Ayudemos a descubrir el ‘juguete preferido’ de cada niño

Francesco Tonucci

· Pedagogo y dibujante

Si existiera una “academia de la educación mundial" Francesco Tonucci ocuparía el Sillón ‘E Mayúscula’. Maestro y pedagogo, dibujante y ‘niñólogo’, como él mismo se define, el pensador italiano es uno de los grandes nombres de la historia de la pedagogía. A través de FRATO, su alter ego y seudónimo, convierte sus viñetas en ventanas desde las que invita a mirar sobre la escuela y el aprendizaje con los ojos del niño que todos fuimos. Un viaje que continúa como autor de libros en los que defiende firmemente los derechos de la infancia. Destacan títulos como ‘Los niños y las niñas piensan de otra manera’ y ‘La ciudad de los niños’. En este último, cuenta la experiencia pedagógica del mismo nombre que protagonizó en su ciudad natal y con la que reivindica la necesidad de reconquistar espacios públicos para los niños: ‘con pelotas, abuelos, risas… pero sin coches’. Acompañado de un ‘consejo de estudiantes’, Francesco Tonucci reflexiona sobre el fin máximo de la educación para construir la ‘escuela que quieren los niños’: un lugar que ayude al pleno desarrollo de su personalidad.


Creando oportunidades

Francesco Tonucci

Si existiera una “academia de la educación mundial" Francesco Tonucci ocuparía el Sillón ‘E Mayúscula’. Maestro y pedagogo, dibujante y ‘niñólogo’, como él mismo se define, el pensador italiano es uno de los grandes nombres de la historia de la pedagogía. A través de FRATO, su alter ego y seudónimo, convierte sus viñetas en ventanas desde las que invita a mirar sobre la escuela y el aprendizaje con los ojos del niño que todos fuimos. Un viaje que continúa como autor de libros en los que defiende firmemente los derechos de la infancia. Destacan títulos como ‘Los niños y las niñas piensan de otra manera’ y ‘La ciudad de los niños’. En este último, cuenta la experiencia pedagógica del mismo nombre que protagonizó en su ciudad natal y con la que reivindica la necesidad de reconquistar espacios públicos para los niños: ‘con pelotas, abuelos, risas… pero sin coches’. Acompañado de un ‘consejo de estudiantes’, Francesco Tonucci reflexiona sobre el fin máximo de la educación para construir la ‘escuela que quieren los niños’: un lugar que ayude al pleno desarrollo de su personalidad.


Creando Oportunidades

Transcripción

00:10
Francesco Tonucci. Buenas tardes. Gracias. Buenas tardes a todos. A las niñas, a los niños, y a vosotros. Soy Francesco Tonucci. Soy un abuelo, soy un padre, un dibujante. Cuando me preguntaban de qué trabajo, al no gustarme decir que soy psicólogo o pedagogo, decía que soy “niñólogo”. Y lo decía en serio porque creo que lo que más he hecho en mi vida ha sido dedicarme a entender y conocer la infancia. A recuperar la infancia, porque nosotros, los adultos, deberíamos conocerla ya que todos fuimos niños. Hoy estamos con un Consejo de Alumnos, de alumnado. Es una cosa muy rara. Debería ser muy frecuente, pero no lo es. ¿Qué significa un Consejo de Alumnado? Significa cumplir una ley del Estado español, y de casi todos los Estados del mundo, que se adhirieron a la Convención sobre los Derechos del Niño.

01:35
Francesco Tonucci. El artículo 12 me sorprendió la primera vez que lo leí porque dice que los niños y las niñas tienen derecho a expresar su opinión cada vez que se tomen decisiones que les afecten. Y que ha de tenerse en cuenta la opinión de los niños. Esto dice la ley. Esto significa que en una familia se debería consultar con los hijos, en una escuela se debería consultar con los alumnos, en una ciudad se debería consultar con los ciudadanos pequeños que son las niñas y los niños. Aquí tenemos un Consejo de una escuela. Cuando digo que “debería”, significa que, al ser una ley del Estado, una escuela que no tenga un Consejo de Alumnado hay que considerarla ilegal. Habría que cerrarla. Lo digo en serio pero nadie me toma en serio. Me dicen que siempre digo cosas ridículas, que es ridículo. Es un ejemplo que vuestra escuela tenga un Consejo de Alumnos. Por eso, queremos aprovechar que están presentes las niñas, niños, chicos y chicas para ver qué pueden proponernos. ¿Cómo debería ser la escuela desde vuestro punto de vista? ¿Cómo es la escuela que queréis? ¿O cómo es la que no queréis? ¿Qué es lo que os gusta o qué es lo que no os gusta? Venga, ¿quién se anima? Bueno.

03:25
Jimena. Yo soy Jimena y a mí me gustaría que los alumnos no fuésemos examinados en una prueba externa porque estamos sometidos a mucha presión haciendo exposiciones, preparando exámenes y haciendo tareas. Y llega el día de la prueba externa y nos evalúan en un examen del que no sabemos ni qué entra y ese día tenemos mucha presión. Y, bueno, creo que debería reflejarse en nuestro expediente el trabajo diario más que la nota de un examen.

03:58
Francesco Tonucci. Esto prácticamente lo destruye todo. Dice una cosa muy simple pero muy compleja. En la escuela se hacen cosas aburridas, se hacen cosas pesadas. Si es verdad, es difícil que la escuela consiga los resultados que espera, de formar personas. Y no lo digo yo, lo decía una persona muy importante llamada Bruner, que es un psicólogo de Estados Unidos que falleció hace pocos años, que decía que no se puede tolerar que los alumnos se aburran en la escuela. Hay que evitarlo a toda costa, decía. Y, lamentablemente, ocurre. Y él hablaba de presión. En la escuela se pasa mucho tiempo. Muchas horas al día. Muchos días a la semana. Muchas semanas al mes. Muchos meses al año. Y muchos años. Y vivir todo esto bajo presión es muy pesado. Y no produce. Por eso, creo que… Bueno, no es fácil pasar de esta denuncia a lo que podría ser, pero vamos a ver qué opinan tus compañeros y si podemos añadir algo. ¿Alguien más?

05:29
Jorge. Yo quiero más excursiones que nos ayuden a motivarnos más en lo físico, más en la naturaleza… Para que no estemos todo el día quietos en una silla. Más excursiones. Y que sean interesantes, que no sean un rollo o se nos hagan pesadas andando. A lo mejor parando un poco, pero andando. ¿Sabes?

Francesco Tonucci La asamblea de los niños
05:53
Francesco Tonucci. Esto me parece estupendo. Esta idea de que la escuela se debería de hacer andando. Creo que es un principio… Bueno, lo voy a utilizar en mis viñetas. Ya tengo algunas sobre esto. ¿Se puede desarrollar y crecer sentados? Los alumnos pasan sentados muchas horas al día, muchos días a la semana y así. Lo hacen todo sentados. Cambian los profesores, los maestros, los libros… Este es todo el movimiento que se hace en la escuela. Sacar un libro, sacar otro, cambiarlo… Pero sentados. ¿Cómo te llamas?

06:44
Jorge. Jorge.

06:45
Francesco Tonucci. Jorge lo dice muy bien: tenemos que caminar. Yo personalmente propongo, hoy en día, que la escuela supere la idea del aula. Estoy convencido de que el aula no es un lugar natural. Es un lugar que se repite en una escuela muchas veces. Y es igual. Con el mismo mobiliario, más o menos con lo mismo en la pared… Y esto es un poco raro, ¿no? Imaginaos una casa con todas las habitaciones iguales. Sería como una película de miedo. Y en este lugar siempre igual se hace de todo. En la misma mesa, con la misma silla, en la misma postura se hace Matemáticas, Lengua, Dibujo, Música, Ciencias… ¿Y no se puede hacer al contrario? No tener aulas, sino talleres. Y cada uno para una cosa distinta. Y los niños caminan, andan. Salen de un lugar para entrar en otro. No es caminar mucho, pero es algo. No es estar siempre sentado en el mismo lugar. En muchos talleres no necesitamos sillas. Esta idea me gusta mucho. Una escuela donde se pueda caminar. La idea de la escuela abierta. Y la escuela se abre en dos sentidos: Se sale de la escuela para conocer el mundo la naturaleza, el mundo social… Y la escuela se abre para recibir al mundo.

08:45

Hace poco… Poco para nosotros, los viejos. Hace 20 o 30 años, esto era lo normal. Se salía de la escuela para conocer el entorno, para visitar el barrio, para conocer la ciudad… Se hacían excursiones a la naturaleza, para observar, para recoger algo y llevarlo a la escuela… Y la escuela invitaba, por ejemplo, a los padres para que explicaran su profesión, a los abuelos, para contar su historia, que era muy interesante. Por ejemplo, la guerra se estudiaba, más que en los libros, a través de los cuentos de los abuelos que la habían vivido y todo eso. Hoy en día, no se sale. Y esto de salir es un tema muy duro. Tanto dentro de la escuela como dentro de casa. Hoy en día, es muy complicado para un niño salir solo de casa. Y esto es algo que reivindico mucho. Las niñas y lo niños necesitan salir de casa sin que alguien los lleve de la mano, por favor. Porque solo fuera se pueden vivir… Fuera, con amigos y amigas, se pueden vivir grandes experiencias. La sorpresa, la maravilla, el descubrimiento, la aventura, el riesgo… Son cosas importantes para crecer que solo se pueden vivir fuera y con otros. Adelante. Fuerte, por favor, que soy viejo.

10:30
María. Hola, me llamo María. Me gustaría que en los coles no hubiese exámenes porque a los niños no nos gustan y nos aburren. Y tampoco bolis rojos para corregir.

10:47
Francesco Tonucci. Yo estoy muy de acuerdo con un tema muy particular, muy especial. Los exámenes son una manera de evaluar y de medir a todos a la misma altura. ¿No? Si uno contesta bien, si lo hace muy bien, saca una nota muy alta: ocho, ocho, ocho. ¿Qué significa un ocho? ¿De dónde has partido? Si tenías un nueve y ahora un ocho, has empeorado. Es negativo. No has hecho nada. Pero si tenías un cuatro y ahora sacas un seis, es mucho. Por eso, un examen con un nivel igual para todos es una gran injusticia. La escuela no debería tener el objetivo de que todos sean iguales. Debería ser al contrario: que todos sean desiguales, distintos. Que se valoraran las diversidades. Justamente hoy en día, la escuela acepta a todos. Niños listos, niños menos listos… Cuando yo era pequeño, los que tenían problemas iban a una “escuela diferencial”, para los que no aprendían bien. Ahora están en las escuelas. Ahora tenemos un problema con los extranjeros, por ejemplo. Están llegando a Italia y España No conocen bien la lengua, pero igualmente tienen derecho a estar con los demás. ¿Cómo podéis evaluarlos a todos como si fueran iguales? No son iguales. La evaluación debe ser una lectura de lo que va pasando. Y sería interesante hacerla juntos. Los maestros con los padres y con los alumnos.

13:01
Diego. Hola, me llamo Diego y quiero que, en los colegios, los niños les puedan decir a los profesores el sueño que tienen para poder hacer talleres y que los niños no se queden sin conseguir su sueño. Como cuando estás en casa solo, construir un robot con el que no estés solo, que te haga compañía.

13:37
Francesco Tonucci. Hombre. Esto es una denuncia terrible a nuestra sociedad. Te lo agradezco mucho. Esto suma dos aspectos importantes. Uno es que los niños tienen pasiones. Y si tienen pasión por los robots, tienen que poderla desarrollar. Pero que también están solos. Y esto es una enfermedad moderna muy triste, muy dura. Hay dos maneras de salir de la soledad. Una es tener compañía. La otra, buscarla. Así que animémonos, o animaos, porque a mí ya se me ha pasado el tiempo, a tener más hijos. Y permitid a los hijos y a las hijas salir de casa para buscar amigos. Teniendo en cuenta, y teniendo confianza en ellos, que no son tontos ni incapaces, como muchas veces hoy los padres piensan. Pensando que, si lo dejo salir, seguro que se tira debajo de un coche. No es verdad. Los niños son responsables, capaces y competentes. Especialmente o casi solo cuando están solos. Porque es verdad que cuando están con nosotros se portan mal, simplemente porque hay un conflicto poderoso entre lo que nosotros queremos que hagan y lo que desean hacer. Pero, cuando están solos y pueden hacer lo que quieren, y, por favor, no con un móvil, de manera que podamos llamarlo cuando queramos para que nos digan dónde están, con quién están y qué están haciendo, porque los obligamos a decir un montón de mentiras. Hay muchas veces, especialmente cuando están fuera, que no puede decir ni dónde está, ni con quién está ni qué está haciendo. Y no estoy hablando solo de los adolescentes, en los cuales es evidente lo que quería decir, sino también cuando son pequeños, porque nuestra infancia así ha sido y, por suerte, ha podido ser así. ¿Vamos con otros?

16:17
Mar Romera. Sí.

16:19
Niño. A mí me gustaría que cada clase tuviera un tema y que los niños pudiéramos elegir a qué clase queremos ir.

16:28
Francesco Tonucci. Esto último se parece un poco a la idea que yo decía antes en lugar de tener aulas, tener talleres. Es decir, tener espacios especializados donde se hagan cosas concretas y distintas. Concretas, es decir, uno será un taller de música, otro será un laboratorio de ciencias, otro será una huerta afuera, otro será la biblioteca, donde se hagan cosas… Otro será un taller de mecánica, por ejemplo, un taller de bicicletas, De manera que los niños puedan… Claro, tienen que hacer un poco de todo, pero dedicarse más a lo que prefieren. Cada uno tiene algo que le gusta más, que es para lo que nació, su talento, su vocación. Creo que sería muy importante que la escuela se dedicara, junto con la familia, a ayudar a cada uno a descubrir lo que un autor colombiano tan importante como Márquez definía como “su juguete preferido”. Buscarlo y dedicarse con todas…

17:52
Francesco Tonucci. Si a Diego le gustan los robots, que se dedique a esto. Que dedique a esto más tiempo de lo que está previsto porque seguro que lo va a aprovechar mucho y va a ser un perfecto especialista de este tema. No significa que no sepa nada de Lengua o de Matemáticas, pero que se dedique especialmente a lo que le gusta más. Claro, todo esto se debería hacer en un clima relajado, simpático y divertido porque solo en este caso se crece de verdad. La escuela no puede ser aburrida. Esto lo he dicho al empezar, son palabras de Bruner, un maestro para todos nosotros. No puede ser soportable que la escuela sea aburrida. Yo no veía la hora de que llegara el sábado. Y por eso hago dibujos satíricos sobre la escuela.

18:58
Miriam. Me llamo Miriam y propongo que entremos más tarde al colegio porque así dormimos más y vamos con más energía y más ganas, y también salir antes para poder aprovechar más la tarde haciendo lo que realmente nos gusta, jugando, estando con nuestros amigos o nuestros padres. Porque creo que ya es suficiente que estemos en el colegio todo el día como para luego llegar a casa y encima hacer más deberes.

Creo que es muy importante que la escuela se dedique a ayudar a cada niño a descubrir, lo que García Márquez definía como ‘su juguete preferido’

Francesco Tonucci

19:24
Francesco Tonucci. Me parece que dices que lleguemos más tarde y, para compensar, salimos antes. Me parece perfecto. Yo creo que, a tu edad, estaba totalmente de acuerdo contigo. Un niño colombiano, después de pocas semanas de escuela, contaba a su mamá: “Mamá, yo quiero ir a la escuela un día a la semana porque es suficiente para aprender lo que me enseñan y los otros días los necesito para jugar”. Seis años. Es un análisis muy duro, una crítica a la escuela muy dura. No sé si es totalmente falsa. Hay que averiguarlo. Por lo que creo que lo del tiempo es correcto hablarlo con los alumnos. Vosotros, como miembros del Consejo de Alumnado, creo que es correcto que lo pongáis.

20:33
Gabriel. Me llamo Gabriel y mi propuesta es intentar ganar la confianza entre los alumnos y los profesores, debido a que, al pasar tantas horas en el colegio, el profesor podría ser casi un padre para nosotros y nos tendría que inculcar unos valores correctos y darnos la confianza necesaria para que, si tenemos algún problema durante esas ocho horas de colegio, podérselo contar y que nos ayude.

20:58
Francesco Tonucci. Todo correcto. Los maestros deberían ser personas de confianza. Personas en las que se pueda confiar. A mí no me gusta que sean otros padres. Creo que una madre o un padre ya son suficientes. Me gustaría que los maestros y profesores fueran otra persona igualmente importante, con mucho prestigio pero amables. Muchas veces se cree que si tiene prestigio debe ser una persona lejana. Es totalmente falso. Los grandes maestros siempre han tenido alumnos y alumnas que los querían. Esto es lo que tenemos que intentar.

21:49
Niño. Yo creo que el segundo patio en el cole está bien porque dura dos horas, pero el primer patio dura media hora y a mí me parece poco, así que lo podrían alargar 25 minutos para que los niños y las niñas tengan más tiempo de juego.

22:07
Niña. Yo propongo que, en los patios, todos los niños de todos los colegios puedan estar libremente por el colegio sin que nos regañen.

22:15
Santi. Yo me llamo Santi y propongo que, en el colegio, haya más actividades físicas, como bailar o hacer deporte.

22:27
Niño. Yo propongo, para el colegio Arcadia, bueno, para todos los colegios, que en la zona del patio, haya sitios que no solamente sean fútbol, baloncesto y algunos bancos. Que haya sitios para hacer lo que a ti más te guste.

22:45
Nerea. Me llamo Nerea, y a mí me gustaría que en los patios haya más árboles para poder jugar y no tanto cemento, ladrillo y cosas de esas porque es muy aburrido.

22:59
Lidia. Me llamo Lidia y a mí me gustaría que en vez de aprender haciendo ejercicios del libro aprendamos haciendo actividades y jugando.

23:12
Niño. Yo que cambien el contenido del libro porque todos los años damos lo mismo y, al final, acaba siendo aburrido.

Francesco Tonucci. ¿Cambiar libros?

Niño. No, cambiar la información que viene en el libro. Porque todos los años es lo mismo.

Francesco Tonucci. No sé si me voy a acordar de todo.

23:33
Irene. Me llamo Irene. Cuando llueve no podemos salir al patio y nos quedamos en clase, y me gustaría que las clases fueran más grandes para tener más espacio de juego.

23:48
Francesco Tonucci. Es que habéis hecho muchas propuestas. Yo no puedo contestar a todas porque creo que el tiempo ya se está acabando. Solo quería decir algunos puntos, porque algunas cosas que salieron son muy interesantes. Algunas tienen que ver con el espacio. Hay una manera para que las aulas sean mucho más grandes. Es suficiente sustituir las mesitas con mesas. Una mesa en la que ocho personas puedan estar alrededor trabajando juntas. Es una manera de duplicar el espacio libre de la clase. Claro, cambia toda la manera de trabajar. Porque ya no se trabaja todos hacia un punto, que es el maestro, sino que se trabaja en grupos y el maestro ya no tiene un sitio fijo, sino que se mueve y trabaja con ellos. Lo mismo pasa con los espacios exteriores. Correctamente, muchos han dicho que el patio no debería ser solo cemento. No debería ser solo ladrillo, debería tener plantas. Yo siempre digo que debería tener agua, debería tener una huerta. Es decir, debería haber una parte de la escuela al aire. Y no una arena, no una plaza de toros. A mí me gustaría imaginar una escuela sin recreo. Y no porque tenga algo en contra del recreo. Al contrario. Me gustaría que no hiciera falta.

25:36
Francesco Tonucci. Los niños que juegan no piden recreo. Y sabemos que aprenden mucho más que estudiando. Esto es un misterio profundo. La escuela debería estudiarlo. Debería estudiarlo y ver cómo podemos incorporarlo dentro de la experiencia escolar. Yo no quiero que en la escuela se juegue. Pero me gustaría que la escuela fuera tan interesante y motivadora como el juego. Que los niños no vean la hora de que llegue el lunes para empezar de nuevo. Sobre los deberes, creo que sabéis más o menos lo que pienso. Yo creo que no se deberían dar. En absoluto. Porque no vale la pena darlos. Porque molestan y no consiguen resultados. Y por último, porque el tiempo de la tarde no es de la escuela, sino de los niños.

26:37
Francesco Tonucci. Así como el artículo 12 dice que los niños tienen derecho a expresar su opinión, el artículo 28 dice que tienen derecho a la escuela, el artículo 31 dice que tienen derecho al juego. Al tiempo libre y al juego. Son dos derechos: a la escuela y al juego. Y si la escuela se come cinco o seis horas cada día, las otras horas no pueden ser de escuela. Esto lo digo a las familias. Que no insistan demasiado con estas actividades de la tarde, que son escuelas. Y la escuela que no ocupe el tiempo de los niños con deberes. ¿Por qué? Porque es importante que los niños pasen este tiempo con sus compañeros para vivir experiencias que mañana puedan llevar a la escuela. Claro, decías: “Nos enseñan siempre lo mismo. Que cambien algo”. El tema es que una buena escuela no se puede hacer sobre los programas. Una buena escuela no se puede hacer sobre los libros de texto. Hay que abrirla a lo que viven los alumnos. Los alumnos deben poder llevar a la escuela lo que tienen en los bolsillos, lo que han adquirido en la experiencia de ayer, del fin de semana, de las vacaciones. No digo que no hagan nada. Que no hagan lo mismo, que no hagan lo que piden los maestros. De manera que puedan expresarse, que se puedan manifestar, que los maestros puedan conocer a los alumnos. A través de los deberes no se conoce a los alumnos.

Francesco Tonucci La asamblea de los niños
28:24
Joaquín. Buenas tardes.

Francesco Tonucci. ¿Es un niño crecido?

Joaquín. Me llamo Joaquín y soy profesor de un instituto de aquí, de Madrid. Y a mí me preocupa mucho la situación de vulnerabilidad que tienen los adolescentes homosexuales y transexuales en el entorno escolar. Muchas veces, reciben acoso de sus iguales y se encuentran también con la cerrazón de los centros educativos, que no incorporan programas de lucha contra la homofobia. Como bien decías, la diversidad es un valor, algo que todos tenemos que defender, y habría que procurar que las escuelas fueran espacios para la diversidad y el respeto de los derechos humanos que permitieran a cada cual desarrollarse plenamente.

29:13
Francesco Tonucci. El tema es, como decía usted, el valor que se da a la diversidad. Si la diversidad es una enfermedad, es un problema. Si la diversidad es un valor, es otra cosa. Yo hace poco dibujé una viñeta donde hay una niña que le habla a un adulto de un niño que está al lado que tiene la piel negra. Y dice: “Es verdad, Abdul es diferente porque dibuja mejor que todos”. Preparándome para las conferencias que tengo que hacer estos días, me puse a leer vuestra Constitución. El artículo 27 habla sobre la educación. Dice que “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”. No sé si os dais cuenta de que esto lo cambia todo. No dice que tendrá como objeto llegar a un nivel. El tema de los exámenes. No dice que el objetivo de la educación sea cumplir el programa. Dice: “El pleno desarrollo de la personalidad humana”. Que es lo contrario. De lo que hay que preocuparse es de que cada uno pueda desarrollar lo que es. Sea una cosa u otra. Y aquí se habla de educación. Yo creo que incluye, con una fuerte corresponsabilidad tanto a la escuela como a la familia. Que, lamentablemente, hoy en día están muy divididas. Juntas, tienen que perseguir este objetivo. Si lo ponemos así, cambia todo.

31:16
Francesco Tonucci. ¿Qué significa exactamente la palabra “educar”? Se lo digo a los más pequeños, los adultos lo saben. Es una palabra latina formada por dos partes: “Ex ducere”. “Educar”. “Ex” significa “fuera”. Yo soy “ex” porque estoy jubilado. Estoy fuera. “Ducere” significa “traer”. “Traer fuera”. Educar significa traer fuera de cada uno de nosotros aquello para lo que nacimos. Esto con exámenes, correcciones, no tiene nada que ver. Y vosotros, adelante. Vosotros tenéis un papel importante. Sois representantes de vuestros compañeros. Quería subrayar que estos niños, vosotros lo sabéis, me imagino, han salido por sorteo. Yo defiendo mucho esta metodología. Muchas veces los consejos, tanto de la ciudad como de la escuela, nacen con una campaña, con votaciones y tal. Es un papel para los mejores. O para los que se consideran mejores. Y, al contrario, creo que es importante que sean niños. Nada más que niños y niñas. ¿Cómo elegirlos? Ellos tienen méritos, no están en el consejo por ser los mejores, sino porque les ha tocado, y tienen que esforzarse. Estoy pensando que valdría la pena proponer esto también para nuestros políticos adultos.

33:02
Francesco Tonucci. Pido, por favor, a los niños que se acerquen, que vengan aquí conmigo, porque el aplauso no debe ser para mí, sino para ellos. Rápido, rápido, rápido.

Mar Romera. Venga, rápido!