incluso al final de la semana, los más felices eran los que habían hecho algo por otra persona. Lo más interesante es que este estudio se ha hecho en varios países, y podemos ver que es un efecto que trasciende culturas. Además, hay sitios en que veinte dólares canadienses compran cosas mucho más valiosas. Por ejemplo, los investigadores replicaron el estudio en Uganda, donde esos veinte dólares, que en Canadá no son nada, eran suficientes para comprar medicamentos para el VIH para toda una semana.

18:48

Y se vio que incluso al tratar con sumas más grandes de dinero, que permitieran comprar más, seguían siendo más felices al hacer algo bueno por otra persona en vez de dedicarlo a ellos mismos. Creo que son resultados impresionantes. Nos muestran otro ejemplo donde pensamos que algo nos hará más felices, darnos un capricho, pero nos equivocamos. Y esto es un problema, porque actuamos en base a estas intuiciones. Tenemos un mal día en el trabajo y decimos: “Quiero hacer algo para sentirme mejor”, y lo vamos a hacer mal, porque mi mente me manda al sitio equivocado.

19:19
Zuberoa Marcos. ¿Cómo cambia la desigualdad económica o el vivir en un entorno complicado la percepción de la felicidad, de lo que significa ser feliz?

19:32
Laurie Santos. Sí, parte de esto tiene que ver con cuánto mejora tu bienestar el cambiar tus circunstancias. Y aquí es donde nos solemos equivocar los privilegiados. Pensamos que para ser felices necesitamos una nueva relación, otro trabajo, más dinero, etcétera, y para la mayoría cambiar sus circunstancias no va a influir tanto como creen. Si tienes comida en la mesa y un techo sobre tu cabeza, ganar más no va a tener el efecto que crees que tendrá, sobre todo en Estados Unidos. Si ganas setenta y cinco mil dólares al año, en Estados Unidos, ese es el tope, es la mayor cantidad de dinero que influirá en tu felicidad. Es decir, si ganas setenta y cinco mil dólares y te cuadriplican el salario, no vas a tener un cambio proporcional en tus niveles de estrés o de emociones positivas. Pero eso es lo que suponemos, y la mayoría de los que nos escuchan estarán en esta posición privilegiada.

20:26

Si no tienes estos privilegios, es decir, si vives en la pobreza, si eres un refugiado, si vives en una situación de violencia doméstica, sí, cambiar tus circunstancias te va a ayudar mucho, y es lo que deberías hacer. Pero el problema es que creo que vemos esos casos en que pasas de ser pobre a no serlo y los tomamos como ejemplo para generalizar y decir que lo que todos necesitamos para ser felices es cambiar nuestras circunstancias, cuando en realidad la mayoría de nosotros estamos bien. Nuestras circunstancias son lo suficientemente buenas, y la felicidad vendrá al cambiar nuestros comportamientos. Una manera de enfocar esta pregunta es comparando diferentes culturas, hay muchos datos, se pueden comparar países y ver países con rentas más bajas y otros con rentas más altas, y también países con diferentes niveles de desigualdad, para intentar averiguar cómo afecta a la felicidad de la gente.Y lo que descubres es que si vas a un país donde la mayoría de la gente vive en la pobreza o donde carecen de las libertades básicas, es decir, donde sus circunstancias son muy malas, pues no, no son tan felices como otros países con mejores condiciones. Pero la relación no es tan estricta como uno creería. Y eso es, en parte, porque a veces incluso los individuos que viven en circunstancias complicadas tienen comportamientos que aumentan su bienestar.

21:45

Suelen ser comunidades con conexiones sociales muy fuertes, con un sentido de comunidad muy fuerte, mucha caridad y cosas así. Por eso, a menudo se ven casos en que las circunstancias son muy complicadas pero la gente es bastante feliz. Esto se ve a nivel de comunidad y a nivel individual. Si consultas a personas a las que les han pasado cosas horribles, como por ejemplo, en mi podcast entrevisté a J. R. Martínez, un veterano de Irak al que hirieron en servicio al explotar una bomba mientras iba en su coche. Se quemó más de tres cuartas partes de su cuerpo, pasó la veintena entrando y saliendo del quirófano, con injertos de piel. Y en general, se le destrozó la vida. Pero si le preguntas cómo influyó todo eso en su felicidad, te dirá que fue una bendición. Sí, que cambió su vida para mejor, y te quedas como: “A ver, ¿cómo va a cambiar algo tan horrible tu vida para mejor?”. Pero al investigar la felicidad nos encontramos con ejemplos similares muchas veces: personas que atraviesan momentos horribles, como diagnósticos de cáncer terminal, muertes de seres queridos o cosas así, que no queremos ni imaginar de lo horribles que son, e incluso en esos casos, la gente tiende a ver más cosas buenas que malas.

23:06

Y es un recordatorio muy poderoso de que pensamos que son las circunstancias y, a veces, si son realmente malas, mejorarlas puede ayudar, pero las cosas no son como creemos. Y creo que es importante para los que nos preocupamos por nuestros privilegios, es importante para los que nos preocupamos porque nuestros privilegios no nos permiten arreglar las cosas para personas que lo necesitan. Creo que cuando nos centramos en nuestras propias circunstancias es como si te pusieras la máscara de oxígeno antes de ayudar a los demás, estamos tan convencidos de que tenemos que cambiar nuestras circunstancias para ser felices, que no tenemos tiempo, ganas ni medios para ayudar a los que realmente lo necesitan. Reconociendo que vivimos bien y que necesitamos únicamente cambiar comportamientos, podemos obtener esa felicidad y esa resiliencia necesarias para resolver estos problemas.

24:00

Me gusta esta pregunta. Creo que es importante, porque al investigar la felicidad la gente a veces cree que como estás centrado en ti mismo y en querer ser feliz, ignoras las cosas malas en el mundo, y creo que eso no es lo que muestran los estudios. Lo que demuestran es que si te sientes agradecido y resiliente vas a centrarte más en los demás y vas a tener la capacidad y los medios para no sentirte abrumado y centrarte en los problemas del mundo y cómo solucionarlos. Por eso, creo que la investigación de la felicidad sugiere que el preocuparte por tu propia felicidad no significa que vayas a ignorar las cosas malas que ocurren en el mundo, sino que ayuda a ser fuertes para resolver esos problemas.

24:41
Zuberoa Marcos. La felicidad se ha convertido en una tendencia, parece que tenemos que ser positivos, sonreír y que todo nos vaya bien todo el tiempo. Y hay conceptos que se han creado para describir este estado, por ejemplo, hay uno en la cultura danesa sobre intentar encontrar el bienestar en las pequeñas cosas de la vida, en las cosas cotidianas, aunque hay muchos más. Mi pregunta es: ¿nos estamos esforzando demasiado en ser positivos todo el tiempo? Y ¿nos está apartando eso de la posibilidad de ser realmente felices?

25:30
Laurie Santos. Sí, creo que depende de cómo enfoquemos la positividad, porque creo que la felicidad en general, el sentirnos satisfechos con nuestras vidas, sentir que la vida tiene sentido, ese tipo de felicidad está relacionada con muchas cosas importantes. Por ejemplo, hay estudios que muestran que la gente más feliz, aquella que está más satisfecha con su vida, tiende a votar más a menudo y suelen ser más sanos. Es decir, si soltara un virus en una habitación llena de gente, aquellos que son más felices tendrían menos posibilidades de enfermar, lo cual es impresionante. Hay incluso estudios que sugieren que la gente más feliz suele vivir más tiempo. Así que, de alguna manera, la felicidad está relacionada con muchas otras cosas que nos importan a nivel público, como hacer que la gente esté más sana y que cumplan con su deber cívico, este tipo de cosas. Pero esa es una felicidad que viene al estar satisfecho con tu vida, una felicidad real. No se trata de sonreír siempre, ser positivo y ya está. Y creo que ahí es donde nos equivocamos. Las emociones negativas son parte de la vida, son parte de ese sentimiento de satisfacción con la vida. A menudo se dan situaciones en que la gente dice estar muy satisfecha con su vida incluso cuando algo les va mal, no tienen tantas emociones positivas o no se sienten bien.

26:43

Mi ejemplo favorito es: tengo muchos amigos con bebés recién nacidos, madres primerizas que están muy contentas con sus vidas y le han dado un nuevo significado, pero aun así no duermen, no lo están pasando bien ni se sienten bien, ¿sabes? Por eso creo que aunque la felicidad y el bienestar general son muy importantes, eso no significa que haya que estar siempre sonriendo y siendo superpositivo. No se trata de eso. Y, de hecho, hay estudios que demuestran que ser demasiado positivo, afrontar los obstáculos con demasiada positividad, puede ser incluso malo. Hay estudios muy buenos por la psicóloga social Gabrielle Oettingen que muestran que si intentas llegar a tus metas únicamente siendo positivo, como te dicen que lo hagas los libros de autoayuda, te alejas aún más de ellas.

27:29

Por ejemplo, la gente que es más positiva, digamos, a la hora de enfrentar una dieta, son los que menos peso pierden. La gente que tiene problemas de salud y solo se dedica a pensar en positivo sobre, no sé, si van a poder caminar después de una operación de cadera, luego camina peor. Y dirás: “Vaya, pensaba que pensar en positivo era bueno”. Y sí, la positividad está bien, pero cuando tienes un problema real, cuando te enfrentas a un verdadero obstáculo, hay que afrontarlo. Hay que pensar sobre ello para pensar en cómo superarlo. Aquí se distingue entre las emociones positivas que tienen sentido en un momento dado, como sentirse agradecido por algo que te ha pasado o sentirse unido a alguien, ser consciente de las cosas buenas, y poner buena cara cuando las cosas van mal. Si quieres realmente triunfar y alcanzar tus metas, necesitas reconocer tus obstáculos.

28:22

Tienes que pensar en lo que pasa, y a veces eso puede ser muy negativo. Es decir, el bienestar general es importante y conduce a cosas positivas, pero no nos equivoquemos, no todo es eso. Y me preocupa que la cultura actual sea la de pensar en positivo, poner buena cara, como los “emojis” y todo esto, no tiene nada que ver con lo que estamos hablando, que es un bienestar sostenido. Hablamos de aceptar lo que tienes en la vida, ser agradecido y ser parte de una comunidad donde te sientas unido a la gente. Eso no son caritas felices, es el camino a la verdadera satisfacción con la vida.

Cinco comportamientos que te harán más feliz. Laurie Santos
29:01
Zuberoa Marcos. Laurie, ¿en tu investigación, has visto un cambio en lo que piensa la gente sobre la felicidad a través de las generaciones? Comparándonos a nosotros con nuestros padres, con las generaciones posteriores…

29:15
Laurie Santos. Sí, creo que sí. Lo que me preocupa es que hemos afianzado la idea de que la felicidad viene de cosas que realmente no nos dan mucha felicidad. Esto lo veo mucho en mis estudiantes universitarios. Llegan allí centrándose mucho en sus notas, se centran mucho en sí mismos, y ese no es el camino a la felicidad. De hecho, tenemos estudios que sugieren que existe una correlación entre las buenas notas y la felicidad, pero es negativa. Es decir, los estudiantes que sacan mejores notas están en los niveles más bajos de bienestar, justo lo que no queremos. Pero creo que este foco en el “yo, yo, yo”, mi beca, en mi currículum, en mis cosas, nos está apartando de aquello que nos hace felices, que es centrarnos en los demás y no ser tan egoístas. Además, nos hace perdernos las cosas que importan de verdad. Veo a mis estudiantes preocupadísimos por sus notas y dejando de pasar tiempo con sus amigos, no tienen tiempo para hacer amigos ni socializar porque están muy centrados en estudiar, no tienen tiempo para dormir porque están muy centrados en estudiar. Definitivamente, no son conscientes del presente, están siempre nerviosos por el siguiente examen, la siguiente beca, etcétera.

30:24

Con esto quiero decir que creo que con el tiempo, lo que ha pasado es que nos hemos ido alejando cada vez más de las cosas que realmente importan. Y creo que es, en parte, porque nos hemos apartado, en muchos lugares del mundo, nos apartamos cada vez más de las tradiciones espirituales. Muchas religiones recomiendan cosas importantes para conseguir la felicidad: los rezos ayudan a ser conscientes, tomarnos tiempo de hacer cosas por los demás, socializar como parte de la práctica religiosa, ser agradecido… Estas son las cosas que promueven las tradiciones culturales y espirituales, pero con el tiempo nos hemos ido apartando de eso. Cuando lo pienso, como científica que estudia la mente y cómo evolucionan esas cosas, creo que la cultura nos daba cosas para protegernos de nuestros propios malos instintos. No puedes ser egoísta si estás realmente involucrado en una comunidad religiosa, porque va justo de lo contrario. Pero al deteriorarse esas tradiciones creo que hemos tomado un camino que nos aparta de la felicidad. Lo cual es triste, porque creo que lo estamos intentando, como has dicho, más que nunca. Nos estamos esforzando mucho y lo estamos haciendo mal.

31:29
Zuberoa Marcos. Sí, creo que uno de los retos al que nos enfrentamos todos, y has mencionado, son las relaciones sociales, claves para la felicidad. Pero cuando vivimos en ciudades grandes como Nueva York es complicado encontrar el tiempo para ellas, porque vivimos en sociedades que nos hacen enorgullecernos del éxito individual. Tenemos que cambiar nuestras prioridades.

31:56
Laurie Santos. Sí, y creo que es muy triste, porque, de nuevo, estamos poniendo mucho esfuerzo en nuestras carreras, salarios, en el currículum. En tener premios, conseguir socios y ascensos, y esas cosas no nos hacen felices. Y normalmente dejamos a un lado cosas que requieren tiempo y esfuerzo como las relaciones o las prácticas necesarias para vivir en el presente. A eso no le dedicamos tiempo, pero es lo que nos va a dar lo que queremos.

32:26
Zuberoa Marcos. Laurie, para resumir nuestra conversación me gustaría preguntarte, ya que hemos empezado con una pregunta abierta, quiero acabar de la misma manera: ¿cuál es la receta universal para la felicidad?

32:39
Laurie Santos. La receta universal para la felicidad… Creo que es tomarse tiempo para pensar en los demás y en el aquí y el ahora. Creo que si haces eso y además añades un poco de ejercicio y horas de sueño, lo conseguirás.

32:54
Zuberoa Marcos. Muchas gracias, Laurie.

32:55
Laurie Santos. A vosotros.