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“Ciencias y Humanidades deben avanzar de la mano”

Jimena Canales

“Ciencias y Humanidades deben avanzar de la mano”

Jimena Canales

· Historiadora de la ciencia

¿Están las ciencias y las humanidades condenadas a rivalizar? ¿Ciencia y filosofía deberían caminar de la mano? Son grandes cuestiones que nos plantean los avances tecnológicos y científicos del siglo XXI. La respuesta de Jimena Canales, física y doctora en Historia de la ciencia, es clara: “Mientras ciencias y humanidades no avancen conjuntamente, no abordaremos muchos de los problemas que tiene hoy la ciencia, que se deben abordar de manera humanística”.

Jimena Canales nació en México y se crió en Monterrey, una ciudad plagada de grandes industrias y fábricas. De niña le apasionaban las máquinas y la tecnología, y a través de ellas intentaba comprender el mundo en el que vivimos. “Me interesa la historia de la ciencia porque me da respuestas acerca de cómo vivimos hoy en día, en el mundo digital”, explica.

Doctora en Historia de la ciencia por la Universidad de Harvard, los trabajos de investigación de Jimena Canales se centran en mejorar la comprensión de la ciencia y la tecnología en relación con las artes y las humanidades. Es autora de los libros ‘El físico y el filósofo: Einstein, Bergson y el debate que cambió nuestra comprensión del tiempo’ (2020), ‘Una décima de segundo: una historia’ (2011) y ‘Endemoniados: una historia sombría de los demonios en la ciencia’ (2020).


Creando oportunidades

Jimena Canales

¿Están las ciencias y las humanidades condenadas a rivalizar? ¿Ciencia y filosofía deberían caminar de la mano? Son grandes cuestiones que nos plantean los avances tecnológicos y científicos del siglo XXI. La respuesta de Jimena Canales, física y doctora en Historia de la ciencia, es clara: “Mientras ciencias y humanidades no avancen conjuntamente, no abordaremos muchos de los problemas que tiene hoy la ciencia, que se deben abordar de manera humanística”.

Jimena Canales nació en México y se crió en Monterrey, una ciudad plagada de grandes industrias y fábricas. De niña le apasionaban las máquinas y la tecnología, y a través de ellas intentaba comprender el mundo en el que vivimos. “Me interesa la historia de la ciencia porque me da respuestas acerca de cómo vivimos hoy en día, en el mundo digital”, explica.

Doctora en Historia de la ciencia por la Universidad de Harvard, los trabajos de investigación de Jimena Canales se centran en mejorar la comprensión de la ciencia y la tecnología en relación con las artes y las humanidades. Es autora de los libros ‘El físico y el filósofo: Einstein, Bergson y el debate que cambió nuestra comprensión del tiempo’ (2020), ‘Una décima de segundo: una historia’ (2011) y ‘Endemoniados: una historia sombría de los demonios en la ciencia’ (2020).


Creando Oportunidades

Transcripción

00:12
Zuberoa Marcos. Jimena, bienvenida.

Jimena Canales. Gracias, Zuberoa, es un placer estar aquí.

00:20
Zuberoa Marcos. Qué maravilla poder tenerte aquí por toda la amistad que nos une. Jimena, tú te has convertido en una historiadora de la ciencia y en una escritora muy reconocida. Y una de las cosas más fascinantes de ti, una de las cosas que más me impresionó de ti cuando te conocí por primera vez fue que este interés tuyo por unir las humanidades con la ciencia es algo que has hecho desde muy pequeñita, desde tu infancia. Y me gustaría empezar esta conversación yéndonos hacia atrás en el tiempo, a esa época. Tú naciste en México, en Ciudad de México.

Jimena Canales. Sí.

Zuberoa Marcos. Y creciste en Monterrey.

00:58
Jimena Canales. Sí, sí.

Zuberoa Marcos. Y decidiste estudiar Ingeniería física industrial, por lo que deduzco que te gustaban mucho los aparatos y la tecnología, etcétera. ¿Correcto?

01:10
Jimena Canales. Claro. Gracias, Zuberoa. Sí, efectivamente, crecí en Monterrey. De niña, mi juguete favorito era una computadora. Aprendí programación en estos lenguajes que ya no se usan, en BASIC, Logo, Pascal… Era lo más divertido que un niño podía ser en los ochenta. Y luego, efectivamente, fui a estudiar Ingeniería física industrial en la Universidad Tecnológica de Monterrey y de ahí fui a hacer estudios de posgrado en Harvard, primero maestría y luego doctorado en Historia de la Ciencia. Para mí es una trayectoria muy natural y me sorprende que frecuentemente a la gente le sorprende. Cómo una mujer mexicana llega a ser historiadora de la ciencia, pero Monterrey es una ciudad industrial muy fuerte de México y en la escuela, en vez de llevarnos a museos, nos llevaban a ver las fábricas. Monterrey ahora manufactura autos, pero es reconocida por las grandes industrias del acero, de vidrio, del cemento, entre otras, también cerveza. Y me encantaban las fábricas. Me encanta la cultura industrial y por eso mi primer amor en la historia de la física fue el siglo XIX, que se parecía mucho al entorno industrial de donde crecí.

02:51
Zuberoa Marcos. Jimena, ¿en qué momento decidiste que realmente a lo que te ibas a dedicar más era a la historia de la ciencia y no tanto a la parte científico tecnológica?

03:02
Jimena Canales. Al terminar la carrera de Física, me enteré de que había una materia de posgrado de Historia de la Ciencia, que yo no sabía que existía. Entonces, cuando supe que había gente que se dedicaba a eso, me puse feliz porque me dio la posibilidad de estudiar precisamente lo que me gustaba, la ciencia, la historia, en vez de estar en el laboratorio haciéndola o practicándola, podía tener una visión más distante y más global. Somos muy pocos. No es algo muy común, en las reuniones anuales de historiadores de la ciencia son alrededor de trescientas personas al año más o menos. Y para mí es alarmante pensar el gran número de gente que hay haciendo ciencia y el pequeñísimo número de personas que existen pensando sobre la ciencia. Entonces siento que es una profesión muy, muy importante, que me gustaría que más gente se uniera a esto.

04:11
Zuberoa Marcos. Relacionado con esto que me acabas de comentar, una pregunta que se le hace mucho a los historiadores es para qué sirve estudiar la historia. ¿Para qué sirve estudiar la historia de la ciencia? ¿Qué nos puede aportar conocer los acontecimientos históricos, eventos que marcaron o influyeron en el desarrollo de la ciencia?

04:32
Jimena Canales. Sí, es una muy buena pregunta y generalmente la gente dice: “¿para qué sirve estudiar el pasado?” El pasado en realidad es exactamente lo opuesto al pasado. El pasado es lo que está aquí, es lo que se ha dejado, lo que se deja. Entonces, en ninguna manera siento que estoy estudiando algo que se fue, estoy estudiando algo que ha dejado marcas. La historia es la razón por la cual hacemos las cosas como las hacemos y si queremos cambiar de forma de vivir, de forma de pensar, la única opción que tenemos es estudiar el pasado, porque el pasado es lo que se ha quedado. No es lo que ya no está.

05:20
Zuberoa Marcos. Cuando uno lee tus libros, una de las ideas que se transmiten es que normalmente te fijas en ideas o en eventos que no son los más difundidos. Por ejemplo, hablaremos un poco más tarde de los demonios, que es el tema de tu último libro, que se va a publicar de aquí a muy poco. O el debate entre Albert Einstein y Herni Bergson, del que vamos a hablar enseguida. ¿A qué se debe esta predilección que tienes por estos, digamos, acontecimientos no tan difundidos?

05:57
Jimena Canales. Nunca me atrajo estudiar la historia de los reyes, la historia de los políticos, ese tipo de historia no me explicaba nuestra realidad. No me explicaba por qué pasamos tanto tiempo frente a una computadora, frente a una pantalla. Y es algo que ninguno de los cursos que se ofrecían en Harvard me podían enseñar. Entonces, empecé a fijarme en la historia en términos de los cambios tecnológicos que, para mí, explicaban mucho más de nuestra condición presente. Aun dentro de la historia de la ciencia, cuando entré a estudiar, lo usual era estudiar a los grandes científicos o alternativamente, las grandes máquinas y yo empecé a estudiar cosas mucho más sutiles, como la historia de la medición, de cómo han cambiado nuestras maneras de medir.

07:01

Pero si empiezas a pensar así, te explica tanto más, incluso cuando vas a un doctor, cuando tomas la temperatura, cuando te subes al coche o te multa un policía. Todo ese contexto, que es extremadamente importante por cómo vivimos, no se estudiaba ni siquiera dentro de la historia de la ciencia, que también estaba obsesionada con estos grandes hombres o grandes máquinas. Entonces, mi primer libro, la historia de la décima de segundo, a veces, bromeo que he escrito el libro más largo sobre el periodo histórico más pequeño, pero es una excusa para entender cambios vastos de la modernidad, desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX.

07:47
Zuberoa Marcos. Jimena, quiero hablar un poco de “El físico y el filósofo”, que es un libro que se ha traducido al español recientemente y allí te fijas en uno de estos eventos que comentábamos ahora, que aparentemente son irrelevantes, pero que cuando los estudias te das cuenta de que realmente las implicaciones fueron enormes y que de hecho llegan hasta la actualidad. Entonces, en ese libro hablas del debate que tuvo lugar en mil novecientos veintidós en París, entre dos grandes mentes de la época, pero dos mentes muy distintas: Albert Einstein y Henri Bergson. Me gustaría que nos explicaras qué sucedió en aquel debate.

08:32
Jimena Canales. Pues sí, después de determinar el libro de “La décima de segundo”, me topé con este documento donde estaba transcrito el debate entre Albert Einstein y Henri Bergson. Y yo, como historiadora del siglo XIX, sabía perfectamente quién era Henri Bergson y como historiadora de la física, y todo el mundo sabe quién era Einstein. Y empecé a buscar y había muy, muy poco escrito sobre este debate en la literatura sobre Einstein. Y fue en realidad el debate más sonado en la época. Fue tan sonado en esa época, como fue olvidado después. Y las razones, en parte, que me fui dando cuenta por las que se había olvidado el debate, no se había contado, eran porque Einstein no quedó tan bien parado como generalmente pensamos de él. Y también es consecuencia de la repercusión del debate, que es esta división entre las ciencias y las humanidades, donde la posición de Einstein se quedó como la correcta científicamente y la de Bergson como una persona que no podía comprender la ciencia. Entonces que, por lo tanto, estaba equivocado en su interpretación de Einstein.

“Ciencias y Humanidades deben avanzar de la mano”. Jimena Canales, historiadora de la ciencia
09:56
Zuberoa Marcos. Porque el debate fue en torno al tiempo y a la teoría de la relatividad de Einstein.

10:02
Jimena Canales. Sí, sí. En mil novecientos veintidós, Einstein era una estrella. Era muy controvertido porque era pacifista. Era judío, alemán, criticó desde la Primera Guerra Mundial el rol de Alemania en la guerra y llegó a París y fue un escándalo su visita por muchas razones, particularmente por ser invitado por los franceses. Un científico que venía de una nación enemiga, pero no era representante del típico científico alemán, Einstein, tampoco.

10:45

Entonces llegó a la Gare du Nord en París. Tenían cámaras y cinematógrafos, se escondió, no le dijo a nadie cuál era el hotel donde se iba a quedar. Y tenemos estas descripciones de gente tratando desesperadamente de entrar a sus pláticas. Y en una de esas pláticas, la plática de abril seis, mil novecientos veintidós, en la Société Française de Philosophie, estaba Bergson en el público. Entonces, te puedes imaginar el intelectual más importante de Europa, que también era un experto sobre el tiempo, en el público. Hizo un comentario largo. Bergson, en esa época, estaba escribiendo todo un libro, un libro completo, se dice comúnmente refutar, la teoría de la relatividad, pero no era una refutación, una confrontación con la teoría de la relatividad.

11:45

Y Einstein contestó en el debate con una frase que fue detonadora. Dijo: “El tiempo de los filósofos no existe. ‘Le temps des philosophes n’existe pas’” Entonces, de ahí empezaron a haber comentarios desde esa noche hasta años después, y me di cuenta de que intelectuales como Merleau-Ponty, Heidegger, llegando hasta Gilles Deleuze, les hacían referencia y volvían a hacer referencia a este momento histórico.

12:22

Y mi sorpresa de que, en la literatura, la gran literatura, todo lo que se ha escrito sobre Einstein, casi no mencionan este día y este debate.

12:34
Zuberoa Marcos. Jimena, una de las consecuencias de ese debate fue que el Comité del Nobel decidió otorgar el Nobel a Einstein en mil novecientos veintidós, no por su teoría de la relatividad, sino por su trabajo en el efecto fotoeléctrico. Y la razón que argumentaron fue porque a raíz de este debate consideraban que la relatividad todavía era un tema en discusión. ¿Cuáles son las circunstancias históricas que favorecieron algo así, que es como muy sorprendente, que precisamente un comité del Nobel ignorara los datos empíricos de la ciencia o los cuestionase de esa manera?

13:20
Jimena Canales. Hay que entender que en esa época las consecuencias técnicas de la teoría de la relatividad las aceptaba Bergson, las aceptaban otros físicos que contribuyeron, por ejemplo, Hendrik Lorentz, que hizo las ecuaciones, pero no tenían esa misma interpretación sobre el tiempo. Para ellos, Poincaré, Lorentz, hablaban de reducción de tiempo de los relojes, no del tiempo en general. Y Einstein desde mil novecientos siete empezó a decir que lo que se veía en las ecuaciones y en los datos era la noción del tiempo y del espacio en general y que habría que cambiar todo eso.

14:07

Entonces, dentro de la comunidad científica se entendía esa postura de Einstein como una postura epistemológica, una postura filosófica, no simplemente científica. Y ese fue el mismo punto que Bergson levantó sobre la teoría, basado también Bergson en conversaciones y discusiones con los científicos. Entonces, algo que me sorprendió cuando empecé a hacer la investigación es que en esa época no se podía dividir que los científicos estuvieran a favor de Einstein y los filósofos, en el lado de Bergson. Resultaba al revés. Los científicos y los físicos más respetados de Europa estaban con Bergson y no con Einstein, pensando que detrás de la teoría de la relatividad había una metafísica escondida.

15:01
Zuberoa Marcos. La sensación que da es que, con el paso de los años, y sobre todo con el auge de la ciencia y de la tecnología, la figura de Einstein se volvió todavía más relevante de lo que ya era en la época. La figura de Bergson se desvaneció. Probablemente hoy en día tendríamos que explicar a mucha gente quién es Henri Bergson. Y eso es un proceso que es interesante de explicar y que me gustaría que explicaras un poquito más, porque guarda relación con la importancia que se le da al conocimiento científico, a la ciencia, a lo que algunos llaman la verdad científica, en el contexto de la experiencia humana. Hoy sabemos que Einstein tenía razón y que sus modelos describen con precisión cómo funciona el universo.

16:02

Hoy nadie lo refuta porque hoy vivimos en una sociedad altamente científica y tecnológica, y la ciencia y la tecnología son los poseedores de la última verdad, digamos. Pero eso no sé, no ha sido siempre así. Entonces me gustaría que explicaras tú un poquito esta idea.

16:20
Jimena Canales. Sobre la ciencia en mil novecientos veintidós y qué se sabía y qué no y por qué Bergson no es una persona tan conocida como Einstein, gran parte de la culpa la tiene Einstein y el debate. Porque después de la intervención de Bergson, Einstein estaba muy enojado. Se leyó el libro de Bergson y podemos ver que tuvo dos posturas una pública y una privada. Entonces, en el diario de viaje de Einstein dice que leyó el libro de Bergson y que cree que entiende perfectamente bien la ciencia. Pero en cartas y correspondencias que mandó Einstein decía: “Bergson hace un error y no puede comprenderlo, porque su error es un error de física. No es un error de interpretación. Y no lo entiende porque hay muy poca gente que puede entender esta teoría técnica”, que fue una de las narrativas de cómo se presentaba la teoría.

17:27

Por lo tanto, una cosa muy importante de mi libro fue decir exactamente qué decía Bergson, cuál fue el error y Einstein tenía razón que, en todo el libro, en el libro de Bergson, hay un error sobre física. Y esto es alrededor de la paradoja de los gemelos. La hemos escuchado en primaria. Un gemelo que viaja a la velocidad de la luz, regresa a la Tierra y ve que ha envejecido menos que su gemelo que se quedó en la Tierra. Y en el libro, Bergson dice que eso no va a suceder. En el momento, estamos muy alejados de poder hacer esta prueba científica, pero el punto de Bergson no era ese, no era técnico. Y muchas veces se repite que él acepta por entero todos los hechos de la teoría de relatividad, lo que él quiere es ir más allá y hacer preguntas más profundas sobre cuál es lo que subyace esa teoría. Entonces, cuando a Einstein le preguntan qué es el tiempo, pues él, básicamente, dice que el tiempo es lo que miden los relojes.

18:49

Y Bergson contesta: “¿Cómo es posible? Los relojes fueron hechos por nosotros para un propósito, para ir a lugares y atender eventos que nos importan. Por lo tanto, es absurdo tener una definición del tiempo basado en lo que son los relojes”. Y hay una especie de circularidad ahí, ¿qué es un reloj? Es algo que mide el tiempo. ¿Qué es el tiempo? Es algo que mide el reloj.

19:18

Entonces Bergson y la filosofía quería buscar una manera más profunda de pensar estas preguntas que no fueran simplemente técnicas.

“Ciencias y Humanidades deben avanzar de la mano”. Jimena Canales, historiadora de la ciencia
19:26
Zuberoa Marcos. Eso es una constante si lo ves a lo largo de la historia y de la historia de la ciencia en particular. ¿La ciencia y la filosofía están condenadas a rivalizar eternamente?

19:40
Jimena Canales. Espero que no. Y cuando escribí el libro yo no tomé lado. Mi libro no dice que Einstein es el ganador o que Bergson es el perdedor o el ganador. Y mientras lo estaba escribiendo y tenía versiones, se los daba a mis colegas y todo el mundo me decía: “Tienes que tomar partido, tienes que tomar partido. Es intelectualmente débil no tomar partido”. Y fue una de esas cuestiones que me entregué y dije no, y muy claramente lo que quiero demostrar en el libro es cómo se hizo esta bifurcación. Cómo se volvió una especie de diálogo de sordos, que tienen ecos en muchas otras de las divisiones sociales y políticas del siglo XX, que es un siglo muy dividido y un siglo muy violento.

20:36

Y mientras las ciencias y las humanidades no puedan hablar y estar en diálogo y avanzar conjuntamente, creo que vamos a seguir atorados en esta falta de comunicación y no vamos a abordar los problemas más importantes de la ciencia, que se tienen que entender de manera humanística. Y también vamos a perder muchas de las preguntas más interesantes que llegan del contexto científico hacia la filosofía.

21:09

Entonces yo argumento y me siento muy segura y optimista de que estamos en una época donde, ojalá, tal vez, podamos entrar en otro tipo de diálogo entre ciencias y humanidades. Y espero que mi libro haya sido una contribución, simplemente por ver cómo se hace esta división, por no tomar partido.

21:31
Zuberoa Marcos. ¿Qué crees que se pueden aportar la una a la otra? Porque una de las cuestiones que surgen es: La filosofía siempre ha planteado estas grandes preguntas como ¿qué es el tiempo?, o ¿qué es la consciencia o el origen de la vida?, que, de hecho, han sido motores para la exploración científica y para la innovación. ¿Qué se aportan la una a la otra? Tú me comentabas cómo la ciencia puede alimentar la filosofía.

22:06
Jimena Canales. Sí. Por eso el tema del tiempo me interesa mucho. Yo pienso frecuentemente en la frase de San Agustín sobre el tiempo, que fue escrita en África en el año trescientos noventa y siete o trescientos noventa y ocho, muy conocida, que dice: “¿Qué es el tiempo? Bueno, si alguien me pregunta, no sé, si no me preguntan, sí sé”. Demuestra que desde entonces tenemos esta gran bifurcación entre los sentimientos, lo que conocemos intuitivamente y la racionalidad y una pierde la otra en esta formulación de San Agustín, te quedas en una o te quedas en otra.

22:50

Y siento que un diálogo renovado entre ciencia y filosofía pueda también llevarnos a pensar de la racionalidad y la irracionalidad, lo subjetivo y lo objetivo de una manera más completa y menos bifurcada. Cuando dices que la filosofía puede ser un motor o que la ciencia debe ser un motor, no creo que haya jerarquías y una frase que me gusta un poco es que las ciencias duras, como la física, tratan de problemas suaves, cosas medibles, fáciles, que se pueden hacer en el laboratorio y las ciencias suaves, como la filosofía, tratan de problemas duros. ¿Qué queremos en la vida? ¿Adónde vamos? ¿Para qué hacemos las cosas? ¿Vamos a poner a un hombre en la luna? Muy bien. Tiene retos técnicos increíbles, pero ¿queremos poner un hombre en la luna?

23:52
Zuberoa Marcos. Existe hoy en día esta corriente que seguro que conoces, que precisamente aboga por unir toda la parte científico-tecnológica con las humanidades, un poco como en el Renacimiento. De hecho, ambas formaban parte de un único saber. ¿Crees que eso es suficiente?

24:12
Jimena Canales. Creo que sí. Creo que es un comienzo y algo muy sencillo. Cuando la gente me pregunta qué podemos hacer, cómo podemos unir la ciencia y las humanidades, bueno, empecemos en la educación y que los científicos tengan que tomar clases humanísticas, filosóficas, de ética. E inversamente, que la gente que estudia filosofía y ética tengan que tomar cursos de la ciencia.

24:41

Yo soy muy partidaria de esa solución sencilla, factible.

24:48
Zuberoa Marcos. Jimena, ya me lo has comentado un poquito antes, pero me gustaría ahondar en tu interés en el concepto del tiempo, porque tus dos primeros libros giran en torno a ese concepto y nos comentabas antes que te interesan mucho esos temas que tienen este impacto tan grande en la cultura e incluso de maneras que, a priori, no somos conscientes. ¿Es por eso que dedicaste dos libros al concepto del tiempo? ¿De dónde viene ese interés tuyo por el tiempo?

25:27
Jimena Canales. Gracias. Zuberoa. Sí, bueno, es algo que me pregunto frecuentemente, y sí, está en mi mente el tiempo todo el tiempo. Es una pregunta que me obsesiona, pero muchas veces, acaban las conferencias o me escriben e-mails y me dicen: “Profesora, dígame, según usted, qué es el tiempo”. Y yo contesto que mi intención no es saber qué es el tiempo y mis libros no han tratado y no han querido dar otra respuesta más a esta pregunta de qué es el tiempo. Lo que a mí me interesa es saber quién ha tenido la autoridad de hablar sobre el tiempo. Quién nos dice qué es el tiempo y entender cómo ha cambiado la manera de quién tiene la autoridad.

26:17

Desde los teólogos, los poetas a los científicos. Ahora sí, si quieres saber del tiempo, probablemente, lees Stephen Hawking, un científico. Eso es muy raro. Antes de mil novecientos veintidós, no íbamos a la ciencia para saber qué es el tiempo. Entonces, me interesa el cambio de autoridad porque te dice muchísimo de la sociedad y del mundo moderno.

26:42
Zuberoa Marcos. Jimena, me gustaría, para ir terminando, hablar un poco de tu último libro, el que se va a publicar de aquí a poco, sobre un concepto muy atractivo, los demonios. Entonces, me gustaría que nos explicaras cómo te surgió el interés por los demonios y qué son para ti los demonios de la ciencia. Porque cuando uno piensa en un demonio, lo que piensa es en una especie de monstruo o algo parecido. Pero no es un concepto que tú tienes de demonio.

27:18
Jimena Canales. Gracias, encantada de hablar del libro reciente que va a salir en unos meses. ¿Cómo llegué al tema? Llegué al tema desde dentro. Me di cuenta a través de leer muchos trabajos técnicos científicos, que los científicos mismos usaban la palabra demonio y usaban esta palabra demonio cuando todavía no sabían qué estaba enfrente de ellos, cuando no entendían el fenómeno que estaban por analizar. Y eso siempre me sorprendió y fue algo que noté hace más de una década. Y seguí acumulando y estudiando estas referencias a los demonios. Como cuando hablamos con los científicos, ¿cómo te llega una idea? ¿Cómo te llegó la inspiración? Muchas veces hablan de este momento. ¡Eureka! Llegó en el sueño, un día que tomé muchísimo café.

28:25

Una irrupción de un momento irracional que me llevó a este descubrimiento. Entonces, el momento de la ciencia predescubrimiento ha sido como encajonado en un momento puntual eureka. Pero si vemos a través de la historia, es muy común lo que sucede en este momento y de las cosas comunes que pasa es esta referencia a los demonios.

28:58

La razón por la cual siento que es importante estudiar este momento predescubrimiento es que los científicos mismos se sorprenden frecuentemente de lo que han descubierto y casi siempre se sorprenden del uso subsecuente de sus descubrimientos.

29:20

Einstein, con la bomba atómica, dice: “Yo jamás predije que se iba a descubrir la bomba atómica”. O Niels Bohr cuando empezó a hacer mecánica cuántica, no había aviones, no había radio y ninguna de estas tecnologías, que son muy relacionadas con la mecánica cuántica, fueron dichas por los científicos. Hay una especie, en la ciencia, de Frankenstein. Están trabajando en algo que luego se va por sí solo y tiene efectos y repercusiones que no pudieron ser previstos. Entonces siento yo que está relacionado esta manera de pensar en lo desconocido como un demonio.

30:08

Los demonios es algo atractivo, que obsesiona a los científicos, que quieren hacer experimentos para probar sus teorías. Y tienen mucho que ver con los demonios de los cuentos, con los demonios de la religión.

“Ciencias y Humanidades deben avanzar de la mano”. Jimena Canales, historiadora de la ciencia
30:32

Y también tienen mucho que ver en el momento de antes del descubrimiento y en el momento después del descubrimiento. Cuando estos demonios están ya creados, entran al mundo.

30:47
Zuberoa Marcos. El concepto de demonio es como un interrogante que ayuda a avanzar en nuestro conocimiento sobre la naturaleza.

30:57
Jimena Canales. Exactamente. Pero creo que es relevante que el interrogante ha sido concebido como demonio, y me gustaría pensar que si podemos tener un poco más de control o conciencia sobre cuáles han sido nuestros interrogantes, cuáles han sido las preocupaciones, también podemos tener un poco más control de qué ciencia queremos que se haga. Tú eres entrevistadora y sabes que recibes la respuesta según la pregunta que haces. Y creo que es importante con los científicos estar empezando a pensar más qué preguntas estamos haciendo para tener un poco más de control sobre qué tipos de ciencia y tecnología queremos que esté alrededor de nosotros.

31:47
Zuberoa Marcos. Jimena, una de las ideas que mencionas en el libro, y lo has comentado también ahora un poco, es como estos demonios al final han desencadenado avances en diferentes ámbitos científicos. Comentabas algunas aplicaciones en la física cuántica, pero hablas también de aplicaciones en la neurociencia y en otros campos. ¿Podrías ponernos algún ejemplo más igual en otra disciplina científica?

32:15
Jimena Canales. Bueno, voy a comenzar con el primer demonio que trato en el libro, que es el demonio de Descartes, de René Descartes, que, en sus meditaciones, son muy conocidas y se hace él esta pregunta: “¿Qué pasaría si un demonio ahora toma control de mis sentidos e instala ahí una realidad alternativa?”. El resto de las meditaciones de Descartes son métodos para contrarrestar este poder potencial que probablemente le podría haber sucedido esto, entonces es cuando lees el libro de Descartes y no te lo crees porque habla de cosas como “dos más tres son cinco”.

33:01

Dices: “Guau, este es el gran filósofo”. “Un triángulo tiene tres ángulos”, y también la otra que dice: “un círculo es una circunferencia alrededor de un punto”. Las razones por las cuales busca Descartes estas cosas esenciales son “este demonio no me pudo robar estas verdades, no me las pudo robar”. Y ese es el comienzo mismo de la ciencia.

33:33

El demonio de Descartes es el demonio que nos hace dudar de las verdades alrededor de nosotros. Ha sido muy importante para la neurociencia entender cómo funciona el cerebro, los sentidos, pero, por otra parte, ha sido muy atractivo para los que han querido volverse ese demonio. Entonces, la industria del cine, incluso la del teatro, Descartes ahí menciona El Quijote, enloquecido, porque no sabe qué es la realidad y qué viene de los medios, de las novelas de caballería de esa época.

34:13

Entonces, tienes muchos avances, por una parte, en términos de lógica y matemáticas y escepticismo, y también tienes avances tecnológicos sensacionales, donde la realidad virtual es, en realidad, un demonio de Descartes hecho realidad.

34:40

Entonces, ese es uno de los varios ejemplos. Hay otro sobre el demonio que inspiró a las computadoras, el demonio que inspiró la bomba atómica. Y es este momento de búsqueda el que motiva estos cambios, experimentos en la ciencia y la tecnología.

35:03
Zuberoa Marcos. Jimena, tú siempre pones toda esta investigación que haces en el contexto de la sociedad y de cómo ayuda a comprender mejor la sociedad. ¿Cómo este concepto de demonio del que me estás hablando ahora ayuda a entender el presente?

35:24
Jimena Canales. Pues, por ejemplo, estamos en una pandemia, ¿no? Y mucha gente se refiere al virus, al COVID, como un demonio. Es una referencia metafórica, pero te demuestra que están científicos por todo el mundo tratando de comprender algo que todavía no entienden bien y la categoría usual para estas cosas es el demonio. Entonces, si podemos entender cómo funciona ese proceso de ir de las búsquedas a las respuestas en la ciencia, creo que podemos entender qué preguntas le queremos poner a la naturaleza, en vez de hacerlo de una manera inconsciente.

36:16

Entonces, yo quisiera pensar que mi libro, al dar simplemente la historia, un recuento de cómo los científicos han pensado estos demonios, pueda ayudar a generaciones futuras a pensar un poquito más profundamente cuáles son las preguntas que ellos están haciendo en este momento al mundo que tenemos alrededor de nosotros.

36:43
Zuberoa Marcos. Jimena, qué maravilla hablar contigo. Muchas gracias por haber venido y por haber pasado este rato con nosotros.

36:51
Jimena Canales. Genial, gracias.